Capítulo 5: Nuevos y emocionantes acontecimientos
Un hombre con ideas es fuerte, pero un hombre con ideales es invencible.
Santiago Sisterna
Noche Buena, 2004
La casa de los Hotchner estaba envuelto en una cálida y ténue oscuridad, mientras Haley buscaba dos tazas para tomar chocolate, Aaron estaba recostado en la alfombra, frente a la chimenea, embuelto en su colcha, viendo con atención las llamas consumir la madera, y divagaba...
Los últimos dos meses habían sido particularmente duros en el trabajo, Strauss no había vuelto a visitarlo a su oficina, pero cuestionaba cada informe que él presentaba, utilizaba cada herramienta burocrática para atrasar el traslado de Garcia y ahora, estaba detrás del puesto de JJ. Se le había informado que por recortes de gastos, podrían prescindir de ella. Claro, Strauss veía con desagrado la participación de JJ hacía meses en Dallas. Y cada vez, se le hacía más difícil ocultar todo al equipo. Con la ausencia de Gideon, la llama era cada día más fuerte..
Haley – Dónde estarán viajando tus pensamientos ahora?, pregunta Haley mientras se sienta a su lado.
H – Nada importante, cosas del trabajo.
Haley – Qué hablamos, Aaron Hotchner, olvídate de la oficina al menos estos días, disfruta el momento... Te ves tenso, ven, te daré un masaje.
Aunque sus manos eran pequeñas y delicadas, también eran mágicas, y podían relajarlo rápidamente, pero...
Haley – Vaya, realmente estas tenso...
H – Si, un poco... mmmm esto se siente tan bien...
Al rato, recostados en la alfombra los ojos de Aaron se iban cerrando. Ella no podía dejar de preocuparse por él, así que inició una de las conversaciones más importantes que ambos habían tenido hasta ese momento.
Haley – Amor...
H – Mmmmm...
Haley – No te hagas esto...
H – De qué hablas?
Haley – Sé que amas tu trabajo, y todo el bien que haces, pero no dejes que te destruya...
H – No entiendo, por que me dices...
Haley – Llevas meses tenso, serio, casi no hablas, antes contestabas tus llamadas de la oficina entusiasmado, ahora parece que llevaras una carga muy pesada...
H – Mmmm... las cosas han estado un poco complicadas en la oficina, pero lo estoy manejando, no te preocupes...
Haley – No me pidas eso. Y no me estas diciendo ninguna novedad, sé que intentas manejarlo, siempre lo haces, tratas de resolver las cosas tu solo, pero, Aaron, si sigues así te vas a amargar, solo te pido que no pierdas de vista las cosas más importantes.
H – No lo hago, Haley. Eres lo más importante para mi...
Haley – Yo lo sé, me amas, no tengo duda. Pero también amas tu trabajo, a tu equipo, y siempre buscas cargar con todas las responsabilidades, sacrificándote a ti mismo, como lo hacías aguantando los golpes de tu papá por proteger a Sean. Es solo que ya no eres un muchacho, y ya no estas solo, recuérdalo.
H – Creeme, nunca lo olvido.
Haley – Además, te tengo un aliciente para que te tomes las cosas con calma.
H – Así, que podría ser...
Haley – Feliz Navidad, le dice mientras le entrega una cajita envuelta en papel rojo y un lazo dorado.
H – Ohh vamos Haley, faltan algunas horas...
Haley – Este presente no puede esperar, ábrelo...
Mientras desenvolvía el regalo, reflexionaba en las palabras de Haley, qué tanta razón tendría, pero paró en seco al ver su contenido...
Haley – Qué te parece? Al final, él encontró el camino hacia nosotros...
Aaron sintió como sus ojos se humedecían mientras sacaba una prueba de embarazo positiva.
JJ miraba desde las escaleras de su casa la nieve caer. Los árboles que rodeaban su pueblo se veían a lo lejos, y podía escuchar el sonido de los villancicos siendo entonados muy cerca. Su madre se acercó y se sentó a su lado.
M – Extrañabas todo esto?
JJ – Un poco, estas fechas siempre me ponen nostálgica.
M – A mi igual.
JJ – Es increíble lo poco que ha cambiado Allegheny en tantos años.
M – Es la ventaja de vivir en un pueblo pequeño, el tiempo casi se detiene. Pero tiene sus desventajas, por ejemplo, tu impetuosa e inquieta hija se llega a aburrir fácilmente.
JJ – No digas tonterías mamá, estoy feliz de estar contigo.
M – Eso lo sé, pero sientes como el tiempo se detiene cada vez que regresas, y los recuerdos dolorosos vuelven... Lo entiendo, porque yo lo vivo a diario.
JJ – Mamá, lo siento tanto...
M – Me hacen falta mis dos hijas, más de lo que crees...
JJ – Ya lo hablamos, no puedo dejar...
M – No, hija, no me malentiendas, jamás te pediría que dejes de crecer profesionalmente. Sé que tu vida está fuera de Allegheny, pero tal vez, podríamos hacer algo diferente.
JJ – Qué quieres decir?
M -Me ofrecieron comprar la casa, y acepté. Me iré de aquí, hija.
JJ – Qué dices mamá? Estás segura?
M – Si, JJ simplemente ya no puedo seguir aquí, tu padre se fue, tu estas en Washington ahora y tu hermana... Estar aquí sola es muy doloroso.
JJ – Pero adonde irás?
M – Bueno, con lo que gane con la venta, y lo que tengo ahorrado, pensaba comprar un pequeño apartamento en un lugar más céntrico, tal vez, Washington.
JJ – Mamá, me encantaría que vivieras allá, podrías irte a mi apartamento...
M – No señorita, tu y yo en su respectivo lugar, pero ya no más alejadas.
JJ – Ok, mamá. Así que supongo que esta será la última navidad en Pennsylvania.
M – Así es, dale el último adios, y disfrútalo.
Y en un abrazo, las dos sellaron la conversación. Los recuerdos inundaban la mente de JJ, en aquella casa, donde había perdido a su hermana y escuchó muchas discusiones entre sus padres, también era el lugar donde disfrutaron muchas cenas de navidad juntos, donde jugaba muñecas con su hermanita y aún estaban los dibujos hechos por ella en la pared de atrás cuando tenía 4. Su hogar por 18 años, pronto pasaría a otras manos, sin embargo, su mamá estaría más cerca, para ella, eso sería una gran bendición
Muy lejos de Pennsylvania, en una playa perdida de Miami, García disfrutaba del sonido de las olas, sin percatarse que alguien se acercaba...
P – Por qué tan sola?
G – Peter, que haces aquí, deberías estar con los demás en la fogata.
P – Lo mismo te podría decir a ti... en qué estas pensando?
G – En lo hermoso y paradisiaco que es aquí.
P – Dime algo, Penelope, porqué te gusta pasar la navidad en Florida?
G – Sabes, la última navidad que pase con mis padres fue precisamente aquí. Tenía 17 años, y recuerdo que estaba molesta por perderme las fiestas con mis tontos amigos de la secundaria... Papá quería pasar algún tiempo con su hermano y, bueno, no fuí la más considerada con ellos. Nunca pensé que esa sería la última navidad juntos...
P – Lo siento PG, no tenía idea..., es que te ves siempre tan feliz...
G – Si algo aprendí de mis padres era que el mundo era multicolor, y que debía disfrutar cada cosa como si fuera única, vengo aquí, no para ponerme triste, sino, porque así estoy más cerca de ellos, y me hace feliz, además, odio la nieve...
P – Jajaja.. eres realmente única PG.
G – Lo sé, ja.
- Chicos, que hacen ahí, la comida se va a enfriar...
P – Ya vamos, Carmen, me acompañas?
G – Si, dame un segundo.
Antes de seguir a Peter, García da un último vistazo al oceáno. No le había comentado a su amigo, que el último deseo de sus padres eran que sus cenizas reposaran en el mar de Florida. De alguna manera, la única forma de sentir que estaba con su familia en navidad, era así.
G – Feliz Navidad papá, mamá.
Reid estaba impresionado por lo elegante y clásico de su estructura. Los detalles en cada montadura, las ventanas, todo era muy postmodernista, pero sin perder la calidez de la arquitectura vanguardista. Eso sin mencionar los muebles de madera, las hermosas cortinas que contrastaban con el entorno. No era una decoración femenina, pero tampoco era tosca. Se notaba que Morgan tenía algún conocimiento sobre estilos arquitectónicos y decoración, realmente era algo que el chico jamás se hubiera imaginado.
Mientras Reid veía cada detalle de la sala, Morgan lo observaba desde la cocina. Le parecía cómico como el chico ponía especial atención a cada rincón, seguro su mente iba a mil pensando en cual tendencia arquitectónica podía ubicar su casa. Mientras habría la botella de vino, su celular sonó, así que se alejó un poco para poder contestar y no ser escuchado.
M – Feliz Navidad, familia Morgan
S - Derek Morgan, como es eso que no vendrás para navidad?
D – No puedes hacer eso, es una tradición, todos los años estamos juntos, con mamá...
F – Niñas les dije que no llamaran a su hermano, él y yo hablamos temprano...
S – No mamá, él simplemente no puede dejarnos plantadas, hace meses no nos vemos Derek...
M – Heyy, heyy, tranquilas... ya antes hablé con mamá, vino una nevada muy fuerte y cancelaron el vuelo, si tenemos suerte, conseguiré un vuelo para mañana...
S – Por qué no conduciste a Chicago, ya lo has hecho antes.
F – Hija, por favor, dejen a su hermano, él tiene sus razones...
D – Cuáles podrían ser, no me digas que estás con una conquista y por eso no puedes venir...
S – Claro, seguro tienes a uno de tus bombones esperándote en la sala, no?
Morgan no resistió reírse del comentario...
M – Chicas, escuchen, la navidad no es una fecha para estar solo, ustedes no lo están, así que disfrútenlo.
D – Pero tu?
M – Tienen razón en algo, no estoy solo, pero no es lo que piensan, estoy con alguien que realmente necesita compañía, nadie debería estar solo en estas fechas, saben.
Sus hermanas se quedaron calladas. Derek realmente se oía diferente, pero era agradable. En un instante tuvo un tono cálido, casi tierno.
F – Hijo, no te preocupes, estoy feliz que estés bien, y confío en tu juicio, igual que tus dos quisquillosas hermanas. Solo ciudate.
M – Claro mamá, las amo mucho, y estaré allá mañana, lo prometo.
S – Ok, hermanito. Espero que mi regalo valga la pena.
D – Si, que sea algo grande.
M – Descuiden, las voy a sorprender este año, Feliz Navidad
Después de un rato, Morgan y Reid cenaban tranquilamente. El más joven le expresó lo hermosa que era su casa, y le listaba todos los detalles que le habían impresionado.
R – Realmente, tu arquitecto hizo un gran trabajo.
M – Pues, en realidad, yo fui quien la restauré
R – Cómo dices?
M – Así es, una forma de huir de la presión y el estrés del trabajo. Aprendí ciertas habilidades en el centro juvenil de mi barrio y he ido actualizándome.
R – Pues es increíble Morgan, si alguna vez decides renunciar al FBI, te iría bien como diseñador o arquitecto.
M – Creo que más bien sería maestro de obras. Como está la carne?
R – Deliciosa, me gusta.
M – En serio? Casi no has comido.
R – Oh no, es que no soy de mucho comer. Pero está sabrosa, gracias.
M – Fue un placer, leí en la teleguía que darán "It's wonderful life", te gustaría verla?
R – Claro, es un clásico, una de las mejores obras de Frank Capra, uno de los grandes maestros del cine clásico de Hollywood. Sabías que sus fábulas optimistas sirvieron para distraer y esperanzar al público norteamericano en los años 30 y 40?
M – En serio? Bueno, será esa entonces.
Después de "It's wonderful life", ""Miracle on 34Th Street"" y "A Christmas Carol", el clásico de 1951, Reid estaba profundamente dormido en el sofá. En casi 6 horas de película, Reid había contado a Morgan todos los detalles de esos clásicos, sus actores, el productor, hasta la taquilla de cada una. Morgan simplemente sonreía y escuchaba todo lo que tenía que decir. Normalmente, le hubiese dicho que parara un poco, pero esa noche, no tenía la intención de hacerlo. El verlo animado le trajo una sensación de paz, era extraño. Este escualido y torpe muchacho había logrado algo que nada ni nadie, en 18 años pudo hacer: perder una navidad con su familia. Pero no podía dejarlo solo, no después de escuchar su conversación con su madre. Como decía su padre cuando era niño, nadie debería estar solo en estas fechas.
El reloj marcaba las 3:20 a.m. El sueño empezaba a alcanzarlo, así que fue al cuarto por unas colchas, arropó a su compañero y se recostó a su lado.
Eran las 7:15 cuando Reid abrió los ojos. Un olor delicioso llenó sus sentidos, así que se levantó y se dirigió a la cocina.
M – Feliz Navidad, chico bonito. Aquí está tu taza de café, y pronto estará listo el desayuno.
R – Gracias Morgan. Feliz Navidad. Disculpa, creo que me quedé dormido...
M – Si, te perdiste al último fantasma de Scrooge. Lo bueno es que debes saberte de memoria la película no?
R – Es difícil olvidar los clásicos, aún sin memoria eidética. Tengo que llamar al aeropuerto...
M – Descuida, ya lo hice, podemos volar...
R – Qué buena noticia! Por fin la nieve nos dio tregua. Oye, Morgan. Gracias por quedarte conmigo esta navidad...
M – Qué dices! Nos acompañamos mutuamente. Y no estuvo tan mal, no crees.
R – Espero no haberte aburrido...
M – No, en lo absoluto. Ahora a desayunar, que tu madre y mis mujeres nos están esperando.
Enero 2005.
Luego de las fiestas, hubo sorpresas en la unidad. Strauss logró reubicar a JJ en otro departamento, lo cual tuvo que aceptar la joven de mala gana, y utilizó ciertos contactos para que el traslado de García se congelara, al menos por un tiempo. Al parecer había algo extraño en el pasado de la analista, que hacía que existiera precaución en las autoridades del FBI para que ella estuviera frente a un ordenador y que hábilmente Strauss utilizó para su provecho, pero nadie del equipo, ni siquiera Hotch, sabían con detalle que podía ser, era de esas cosas que la agencia prefería guardar con discresión. Gideon aceptó ir a una gira de charlas a diferentes sucursales del FBI he iba estar fuera de Quantico unos meses. Así que el equipo se había reducido a solo Hotch, Morgan y Reid. El boss man, sin embargo, estaba decidido en traer nuevamente a JJ, integrar por fin a García al equipo y mantener intacto el puesto de Gideon, a pesar de que algo más llenaba su vida de alegría: a finales de mes, Haley fue a su primera cita con el médico, todo parecía bien, el bebe crecía saludable y la madre se veía espectacular. Mientras salían de viaje, la hermana de Haley, Jessica, se quedaba con ella para estar pendiente de lo que necesitaba y apenas tenía tiempo, Hotch se dedicaba exclusivamente a su esposa. Por algunos meses, intentó seguir el consejo de Haley, y no permitir que el trabajo lo tragara, pero sentía el acecho de Strauss y, con el equipo mermado, sus obligaciones habían aumentado.
Pero el tiempo pasaba, los casos iban en aumento, y conforme el equipo iba resolviendo cada uno de ellos, ganaba más credibilidad en el Burou y ante la prensa. Eso le sumaba puntos a Hotch, y poco a poco, su posición en el FBI ganó más importancia y respeto. Eso facilitó el proceso para que el equipo pudiera volver a conjuntarse.
Despues de 4 meses y algunas llamadas, Hotch consiguió que el puesto de JJ como Enlace de Medios fuera permanente, por lo que en abril, la rubia había vuelto al equipo. Y después de varias reuniones, Hotch consiguió abrir el código para el puesto de analista de sistemas, y claro está, su primera opción era García.
En junio de ese año, el equipo le dio a García la agradable sorpresa...
G – Morgan, en serio, tengo mucho que hacer... aún no he terminado de entregar los informes de ayer...
M – Vamos baby girl, te prometo que no durara mucho, te necesito es importante...
G – No me puedes decir qué es?
M – No seas impaciente y camina...
G – Qué hacemos aquí...
M – No conoces este lugar...
G – Claro que se donde estoy, pero porque estamos frente a esta puerta...
M – Bueno, abrela.
Al mirar adentro, García se quedó muda. Era una pequeña habitación, algo oscura, con tres escritorios y un par de computadoras. Un poco sombrío, pero tenía buenos equipos.
G – Morgan, que se supone que es...
R , JJ, M – SORPRESA!
G – Ohhhh, chicos, casi me da un infarto, que pasa!
JJ – Miss García está será, a partir de hoy su oficina.
G – De qué están hablando?
M – Por fin, Hotch logró que te trasladaran al equipo como nuestra analista, felicidades, hermosa.
G – No lo puedo creer! Gracias chicos, no esperen, donde esta Hotch...
R – Creo que está en su oficina... Espera a donde vas?
G – TENGO QUE AGRADECERLE! ESPEREN!
Como nunca antes, García corrió por los pasillos de la BAU, chocando con uno que otro distraído y fue directo a la puerta de su, ahora, Jefe.
H – Adelante
G – Señor, oh señor, disculpe que lo interrumpa, se que está ocupado, como no lo iba a estar, pero necesitaba verlo señor...
H – García, cálmese, pasó algo.
No se contuvo más, y lo abrazó. Hotch se quedó sorprendido, sonrió y le respondió. Era la primera muestra física de afecto que recibía desde que se había integrado al FBI.
G – Señor, gracias, de verdad. No se imagina lo feliz que estoy. Le prometo que haré un trabajo excepcional, no lo voy a defraudar...
H – Lo sé, García, perdona por no haber podido integrarte antes...
G – Oh no, señor, yo se que usted luchó mucho tiempo, sabe, aunque usted no nos dijo nada, en los pasillos se oyen cosas, sabemos lo mucho que ha tenido que pasar estos meses por culpa de Strauss...
H – García, escucha, yo quisiera...
G – No quisiera que el resto del equipo se estresara por eso. Lo sé. No se preocupe, pero quiero que usted que sepa lo mucho que le agradezco. Gracias señor.
H – Fue un placer.
Al ver salir a García, una genuina sonrisa de satisfacción se dibujaba en su rostro. Por fin, había logrado parte de su cometido. Con trabajo y un buen desempeño en el campo, logró deshacer lo que las intrigas de Strauss habían hecho. Ahora, solo faltaba Gideon.
La calidad de un líder se refleja en los niveles de exigencia que fija para si mismo.
Ray Kroc
