Capítulo 10: Emergiendo del Infierno

JJ trataba de sacarle alguna información útil a las mujeres. La más joven, tenía un fuerte golpe en la cara, su brazo derecho estaba hinchado, seguro tenía fractura. Tenía la mirada perdida, no parecía estar consciente de lo que JJ le preguntaba. La otra estaba inclinaba hacia adelante, tenía la cara recostada sobre la jaula. Desde su posición, JJ pudo ver la espalda de ella, parecía haber recibido azotes. Las 2 estaban en muy malas condiciones, solo tenían un trapo encima, y la que estaba ida, tenía sangre seca en sus piernas, prueba física de que había sido violada siendo virgen.

JJ no podía imaginarse todo el sufrimiento que habían pasado. Pero la única esperanza era que ellas le dieran alguna información que le pudiera servir.

JJ – Chicas, se que ha sido doloroso y humillante, pero deben decirme que saben sobre ese sujeto, lo que sea, por más insignificante que lo vean, podría ser importante...

Clarise – Quieres callarte...

JJ volvió a ver a la joven, había reaccionado.

JJ – Yo soy JJ, cuál es tu nombre?

Clarise – Soy Clarise, ella es Tiffany. Ahora, cállate.

JJ – Clarise, escucha. Necesito que me den alguna información...

Tiffany – Quieres información, yo te la voy a dar: ese maldito nos violó, golpeó y torturó desde hace días. Esa chica que se llevó, se llamaba Carla, ella fue la última que trajo, pero lo mordió cuando iba a violarla, así que la golpeó hasta que se cansó, aún así la violó estando inconsciente y la colgó del techo. Cuando empezó a reaccionar, empezó a quemarla con un encendedor, y le echo algo, creo que era ácido en los pies, eso fue hace 3 días. Ella murió colgando en ese techo, enfrente de nosotras, y no pudimos hacer nada, y nadie nos buscó. Lo mismo te va a pasar a ti, así que deja de hablar, si el te oye, te hará lo mismo que a Carla.

JJ – Porqué tener a varias secuestradas?

Clarise – Le gusta que lo miren mientras viola, por eso, cuando murió Carla, lo primero que hizo fue salir a buscar a una sustituta.

JJ – No se preocupen, saldremos de esta...

Clarise – No seas ilusa, llevo 17 días en este infierno, y deje de esperar que me rescataran desde el día 5, vamos a morir aquí...

JJ sentía terror, no quería pensar en el infierno que podría pasar, pero tenía que mantenerse serena, y aprovechar la primera oportunidad que le brindara el su-des a su favor. Además, su esperanza estaba en el equipo.


Reid y Morgan llegaron al sitio donde se encontraba el auto de JJ. Mientras Reid revisaba el interior, Morgan revisó los alrededores.

R – Morgan, no hay ninguna señal de violencia en el interior del auto, dejó su bolso junto con sus credenciales, creo que JJ salió del auto, revisó el motor y fue ahí donde la raptaron.

M – Mira esto, son huellas, es pesado, quizás un pick up.

R – Por la posición y la profundidad, diría que paró frente a JJ, la tomó y siguió su camino hacia el este.

M – Mira esto Reid... Una vara con sangre... Y aquí hay dos tipos de huellas, unos son pies pequeños y delgados, seguro ella, y otros son zapatos grandes, pesados.

R – Ok... JJ estaba afuera revisando el motor, el auto paró, ella pensó que la iba a ayudar

M - Según las huellas que dejó, ella caminó y le dio la espalda a su auto, el su-des tomó la vara de metal y la golpeó...

R – Ya no quedan huellas de JJ, probablemente la cargó y la subió al auto. Las huellas del auto indican que se dirigió al este... mmm..

M – Estás bien?

R – Si... No. Es... una pesadilla, todo esto no nos ayuda en nada, si no tenemos una idea de como es el su-des...

M – Eyyy, tranquilo, la encontraremos. Vamos, Hotch nos espera en la comisaría.

R – Morgan, espera. Sigamos al este.

M – Pero Reid...

R – Escucha Morgan, el rapto fue un domingo en la noche, no es común que hayan autos en las calles ese día, a esa hora. El pudo llamar la atención al pasar, debe estar cerca.

M – El lugar más cercano hacia esa dirección es Rivers Town, pero si nos equivocamos, perderíamos tiempo.

R – Lo se, pero no puedo devolverme a la jefatura sin hacer al menos el intento de encontrarla antes.

M – Ok, vamos, llama a Hotch y dile lo que encontramos en la escena.


Mientras tanto, Gideon y Elle estaban en casa de Sandy Jareau.

G – Buenas tardes, somos Jason Gideon y Elle Greenawey, somos amigos y colegas de JJ...

S – Qué hacen aquí? No deberían estar buscando a mi hija?

E – Mrs. Jareau, se que está preocupada, pero es necesario conocer la rutina de JJ siempre que sale de aquí, así tendremos una idea de como encontrarla.

S – Lo siento, yo... estoy asustada, no me imagine nunca... Mi hija es fuerte, a pesar de su exterior dulce, es muy, muy fuerte. Y se que donde esté estará luchando. Pero... ya perdí una hija, sabe?

Gideon y Elle se volvieron a ver, en ese momento se dieron cuenta que no sabían absolutamente nada de la vida personal de su compañera.

S - … Díganme, que necesitan saber.

Al terminar la entrevista con Sandy Jareau, Elle decidió acompañarla, pensando que tal vez, el su-des podría comunicarse con ella, y también, por que en el fondo, sentía que necesitaba todo el apoyo. En poco tiempo, JJ se había ganado el cariño de la trigueña, por lo que, en honor a ella, sentía la responsabilidad de cuidar de su madre. Mientras tanto, Gideon se dirige a la jefatura a reunirse con Hotch.

G – Algo nuevo?

H – Estas son las desaparecidas: Clarise Foster, estudiante de 16 años, desapareció hace 15 días, iba a visitar a sus tíos en Virginia. Tres días después Tiffany Rosse, de 23 años, maestra, iba por la misma vía, se dirigía a una conferencia, y hace 5 días, Carla Maxwell de 25 años, llamó a su padre avisándole que iba a visitarlo, pero nunca llegó. García esta revisando si han habido otras desapariciones, conseguiste algo con la madre?

G – No, está muy afectada. Aparentemente, JJ tenía una rutina que no falló, y durante el día estaba tranquila. Esto fue fortuito, el su-des la sorprendió. Qué has sabido de Morgan y Reid?

H – Encontraron una vara ensangrentada, se dirigió al este, así que van hacia allá, llamarán en cualquier momento, disculpa, si García, que tienes?

PG – Señor, revisé y hace un año hubo otras 6 desapariciones, pero no en esta zona, sino en Montana, el mismo MO y tipo de víctima, las rapta en la carretera y desaparecen sin dejar rastro.

H – No hay cuerpos?

PG – No señor... es como si se borraran de la faz de la tierra.

H – Ok, gracias García.

G – Las tres víctimas son similares físicamente, rubias, jóvenes, delgadas, físicamente atractivas...

H – Y aparentemente indefensas.

G – Qué quieres decir?

H – Si el su-des se llevó a JJ pensando que sería fácil someterla, cometió un error. El detective Walters habló con las autoridades de los pueblos cercanos, tendrán unidades en las vías principales, si hay algún movimiento sospechoso, lo sabremos.

G – Si un cuerpo o una descripción, será dificil elaborar un perfil, espero que Morgan y Reid tengan más suerte.

Morgan y Reid llegan a Rivers Town, era un pueblo pequeño, ese tipo de lugar donde todos conocen a todos. Entraron a la cafetería. Reid observaba, esperaba alguna señal, pero nada, lo habitual. Bajó la cabeza. El no tener idea de JJ lo estaba volviendo loco. Morgan por su parte, estaba preocupado, pero por alguna razón confiaba en que JJ podría defenderse. Si algo le había enseñado la vida, es que una mujer aguerrida y decidida era más fuerte que 10 hombres. Pidieron 2 cafes para llevar y salieron del lugar. Reid empezó a sentir que tal vez habían cometido un error, quizás esto en realidad era una pérdida de tiempo.

M - … me escuchaste? Reid?

R – Oh... perdón, que decías?

M – Que deberíamos ir con el alguacil, Hotch me mandó un mensaje, van a tener cercos en las vías principales.

R – Ok... vamos.


El su-des iba de camino en su camioneta, tenía que deshacerse del cuerpo. Un sitió alejado, solitario. Era el lugar que había escogido hacía tiempo. De camino, encontró un cerco. Paró 300 metros antes. Su respiración se volvió irregular. Empezó a sudar y a llenarse de ira. Le estaban quitando su sitio, el lugar donde dejaba a sus niñas al final. Uno de los patrulleros observo la camioneta a lo lejos.

Sanders - Oye Ulloa, mira esa camioneta, lleva varios minutos sin moverse. No te parece sospechoso

Sanders, Ulloa y otros 2 oficiales de Rivers Town estaban en espera de nuevas órdenes, mientras revisaban cualquier conductor que pasara por esa vía.

Ulloa – Vamos Richard, ustedes quédense aquí.

En ese momento, la camioneta dio media vuelta, entonces los oficiales Ulloa y Sanders se movieron rápidamente a la patrulla, para darle caza.

Mientras tanto, el alguacil Morrison recibe a Morgan y Reid. Aún no había ninguna información, pero ambos agentes estaban aliviados de ver el rápido accionar de los oficiales de este pueblo, antes de irse, escucharon una llamada por la radio del alguacil.

Ulloa – Atención, tenemos un posible sospechoso, un hombre, no lo hemos visto de cerca, pero parece de unas cuarenta y tantos, viaja en una camioneta, color amarillo, una cabina, placa 124304, se dirige a toda velocidad al norte por la via Johnson, Diossss, esperen.

En un momento dado, los oficiales ven como el conductor lanza un bulto a la calle, la patrulla para en seco, y ven como en sospechoso se retira.

Morrison – Ulloa, vamos, que pasó?

Ulloa – Señor, acaba de lanzar un bulto, Dios, creo que es una mujer, estamos revisando. Estamos en la via Johnson kilómetros 50.

Reid, Morgan y el alguacil Morrison se dirigen de inmediato a la escena. Mientras tanto, le informan Hotch y Gideon.

H – Bien Reid, enviaremos a los forences.

G – Y?

H – Tenemos algo... García, busca información sobre la placa 124304.

PG – Un momento... Ok, el dueño es Henry Wallace, de 38 años, la última residencia registrada es.. oh Dios... es en Montana, cerca de donde desaparecieron las otras 6 víctimas.

H – No hay nada más?

PG – No señor.

Hotch – García, comunícate con las autoridades en Montana, dales la dirección de Wallace allá y que revisen la propiedad, podría darnos alguna evidencia

PG – Si señor, en seguida.

Mientras tanto, JJ esperaba atenta. Clarise y Tiffany estaban dormidas. Pero JJ no podía relajarse. Físicamente, ese hombre tenía ventaja, pero por lo que las chicas le habían comentado, podía ser mudo o sufrir algún tipo de incapacidad. Era extremadamente violento, por su forma de actuaba parecía gustarle coleccionar mujeres del mismo tipo, pero el rechazo abierto hacia él hacía que se volviera agresivo. Por eso, a pesar de todo lo que había pasado, Clarise había durado viva 17 días, ella, en lo posible, trataba de mostrarse serena. La puerta se abrió, el hombre bajó intranquilo, JJ lo observó, estaba sudando, nervioso. Él la volvió a ver, en sus ojos se veía la rabia. Saco del bolsillo de su pantalón unas llaves y abrió la jaula de JJ. La miró con odio. Entonces la rubia hizo lo que nunca hubiese imaginado: acarició su mano y trató que su mirada reflejara simpatía, y no la repulsión que sentía en el fondo. El su-des vio sorprendido la pequeña y suave mano acariciándolo, y poco a poco su ira fue desapareciendo. En sus ojos ya no había ira, sino tristeza, sin embargo, no dijo una palabra. Cerró la jaula y subió. Cuando el su-des se fue, JJ empezó a rascarse la mano con furia, sus ojos se llenaron de lágrimas. Pensaba en su madre, en sus amigos, en Roslyn su hermana. Tenía miedo, como nunca antes.

M – Ok, baby girl, gracias. Ey, Sanders, Ulloa, tenemos un nombre, Henry Wallace.

Ambos oficiales se volvieron a ver.

R – Saben quién es?

Sanders – Si, bueno, más o menos. La familia Wallace es muy conocida en Rivers Town.

Ulloa – Hace como 30 años, acusaron a Donald Wallace de violar y asesinar a una mujer, Leslie Peters. Nunca fue encontrado el cuerpo, pero los vecinos los habían visto juntos, por eso cuando ella no apareció, le hecharon la culpa a él. Al final el juez lo liberó, pero la gente estaba furiosa...

Sanders – Donald Wallace fue encontrado muerto, aparentemente lo lapidaron, y luego quemaron su cuerpo, pero nunca se supo quien fue.

Sanders – Donald Wallace tenía una esposa y un hijo, el niño fue testigo del asesinato de su padre. Quedó tan traumado, que nunca más habló. Su madre y el niño se mudaron a Montana, y no se supo más de ellos.

R – Adivino, el niño era Henry Wallace, y la chica asesinada, Leslie Peters, era rubia, joven y delgada.

M – García, dime algo sobre Henry Wallace y sus padres, sé que fueron a Montana hace años.

PG – Si, aparentemente encontraron al padre de Henry en un terreno alejado de Rivers Town. Al mudarse a Montana, ella compró un terreno que puso a nombre de su hijo... Murió, hace un año.

R – Y fue cuando empezaron los secuestros...

M – Ok, gracias García... Chicos, saben el lugar donde encontraron el cuerpo de Henry Wallace?

Ulloa – Si claro, está allá siguiendo la misma via que iba a tomar Wallace.

M – Reid, quédate aquí con el oficial Sanders, y espera a Hotch, vendré pronto.

Reid empezó a comprobar si el cuerpo le daba otra evidencia. Mientras Sanders miraba la camioneta alejarse, se quedó pensativo. Reid lo vio y sintió curiosidad.

R – Sucede algo.

Sanders – Es qué, bueno, no se... tal vez es demasiado fácil.

R – Dígame, lo que sea ayudará.

Sanders – Solo pensé, que si Henry Wallace está en Rivers Town otra vez, es probable que buscara ocultarse en un lugar que fuera familiar para él.

R – Claro, su antigua casa, queda lejos?

Sanders – No, queda a 12 kilómetros, aquí directo.

El su-des regresó, Clarise y Tiffany ya estaban conscientes. Él traía un trapo, manchado de sangre, las jóvenes lo reconocieron, era la prenda que obligó a Carla usar. Abrió la puerta de la jaula de JJ, la tomó del brazó, poniéndola de pie, y le dio la prenda. JJ observó, y manteniendo su cara totalmente en neutro, empezó a quitarse la ropa. Después de ponersela, él la observó, levantó su mano, y acarició su mejilla. En ese momento JJ sentía un terror indescriptible, pero sabía que debía mostrarse tranquila, él no podía detectar desprecio de parte de ella, o podría hacerles daño, pero en ese momento, gritos los sacaron de concentración.

Tiffany – MALDITO ENFERMO ASQUEROSO, SÁCANOS DE AQUÍ, PEDAZO DE MIERDA...

JJ observó el cambio en el rostro de él, la tomó y la empujó contra la jaula, la encerró y sacó a Tiffany. Ella gritaba y pataleaba, no tenía muchas fuerzas, pero estaba desesperada. Clarise la observaba, llorando, sabía lo que iba a pasar. JJ trató de forzar la cerradura, pero no podía abrirla, le decía a Tiffany que se calmara, pero ella no escuchaba, seguía gritando, forcejeando con el sujeto. El su-des la puso contra una mesa y la amarró en la cabecera, dando la espalda, se puso guantes y sacó una botella, y empezó a verter el contenido en la espalda azotada de Tiffany. Aun estaba en carne viva por los golpes infringidos, pero sin piedad, él fue echando ácido sobre las heridas abiertas. Los gritos escalofriantes de Tiffany se reventaban contra las paredes del sótano. Clarise observaba, sus lágrimas caían sobre su rostro, pero no hacía otro gesto. Estaba ya resignada. JJ cerró los ojos y puso sus manos tapando sus oídos, buscaba sin efecto no escuchar los lamentos de Tiffany. No duró mucho. Los gritos se volvieron gemidos, y 8 minutos después, Tiffany Rosse dejó de respirar.

Morgan y Ulloa llegaron al sitio. Ese lugar, donde hacía 30 años habían masacrado a un hombre frente a su hijo, ahora era un sitio tranquilo, habían árboles alrededor y un angosto camino en medio de ellos. Pero también Morgan no dejó de observar marcas de camioneta a la orilla de la calle, él y el oficial caminaron y a los 300 metros encontraron varios montículos, inmediatamente Morgan llamó a Hotch

Hotch – Estamos con Reid, encontraste algo.

Morgan – Hotch creo que encontramos el lugar donde se deshace de los cuerpos, hay al menos 11 montículos. Necesitamos a los forenses.

Reid – Ya está confirmado el cuerpo que tiraron es de Carla Maxwell, presenta todo de tipo de heridas, quemaduras de encendedor por todo su cuerpo, golpes, le echaron ácido en la planta de sus pies, y fue violada.

Mientras Hotch, Gideon, Reid y 3 patrullas iban a la antigua casa de los Wallace, en el sótano, JJ no paraba de llorar. Se sentía culpable, impotente, horrorizada. El su-des estaba en una esquina del sótano, estaba encogido de brazos y piernas con lágrimas en los ojos, viendo el cuerpo de Tiffany.

Se limpió la cara y vio a JJ. Se acercó a la jaula, y la volvió abrir. Esta vez JJ no dio tiempo de que el la sacara, se limpió la cara y salio por su cuenta. Él mostró una torpe sonrisa en su rostro y se le acercó. Puso sus manos en la cara de la agente, las pasó por su cabello y lo acarició. Ella colocó su mano sobre la de él y la apretó con cariño y le sonrió. JJ sintió como la respiración del hombre se aceleraba. Él la tomó de la mano y la llevó arriba, ella calmadamente se dejó guiar, en un momento en que él no se percató, ella volvió a ver a Clarise, ella en silencio observaba la escena. JJ le sonrió, y Clarise, entendiendo lo que su compañera así movió la cabeza aceptando. Al salir del sótano, la luz cegó a la joven por unos momentos. Era una casa de madera, se veía vieja, tenía muebles muy viejos, los rincones tenían telarañas, y por las ventanas, se podía ver el pasto verde y naranjos al fondo. Él la llevó hasta la sala y la sentó en el sofá. JJ rápidamente observaba en el entorno, buscando algo que le sirviera como arma. El su-des le hizo una seña con el dedo, y recogió una pequeña cajita en el centro de la mesa, cuando la abrió, ambos escucharon las sirenas de las patrullas y la camioneta SUV. El su-des se levantó rápidamente y vio por la ventana como su casa era rodeaba por la policía, ese era el momento. JJ rápidamente tomó una vieja lampara de cerámica que estaba en la mesa al lado del sofá, y se la reventó con todas sus fuerzas en la cabeza, el cayó al suelo, lo que la rubia aprovechó para sacar las llaves de su bolsillo. Al ponerse de pie sintió como el sujeto la tomó del tobillo y la tiró al suelo. La jaló hacia él y JJ vio en sus ojos una gran furia. El la tomó del cuello y empezó a ahorcarla. Miraba asustada el rostro de su atacante y la sangre que le corría por su frente, ella intentaba zafarse, pero no podía, estiró los brazos buscando algo que pudiera servirle como arma, entonces alcanzó lo que ella creía era un fragmento filoso de la lámpara, así que sin permitirse dudar, tomó con fuerza el trozo y se lo insertó en el cuello. El hombre se agarró la herida, ella tosía sin parar, y en ese momento entraron Hoth, Gideon y Reid junto a los policías. Al verlos, el hombre gritó desesperado, era el primer sonido que JJ le escuchaba, se levantó e intentó atacarlos, 3 disparos se escucharon y luego, oscuridad.

Media hora después, Morgan estaba llegando a la escena, veía como llevaban a una chica en camilla, él se acercó, rogaba que no fuera su amiga, la observó y reconoció, Clarise Foster. También vio que sacaban un cuerpo, abrió la cremallera, y por fin conoció el rostro del maldito. Oyó la voz de Reid, y al volver a ver, vio al genio sentado en la ambulancia abrazando a su compañera. Respiró hondo, tranquilo y se acercó a los jóvenes.

M – Así que, JJ, le diste una paliza al bastardo.

JJ – Algo así...

R – Lo importante es que estás bien...

H – Tenemos un cuerpo más, Tiffany Rosse, su espalda... Dios... Es terrible.

JJ – Me permiten, olvide algo adentro.

R – Te acompaño...

JJ – No, gracias Spence, voy sola.

JJ entró a la casa. Era curioso, cuando subió por fin al piso principal, sentía un aire de tranquilidad. Se acercó a la mesa, y empezó a buscar. Por fin lo encontró, la pequeña caja de madera que quería enseñarle Wallace. La levantó y la abrió. Dos fotografías, una pareja joven, casándose, luego la misma pareja, años después, con un niño de 5 años. Ambas fotos eran viejas. Luego, dos trozos de periodico, en uno, la historia del cruel asesino Donald Wallace. El otro, Donald Wallace lapidado hasta la muerte, queman su cuerpo. Su único hijo, Henry Wallace, fue testigo de todo. Por último, una carta, de la esposa de Wallace dirigida a su hijo, JJ la leyó, era corta, pero directa. En ella, afirmaba que su esposo si había asesinado a Leslie Peters, y que al morir, el único legado que podía dejarle era la verdad, que la aceptara, y sobre todo, que perdonara.

Gideon se acercó a ella, vio curioso lo que tenía en sus manos.

JJ – La madre de Wallace le escribió una carta antes de morir, le confirmó que su padre había asesinado a la chica, le pidió que perdonara, no entiendo, porque la guardó y me la entregó con todo esto?

G – Hablamos con García antes, aparentemente Henry Wallace nunca fue a la escuela.

JJ – Crees que no sabía leer, y quiso que yo se la leyera.

G – Es posible, o tal vez sintió alguna conexión contigo. Hasta ese momento todas las mujeres que había secuestrado, lo trataban con desprecio, y es normal tomando en cuenta las circunstancias, pero el le recordó a la mujer por la que, según él, perdió a su padre. Tu fuiste la primera lo trato con empatía. Es posible que sustituyeras a su madre, es difícil saberlo, lo único importante, es que estás a salvo.

Mientras JJ iba en la ambulancia acompañada por Gideon, el resto del equipo agradecían a los oficiales por su ayuda y se montaron en las camionetas.

R – Si Elle, JJ va en la ambulancia con Gideon... no está bien, solo tiene algunos moretones y una herida en la cabeza, pero está consciente... Morgan y yo iremos directamente al Hospital... te esperamos ahí.

Reid observó la camioneta de Hotch desviándose.

R – A dónde va Hotch?

M – A los montículos que encontramos...

R – Cuántos?

M – Confirmados 8 cuerpos, pero los forenses siguen buscando. Llamaron de Montana, en la propiedad de Wallace, estaban enterrados los restos de 7 personas. Más Carla Maxwell, Tiffany Rosse y las 6 víctimas de Montana, son al menos 23 víctimas mortales, además de Clarise Foster y JJ, que sobrevivieron... Ja, la pequeña Pennsilvanya actúo como una perfiladora, no te parece?

R – Si, lo hizo excelente, no pensé... bueno, fue muy valiente... Siempre le tuviste fe, sabías que ella saldría de esta...

M – Bueno, mi madre se quedó sola con tres hijos y salio adelante sola, mis hermanas son mujeres de carácter, que trabajaron desde jovencitas y sacaron una carrera sin el apoyo financieron de una beca como yo. Si hay algo que he aprendido lo decidida y soberanamente terca que puede llegar a ser una mujer.


Un par de horas después todo el equipo, menos García, estaban en la sala de espera del hospital, Sandy estaba con su hija, no se había separado de ella. Luego, JJ pasó a ver a Clarise. Si la experiencia de JJ fue difícil, lo que pasó esa chica de 16 años fue una completa pesadilla. Clarise tenía una via puesta, así como un yeso en su brazo fracturado, le habían limpiado las heridas, y por primera vez en 17 días, pudo bañarse, por fin pudo quitarse la sangre seca en sus piernas. Al verse, ambas se abrazaron, esta experiencia las había marcado y unido para el resto de su vida.

Ya eran las 11:20 p.m. Cuando JJ bajó a la sala de espera con su madre. Sus amigos y compañeros la abrazaban. Sandy agradeció a Gideon y a Elle por su preocupación, pero entonces, como un bólido, García entró al lugar.

PG – Donde está mi dulce terrón de azúcar!

JJ – Terrón de azúcar?!

PG – Oh Dios, JJ, gracias a Dios estás bien, no me vuelvas a asustar de esa forma.

JJ – Bueno, García no fue algo que planee.

PG – A partir de ahora no sales sola, Morgan, tu la vas a acompañar todos los domingos, cuando vaya a visitar a su mamá.

JJ – García, no es necesario...

PG – Epppp, eppp, no digas nada, lo que pasamos todos, fue terrible, el pobre Reid parecía un cadáver, deambulaba por toda la oficina y me preguntaba, porque no ha llamado JJ? Elle casi le saca el arma a Anderson porque le dio mal la dirección de tu mamá, a nuestro boss-man le salió una nueva arruga en la frente...

Hotch – García, creo que ya entendió, todos nos preocupamos, y nos alegramos qué JJ esté bien... Ahora, debemos irnos, entramos mañana a las 9, excepto Jennifer Jareau, que tiene licencia una semana.


JJ se fue con su madre a pasar esa semana con ella, no podía negárselo, después del susto que ella había pasado. El equipo iba repartido en las 2 camionetas. Morgan, Reid y García en una, Hotch, Gideon y Elle en la otra.

Todos iban cansados, pero satisfechos. Una prueba que nadie esperaba, había sido superada. Y con la seguridad de que su amiga estaba sana y salva, regresaban a sus hogares.


23 de noviembre, 2006

Son las 6:15 a.m. cuando Elle baja del avión. Hotch le asignó entrevistar a William Devries en prisión. Algo sencillo, ella tenía experiencia como oficial en Seattle, pero quería repasar nuevamente el expediente. Aún faltaba 2 horas, así que tomó el tren en vez de alquilar un auto. Mientras tomaba asiento, la agente Elle Greenaway no pensó que en ese vagón pasaría una experiencia inolvidable, y que necesitaría la reacción rápida del equipo, para salir de una peligrosa situación. Se oye el pito del tren, y se inicia el viaje...