Capitulo 49

-¿En serio tienes que ir hoy a trabajar?- pregunto Tala haciendo un precioso mohín con sus labios.

-Ojala te pudiera decir que no- le conteste enredando mis dedos en un mechón de su pelo.

Habían pasado tres días desde el arrebato en el taller, hoy era domingo, el día que normalmente pasábamos juntos, pero últimamente había retrasado mi trabajo en el taller, tenia dos reparaciones para entregar al día siguiente y ni siquiera había tenido tiempo de levantarles el capo a ninguno de los dos coches. Si me iba ahora a trabajar quizás lograse estar de vuelta antes de las cuatro. Tala llevaba un par de días que no se encontraba del todo bien, se sentía tremendamente cansada y se había mareado en varias ocasiones así que Carlisle le había aconsejado que hiciese reposo.

-Puedo ir contigo- dijo con resolución- entre los dos acabaríamos antes.

La mire con una sonrisa en los labios e intentando dominar mi impulso de devorarla mientras ella, inconscientemente, apretaba sus opulentos pechos y su abultado vientre contra mi costado, podía dar gracias a que yo hacia rato que estaba despierto y vestido. Baje la mano a su cintura y acaricie su barriga, el hogar de mi hijo, sentí como el bebe me golpeaba desde dentro. Mire sonriente a Tala que tenia el ceño fruncido.

-¿Pasa algo?- pregunte asustado por su expresión.

-No, es que últimamente hace eso mucho- respondió con un suspiro señalándose la barriga.

-Pero eso no es malo.- afirme, era normal que el bebe se moviese.

-Ya, pero duele- respondió levantándose de la cama y empezando a vestirse.

-¿Te duele, porque no me lo habías dicho?- pregunte levantándome de un salto y haciéndola girarse para que quedase frente a mi.

-Carlisle dice que es normal, a Bella también le pasaba, pero yo soy mas fuerte.- respondió encogiéndose de hombros.

Recordé los tremendos moratones que Bella tenia esparcidos por todo el abdomen allá donde Ness la golpeaba y me aparte apenas un paso, la habitación no daba para mas, para poder ver si ella también tenia alguno. Por suerte no habían, suspire aliviado.

-Por eso te mareas- afirme- deberías habérmelo contado.

-A veces me deja sin resuello, pero no es grabe, estoy bien, Rachel dice que Kevin también se lo hacia le clavaba los pies en los pulmones, Leah dice que todos los bebe lo hacen.- Me dijo intentando tranquilizarme.

-¿Y tu abuela?- pregunte.

Nos vendría de perlas que esa mujer nos explicase como había sido el embarazo de la madre de Tala. A fin de cuentas lo único que sabíamos con certeza era que tenia una inmensa cicatriz que le cruzaba el abdomen, me estremecí de pensarlo. Tala negó con la cabeza. Empezaba a tenerle manía a esa mujer, ¿Qué no veía que su nieta la necesitaba?

-No te enfades- me dijo Tala apoyando una mano en mi mejilla- se que aparecerá, si no lo ha hecho ya es porque no ha podido, las cosas tiene un orden natural y ella no puede interferir.

-Si, claro, como no, justo antes de que me abandonases, y si…- no me sentí con valor de acabar la frase, ¿y si entonces era demasiado tarde?

-No te iba a abandonar, te lo había prometido y yo siempre cumplo mis promesas- me respondió enfadada dándome la espalda y apartándose de mi.

-No quiero pelear- respondí abrazándola por detrás.

-Ya tampoco Jake- me respondió girando entre mis brazos y apoyando la cabeza en mi pecho con un suspiro.- ¿Te importaría dejarme en casa de los Cullen?- pregunto.

Note que algo la inquietaba.

-¿Por qué?- pregunte a su vez espantado.

-Pensaba que ya que no puedo pasar el día contigo quizás pudiese empezar con los planos de la casa, así tampoco obligo a Billy a que se quede haciendo de niñera, el pobre lleva dos días cuidando de mi como si fuese una gallina clueca, y de paso veo a Nahuel, esta que se sube por las paredes porque no puede venir a verme.- me soltó de carrerilla.

-Respira,- le dije- esta bien, te llevo. Te pasare a recoger cuando acabe del taller, ¿te parece?- se limito a asentir sonriendo.

-Va vístete, -le dije dándole una palmadita cariñosa en el trasero.- Yo iré a decírselo a Billy, creo que le gusta mucho su papel de "gallina clueca"- dije riendo.

Salí de la habitación en busca de mi padre, no estaba en la casa, así que me dirigí al cobertizo. Antes de llegar ya oí que la sierra estaba en marcha.

-¡Papa!- grite abriendo la puerta para que me oyese por encima del ruido de la sierra.

-¡Pasa Jake!- respondió apagando la sierra.

Mire a mi alrededor, estaba construyendo los muebles para nuestra casa y el cobertizo estaba lleno de piezas de madera de diferentes tamaños y formas a la espera de convertirse en esos muebles.

-Vaya lío tienes aquí armado- dije sorprendido por la cantidad de muebles a medio ensamblar que allí había.

-Si la verdad, el viejo Quill ha prometido venir a ayudarme luego, yo monto y él talla, se le da mejor que a mí, la verdad.- dijo acariciándose la nuca a modo de disculpa.

-Papa, no hace falta, bastante estas haciendo, no necesitamos obras de arte, solo muebles.- le dije intentando aligerara su carga.

Estaba haciendo un tremendo esfuerzo y para mi serian los mejores muebles solo por eso y el amor que estaba poniendo en su fabricación.

-Solo quiero hacerlo bien- me respondió encogiéndose de hombros.

-Eso ya lo haces, eres el mejor padre que un hijo pueda desear, y Tala opina lo mismo- lo vi hincharse como un pavo real.

La aparición de Nahuel fue un golpe para el, no es que estuviese celoso, pero si le daba un cierto miedo perder el amor de mi mujer. Por suerte no había sido así y Tala seguía mostrando el mismo favoritismo hacia mi padre que había mostrado siempre. Ella era mas cariñosa con mi padre de lo que habíamos sido sus propios hijos, había algo especial entre ellos y la verdad dudaba mucho que eso cambiase. Carraspeo para disimular su henchido orgullo.

-¿Querías algo?- pregunto con una risueña sonrisa el los labios.

-Voy a llevar a Tala a casa de los Cullen- respondí.

-¿Pasa algo?- pregunto con cara de preocupación.

-No, nada, solo es que quiere empezar con los planos de la casa- dije metiéndome las manos en los bolsillos y obviando su visita a su padre deliberadamente.

-Ah, bueno- respondió visiblemente aliviado- ¿Quieres que vaya con ella?- tal y como yo decía, le encantaba su papel de "gallina clueca".

-¿No habías quedado con el viejo Quill?- pregunte intentando desviar su atención.

-Es verdad- respondió dándose una palmada en la frente.-Dile a Tala que si quiere lo puedo anular.

-Iré a decírselo- respondí saliendo del cobertizo.

Nunca habíamos juntado a Nahuel y Billy en la misma habitación y contando lo sobreprotectores que eran los dos no sabia si eso era una buena idea y menos en una casa llena de vampiros. Iba jugando con una piedrecita de vuelta a casa y pensando en como decirle a Billy que mejor no acompañase a Tala a casa de los Cullen sin ofenderlo, cuando la vi salir que venia por el camino hacia mí.

-Quiere venir ¿verdad?- me soltó a bocajarro.

-Si- fue mi escueta respuesta.

-Yo me encargo- dijo dándome un beso en la mejilla al pasar por mi lado en dirección al cobertizo.

La vi entrar y me senté en un tocón cercano esperando a que volviese a salir con mi padre a la zaga. Cinco minutos después salio, sola, antes de cerrar la puerta la oí decirle a mi padre "Gracias Billy, eres el mejor". Esta chica era increíble.

-¿Como lo has convencido?- le pregunte rodeándole la cintura cuando llego a mi lado.

-Fácil, le he dicho que Nahuel esta que se sube por las paredes y que no quiero que se sienta peor al ver la complicidad que tengo con tu padre.-se encogió de hombro como si su respuesta fuese lo mas obvio del mundo.- Mi abuela siempre decía que la verdad es el arma mas poderosa que existe.- y se puso un mechón de pelo rebelde detrás de la oreja.

-Eres increíble- le dije acercándome para besarla.

La cogi de la mano y la lleve hasta el coche, abrí la puerta para que subiese con un gesto de absoluta devoción caballeresca.

-Señorita- dije a la vez que me inclinaba en una profunda reverencia.

-Caballero- respondió entre risas mientras subía al vehiculo.

Su risa, como un río de agua fresca chocando contra las piedras, nunca me cansaría de oírla.