30 de noviembre, 2005.

Camina por una zona abierta, con árboles cerca y arbustos. Es un círculo de piedras y dentro de él, una pequeña brincando y cantando: "Aquel caracol, que va por el sol, en cada ramita lleva una flor. Que viva la gala, que viva la gala de aquel caracol." Repetía feliz una y otra vez la canción, sin percatarse que una figura sombría se acercaba por detrás. Reid corrió hacia ella, pero por más que corría, más se alejaba, el hombre tomó a la niña, Reid gritaba mientras la pequeña era apuñalada una y otra vez. Cuando por fin la alcanzó, la criatura se había esfumado. Tomó la pequeña en sus brazos, estaba muerta. De pronto abrió ojos, rojos como la sangre y cantó "Oscuro es el karma que trae tu calma tomara tu alma luego tu sangre"

Capítulo 12: La última carta

Eran las 4:15 a.m. cuando despertó, agitado y nervioso. Hace varias semanas esa pesadilla se ha hecho recurrente, pero después del caso del Dr Bryar, la tiene todas las noches. Reid se levanta, sabe que no podrá dormir más. Va a la cocina y se prepara una taza de café. Se sienta en el comedor y por un instante, cierra los ojos. Trata de aislar su mente, cuando vuelve escuchar ese canto ...tomará tu alma luego tu sangre. Abre sus ojos rápidamente, se dirige a la sala, y pone la televisión. Una noche más sin dormir, genial.

Llega más temprano de lo usual a la oficina. No quiere quedarse en casa. Prefiere ocupar su mente el algún caso. Se ha tomado 8 tazas de café, pero aún así, se siente cansado. Deja su bolso en el escritorio y va directo al coffee maker. Sirve y luego echa azúcar, mientras se pregunta que podría significar ese sueño. Aunque no le da mucha validez a las interpretaciones de los sueños, sabe que estos son la forma en que la mente manifiesta aquellas emociones y sensamientos del inconsciente, si creyera, diría que esa figura que asesina a la pequeña representa un factor que no permite superar una situación y refleja sus preocupaciones internas. Mientras seguía tratando de auto analizarme, no nota que alguien conocido se acerca.

M – Ey, kid, hecha algo de café al azúcar

R- Necesito despertarme.

M – Has trasnochado?

R – Si, demasiado.

M - Así me gusta.

R – No, Morgan, no me refiero a eso...

M - Ok, entonces, qué le quita el sueño al Dr. Reid?... Vamos a ver... Memorizar algún libro extraño... oh no, no, trabajar en la fusión en frío... un momento, lo tengo! viendo Star Trek, para reírse de los errores de física..

R - En realida no hay tantos errores científicos en Star Trek, la serie estaba muy adelantada a su tiempo, más tomando en cuenta cuando rodó

M – Mmmmm... ok.

Si algo debía reconocer Morgan, es el talento de Reid de dejarlo callado. Cuando estaba a punto de irse, Reid lo paró.

R - Hey, Morgan? Tú tienes sueños?

M – Perdona?

R – Es decir, pesadillas, para ser mas preciso.

M - Por eso no duermes?

R - Antes las tenía de vez en cuando, pero ahora, son prácticamente todas las noches

M – De qué tratan?

R – Pues... de esto... de lo que hacemos... Tu las has tenido?

M – Mmm... Reid, no creo ser la persona más adecuada para hablar de ésto.

R - Porqué no?

M - Es que... Le has preguntado a Gideon?

R - No.

M - Deberías.

Elle – Ey, chicos, Hotch nos quiere a todos en la sala de juntas... Sucede algo?

R - No

Esta vez, el caso era en Virginia. Dos cuerpos habían sido encontrados. Uno de ellos, muerto desde hacía un año, el otro, un adolescente, Adam Lloyd, asesinado hacía unas cuantas horas, estaba con una chica, Cherish, la cual no aparece. Inicialmente, se cree que puede ser un culto satánico, aunque Gideon tiene sus dudas.

Mientras el resto del equipo está en la zona del crimen, JJ y Reid van en la camioneta con el sheriff Bridges. Reid no está escuchando la conversación entre su amiga y el oficial, su mente no puede enfocarse. Siente como sus ojos se ponen cada vez más pesados. Los cierra un instante, solo un momento. Se siente bien, relajado... pero aparece la niña con ojos de sangre y le murmura en el oído "Brinca, brinca, sin parar, su sangre en tu corazón quedará"

JJ – REID!

R – Ahhh... perdón, qué decías?

JJ – Ya estamos llegando, estás bien?

R – Yo?... Si, claro.

La investigación seguía su curso. Mientras esperaban para dar el perfil a los oficiales de McAllister, Reid luchaba contra el sueño.

H - ¿Cansado?

R - Estoy bien.

H - Todos las tenemos a veces.

R – Qué cosa?

H - Pesadillas.

R - No es para tanto.

H - Si quieres hablar, dímelo.

No lo podía creer, le había dicho a Hotch! Cómo pudo hacerlo, después de haber confiado en él... Recordaba las palabras de Morgan apenas 7 días antes, después de liberar a Elle...

M – Estás bien? Te veías muy pensativo hace un rato...

R – Si... claro, no es nada.

M – Oye, puedes contarme lo quieras, lo sabes, no?

R - Claro, lo se, no es nada, en serio.

M – Ok, si necesitas algo, solo confía en mí

Era típico! Al final, siempre era igual, no podía confiar en nadie.

Horas después capturaron a un joven, Mike Zizzo. Mientras el resto viajó al pueblo para la interrogación de Zizzo, Reid y Morgan se quedaron en su cabaña.

R – Ey, Morgan. Porqué le contaste a Hotch sobre mis pesadillas? Sabías que no quería que lo supiera...

M – Reid, ellos tenían que saberlo...

R – Ellos? Quienes?

M – Hotch y Gideon

R – QUÉ! Le digiste a Gideon! Cómo pudiste!

M – Si, pero, tranquilo, chico, no pasa nada...

R – Ahh, no pasa nada... y si creen que no puedo trabajar?... Si deciden sacarme del equipo

M – Vamos Reid, eso no va a pasar...

R - Oh, sí? Cómo lo sabes?

M – Sólo lo sé.

R – Sabes, Morgan, no tenías derecho, confié en tí. Me pediste que lo hiciera y...

M – Ok... suficiente... ahhh... las mías empezaron a los seis meses de ingresar aquí... Sí... Las mías.

Mientras Morgan contaba a Reid sobre sus pesadillas, su molestia iba bajando... Morgan también tenía pesadillas, él no era el único...

M - Sus ojos, Reid. Los ojos de ella estaban abiertos... Tenían algo distinto, me miraban, como si lo supiera... Pedí una víctima. Bueno, ahí estaba. Entonces fue cuando empezaron. Cada noche me dormía y veía aquellos ojos muertos y acusadores, llegué incluso a verlos cuando no estaba dormido. Reid, allá a donde iba, veía aquellos ojos.

R - Qué hiciste?

M – Gideon. Lo sabía, sin decírselo. Como tú, yo no quería que nadie lo supiera. Él sencillamente... Lo sabía. Hablamos de ello... Sigo teniendo pesadillas, pero ahora, no son tan frecuentes.Y cuando vuelven, se qué hacer con ellas.

Dos horas iban camino hacia Quantico. El resultado fue sorpresivo, pero era un nuevo triunfo para BAU. Mientras todos dormían, Reid luchaba por mantenerse despierto, Gideon lo observó, sacó su billetera y le enseñó al más joven una fotografía...

G - Deborah Louise Addison, su esposo y sus hijos, Amber y Keith. Ocho y seis años. En 1985, Deborah Louise volvía andando del colegio. Fue raptada. Tenía 13 años. Hicimos el perfil del sospechoso. Y la localizamos, antes de que le hiciera daño. Nos escribe una carta todos los años. Nos pone al corriente de su vida.

R - Es agradable, pero...

G - Todos tenemos pesadillas. Todos los del avión. Quién no las tendría? Perseguimos lo peor de la humanidad...Vemos lo mas profundo de la depravación... Cada noche miro a Deborah. Eso me ayuda...Me ayuda el pensar en aquellos que hemos salvado. No siempre ganamos a los monstruos, Pero... creo que lo que hacemos vale la pena. Y mitiga las pesadillas.

Gideon le da la fotografía de Deborah Louise y su familia, sonrie y cierra los ojos, tratando de encontrar la paz.

Llegan a Quantico muy tarde, así que se dirigen a casa. Morgan y Reid van en el auto. No han hablado entre si desde el arresto del sudes.

M – Ey, Reid, creo que tenemos que hablar...

R – No creo que sea necesario...

M – Mira, kid, se que sientes que traicioné tu confianza...

R – Y no lo hiciste?

M – Oye, lo hice por tu bien...

R – Se lo que me vas a decir, 'necesitabas consejo, yo pasé por lo mismo,...' no es necesario, en serio, dejémoslo así.

M – Vaya, realmente eres infantil...

R – Disculpa?!

M – Tengo que recordarte todas las veces que has ocultado al equipo tus problemas? Cuando estabas anémico, o cuando el conserje de tu edificio te golpeó? No estas tratando con desconocidos, Reid. Nos preocupamos por tí...

R – Yo no necesito que te metas en mi vida! Siempre lo haces! Soy un adulto, Morgan, pero insistes en tratarme como un niño..

M – Pues es así como te comportas, Reid. Mira esta discusión... Dime, específicamente, qué es lo que te molesta tanto? Gideon habló contigo, te dio un buen consejo. Estoy segura que al menos por unos minutos dormiste tranquilo, pero tienes que buscar una discusión..

R – No estoy buscando una discusión, Morgan, QUIERO QUE ME DEJES EN PAZ! -

M – Ok... eso es lo que te molesta entonces... yo. Bien, no te preocupes, no me meteré más contigo, a partir de ahora, me haré a un lado.

Morgan paró el auto frente al edificio de Reid. No dijeron nada más. Reid se bajó y entró. Mientras conducía, Derek sentía un terrible vacio en su interior. Las últimas palabras del joven rebotaban en su cerebro. Sentía ansiedad y un poco de ahogo. Paró el auto, estaba a 500 metros de su casa, pero necesitaba aire. Esa discusión le había afectado. Salió del auto y se recostó en él. 'Ese niño tonto... no entiendo, todo un escándolo, por nada... quieres que te deje en paz, bien! te dejaré en paz... A partir de ahora, no lo voy a mover un dedo por él, pase lo que pase...Dios! Qué me está pasando?!' Vuelve a entrar a la camioneta. Trata de decifrar sin éxito lo que le está pasando, esa desesperación y sufrimiento. Arranca el auto, esa mezcla de emociones, entre desilución, enojo y frustración lo está confudiendo más y más...

Reid entra en su apartamento. Siente un gran peso. El sabía que Morgan no quería hacerle daño, pero se sentía ofendido, herido. Pero al mismo tiempo, la culpa lo embargaba. La forma que lo trato no había sido justo. No era un extraño, era Morgan. Tomó el teléfono y marcó su número y espero...

Al llegar a su casa Morgan escuchó su teléfono... Reid?! Sintió primero un escalofrío, pero recordó lo de antes, apagó el teléfono y se fue a la cama, no quería hablar con él...

Nada. Había apagado su teléfono. 'Estará molesto y con razón', pensó. No podría hacer nada hasta mañana, así que decide irse a tratar de dormir. Mañana podría tratar de arreglar este asunto.


Pasaron tres semanas después de la discusión entre Reid y Morgan. Efectivamente, el mayor decidió hacerse a un lado, si eso era lo que el chico quería, así sería. Ya no lo llamaba chico bonito, ni lo llevaba a casa para que no tomara el metro, solo conversaban en lo estrictamente profesional. Era feliz? No, al contrario. Le dolía, y eso era extraño para él... Por qué le hacía tanto daño estar alejado del genio? Era ridículo! Pero luchaba por no demostrarlo... Reid en cambio, se veía afectado. Había tratado arreglar el asunto muchas veces, pero Morgan lo ignoraba. Él no se resignaba, constantemente trataba de buscar alguna conversación, pero Morgan era un simple témpano de hielo con él. Cuando se trataba de García o de Elle, era afectuoso y simpático, pero al genio lo rechazaba. Así que, con el paso de los días, Reid fue asimilando la idea que quizás nunca volverían a hacer amigos. Esta situación no fue ajena al resto del equipo, y las averiguaciones empezaron...

Elle – Oye, JJ. Podemos hablar?

JJ – Claro, que sucede?

Elle – Tienes idea de lo pasa entre Morgan y Reid?

JJ – No lo sé, porqué?

Elle – No te has dado cuenta, llevan semanas sin hablarse casi..

JJ – Si, lo he notado, pero le preguntado a Reid, y me dice que no es nada, que son figuraciones mías.

Elle – Pues yo no creo eso..

Mientras Elle y JJ seguían charlando, Gideon observaba con atención a Morgan y Reid. Cada uno estaba en su escritorio, llenando sus informes, desde que llegaron en la mañana no se habían dirigido la palabra...

H – Jason, me acaban de llamar la oficina del FBI en Oklahoma, están solicitando una charla contigo... Pasa algo?

G – Míralos...

H – Qué Reid y Morgan no se hablan? Lo sé hace tiempo... Es difícil, pero no han permitido que su problema intervenga con su desempeño en el campo

G – Aún así, me preocupa.

El tiempo volaba, faltaban 10 días para la víspera de Navidad, así que Reid razonó: el año pasado no pudo llegar a Las Vegas a tiempo, pero por cosas del destino, no pasó la Noche Buena solo, Morgan lo invitó a su casa, y pasaron una buena noche de películas. En ese tiempo, no era tan cercano a él, así que le pareció extraño, pero le agradeció mucho ese gesto.

Ahora, las cosas eran diferentes: Morgan y él estaban distanciados. Qué ironía! Todo lo que puede llegar a pasar en un año. Así que tomó una decisión: solicitó sus vacaciones para estas fechas. Así se iría a tiempo a Las Vegas y podría ver a su madre. Además, necesitaba poner distancia entre Morgan y él. Tal vez, con la magia de la época, podría cambiar un poco su actitud... En fin, su solicitud fue aprobada, así que faltando 7 días antes de Navidad, Reid ya estaba en vacaciones hasta al próximo año.

La noticia sobre las vacaciones de Reid fue sorpresivo. Pero en menos de 7 días todos tendrían licencia para estar con sus familias, así que podrían entenderlo, todos, menos Morgan. Por alguna razón extraña, él estaba furioso.

Al término del día, Morgan condujo hasta el edificio de Reid. Subió como si nada las escaleras hasta llegar al piso del joven, y tocó la puerta. Una, dos, tres veces, nada. Ya se había ido. Bajó nuevamente, y lo confirmó con el conserje. Efectivamente, Reid ya se había marchado... pero sorpresivamente le había dejado una carta con el conserje.

Morgan subió a su auto, respiro. Por tres semanas, había ignorado al genio, pero él se va, y lo primero que hace es ir a buscarlo. Observa el sobre que Reid le dejó. Pero no quiere abrirlo, lo mete en la guantera, y se va.

En Las Vegas, Reid entra a su habitación, en un hotel cercano al sanatorio. Mañana irá a ver a su madre. Pero ahora, prefiere descansar. Revisó su celular, tenía varias llamadas y mensajes, de García y JJ principalmente. Así que decidió devolverlas...

R – Aló...

PG – Se puede saber donde estás y por qué te fuiste así, mi 187...

R – Hola García, estoy en las Vegas...

PG – Ohhh...pero estás bien verdad?

R – Claro que si, no te preocupes...

PG – Bueno, es que tu no ayudas, irte así sin contarnos...

R – Vamos García, son solo unas vacaciones, además ya se acerca Navidad...

PG – Lo se... pero me asustaste sabes, la última vez que uno de ustedes no contestó su teléfono, estaba en una jaula con un loco maniático.

R – Bueno, ese no es mi caso...

PG – Oye Reid, puedo decirte algo en confianza...

R – Claro, García, qué pasa...

PG – Él también te extraña...

R – No entiendo, que quieres decir...

PG – Me refiero a Morgan, se que han estado distanciados... no tienes que contarme nada si no quieres, pero él se siente mal...

R – García, yo quisiera pensar eso, pero no es así... Y no lo culpo, él tiene razón, yo me porté mal con él... Mira, dejémoslo hasta aquí, esta bien?

PG – Lo que digas, dulce, pero si necesitas desahogarte, estoy contigo siempre, 24/7. Cuídate mucho, y Feliz Navidad!

R – Feliz Navidad y gracias

Al colgar, García se sintió triste, era obvio que Reid le dolía la situación, pero los dos eran tan tercos!

M – Ey, baby girl, estás listas?

García lo vio y le dio un manotazo en el brazo...

M – Auchhh, pero hermosa, que pasa contigo, qué hice?

PG – Qué hiciste? Cómo pueden ser ustedes dos tan tercos!

M – Disculpa? De qué estas hablando?

PG – Acabo de hablar con Reid. Morgan, tienes que arreglar esta situación...

M – Cómo? Escucha, García, tu no tienes idea...

PG – No, tienes razón, no tengo idea de lo que pasó entre ustedes dos, pero no me engañan, ambos están sufriendo, o me vas a negar que llevas 3 semanas haciendo el esfuerzo de no dirigirle la palabra...

M – Eso no... ahhh Ok, eso es lo que quieres oír? Bien! Si... Me duele! Pero él me lo pidió, me grito que lo dejara en paz! Qué querías que hiciera, que le rogara, le suplicara! No, no...

PG – Morgan, cálmate, cariño...

García veía sorprendida la reacción de Morgan, siempre juicioso, tranquilo, cariñoso y galante, en un instante, se mostró dolido, nervioso, triste.

M – García, lo siento, yo...

PG – Ok, no voy a insistirte, pero te aseguro que él se siente mal por todo eso, piénsalo, si.


Morgan estaba por salir del parqueo, pero se frenó. La reacción que tuvo con García, lo hicieron entender que había perdido el control de sus emociones. Observó la guantera. No había querido leerla, pero tenía que enfrentar esta situación. Saco el sobre y lo abrió.

Eran las 9:15 p.m., y Reid no podía dormir. Así que se vistió y salió... Es decir, estaba en Las Vegas, seguro habría algo que hacer. Decidió ir a un restaurante cercano. Era pequeño e íntimo, nada que ver con los grandes salones habituales en la ciudad del pecado. Observó a los otros comensales, una pareja joven estaba sentada al frente, no se veían felices. A dos mesas a la izquierda, una mujer hablando por teléfono, su rostro indicaba frustración y molestia. En el fondo, alejados de todo, dos hombres conversaban animadamente. Estaban agarrados de la mano, disfrutando uno del otro. Era una escena hermosa. Pero por alguna razón, Reid empezó a sentir tristeza. Sacó su celular, revisó otra vez todos los mensajes y llamadas perdidas... ninguna era de él.


Morgan sacó la carta del sobre y empezó a leer...

Morgan

Sé que las cosas entre nosotros han estado difíciles, se que ha sido mi responsabilidad. Me siento culpable, no tenía razón de explotar contra ti como lo hice. Me sentí frustrado, y descargue toda mi molestia contra ti. Eso no fue justo. Quiero pedirte disculpas, y además, no quiero que alguna vez te sientas de alguna manera obligado por mi, por que no es así. Eres un buen hombre, Morgan. Durante este último año, has sido un gran amigo y compañero, y yo solo he sido una molestia. Se que es difícil reconstruir una amistad cuando se ha roto, pero quiero que sepas, que siempre voy a estar contigo, en las buenas y en las malas.

Feliz Navidad, Reid


Reid guardó su celular. Se sentía como un tonto. Era un hecho que nunca recuperaría su amistad con Morgan. Estaba distraído, por lo que no vio a 3 hombres entrar al restaurante. En cuestión de segundos, uno de ellos tenía a la mujer encañonada, y otro al cajero...

- SILENCIO, TODOS AL SUELO, AL SUELO DIGO

Todos incluyendo al genio, obedecieron. El primero empuja a la mujer y le ordena revisar a todos y sacar lo que tenían de valor, mientras el otro cierra la puerta para que no entren más personas, y el tercero va atrás con el encargado, buscando la caja fuerte. Reid saca con cuidado su celular, marca 911 y llama pero con el telefóno escondido. El que estaba cerrando regresa y observa lo que está haciendo el genio, en ese momento contestan, pero no tiene tiempo de hablar...

- PARATE MALDITO MARICON! QUE ES ESTO, AHHH?! PIDIENDO AYUDA, AHHHH...

Reid observa losojos de su atacante, está drogado.

-TE CREES MUY INTELIGENTE NOOOO, AHHHH, CONTESTAAAA! MARICÓN...

Le propina un golpe con el mango de la pistola y el genio cae. Puede escuchar que están hablando por el telefono pero él no puede dar ninguna indicación, solo espera que puedan localizarlo con el GPS.

- Qué pasó?

- Este marica llamó al 911.

- Bueno no perdamos tiempo, vámonos...

- ESPERA...

Entonces, sin aviso ni razón, el tipo le dispara a Reid. Un tiro certero en el estómago. El joven trata de hacer presión pero rápidamente se empieza a debilitar. Cuando los delincuentes se van, se oyen gritos, uno de los clientes toma el teléfono de Reid, y le dice a la operadora la dirección del lugar, mientras que un camarero trata de socorrer al joven. Cuando cuelga, Reid le pide el celular, necesita hacer una llamada.


Al llegar a su casa, Morgan se sirve un trago. Se sienta en el sofá y después de un sorbo, pone la carta de Reid sobre la mesa. Se sentía confundido, no entendía porque había permitido que todo este asunto llegara tan lejos. Es decir, no era para tanto. Sentía unas ganas incontrolables de llamar al genio, escuchar su voz, decirle que no estaba molesto, que seguían siendo amigos, que lo extrañaba...

Su teléfono sonó, no podía creerlo. Era Reid. Respiro profundo, y trato de mantenerse calmado...

M – Ey, chico bonito, que tal Las Vegas...

R – Mmmm... Morgan, hola...

M – Hola... Reid estás bien? Te oyes extraño...

R – Ahhh... si, solo... solo estoy... cansado... sabes... Quería disculparme contigo...

M – Oye, sobre lo que pasó...

R - … Te quiero...

Morgan se quedó frío, no sabía que decir, pero al mismo tiempo, lo escuchaba, raro...

M – Mmmm... Reid, estás seguro que estás bien?

R – Si... es que... necesitaba... lo lamento...

M – Estás borracho?

R – Jajaja... sería realmente cómico... ya que... la última vez que me emborraché...

M – Reid... me oyes...

Nada. Ni una palabra. Por más que Morgan lo llamaba, el genio no hablaba.

- Bueno, disculpe. Estoy con el muchacho...

M – Quién es usted? Qué pasó con mi amigo?

- Se desmayó, él...

M – CÓMO QUE SE DESMAYÓ? QUÉ PASÓ?

Mientras escuchaba la historia de esa desconocida, el corazón de Morgan empezó a palpitar fuertemente, la angustia y la culpa, la ira y el miedo, sentía todo eso, y al mismo tiempo, se sentía vacío.