Capitulo 52

Jacob POV

La había oído llamarme, la primera vez no le había dado importancia, pero la segunda me había empezado a preocupar.

La llame al móvil, pero estaba apagado, llame a Bella pero no supo que decirme, estaba bien cuando ella se fue, solo algo cansada, me sonó a mentira, Bella no sabia mentir.

Así que cogí el coche y salí disparado a casa de los Cullen, fue justo al doblar el camino que llevaba a la casa cunado la oí llamarme por tercera vez.

Baje del coche y salí disparadazo dejando el motor en marcha.

Cuando entre en la casa aquello era un caos, Tala estaba en el sofá tremendamente pálida, Carlisle se inclinaba sobre ella apretándole el pecho mientras Nahuel insuflaba aire a sus pulmones y Jasper corría a por algo que el medico le había pedido.

Nadie reparo en mi lo que me hizo darme cuenta de la gravedad de la situación, me acerque lo mas deprisa que pude y aparte a Nahuel para ocupar su puesto.

-¿Qué ha pasado?- logre preguntar, antes de insuflarle aire en los pulmones.

-Nos pidió que no te lo contásemos, nos hizo prometerlo- susurro su padre a mis espaldas.

-Creía que lo tenia todo bajo control- murmuro Carlisle- no se que ha pasado, ha sido de repente.

-Va pequeña lucha por mi- murmure antes de volver a inclinarme para darle mas aire.

No podía pasarle nada malo, no, yo no podía vivir sin ella, ella era mi vida, pensé. Para mi alivio empezó a respirar por si misma, pero seguía inconsciente.

-Es normal- me calmo Carlisle.

-¡Pero se puede saber en que diablos pensabais!- grite con toda la fuerza de mis pulmones- ¡Que ella lo propusiese malo, pero que vosotros lo aceptaseis!

-Jake cálmate- me dijo Jasper intensado mandarme oleadas de tranquilidad.

-¡Mete tu tranquilidad por el culo vampiro, esa de ahí es mi mujer!- le espete señalando el sofá en el que Tala estaba inconsciente- ¡Mi mujer, que casi muere por vuestra absurda promesa!- intente contenerme.

Mi cuerpo temblaba de la cabeza a los pies y Tala estaba demasiado cerca de mí como para entrar en fase, otra oleada de tranquilidad me inundo, esta vez la deje entrar.

-¿Mejor?- pregunto Carlisle.

Suspire y me pase una mano por el pelo asintiendo, me senté en la mesa de café frente a Tala y cogí una de sus manos entre las mías. Estaba fría, me levante y cogí un cobertor que había en el respaldo del sofá para taparla, si no hubiese llegado a tiempo… aleje ese pensamiento de mi mente. Ahora dormía un sueño inconsciente y apacible, soñaba conmigo. Respire lentamente buscando la calma necesaria para enfrentarme a las explicaciones de los tres encubridores. Más valía que fuera bueno porque si no la especialidad del día iba a ser vampiro a la barbacoa.

-Papa, porque no coges el teléfono, Jake ha llamado a Bella, cree que viene hacia aquí Tala debería hacer eso de los maratones antes de que llegue.- Dijo Emmet entrando por la balconera cargado de bolsas marrones de papel- ¿Papa?- dijo bajándolas y observando la escena.

La cara de pasmo que puso al verme no tenia precio, seguramente en otras circunstancias hasta me habría reído.

-Hola Jake- dijo dejando las bolsas en el suelo e intentando disimular.

-¿Qué moratones?- pregunte intentando contener el tono.

-Mejor te lo enseño- dijo Carlisle acercándose a nosotros, habían mantenido las distancias supuse que por seguridad- ¿Puedo?- pregunto para que me apartara levemente.

Aparto el cobertor que tapaba a Tala y le levanto ligeramente la blusa para que pudiese verlo. No podía ser verdad. Le aparte de un manotazo para poder verlo mejor, mi incline y levante aun mas su blusa para verlo. El vientre de mi esposa estaba cubierto de moratones de diversos colores, desde un púrpura oscuro hasta un amarillo verdoso.

-¿Cuánto hace que empezó?- pregunte apenas sin aliento.

-Una par de semanas- contesto el medico.

-¿Cómo…?- como diablos no lo había visto…

-Lo oculto con un hechizo o algo parecido- contesto Emmet que se había acercado a nosotros.

-¿Le duele?- pregunte.

Sabia que si, pero en el fondo necesitaba que alguien me confirmase lo inútil que era como para no haberme dado cuenta de algo así.

-No te martirices- dijo Jasper poniendo una mano en mi hombro- es una excelente actriz, incluso logro engañar a Carlisle durante un tiempo.- Los mire alucinado por la confesión.

-Es cierto, Jasper fue el que se dio cuenta de que algo pasaba.- ratifico Carlisle.

-¿Edward no…?- pregunte, como había logrado escondérnoslo a todos.

-No, ella solo pensaba en ti, así que Edward se mantenía alejado de sus pensamientos- me dijo Jasper- Note que bloqueaba sus emociones y me pareció sospechoso, se lo comente a Carlisle y el le saco la verdad- respondió a la pregunta antes de que se la hiciese en voz alta.

-Has aprendido a leer mentes- afirme estupefacto.

-No, solo emociones, ahora me es muy fácil interpretar las suyas y en consecuencia también las tuyas.- contesto.

-¿Por qué no me lo contasteis?, confíe en vosotros- no era rabia, me sentía traicionado.

-Ella no quería.- Respondió Nahuel- la hemos cuidado bien, solo respetamos sus deseos.

-¿Y los míos?- pregunte, tenia ganas de llorar, mi mujer estaba enferma y nadie me decía nada.

-Intentamos convencerla de que debía contártelo, pero es muy terca.- Añadió Carlisle.

-Lo se- suspire.

Desde luego Tala era capaz de meterse a todo el mundo en el bolsillo, ya lo había visto anteriormente, pero… no se esperaba que confiase un poquito más en mí después de todo lo que habíamos pasado juntos.

-Lo siento mucho Jake, no esperaba que pasase algo así, parecía que no estaba en una fase tan peligrosa para ella, supongo que me equivoque- Dijo Carlisle visiblemente arrepentido.

-Todos lo sentimos- aseguro Jasper.

-Me vais a perdonar la pregunta, pero contando que acabo de llegar… ¿Qué ha pasado?- pregunto Emmet que no entendía del todo la situación.

-Tala ha tenido un paro respiratorio- contesto Carlisle

Emmet se lanzo hacia el sofá, llevándose por delante las bolsas que había dejado a sus pies.

-¿Esta bien verdad, lo esta? decirme que lo esta- no se atrevía tocarla pero empezó a darle vuelta al sofá como intentando asegurarse de que no le faltaba nada.

-Lo esta.- Conteste para calmarlo y algo mosca por su reacción.

-Se hace de querer- me dijo Jasper intentando disipar mis celos hacia la reacción de su hermano.- Tiene algo… especial.

-Si lo tiene respondí apartando un mechón de pelo de la cara de Tala para ponerlo detrás de su oreja, era el mismo mechón rebelde, sonreí.

-¿Estoy muerta?- murmuro mi mujer intentando abrir los ojos.

-No, pero si vuelves a darme un susto así te juro que preferirás estarlo.- respondí, acariciándole la mejilla.

Note una ráfaga de aire a mi espalda que me indico que los habitante de la casa habían hecho una discreta retirada.

-¿Jake?- dijo abriendo los ojos como platos- puedo explicarlo- se escuso intentando cubrir su barriga para que no la viese.

-Demasiado tarde- dije cruzándome de brazos.

-No es lo que parece- intentaba incorporarse.

Pero entre los nervios y el dolor parecía que no lo iba a conseguir. Me incline para ayudarla, cuando la cogí por la espalda para estirar de ella suspiro, pero cuando apoyo su lateral contra mi cuerpo se envaro como si le hubiese dolido.

-Déjame adivinar, eso no son costillas rotas- dije con sorna, tenia ganas de estrangularla y de aliviarla con mil besos a la vez.

-No es lo que parece- volvió a repetir- me caí.-murmuro.

-¡No hay altura suficiente en esta casa desde la que hayas podido caer y te haya hecho esto!- le espete exasperado- no me mientas por favor- murmure.

-Quiero tenerlo, no me lo quitaras- dijo cubriendo su tripa con ambos brazos.

-No he dicho lo contrario- le respondí cruzándome de brazos.

-¿En serio?- me pregunto incrédula.

Me limite a asentir. Así que eso era lo que le preocupaba, quería a ese hijo con toda mi alma, al igual que a ella y no la obligaría ha hacer nada que ella no desease, solo quería protegerla, no dañarla mas. Intente canalizar todas esas emociones y pensamientos hacia ella.

-Oh Jake- dijo lanzándose a mis brazos.

Me acerque corriendo antes de que se hiciese daño de verdad, la agarre al vuelo, segunda antes de oír como algo crujía en su interior.

-¡Ay, ay!- exclamo.

-¿¡Estas loca!- le grite asustado- Carlisle, creo que se ha roto una costilla- dije esperando que el medico me oyese.

-Ya van cuatro- dijo Tala entre dietes.

Juro por dios que esta mujer me iba a matar a disgustos. Era mi infierno y mi paraíso al mismo tiempo.