Capítulo 3: Qué sucede con Gideon?
Quantico, Virginia
El reloj daba las 6:05 minutos... Aaron apenas quería abrir los ojos. El caso en Sunnyvale había sido cansado, 4 días lejos de su hogar...
Todos los días, a esa misma hora, un ligero brazo lo envolvía, mientras unos suaves y húmedos labios le besaban el cuello.
Hayle – Vamos dormilón, el despertador lleva 5 minutos sonando, arriba.
H – vamos, un poco más...
Hayle –Hhhh... eres imposible Aaron Hotchner, que dirían tus subordinados si vieran lo difílcil que eres para levantarte todas las mañanas.
H – Te aseguro que no sería el único del equipo con ese problema.
Aaron se vuelve y mira a su esposa mientras le acaricia el cabello.
H – Alguna vez te he dicho cuánto te amo?
Hayle –Mmmmm... no lo suficiente.
Lo besa y luego se levanta, se pone la bata y se dirije a la puerta...
Hayle – Qué quieres desayunar hoy?
H – Sorprendeme
Hayle – Ohhh... me vas a poner a adivinar tan temprano? Ok, no tardes...
Mira a Hayle salir del cuarto. En ese instante que se pregunta si vale la pena todo esto. Levantarse todos los días temprano, salir corriendo, estar en la oficina a las 8:00, salir con suerte a las 5:00, si no es que hay un caso que los haga viajar po días... Ella era comprensiva, pero, ¿hasta cuánto?
Ya no eran los mismos muchachos que se conocieron hace unos años en secundaria, pero sabía una cosa: lo más importante en su vida era ella, solo ella.
Luego de un buen baño, abre el closet, cerca de 15 trajes oscuros, varias camisas claras y 8 pares de zapatos de vestir, todo puesto en su lugar. Se viste, acomodándose perfectamente su corbata. Bien peinado, un poco de perfume, toma el saco en la mano, y baja apuradamente. El aroma del café y tostadas hace gozar sus sentidos. Desayunar con su esposa, es el mejor momento de su día. Mientras ella le cuenta los pormenores de su trabajo, el observa esos ojos que lo enamoraron hace ya 12 años. En todo ese tiempo, se esforzaron por tener un hijo, pero nunca se dió, ahora ya no lo intentan, la razón la dio Hayle hace tiempo 'Él llegará Aaron, tarde o temprano, encontrará el camino y llegará a nosotros, yo lo sé...' Ella era la única persona en el mundo que podía hacerlo sentir positivo.
El reloj marca las 7:55. Hoy no ventila ser un buen día. El director le informó unas horas antes que Erin Strauss sería a partir del lunes, su supervisor.
A pesar de no haber trabajado nunca con ella, la conocía bien. Era un cocodrilo. Una de las primeras mujeres en ingresar al FBI, de la generación de grandes perfiladores como Gideon, el difunto Balack o Rossi, tenía una fama terrible. Eficiente, tenaz, pero soberbia, directa, sin escrúpulos, no le había importado pasar por encima de otros agentes por avanzar en su carrera. Era una clara dominadora del ámbito político, sabía como cumplir con sus objetivos y tenía gran destreza en el arte de la manipulación.
Su nombramiento solo significaba una cosa: su equipo estaría en un constante escrutinio, y si algo no le gustaba, Erin Strauss haría lo que fuera para quitarlo del medio.
Ese día tendría una reunión informal con ella, sabía que el algún momento pondría sobre la mesa a dos miembros de su equipo: Gideon y Reid. Gideon nunca fue de su agrado, ni ella del agrado de él, de hecho, era sabido que ambos se ignoraban completamente. Y siendo Reid recomendado por Gideon, estaría en la mira de Strauss, eso sin mencionar la situación vivida hacía poco, cuando Reid participó directamente en la detención del su-des.
Son las 8:00 y Aaron está puntual en la oficina de Strauss. Ella lo saluda de mano, y cierra la puerta. Las frases de ley, las felicitaciones por un buen trabajo realizado en las últimas semanas, y claro está la pregunta que esperaba...
S – Aaron, como ve el comportamiento de Jason Gideon?
H – El agente Gideon ha hecho un gran trabajo, es un miembro útil del equipo.
S – Tengo entendido que aún no ha estado en el campo.
H – No, él se ha mantenido alejado de las detenciones, pero su contribución ha sido inestimable.
S- Se que usted está consciente del problema que Gideon tuvo hace un tiempo...
H – Estoy enterado de eso, pero hasta el momento, no ha dado señales de crisis, en el momento en que lo detecte, actuaré de inmediato.
S – Es bueno que esté al tanto de eso. También escuché la situación vivida en Dallas con el agente Reid.
H – Bueno, el Dr. Reid tuvo que tomar una decisión de segundos, al final, actuó correctamente, salvándole la vida a ambas víctimas y a su compañero.
S – Efectivamente, la reacción de su agente fue el dado gracias al contexto, pero en otro momento, pudo haber puesto en peligro su propia vida y la de otros.
H – Me referí al asunto con él, y me comentó que ha decidido tomar el examen para portación de armas.
S – Mmmm... no se si sería eso necesario
H – Yo por el contrario creo que es lo más sabio, Reid se ha convertido en un miembro importante dentro de la dinámica del equipo y da buenos aportes a los casos. Simplemente quiere mejorar la calidad de su servicio al FBI. Por eso le sugerí ayudarlo a entrenarse y él aceptó.
S – Bueno entonces supongo que lo da por un hecho.
H – No hay razones para dudar de la capacidad de Reid, él lo logrará.
S – Dicho esto, también quiero referirme a la rueda de prensa en Sunnyvale.
H – Qué quiere decir?
S – La agente Jareau hizo público ante los medios que la alcaldía se oponía a la presencia del FBI...
H – Si y así fue...
S – Aaron, debe entender las repercusiones que eso puede traer para el FBI...
H – En realidad, creo que las consecuencias serían peores si permitimos que los políticos empiezen a influir en las decisiones que un equipo del FBI tome...
S – La política, lo quiera o no, es un mal necesario Aaron. El alcalde Richards quedó en una posición cuestionable ante su gente, y nosotros como el asmerreir de la prensa.
H – Con todo respeto, señora, era peor irnos calladamente y dejar la situación como estaba, gracias a la intervención de la agente Jareau, Jeffry Andrews se sintió acorralado y cometió un error, por lo que pudimos capturarlo, de no haberlo hecho, probablemente habrían más víctimas.
S – Tuvieron suerte esta vez, pero no piense que eso se podrá repetir, por el momento su equipo tiene el apoyo de la prensa y el público, de no haber sido así, le aseguro que esta conversación tendría otro giro.
H – No lo dudo, señora.
S – Bien, por ahora voy a apostar por su criterio, si le pido que tenga especial cuidado en el agente Gideon, no sería sano para el FBI que nuevamente pasara por una crisis que pusiera en peligro un caso, y ,le pido que me mantenga informada.
H – Así será, si no hay nada más, me retiro. Señora.
'Eso no fue tan difícil', se decía, pero aún no terminaba el día. En su puerta, una figura conocida lo espera.
H – Jason, sucedió algo.
G – Si, Aaron lo siento, debo irme.
H – Disculpa? Pasó algo malo?
G – Acaba de hablar con mi abogado. Tengo que presentarme a una audiencia, parece que las familias de los agentes que murieron quieren negociar.
Mientras Gideon hablaba, Hotch pudo ver el sudor que corría sobre su rostro y su voz entrecortada.
H – Está bien Jason. Pero tu estás bien, verdad?
G – No, yo... esto aún me pone nervioso supongo.
H – Trata de calmarte. No te preocupes, tómate el tiempo que necesites.
Mientras se dirigía al ascensor, Gideon no notó la mirada curiosa de Reid. Algo pasaba, eso era seguro, pero qué? Nunca antes vió a Gideon así. 'En fin, espero que todo esté bien...' Volvió a ver el escritorio del frente.
Ese día Morgan no venía a la oficina. La herida no era grave, pero lo mandaron a casa por una semana. Tenía que admitir que sin Morgan la oficina era aburrida. Lástima que no podía tener una conversación normal sin terminar en algún sarcasmo.
Durante esa semana, no tuvieron más casos. Y siempre que salían de horario, Hotch lo preparaba para su examen. Tenía dos problemas: primero su problema de vista, y por supuesto, su natural torpeza. Sin embargo, Hotch resultó un buen maestro, paciente y comprensivo. La prueba sería en dos semanas, tenía que ganarla o tendría que esperar un mes.
Pasaron dos semanas, Morgan ya había vuelto al trabajo, pero Gideon aún no aparecía. Eso preocupaba en especial al más joven. Por lo que se atrevió un día a preguntarle a Hotch.
H – Reid, sé que te preocupa, pero hay que darle tiempo.
R – Se que ha sido dificil para él enfrentar ese caso, pero...
H – No Reid, tu no te puedes imaginar el peso de perder a tu gente en el campo, por lo menos, aún no... El volverá, pero por ahora, debe encontrar su punto de equilibrio. Cambiando de tema, estás listo?
R – Si bueno, eso creo. Estoy nervioso. Mañana es el día.
H – Debes calmarte, lo harás bien.
Pero lamentablemente no ayuda a pasar el examen de portación de armas, dispararle al toldo, justo cerca de la cabeza de uno de los instructores. Claro, estaba tan nervioso, que el sudor de sus manos mojó el arma y se le resbaló. En fin, tendría que esperar un mes más. Y por supuesto, Morgan consiguió una nueva razón para reírse a expensas de su compañero.
La segunda incorporación vino de un simple coqueteo. Con un "baby girl", Morgan logró que la desconfiada pero brillante analista Penélope García ayudara al equipo para atrapar a un violador y asesino en serie.
Claro está, Reid había sugerido valorar la contratación de un analista técnico, pero jamás pensaron que la tenían justo al frente, acomodando informes en los escritorios.
Con cada caso que llegaba al escritorio de JJ, más se requería los servicios de García. Y poco a poco, hasta que por fin Hotch la incorporó definitivamente en el equipo,al comprobar que era indispensable para el éxito del equipo.
Habían pasado 5 semanas y aún Gideon estaba ausente. Entonces, una llamada al teléfono de Reid lo emocionó.
R – Aló
G – Reid, hola. Me da gusto escucharte.
R – Señor como está?
G – Bien, disculpa no haberme comunicado antes, tenía cosas que solucionar...
R – No se preocupe señor...
G – Ya no me tuteas?
R – Disculpa, estuve muy preocupado...
G – No había porqué. Estoy de vuelta en Quantico.
R – Va a volver a BAU, señor?
G – Por el momento no, Reid. Voy a estar dando clases en la universidad, pero si necesitan alguna consultoría, estaré presente.
R – Es bueno escucharlo.
G – Bien, cuidate Reid, cualquier cosa que necesites, búscame.
R – Claro, gracias.
Al colgar el teléfono. Sintió la mirada inquisita de Morgan.
M – Así que Gideon hizo acto de presencia...
R – Si, aún no va a venir, pero está en aquí en Virginia.
M – Y eso te alegra, no? Dime, exactamente, que tipo de relación tienes con Gideon?
R – Qué quieres decir?
M – Vamos Reid, yo nunca hablaría a Hotch con tanta emoción como lo haces con Gideon...
R – Qué estas insinuando?
M – No estoy insinuando, estoy siendo claro. Mira, no tengo problemas con eso, creame pero no deberías mezclar el trabajo con...
R – Sabes que, ya basta. No tengo porque tener esta conversación, puedes pensar lo que quieras.
M – Reid, escucha no es para que...
R – Disculpa, tengo que hacer...
Morgan no entendía porque tomaría esa actitud, no estaba siendo insensible, pero era obvio que Reid veía a Gideon de una forma diferente. No era de su incumbencia lo que le pudiese pasar, pero, ya que eran compañeros, al menos, no tenía nada de malo que se preocupara por él...
JJ – Morgan, puedes venir un momento a mi oficina, quisiera hablar contigo.
M – Claro JJ.
Morgan entra a la oficina y toma asiento. El escritorio de lleno de expedientes, parecería desordenado para cualquiera, excepto para ella, pues sabía exactamente cual y donde estaba cada archivo. 'Cómo lo hará esta chica? Yo me volvería loco'
JJ – Escucha, no pude evitar la discusión que acabas de tener con Reid.
M – No quise decir nada malo, pero entiende el chico parece ser, no se, algo inocente, solo no quiero que se de contra pared...
JJ – Antes de que sigas, dime que tanto conocer a Spence?
M – Bueno, se lo mismo de todos, es una especia de genio, viene de Las Vegas...
JJ -Entonces, no sabes nada de su familia?
M – Qué me quieres decir exactamente?
JJ – Ahhh... el padre de Reid lo abandonó a él y a su madre cuando tenía 10 años. Y ella, bueno, es algo especial, el asunto es que Reid no tuvo practicamente infancia, y tampoco una figura paterna. Gideon ha sustituido, sin darse cuenta el mismo Reid, en esa figura.
M – Escucha JJ, siento que la niñez de Reid haya sido dura, pero vamos, él no puede cifrar sus emociones en uno de nosotros, mucho menos en Jason Gideon. Ese hombre tiene un historial desequilibrado, no es alguien estable.
JJ – Se lo que quiere decir, pero no podrás convercerlo de otra cosa.
M – Y en todo caso, como sabes tu todo eso.
JJ – Todos lo sabemos, Hotch, Gideon, hasta García habló del tema con él una vez. Me extraña que no te haya comentado nada a ti.
M – No, supongo que no me tiene suficiente confianza.
JJ – Creo que eres tu quien no confía.
M – Me estas perfilando agente
JJ – No, por supuesto que no. Pero observo a las personas Morgan. En estas pocas semanas he visto lo mucho que te preocupa, pero por alguna razón, no se lo exteriorizas. Si quieres que confíe en tí, deberás hacer lo mismo con él.
M – JJ, esto es BAU, no una casa cuna, no me pidas que sea un hermano mayor para él.
JJ – No te pido eso , simplemente que confíes. Eso es todo.
Al salir de la su oficina, Morgan no dejaba de preguntarse que tan ciertas eran las palabras de JJ. Confiar en la gente era algo que por mucho tiempo no se había dado el lujo de hacer. Y si había alguien que sabía lo que era perder a un padre era precisamente él. Lo vió morir ante sus ojos. Y luego Buford... él fue quien le enseñó a no confiar. Pero era fuerte, le costó pero lo superó, sin embargo Reid... Al menos JJ lo tranquilizó con respeto a la relación entre él y Gideon. Pero si de algo estaba seguro, es que tarde o temprano, Jason Gideon iba a defraudar al chico.
