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Tras dos semanas, llegó Navidad, y tanto Snape como Hermione seguían tan enamorados como el primer día. Hermione tenía una sorpresa para él y esperó a terminar la cena para dárselo en su habitación.

- Qué escondes? -dijo él levantando una ceja desde su escritorio al ver a Hermione acercarse. Ella se sentó en su regazo y le miró divertida-.

- Tendrás que esforzarte un poco más para averiguarlo...- él la besó apasionadamente durante varios minutos hasta que sus cuerpos ardieron y ambos se separaron-. Esta bien, si tanto insistes te lo diré. Cierra los ojos.

Snape le hizo caso y notó como ella se levantaba de encima.

- Ahora.

Al abrir los ojos vio como ella le mostraba lo que parecía ser un objeto muggle que conocía. Un llavero de la Torre Effiel de París. El mago junto las cejas mientras la miraba a ella y al obsequio que cogió con la mano y lo observó detenidamente.

- Oh...gracias...

Ella le dio una palmada en el hombro.

- No me lo agradezcas todavía. A que te recuerda esto?

Snape intentaba pensar en algo pero no tenía ni idea en qué pensar. Hermione soltó una risa al ver su cara descompuesta.

- Está bien...Te lo tendré que decir yo todo...-negó con la cabeza- Nos vamos a París esta Navidad.

Snape abrió los ojos y sonrió.

- Cómo...?

- Creo recordar que dijiste, después de haberme engañado diciendo que querías volver a Irlanda, cuando en realidad era que querías volver a París porque fuiste con tu madre...-cogió aire- Que querías volver a visitar París. Así que... -Snape soniró- …Entonces...te gusta mi regalo?

Snape se levantó de la silla y la atrapó posando sus manos en su cintura.

- Me encanta Hermione. -sonrió complacido y la besó de nuevo-.

- Pero...

- Oh, no me digas que hay un pero...

- A cambio irás conmigo a Grinmaud Place a cenar. -Snape levantó una ceja-.

- Quieres que tus amigos se desmayen al verme contigo? -Hermione rió-.

- Será divertido. Minerva, Horace y Hagrid irán también.

- Esta bien bruja. Iremos.

- Bésame. -y él lo hizo-.


- A qué viene esa cara? -preguntó Hermione parándose, mientras salía del cuarto de baño con el camisón puesto antes de meterse en la cama de Snape por tercera vez en un día-.

El mago sonrió de lado ya metido en la cama y cubierto de cintura para arriba.

- No es lo que piensas...

- Ah, muy bien. Y qué es lo que debería estar pensado? -se acercó a la cama y le miró desde arriba. Al ver que Snape se sonrojaba entendió que podría ser que él hubiese imaginado que creía que estaba cansado después de la pasión que habían compartido sin parar aquel día. Entonces Hermione sonrió- De acuerdo...no pensaba en eso. Qué te pasa?

- Es solo que...no quiero hacerte daño.

- Y porqué me lo ibas a hacer si puede saberse?

- Siempre aparto a la gente de mi Hermione...no quiero perderte por mi estúpido carácter.

Hermione negó con la cabeza mientras habría las sábanas y se ponía a su lado descansando su cabeza en hombro.

- No sé si lo has notado, pero tu "estúpido carácter" es algo con lo que me llevo muy bien. Es más...ahora...-desplazó su mano por su torso desnudo- que estamos así...creo que tu carácter es muuuuy diferente. -miró hacia arriba para ver la cara de su amado-.

- Cuando pase el tiempo, puede que sea un viejo cascarrabias y veas de nuevo al monstruo.

- No eres y nunca has sido un monstruo. -Snape la miró y sonrió de lado-. Ahora basta de tonterías profesor. Es hora de dormir...-se apartó de él para acomodarse en la cama pero la mano del mago la cogió por la cintura y la atrajo a él-.

- No estoy cansado.-ella notó su sonrisa en su nuca y otro cosquilleo atravesó su cuerpo-.

- Yo tampoco...-susurró-.

Las manos de Snape recorrieron bajo las sábanas la piel de Hermione, hasta tocar y apretar cada zona sensible de la joven, provocando leves gemidos que le transportaban a la gloria. Hermione se las ingenió para darse la vuelta y jugar a lo mismo que él.

- Y si el que se cansa de mi eres tú? -Snape la besó antes de responder a su pregunta, y cuando les faltaba el aire, respondió-.

- De todos los caminos que pudiese tener mi vida, jamás había imaginado este. Solo estoy interesado en el camino en el que tú y yo estamos juntos. Créeme, no te dejaré escapar.

Hermione le besó y así, de nuevo; empezaron a celebrar su primera semana juntos.


Llegó el día y todos los profesores estaban a las puertas de Grinmaud Place esperando ser recibidos por el anfitrión de la cena Navideña. Snape y Hermione ya no disimulaban su afecto delante de los demás profesores, aunque sabían hacerlo perfectamente delante de los alumnos. Todos los profesores se sorprendieron pero se alegraron mucho por su felicidad. Sobre todo la directora.


Ambos decidieron hablar con Minerva a las dos semanas de su amorío.

- Hola Severus, Hermione...a qué se debe esta visita? -dijo levantándose de la silla de su despacho-.

- Verás Minerva...-empezó Snape- Hermione y yo queremos informarte de que...bueno...-Hermione para ayudarlo le cogió de la mano para que la directora supiese de qué iba el tema y lo consiguió. Pues la mirada de la directora se perdió en sus manos entrelazadas-. Estamos enamorados.

- Qu-qué? Vaya. Yo...vaya! -Hermione sonrió mientras Snape permanecía inmutable- Es una magnífica noticia. Enhorabuena! -rodeó su mesa y abrazó a Hermione mientras miraba incrédula a Snape-. Desde cuándo...? -se separó del abrazo y miró a la joven-.

- Hace tiempo. -miró radiante a Snape- Pero hace poco que estamos...juntos.-notó que se ponía roja-.

Minerva sonrió y abrazó también a Snape.

- Me alegro mucho Severus.

- Gracias Minerva.


Harry abrió la puerta y recibió a los magos. Abrazando primero a Hermione.

- Hermione! Cómo estás? Te hemos echado de menos. Profesor Snape! Ha venido! Qué bien...-le dio la mano, pues no se atrevía aún a darle un abrazo por miedo a lo que podría decir. Aunque Hermione le había dicho por carta que era mucho mejor, no tenía la costumbre-. Directora McGonagall, Hagrid! -los abrazó también y apretó la mano de Slughorn-. Gracias a todos por venir. Pasad.

Fueron entrando y Hermione se quedó atrás con Harry.

- Cómo has conseguido que Snape viniera?

- Esto...bueno Harry hay algo que... -pero no pudo decirle nada, puesto que Ginny fue directa a ella-.

- Hermione! -ambas se abrazaron-.

Una vez en el comedor, todos cogían una silla libre para sentarse. Ron, Ginny y Harry y los demás profesores, incluyendo a Hermione; empezaban a degustar los entrantes que Krycher había preparado y brindaron con las copas. Snape, al lado de Hermione sonreía pensando en lo que estaba por venir. No era un venganza tormentosa por hacerle venir a la cena, pero haría que se pusiera colorada, que era lo que más le gustaba. Tenía una sorpresa reservada para ella. Ya había hablado con los profesores, para que no dijeran nada de su situación con Hermione a ninguno de los habitantes de Grinmaud Place, así su sorpresa sería mayor. No dejaba de sonreír al imaginar lo ilusos que eran Harry, Ron y Ginny.

Durante la cena, todos conversaban sobre Hogwarts y las novedades en las vidas de Potter y los Weasley. Ron dijo que estaba encantado con el Quiddich y dejó volar el comentario de su nueva novia, incapaz de mirar a Hermione.

- Me alegro por ti Ron. -dijo ella con una sonrisa sincera y éste se alivió aunque frunció un poco el ceño-.

- Yo también tengo novedades...-dijo Harry poniéndose un poco colorado y miró a Ginny- Ginny y yo vamos a casarnos dentro de cuatro meses. Estáis todos invitados a la boda -dijo plenamente feliz-.

- Harry! Ron, tú lo sabías? -dijo emocionada Hermione-.

Snape la miró de reojo.

- Sí...-dijo algo molesto el pelirrojo-.

- Qué bien! Chicos esto se merece un brindis!

- Y que lo digas Hermione -repuso McGonagall-. Por los novios!

Brindaron, y al cabo de un rato Snape fue en busca de Potter a la cocina al ver que se levantaba.

- Señor Potter...-Harry le cortó-.

- Llámeme Harry por favor. -Snape suspiró-.

- Harry...enhorabuena. No quisiera robar el protagonismo de esta noticia pero hay algo que querría decirte..

Harry se sorprendió y al ver que el mago esperaba una respuesta, dijo:

- De qué se trata?

En la cena, todos seguían igual de animados.

- Y qué tal los alumnos Hermione? Hay algunos tan problemáticos como nosotros? -dijo Ginny-.

- No me hagas hablar...

- Seguro que Snape les seguirá poniendo firmes...

- Bueno..sí y no...de eso quería hablar...-Minerva y los otros profesores la miraron sabiendo de lo qué iba a hablar-.

- Ya estamos aquí! -dijo Harry algo nervioso apartando la mirada a Hermione-. Nos hemos perdido algo? -Snape y él volvieron a sentarse-.

- Justo ahora Hermione nos iba a decir algo...-dijo Ginny-.

- Oh eh...eh..-Harry siguió con el plan- Primero Hermione, me gustaría daros algo a todos...son unas invitaciones para la boda...

Hermione sonrió y pensó que gracias a eso, tendría más tiempo para pensar bien cómo iba a decir que estaba con Severus.

Snape sonrió de lado algo nervioso hacia Harry.

- Aquí tenéis. -fue repartiéndolas a cada invitado-.

Hermione abrió la suya y vio un anillo de oro atado a un lazo de seda negro dentro de la postal y se extrañó. Al leer la postal sus ojos se aguaron.

" Querida Hermione,

No pasa un sólo día en el que no piense en lo afortunado que soy al tenerte. Al quererte, al compartir nuestro amor juntos...En mi pulso está tu amor y no quiero perderlo mientras viva. Me harías el hombre más feliz del mundo si aceptaras éste anillo y te convirtieras en mi esposa. Piénsalo si necesitas tiempo. Yo solo sé que siempre te querré.

Con amor,

Severus"

Hermione incapaz de respirar con normalidad, miró a Snape que la miraba de reojo. Los demás estaban ocupados en felicitar a Harry y Ginny. Ella miró a Harry y éste le hizo una sonrisa y aceptó con la cabeza; transmitiendo su conocimiento de lo que había dentro de la postal. Las lágrimas de felicidad no las supo contener, y varias miradas se posaron en ella. Snape cogió su mano por debajo de la mesa y la miró con una sonrisa inquieta.

Hermione se giró por completo a mirar a ese mago del que se había enamorado incondicionalmente. Hoy era la más feliz del mundo. Sin pensar en nada más que en ellos, los demás desaparecieron de la sala para Hermione y su mano fue a parar a la mejilla de Snape, quién apretó su mano con la suya. La joven abrió la boca para decir algo, pero la volvió a cerrar y aceptó con la cabeza antes de acercarse a Snape y besarle dulcemente en los labios. Todo era silencio.

Ginny y Ron tenían la boca abierta, mientras los demás se miraban entre ellos con medias sonrisas.

Al separarse de Snape, ella susurró.

- Claro que sí.

Sus ojos brillaban de felicidad y Snape sentía cada parte de su ser. Sentía.

- Qué demonios...?-dijo en voz baja Ron y Ginny le dio un codazo para que callara-.

Snape y Hermione se giraron ante el público volviendo a la realidad.

- Esto...-empezó Hermione- Severus y yo...bueno...nos vamos a casar. Lo siento Harry, supongo que no eres el único.

Harry sonrió y levantó su copa para hacer otro brindis. Snape le había explicado su relación con Hermione en la cocina, y se alegró inmensamente por los dos.

- Por Severus y Hermione! -todos brindaron, aunque Ginny y Ron seguían sorprendidos- Esperaremos que digáis la fecha de la boda. Al menos espero que sea en otro mes... -sonrió-.

- Claro. -dijo Snape-.

Hermione sonrió y fue Snape esta vez quién la besó. Tenían una vida por delante, los dos juntos; y no necesitaban nada más.

THE END! :)

Último review?

Deseo que os haya gustado y entretenido este pequeños regalo de navidad! :)

Gracias a: Sevmione23, KukaSnape, Yetsave, AdriSnape, TequilaNervous, YazminSnape, Sakura7893, Ayra21, phoenix1993, Acizej-HaruZuchIa, Annie Darcy, Mama Shmi,Yue Yuna, valitos, y nekomai. Por seguir en ff y comentarlo, dándome ánimos para continuar. Muchas gracias, de verdad ;)

Besos! :)