3-

- Sí que te respetan sí... -le dijo Hermione a Snape en el momento que él salió de la taberna-.

Snape miró a los pocos alumnos que estaban en las calles de Hogsmeade, paseando, mirando aparadores de tiendas y hablando sin hacer escándalos-.

Snape sonrió congratulándose y se abrochó un botón de su capa de invierno. Hermione le miró hacerlo y tuvo un escalofrío.

- Se encuentra bien? -la miró desde arriba-.

- Sí. Pero prefiero andar un poco para no congelarme.

Se puso a andar con Snape al lado hacia la parta más boscosa.

- Así qué Irlanda...nunca he ido. Es bonito?

- Apenas lo recuerdo. -la volvió a mirar mientras andaban-.

- Qué parte de Irlanda?

- No lo sé...cualquiera con campos supongo. -se hizo un pequeño silencio- Qué pasó con Weasley? Siempre creí que él acabaría conquistándola.

- Y también creyó que me dejaría conquistar?

- No me tire de la lengua... -Hermione le miró levantando una ceja- Vamos Granger, sabe que su madurez no tenía nada que ver con la de él, lo cual me lleva a corroborar mi teoría: hacer tonterías no es compatible con la inteligencia.

- Tiene razón en algo...Me atrae la inteligencia. -le miró un momento y sintió que se ponía roja, así que apartó rápida la mirada. Snape casi se tropieza al verlo-.

Siguieron andando hasta que Hermione vio que Snape se había quedado atrás. Se giró a verle.

- Está bien?

Snape tenía la mirada perdida y parpadeó al oír la voz de Hermione. Ella al verle absorto, con el rostro encogido por algo parecido al dolor, miró hacia dónde miraba y entonces lo comprendió. A unos metros en la distancia: La casa de los gritos. El lugar dónde la muerte casi consiguió llevárselo.

Se volvió a girar para mirarle y dio los tres pasos que le separaban de él. Sin miedo, puso su mano en el brazo del hombre y sintió un calor magnífico atravesándola.

- Profesor...- Snape ante el contacto, rompió su fijación con la casa y la miró desde arriba. Primero a su mano, después a ella-.

- Sí. Estoy bien, no es nada. -Se soltó de su mano y dio media vuelta hablando por encima del hombro sin mirarla- Será mejor que volvamos.

Hermione, apenada y a la vez frustrada, esprintó unos pasos para llegar a su altura.

- Espere!

Snape siguió andando.

- Snape! Espera!

Snape se detuvo sin girarse. Hermione al verlo se detuvo justo detrás de él sin saber del todo qué es lo que iba a decirle. Tragó saliva y se puso a su lado atreviéndose a volver a poner su mano en su antebrazo, donde la marca tenebrosa solía estar. Snape se giró al ver como la mano de la joven hacia que su cuerpo se girase a mirarla. No sabía qué decir ni cómo mirarla.

- Severus... -por primera vez dijo su nombre. Snape notó que el corazón le dio un brinco sin poder controlar aquella estúpida sensación-.

Ambos se quedaron mirándose uno delante del otro hasta que Hermione le soltó el antebrazo, miró al suelo y de nuevo a él. Y con todo el valor que tenía, puso su mano en el cuello del hombre, dónde la mordedura casi mortal de Nagini había dejado una visible cicatriz. El contacto de las yemas de sus fríos dedos en contraste con su caliente cuello, hizo que Snape dejara escapar su aliento aguantando las ganas de evitar aquella extraña situación. Aquel contacto era tan extraño para él que se había quedado estático, pegado al suelo sin saber qué hacer. Un contacto como ése era algo que ya casi desconocía.

Hermione que miró su cuello, pasó a mirarle a los ojos antes de hablar y retirar su mano de la cicatriz.

- Estas vivo, no olvides esto. -sus ojos se estudiaban mutuamente-.

Snape solo aceptó con la cabeza y empezó a caminar más despacio de vuelta al centro de Hogsmeade.

La vuelta hacia el castillo fue distinta. Snape parecía estar meditativo todo el día por mucho que Hermione le dijera algo. El mago, después de lo que empezaba a sentir por aquella increíble bruja, se decía mentalmente que no podía continuar así. Era una empresa inútil y estéril, por mucha amistad que tuviera con Hermione, nunca sentiría lo que él sentía cuando la veía o cuando ella ponía su mano en su brazo...O cuándo había oído su nombre salir de sus labios...había sido demasiado para él.


Paralizado y en los brazos de la muerte, Snape se despertó incrédulo en una habitación de San Mungo. Cómo era posible? Miró con visión borrosa a su al rededor y escuchó una voz lejana.

- Ha despertado! Llama a McGonagall.

Kingsley le miraba desde arriba.

- Has tenido suerte...McGonagall actuó rápido cuando Harry le dijo lo que habías hecho. Ahora todo se aclarará. Harry vendrá enseguida Snape. No te preocupes, todo ha pasado. Estás a salvo.

Snape volvió a cerrar los ojos cansado.

Tras días en el hospital e innumerables visitas que más que ayudarle, le ponían peor; por fin supo qué había pasado y porqué estaba vivo.

- Y ahora el Wizangemot está trabajando en tu evaluación. Aunque casi todos saben que eres un héroe.

- Yo no diría eso Kingsley.

El mago suspiró.

- Cómo quieras...pero yo que tú, me daría algún mérito después de todo lo que has hecho. Sobre todo para salvar a Potter.

Snape calló y deseó que aquel tormento terminara para poder retirarse un tiempo del mundo.

Una tarde, Potter vino acompañado por sus amigos. Al verlos, rodó los ojos.

- Señor. -dijo Harry acercándose a su cama, mientras Ron y Hermione se quedaban atrás- Mañana ya podrá dejar el hospital. Cómo se encuentra?

- Cómo siempre Potter, gracias.

Harry sonrió de lado. Aquel hombre, ahora era cualquier cosa menos una amenaza, y mucho menos alguien a quién despreciara. Para Harry, como para muchos, era el hombre más valiente que había conocido. Hermione se atrevió a acercarse también y quedarse al lado de la cama del mago, estudiándolo en todo momento. Todo lo que Harry le había contado en extrema confidencialidad (Ron no sabía nada sobre los sentimientos de Snape hacia Lily), hacia que ella también sintiese profunda admiración por aquel hombre.

Nunca había pensado en que fuera un peligro. Y a veces había pensado que la muerte de Dumbledore tenía más interrogantes que nada, cosa en la que después de todo no se había equivocado. Ahora, estaba sinceramente aliviada de ver que aquel valiente hombre había sobrevivido. Ahora podría vivir una vida tranquila y deseaba que lo consiguiera.

- Hola profesor Snape. No sé cómo agradecer todos los sacrificios que ha hecho durante todos estos años...me alegra de que haya sobrevivido, señor.

Snape la miró sin decir nada. Ron no sabía que decir así que solo aportó:

- Sí...eso. Nos tenía bien engañados...

Snape rodó los ojos.


Al cabo de dos días, Hermione se daba cuenta de los cambios que había provocado en su relación con Snape después de la visita a Hogsmeade. El domingo había pasado sin ver al mago en todo el día, y el lunes solo coincidieron en la comida, puesto que en la cena el mago no se había presentado. Pensó en hacer una visita a sus aposentos después de cenar, pero cambió de idea.

Una vez en su cama y antes de dormir, pensó qué podía estar pasando. Se enfureció por el comportamiento del profesor. No entendía qué había hecho mal. Había ido demasiado lejos de los estrictamente profesional? Eran amigos. O eso creía ella después de esos meses a su lado. Además, él mismo le había dicho que era una persona de la que no rehuía, no? Pues no lo parecía. Con tantos pensamientos, fue difícil conciliar el sueño, pero al final lo consiguió.

Severus Snape, por su cuenta; seguía con el mismo plan: intentar no pasar tanto tiempo con Hermione. Oír su nombre salir de sus labios había sido algo que casi no podía ni controlar. Lo que le hizo sentir en aquel momento fue sentirse querido. Y sabía que todo eso solo eran tonterías, las cuales no podía permitirse a su edad. Sabía que la distancia no duraría eternamente, pero era lo mejor...o eso se repetía constantemente mientras intentaba dormir. Nunca habría imaginado que la imagen de Lily saldría por fin de su mente y sería reemplaza por la de Hermione Granger. No quería seguir condenado a no ser correspondido cuando se enamoraba y tenía que poner barreras lo antes posible.


En el tercer mes de Hermione como profesora, Snape se fue dando cuenta de lo diferente que eran sus recuerdos de Hermione. Había pasado al olvido la joven que intentaba hacer notar su inteligencia. Ahora trabajaba concienciada, su inteligencia seguía asombrándolo de vez en cuando y su destreza le hacían pensar que era una joven extraordinaria. Hasta que se dio cuenta que aquella fascinación empezaba a hacer que ambos pasaran más rato juntos. Sin tener en cuenta el cuerpo de niña que había dejado atrás y ahora le fascinaba su esbelta figura. Empezó a darse cuenta de que aquella joven le atraía de una manera que no podía permitirse.

- Va a seguir leyendo las leyes de la Astronomía mucho más rato? -dijo Snape apartando sus ojos de su libro para mirar a la profesora que compartía una silla cercana a la suya en el aula de pociones que a veces compartían después de hacer algunas pociones para Poppy. Hermione siempre quería ayudarle a hacer pociones-.

- No. -cerró el libro y le miró mientras se levantaba- Voy a seguir haciendo la poción para el resfriado de Poppy señor controlador. Aquí estoy, haciendo algo por ti y tú no haces más que quejarte.

- No haces algo por mi. Tú has sido la que quiere acaparar mi aula. Menos mal que los robos de mi despensa se han acabado. -Hermione le miró haciendo media sonrisa desde el caldero- Qué raro. Justo cuando vosotros tres dejasteis el colegio. Qué significará?

- Quizás sea una señal divina. Iré a buscar a Trelawney.

Snape sonrió y siguió leyendo su libro. Aunque más de una vez la miraba por encima de sus páginas sin que ésta se diera cuenta.

- Esto ya está. -dijo ella al cabo de unos minutos-. Le da el visto bueno? -dijo divertida y Snape cerró el libro a la vez que se levantaba de la silla-.

- Claro.

Miró el caldero y después a Hermione.

- Parece correcto.

- Correcto me parece bien.

- Es un alivio que ya no tenga que oírla quejarse por mis puntuaciones.

Hermione se rió y Snape la miró levantando una ceja sin comprenderla.

- Profesor...-su valentía le salió por la boca- Seguro que si ahora fuese una alumna sus correcciones serían mucho más justas. Ahora ya no tendría que fingir que me odia por aparentar ser todo un Slytherin...

Snape le dio la razón, pero solo mentalmente.

- Bueno...creo que es hora de dar clases. Y...profesora, odiar es una palabra muy fea. -pasó por su lado con la certeza de haberla dejado con la boca abierta-.

Hermione se lo tomó como un cumplido y pensó que quizás, tampoco la había odiado cuando era su alumna.


A la mañana siguiente, Hermione decidió enfrentarse a Snape. Por la mañana él la había vuelto a esquivar con la mirada en uno de los pasillos y a la hora de comer no le había dicho ni hola. Después de terminar sus clases, fue directa al aula de pociones.

Snape terminó de despedir a sus alumnos, cuando vio que Hermione se disponía a entrar. Rápido, cogió los papeles del escritorio e intentó huir por la puerta trasera.

- Profesor Snape!

Snape frenó su marcha y se giró. Hermione se acercó a él mientras con su varita cerró la puerta del aula y echó el cerrojo.

- Se puede saber qué pasa?

- Qué dice Granger?

- Que qué digo? Bueno, es el tercer día que me ignora. He dicho o hecho algo que no debía?

Snape se puso nervioso, puesto que no tenía respuesta para su pregunta y seguro que tampoco para las que dijera.

- No.

Hermione se acercó más, intentando ocultar su nerviosismo. Su corazón cada vez le latía más fuerte.

- Pues no lo entiendo.

- No hay nada que entender.

Hermione, dio dos pasos más hacia él, quedando al otro lado del escritorio.

- No decía que no hacia nunca tonterías? Pues creo que las está haciendo!

Snape gruñó algo que la joven no entendió.

- Tengo que ir a corregir...

- Es que va a seguir evitándome todo el curso? Toda la vida?

- No Granger.

- Entonces qué le pasa?!

Snape soltó los papeles de mala manera en la mesa haciendo un ruido seco. Hermione le miró sin comprender qué pasaba.

- Necesito mi espacio profesora. Si me conoce sabrá que me gusta disfrutar de la tranquilidad de vez en cuándo! De no tener que hablar con nadie durante unos días! De no tener que...-se calló al ver la cara de tristeza de Hermione. Eso hizo que bajara la mirada y arrepentirse de sus palabras. Tomó aire y volvió a mirarla a los ojos-.

- De acuerdo. -dijo ella en un hilo de voz- Si quiere que le deje en paz, solo tenía que decírmelo.

Snape sintió una punzada en el corazón. Estaba haciendo lo correcto al apartar a la mujer a la que quería? Quería apartarla para no echarla de menos cuando se fuera...esa era la ridícula excusa que se decía mentalmente. Quiso decir algo, decir que no era eso lo que quería...pero la garganta se le secó y las palabras no salían. Solo la miraba apretando la mandíbula.

Hermione deshizo el hechizo de la puerta y salió del aula de pociones. La tristeza que sentía tenía un nombre. Ahora lo reconocía: sentía perderle. Quería su compañía, quería a ése hombre.

Su corazón no dejó de doler en todo el día.

Por eso, cuándo llegó a su habitación, no sabía cómo iba a afrontar de ahora en adelante su vida en Hogwarts. Verle y no poder tener la compañía de antes, sería una tortura; y mucho peor si sus sentimientos por él seguían igual o a peor.

TBC!

review? :)

Gracias a: Svemione23, Neniii aquí está la siguiente parte! Mañana no creo que pueda actualizar...pero al menos tienes este capi para hacer babas. ;)

Yazmin Snape, Siiii su cara sería buenísima! :D Tranquila, se darán cuenta, y pronto ;)

Kuka Snape, hombre! tu por aquí de nuevo! Que bien :) me alegra que este también te guste, ya verás que monossss jeje

Ayra21, sí, ya iba siendo hora de volver y hacer este pequeño regalo para Navidades :) Espero que te siga gustando!

y AdriSnape. Te hago caso y aquí pongo la siguiente parte! A ver que tal... ;)

Besos!