Capítulo 8: Enfrentándo a viejos demonios
Tres días habían pasado del regreso de Idaho. Reid seguía de baja médica. BAU estaba relativamente tranquilo. Hotch había entregado su informe a Strauss, quien cuestionó el accionar del equipo: la ausencia de Hotch y la participación de Gideon. Sin embargo, como había previsto Hotch, el director apoyó las decisiones tomadas por el Jefe de Unidad, por lo que todo quedó en una llamada de atención. Hotch decidió no hacer público lo sucedido con Reid, sin embargo, y a pesar de que el caso fue resuelto rápidamente, lo vivido en Boise le quitaba el sueño. Al final, si Reid no hubiese parado en el hospital, no habrían encontrado tan rápidamente al su-des. Además, terminó hospitalizado por no saber manejar el ritmo de trabajlo. Eran necesarios cambios, a fin de asegurar el buen desempeño del equipo en caso de faltar uno de los miembros, pero también lo sucedido con Reid, era una llamada de emergencia: debía mantener un ojo en él.
Cuando intentó comunicarse con Strauss, le informaron que iba a ausentarse las siguientes semanas por asuntos personales, y vio eso como una señal, podría tratar el asunto directamente con el Director, así evitaría los obstáculos que Strauss seguro pondría.
M – Eyyy, Reid, soy Morgan, García y JJ están preocupadas, no han sabido nada de tí desde hace días... Por favor, devuelve la llamada. Nos vemos.
Después de 4 días, Morgan estaba preocupado. JJ había hablado por teléfono con Reid un día después de regresar del caso, y él mencionó que se sentía mucho mejor, pero después de eso, nada. No contestaba las llamadas o los mensajes de texto. No quería admitirlo, pero realmente estaba ansioso. Ya para el quinto día, decidió ir a buscarlo a su casa. 'Y si se desmayo, si enfermó más y no nos quiso avisar, es tan obstinado! Cómo saber si estaba alimentándose o tomando sus medicamentos, y por qué diablos me quita eso el sueño', se decía así mismo mientras conducía a su departamento. Las dudas crecieron más cuando García le dio su dirección, barrio Adams Morgan, era sin duda un lugar muy pintoresco y único, pero no imaginaba al recatado y serio Dr Reid viviendo en un epicentro de baile y vida nocturna. Su edificio se encontraba un poco lejos del centro, era sin duda una zona aparentemente tranquila, o al menos mucho más que el resto del barrio, sin embargo, el edificio, que se veía algo antiguo, no se veía en buenas condiciones. Cuarto piso, sin ascensor. Hacía un calor de mil demonios, estaba deseando llegar y tomar un buen vaso de agua. Llamó a la puerta...
M – Reid, hombre. Soy yo, Morgan. Vamos, ábrame.
No se escuchaba ruidos. Morgan se impacientaba.
M – REIDDDD... VAMOS CHICO, ÁBRAME, tu casera me dijo que no has salido desde el lunes, sé que estás ahí.
'Diablos, porque no abre', empezó a sentir la necesidad de patear la puerta, cuando escuchó ruidos desde adentro.
R – Qué diablos, Morgan, porqué gritas.
M – Ey, chico bonito, cómo te has sentido?
R – Bien, gracias, mucho mejor.
Aunque Reid aseguraba sentirse mejor, físicamente se veía de los diablos. Pálido, sudoroso, tenía puesto una pijama que se le veía enorme, y no ocultaba su extrema delgadez. Al entrar, Morgan casi se ahoga con el golpe de calor que le pegó en la cara, estaba ardiendo, cómo hacía para soportar tanto calor.
Su pieza era muy al estilo Reid: paredes con colores neutros dos grandes libreros, en su escritorio, una pila de libros, así como en una esquina. Las cortinas, con colores suaves y un gran ventan al totalmente abierto y un pequeño balcón del cual podía verse toda la avenida y más allá. Sin embargo, también tenía problemas que para cualquier persona hubiesen pasado desapercibidos, pero no para alguien con experiencia en construcción como Derek. Grietas en el piso y las paredes, parte del sistema de calefacción estaba expuesta, y aunque la vista era hermosa, era virtualmente un peligro pararse en el balcón. Luego observó a Reid caminando hacia el sofá y sentarse con dificultad. Era extraño, no le había parecido que Reid cojeara en Idaho.
R – Bueno, bienvenido. Quieres algo, un vaso o café.
M – No amigo, gracias... lindo lugar.
R – Gracias. Es un barrio agradable.
M – Si, se nota. Oye Reid, por qué estás cojeando?
R – Ahh... me tropecé y caí, no es nada, solo estoy algo adolorido, es todo.
M – Por qué hace tanto calor aquí? No pones la calefacción?
R – Mmmm... no, me gusta así y por la ventana entra aire.
M – Claro, si tu lo dices... Te estuvimos llamando, por qué no contestabas?
R – En serio? Lo siento... es que extravié mi celular, y no he querido salir, así que no he ido a comprar uno.
M – Bueno, eso no es problema, si quieres voy ahora mismo y me encargo, así no tienes que salir
R – No, Morgan, en serio. No te molestes...
M – Tonterías, así aprovecho y compro algo para tu despensa,
En ese momento, Morgan se dirige a la cocina, antes de que Reid pueda hacer algo, abre el congelador, está apagado y vacío.
M – Reid, qué pasa? Por qué tienes desconectado el congelador, y no tienes nada de comer?
R – No digas tonterías, Morgan. Claro que tengo que comer, es... un problema electrico, me lo van a solucionar hoy...
M – Es por eso que no tienes puesto la calefacción, no? Por qué mientes?
R – No mentí, es decir...
M – Mira, no quiero discutir contigo, iré a comprar tu celular, vengo en un rato.
Reid trató de detenerlo, pero fue imposible, Morgan salió rápidamente del apartamento.
Morgan que era hora de hablar con el encargado del edificio, él tenía la responsabilidad de arreglar esta situación.
Al llegar al primer piso, se dirige a la puerta del primer apartamento. Una mujer, de unos 50 años, con cara de muy buenos amigos, abre la puerta.
- Si señor, qué busca?
M – Buenas señora, el encargado del edificio se encuentra?
– No, no está, para qué lo busca?
M – Soy amigo de Spencer Reid, el que alquila el apartamento...
- Si, si claro. El flaco, no? Vea si es sobre la calefacción y el problema electrico, ya le dijo mi marido que hasta fin de mes hará algo.
M – Un momento, fin de mes? Señora, apenas estamos 18, él no puede seguir en esas condiciones...
- Vea señor, eso es con mi marido. Llega más tarde, hable con él entonces.
M – Bueno señora, gracias.
De forma mal educada, la mujer le cierra la puerta en la cara. 'Qué clase de persona es ésta?' Entonces una mujer le llama.
Carmen - Disculpe señor, usted es amigo de Spencer?
M – Si señora, pasa algo?
Carmen - Qué bueno que lo veo entonces. No me gusta meterme en problemas, pero el muchacho ha sido un buen vecino, y bueno, creo que necesita ayuda, ya que usted está aquí...
M – Le sucede algo?
Carmen - Bueno, hace tres días escuché una discusión entre él y ese viejo...
Días antes
R – Mr Anders, el problema lleva ya 3 semanas...
- Y, YYYYY YA LE DIJE QUE NO HAY DINERO, AGUANTESE O SE VA, QUE SOBRA GENTE QUE QUISIERA ALQUILAR AQUÍ
R – Señor, deje de gritarme, además nadie alquilaría ese apartamento sin luz ni calefacción.
- MALDITO MARICA QUIEN TE CREES PARA DECIRME QUE ME CALLE...
El hombre agarra a Reid del cuello y lo empuja, al caer, el joven cae de costado sobre un mueble y termina en el suelo, cayendo sobre su celular, que se rompe en mil pedazos.
- TU TE LO BUSCASTE POLLÓN, NO TE QUIERO VER LA CARA EN MI PUERTA MÁS...
Cuando Mr Anders se fue, Reid se fue levantando con dificultad. Le dolía demasiado el costado, y estaba muy nervioso. No dejaba de temblar y empezó a sentirse mareado. Aún se sentía débil, y definitivamente lo que había pasado no ayudaba en nada. Entonces una mano amiga lo ayudó a levantarse.
Carmen – Muchacho, tranquilo, yo lo ayudo.
R – Doña Carmen, gracias, no es necesario...
Carmen – No diga tonterías, estás temblando, no podrás subir tu solo a tu pieza sin ayuda, vamos.
Carmen Ruiz era la vecina del segundo piso. Le agradaba el genio, le recordaba su difunto hijo, así que le dolía verlo en ese estado. A como pudo lo ayudo a subir hasta el cuarto piso y lo dejó en su apartamento.
Carmen – Desde ese día, no lo he visto salir. Es un buen muchacho, pero muy pasivo, el problema de la instalación lleva casi un mes y él pacientemente ha esperado que le solucione y nada. Y ahora con lo que pasó con esa bestia, no quiere ni salir. Ya que usted es su amigo, podría hacer algo por él.
M – Muchas gracias, señora, yo me ocuparé de todo.
Mientras observaba a Mrs Ruiz subir a su piso, Morgan no dejaba de pensar. 'Maldita sea, maldita sea. Por qué diablos no me dijo nada?' En ese momento tenía ganas de subir y decirle cuatro a Reid, y agarrar del cuello al maldito que se atrevió a lastimarlo. 'Si por mi fuera, lo saco de aquí, él no tiene que pasar por esto'
Entonces, como caído del cielo o del infierno, un hombre entra al edificio y se dirije al apartamento del encargado. Era un hombre alto, grueso, con una barba abundante y muy mal aspecto.
M – Usted es el encargado del edificio, Anders?
Anders – Si, qué desea.
M – Esto...
Y Morgan le conectó un solo golpe en la quijada. El hombre perdió el equilibrio, pero Morgan lo sujetó y lo puso contra la pared.
M – Escuche, se lo diré una vez. Usted NUNCA, NUNCA, LE VOLVERÁ A PONER UNA MANO ENCIMA A SPENCER REID. De lo contrario, tendrá que versela conmigo y con la justicia, o usted no sabía que él es un agente del FBI, y lo que usted hizo califica como un crimen federal?
Anders – QUÉ ERES TU, SU NOVIECITO? YA SABÍA QUE ERA UN MARIC...
M – DÍGALO, DEMÉ ESE GUSTO.
El hombre lo miró asustado.
M - ESCÚCHEME BIEN ANDERS, NO ESTOY BROMEANDO. SI VUELVO A SABER QUE USTED LO ESTÁ HOSTIGANDO, ME ENCARGARÉ DE HACER SU VIDA MISERABLE... Quedó claro?
Anders – Como el agua.
Morgan lo empuja contra la pared y sube al apartamento de Reid. No le importaba nada, estaba decidido a sacar a Reid de ese lugar, no iba a estar tranquilo hasta saber que estaba en un lugar seguro.
Obviamente Reid no reaccionó bien ante la conversación con Morgan...
R – Lo golpeaste? Pero... cómo se te ocurre hacer eso?
M – Qué esperabas? Es una animal, empezó a gritar en el pasillo y a ofenderte, además, Mrs Carmen me contó lo que te hizo. Por qué no nos contaste?
R – Por que es un problema mío Morgan, ustedes están ocupados trabajando, además no fue nada...
M – Así, no fue nada, y por qué cojeas, por qué te agarras el costado constantemente... A ver, levántate la camisa.
R – Qué? NO...
M – No te estoy pidiendo permiso, súbela o te la subo yo.
Al revisarle, Morgan puede comprobar el enorme moretón que tenía. Se llena de más ira, pero observó el rostro de Reid. Su palidez se ha ido y ahora se ve avergonzado. Se baja la camisa con rapidez y se sienta sin decir nada. Morgan respira hondo, sabe que tiene que manejar el asunto con un poco más de tacto. Así que se sienta a su lado y cambia el tono de su voz.
M – Reid, escucha, se de un edificio. Tiene un apartamento vacío. Conozco al dueño. El lugar es céntrico, cerca del metro, y en una zona tranquila. Es un poco más pequeño que este, pero puedes acomodarte perfectamente. Qué dices? Así no tendrás que tratar con este tipo nunca más.
Esa sería la solución. Aunque no estaba contento con lo que hizo Morgan, tenía que admitir que irse de ese lugar era lo mejor.
R – Ok, pero el precio...
M – No es muy caro, por que no vamos mañana y hablamos con el conserje?
Al día siguiente Morgan lo llevó con el encargado, el precio era mucho menor al que pagaba antes, y Morgan tenía razón, era una excelente zona, el edificio era clásico y muy bello, y el apartamento estaba en perfectas condiciones. En cuestión de 8 días, Reid ya estaba en su nueva pieza. JJ, Morgan y García llegaron el primer día a inaugurarlo.
JJ – Uauuu, es realmente lindo. Por qué no pintas las paredes? Tal vez un color blanco o marfil?
R – Me gusta el color verde que tiene, y se siente fresco. Me gusta mucho es cómodo y además, la estación del metro está a pocas calles, así que no tendré que conducir. Y es ridículamente barato.
JJ – En serio? Qué raro, un apartamento barato en esta zona, es una ganga.
R – Si, eso me tranquiliza, así me alcanza para poder mandarle dinero a mamá y cubrir con mis gastos sin dificultad.
Mientras JJ y Reid conversaban en la cocina, García y Morgan estaban en el balcón.
G – Realmente fue un lindo gesto.
M – No fue nada, solo lo ayude a subir las cajas...
G – No me refiero a eso, Reid me contó que golpeaste al tipo que le hizo daño. Aunque no lo va a admitir, te has convertido en su héroe.
M - No fue nada, no podía quedarme como si nada.
G – Una pregunta Derek, porqué no le dijiste que eres el dueño del edificio?
M – Cómo sabes... No, espera, no debo preguntar lo que no quiero saber, no?
G – Exacto. Dime...
M – El chico está acostumbrado a no pedir ayuda, le tocó crecer muy rápido y para él pedir ayuda es causar molestias. Sentí que al decirselo se iba a sentir incómodo y lo iba a rechazar. Además, así estoy seguro de que estará a salvo.
G – Y no se lo piensas decir?
M – No, no tendría sentido. Reid solo a tratado con el conserje, y yo hablé con él antes para que no le mencionara nada, así que no habrá ningún problema.
G – Eres un bombón, mi adonis de chocolate.
M – Adonis de Chocolotate!
G – Bueno, tu me dices baby girl, no?
M – Ok, touché
Durante las siguientes semanas, hubo algunas cambios. El director aprobó la rotación de equipos, por lo que no solo el equipo de Hotch atendería los casos. Nuevos elementos se reintegraron a BAU, los agentes Forest, Jameson y Cooper y sus respectivos equipos resultaron un alivio, pero el equipo élite de BAU seguía siendo Hotch y compañía. La licencia médica de Reid se alargó dos semanas más, hasta que su doctor verificó que estaba en condiciones optimas para volver al trabajo. Todo eso le permitió a Hotch dedicarle tiempo a Haley, quien seguía con problemas con su embarazo, el médico indicó que tenía que guardar reposo, y eso la ponía aún más nerviosa. Mientras tanto, Hotch aprovechó para preparar la contratación de un nuevo agente y el regreso de Gideon a la Unidad
Setiembre, 2005.
Finalmente, Jason Gideon regresa al servicio activo. Y tuvo una participación excepcional al rescatar a una joven que había sido secuestrado por una pareja de asesinos en Seattle. Durante la investigación, una fuerte, sagaz y sarcástica mujer tuvo una participación importante: la agente Elle Greenawey, experta en Críminales Sexuales, con el promedio más alto de crímenes resueltos en su Departamento en Seattle y oriunda de New York. Gideon tenía sus dudas: era impaciente, de carácter fuerte y muy pasional, su personalidad le hacía dudar. Pero tenía el apoyo de Morgan, quien la había conocido en New York, cuando trabajó un tiempo en el escuadrón anti-bombas. Además, su trabajo hizo que se ganara el respeto de Hotch, y al ver su interés en formar parte del equipo, presentó su nombre ante el director, quien le dio el visto bueno. Un par de semanas después, JJ la presentaba como nuevo miembro.
Octubre, 2005
A pesar de los éxitos del equipo, habían casos que afectaban a los agentes más que a otros. Una serie de atentados con bombas en Tampa Bay, lleno de preocupación a los agentes...
M - Hotch, escucha, van a enviarnos fragmentos de la bomba antes de esta tarde. Soy el único con un respaldo ATF. así que si desea que me quede y supervise el perfil de la bomba, lo haré.
H - Morgan, no tendrás miedo de saltar al campo con un bombardero ahora, verdad?
M - Sabes que no es el bombardero lo que me preocupa.
H - Pensé ya habíamos pasado todo esto.
M - Hotch, Boston acabó con Gideon en un colapso postraumático. ¿Cómo sabemos que no pasará otra vez?
H - Morgan, te diré qué. Por qué no nos concentramos en el perfil del bombardero y no en Gideon?
Mientras el resto del equipo iba de camino a Florida, Morgan se quedó en Quantico con García, esperando los fragmentos de la bomba.
M - Éstos son mis fragmentos de bomba. Podemos comenzar a unir a este chico malo.
G - ¿Por qué esa molestia? ¿No buscas huellas y restos en los trozos?
M - García, qué haces en el FBI?
G - No pude entrar en la facultad de medicina
M - Por qué no me sorprende?
G - Ouchhhh. Eso es lo que mi padre decía.
M - Bien, voy a enseñarte algo, así que presta atención.
G - Ah, es como en la escuela...
M - Mira, la forma en que estas cosas están unidas puede decirte cómo piensa el su-des.
G - Me recuerdas a Gideon.
M - Ok, ouch.
Al analizar los fragmentos, Morgan determinó que el objetivo del su-des no era hacer una manifestación política, o dejar heridos o daños. Matar, así de simple. Pero fue García, utilizando una técnica aprendida en Tetris que armó la pieza que correspondía a la firma del su-des. Morgan inmediatamente se comunicó con el equipo: Adrian Bale, el criminal que provocó la muerte de los 6 agentes que acompañaban a Gideon y a un civil. Sin embargo, él estaba en prisión. Así que debía ser un imitador. En vista de las circunstancias, Gideon se vio forzado a entrevistar a Bale y enfrentar los demonios que lo habían perseguido por casi 2 años.
Mientras hablaba con Bale, Gideon sentía una ira profunda, pero debía controlar sus emociones, debía determinar si Bale tenía idea de quien era el su-des.
Bale - Sabe?, he pensado mucho en aquel día, y hay una cosa que todavía no puedo entender. Usted confió en mí. Por qué?
G - Nunca confié en usted.
Bale - Me escuchó.
G - Cometí un error. Conté con que no lo haría, y lo hizo.
Bale - Enviar aquellos agentes a aquel depósito, simplemente no tiene sentido. Quiero decir, he leído sus libros. Yo tenía todas aquellas cosas - cómo lo llamó usted? Um ... una triada homicida. Hasta vine de una familia rota, sociópata clásico, así que cuando tuve la ocasión de matar a 6 agentes más un rehén... Quiero decir, sólo porque me entregara no significaba que hubiera terminado con aquella gente. Aún tenía el control remoto. Usted tenía... tenía que haber sabido eso. Y la liberación emocional que sentiría presionando aquel botón... bueno, era demasiado aplastante como para renunciar. Por qué no me buscó antes de enviar a aquellos agentes? Por qué no hizo tu trabajo, agente Gideon?
Las palabras de Bale martillaban la mente de Gideon en forma constante. Los cuestionamientos del criminal, el mismo Gideon se las había hecho: por qué? Pero su concentración fue interrumpida...
R – No fue tu culpa.
G – Perdón Reid...
R – No es cierto lo que dice Bale. No fue tu culpa. Hiciste lo que tenías que hacer, conforme al protocolo, pero él es un sociópata, sin consciencia, cosa que tu no eres. Gideon, yo confiaría en tí, sin ningún tipo de temor, tienes que hacerlo tu también.
Fueron esas palabras que ayudaron a Gideon a liberarse de esos demonios, y sobre todo, salvar la vida de su nuevo equipo. Mientras Bale ofreció un trato para ayudar a desconectar una bomba que mataría al equipo, Gideon reconoció su juego. Al final, Gideon enfrentó a su némesis.
G – Dijiste que, apretarías el botón, que no podías considerar ninguna otra opción. Todo que hice fue aplicar sus palabras en este asunto también. A pesar que el trato quedó anulado aún así, me aseguré de decirles a todos sus amigos aquí la complacencia mostrada al darnos información sobre sus colegas. Usted es un tipo raro, Adrian. No puedo decirle cuánto placer siento al pensar que fui yo quien le metió en esta jaula diminuta. Diría más aún, diría... liberación emocional.
Al final del día, pudieron resolver el caso. Mientras regresaban a Quantico, una conversación era necesaria.
G – Por mucho tiempo me sentí culpable, ahora...
H – Hiciste tu trabajo Gideon, actuaste conforme al perfil...
G – Lo sé, pero ahora, siento que me liberé Hotch, por primera vez en 2 años, ya no siento esa carga sobre mi espalda... Gracias
H – Gracias? Por qué?
G – Confiaste en mí, aún cuando yo mismo había perdido la fe. Gracias, Aaron.
