Gracias por los coments chicas! Espero seguir acertando en el ff.
Me he divertido mucho haciendo esta parte, espero que el humor os llegue en este capi y el próximo ;)
Yetsave, se me pasó agradecértelo en el anterior capítulo. Pero que sepas que me acuerdo de ti! :D . Yue yuna y Valitos, gracias también por comentar!
Nota: He cambiado el Rat del ff. No es M, ahora es T. ;)
2-
Al otro lado del castillo, Snape meditaba sobre lo que estaba pasando aquel curso en el castillo. Más aún, qué le estaba pasando a él. Por qué se encontraba buscándola a cada momento? Por qué se había acostumbrado a su presencia tan rápido?
Empezaba a sentir.
Y si algo sabía de eso, es que los latidos del corazón aumentan. Se hincha repentinamente por la felicidad o por los nervios. Y ahora era incapaz de bloquear aquellos sentimientos. Por fin sentía algo después de mucho tiempo. Pero, para qué?
Ver aquellos ojos melados mirándole con interés y hasta satisfacción no podía ser eterno. No podía seguir a más. No podía entender porqué pensaba tanto en ella. Era más joven, aunque tan o más inteligente que cualquier adulto, preciosa y... "Preciosa?" Agitó la cabeza. No, no podía pensar así. Ella era una maestra sí, pero qué le iba a gustar a ella de él?
"Basta de preguntas estúpidas" ordenó a su cerebro. Hora de dormir.
Pero antes, recuerdos:
Una día, después de la cena, Snape jugaba a algo que de vez en cuando solía hacer para distraerse de cualquier pensamiento: ajedrez en la sala de profesores. Pero su paz y tranquilidad fueron perturbadas por la aparición de Granger.
- Oh perdón no... -Snape sin apenas mirarla levantó una mano pidiendo silencio. Hermione no sabía si quedarse o irse, pero al ver que movía una ficha del tablero, esperó. Snape bajó la mano tras su movimiento y la miró-. Solo quería tomarme una taza de té...pero puedo volver más tarde.
- Como quiera. No me molesta.
Hermione cerró la puerta y dejó sus libros en una mesita para servirse el té.
- No sabía que jugara a...eso.
- Eso tiene un nombre. -miró al tablero-.
- Ya, claro. -le miró de reojo mientras cogía la taza de té para calentarse las manos-. Y no necesitaría a alguien más para jugar? -no quería sonar puntillosa, pero siendo Snape un hombre solitario, sonó tal cuál era-.
- Si se atreve a ser mi oponente, la silla está libre. Sabe jugar o no, profesora sabelotodo?
- Bueno...-ella ante el ofrecimiento dio unos pasos inseguros más cerca de él- Algo...
- Veamos.
Tras los largos minutos de concentración en la partida, Hermione veía que esa no iba a ser su victoria.
- El tiempo pasa Granger...
- Es que tiene qué ir a algún sitio? -dijo irritada por no poder ver que movimiento hacer. Snape sonrió de lado-.
- Sería más fácil rendirse. -Hermione le miró con las cejas juntas y al fin movió su peón-. Tsk tsk tsk... -Snape se comió uno de los peones y Hermione resopló-.
- Esta bien, creo que será más emocionante que siga jugando solo. No soy buena jugando a esto.
- Oh, no me diga?
Hermione se desplomó en la silla y al dar un sorbo al té, comprobó que ya estaba frío.
- Debería volver a calentar el té helado.
- Muy gracioso, no sabía que llegase a ser taaaan gracioso. -cogió la varita y al murmurar, la taza volvió a desprender calor-.
- No me conoce tan bien como cree.
- Nunca llegué a conocerlo. Ese fue un grave error... -Snape la miró a los ojos y permaneció unos segundos en silencio, evaluando las palabras de la joven-.
- Nadie tenía que saberlo.
- Lo sé. Pero...
- Pero?
- Fue muy injusto tener que pensar en lo malvado que era cuando en realidad...
- Déjelo Granger.
Hermione le miró estudiándolo unos segundos y al final respondió.
- Profesor, sinceramente, estoy encantada de volver a conocerle.
A la mañana siguiente, los alumnos y profesores desayunaban antes de visitar Hogsmeade por primera vez en ése curso.
- Tu cerebro ya está preparado?
- Oh, cállese Granger.
- Seguro que le encantará ver como andan cogiditos de la mano...-siguió ella chinchando- Y cuando vean las decoraciones Navideñas seguro que no dejan de decir "aaaawwwww". -Snape se giró a mirarla y negó con la cabeza-.
- No sabe como me gustaría poder castigarle ahora mismo.
- Tranquilo, haga ver que no va con ellos y será mejor. Así no se preocupará tanto por oírles.
- Puedo hacer que no voy con ellos quedándome en el castillo?
- No.
Hermione sonreía como una estúpida pensando en lo bien que se lo pasaba y se lo pasaría con Snape. Y es que durante días, aquel hombre la atraía de una forma de la que tampoco ella quería preocuparse. Pero aunque quisiera negarlo, sabía que su corazón latía por él.
Al terminar, todos fueron a las puertas del castillo mientras Hermione se encargaba de recoger las autorizaciones de los padres. Y Snape controlaba que nadie se desperdigara del grupo.
A lo lejos Hermione esuchó:
- Señor Graham, más le vale no dar codazos durante todo el viaje o yo mismo me encargaré de que su cuerpo se deshinche para no tener ni fuerza para andar!
Hermione intentó no reír mientras recogía las ultimas autorizaciones.
- Muy bien! Antes de irnos a Hogsmeade -proclamó con tono solemne Hermione- No quiero gritos, ni comportamientos indecorosos. Quienes no sean capaces de entender las normas básicas volverá al castillo y no saldrá en la próxima excursión. Queda claro?
Varios síes y profesora Granger se oyeron.
- Está bien, el profesor Snape guiará el camino -dijo mirándolo- En marcha.
Snape la miró entre las rendijas de sus ojos y empezó a caminar dando un revuelo a su capa. Hermione siguió al final del grupo.
Cuando estaban cerca del pueblo, Hermione adelantó al grupo y se puso al lado de Snape.
- Como ha ido por aquí delante?
- Bien... -miró atrás y sonrió. Hermione siguió su mirada y vio a la señorita Vause con las borlas de su gorro en la boca, incapaz de hablar. Después, miró a Snape-.
- Qué le has hecho?
- No dejaba de hablar sobre villancicos y no estaba por la labor de escucharla cantarlos...así que...
- Así que le has puesto las borlas en la boca.
- Muy observadora.
Hermione apuntó a Vause mientras caminaban y la liberó.
- Señorita Vause ya a aprendido la lección me imagino?
- Sí profesora Granger...
- Bien.
- No es para tanto...-repuso Snape al ver que Hermione le miraba-.
- Ya. Entonces si tengo la oportunidad, emplearé el mismo truco con usted profesor.
Snape la miró confundido y al momento vio que era una broma, pues Hermione; sutilmente le había dado con su hombro en el brazo mientras sonreía.
Después de aquellos meses, Snape se preguntaba: Cómo iba a ser capaz de mirarla enfadado? Si cada día la joven parecía ser la única capaz y con ganas de estar a su lado...
Sonrió de lado y llegaron a Hogsmeade.
- Bueno...-proclamó Snape- Acercaos...-esperó a que los de atrás llegaran y Hermione los fue contando- Ahora podréis ir donde queráis. Pero al que vea comportándose mal, se viene conmigo y ya tengo varios castigos en mente, creédme. El punto de reunión será este dentro de 2 horas.
Los alumnos, medio cabizbajos se fueron desperdigando y los profesores se quedaron solos.
- Y ahora qué? -repuso Snape-.
- Ahora es cuando empieza lo divertido.
- No Granger, lo divertido era ver a Vause con la boca llena de borlas.
- Profesor...profesor...-le rodeó canturreando- Es que no va a invitarme a una cerveza de mantequilla? Seguro que todo será más divertido con una en la mano.
Snape tragó saliva. Era la primera vez en más años de los que quería recordar, en la que alguien le pedía que le invitara a tomar algo. Que alguien quisiera su compañía. Eso era demasiado.
- ...Es que no tiene que ir a la librería..? Por ejemplo...
Hermione levantó una ceja y dio unos pasos hacia las Tres escobas.
- Viene? -se giró. Snape agachó la cabeza y la siguió intentando no pensar en nada más allá de lo profesional-.
Al entrar en las Tres escobas, Snape le cedió el paso.
- Gracias.
Se sentaron en una mesa cerca de la ventana.
- Cuando cree que será mejor que nos reunamos para comentar las evaluaciones de los alumnos?
- Supongo que algún jueves por...
Hermione se sacó la capa quedando en falda, medias negras y un jersey blanco. Y si algo a Snape siempre le había provocado, eran las medias negras.
Hermione le miró curiosa. Nunca había visto que al hombre le faltasen las palabras. Entonces vio que le miraba las medias y se sonrojó. Se sentó de golpe en la banqueta haciendo ver que no se había dado cuenta.
- Un jueves por la tarde. -dijo al fin. Tragó saliva y apartó la mirada mientras él mismo se sacaba su capa y se quedaba con su sempiterna levita negra de "cien" botones-.
Ambos estaban sentados uno en frete del otro en silencio hasta que pidieron ambos cerveza de mantequilla y esperaron a que se las sirvieran.
- Qué planes tiene para Navidad?
- Bueno, visitaré a Harry y a Ron seguramente.
- Ah cierto, su querido cabeza de chorlito Weasley.
- No sea así! -negó con la cabeza y no le miró a los ojos- Además, ya no es mi cabeza de chorlito.
Snape la miró con cara interrogativa y en ese momento le sirvieron las bebidas. Hermione tragó saliva antes de beber mientras Snape parecía meditar la frase perfecta.
- De la que se ha librado Granger. Mis felicitaciones. -subió su copa para brindar y Hermione chocó con su copa con una leve sonrisa-.
- Gracias, supongo... -le miró a los ojos mientras bebía su primer sorbo- Por qué no le cae bien Ron?
- La pregunta sería: Por qué no me cae bien la mayoría de alumnos.
- Ya no son alumnos.
- Bueno...digamos que nunca he sido una persona dada a hacer tonterías y todos las que las hacen me molestan.
Hermione frunció el ceño.
- No me mire así Granger. No dice que me conoce? Entonces de qué se extraña?
- No todo se basa en las tonterías, sabes? El fondo de las personas es lo que cuenta. Nunca se debe juzgar a alguien hasta que se conoce lo que hay dentro de su corazón.
Ahora era Snape quien fruncía el ceño.
- Esa deducción no hace justicia a muchas cosas, sabe?
-Ya claro, pero nunca se puede conocer el fondo del temido profesor de pociones. Ni hablar sin su permiso, ya aprendí esas lecciones muchas gracias. -Snape sonrió de lado-. Qué hará usted en Navidad?
Ambos bebieron más cerveza.
- Supongo que iré a mi casa.
- Podría venir a Grinmaud Place. Harry me dijo por carta que tenía pensado invitar a algunos profesores a una cena en su casa. Supongo que eso le incluirá a usted.
- Mmmm deje que lo piense. No.
Hermione suspiró.
- Es que siempre seguirá rehuyendo a la gente?
- Sólo a algunos.
- Estoy incluida en esos "algunos"? -Hermione intentó no taparse la boca con las manos después de oírse. Había dicho eso ella? "No te pongas roja, no, no, no!" se decía mentalmente. La cuestión era que Snape tragó con algo de dificultad la cerveza y su contacto visual parecía estar entrando directamente en el alma de Hermione. No sabía qué pensar. Pero al final contestó.
- De momento se libra profesora.
Ella sonrió y ambos terminaron de beber sus cervezas.
- Al menos piénselo. Una cena de Navidad con gente a la que...bueno, a la que conoce...puede ser divertido.
- De nuevo creo que su concepto de "divertido" es distinto al mío.
- Bien. Entonces profesor, dígame qué es divertido para usted?
Y entonces, lo que parecía estar siendo una tarde divertida y en buena compañía pareció cambiar ligeramente. La cara de Snape cambió y sus facciones parecían algo más serias. Hermione no supo qué había dicho mal. Entonces pensó que quizás, Snape precisamente, no había sido un hombre que hubiese gozado de las diversiones de la vida. La joven profesora borró lo que podría ser los indicios de pena en su cara. Si algo sabía era que a Snape no le gustaba nada causar esa impresión en los demás. Intentando recomponerse, habló.
- Quiero decir, si mañana mismo pudiese hacer algo que siempre ha querido hacer, qué haría?
Snape salió del trance en el que parecía estar y la miró detenidamente. La verdad era, y se daba cuenta hoy más que nunca; que no tenía momentos felices en los que pensar. Tras unos segundos y después de casi terminarse la cerveza, respondió.
- Iría a Irlanda. -Hermione le hizo un gesto para que continuara- Fui de vacaciones cuando era pequeño... Me gustaría verlo de nuevo.
Hermione pensó en cómo debió ser la vida de Snape de pequeño. Solo sabía que era mestizo, pero habría sido feliz al menos entonces? Quería conocerlo tanto que se asustó. Los sentimientos que empezaba a sentir por aquel hombre la asustaban.
- Quieres otra? -la devolvió a la realidad apuntando su vaso vacío-.
- Oh, no gracias. Y tú?
Snape negó con la cabeza. Había algo en Hermione que le fascinaba y no sabía si eran imaginaciones suyas o si en verdad cada vez estaba más interesado en ella de lo normal. Quería conocerla tanto que se asustaba.
Ambos se quedaron sin palabras unos momentos mientras esquivaban sus miradas.
- Todavía queda 1 hora...-miró su reloj-.
- Será mejor que veamos cómo se portan los alumnos...-se levantó de su silla y con su ágil movimiento se colocó la capa sin mirar a Hermione y sus medias negras. Fue directo a la barra de las Tres escobas y pagó las bebidas. Al volver, Hermione ya estaba fuera esperándolo-.
TBC!
Review? :)
