Capitulo 53

Esa noche nos quedaríamos en casa de los Cullen, Tala no estaba para andar moviéndose, lo que aun no sabia es como había conseguido hacerlo hasta el momento y yo no pensaba ir a ningún lado sin ella.

El resto de la familia volvió cargado con sus respectiva bolsas de papel y deshaciéndose en disculpas por haberme ocultado el estado de mi mujer.

No pasó mucho rato hasta que Carlisle me explico que era lo que contenían las bolsas, plasma, Tala fue la que me explico la visita de su abuela y lo que había dicho sobre la forma correcta de administrarlo.

Me pregunto si tenia alguna objeción con lo del plasma, a estas alturas yo mismo habría desangrado a cualquier animal si su sangre la hacia sentirse mejor.

Carlisle decidió empezar con el "tratamiento" de forma inmediata.

-¿Qué tal?- pregunte expectante.

-Esta asqueroso- fue la única frase que dijo Tala, antes de tomarse un segundo baso.

Al igual que había pasado con Bella notamos una mejora de forma bastante inmediata. Sus moratones empezaron a desaparecer a la media hora de haberse bebido el plasma y el dolor de sus costillas menguo.

-Es el proceso de curación de los lobos, se ha reactivado- dijo Carlisle mientras tomaba una muestra de sangre del brazo de Tala para hacer otro análisis.

-Cabezota- le murmure a Tala mientras volvía a acomodarla en mi regazo.

-Lo siento- susurro.

-No entiendo como puedes decir que me quieres y tener tan poca fe en mi- le dije dándole un leve beso.

-Muros viejos y torre nueva- murmuro.

-¿Qué?- pregunte sin entender a que se refería.

-Solo pensaba en algo que dijo Nana antes de desaparecer- contesto- No puedo creer que en serio me oyese pensar en ti, me pasa un montón de veces a lo largo del día y nunca me habías oído.

-Me llamaste- dije encogiéndome de hombros.- En el fondo querías confesar.

-No ha sido fácil ocultártelo- afirmo.

-¿En serio querías comerme?- pregunte aun aluciando por lo que los vampiros me habían contado.

-Oh… ¿quien te lo ha contado?- pregunto sonrojándose.

-Que mas da… aunque supongo por tu reacción que así fue.- dije bajito, aunque en una casa llena de vampiros hablar a media voz no garantizaba la intimidad.

-Fue el miércoles en el taller, me asuste mucho Jake, estuve muy cerca de hacerlo, por suerte pude contenerme a tiempo, me quede paralizada, no sabia que hacer.- dijo escondiendo la cara entre las manos.

Lo cual me hizo pensar que ese día, en realidad, durante las dos ultimas semanas ya estaba bastante maltrecha… pero nunca me negó el acceso a su cuerpo.

Soy un animal, soy un cerdo, soy un gusano… pensé.

-¿Te hice daño, estas peor por mi culpa?- pregunte angustiado.

-No Jake, nunca me has dañado- suspiro- aunque ojala pudiese decir lo mismo de mi.- agrego posando la mano sobre mi pecho.

-Bueno ya paso, y nunca volverás a mentirme ni a ocultarme nada, ¿prometido?- dije poniendo mi mano sobre la suya.

-Excepto en cosas inocuas o para sorprenderte, lo juro- note que un calor profundo irradiaba de su mano hacia mi pecho.

-¿Y eso?- pregunte extrañado.

-No confío en ser capaz de cumplir mi promesa así que la he sellado- respondió encogiéndose de hombros.

-¿No puedes volver a mentirme… jamás?- alucinaba con las cosas que se le ocurrían a esta mujer.

-No, excepto en cosas inocuas o para sorprenderte- contesto.

-¿Y yo a ti?- pregunte.

-Como un bellaco, si es eso lo que quieres.- dijo mirándome a los ojos.

-Veamos… cual será mi primera pregunta…- me propino un puñetazo juguetón en el hombro, acto seguido hizo una mueca. -¿Estas bien?- pregunte.

-Estoy cansada, nunca había estado embarazada y con cuatro costillas hechas puré. Desearía estar en casa y en la cama, contigo a mi lado- eso si que era una gran verdad.

-Esta bien, veamos que parte de tus deseos puedo hacer realidad- le dije.

Me levante y la deje suavemente en el sofá para ir a pedirle a los Cullen que nos permitiesen utilizar una cama. No había subido los dos primeros peldaños de la escalera cuando Ness se asomo por la barandilla.

-Mi padre dice que te diga que su cuarto esta libre. Es la puerta del fondo del pasillo de la izquierda.- me dijo la chica guiñándome un ojo.

¿Por qué me había guiñado un ojo?, en fin… volví al salón a recoger a Tala para llevarla a la cama de… Bella… que me había ofrecido… Ness... la situación era sin duda un tanto retorcida...

-Tenemos cama- le dije triunfalmente cociéndola en brazos.

-Un deseo cumplido, me quedan dos- susurro junto a mi oído.

-¿Y cual es tu siguiente deseo?- pregunte divertido subiendo el ultimo trecho de escaleras.

"Que me hagas el amor" pensó para que la oyese.

Si no hubiese llegado al replazo seguramente me habría caído por la escalera. Un fuego liquido asalto mi ser ante su petición, pero no podía ser, no en su maltrecho estado. Negué con la cabeza.

-¿Por qué?- pregunto con un mohín.

-No estas en condiciones- respondí haciendo acopio de mi fuerza de voluntad.

-Estoy mejor de lo que estaba anoche- replico testaruda.

-Anoche yo no lo sabia- respondí girando a la izquierda.

-¿Y eso cambia algo?- pregunto empecinada.

-Claro que si- dije cruzando la puerta de la habitación que Ness me había indicado.

-No cambia nada, la única diferencia es que ahora sabes algo que anoche no.- alego mientras la depositaba en la cama.- Va, no seas así- dijo jugueteando con la mano contra mi pecho.

-Descansa- dije apartándome y dirigiéndome a la puerta para volver al salón.

-¿A dónde vas?- me pregunto visiblemente enfadada.

-Voy al salón- seria mejor que me alejase de ella.

Si Tala estaba dispuesta a seducirme y no dudaba de que así fuera, no tardaría mucho en conseguirlo estando yo en la misma habitación que ella. Los Cullen tenían televisión por cable, seguramente encontraría algo que me distrajese lo suficiente entre tantos canales.

-Esta bien- claudico demasiado rápido.

Supuse que intentaba evitar montar una escena. Baje al salón y me encontré con Emmet y Nahuel, estaban en el sofá, Nahuel tenia un enorme cuenco de palomitas en las manos mientras Emmet hacia zapping buscando un canal en el que parar.

-Rose ha ido al taller a terminar las reparaciones- me dijo Emmet sin dejar de cambiar de canal.

Tendría que darle las gracias a la rubia, la verdad es que era una buena mecánico y su ayuda nos había venido muy bien últimamente, Nahuel se aparto dejándome un sitio a su lado en el inmenso sofá.

-¿Quieres?- me pregunto acercándome las palomitas.

-Gracias- le dije cogiendo un puñado.

-Por fin algo decente- exclamo Emmet soltando el mando.

Había puesto un partido de béisbol, mire atentamente, no reconocía a ningún equipo, seguramente seria una liga menor.

-Sigo sin entender las reglas de este juego- dijo mi suegro metiéndose un puñado de palomitas en la boca.

-No es difícil, el jugador que batea tiene que correr y darle la vuelta al campo pasando por las bases, que son esa especie de cojines que hay en el suelo.- le enseñe señalando la pantalla.

-Y porque para, que eche a correr y listo- sonreí ante su argumento.

-Porque tiene que asegurar las bases, mientras corre lo pueden eliminar, estando en las bases no.

-¿Y como lo eliminan?- pregunto con inocencia.

-Hay dos formas, o bien lo toca otro jugador que tenga la pelota en sus manos mientras corre de base a base o bien el contrincante que tiene la pelota captura la siguiente base del corredor.- me sentía como si le estuviese dando una lección a un niño.- imagina que es como jugar a "pillar".

-¿Jugar a pillar?- pregunto Nahuel con cara de pasmo.

Emmet y yo estallamos en carcajadas ante la cara estupefacta de mi suegro. Emmet intento explicarle, sin mucho mas éxito que yo con el béisbol, en que consistía el juego infantil. La verdad es que me estaba divirtiendo. No pude evitar pensar que quizás no tuviese que tardar demasiado en volver a explicar las reglas del juego a mi futuro hijo.

Sentí un cosquilleo que me recorrió por entero provocándome un agradable escalofrío, me envare, no podía ser… no seria capaz… la confirmación no tardo en llegar, note como las invisibles manos de Tala acariciaban mi piel, provocando que mi torrente sanguíneo se encaminase hacia mi entrepierna que había empezado a palpitar reclamando entrar en acción.

Justo en ese momento me di cuenta que Nahuel y Emmet no hablaban, ambos hombres me miraban fijamente con cara de extrañeza. Emmet fue el primero en hablar.

-Jake tío ¿te encuentras bien?, te has puesto tenso y estas jadeando.- pregunto con ingenuidad.

Si el supiese…

Y yo que pensaba que en el salón podría evitar la seducción de Tala…