Capítulo 16: Protagonista de telenovela
Reid llevaba 15 minutos sedado, la enfermera retiraba el apósito para revisar la herida de su abdomen. El esfuerzo anterior hizo que la herida se abriera. Su temperatura había aumentado, así como su presión arterial. En ese momento, la doctora entra.
Enf Jacky – Doctora, mire...
Dra Gabes – Su herida está sangrando y se enrojeció, aunque no parece que el daño sea interno, no quiero arriesgarme. Su temperatura?
Enf Jacky – Está en 100,5°, hace apenas 2 horas la tenía en 99°. Su presión está en 160 sobre 100
Dra Gabes – Mmm... que irrigarle la herida, revisar y volver a suturar, quiero que le administres esto para nivelarle la presión, y... para la fiebre.
Enf Jacky – Va a ser necesario una nueva cirugía?
Dra Gabes – No podemos arriesgarnos, aún está el peligro de un coágulo. Examinaremos la herida, espero que no haya otra complicación. Llama a Oliver, que prepare un quirófano.
Enf Jacky – Muy bien doctora, con permiso.
La doctora vuelve a cubrir la herida, y observa a su paciente. Era extraño, hacía un par de horas conversaba y reía, sus signos vitales estaban normales. 'Qué fue lo que pasó contigo?'
Morgan entra a su habitación. Tira las llaves, el celular y la billetera en la mesita; y se recuesta. Se sentía cansado, pero tranquilo. Había dejado al equipo en el aeropuerto. Hotch le dijo que iba a hacer algunos movimientos para que le dieran a Reid baja médica, y no tener que tocar su periodo de vacaciones, mientras que Morgan tendría una licencia para estar el resto de la semana en Las Vegas con el genio. Eso lo tranquilizaba un poco. Cuando empezó a dormirse, su celular sonó. Al ver quien era, sintió un jalón en el pecho y contestó
Dra Gabes – Agente Morgan, tuvimos una complicación
M – Cómo que una complicación? Él está bien?
Le tomó 15 minutos bajar de su habitación, llegar al hospital y encontrarse con la Dra Gabes, que ya estaba a punto de entrar a cirugía
Dra Gabes - Tuvo lo que, llamaría yo un ataque de pánico
M – Pánico?!
Dra Gabes – Si, no podía respirar, su presión arterial subió de un golpe, así como su temperatura, no reaccionaba a lo que le decíamos, tenía la vista perdida... Tuvimos que sedarlo, pero el esfuerzo que hizo provocó una ruptura en la herida de bala. Así que debemos asegurarnos que internamente esté bien. Lo estamos medicando para regularle la fiebre y la presión
M – Pero no entiendo, porqué un ataque de pánico?
Dra Gabes – No lo sabemos, la enfermera lo había dejado dormido, él estaba bien, sus signos vitales estaban normales, pero por alguna razón colapsó.
M - Es posible que haya sido una pesadilla... él tuvo problemas con ellas hace algunas semanas, eran muy fuertes, aparentemente. Puedo verlo?
Dra Gabes – Pasará por aquí para llevarlo a cirugía... vea, ahi lo traen
Reid iba inconsciente en la camilla. Estaba enrojecido por la fiebre. Su pecho subía y bajaba con dificultad. Morgan no entendía lo que había pasado.
Dra Gabes – Bien, llévenlo... Agente, si no hay otro contratiempo, duraremos al menos una hora en el quirófano.
M – Muchas gracias doctora.
Mientras Hotch trabajaba en un informe y Gideon leía, Elle observaba con suma atención a García...
PG – Ok, qué pasa?
Elle – Me preguntas a mí?
PG – Estás viéndome
Elle – Es un crimen?
JJ – Chicas...
PG – Quieres algo, no? Suéltalo
Elle – Qué pasa exactamente entre Reid y Morgan?
PG – Y por qué me lo preguntas a mí?
Elle – Porque tu sabes todo... No eres el "sagrado oráculo del conocimiento"?!
PG – Pues son amigos, muy amigos, eso es todo
JJ – Mmm... no sé, nunca he visto a Morgan así con otro, ni siquiera contigo
Elle – Si, creo que ahí hay gato encerrado
PG – Y yo creo que ustedes están exagerando... Oh, hablando del diablo, mira quien está llamando... Hola honey, pensé que estarías durmiendo... CÓMO? PERO QUÉ LE PASÓ?...
JJ – Qué pasa, García? Es Reid?
PG – Pero que dijo la doctora?...
Elle – García... dame...
PG – Oye! DAME MI TELÉFONO
Elle – CÁLMATE, ESTOY PONIENDO EL ALTAVOZ! Listo, Hotch, Gideon vengan...
JJ – Ahora si, Derek, qué pasó?
M – Tuvo una crisis, empezó a ahogarse, cómo no podía respirar, hizo mucho esfuerzo y se abrió la herida, lo llevaron a cirugía otra vez...
H – Pero él estaba bien cuando lo dejamos?
M – Dice la enfermera lo había dejado dormido, y sus signos estaban normales, pero... no sé que pasó.
PG – Dios, debí haberme quedado contigo, al menos para que no estuvieras solo
M – Nada hubieras logrado, lo que haya pasado, habría ocurrido de todas formas
G – Está en cirugía entonces?
M – Si, va para allá en este momento
PG – Cómo te sientes cariño?
M – Estoy bien García... solo preocupado... miren, voy a colgar ok, cualquier cosa los llamo inmediatamente.
JJ – Estaremos pendientes.
PG – Adios honey
Después de colgar, hubo un incómodo silencio.
H – Todos estamos preocupados por Reid, pero él es fuerte, logrará salir.
PG – No entiendo porque le ocurre todo esto
G – Él lo logrará
Hotch y Gideon se retiran, mientras que las chicas se acompañan en silencio.
Elle – Saben, la primera vez que vi a Reid pensé que podía quebrarse por la mitad...
JJ – Y eso que no lo viste cuando entró el año pasado...
PG – No hagan eso...
JJ – Qué cosa García?
PG – No hablen de él como si ya no estuviera
JJ bajó la mirada cuando vio los ojos de su amiga enrojecidos. Elle tomó la mano de la analista entre las suyas y le sonrió.
Elle – Tienes razón, todo saldrá bien... Ahora, por que no te metes en la base de datos del hospital, cualquier cosa que sucede, lo sabremos rápido.
JJ – Elle no le des ideas...
Dra Gabes – Agente Mogan...
M – Doctora, creo que a estas alturas, ya puede llamarme Morgan a secas, como les fue...
Dra Gabes – Le tengo buenas noticias, afortunadamente no hubo un desgarre mayor, irrigamos y cerramos sin contratiempo. Ahora, su presión bajo pero su temperatura sigue alta...
M – A qué se debe eso?
Dra Gabes – Es muy posible que sea por la reacción hemolitica que tuvo ayer, sin embargo, no podemos escatimar, le estamos haciendo examenes, para descartar causas, por el momento, está estable. Lo están llevando a su habitación, en un rato podrá verlo.
G – Debo llamar a su madre...
H – Disculpa?
R – Reid no quiso que llamara a su madre, pero no se puede ocultar algo así.
H – Jason, él va a estar bien
G – Cómo lo sabes? Aaron, estoy distanciado de mi hijo, pero si algo le pasara, yo querría saberlo
H – Si, pero no se trata de Steve, y Reid tomó una decisión, debes respetarla. Mira, estamos... nerviosos, Jason. No especulemos, tratemos de tener calma.
Habían pasado 3 horas desde que terminó la segunda intervención de Reid. Morgan había actualizado ya al equipo, y estaba con´el genio en su habitación. Aún no había despertado. En forma constante era chequeado por la enfermera, pero no había mayor cambio en su estado. Morgan se sentía cansado y abatido. No entendía el porque de esta nueva crisis, hace algunas horas, estaba animado. Reid tenía la costumbre de ocultar sus dolencias, pero este no parecía ser el caso.
M – No entiendo porque tienes que pasar por tanto...
Pasaban los minutos, y conforme caminaba el reloj, aumentaba la angustia de Morgan. Pero, al mismo tiempo, se sentía cansado, no había podido dormir, y eso ya estaba calando en él, poco a poco iba perdiendo la guerra contra el sueño.
Cuando por fin se dejó seducir por Orfeo, Reid empezó a despertar. Sentía dolor, también esta mareado. Empezó a sentir escalofríos. Al girar su cabeza, vio a Morgan, sentado en una silla a su lado, justo como ayer. Pero esta vez, sintió angustia al verlo. Era su amigo, una de las personas en quien más confiaba, por eso, sentía miedo a perderlo por ese desliz. Es decir, él era Derek Morgan, un digno ejemplar de macho alfa, un conquistador. A pesar de tener hermosos sentimientos, para Morgan, él sería solo un amigo. Cuando pasó lo de Ethan, aunque fue incómodo, pudo manejarlo por que no estaban involucrados sentimientos, pero ahora sentía un huracán de emociones, solo por el hecho de decirle esa frase.
M – Mmmm... ey, Reid... estás despierto
R – Mmm... hola
M – Cómo te sientes?
R – Bien... aunque, siento más dolor...Y estoy algo mareado...
M – La doctora me dijo que tuviste una crisis temprano, qué pasó?
R – Yo... no me sentí bien... tuve un mal sueño... es todo.
M – Estás seguro que es sólo eso?
R – Si, claro... Deberías ir al hotel, a descansar, estas muy cansado.
M – Olvídalo, no me iré hasta estar seguro de que estás bien
R – Estoy bien, en serio... Morgan... cuando me hirieron... qué fue lo que hablamos por teléfono?
M – Bueno, me pediste perdón, y, estabas muy débil, casi no te pude entender.
R – Ahhh... entonces... casi no hablé.
M – Si, porqué?
R – Nada... quería estar seguro... No recuerdo mucho de esa noche
M – Así, tuviste un mal sueño por lo que ocurrió esa noche?
R – No, soñé otra cosa.
M – Bueno, pero ya estas tranquilo?
R – Si, lo estoy... Gracias
M – Me alegra... mira, tengo que avisarle a la enfermera que estás consciente, vendré pronto de acuerdo
En ese momento, Morgan tomó mecánicamente la mano del joven, pero inmediatamente la levantó y salió. Al cerrar la puerta, Morgan se recostó sobre ella. No lo recordaba. No tenía idea de lo que le había dicho. Tal vez era mejor así, pensó. Si no recordaba, no habría necesidad de aclaraciones. 'Podré manejarlo, no importa lo que sienta, mientras no lo pierda del todo', pensó.
El más joven sintió una sensación extraña todo su cuerpo. Normalmente no buscaba el contacto físico, pero ese roce fue cálido, casi placentero. Quizás, al final, esa conversación en realidad no había existido, sino que fue originado por la situación traumática que había vivido, mezclado con sus sentimientos por Morgan. Al final, su inconsciente le había jugado una mala pasada. 'Es mejor así, podré controlarlo, lo importante es que no lo perderé del todo'.
Después de tres días, Reid había evolucionado positivamente. Sus signos vitales estaban normales, la herida cicatrizaba, y a excepción de la persistente anemia, estaba estable. No ocurrieron más crisis como el anterior, así que el genio esperaba que en cualquier momento le dieran de alta. Morgan, como prometió, se mantuvo al tanto de su estado, prácticamente estaba con él todo el día, privilegio que le habían asignado la dra Gabes y las enfermeras, que estaban conmovidas por la preocupación del agente por su amigo. Y claro, el moreno les pagaba con su forma galante y agradable de tratar. Mientras, Reid gozaba de verlo coquetear con cada una, y se imaginaba la cara de Garcia si lo viera en vivo. Pero al día siguiente era 24, y aunque disfrutaba tener a Morgan cerca, no quería que perdiera otra Noche Buena con él. Así que ideó la forma para que Morgan pudiera estar con su familia en esta época.
R – Morgan, me pasas el celular, creo que está sonando.
M – Claro, chico lindo
R – Aló... hola... qué bueno, si, estamos los dos... Ok.
M – Quién era?
R – Mi presente de Navidad para ti
M – En serio?
R – Si, en cualquier momento entra por esa puerta...
Morgan volvió a ver la puerta sorprendido, y entonces, entró casi, casi, un tornado.
PG – SORPRESA! Feliz Navidad, llegó Colacha!
García, bellamente vestida con un llamativo traje de Santa, y con varias bolsas de regalo, entró al cuarto, y lo primero que hizo fue abrazar al moreno
PG – Ohh, cariño, te extrañé tanto!
M – García, que sorpresa! Por qué no me dijiste que venías? Te hubiera recogido en el aeropuerto?!
PG – Y perderme esa cara de sorpresa, jamás! Y tu, mi dulce, como estás?
R – Mucho mejor, ya puedo enderezarme sin partirme en dos.
M – Si, pero mejor no intentarlo, ok.
PG – Morgan tiene razón, después de esos dos sustos que pasamos contigo, lo mejor es que lo lleves con calma. Cuando te liberan?
R – Bueno, espero que para después del 25, pero aún no podré volar.
PG – Bien, eso no es problema, buscaré la manera de divertirte estos días
M – Dirás divertirnos, baby girl...
R – Oh, no. Divertirme. Verás, García no es tu presente.
M – Ah no? Entonces?
R – Lo trajiste?
PG – Por supuesto cariño, aquí tienes, amor
García le entrega un sobre rojo con un pequeño lazo dorado en la esquina. Morgan lo observa extrañado, y lo abrió.
M – Qué es esto?
R – Es un tiquete de avión, mañana te vas a Chicago.
M – Te dije que me quedaría contigo...
R – Si, pero sería la segunda navidad que pasarías conmigo y no con tu familia. Y seamos justos, Morgan, tu nunca las vez.
PG – Además, no seas egoísta, yo quiero pasar tiempo como mi 187.
M – Pero si necesitas algo...
R – Este hospital tiene un excelente personal médico, tu lo sabes, y García va a estar conmigo, no te preocupes. Acepta mi regalo, por favor.
M – Reid, no sé que decir... gracias
PG – Bueno, pero el boleto es para mañana a las 9:00, así que aún quedan 15 horas para que disfrutemos los tres.
R – Ahhh... qué les parece que disfruten ustedes dos?
M – Tienes sueño?
R – Si un poco...
PG – Bueno, entonces nos vamos, descansa, vendremos mañana temprano...
R – Gracias, pero podrías dejar mis regalos...
PG – Para que luego hagas trampa? No señor, yo los traigo mañana.
M – Ey, si necesitas algo, llama, de acuerdo?
R – Tranquilo, pásala bien.
Después de dejar las cosas de Garcia en el hotel, ambos fueron al Bar FireFly, tomaron asiento en uno de los sofás y mientras les traían las bebidas, conversaban animadamente.
M – No te imaginas lo que ha sido, ese chico no tiene descanso... puedes preguntarle si alguna vez ha ido a Alabama, y te va decir la cantidad de habitantes, hombres y mujeres, su densidad poblacional, las actividades económicas más importantes y todo acerca de su gastronomía, eso si, al final, no te va a contestar lo que le preguntaste inicialmente.
PG – Jaja... me imagino que con él aprendiste más que en todos tus años de estudio.
M – Ha... no creo que su mente tenga algún límite... Tal vez sea por eso que sus pesadillas le afectan tanto.
PG – No ha vuelto a tenerlos?
M – No, o al menos no me lo ha dicho.
PG – Bueno, eso es bueno.
M – Si, es difícil verlo mal, sabes... Estos días, a pesar de que no ha tenido otro colapso, le ha costado manejar el dolor... él no se queja, nunca, yo le preguntaba y aunque podía ver en su cara que se sentía mal, siempre respondía con esa sonrisa torcida, y al final, terminaba calmándome a mi.
PG – Ese es mi pequeño genio.
En ese momento, García observó a Morgan. Tenía la frente baja, una sonrisa tibia se asomaba en su rostro, pero en su mirada había una sombra de tristeza, la misma que había visto la noche que llegó a su departamento para avisarle que Reid estaba herido. Morgan volvió a verla, ella le sonrió, en sus ojos había algo familiar, entonces entendió lo que él desde hacía tiempo escondía.
M – Pasa algo?
PG – No, es solo que leí una frase de Roque Dalton que decía 'Las miradas, que ya al conocerse se hablan entre sí, en la distancia no necesitan palabras...qué más da!, si ya interpretamos lo que claman.'
M – Qué quieres decir?
PG – Qué tal vez no digas con palabras, lo que puedo leer en tus ojos...
M – No se... que me quieres decir...
Garcia sonreía al ver la dificultad que tenía para responderle...
PG – Sabes, no importa, solo recuerda que puedes engañar a todo el mundo, pero nunca podrás engañarte a ti mismo. Ahora ven, dame un abrazo.
Morgan se recostó en su hombro y ella lo abrazó con ternura. Derek sintió como ese peso que llevaba, se iba alivianando, como si Garcia llevara una parte de él.
Eran ya las 10:20 p.m. Reid tomó su teléfono, y empezó a pasar los números de sus contactos, siempre paraba en el mismo: D. Morgan. Sentía la necesidad de llamarlo y escuchar su voz, pero se resistía. Durante 5 días, Morgan había estado pendiente de él, no podía ser egoísta, merecía pasar un tiempo libre, tranquilo. Pero no podía evitar extrañarlo. Mientras seguía pasando los contactos, hubo uno que le llamó la atención, y decidió llamar.
R – Hola, Ethan?
Ethan - Reid, eres tu? No puedo creerlo, después de tanto tiempo...
R – Si, lo sé, como has estado?
Ethan – Bien, que te puedo decir, adaptándome.
R – Dónde estás ahora?
Ethan – Sigo en Columbia, pero regreso a New Orleans en Enero. Muchos están regresando, poco a poco se está reconstruyendo la ciudad, así que pienso ayudar. Y tu?
R – Estoy en Las Vegas en este momento
Ethan – Oh, visitando a tu madre me imagino
R – Si, esa era la idea
Ethan – Qué quieres decir?
Ethan y Reid conversaron por un par de horas. Reid le habló sobre lo que pasó en los últimos días, y sobre lo que había vivido desde que ingresó al FBI. Le contó sobre los horrores de los que fue testigo, y de los buenos y gratos momentos, cuando había podido ver familias reunidas y vidas salvadas. Habló de sus sueños y pesadillas, y por supuesto, de sus amigos. Ethan, por su parte, le habló de los errores que había pasado con Katrina hacía apenas 3 meses, los amigos que le arrebató, pero también como la tragedia acercó más a la comunidad
Ethan – No te arrepientes de haber ingresado al FBI, después de todo lo que has vivido?
R – No, si tuviera que vivir esto otra vez, volvería a tomar la misma decisión
Ethan – Si, siempre fuiste muy terco
R – Ja... supongo que así es.
Ethan – Oye, Reid, nunca hablamos de aquella noche...
R – Supongo que no había mucho que decir
Ethan – Yo si quisiera decirte algo, eres mi amigo, siempre lo serás, pero... lo que vivimos, lo repetiría sin duda, esa noche fue especial para mí.
R – Ethan, yo...
Ethan – No digas nada, no te lo estoy diciendo para incomodarte o presionarte. Pero era algo que debía hacer.
Reid no sabía como reaccionar ante eso. Para él, también sido especial. Pero ahora con lo que sentía por Morgan, por un momento, pensó que tal vez, había sido un error llamar a su amigo.
Ethan – Reid, estás ahi?
R – Si, disculpa
Ethan – Creo que ya debes estar cansado, llevamos horas conversando... está bien si te llamo otro día?
R – Claro, sería genial, buenas noches.
Ethan – Descansa
Eran la 1:30 cuando García y Morgan llegaron al hotel. Sobra decir que ambos estaban algo ebrios y sumamente felices. García se quedaba en el mismo hotel, pero en diferente piso, así que Morgan, más contento que de costumbre la acompañó.
M – Jajaja... Dios! Creo que estoy un poco borracho?
PG – Un poco, dices?! Casi no puedes caminar!
M – No exageres... creo que este es tu cuarto
PG - Siiii... A dónde crees que vas?
M – A mi cuarto!
PG – No, no, no, no... tu te quedas conmigo, tenemos que hablar
M – De qué?
PG – Vamos, entra que no creo que quieras que alguien oiga esto
M – Baby girl, no me digas que estás enamorada de mi, y te vas a confesar?
PG – Noooo... yo no estoy enamorada... Es otro...
M – Quién?
PG – TU... tonto.
M – Jajaja... yo? De dónde sacas eso?
PG – Crees que soy tonta, no me puedes engañar, Derek Morgan
M – De quien según tu, estoy enamorado
PG – Pues de mi dulce, mi querido 187
M – No, no claro que no... García no digas eso?
PG – Ah no, yo se que lo estás, no puedes engañar a tu alma gemela!
M – García, por favor...
PG – Morgan, cariño, se sincero conmigo, si crees que voy a contarlo...
M – No, no lo creo... Es que... ahhh...
Morgan se sentó en la cama y se tapó el rostro con sus manos. García se sentó a su lado, y le puso su brazo en el hombro
M – Como lo supiste?
PG – Oh, querido, eres tan claro como el agua... Además, ese tipo de cosas no se pueden ocultar, por más perfilador que seas, por que eso no lo controla la mente, sino el corazón.
M – Qué voy a hacer García? No puedo decirle mis sentimientos...
PG – Por qué no?
M – Hay reglas, García. Y más importante, lo asustaría si no siente lo mismo.
PG – Pero si fuera recíproco?
M – De todas manera, lo haría sufrir...
PG – Vaya, Derek Morgan, hablas como una verdadera protagonista de telenovela
Morgan y ella se miraron fijamente por unos segundos, y luego estallaron de risa.
Pg – Jajaja... oye, Morgan, escúchame, DEJA DE REÍRTE!
M – Jajaja... lo siento, que dices?
PG -No compliques tanto las cosas. Si les toca estar juntos así será, pero no dejes que eso te abrume. Te aseguro que, si no es Reid, encontrarás a la persona indicada... Vete... Quiero dormir
M – Me estás echando ahora?!
PG – Claro, tenemos que levantarnos temprano, para ir al hospital, y luego, dejarte en el aeropuerto, sal. Fuera!
M – Ok, ya me voy... Ey, baby girl... gracias
PG – Siempre cariño, ve a dormir.
