23 de noviembre, 2006

Son las 6:15 a.m. cuando Elle baja del avión. Hotch le asignó entrevistar a William Devries en prisión. Algo sencillo, ella tenía experiencia como oficial en Seattle, pero quería repasar nuevamente el expediente. Aún faltaba 2 horas, así que tomó el tren en vez de alquilar un auto. Mientras tomaba asiento, la agente Elle Greenaway no pensó que en ese vagón pasaría una experiencia inolvidable, y que necesitaría la reacción rápida del equipo, para salir de una peligrosa situación. Se oye el pito del tren, y se inicia el viaje...


Capítulo 11: Delirio

Mientras los otros pasajeros del vagón van perdidos en sus propios pensamientos y problemas, el Dr. Theodore Bryar tiene una conversación ajena a todos en su propia mente...

Ted - 'Nubes negras corren precipitadas al compás de un viento melodioso, hay amenaza, y llora el cielo; lo veo todo desde mi ventana cerrada; una gota se dirige hacia mí, y entonces corro, despavorido, huyo porque temo al peligro, me persigue la inerme gota de lluvia, que quiere mojarme, empaparme, quizá ahogarme en su húmeda esencia…'

Leo – Miles de ojos que miran, oídos que se posan, no existe valor a nuestra vida... Somos juguetes de la sociedad, parte de maquinaciones ajenas a nosotros, nos utilizan, nos botan cuando perdemos valor... Sabes por que has durado, Ted? Por que saben que no han podido aún someterte...

Ted – Basta, basta... sal de mi cabeza! No entiendes, soy libre...

Leo – Crees que estas libre, no es verdad Ted? Míralos, te observan, te vigilan...

Ted – No, Leo, ella me dijo...

Leo – Vamos, Ted! Ella es parte de lo mismo, del complot... Te encerró y manipuló, ahora te usará como un bicho raro... ella no ha cumplido! Ella no te lo ha sacado...

Ted – No existe, ella me dijo...

Leo – Si no lo tuvieras, no estarías oyendo ese sumbido en tu cabeza, no?

Ted – Necesito salir, necesito...

Leo – Yo te puedo ayudar, Ted, pero debes actuar, míralos, son todos lo mismo, son entes malvados que buscan dominarte. El gobierno sigue detras de ti... Observala a ella, mira su expediente...

Ted – No quiero oírte, no quiero...

Leo – Es tu oportunidad, Ted. Puedes liberarte por fin, y hacer que la Autoridad Suprema te lo quite... El expediente, Ted, mira el expediente... Te dije que iba a pasar esto... Te dije donde íbamos realmente.

El tren frena repentinamente, Ted observa temoroso al guardia, habla, pero Ted no lo oye, porque la voz de Leo envuelve su mente.

Guardia - Suicidio, alguien se tiró a las vías del tren.

Leo - ¿Qué andan cuchicheando esos?

Mientras el guardia trata de calmar a los 5 pasajaros del cuarto vagón, la confusa mente de Ted delira y se va perdiendo por las palabras de un manipulador que solo existe en el Dr Bryar.

Leo – Bien, Ted, es ahora o nunca.

La escena se vuelve espantosa, Ted asesina al guardia, golpea a Elle y se queda con las 2 armas. Mantiene cautivos al resto de los ocupantes del tren.

Leo - Buen trabajo, Ted!


Un nuevo caso llegó, un hombre mantiene secuestrados a 5 personas en un vagón en Texas, manifiesta rasgos psicóticos, así que se convierte en un caso para BAU, pero pasa lo que ninguno hubiese previsto, una de las rehenes, es Elle.

JJ va a su oficina un momento, antes de reunirse con el equipo e irse a Texas. Habían pasado 5 semanas desde que Henry Wallace la secuestró. Ahora, como una maldición, el equipo volvía a enfrentar una situación de riesgo. Mientras recogía su maletín, los recuerdos se presentaban en su mente. Su respiración empezó a acelerarse...

H – JJ, estás lista?... JJ?

JJ – Ohhh... claro Hotch vamos.

Mientras salen y JJ cierra la puerta de su oficina, Hotch la observa preocupado.

H – JJ, estás segura de que podrás con este caso? No ha pasado mucho tiempo desde...

JJ – Hotch, estoy bien, no te preocupes, puedo con todo esto.


El equipo llega al Paso y se dirige rápidamente al lugar. Todos están en silencio, Elle conoce el protocolo, ella es fuerte, no se quebrará, sin embargo, las emociones que sintieron durante el rapto de JJ aún son recientes.

Ted se siente cada vez más confuso, el sonido en su cabeza aumenta... Hizo lo que lo mandó Leo, pero nada... Muchas patrullas están alrededor del vagón. Pero aún no aparece...

Leo – Muy pronto amigo, por fin podrás ser libre...

Ted – Necesito... necesito que pare, Leo... por favor...

En ese momento llega una camioneta negra con sirenas... Ted se asoma y observa, pero nadie baja... será él, por fin, será él... después de 2 minutos... Salen del auto... pero siguen, no alzan a verlo... tiene que ser uno de ellos... Ted se toma su cabeza con la mano con que sostiene el arma. Leo tenía razón... falta poco.

Mientras esperan, Ted ve hacia el vacío, oye en su cabeza murmullos, frases sin sentido, lo pierden cada vez más... Fuego purificador y destructor de lo inmenso y lo pequeño, me rodeas y puedo oler mi propia carne volviéndose polvo. Dicen que te mata la asfixia antes que el dolor y el infierno. Rojo, hermoso fuego, tu danza de muerte la bailas conmigo.


Ha pasado casi una hora desde el equipo llegó, han logrado algunos avances: el sudes es Dr Theodore Bryar, iba a una conferencia junto con la Dra Linda Deaton, su psiquiatra, además de Harry Anderson, Elaine Curtis y Josh Paitel. Bryar es un conocido investigador, trabajo en los ochenta con el gobierno, y tuvo un brote psicótico, ha estado internado por 9 años. Cree que tiene un chip insertado en su brazo, y exige que la Autoridad suprema se lo quite.

M – Bueno, cómo extraer un microchip que no existe?

R – A pesar de su estado, es coherente y claro, y su mente es organizada...

M - Lo bastante para olerse cualquier truco?

R – Me temo que si

H - Y si lo convencemos que no lo tiene en el brazo si no en la espalda o en el cuello... Así no mirará al hacerle una incisión.

M – Podríamos convencerle de que buscaba en el sitio equivocado

G – No podemos arriesgarnos, pese a su brote, tiene ideas definidas...

R - O podemos fingirlo... Esconder un chip en la palma, un pequeño... juego de manos.

M - Vamos, Reid. De qué hablas? Un truco de magia?

R – Exacto, hablo de un truco de magia.

H – No. Olvídalo

R - Lo hacía la Universidad. Puedo hacerlo aparecer, y desaparecer...

H – No, Reid, no nos arriesgaremos a darle otro agente como rehén.

G - Tenemos que hacer algo.

M - De acuerdo, Reid. Adelante... Enséñamelo.

R - Qué? No.

M - Mira, si tú puedes hacerlo, yo puedo hacerlo. Enséñamelo.

R - Llevo practicando toda la vida, y solo nos quedan 30 minutos o perderemos a Elle!

M - Reid, no voy a dejarte subir a ese tren con un psicótico armado.

R - Pues no hay otra elección, o si?

G – No. No hay otra elección.

H – Gideon, me permites unos minutos.

Mientras salen del camper, JJ termina de conversar con los medios que han llegado a la zona, y se acerca a ellos, presenciando una discusión entre sus jefes.

H – No puedo creer que realmente tomes en cuenta esa idea... estamos hablando de poner a Reid en riesgo.

G – Él conoce los riesgos Hotch...

H – Disculpa, eres el mismo Jason Gideon que hace más de un año se sentía culpable por poner en riesgo su vida.

G – Muchas cosas han cambiado, Hotch.

H – Ah si, dime, cómo qué?

G – Reid ahora sabe a lo que se enfrenta, él mismo se ha visto en peligro, y ha sabido actuar según el protocolo, pasó por la experiencia de casi perder a una colega, y lo enfrentó con seguridad y aplomo. Debemos confiar en él, Hotch. Además, no tenemos más opciones.

JJ – Disculpen, pero qué sucede?

H – Dile tu, si Reid va a hacer esto, al menos, buscaré algo que sirva de microchip...

JJ – Microchip? Gideon...


Morgan y Reid seguían en el camper. Reid ponía atención al video, sabía que al conocer el modo en que actuaba Bryar le sería de ayuda al entrar al vagón, pero Morgan no estaba contento, y se lo iba a hacer saber.

M – No entiendo por que quieres hacerte el héroe.

R – Morgan, esto va más allá de querer hacerme el héroe, y la verdad, me extraña que reacciones así...

M – Reid es un loco, un movimiento falso y te podría matar o a Elle, qué, no conoces los riesgos?

R – Los conozco, o te olvidas que llevo en esto más de un año?

M – Reid, escucha...

R – No, Morgan, escúchame tú... agradezco que te preocupes, en serio, pero voy a hacerlo, te parezca o no, así que, en vez de perder el tiempo en esto, ayúdame... qué debo hacer?

Odiaba admitirlo, pero el chico tenía razón. Así que trató de endurecer su corazón se puso de pie y empezó a darle indicaciones: no quitarse el chaleco, no mirar a Elle a los ojos, creerse su fantasía. Mientras Reid escuchaba, y respondía a sus consejos, Morgan trataba de mantener la compostura, pero por alguna razón, le era difícil.

Llegó el momento, Hotch le da un chip de teléfono, para que Reid pueda hacer su actuación. Es obvio el nerviosismo de Reid, sin embargo, trata de no manifestarlo. Sabe que están preocupados, y no quiere agobiarlos más, además, su mente debe estar enfocada en que Elle esté sana y salva.

M - Sácale el chip y baja del tren, ¿entendido?

G - Dile que debes informar a la suprema autoridad. Que tienes órdenes que seguir, lo que sea.

H - No te quedes allí con él. Es una orden.

R - Sí señor... Podrían hacerme un favor, chicos?

M - Lo que sea.

R – Podría alguno fingir que espera volver a verme?

Todos lo observan. La preocupación se ve en cada uno...

H - Nos vemos cuando vuelvas.

Mientras Reid se dirige al vagón, y Hotch y Gideon al camper, Morgan observa a su amigo.

JJ – Cómo pasa el tiempo?

M – Qué quieres decir?

JJ – No hubiera imaginado a Reid enfrentándo con valor una situación así...

Morgan si, a él no le extrañaba esto. Él había aprendido hacía mucho, que Reid era capaz de enfrentarse a lo que sea, con tal de salvar una vida inocente. Correr hacia el peligro, sin un arma en la mano, como lo hizo en Sunnyvale hacía 13 meses cuando le salvo la vida, entrar a un cuarto de hospital para esperar un sudes, aún estando enfermo o pegar un tiro directo en la cabeza de un asesino después de haber recibido una golpiza. Siempre escondía para sí su propio dolor, con tal de que otros estuvieran bien. Así era Reid.


Hotch, Gideon, Morgan y JJ observaban preocupados la escena. Bryar le ordena quitarse el chaleco, lo primero que Morgan le pidió que no hiciera. Ven como Reid saca el bisturí y le hace una incisión. Mete sus dedos en la herida. Bryar cierra los ojos, tratando de aguantar el dolor, no se percata de el chip deslizándose entre los dedos del joven, quien lo mete en su herida, y lo mancha con la sangre de Bryar. Mientras eso sucede, en la mente del psicótico se bailan frases confusas: Corro, sin ir a ninguna parte, Tras de mí viene el peligro, En el aire veo volar advertencias, Pero nos las leo, solo huyo, Porque el daño detrás de mí juguetea.

Elle ve toda la escena. Reid, no Reid. No entendía porqué lo habían mandado a él, hasta que lo vio con el bisturí. Cuando él sacó el chip lleno de sangre, sólo sonrió. Este chico realmente era ingenioso.

Debía irse, ponerse de pie y salir de allí, con eso, tendrían más tiempo, pero entonces Bryar cambió las reglas del juego.

Ted – Enciéndelo.

R – Cómo?

Ted – Enciéndelo ya.

Elle – No es posible, a menos que este insertado en el cuerpo.

La reacción rápida de Elle sacó del problema a Reid, pero la situación empeoró. No permitió salir a Reid, todos hablaban al mismo tiempo. Los agentes, el técnico, Leo... Leo no paraba de hablarle. Su cabeza le dolía, y aunque no tenía el chip, aún escuchaba ese zumbido. Empezó la desesperación, la sosobra: "Dulce Ángel de la muerte que llegas a aliviar todo el dolor, que difícil es aceptar viajar a tu lado cuando la vida tiene color, eres tan inevitable cuando al fin nos damos cuenta que estamos vivos. Imagino que el viaje a la eternidad es hermosos y presiento lo haremos."

R - Si quiere que me quede, lo haré... pero, tendrá que explicárselo al jefe.

Leo - El jefe? Siguen intentando decirte lo que tienes que hacer, Ted.

Ted - Por qué no podéis dejarme tranquilo?

Josh - Dejarte tranquilo?

Dra Deaton - No te metas en esto.

Josh - No. El gobierno nos vigila. Tienen cámaras y satélites. Tienes razón, viejo, yo te apoyo

Elle - No lo alteres.

R - Dr. Bryar, conteste al teléfono.

Josh - Mi viejo ponía sistemas de localización en su coche. Decía que era por los robos...pero era para tenerme localizado y controlarme

Leo - Ese agente intenta hacerse el héroe.

Dra Deaton - Coge el teléfono, Ted. Él no sabe de qué habla, solo es un niño.

Josh - A quién estás llamando niño?

Elle – SIÉNTATE Y CÁLLATE

Josh - Oh, me vas a dar órdenes ahora? TU TIENES LA CULPA, NO TENDRÍA UN ARMA SI NO FUERA POR TÍ. Yo te apoyo, viejo, estoy contigo...

Leo - No está con nosotros, Ted. Está burlándose el maldito...

R - Conteste al teléfono, Dr. Bryar. Es la autoridad suprema.

Todos hablan al mismo tiempo, Leo, el técnico, los agentes, cada vez se siente más confundido. Entonces Josh se le acerca.

Leo – CUIDADO TED, VIENE HACIA TI

Un solo disparo, iba dirigido al necio Josh Patiel, pero la Dra Deaton lo protege. En el vagón todos se quedan en silencio, tratan de auxiliar a la mujer. En el camper, el equipo se queda atónito, Gideon sigue llamando al vagón, está vez, Bryar contesta.

G - Qué pasa, Ted?

Ted - Estoy cansado. Ya no puedo luchar más

G - Ya no tienes que luchar, Ted

Leo - Es un mentiroso, no le creas.

Ya no tiene fuerzas. No tiene sentido seguir luchando... "Cuántos demonios me rodean y cuantos habitan dentro de mí? Algunas veces desearía que mi cuerpo explotase para darme fin, como deseando destruir todo aquello con una cicatriz, hacer una reunión de todos mis demonios y de este infierno dejar salir."

Ted – Todo acabará. Yo, estos agentes... Todo va a acabar hoy.

Bryar corta la llamada. JJ observa a sus colegas. Ni una sola palabra. Pero sus rostros lo dicen todo.

JJ – Qué?... Qué quiso decir?

G - Ha decidido poner fin a todo. Va a suicidarse y a matar a los rehenes.

Elle observaba a Bryar. Se balanceaba, tenía sudor, pudo ver que estaba a punto de colapsar. Tenía que convencerlo que era la única agente en el tren. Mientras, el teléfono no dejaba de sonar.

Leo – Crees que realmente ella es la única? Por favor!

R – Dr Bryar, ella necesita ayuda médica urgente...

Ted – Nadie me puede ayudar...

R – Si, Dr Bryar, la Autoridad Suprema puede hacerlo...

Leo – Mentiras, Ted, mentiras! No te dejes engañar...

Bryar no puede más se pone de pie, y dispara al teléfono. Ya no espera ayuda, ya no necesita ayuda, ahora él solo quiere silencio... "La suave y gélida brisa acaricia mi alma, abrazándome con sus besos de indiferencia, hundiéndome más y más en la inconsciencia. Ven, toma mi mano, guíame a la oscuridad, cubreme con tu lúgubre manto. Cansado estoy de la vida en tan corto vivir, cúbreme con tu aliento, llévame al reino de la nada."

Ted – Leo, no se ha ido.

Leo - Lo sé.

Ted – Leo, lo dijiste... dijiste que cuando sacaran el chip, se iría. Y todavía lo oigo.

Leo – Entonces deben haber más.

Reid escuchó la conversación del Dr Bryar consigo mismo... sería posible...

Ted - Dijiste que era el único, Leo. Todavía... Siento el zumbido, me quema.

R - Dr. Bryar.

En ese mometo, Bryar apunta con el arma a Reid. Elle lo ve aterrorizada...

Elle - Reid!

R - Tranquila, Elle.

Ted - HAY OTRO MÁS?!

R – Vamos, Dr Bryar, sabes que no. Si fuera así, Leo se lo hubiera dicho.

Leo - No le escuches, Ted.

R – Lo entiendo doctor, se lo que siente

Leo – MÁTALO!

R - Sé como son las voces.

Leo – INTENTA ENGAÑARTE TED, ACÁBALO!

R – Llevan hablándole desde que era niño.

Leo - Te está diciendo que no soy real. Miente!

Ted – No, estás mintiendo.

R – Vamos, doctor. Es Leo quien habla, no usted... Por qué no dejas que piense por si mismo, Leo?

Bryar ve un lado asustado...

Ted – Puedes verlo?

R – Claro que si está ahí.

Leo – MÁTALO, TED, MÁTALO

R - Por qué no le dejas decidir por si? mismo, Leo

Leo – MÁTALO!

R – Gracias a esas voces, usted ha sacado sus ideas, no? Mientras los niños jugaban en el parque, usted estaba leyendo, estudiando y aprendiendo. Las voces no paraban, le ayudaban a entender cosas que otros no entendían, y cada vez usted se sentía más responsable de usar esa capacidad única...

Ted - Teoría de las super-cuerdas, la teoría del todo.

R – Claro, claro... la teoría que agrupa las cuerdas y unifica las teorías... la mayoría de la gente dice que esa teoria no podrá nunca ser probada porque aun no tenemos herramientas matemáticas para ello. Pero usted puede verlas, verdad?... Puede ver las distintas cadenas que unifican las dimensiones, puede verlos, verdad, Dr. Bryar?... Los ve porque usted si tiene la herramienta... su mente es la herramienta.

Leo – ES UNO DE ELLOS, TED. UNO DE ELLOS!

Ted – CÁLLATE!

Morgan y Gideon veían con terror, como Reid se acercaba cada vez más a Bryar, hablaba y hablaba, sabían lo que pensaba hacer, distraerlo, y apenas tuviera la oportunidad, tomar el arma. Era desesperante para ambos. Hotch estaba con el grupo de asalto, entrarían en un minuto. Necesitarían dos disparos, uno a la puerta y el otro a Bryar, pero antes no podrían prever lo que haría él. Morgan estaba desesperado y la culpa no dejaba a Gideon en paz...

G – Ya es demasiado Morgan, voy a entrar.

Gideon salio del camper, mientras Morgan seguía observando a su amigo. 'No te arriesgues demasiado, chico, por favor'.

R – Dr Bryar, el único que puede parar a Leo es usted, él es un mentiroso y solo busca hacerle daño

Leo – HE DICHO QUE LO MATES TED!

En ese momento, Bryar estaba al lado de Elle, así que ella lo pateó, perdió el equilibrio y Reid empezó a forcejear con él. Al verlo, Morgan saliendo del camper sin pensarlo, mientras Gideon caminaba hacia el vagón. Luego se escuchó un disparo, y ambos corrieron desesperados.

Gideon llegó primero, vio a uno de los rehenes, Harry Anderson con un arma. Le había disparado a Bryar. Morgan entró también luego de Gideon. Una sensación de alivio sintió, por fin, la pesadilla había acabado.

Elle esta siendo atendida en el hospital, los otros estaban en la sala de espera, mientras que Reid se alejó de ellos. Salió a la zona verde y se sentó en una banquilla. Miraba a enfermeras, doctores y pacientes caminar de un lado a otro. Había un aire de paz en el lugar. El genio pensaba en una conversación que tuvo con Elle después de salir del vagón...

Elle – Sabes, es probable que me hayas salvado la vida...

R – Probable? Claro que te salve la vida, y estoy seguro que quedó grabado...

Elle – Mmmm... oye, lo qué le dijiste a Bryar ahí dentro, sobre que sabías lo que él pasaba...

R - Elle, es un psicótico con delirios. Simplemente me metí en su propia fantasía.

Hasta ese momento, Reid no había hablado sobre el estado de su madre. Aunque JJ estaba consciente de que ella estaba hospitalizada, no sabía el porqué. Ese era un tema delicado, el cual el joven había guardado. Desde hacía mucho tiempo, había sentido un gran temor, el de perder el control de su propia mente. Y sentía que nadie sería capaz de comprenderlo...

M – Ey, Reid, ya terminaron con Elle, nos están esperando para ir al aeropuerto...

R – Ok... vamos...

M – Sabes, mientras vamos, quisiera hablar contigo.

R – Sobre?

M – Sabes sobre qué, lo que hiciste...

R – No vas a regañarme como a un niño...

M – No por supuesto, sabes lo que haces Reid, solo quería... felicitarte, hiciste un gran trabajo...

R – Gracias

M – Estás bien? Te veías muy pensativo hace un rato...

R – Si... claro, no es nada.

M – Oye, puedes contarme si quieras, lo sabes, no?

R - Claro, lo se, no es nada, en serio.

M – Ok, si necesitas algo, solo confía en mí

30 de noviembre, 2005.

Camina por una zona abierta, con árboles cerca y arbustos. Es un círculo de piedras y dentro de él, una pequeña brincando y cantando: Aquel caracol, que va por el sol, en cada ramita lleva una flor. Que viva la gala, que viva la gala de aquel caracol. Repetía feliz una y otra vez la canción, sin percatarse que una figura sombría se acercaba por detrás. Reid corrió hacia ella, pero por más que corría, más se alejaba, el hombre tomó a la niña, el genio gritaba mientras la pequeña era apuñalada una y otra vez. Cuando por fin la alcanzó, la criatura se había esfumado. Tomó la pequeña en sus brazos, estaba muerta. De pronto abrió ojos, rojos como la sangre cantando Oscuro es el karma que trae tu calma tomara tu alma luego tu sangre.


Las frases del Dr Bryar son extractos de los poemas Paranoia, de Pablo Carvajal, Dulce y Divina Muerte, de Teresa de Ávila y 21 poemas entre el miedo, el horror y el subconsciente, de autor desconocido.

Las fragmentos de las canciones de la niña son El Caracol, una canción infantil, y Satánica Mujer, de Hielo Negro.