Hello chicas de verdad muy agradecida por la atención que le han puesto a la historia mil gracias les recuerdo que solo la historia es mía, los personajes pertenecen a suzanne Collins espero sea de su agrado allí les va
-…
-Buenos días Katniss, feliz cumpleaños número 32-me dije sin denotar ningún tipo de emoción en mis palabras mientras que observaba mi reflejo en el espejo- ¡por Dios, tienes una cara de destrucción que no te la quita nadie!- exclamé examinando mis ojeras y la gran mancha rojiza que decoraba mi nariz- si, de seguro esto es culpa de los kleenex- ¡y ni hablar de tu cabello!... ¿Cómo llegamos a esto?-suspiré- ¡ah! Cierto ya lo recuerdo, por mentirosa. Si tan solo le hubiese dicho la verdad desde un comienzo tal vez… solo tal vez, hoy me encontrase en condiciones totalmente distintas, quizás Peeta no se hubiese animando a ir a esa reunión o… ¿o qué?... de solo recordar lo que había ocurrido los apretones en mi estomago volvían a hacer acto de presencia al igual que las lagrimas que amenazaban con abandonar mis ojos.
Me giré con intenciones de internarme nuevamente en mi cama, hoy la galería esperaría, mi familia, mis labores… todo. Obviamente no había nada que celebrar, así que tiré de la cobija, creando un pequeño refugio en el que nada me pudiese tocar… o bueno eso creía pues los recuerdos vinieron uno a uno a mi mente derribando el pequeño fuerte que había construido…
Me desperté notando la ausencia de los fuertes brazos que me rodeaban cada mañana. Hundiendo un poco mi rostro en mi almohada, decidí que lo mejor era levantarme, no sin antes desperezarme. Tomé una de las ligas con las que suelo recoger mi cabello cada mañana y como de costumbre pasé por el baño para lavar mis dientes.
Antes de abandonar la habitación ajusté nuevamente la liga en mi cabellera y estando totalmente descalza bajé cada uno de los escalones que me llevarían a la planta inferior de mi casa. Solo me faltaba un escalón cuando un fuerte olor a totadas y tocineta invadieron mi nariz logrando que una gran sonrisa se dibujara en mis labios. ¡Dios como me gustaba despertar así! ¡Esto sí es vida y felicidad!
-¡buenos días!- saludé desde la entrada de la cocina
-¡diablos! ¿Por qué nunca puedo sorprenderte con el desayuno?- se quejó poniendo el paño de cocina en su hombro a la vez que se acercaba a mí.
-quizás deberías levantarte más temprano amor- respondí con voz melosa entrelazando mis brazos alrededor de su cuello a la vez que depositaba un pequeño beso en sus labios.
-no- me besaba en señal de saludo- sabes que no me gusta madrugar, por lo menos debo estar agradecido de que esta vez solo me resta servir ¿café?- me ofreció a la vez que se alejaba para tomar los platos de la alacena
-sí, quiero un poco- respondí tomando mi asiento en el pequeño mesón de mármol en que comíamos cuando solo estábamos nosotros dos. Peeta extendió la gran taza color verde que tenia escrito en letra de imprenta de color verde claro, Katniss.
Poco después de dar el primer sorbo a la humeante bebida, mi esposo colocó sobre la mesa un gran plato que contenía todo lo que había preparado para mi, había algunos trozos de frutas, una gran torre de tostadas, huevos y una pequeña montaña de tocinetas, no había terminado de detallar todo lo que había en el plato cuando ya mi estomago comenzaba a revolcarse por el hambre.
-no logro encontrar los platos pequeños ¿Dónde los guardaste?
-están en el otro estante, los cambié la semana pasada- al descubrir el significado oculto de mis palabras se giró para observarme cruzándose de brazos- si quieres podemos comer aquí, en el mismo plato- dejando el paño de la cocina en su lugar y tomando los cubiertos se sentó a mi lado no sin antes arrimar mi silla a la de él, logrando que los dos quedáramos sentados tan cerca que mi espalda rosaba con su brazo.
-buen apetito- susurró tomando una de las tostadas y llevándola a su boca.
-gracias, igual para ti- ambos nos sumergimos en un denso ambiente en el que dominaba el silencio, por lo general nuestras mañanas no eran así pero desde hace unos meses esto solía suceder.
-lo siento- se disculpó ofreciéndome un trozo de fruta la cual tome con mis labios, antes de comenzar a masticarla su dedo pulgar delineó mi labio inferior- Katniss…
-no quiero que te vayas- respondí girándome para verle.
-yo no quiero irme- agregó rodeándome con su brazo izquierdo- pero…
-entonces no vayas, por favor
-amor, no puedo faltar a la última reunión del proyecto del capitolio- alegó acariciando mi cabello
-pero es mi cumpleaños, no quiero pasarla sola
-preciosa, no vas a estar sola- tomó mi barbilla entre su mano, obligándome a observarle- te lo prometo, voy a regresar una noche antes. Me vas a tener para ti sola todo lo que resta de semana o mes
-¿dependiendo de?- me miraba sin comprender- lo del mes. ¿de qué depende el que te quedes conmigo todo ese mes?
-Katniss por favor, estamos desayunando…
-me imagino que dependerá de que asumas la dirección de un nuevo proyecto o de que yo comience una nueva obra o una colección- en clara señal de cansancio, con su mano libre restregó su rostro apartando su mirada de mi.
- es mi trabajo, es tu trabajo
-¡oh por favor!- aunque trataba de mantener mi voz baja me fue inevitable casi gritar- no me digas eso- agregué bajándome de la silla- mejor dejemos esto hasta acá porque de verdad sé que esta es una batalla que está perdida- finalicé abandonado la cocina sintiendo las pisadas de mi esposo a mis espaldas
-¿dejarlo hasta acá? ¿Para qué?- preguntó bloqueándome el paso a las escaleras- para que el mes que viene vuelvas a tocar este tema como si fuese el pecado más grande que he cometido en mi vida… es insoportable esto… es… es
-¿es qué?- pregunté cruzándome de brazos- anda continua.
-es como si mi trabajo o todo lo que hago no está bien para ti, como si fuese una condena.
-pues viéndolo bien, si, si lo es- la mirada que Peeta me dio fue como un aguijonazo directo al corazón pero como el bien decía ya era hora de sacar lo que tenia acumulado dentro de mi- no sabes lo que es… estos últimos meses no son lo que esperaba para mi, para mi matrimonio, para mi vida…. Desee tanto que tu proyecto de compañía con Cato se diera que ahora sinceramente me siento culpable por todo lo que estoy viviendo- inevitablemente mi voz comenzó a cortarse a medida que mi argumento avanzaba- cada reunión familiar, cada cumpleaños… ¡Diablos! Cada evento importante que ocurre en mi vida… tú, tú no estás ahí para mí.
-sabes que eso no es cierto, las cosas no son así.
-¿ah no, como son entonces? Pareciera que en vez de casarte conmigo te hubieses casado con las malditas cuatro paredes de tu oficina.
-todos… ¡TODOS! Mis planes los conversé contigo antes de arriesgarme, siempre estas presente en todas las decisiones que tomo en mí día a día…
-no me refiero…
-no, espera ya hablaste y yo te escuché, ahora es mi turno. No entiendo cómo puedes decirme eso de que te sientes sola, cada minuto que tengo libre lo dedico por completo a ti, a más nadie… solo a ti. Si, sé que tienes toda la razón del mundo al decir que he estado mucho tiempo fuera de casa pero si mal no recuerdo, cuando te comenté que Cato y yo planeábamos formar nuestra propia empresa estuviste de acuerdo aun cuando te dejé bien claro los sacrificios que iba a tener que hacer para cumplir esa meta, nunca te he escondido nada… además como crees que me siento yo ¿alguna vez piensas en eso? ¿Crees que me siento bien dejándote sola?
-dejamos la vida que teníamos en el capitolio antes de casarnos precisamente por eso, sabíamos que no íbamos a tener tiempo para nosotros… viajas tanto que ya comienzo a pensar que no te gusta estar acá conmigo.
-amor por favor, no digas esas cosas- susurraba mirándome con dolor- por favor no lo hagas porque no es así. Tu eres lo más importante para mí, siempre he tratado de demostrarlo, solo te estoy pidiendo eso… tiempo, solo necesito eso. Una vez todos los contratos que tenemos pendiente estén asegurados, firmados y sellados no tendré necesidad de viajar tanto.
-solo quiero que este aquí- al percatarse de que el muro imaginario que había levantado entre los dos comenzaba a desaparecer, Peeta me estrechó entre sus brazos- siento como si te estuviese perdiendo
-no, claro que no preciosa. Nunca- sentenció depositando un pequeño beso en mi frente.
Maldita sea, quiero dormir… no quiero pensar. Frustración, esa era la única palabra que podía definir precisamente mi estado de ánimo. Dondequiera que apoyara mi cabeza en la cama el olor de Peeta venía a recordarme que algo me faltaba, cambiar las sabanas la noche anterior no había servido de nada. A lo lejos lograba escuchar el insistente repicar del teléfono ¿será que quien sea que llama no se percata de que no quiero atender?... por lo visto no, porque cada vez que finalizaba una llamada caía otra nuevamente. Ahora a mi sentir de frustración podría sumarle enojo e incomodidad
-¿qué?- atendí
-¡FELIZ CUMPLEAÑOS!- claro, como no lo imaginé antes… solo podía ser ella.
-Prim, estaba durmiendo.
-son las doce y media del mediodía Katniss…
-anoche me fui a dormir bastante tarde- mentí, era eso o reconocer que no pude dormir en toda la noche por estar pensando en mi esposo.
-solo llamaba para recordarte que pasaremos por tu casa en la tarde… es decir dentro de algunas horas.
-es mejor que no lo hagas
-¿Por qué? ¿Qué ocurre?
-no me siento bien, puedes hablar con mama y decirle que lo dejamos para otro día- hazlo hermana por favor porque no tengo ganas de celebrar.
-pero… Tresh y yo te compramos algunos regalos… mama quería ir a verte…
-puedes entregármelos otro día…
-además quería decirte algo
-yo… Prim de verdad no estoy de buen humor, ¿podríamos dejarlo para otro día?-volví a preguntarle solo que esta vez con tono suplicante
-ok, ok mmm yo hablaré con la familia
-gracias- finalicé cortando la llamada.
Dejando el teléfono en su lugar, me dirigí hacia la cocina, abrí el frigorífico pues así como mi estado de ánimo no quería cambiar, el hambre parecía tampoco querer desaparecer. Tomé una manzana la cual cambié después de unos segundos por un gran pote de helado sabor a mmm ¡Bingo! Chocolate espeso amargo, justo lo que necesitaba una inyección de calorías con un toque dulzón.
Sentada en el sofá tomé el control remoto de la Tv para poder encenderla. Cada vez que cambiaba un canal representaba otra cucharada de helado que viajaba a mi boca. Aproveché que pasaban comerciales en uno de los canales en el que casi siempre encontraba que ver para distraerme, estirándome un poco alcancé mi móvil- puede que me hubiese enviado un mensaje… bueno nada perdía con encenderlo por si quería llamarme- claro que al encenderlo y percatarme de que pasaban en la tv una terrible sensación de Déjà vu me invadió…
¿Qué haces amor?- leí el mensaje que recibía a través mi móvil el cual provenía de mi esposo.
Nada mi vida, solo veo Tv… ¿y tú? ¿Mucho trabajo?- respondí presionando la tecla enviar y centrando mi atención nuevamente en la pantalla plana que decoraba mi sala.
Si, solo un poco. Dentro de unos minutos comenzará la reunión con los nuevos arquitectos así que en estos momentos estoy comiendo ¿y que ves?
Nada, solo televisión- tecleé rápidamente- buen apetito amor.
Gracias preciosa aunque me gustaría que estuvieses aquí conmigo, te extraño
Oh! No, claro que no… yo te extraño mas además si supieras lo que veo ya estarías acá conmigo
Mmm no entiendo, ¿una película?
Nop :D
Una serie, dibujos animados ¿Qué puede ser?
Ninguna de esas, amor
Sra Mellark no me diga…., lo prometiste
Peeta lo siento, te juro que lo hice sin intención… solo estaba cambiado canales cuando me encontré con la serie te juro que no lo planifiqué
-.-! prometimos verla juntos… por lo menos dime que es un capitulo que ya vimos…
Mmm no! Por favor… por favor no te enojes- con cada mensaje que escribía o recibía, la sonrisa en mis labios se hacía más grande- es el capítulo final
Me estás diciendo que… ¿ESTAS VIENDO EL CAPITULO FINAL DE THE WALKING DEAD, SIN MI?
Te juro que soy inocente no lo planee… solo apareció y no pude resistirme
Mi venganza será terrible -.-
Te amo :*
Yo también te amo…(fascinante la forma en la que cambias de tema)
Igual te sigo amando :D
Para mi desgracia esta vez el mensaje que recibía no tenía nada que ver con Peeta a pesar de que el programa que daban en la tv si era nuestro programa preferido.
He tocado tu timbre más de veinte veces si no abres, nada me costará tumbar tu puerta, Rue
Me encontraba tan perdida en mis recuerdos que no me había percatado para nada que el timbre de mi casa sonaba sin parar, dejando el envase de helado en la mesa y alisando con mis manos mi cabello me dirigí a la puerta principal. Al abrir mi casi hermana entró como un torpedo dejando en la entrada principal a su nuevo e infalible acompañante, un coche.
-hubiese avisado que venía pero en cuanto Prim me llamó sabia de que iba todo esto, así que decidí intervenir- explicó en el mismo momento en el que mi mirada se centraba en ella, no había terminado de dar un paso cuando el pequeño Gary extendía sus pequeños bracitos hacia mí a la vez que emitía extraños sonidos para captar mi atención- por lo que veo aun no le cuentas nada a tu mama, a Prim o a Delly.
-no aun no les he comentado nada- declaré acercándome para tomar al bebe en mis brazos. Era increíble la conexión que este pequeño y yo habíamos desarrollado, tan solo con verle gran parte de mis preocupaciones desaparecían dejando un amplio arsenal de palabras de extraña pronunciación- ¿Cómo está la cosita bella de la tía madrina? ¿Cómo?- le pregunté con voz melosa sentándolo en mis piernas.
Gary, había llegado a nuestras vidas en una preocupante y larga noche de marzo, larga porque sinceramente me pareció eterna la espera para conocer a este hermoso caballerito y preocupante porque solo llegaría a este mundo con siete meses de gestación. Era el único bebe de piel acaramelada con una increíble cabellera oscura y unos hermosos y sorprendente ojos verdes (clara herencia de su padre) que había nacido esa noche y en el momento en que lo tuve en mis brazos fue una sensación bastante extraña… era como cargar a la cosita más delicada y preciosa del mundo mientras que rezaba para que no llorara pues ahí sí que no iba a saber qué hacer. Afortunadamente después de muchos cuidados, atenciones y mimos de todos sus tíos tanto Gary como su madre salieron victoriosos de esta batalla para convertirse meses después en los más mimados del grupo.
-te recomiendo que te des un baño y te arregles, tu mama, Robert, Tresh, Prim, Delly y Gale vienen en camino y de verdad amiga no va a ser nada agradable que te vean con esas fachas.
-Prim ya debió avisarles que no tengo ánimos para recibir a nadie- rezongué sin apartar la mirada del bebe
-si lo iba a hacer, pero para tu suerte a la primera que llamó fue a mí y adivina- me miraba orgullosa
-le dijiste que no llamara a nadie más, que todo estaba bien
-exacto, así mismo... Ahora por favor dame a mi hijo y ve a ducharte porque de verdad apestas- las dos nos levantamos de nuestros asientos
-Cato...¿El?
-no, esta con Peeta en el Capitolio... Se fue un día después de haberse enterado de lo que pasó - asintiendo le entregué a Gary y emprendí la marcha para dirigirme a mi habitación.
Tomé una ducha fría, helada la describiría mejor. Seleccioné mi vestuario el cual estaría conformado por unos jeans azules una franelilla blanca con un chaleco abierto a la mitad color beige y unos zapatos altos a juego con el chaleco. Solo habían pasado cuarenta y cinco minutos cuando al abrir el cajón en el que guardaba mi ropa interior me percaté de que aun la causante de que gran parte de mi relación se dañara se encontraban ahí, tratando de ser escondida por mis prendas
-ya mi ginecóloga me tomó las muestras- mi comentario hizo que Peeta apartara inmediatamente la mirada de los planos que revisaba
-¿hoy?-asentí- reina, si me hubieses avisado te hubiese acompañado- dejó a un lado todo lo que hacía y se acerco a mí, tendiéndome la mano para levantarme de la silla de su oficina- ¿te comentó algo? ¿Cómo fue?
-tranquilo, sabía que tenías una mañana fuerte acá en la oficina así que no quise limitarte
-no amor para nada- Peeta apoyó su peso en su escritorio para ubicarme frente a él, entre sus piernas- ¿te dijo algo? ¿Te dolió?
-no, en absoluto- confesé sonriendo- solo fueron unas muestras de sangre y algunas exploraciones, me explicó que si quiero quedar embarazada hay que tener mucha paciencia y dedicación.
-con lo de la dedicación estoy más que seguro de que en ese aspecto no fallaremos, pues ganas no nos faltan sin embargo con lo de paciencia... No estoy seguro…
.
.
.
-no lo sé, ya no entiendo- se quejaba a la vez que apoyaba su cabeza en mis muslos
-quizás aun no es el momento amor, puede que estemos presionando un poco las cosas- respondí a la vez que acariciaba con mis dedos algunos mechones de su pelo
-Katniss... ¿y si hay un problema conmigo?- preguntó apoyándose en sus brazos para quedar frente a mi
-¿ah? ¿Qué dices Peeta? ¿Qué idea loca es esa de que tienes un problema?- y esa era la verdad, obviamente la razón por la que no quedaba embarazada no tenía nada que ver con que mi esposo fuese estéril
-no lo sé amor, solo... Solo no entiendo- suspiraba- si tu ginecóloga te revisa y concluye que todo está bien... Solo me queda pensar eso
-sigo opinando que estamos apurando las cosas, amor quizás solo tenemos que olvidarnos un poco de la idea y cuando menos nos lo esperemos pasará
-no es que quiera apurar las cosas preciosa, es que siempre acordamos en que podíamos comenzar a considerar la idea de ampliar nuestra familia cuando tuviésemos las condiciones para hacerlo y ahora que podemos, que nuestros trabajos están bien, tenemos una base económica estable y cómoda, simplemente nada... Nada ocurre
-recuerdas lo que nos dijo la doctora, tengo mucho tiempo cuidándome y no va a ser nada fácil que mi cuerpo se deshaga de todas esas sustancias- mentí rompiendo nuestro contacto visual antes de que fuese demasiado tarde.
.
.
.
-¿y por qué no se lo dices?
-Johanna ¡por Dios! No es tan sencillo como crees- negué apartando la mirada del cuadro que evaluaba
-no me refería a que se lo soltaras a la primera pero por lo menos que le comentaras algo
-¡que parte de que no puedo no entiendes!- ya me comenzaba a enojar.
-¡ya no te enojes! Pediste mi opinión y te la estoy dando
-lo sé. No estoy enojada, es solo que… te llevas demasiado bien con Peeta como para entender mi punto de vista.
-claro que lo entiendo, es simple. No quieres tener hijos porque sientes que tu carrera está en su mejor momento y te da miedo arriesgarla- bingo! Por fin alguien me entiende- solo que yo me pregunto si esta galería y todos los cuadros y esculturas que en ellas se exhiben están por encima de toda tu familia…
.
.
.
-es hermoso ¿verdad?- la mirada que se dibujaba en sus ojos era tan hermosa, tan paternal. Una mirada que nunca había visto, era como si tuviese un pedazo de sol entre sus manos.
-sí, lo es- concordé acariciando su espalda
-y es tan pequeñito- no había terminado su frase cuando los inquietos gorgoteos del bebe se hicieron presente, notificándonos que su momento de tranquilidad había terminado- shhh Gary, calma no pasa nada- le calmó con voz melosa a la vez que lo mecía entre sus brazos- ¿quieres cargarle?
-¿yo?- asintió sonriendo-¿y si lo lastimo?
-no lo vas a lastimar bobita como crees, ten- imitando con mis brazos la cuna que él hacía con los suyos me preparé para recibir a mi ahijado
-por favor no llores, por favor no llores- supliqué en el mismo momento en que el calor que desprendía su cuerpecito me envolvía por completo.
-no va a llorar amor, le agradas. Solo trata de mecerlo un poco, no muy aprisa- al finalizar su comentario mi esposo se ubicó a mis espaldas posando sus manos en mis caderas a la vez que apoyaba sus barbilla en mi hombro.
-¿Cómo es que sabes tanto de bebes?-pregunté susurrando.
-no es que sea una enciclopedia abierta- respondió acariciando con su mano derecha mi brazo- creo que es sentido común o no sé… no creo que tenga explicación alguna, amor
-sé que se escuchará un poco extraño mi comentario pero… ¿de verdad crees que sobreviva en el rol de madre?- no pude evitar que en mi voz se imprimiera un poco de nerviosismo
-bueno, no creo que sea una tarea sencilla pero pienso que hemos vivido experiencias un poco fuertes e intensas y sin duda alguna hemos podido sobreponernos a ellas así que ¿por qué no?
.
.
.
-¿estás segura que no te genera contraindicaciones el que vengas al gimnasio?
-para nada- contestó recogiendo su cabello para hacerse una cola alta
-no lo sé Rue, tan solo hace casi tres meses que diste a luz. No estaría mal que esperaras un poco más
-estoy bien, ya lo hablé con mi médico. Solo tengo que controlar las actividades que pienso hacer.
Ambas nos sumergimos en una densa nube silenciosa en la que Rue solo se limitaba a programar su caminadora mientras que conectaba su reproductor de música, como una autómata hice lo mismo solo que mis pensamientos solo giraban alrededor de ella y su actual vida, sus cambios, sus limitaciones, sus libertades todo…
-si me sigues viendo así, voy a asustarme- dijo sin mirarme, trayéndome a la realidad.
-lo siento, es…
-¿es?- su mirada ahora se posaba en mi- ¿Qué ocurre, estas más rara que de costumbre?
-no es nada.
-vale, no me digas entonces.
-Rue…¿Cómo está Gary?- con la sola mención de ese nombre la mirada de mi amiga se iluminó y en sus labios se dibujó una simpática sonrisa.
-está hermoso, comelón y travieso. Si supieras lo que hizo en estos días, estábamos todos en casa, yo cocinando la cena y Cato revisando unos planos que tenía que discutir en unos días con Peeta cuando el bebé comenzó a llorar, como me encontraba en la cocina le pedí a Cato que se encargara. Resultó que el bebé necesitaba un cambio de pañal y obvio que mi esposo se ofreció a hacerlo. No me lo vas a creer Katniss pero al momento en que comenzó a limpiarlo, Gary decidió que era hora de hacer pipi y bañó completamente a Cato. ¡el pobre vino tan desesperado y nervioso a la cocina para contarme lo ocurrido, lo mas cómico fue que cuando me tocó encargarme de la situación el pequeño estaba gorgoteando y riéndose en la mesita donde lo cambiamos!
-¿y Cato?¿se enojó?
-¡no, como crees! Solo sintió un poco de celos porque el bebe no suele hacerme esas travesuras a mí, sin embargo Gary pareciera divertirse poniéndolo a él nervioso. Además lo tomamos como una broma, una muy buena
-¿todo sigue igual?- Solté de pronto a lo que mi amiga me miró curiosa- me refiero entre tú y Cato…¿cambió algo con la llegada de Gary?
-mmm creo que sí, sin darnos cuenta algo cambio… no sabría como describirlo porque de verdad no creo que existan palabras para hacerlo, es algo así como si hace algún tiempo los dos estábamos consientes de que sin el otro no podríamos seguir pero ahora quien lleva ese protagonismo en nuestra relación es nuestro hijo ¿Por qué la pregunta?
-No… yo…
-¿estás embarazada?- preguntó deteniéndose
-no…solo… es que Peeta desde hace algunos meses quiere…yo… embarazarme
-¿y estas nerviosa por qué no ocurre?- silencio- tranquila Katniss en algún momento puede pasar solo no te rindas, ten fe… trata de no desearlo tanto muchas veces mientras más queremos algo más…
-es que no quiero que pase- solté de pronto
-¿cómo?- preguntó totalmente sorprendida, bajándose de su máquina y ubicándose frente a mí- ¿Cómo?
-no quiero quedar en estado…. No aun
-¿por qué? ¿Pasa algo entre ustedes?
-no, todo está bien… es solo… yo no quiero Rue, de verdad no lo deseo. Trato de imaginarme en ese rol de madre y yo sinceramente no me veo.
- amiga quizás es solo temor, no lo sé, nervios ¿quizás?...¿desde cuándo lo intentan?
-Peeta lo sugirió u poco antes de enterarnos de tu embarazo. Mi ginecóloga me recomendó a un psicólogo, solo fui a unas cuantas consultas pero al caer en cuenta de que nada cambiaria decidí dejarlo así.
-¿y Peeta? ¿El qué opina de eso?- al escuchar su nombre mi visión se empaño obligándome a detenerme en seco- Katniss si está enojado por eso… el tiene que entender que un hijo es una decisión de dos… y si aun no estás lista el no puede…
-no lo sabe
-¿no sabe qué?
-el cree que yo también lo estoy intentando.
-¿cree? No entiendo…
-Rue aun me estoy cuidando, lo hago sin que se percate de ello.
-¡oh por Dios!- mi amiga dio un paso en dirección contraria a mi
-¡por favor no le digas nada de esto a Cato!- supliqué acercándome a ella- ¡te lo pido Rue!
-Katniss eso no está bien, estas mintiendo. Le estas engañando ¿lo sabes?
-solo será por un tiempo, hasta que decida qué hacer
-no creo que Mellark sea tan bobo como para no percatarse de que el tiempo pasa y no ocurre nada.
-¿y qué pretende?¿qué es lo que quiere? No sé por qué carajo se le tuvo que meter esa idea en su cabeza a estas alturas, todo estaba bien, la galería, mi trabajo, su trabajo, todo- suspiraba- además Peeta no tendría nada que sacrificar, seguiría viajando como siempre… llegando a casa cuando no tiene nada más que hacer… todo en su vida seguiría igual mientras que yo abandonaría muchas cosas, mi tiempo, las cosas que me divierten, mi figura, mi carrera.
-siempre tuve dudas, pero ahora estoy totalmente segura en que la sangre Everdeen corre por tus venas…
-no entiendes…
-si lo hago y estoy totalmente segura de que eso es egoísmo.
-no soy egoísta, solo estoy tratando de cuidar lo que me llevó casi toda una vida conseguir.
- creo que tenemos una gran diferencia en lo que a la definición de la palabra cuidar se trata
.
.
.
-¡Peeta!-le saludé sorprendida.
-te escuchas sorprendida- sonreía recibiéndome en sus brazos para depositar un pequeño beso en mis labios- ¿todo bien?
-sí, estaba comprando algunas cosas para la reunión. ¿Hace mucho que llegaste?- pregunté un poco nerviosa tratando de dejar mi bolso lo más alejado posible de él.
-no amor, solo tengo varios minutos esperándote. ¿Pensé que era en la mañana tu reunión?
-sí, pero tuvimos que posponerla, uno de los clientes tenía un compromiso así que aproveché el tiempo para hacer algunas diligencias.
-¿crees que tardes mucho? Quiero invitarte a almorzar- confesó acariciando mi cabello
-dime que no son malas noticias-supliqué haciendo un infantil puchero
-no, de hecho es una buena noticia.
-entonces dímela de una vez-sonreía acercándome
-no…
-anda Peeta, dime que es además eso me traerá suerte en mi reunión porque estaré de buen humor.
-está bien, pero igual quiero que salgas conmigo- asentía- el jueves no iré al Capitolio, voy a quedarme contigo todo este mes
-¿o sea que no solo vas a pasar el día de mi cumpleaños sino todo el mes?- la sonrisa en sus labios se hizo más grande- no viajes de una semana, no llamadas de emergencia ¿nada?
-ya el trato con el capitolio está casi listo, este viaje solo era protocolo… y creo que va a pasar bastante tiempo hasta que tenga que volver a viajar
Le cogí la cara entre las manos y lo miré a los ojos, me cogió por la cintura para acercar más mi cuerpo al suyo. Su expresión mostraba tanta tranquilidad y alegría. Rodee su cuello con mis brazos, me puse de puntillas y al mismo tiempo le bajé la cabeza hasta que pude alcanzar sus labios con los míos.
Uní mis labios con los suyos, ciñéndole el cuello con más fuerza con los brazos, sus labios se abrieron con los míos entonces en mi interior sentí un extraño estremecimiento de triunfo ante mi éxito algo que no sentía desde hace casi un año, era como si por fin lograba alcanzar una de mis metas propuestas para este año. Le atrapé el labio inferior entre los dientes y la sorpresa hizo brotar de su garganta un sonido grave y salvaje. Peeta me tomó por la nuca con una mano mientras las otra me ceñía la parte baja de la espalda, apretándome tanto contra el que me resultó difícil introducir aire en mis pulmones, ya jadeaba en el momento en que su aliento cálido y familiar se mezcló con el mío. Noté que la parte baja de mi espalda chocaba contra algo duro y liso- mi escritorio- pensé, el peso que ejercía su pecho contra el mío hacia que mi espalda se arqueara un poco en dirección contraria pero sus manos se encargaban de que no pudiese alejarme ni un centímetro. No había parte alguna de mi cuerpo que no se hubiera fundido ya con una parte del de él.
-¡oh!- ante la interrupción no permití que se alejara de mi, así que forzando un poco mi cuello logré prestarle atención a mi asistente- lo siento, señora Katniss… señor Peeta
-tranquila, no hay problema- respondió mi esposo con tono comprensivo, girándose para quedar de frente a la chica
-está bien Nancy, ¿pasa algo?- pregunté bajándome de mi escritorio y alisando con los dedos mi cabello.
-ya gran parte del comité se encuentra en la sala, solo faltan usted y la señorita Johanna
-¿Johanna no ha llegado?- mi asistente negó con un gesto
-no, ella me pidió que le dijera que va a llegar un poco tarde pues algunos modelos no estaban listos y que comenzara sin ella.
-gracias Nancy, dame unos minutos y voy para la sala ¿vale?- asintiendo la chica se retiró aun el sonrojo que tenían sus mejillas al entrar a la oficina no lograba desaparecer
-¿quieres que te espere afuera?
-no, mejor espérame acá no demoraré solo dame unos veinte o treinta minutos- me giraba para quedar frente a él nuevamente- ¿Cómo me veo?
-estas hermosa.
-te amo- susurre depositando un pequeño e inocente beso en sus labios.
-te amo y suerte.
Después de unos cuantos abrazos y besos me encaminé junto con mi asistente a la sala de conferencias, antes de ingresar a la misma me detuve en la puerta unos minutos alisando mi ropa por si existía alguna arruga, revisé mi peinado y respirando profundo cruce la única barrera que me separaba de mis clientes. Algunos se encontraban ya sentados mientras conversaban y otros simplemente degustaban de los pasabocas que habíamos elegido. Al percatarse de mi presencia todos comenzaron a ubicarse en sus asientos atentos a mis movimientos.
No me había percatado en que hacía más de veinticinco minutos que me encontraba en esa sala hasta que escuche la aprobación de mis socios y clientes, sin duda alguna todo había salido tal y como estaba planeado
-Katniss si no te importa quisiéramos ver las fotos de la presentación pasada
-¿del evento de hace unas semanas?- el grupo de clientes asintió- mmm... Si, si claro. Solo denme un momento y mando a alguien por las imágenes- girándome hacia mi asistente susurré bajito- Nancy ve por mi Pendrive, el morado debe estar por mi escritorio o en alguno de los compartimientos, tráelo lo más rápido que puedas por favor
Casi trotando mi asistente abandonó la sala, con cada minuto que pasaba mis intenciones de salir e ir yo misma a buscar mi dispositivo aumentaban. Cuando me decidía a disculparme para ir a burcarle, mi asistente ingresó al recinto un poco despeinada y tratando de disimular su respiración. Ambas nos separamos del grupo para conectar pendrive a la computadora que usábamos para la presentación
-¿Qué ocurrió por qué demoraste tanto?
-lo siento señora Katniss, pero no estaba por ningún lado. Fue el señor Mellark quien lo encontró al buscarlo en su cartera…
-no me llames señora Nancy, bueno lo impor…-un momento- ¿estaba en mi bolso?- la chica asintió- ¿Peeta revisó mi bolso?
-sí- solo eso bastó para que sintiera como algo se atoraba en mi garganta obligándome a respirar bien- ¿Katniss estas bien? ¿Qué ocurre? ¿Quieres agua?
-nonono, estoy bien. Quédate con ellos- le ordené señalando a mi audiencia- explica las imágenes de la misma forma en que lo hice el mes pasado, yo voy a… ya vengo.
-¿Katniss?
-señores, agradezco su compañía y créanme que lamento no poder quedarme con ustedes, desafortunadamente tengo una pequeña situación que atender que amerita mi total atención- creo que nunca en mi vida me había costado tanto sonreír- Nancy como ya muchos de ustedes le conocen, es mi asistente y ella se encargará con total responsabilidad de lo que ocurra de aquí en mas, con permiso.
No me detuve a escuchar los comentarios de muchas de las personas que se encontraban presentes en la sala, como si fuese una bala abandoné la sala y resonando mis tacones por todo el pasillo, no me contuve y de un solo empujón abrí la puerta de mi oficina. Los latidos de mi corazón aumentaron y me percate solo en ese momento en que mis dedos estaban totalmente fríos y pálidos… el… el estaba ahí apoyado en mi escritorio de la misma forma en la que hace nada yo disfrutaba de sus labios.
Tratando de no hacer ningún tipo de sonido cerré la puerta tras de mí, solo había dado algunos pasos cuando me percaté de que la familiar caja color rosa estaba entre sus manos y que Peeta no apartaba la vista de ella.
-Peeta….- le llamé acercándome
-yo… mmm… yo pensaba que, tenía entendido que habías dejado tu método- respondió frunciendo el entrecejo y entregándome la pequeña caja.
-Peeta escucha…
-era eso, claro. No había ningún problema contigo… ni conmigo... solo tu…Tu nunca abandonaste la inyección ¿cierto?- aunque miles de veces había recreado esta conversación en mis pensamientos resultó que el Peeta que me imaginaba no reaccionaba igual en esta versión que en muchas de las que recreé. Parecía estar tan calmado, en su rostro no se denotaba ni enojo, ira… nada- bueno, debí imaginarlo, ¡vaya que tonto! Era prácticamente un año el que tenia intentando que tu… creo que debo agradecer el que se me haya presentado la oportunidad de revisar tu bolso, de lo contrario nunca me lo hubieses comentado ¿cierto?
-yo no estaba lista… aun no lo estoy
-¿no estás lista? ¿Lista para qué?- cuestionó elevando un poco su tono de voz- hablas como si fuese un examen o un trabajo además no ibas a estar sola en esto, era algo de dos. Bueno eso creía yo
-tenía miedo de tu reacción, por eso me atreví a confesártelo.
-¿reacción? Claro, y supongo que mentirme era la mejor manera de que ¿protegerme?- preguntó ásperamente, adelantándose para colocarse frente a mi
-no, no era la mejor manera pero fue lo único que se me ocurrió- sentí su brazo ceñirse con fuerza en mi hombro y no me di cuenta hasta ese momento que estaba temblando hasta que percibí la rudeza cercanía de su cuerpo contra el mío.
-ten- susurró extendiendo por última vez la caja- me imagino que te corresponde usarla hoy, yo… creo que me iré a casa, ve y termina tu reunión.
-amor por favor, déjame que te explique- rogué usando mi cuerpo como obstáculo en su camino a la puerta.
-dame un permiso Katniss por favor…
-no, quiero que me escuches-ordené bloqueando la puerta por completo
-no quiero escuchar nada, no ahora. Por favor déjame salir, no me siento bien. Estaré en casa
.
.
.
Luché para salir de mi auto, al estacionar en casa sentí como mi cuerpo de pronto se volvía tan pesado, cada paso que daba en dirección a la entrada era como si un yunque estuviese atado a uno de mis pies.
-Peeta- le llamé entrando a la casa.
No hubo respuesta.
Le busqué por la sala, la cocina, su estudio hasta… hasta que le encontré en nuestra habitación. Aun vestía las mismas prendas con la que le había visto en mi oficina, parecía que estaba tan absorto en sus pensamientos pues aun no reparaba en mi presencia, parecía estar totalmente perdido mientras detallaba el techo de nuestra habitación, acostado en nuestra cama.
Con cuidado, intentando hacer el menor ruido posible, evalué la situación de mí alrededor. No había nada, ni un sonido ni ningún tipo de reacción.
-Tu madre llamó quiere saber que harás para tu cumpleaños mañana, le dije que le llamarías más tarde- el sonido de su voz me sobresaltó, tal vez estaba tan distraída evaluando todo a mi alrededor que no fui cuidadosa e hice algún ruido.
-creo que no celebraré nada- aunque respondí a su comentario Peeta seguía allí, sin apartar por nada del mundo la mirada del techo de la habitación
-si es lo que quieres hacer, está bien- siseó de forma casi ininteligible.
-no- logre decir después de unos minutos de silencio- no es lo que quiero hacer, quiero que hables conmigo- di un paso para acercarme al punto en el que encontraba y tratar de obligar el que posara su mirada en mi, sin éxito alguno- Por favor, déjame explicarte.
-yo creo que tengo el panorama bastante claro, yo quería algo tu no lo deseabas y trataste de hacerme creer que lo querías mientras que hacías todo lo posible porque no se hiciera realidad- el silencio que siguió a sus palabras fue tan tenso que sentí la presión dentro de mis oídos.
-hablas como si fuese la mala de la historia y no lo soy- me defendí arrastrando las palabras.
-no estoy diciendo que lo seas, solo te estoy acusando de guardar información que nos concernía a los dos.
-¿y lo hubieses entendido? ¿De verdad crees que si te lo hubiese confesado me hubieses entendido?-me incliné hacia el sentándome en el bode de la cama, observándole con los ojos entrecerrados
-no lo sé, pero para mí creo que fue un poco cruel de tu parte hacer que todo llegara a estas alturas- la insoportable tensión duró todavía otro largo minuto más y frunciendo el entrecejo posó por primera vez en la tarde su mirada en mi- solo… hay algo que no deja de darme vueltas en la cabeza ¿el único motivo por el que te cuidabas era porque de verdad aun no estás lista o…por qué ya no quieres estar conmigo?
-¿Cómo?- le observé anonadada, de donde podía sacar esa idea tan… absurda- claro que no Peeta, ¡Dios que es eso! ¿Cómo puedes pensar eso?
-porque pienso que si el motivo solo fuese el que aun no estás lista me lo hubieses soltado en el mismo momento en que te lo propuse.
Esperó, dándome la oportunidad de responder. Claro, no lo hice, me conocía lo suficiente para saber lo que significaba mi silencio, dejé caer la cabeza sobre mis manos. Ese gesto equivalía a admitir lo que él decía, pero no preocupó. Ya no podía soportarlo más.
-creo que tengo razón- agregó serio incorporándose en la cama.
Me paré de pronto, tratando de alcanzarle a mitad de la habitación. Tomándole del brazo le obligué a que se detuviese y que se girara para verme. Miraba hacia delante, hacia la nada, con los labios apretados en una línea firme –idiota- me dije- no te das cuenta de lo que esto significa para él
-Peeta, lo siento. Me equivoqué… yo me acobardé- expliqué- me dio mucho miedo que pudiese quedar en estado en este momento, en el que tu viajas tanto, yo estoy con la galería. No quería estar sola en ese momento, creo que eso fue lo único que pensé- estiré el brazo para pasar los dedos por su mejilla, de modo que actuando otra vez por instinto, dejé mi mano contra su mejilla cálida, acunándole el rostro.
-te hubiese entendido, de verdad lo hubiese hecho. No soy tu verdugo- esperé que dijera algo mas pero se quedó callado.
-solo no quería que pasará lo mismo que ocurrió en mi familia cuando nací, mi papa nunca estaba en casa, mi madre hacia lo que podía por integrarnos a todos en el mismo ambiente… yo solo no quiero eso.
-¿hay algo más que deba saber?
-no nada más. Solo era eso- asintiendo se apartó un poco de mi
-yo voy a ir con los chicos al capitolio- ¡pum! La noticia me cayó como un balde de agua helada haciéndome sentir un dolor general localizado en el pecho.
-pero…pero dijiste que no irías
-porque en ese momento no quería ir, ahora si lo deseo- las piernas se me quedaron flojas, insensibles. Su rostro mostraba la misma expresión que había tenido desde el primer momento en que ingresé a la habitación.
-¿lo deseas?-susurré- ¿lo deseas?-repetí siseando- eso es huir.
-sí, puede que lo sea y sinceramente es lo único que quiero hacer en este momento. Necesito pensar
-¿pensar? ¿Y no puedes hacerlo aquí, conmigo?-no respondió solo mantuvo su postura arrogante frente a mi- bien hazlo entonces si esa es la única manera en la que sabes arreglar los problemas pues entonces ¡LÁRGATE!
-¡¿Y MENTIR QUÉ ES?!-gritó- no juzgues mi forma de actuar porque la tuya no fue mucho más honrada, tú hiciste lo que creías conveniente para ti pues ahora quiero hacer algo que me beneficie a mí- sin más se alejaba para perderse por la puerta que daba a nuestro armario. Yo solo me quedé ahí analizando que estaba pasando, que significaba todo eso, que podía hacer para recoger cada unas de mis palabras y pedirle disculpas… o hacer lo que fuese para que no se fuera.
Estaba tan absorta en mis pensamientos que al verlo cruzar el arco de la puerta con su bolso cruzado color marrón, fue como darme un golpe de lleno con una pared, solo que esta vez no era la pared sino la realidad quien me golpeaba.
Antes de salir de la habitación se detuvo, dándome la espalda exhaló una gran cantidad de aire para luego emprender su marcha sin detenerse y sin mirar atrás.
.
.
.
-¿Katniss? Tierra llamando a Katniss
-lo siento Prim. Disculpa, ¿Qué me decías?
-estas algo rara ¿te encuentras bien?
-sí, solo que me duele un poco la cabeza y la música no me ayuda mucho que digamos- mentí. ¡Y qué mal!
-si quieres puedo pedir que le bajen un poco de volumen a la música así..
-no, no, no- me apresuré- tranquila no hay problema, además mamá y papá están disfrutando la música- comenté sin apartar la vista de nuestros padres quienes se movían con una tierna agilidad, alrededor de toda mi sala- ya se me pasará.
-no creo que ese dolor exista- cállate Johanna. Clavé la mirada en su rostro tratando de manifestar con mi mirada mi deseo de que guardara silencio- obviamente Katniss no se siente a gusto porque Peeta no está acá- todas las chicas centraron su mirada en mi, esperando una convincente respuesta.
-Peeta tenía que cumplir algunas labores en el capitolio, por eso no ha podido estar aquí.
-no recuerdo que Peeta le haya dado prioridad a su trabajo que a ti además en las otras oportunidades aunque tenía que viajar siempre pasaban tu cumpleaños juntos
-¿qué quieres Johanna?- pregunté furiosa.
-pues es claro que nadie se da cuenta que cometió un error hasta que admite que lo que hizo esta mal-contestó con cortesía.
-gracias por tu reflexión de seguro a todas nos servirá de lección.
-¿de qué hablan? Porque de verdad no entiendo de que va todo esto
-de nada Prim, cosas de tu hermana y Johanna- se apresuró a responder Rue- ven Kat acompáñame a recostar a Gary que ya se quedó dormido- internamente gradecí la ayuda de mi amiga para tratar de sacarme de esa conversación que un no quería abordar.
Apretando la mandíbula y con pasos bastante lentos me encamine a la habitación donde Rue siempre solía acostar al bebé cuando estaba de visita, era increíble la ira que sentía. Si, era cierto yo no había actuado de la mejor manera, lo sé. Pero de ahí a estar aceptando que quien fuese estuviese apuntándome y sermoneándome cada vez que me veía era bastante insoportable, sé que cometí un error, no soy perfecta. Ya bastante tenía con que el hombre de mi vida me hubiese dejado sola el día de mi cumpleaños sin siquiera recibir una llamada de él. Claro que la mala de la historia sigue siendo Katniss.
-gracias por lo que hiciste ahí abajo hace minutos- decidí hablar, rompiendo el silencio que se había instaurado entre nosotras.
-no te preocupes, creo que Johanna no estaba actuando de la mejor manera al tocar ese tema en este momento- alegó apartando la vista de su hijo para posarla en mi.
-por favor no me digas, ¡Te lo dije!- supliqué sentándome en unos de los extremos de la cama mientras Rue tendía algunas almohadas alrededor de Gary
-creo que me siento algo culpable- confesó acercándose- al final no querías fiesta y sin embargo te obligué prácticamente a hacerla. Solo creí que si ponías la cabeza en otro lado podía hacerte más llevadera la situación.
-la única forma en que esto sea llevadero para mi es que él decida hablar conmigo nuevamente…
-dale un poco de tiempo Katniss, toma un poco de ese tiempo para ti también.
-no hablamos desde ayer, cuando se marchó- mi amiga me miró algo burlona- Rue cuando él se va siempre hablamos, cuando llega, cuando va a dormir, cuando va a salir… siempre.
-normalmente ocurre, eso quiere decir que ésta no es una situación normal. Heriste su ego amiga…ya hablarán, en otro momento.
-¿y si cuando hable conmigo dice que quiere divorciarse?- pregunté temerosa, indudablemente eso era lo peor que me podría pasar.
-bueno creo que es una decisión algo apresurada, pero si es así nos les quedará de otra que conversarlo y ver si pueden llegar a un acuerdo. Sé que no es el momento pero vas a bajar de nuevo o quieres que te excuse con tu familia.
-hazlo por favor, diles que me tomé una pastilla para dormir porque no me sentía nada bien.
Una vez más me fui como una autómata a mi habitación, solo atiné a deshacerme de mi pantalón y mi chaleco antes de enterrarme nuevamente en mi cama, de nuevo tomaba la almohada que usualmente es de mi esposo y la ponía pegadita a mí, si no está el por lo menos tengo su olor.
Creía que con el paso de las horas podía dormir, pero si lo hice no fue profundamente. El molestoso sonido de mi teléfono no dejaba de atormentarme en mi sueño, se oía bastante lejos, hasta que estuve completamente despierta.
Esta vez si abrí los ojos de golpe. Estirándome de sopetón aparté con rudeza mi edredón y cuidando de no caerme tomé el teléfono, literalmente mi corazón salió de mi pecho al percatarme de que los tres primeros números correspondían al capitolio.
-¿hola?- suena normal, trata de ser normal, relájate… que no note tu entusiasmo, estas molesta, muy molesta por dejarte… ¡oh Dios dime algo!
-hola- saludó carraspeando- disculpa si te desperté, supuse que la familia estaría allí y no quería incomodarte- no sabía que me dolía mas, si el no poder tenerlo en este momento cerca de mi o el escucharlo tan apagado.
-no te preocupes por eso, ya todos se marcharon- creo que debieron de hacerlo al Rue notificarles que no bajaría nuevamente- no estaba durmiendo, acaba de terminar mi ducha- mentí
-¿Cómo la pasaste hoy?
-estuvo bien. Normal. Tranquilo… silencioso-confesé sintiéndome un poco más deprimida.
-¿hablaste con Cato? me comentó que deseaba hablar contigo, creo que para felicitarte
-sí, el llamó en la tarde- dije rápidamente
-aunque sé que allá son un poco más de las doce, quiero desearte un feliz cumpleaños-eso me hizo sentir un poco mejor, lo cual era aun más confuso dada la distancia que marcaba entre los dos con su voz seca y cortante.
-gra…gracias- respondí haciendo una mueca de dolor a la vez que golpeaba mi frente con la palma de mi mano, reprochándome el haber tartamudeado-Peeta…
-¿mmm?- aunque no estaba segura tenía que salir de dudas y el único que podía darme respuesta era él.
-¿tu?...¿vas a regresar pronto?-susurré tan bajito que me pareció haberme imaginado haciendo la pregunta, afortunadamente estaba tan callado, intentando encontrar la respuesta más convincente que eso me dio la seguridad de haber emitido mi pregunta
Ninguna respuesta
-lo siento, de verdad creo que ya me he asegurado de hacerte saber que estoy arrepentida…
-no me fui para hacerte sentir culpable, esa nunca fue mi intención…
-con irte eso fue lo que me hiciste pensar-rezongué
- pues no era eso lo que quería
-¿entonces por qué lo hiciste?- si no iba a responder por las buenas entonces sería mi lado impertinente quien le sacaría las respuestas.
-necesito pensar que el lo que quiero para mi vida- La verdad surgió como una ráfaga mas apasionada de lo que yo había querido
-debo suponer que entonces ya no estoy dentro de tus planes…
-no he mencionado nada referente al hecho de querer sacarte de mi vida- me interrumpió exasperado- te estás desviando del tema… solo quiero…
-voy a dormir Peeta, mañana tengo un día fuerte en la galería- le corte con severidad
-lo siento, creo que me excedí el motivo de mi llamada nunca fue el que discutiéramos- sonreí al escuchar su voz apenada, por lo menos no sería la única a la que le costaría volver a agarrar el sueño
-no te preocupes, hablaremos cuando ya te sientas mejor contigo mismo.
-buenas noches am… Katniss- se despedía después de guardar unos minutos de silencio
-hasta pronto Mellark, que tengas dulces sueños.
.
.
.
VOLVIIIIII! No estaba muerta ni estaba de parranda!
Sí, sé que soy una malvada por haberme perdido casi cinco meses
Mis nenas lindas de verdad lo lamento, les prometo no volver a perderme así. Creo que con las vacaciones tendré un tiempito disponible para actualizar más a menudo (pero no tan seguido como ustedes y yo quisiéramos)
Espero que me sigan queriendo después de este capítulo ¡pero vamos! Hay que ser realistas y en ningún matrimonio todo es sencillo después de que se comprometen.
Como siempre espero sus comentarios, quejas, sermones, regaños, lo que sea que me quieran decir siempre y cuando exista el respeto. Si tengo la posibilidad les responderé (que lo más probable es que lo haga, pues me encanta conversar con ustedes).
De verdad espero que hayan disfrutado la lectura y de corazón espero leernos pronto! Bye bye, besitos
Pd: quiero enviarles un saludo muy especial a todas esas chicas que me escribieron preguntando si estaba viva! DISCULPENME no volveré a perderme así, solo que ocurrieron algunas cosas en mi vida que me hicieron detenerme y evaluar todo lo que estaba haciendo! Gracias por estar pendiente de mi, las adoro. Este capítulo va dedicado a todas ustedes:MarEverdeenChrushbut HutcherMuser juliper22 (espero tu comentario haahahahaha!) Ady Mellark87PolahOdairEverllarkPam'CulLenMelLark-14minafan vane-.-16Everllarkglee4everKarrmaPeetkatMilet7393patrynachysSil-LJDHDay Lynn Leery uandiflawless r0m ConyFarias- muchisisisisismas gracias por estar siempre aquí! Nos leemos pronto
Algunas me preguntan porque no recomiendo música para cada capítulo… bueno esta vez hubo una que alcanzo las 97 reproducciones, pues cada vez que escribía este cap la ponía para que me diera esa aura así como de despechito y abandono es Missing You de John waite, si quieren pueden escucharla con el cap y me dicen que tal les pareció!
