ATENCIÓN: Este short fic tiene muchos flash-backs, cuyos diálogos y demás están en cursiva. Espero que no os liéis mucho ;)

Nota: Gracias por vuestros comentarios chicas. Me alegra saber que aún estáis por aquí!: Sevmione23, Mama Shmi, TequilaNervous, Annie Darcy y nekomai.

Empieza el ff!

1

Cuando Granger llegó dos meses atrás, la ayudó tan solo si era realmente necesario. Y creyó oportuno hacerlo una tarde mientras paseaba por los pasillos antes de dar su clase. Oyó voces provenientes de la clase de hechizos. Asomó la cabeza por la ventana de la clase y vio que los alumnos hacían de todo con la varita, menos atender a una irritada profesora novata.

Momentos como ése, le hacían curvar los labios en una irremediable sonrisa socarrona. Pensó, y al final entró haciendo que pocos alumnos se dieran cuenta. Hermione le miró y antes de dejar que Snape dijera nada...

Hermione con su varita conjuró vasos con un líquido verdoso encima de las cabezas de los alumnos que peor se portaban y en voz alta advirtió a los alumnos, que sorprendidos al ver los vasos encima de algunas cabezas fueron callando:

- Dios sabe que tengo paciencia, pero vosotros, condenados Ravenclaw's no sabéis que es PRESTAR ATENCIÓN! Quien no mantenga el silencio en esta clase, a partir de ahora conocerá lo que es un castigo de 2 meses con el Sr Filch o peor...Si no queréis que el contenido de los vasos, y creédme no queréis, os caiga en vuestra cabezas; yo de vosotros me comportaría bien en MI clase!

Snape casi se quedó con la boca abierta. No esperaba aquella iniciativa. En parte le recordó a él. Y entonces, se dio cuenta de que aquella pequeña sabelotodo, ya no era cómo recordaba. Se había curtido, eso estaba claro.

Hermione miró a Snape y tragó saliva. Había defendido su territorio. No quería que el mago pensara que no sabía ser profesora y/o autoritaria cuando era requerido. Por la cara de Snape creía que lo había conseguido.

Snape salió de la clase sin hacer ruido tal y cómo entró.


Hermione tenía claro que volviendo a Hogwarts podría ser lo que quería: profesora. Ayudar a los demás a ser tan buenos o mejor que ella. Enseñar el significado de ser mago o bruja y lo importante que eran los hechizos para serlo. Por si algún día, Dios no lo quisiera; alguien tan malvado como Tom Riddle volvía a poner a todo el mundo mágico contra la pared.

Al volver al castillo, supo que sería como estar en casa. Y no se equivocó. Aunque ni Harry ni Ron ni los demás estuvieran presentes, Hogwarts siempre sería especial.

Ron y ella habían dejado de salir juntos, puesto que ella no creía que los sentimientos de Ron fueran igual que los de ella. Y por muchos cambios que dijera el pelirrojo que iba a hacer, ninguno era bueno.

Los primeros días, la sombra de Snape la seguía sin darse cuenta. Intentó ayudarla con temas de profesorado (reuniones, días en Hogsmeade...), pero también parecía estar cerca de ella más de lo normal. La curiosidad de conocer a ese hombre tan valiente pudo con ella. Así que solo "disfrutó" de su presencia día tras día.

Como por ejemplo, y más de una vez recordaba...

- Y por qué usted nunca va con los grupos a Hogsmeade? -preguntó mientras cenaban en la mesa de profesores, uno al lado del otro-.

- Por que ya tengo suficientes hormonas en clase como para querer más.

Hermione se daba cuenta de que ahora que eran "iguales", sonreía más con algunos de los comentarios del profesor. Había pasado a la historia los momentos de "terror" que había tenido siendo su alumna y ahora la madurez y su siempre fascinación por la inteligencia de aquel hombre hacían que le gustara conversar con él. Los temas eran infinitos...

- Bueno, entonces supongo que tendré que ir a Hogsmeade sin oír sus magníficas deducciones. -dijo sonriendo-.

- Su salud mental seguirá justo donde debe estar. Ya me encargaré de que solo se irrite por mi.

Y así sus conversaciones fueron, y era bastante extraño reconocerlo, las de viejos compañeros con muchas vivencias en común. Conociendo los puntos débiles y fuertes del otro, retando con palabras y dobles significados en lo que parecía ser el inicio de una nueva amistad.


Después de su clase de pociones, Snape fue al gran comedor para degustar la cena. Y aunque no quería darle un significado, se daba cuenta de que iba más rápido a la mesa de lo habitual, y de que comía con más ganas que antes.

Si algo sí que tenía en mente, era cómo podía ser posible que Granger tuviese ése ánimo de hablar con él más de lo profesionalmente debido. Recordaba el trato que le había dado durante su aprendizaje en Hogwarts y si algo tenía claro era que no merecía tener su amistad. Siempre reprochando su incalculable inteligencia y ganas de pasar por encima de los demás. Aunque eso último ya había quedado atrás. Ahora sabía trabajar y su inteligencia permanecía sutilmente enmascarada. Sencilla y algo lejana, algo parecido a él mismo. Por eso cada vez que hablaba con ella durante aquellos primeros meses, notaba que le gustaba conocer más de aquella valiente bruja.

Claro que, aquello estaba bien camuflado.


Había pasado la primera semana de Hermione como profesora en Hogwarts y Snape la guiaba a la sala de reuniones con los demás profesores.

Una vez dentro, cada uno se sentó en una silla y esperaron a la directora junto con los demás magos.

- Siempre se hace esperar...-repuso en voz baja Snape-.

- Seguro que tiene mucho trabajo. -dijo ella-.

- Hermione! -saludó Hagrid que acababa de llegar y se sentó al otro lado de ésta- Qué tal tus clases?

- Bien! Mejorando. Aunque en especial los de sexto me vuelven loca...

- Ya verás como todo mejora. Además siempre tendrás a Severus al lado para tomar ejemplo si necesitas asustar a los alumnos...-miró a Snape de reojo con media sonrisa, pero Snape miraba al frente sin inmutarse-. No te hagas el sordo conmigo Severus. -A Hermione- Tiene un carácter del demonio pero los alumnos le respetan como a nadie...bueno, qué te voy a contar, no?

Hermione sonrió y muchos recuerdos pasaron por su cabeza. Dónde principalmente Snape era el protagonista.

- Claro -repuso Hermione- Todavía recuerdo lo terriblemente osado que fue con su comentario sobre mis dientes.

- Típico, digo un solo comentario y me lo recuerdan de por vida...

Snape giró la cabeza despacio y siguió hablando tranquilo:

- Cuando acabéis de hablar de mi avisadme. No me gusta ser el centro de atención profesores.

- Oh, pero lo ha sido profesor. Más de lo que piensa. -dijo Hermione y Snape la miró directamente a los ojos-.

Nadie dijo nada más ya que Minerva entró en la sala.

- Hola a todos. Siento el retraso. Casi 1 hora de espera en el Ministerio! Increíble...-se sentó en su silla- Bien, empecemos. -con la varita hizo aparecer unos papeles- Como muchos sabéis, cada profesor al cargo de la casa tiene que trabajar con otro de una casa distinta para tener diferentes puntos de vistas de las demás materias...y este año seguirá igual. Con el cambio de mi puesto claro. -Snape levantó una ceja- Severus y yo, de las casas Slytherin y Gryffindor repasábamos las evaluaciones de los alumnos, pero este año lo harás con Hermione. Hermione querida, tu serás la nueva jefa de la casa Griffindor dentro de poco.

- Oh! Vaya! Yo...muchas gracias directora. Lo haré lo mejor que sepa. -Hermione sonrió sin que nadie la viera-

- No te preocupes, estaré para lo que necesites. Los demás maestros seguirán como antes. Y en cuanto a las salidas a Hogsmeade, me temo que este año tampoco podré ser una acompañante. Así que...-miró a Severus y éste, sabiendo lo que se le venía encima remugó y soltó aire por la nariz- Severus, después de años eludiendo ir de acompañante, creo que este curso no te libras. Tú y Hermione haréis la primera y la tercera visita a Hogsmeade. Pomona y Slughorn haréis la segunda y la cuarta. Alguna pregunta?

Todos callaron.

- Muy bien...si necesitáis algo estaré en el despacho, tengo mucho papeleo que hacer...-se levantó con una sonrisa y salió antes que nadie por la puerta de la sala-.

Snape fue el siguiente en levantarse y al verlo, Hermione también lo hizo mientras buscaba su mirada. Se alegraba de poder ir con él a Hogsmeade, pero por qué?

Snape la miró antes de pasar por delante de ella y no supo como leer su mirada. No parecía irritada por tenerle siempre al lado. Por qué?

Salió de la sala y Hermione se quedó atrás hablando con Pomona.


En la mesa de los profesores, Snape miró a su lado al ver la silla vacía. Hermione no estaba. Qué hacía? "corrigiendo en la biblioteca, seguro" le dijo su mente. Había coincidido más de una vez con ella en el santuario al que ambos visitaban casi cada jueves y viernes por la tarde.

"Es que no se da cuenta de la hora que es?" " Qué más da. No sé por qué me molesto en pensar en eso, ya vendrá cuando las tripas se quejen". Intentando no pensar, terminó la cena.

Salió del salón por la puerta trasera y al final sus pasos le llevaron a la biblioteca. La buscó entre los pasillos y la vio como se había imaginado, corrigiendo encima de una mesa con más libros de los necesarios a su lado. Se acercó despacio, pero Hermione se giró al notar su presencia y el sonido de su capa.

Antes de decir nada miró su reloj muggle y abrió la boca.

- Sí Granger, se ha perdido la cena.

- No puedo creerlo!

- Yo sí. Imaginé que estaría aquí.

Hermione sonrió de lado. Seguían tratándose de usted aunque los dos eran profesores. Y la verdad era, que le costaba horrores llamarle "Severus" sin notar cómo se le subían los colores.

- Bueno...creo que iré a las cocinas a ver si algún Elfo tiene algo para mi.

- Seguro que sí. -se acercó un poco más a ella para ver que corregía-. Todo bien?

- Sí, solo algo cansada -se llevó una mano a la nuca y la masajeó. Snape se perdió siguiendo esa mano con la mirada y después agitó levemente la cabeza-.

- Tiene que controlar ese...reloj. Si no los Elfos se cansarán de sus visitas.

Hermione recogió las cosas y habló sin apenas mirarle.

- Gracias por venir...seguramente hubiese estado aquí un rato más.

- No hay de qué. Acuérdese de que mañana vamos a Hogsmeade con los alumnos.

- Sí, me acuerdo. Aunque seguro que para usted será toda una aventura.

- Yo no lo llamaría así.

Hermione sonrió y se quedó delante de él.

- Bueno...hasta mañana pues.

Snape la dejó pasar y al poco rato salió de la biblioteca.

Después de comer algo en las cocinas, Hermione fue a su habitación y prendió la chimenea para entrar en calor. Ser jefa de la casa Griffindor durante aquel último mes había sido estresante. Aunque había aprendido a ser un poco "Snape" para mantener el control en las aulas, fuera de ellas seguía la fiesta. Hacer rondas nocturnas dos días a la semana y corregir durante horas la dejaba hastiada. Se cambió de ropa y se puso su pijama para relajarse del todo. A fin de cuentas, mañana sábado; seguiría ejerciendo de maestra acompañando a los alumnos a Hogsmeade. Deseaba tener el Domingo sólo para ella.

Recordó entonces que debía responder las cartas de Harry y se puso a ello lo más rápido que pudo antes de ir a dormir:

" Querido Harry,

Mis deberes de jefa de Griffindor se acumulan. No me creerás, pero incluso cuando usaba en gira-tiempo tenía más tiempo para mi. Como siempre, Snape me ayuda y responde a mis preguntas de novata. Quién lo iba a decir, después de todo por lo que ha pasado; a cambiado bastante. Sigue dando miedo a algunos alumnos, pero no es nada parecido a cómo le recordábamos. No es el alma de las fiestas, pero con él tengo una buena amistad. Siento ser tan breve Harry, pero tengo que descansar. Mañana voy de acompañante a Hogsmeade. Ya te contaré si he hechizado a alguien cuando vuelva.

Cuidate, cuida a Ginny y a los demás. Abrazos y besos a todos!

Hermione".

Cogió a su lechuza y ésta emprendió el vuelo algo cansada. Hermione se metió en la cama y antes de dormirse, no pudo evitar pensar en algo:


En su segunda semana como maestra, Hermione se topó con Snape mientras hacia rondas. Ambos empezaron a caminar juntos y no parecía raro hacerlo.

- Profesor Snape, qué susto! Pensaba que estaría en la otra ala del castillo.

- Yo de usted no iría a terminar las rondas a esa ala. Ahora esta segura -dijo satisfecho aunque lo escondiera, pero Hermione sabía leer esa mirada-.

- Qué ha hecho? -intrigada-.

- Algunos alumnos no saben respetar los cuartos de las ALUMNAS. Si ponen un pie fuera de la habitación...digamos que se quedarán literalmente fuera de la habitación.

- Cómo...?

- Irán directos al cuarto de Filch. Dentro de una hora se pasará el hechizo.

- Espero que quepan todos en el cuarto de Filch -sonrió y Snape también lo hizo-.

- Yo también.

Siguieron andando juntos durante 20 minutos.

- Y así es como se consigue que la poción dure un mes.

- Increíble. Es fantástico profesor. -la luz de la luna hizo que sus ojos brillaran mientras miraba a Snape y éste tragó saliva. No estaba acostumbrado a los halagos-.

- Su ronda ha terminado, no?

- Oh. -miró el reloj- Sí. Hace 5 minutos...

- La acompaño.

Hermione empezó a andar sin rechistar. La piel de gallina era algo que no podía contener cada vez que estaba con Snape a solas y éste actuaba de forma tan cortés con ella.

- Gracias.

Al doblar la esquina llegaron a la puerta de la habitación.

- Será mejor que vaya a abrir el cuarto de Filch. No sea que alguno se quede sin oxígeno.

- Oh Dios no...-dijo Snape con falso lamento provocando que por primera vez Hermione soltara una risita-.

- Buenas noches profesor Snape. Que descanse.

- Buenas noches profesora Granger.


Con ése recuerdo, Hermione se quedó dormida.

TBC! :)

Bueno, ya veis que Hermione NO está con Ron muahahaha

Nota: El short fic tendrá un máximo de 5 capítulos. ENJOY! ;)