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Al llegar el jueves por la tarde, tanto uno como el otro, sabían que habían dicho de encontrarse para comentar las evaluaciones de los alumnos, y era algo que ninguno podía evitar. Aunque no se habían dirigido la palabra nada más que para decirse "hola", "buenos días" y "buenas tardes", esa tarde parecía que tendrían que hablar algo más. Así que fue Hermione quién se lo recordó en la cena.

- Le va bien hacer las evaluaciones hoy?

Snape contestó rápidamente, pues en el fondo se moría de ganas de volver a la "normalidad" con Hermione.

- Claro. Venga a mis aposentos después de la cena. -intentó sonar amable, aunque la reacción de Hermione siguió siendo inpasiva-.

Siguieron cenando en silencio hasta que terminaron el postre. Hermione se levantó antes y fue rumbo a sus aposentos para recoger sus apuntes. Después puso rumbo a los aposentos de Snape, nerviosa, sin dejar de pensar en qué podría pasar.

Snape la esperaba con sus apuntes encima del escritorio. Encendió la chimenea y dio algo más de luz a su despacho. Pensando en ella, puso dos vasos de cerveza de mantequilla encima de una mesita y nervioso, pensaba en lo que podría pasar.

Se dio cuenta en aquellos días sin su compañía, que nada sería lo mismo si seguía ignorándola. Ella no se lo merecía.


- Quieres dejar de tachar de esa manera el pergamino, por favor? Me estás poniendo nerviosa...

Snape levantó la cabeza de su correción de un ensayo de Gryffindor y la miró extrañado. Ambos estaban en la sala de profesores después de un día lleno de agitaciones por parte del alumnado. Ese día, en el que todos y cada uno piensan que haciendo hechizos inventados, podrían ser los más famosos de la escuela. Lo que muchos no comprendían, era que tanto Hermione como Snape eran los que se encargaban de las pociones y de ayudar a Poppy a llenar la enfermería.

- Si corrigiera un ensayo de Slytherin no haría tanto ruido al corregir Granger...

- Oh ya claro... pues me da igual. Pero hágalo con menos ímpetu al menos. Contenga su odio hacia los Gryffindor mientras estoy presente. Es decir, compórtese como un caballero...-le hizo una sonrisa sarcástica-.

- Touché. -el ruido paró y empezó a resoplar de vez en cuándo, haciendo que Hermione le mirara de vez en cuando hasta que Snape la pilló haciéndolo- Qué más!? Me va a pedir que deje de respirar también?

Hermione se rió. Snape haciendo bromas todavía era algo raro de ver. Snape la miró y agachó la cabeza. Dusfrutaba inmensamente haciéndola reír, pero eso lo sabía disimular muy bien.

- No eso no. No quiero perder su amistad.


Hermione llamó dos veces a la puerta y Snape abrió.

- Hola.

- Hola... -la dejó entrar y cerró la puerta-.

La bruja miró a su al rededor y agradeció el calor de la chimenea. Se sacó la capa y la colgó en un perchero.

- Siéntese por favor. -indicó Snape señalando una de las sillas cercanas a la chimenea, junto a la mesita con las cervezas-.

- Gracias. -miró a los vasos y se extrañó mientras dejaba sus hojas en la mesa-.

- Quiere que comentemos primero Gryffindor y Slytherin? O empezamos por Ravenclaw y Hufflepuff?

- Lo que prefiera...

Snape sabía que la joven seguía dolida, pero aún; estaba dolida por él. Pero no sabía cómo proceder. Nunca se había encontrado en una situación como aquella. Lo único que se le ocurrió para abrirse más frente a la joven, fue quitarse la levita negra y quedarse solo con su camisa blanca. Hermione se sorprendió pero intentó no mirar más de lo debido. El mago se sentó en la silla de al lado y también puso sus papeles en la mesita, a la vez que cogía un vaso de cerveza y bebía un trago. Cada vez estaba más nervioso, pero lo ocultaba a la perfección tras aquella mirada; más brillante gracias a las llamas del fuego.

- Quiere? -le señaló el otro vaso- Es cerveza de Mantequilla.

Hermione cogió el vaso y también bebió.

- Gracias... -mientras bebía miró al mago y se ruborizó al ver lo atractivo que estaba solo con esa camisa. Dejó el vaso y negó con la cabeza levemente-. Bueno...creo que su casa ha sido bastante buena en hechizos, sobre todo los de 4º curso en adelante...

Snape no podía evitar mirarla mientras buscaba las palabras adecuadas.

- Me alegro...Profesora...creo que mis palabras del otro día no fueron adecuadas. Retiro lo que dije. Sí que aprecio su compañía.

Hermione le miró a los ojos y sintió un alivio interior que la hizo sonreír débilmente.

- La verdad es que...es que se me hacia muy raro no poder hablar contigo como antes...

Snape tragó saliva y volvió a beber cerveza. Hermione bajó la mirada hasta su vaso y pensó en el detalle que había tenido el mago al servirle la cerveza.

- Pero...puedo saber qué le pasaba?

- Estrés. -agachó la cabeza para no tener que mirarla a los ojos al decir su mentira-.

- Seguro? -ella le puso su mano en la rodilla para que le mirara, y al conseguirlo, no podía apartar la mano como tenía previsto-. Creo que no es cierto...

Snape la miró a los ojos y sintió una ganas terribles de besar aquellos labios. Sus ojos castaños lo miraban con preocupación y la poca distancia entre ambos cada vez parecía más claustrofóbica. El pocionista tragó saliva y al fin se atrevió a hablar.

- Por qué te preocupas, Hermione? -la joven intentó calmarse al oír su nombre por primera vez. Si su voz conseguía volverla loca, su nombre era algo irresistible. Notó como su parte sur se humedecía de forma incontrolada-.

- ...por que te considero un amigo, y eso es lo que hacen los amigos; preocuparse por los demás.

Snape miró la mano que aún tenía en la rodilla y que le estaba causando un calor extremo. Sobre todo en la entrepierna. Intentó calmarse y se llevó una mano en la cabeza para deslizar sus dedos entre su pelo. Hermione, atenta de sus actos, dejó de posar su mano en la rodilla del mago y bebió cerveza. Aquella mujer se atrevía a acercarse a él, a tocarle como si nada...Como nadie hacía.

Snape suspiró después de masajearse momentáneamente la sien para calmarse y notó un vacío cuando la cálida mano abandonó su rodilla.

- ...Será mejor que empecemos las evaluaciones. -comentó el mago disimulando su rojez-.

Hermione aceptó con la cabeza, intentando saber qué decisión tomaría. Aquel era el momento que más de una vez había soñado. Siempre había imaginado ser ella quien revelase sus sentimientos, pero ahora cada vez temía más. De nuevo, perder la amistad que tenía con él le suponía reprimir sus sentimientos. Pero no iba a dejar pasar esta oportunidad.

- Severus. -probó suerte repitiendo su nombre, y la reacción que vio en sus ojos oscuros fue la de una repentina llama parecida a la lujuria. Ése era el momento-. Quiero que sepas que durante estos meses...has sido muy importante para mí.

Snape no dejaba de leer en aquellos ojos castaños y lo que veía era imposible de creer: parecía amor. Nunca nadie, a excepción de su madre, le había mirado con aquellos ojos.

- Sólo mi madre me miraba así. -dijo en un susurro incapaz de controlar, y se arrepintió justo al oír las palabras salir de su boca-.

Hermione, aturdida no supo cómo tomarse aquel comentario. Así que se acercó más a él y esta vez puso su mano en el fuerte hombro del mago.

- Y por qué te miraba así...? -Hermione deseaba con todas sus fuerzas que Snape dijera que le miraba así por que le quería o por que se preocupaba por él. Con ese pensamiento no pudo evitar ponerse roja-.

El mago, al ver lo que estaba pasando, solo podía pensar en ser honesto por mucho que después doliera.

- Toda madre quiere a sus hijos.

Hermione sonrió aún enrojecida. Miró al suelo un instante y cuándo volvió a mirar en busca de aquellos ojos negros; Snape se había acercado a ella repentinamente y notó como aquellos finos y sensuales labios se habían atrevido a buscar a los suyos propios. Snape estaba besando a Hermione de una forma dulce y con algo de miedo. Ambos se miraron a los ojos mientras disfrutaban de aquel pequeño beso de prueba. La joven bruja fue la primera en cerrar los ojos y empezar a recorrer de forma sensual los labios del mago. Sus besos fueron creciendo y eso hizo que Snape dejara escapar el aire por la nariz a la vez que también cerraba los ojos. Hermione no podía creer que aquello fuera real. Su cuerpo era un mar de sensaciones, los besos del mago hacían que se humedeciera más y más.

Severus Snape no podía creerse lo que estaba pasando. Era correspondido!

Hermione puso también la otra mano en el hombro del mago hasta que ambas manos subieron al cuello del mago, donde entre caricias; iban besándose y provocándose sin parar. Snape se levantó de la silla cogiendo las manos de Hermione para que ésta no se apartase de él mientras la hacia levantar de la silla.

Las grandes manos de Snape rodearon, una vez de pie, la cintura de Hermione, juntando sus cuerpos en un abrazo. Los labios del mago bajaron despacio por la mejilla y el cuello de la joven, calmando su respiración después de haber compartido aquellos increíbles besos. Entonces, escuchó los suspiros que sus besos iban provocando en ella y ya era incapaz de controlar aquella erección que no dejaba de apretar en la ingle de Hermione.

- ... -su nombre volvió a hacer que rozara su erección contra la joven y dejara escapar un gemido gutural-.

- Sí? -dijo parando sus besos-.

Ambos se miraron a los ojos, ambos con respiraciones entrecortadas. Ella puso sus manos a cada lado de la cara del mago y llevó sus labios de nuevo a los labios del mago; adentrando su lengua dentro de su boca. Snape volvió a gruñir levemente al notar por primera vez cómo sus lenguas jugaban y se retaban. Ella se volvió a separar y le miró a los ojos.

- Te quiero... -sus ojos buscaban una respuesta en la mirada de Snape y la sonrisa del mago fue la respuesta-.

- Y yo a ti Hermione. Por eso quería alejarme de ti, no creía que tú sintieras lo mismo que yo. Durante estos meses he ido queriendo diferente cosas de ti, hasta que me di cuenta de que era a ti a quién quería. -la miró y añadió- Pero...pero...no te entiendo. Qué ves tú en mi?

Hermione notó como las piernas le temblaron débilmente y su corazón se hinchó de felicidad al oír sus tiernas palabras.

- Que qué veo en un hombre que me fascina en cuanto a inteligencia, audacia, valor y maestría en todo lo que hace? Bueno...-rodó los ojos intentando no acalorarse más, pero vio que él se ponía sutilmente rojo también al oír algo así- Me atraes mucho, y esa atracción ha ido creciendo desde que estoy aquí. Tu voz...Severus Dios, tu voz...no sabes lo que eres capaz de hacer verdad? -se rió frustrada- Y...no sabes lo feliz que me has hecho al decirme esto Severus...-le besó una vez más- Te necesito...-susurró entre beso y beso y succionó la lengua del mago de forma lasciva-.

Snape cogió su mano y la condujo a su habitación. Pasaron la noche juntos en lo que fue la noche de sus vidas. Abrazados, se dieron las buenas noches hasta el amanecer.

TBC!

review?

Wowww! ya solo queda el siguiente capi para ver como termina esto...Aishhhh :) Espero que os guste!

Muchas gracias por los reviews, sois las mejores!

Besos