Hola amigas lectoras, pensé que no iba a alcanzar a subir el capi hoy…. ¡Estoy rendida! Ahhhh dios, desde que entré a la Uni mi ritmo de vida ha cambiado muchísimo y ahora no tengo tiempo, -_-.

Pero este es uno de mis hobbies y así vaya a pasos de morrocoy como sea lo culminaré siempre y cuando tenga apoyo reviewnero. Jajajaja

Ahh no hay mucho más por decir, aquí viene un capi largo con un poco de acción (no del tipo que nos gusta XD) y algo de drama, supongo. Jejeje

See you at the end!

Capítulo 3

Tsuruga Ren la llevó al Darumaya después del almuerzo, así que Kyoko aprovechó la tarde libre para ir a comprar algunos trajes y así "estar a la altura de su jefe". chasqueó los dientes cuando recordó el tono tan engreído con que él había dicho esas palabras.

Fue al almacén de la tarjeta de impresiones doradas; tenía el logo D&G (Dolce & Gabbana), cuando entró casi se le cae la quijada al ver el lujo del lugar; el piso brillaba, las paredes eran de un blanco impecable y los trajes parecían sacados del mejor cine fashion.

-Un pobretón anda perdido- murmuró la cajera cuando Kyoko pasó hacia los smokings, ella por supuesto escuchó, pero hizo caso omiso.

-te toca atenderlo- le dijo una de las vendedoras a la otra.

-no, yo no quiero… ¿qué tal si tiene piojos?, ¡no! Qué horror- le contestó ofendida.

-dejen de ser tan idiotas, es un cliente como cualquier otro y desde que haya entrado aquí es porqué tiene el dinero para comprar uno de estos trajes- replicó una joven bajita, de rostro delicado, cabello castaño y ojos verdes. Parecía ser la más sencilla entre todas las vendedoras que atendían el almacén. Ella caminó hasta alcanzar a Kyoko quien estaba anonadada por los excelsos precios del lugar.

-eso piensa Sakura porque ella es igual de pobretona- habló en tono burlón otra chica que también llevaba el uniforme de vendedora D&G.

-buenas tardes señor, ¿en qué puedo ayudarlo?

Dios mío, con lo que vale uno de estos trajes puedo comer durante un mes y comprarme como 5 vestidos.

-¿Le le llama la atención ese traje, señor? Si gusta puede probárselo- a Sakura le pareció que el chico quería comprar ese traje pues desde que lo había tocado se quedó embelesado mirándolo.

-eh, sí… por favor- Kyoko volteó a mirar a la chica y sonrió. La oji esmeralda por alguna razón se sonrojó y cogió el traje rápidamente.

-sígame, los… los vestidores están por aquí.- caminó apurada hacia los cambiadores.

Kyoko la siguió, tomó el traje, entró al vestidor y se lo probó.

-señor, aquí hay un espejo más grande por si quiere salir a ver cómo le queda.

Lo siento cómodo, pero no sé si me queda bien. Kyoko salió a mirarse en el gran espejo.

Qué guapo es, se ve tan lindo… -señor, déjeme decirle que le queda perfecto, resalta su encanto varonil.- La castaña casi salta de la emoción.

Jejeje ¿en serio?- me lo llevaré… ¿me podría ayudar a escoger cuatro más de este estilo?- pensó que con cinco trajes sería más que suficiente.

-po p por supuesto señor, como guste- tartamudeaba la muchacha mientras caminaba hacía más trajes.

Estuvieron escogiendo y midiéndose trajes durante un tiempo, la vendedora casi botaba baba cada vez que Kyoko salía del vistiere con la nueva ropa.

Kyoko también compró tres pares de zapatos muy serios y aprovechó para comprar dos sudaderas, camisillas, camisas informales, pantalonetas y unas zapatillas. Pues su jefe le había dicho que de pronto lo necesitaba un fin de semana y tal vez no todo era formal así que debía estar preparada para cualquier ocasión.

Cuando caminaba hacia la caja registradora pasó por la sesión femenina y casi llora por no poder comprar aunque fuera una blusa, se quedó hipnotizada cuando vio un hermoso vestido violeta que iba hasta las rodillas. Aguanta un poco Kyoko, cuando recibas aproximadamente tres sueldos y ahorres; te lo puedes comprar.

-es un lindo vestido, sería un excelente regalo para su novia- comentó Sakura interesada por la reacción del chico.

-no tengo novia, señorita ¿…?.

-¡Sakura! Mi nombre es Sakura- respondió de inmediato. –si no le molesta, ¿me podría decir usted como se llama?

-Kyok… *cof* Kyoji… es un gusto conocerla, Sakura san- eso estuvo cerca, ¡métete en la cabeza que ahora tu nombre es Kyoji!.

-igualmente- hizo una venia con cierto tono carmesí en sus mejillas.

Kyoko pagó con la tarjeta de crédito e hizo todo lo posible por reprimir el grito de asombro al ver tantos ceros en la cuenta total, llenó unos datos que le pedían para un sorteo pero ni le prestó atención al premio, pues su suerte era pésima, para los juegos de azar entre otras cosas.

-gracias por su compra, que le vaya bien- lo despidió la cajera sorprendida por todo lo que había comprado el joven, pues este no parecía ser rico como para darse ese lujo.

Las vendedoras que no quisieron atenderlo se quedaron boquiabiertas y con mucha envidia pues dependiendo de lo que sus clientes compraban les daban una gran bonificación.

-muchas gracias por la atención, Sakura san- se despidió con una sonrisa y tomó un taxi.

-para servirle Kyoji san- suspiró contenta.

Sakura al finalizar turno se metió a escondidas a la base de datos y copió la dirección y teléfono de Kyoji Kawabata.

Ese mes, La Boutique, por compras superiores a medio millón de yens registraba la información del cliente para que participara en la rifa de un Auto Ford Focus modelo 2011.


Por suerte su primer día como chico resultó bien aunque debía ser muy cuidadosa a la hora de actuar y hablar, además debía estar atenta a su nuevo nombre.

A las 7:45 am del otro día llegó uno de los carros de Tokyo´s Air a recogerla. Se montó en el asiento trasero y sentado en al otro extremo estaba Kuu Hizuri.

-Buenos días, es un gusto conocerlo… Me alegra que mi hijo por fin haya encontrado un buen asistente, leí sus referencias y creo que es perfecto para el puesto- el señor peli castaño le tendió la mano derecha.

-el gusto es mío, le aseguro que daré mi mayor esfuerzo-. estrechó la mano de Kuu.

-me alegra escuchar eso…-Hizuri se quedó pensativo-. disculpe, ¿nos hemos visto antes?.

Es verdad, lo conocí en el ascensor. No puedo creer que me reconozca. –No lo creo señor, esta es la primera vez que nos vemos.- sonó lo más creíble que pudo.

-qué raro, su cara se me hace conocida y … nunca olvido un rostro.

-puede que esté confundido, le aseguro que yo nunca lo había visto en persona.

-está bien, olvidemos lo anterior, jeje…-rió para sí y con la voz más amable del mundo preguntó- ¿le puedo pedir un favor?.

-por supuesto.- el señor le caía muy bien, casi todo lo contrario que el pedante de su hijo, estaría complacida de ayudarlo en lo que necesitara.

-quiero que cuide de mi hijo. Se que ante todos él parece un hombre hecho y derecho, maduro y con un futuro asegurado, Sin embargo lo conozco como la palma de mi mano y sé que le falta mucho para ser un gran hombre. No sé en qué momento se volvió tan rebelde y despreocupado por las personas que lo rodean, además de que es un mujeriego. No me gusta que use a las chicas sólo para pasar el rato, quiero que cambie esa actitud entre otras cosas, daría todo lo que tengo porque mi hijo encontrara a alguien que lo ame y sobretodo quisiera que fuera feliz.- la vista de Kuu se nubló, parecía muy triste.

-etto… le prometo que haré todo lo que esté a mi alcance para que así sea-. Pensándolo bien, su jefe no era tan malo… ayer se había preocupado por su salud e incluso lo dejó en la puerta de su casa.

-muchas gracias Kyoji kun- su sonrisa estaba apagada, giró el rostro hacia la ventana y en todo el camino siguió con la vista a la deriva.


Llegaron a la empresa y cada quien siguió por su camino.

-buenos días Tsuruga san-

-buenos días... ¿cómo siguió?- preguntó con un tono frío; el que usualmente manejaba.

-bien, gracias. Estoy mucho mejor y ansioso por comenzar con el trabajo.- hizo un gesto que irradiaba emoción.

-me gusta su ánimo- cambió su voz a una más cálida. -Necesito que me organice una reunión con el señor Hayate Ishibashi para esta tarde y que posponga las dos citas de hoy para la próxima semana… ah casi lo olvido, cuando termine quiero que me traiga una caja de publicidad que se encuentra en la bodega.

-sí señor.- tomó la agenda que le pasó Ren, leyó todo lo que tenía programado para el día y realizó las llamadas desde el teléfono de la oficina.

Ren mientras tanto trabajaba en su laptop.

Kyoko salió hacia la bodega y le pidió el favor a una aseadora que le indicara donde quedaba. Caminó siguiendo las indicaciones de la mujer y bajó hasta el parqueadero.

Escuchó un fuerte estruendo, como si varias cajas se hubieran caído. Supuso que venían de la bodega y fue hasta el gran cuarto que se veía al lado izquierdo. Entró y efectivamente había muchas cajas regadas, sentada en el suelo estaba una mujer de cabello negro que al parecer era la causante de ese desorden.


-Hola Ren, ¿donde están los formularios en blanco?- entró Yashiro a la oficina, buscando algo.

-esos se acabaron, hay que traer nuevos de la bodega.

-ah, Kanae está allá, si hubiese sabido le habría pedido el favor de que los trajera.

-no te preocupes, mi asistente acaba de salir para la bodega, lo llamaré para que los traiga.- marcó el número de Kyoji pero el celular que estaba sobre su escritorio empezó a sonar.- no puedo creer que lo haya dejado.- le dirigió una mirada asesina al blacberry y se paró de la silla. – me tocará ir a mí.

A Yashiro se le hizo raro que Ren fuera a hacer una tarea tan insignificante personalmente, siempre mandaba al primero que se encontraba para los mandados, en cambio esta vez salió rápido hacia la bodega. –debe ser porqué allá está Kanae san… -no supo porqué le molestaba tanto- pero se lo advertí- dijo enojado e iba a seguirlo pero se encontró con Kuu Hizuri quien lo estaba buscando.


-menos mal llegó un hombre a ayudarme…-Se paró Kanae adolorida- pareces debilucho pero supongo que subir unas cuantas cajas no será ningún problema.

-¿perdón?- ¿qué hace ella aquí?, es esa chica que parece modelo, la que vino por la entrevista.

-trabajas aquí, ¿no?... ayúdame con las más pesadas -le señaló unas del rincón- eso es mucho para una chica- dijo mientras acomodaba unas pequeñas.

-sí, trabajo aquí. Soy Kyoji Kawabata, el asistente de Tsuruga san- decía mientras intentaba levantar ese pesado cubo de cartón.

-que suerte tienes, yo quería ese puesto… pero me alegra que lo tengas tú y no esa chica tonta mal vestida del otro día, si la hubieses visto, olía horrible y Era más fea que la chica del aro- formó en su rostro un mohín de fastidio.

Kyoko soltó una sonora carcajada para sus adentros, si supieras que yo soy esa chica ¿fea? ¡¿Qué? es verdad que no soy una top model y ni me maquillo pero ¡no soy fea!, mi autoestima es muy alta como para creerme así… ¡atrevida, que seas bonita no te da derecho de juzgar a los demás! – uff! -terminó de subir una caja al primer stand, estaba un poco enojada pero respiró profundo para calmarse y averiguar más de la susodicha -¿Y usted que hace aquí?- caminó hacia la entrada para subir una gran caja que al parecer había caído del tercer stand, el cual era más alto que ella.

-soy la asistente de Yashiro san- sonrió momentáneamente.

-oh, ya veo…ouuuu- pudo levantar la caja pero era demasiado pesada, se empinó para tratar de acomodarla en el espacio, pero sus fuerzas no eran suficientes, perdió el equilibrio y vio que esa caja le iba a caer directo en la cara… cerró los ojos para esperar el golpe, pero éste nunca llegó. De repente sintió un cuerpo detrás suyo que la apoyaba, además había una mano en su seno izquierdo. Abrió los ojos y vio una mano masculina encima de la caja que ya estaba en su lugar.

-¿estás bien?, por poco te cae eso encima- la voz de su jefe sonaba agitada a sólo centímetros de su oído.

Kyoko parecía una tetera a punto de botar humo por sus oídos, era la segunda vez que un hombre tocaba su pecho y respiraba tan cerca suyo, odió recordar esa sensación así que se zafó del agarre de Ren y se alejó unos pasos tratando de ocultar su cara sonrojada. Como el movimiento fue muy brusco se le cayeron las gafas.

-eeestoy bien- tartamudeó sin darse cuenta de que le faltaban sus lentes.

Ren se agachó a recoger lo que acababa de caer en sus pies, las tomó y vio perfectamente a través de ellas. Caminó hacia Kyoji y acercó su rostro demasiado, fijándose en sus ojos. Su rostro es muy fino y las facciones muy delicadas, parece una mu… sintió las manos de Kyoji que trataban de apartarlo.

Kyoko se sobresaltó al ver aquellos ojos, eran tan oscuros que parecían negros y cuando se fijaron en ella se dilataron de forma amenazadora, como si hubiera descubierto que le ocultaba algo.

Ren olvidó lo de hace unos segundos… -¿qué defecto visual tienes?, estas gafas no tienen aumento.- comentó intrigado.

Ella prácticamente le arrebató las gafas y se las puso. – tienen pero muy poco ya que mi astigmatismo es leve. – mintió con lo primero que se le vino a la mente, su corazón estaba muy acelerado.

-umm- musitó con incredulidad. –Me tocó venir porque dejaste el celular en la oficina y necesitada pedirte que llevaras la caja con los nuevos formularios.- fingió un tono enojado.

-lo siento- se disculpó y fue a tomar la caja de la publicidad que por suerte era pequeña.

-qué casualidad encontrarla aquí, Kanae san- actuó sorpresa.

-Tsuruga san…-se sonrojó como cualquier mujer cuando escuchaba su nombre de los labios de Ren- vine porque Yashiro san necesitaba esto- se refería al objeto de sus manos.

-oh, ya veo.- cogió la caja de los formularios que estaba tirada en el suelo. -Que tenga un buen día. – caminó hacia la salida.

-igualmente- sonrió por cortesía y esperó a que se fuera para acabar de organizar unos documentos que había tirado sin querer.

Kyoko lo siguió, un poco molesta consigo misma por haber sido tan torpe.

Llegaron a la oficina, ella descargó la caja que traía en sus manos y cogió el celular.

Ren destapó la caja de los formularios y sacó una gran resma de papeles, la cargó en su mano izquierda y con la otra mano le dio una fuerte palmada en el pecho a Kyoko - deberías hacer un poco de ejercicio para que se te formen los pectorales- rió burlonamente y salió hacia la oficina de Yashiro.

Ouuu ¡Maldito! -se sobó su seno adolorida-. Si esto sigue así me voy a quedar sin pecho. –¡auu!, pero que forma tan brusca tienen los hombres de tratarse- murmuró para sí afligida.


-aquí están- Ren descargó los papeles sobre el escritorio de Yashiro.

-gracias… - murmuró en un extraño tono de seriedad. -hay Ren, que evidente eres.- exhaló profundo.

-¿de qué hablas?.

-fuiste por ver a Kanae.

-claro que no.

-no lo niegues.- subió el tono de su voz.

-¡ya basta!..-lo frenó incomodado.- Te prometo que no voy a intentar nada.

-Eso espero.

-prometimos que jamás nos pelearíamos por una mujer, así que te juro que ni la miraré.

-sabes que no es por eso…

-pero es lo que parece, te comportas como un hombre celoso.

Ren salió de la oficina un poco enojado, no quería seguir discutiendo con su mejor amigo.


-iré a almorzar, ¿necesita algo antes de que me vaya?- preguntó Kyoko decentemente.

-no- fue todo lo que dijo de una manera gélida, sin despegar la vista del computador. Había estado así desde que regresó de la oficina de Yashiro.

Kyoko fue a la cafetería de la agencia y se sentó a comer su obento, a los pocos minutos llegó Kanae con un almuerzo vegetariano y se sentó en la silla vacía que estaba al lado de Kyoji.

-Kyoji san, que suerte encontrarte aquí.

-¿por qué?- se le hizo raro que esa mujer le dirigiera la palabra sin utilizar su tono mandón.

-es que soy nueva al igual que tú y pensé que podríamos ser amigos.

¡Amigos!, *sus ojos eran iluminados por estrellitas* nunca he tenido una, claro que podemos ser amigas – me parece bien- disimuló su emoción y las ganas de irla a abrazar.

-sabes, todos los hombres de aquí son unos idiotas.

-gracias por lo que me toca.- habló aparentando estar ofendida.

-bueno, excepto Yashiro, Hizuri Kuu y tú. Son los únicos que no tienen esa mirada lasciva a la hora de ver una mujer como yo, si vieras todos lo bastardos que tuve que quitarme como si fueran moscas porque querían sentarse conmigo a la hora del almuerzo, ¡no quitaban su asquerosa vista de mi pecho!- hizo un gesto de completo desagrado.

-¿y Tsuruga Ren? No he visto que la mire así.

-él lo disimula muy bien pero en el fondo es igual o peor que los demás estúpidos que laboran aquí.

-¿por qué lo dice?.- no le estaba gustando que hablara tan mal de su jefe. Se le hacía muy raro, cuando la conoció era una de las tantas chicas que se morían por él.

-antes yo era una de las tontas que lo idolatraban pero en mi primer día de trabajo me llevé una gran decepción al verlo en la bodega revolcándose con la chica que horas antes me había servido el almuerzo.

-¿qué?... no puedo creerlo.

-si no me hubiese dado cuenta de su verdadera persona habría terminado siendo una ilusa más de su lista…sabes, al otro día esa chica ya no trabajaba aquí, quien sabe que tanto le dijo el tipo ese que no le quedaron ganas de volverlo a ver.

Después de lo que le contó su nueva amiga ni siguió comiendo, se sentía rara, quizá también…. Decepcionada

Llegó a la oficina y vio la misma imagen de hace dos horas; su jefe concentrado tecleando en el computador, el café de la mañana sin terminar, dejó su caja de almuerzo en una mesita y se acercó a recoger la taza –¿ya almorzó?-

-No.

-¿Quiere que le traiga algo de la cafetería?

-no, estoy demasiado ocupado como para pensar en comida.- le habló sin siquiera despejar la vista de la pantalla- quiero que vayas a comprar un obsequio de cumpleaños para mi madre y que se lo entregues a mi padre para que se lo lleve con él a Estados Unidos… creo que su vuelo sale hoy a las seis así que entrégaselo antes de esa hora. También escribe algo cursi en una tarjeta y fírmala con mi nombre.

¿Está hablando enserio?, no podía ser posible que existiera alguien tan desconsiderado; que dejaba el regalo de su madre a cargo de un extraño y ni siquiera se tomaba el pequeño trabajo de escribirle unas palabras.

Kyoko se quedó pasmada, aún pensaba que era broma. -¿Qué esperas?, saca el dinero de la tarjeta de la empresa.

-¿alguna sugerencia?- fue lo único que se le ocurrió decir.

- no sé- repuso sin prestar mucha atención- supongo que tienes madre y alguna vez le regalaste algo, pues compra algo parecido solo que diez veces más caro- contestó fastidiado.

-supone mal- pronunció en un tono poco audible y melancólico. Salió rápido de la oficina, no quería respirar el mismo aire que ese insensible.

Ren por primera vez en toda la conversación levantó la vista, pensó que lo había lastimado por su último comentario, pero la sensación de culpa duró sólo unos segundos… no estaba acostumbrado a sentirla.


En la salida se encontró con el Señor Hizuri, le contó la orden de su jefe y este le dijo que esa era una fea costumbre que había adquirido su hijo desde hace unos años. Juntos fueron a comprar el regalo, y Kyoko compró una linda tarjeta donde escribió las palabras más dulces que siempre había querido decirle a su madre… firmó con el nombre de Tsuruga Ren aunque no estuviera de acuerdo con eso. Kuu le pidió el favor de que firmara, pues su esposa Julie estaría muy feliz de leerla, aunque fuera mentira que venían de parte de su hijo.

Kyoko lo acompañó hasta el aeropuerto y después el chofer la llevó a la empresa para que recogiera sus cosas.

Entró a la oficina y no había nadie, aprovechó para entrar al baño y hacer… lo que tenía que hacer, agradecía al cielo que la oficina tuviera baño privado, ni en sueños quería volver a pisar un aseo masculino.

Unos extraños ruidos provenían de afuera, se asustó mucho cuando sintió un azotón contra la puerta, intentó abrir desesperadamente pero había un peso que impedía siquiera moverla.

-oh…. Si, Tsuruga sama, ¡hazlo!- era la voz de una mujer muy excitada.

Empujó con más fuerza aquella puerta y se abrió de un solo golpe. Sus ojos se abrieron de par en par al ver a su jefe con la muchacha de la cafetería colgada en su cuerpo como si fuera un mono, tenía la parte superior desabotonada lo que dejaba ver su sostén de encaje abano.

Ren forzó a la mujer para que se bajara, se acomodó su corbata, miró su entrepierna y rió para sí al ver que ni siquiera se había abultado un poco. Le dijo en el tono más apático a su casi amante que se vistiera y se fuera, la chica lo miró con desprecio e intentó reprochar, pero la asquerosa sonrisa del hombre le borró toda palabra… indignada se abotonó la camisa y salió gimoteando de la oficina.

-no pudiste ser más inoportuno.- la voz del presidente marcaba indiferencia.

-Lo siento…. Pero pensé que al menos respetaba su oficina- por primera vez utilizó un tono frío y autoritario ante su jefe.

-¿qué?, ¿Qué acabas de decir?- preguntó incrédulo, de seguro había escuchado mal.

-no imaginé que hiciera esa clase de porquerías también aquí- no pudo tragarse sus palabras, como fuera tenía que decirle lo que se merecía ¡ya había colmado su paciencia!.

-¡disculpa!- espetó indignado con el ceño fruncido- Es sólo sexo y se puede tener en cualquier lado, cuando quieras, como quieras y con quien quieras. No se necesita un testamento de afecto- eso era lo que siempre había pensado, era su llave maestra hacia el libertinaje.

-pero el sexo sin amor es un vicio, es como una droga que no le deja nada bueno, ¿que tal si deja alguna chica embaraza? o ¡peor aún! Si le contagian alguna enfermedad horrible que le lleve a la tumba, si es que ya no la tiene-. No le importó si se estaba pasando con sus comentarios y especulaciones.

-no me creas tan idiota, ¿crees que me expondría algo así? Ninguna mujer merece tener un hijo mío y jamás sería tan huevón como para contraer una enfermedad sexual, para eso existe esto, ¿sabes? -sacó un paquetito plástico del bolsillo- y además ¿Quién te crees que eres para hablarme así?- ahora estaba enojado, nunca un chiquillo enclenque (en realidad nadie) se había atrevido a reclamarle algo.

-¡soy su asistente y me preocupo por usted!, no quiero que vaya vagando deliberadamente hiriendo gente en el camino y siendo cada vez más infeliz.- en verdad quería cumplir la promesa que le hizo a Kuu, así su hijo le cayera peor que una patada en el trasero.

-pero qué te pasa, ¡¿estás buscando que te despida?.- lo miró desafiante.

-¡pues hágalo!, si esa va a ser su amenaza para que me quede callado y no le diga sus verdades pues adelante, no le tengo miedo.- lo retó en todo el sentido de la palabra.

-¡no puedo creer que exista alguien peor que Yashiro!…. Que sea capaz de sermonearme y enfrentarme de esa forma.- el volumen de su voz ya era cerca al de los gritos.

-¡es que ya es hora de que le bajen los humos!- igualó en decibeles el sonido- usted es una persona que tiene poder y dinero pero eso no le da ningún derecho a hacer lo que se le atoje y lastimar a la gente por ahí derecho. ¿Acaso no siente culpa? ¿No le duele ver a una chica llorando después de que usted la obliga a que se vaya sabiendo que minutos antes se estaban revolcando? ¿Qué le pasa? –Le gritó- ¡Madure! ¡Qué bien grandecito si está!- Kyoko estaba furiosa, algo muy parecido le había pasado hace unos meses y no perdonaba por nada del mundo a un hombre que acostumbrara hacer lo mismo una y otra vez.

-como voy a sentir culpa por algo que no fue causado por mí, ellas son las que me buscan y yo sólo les hago el favorcito, pero son tan ilusas que…-un puñetazo directo en la boca fue la solución perfecta para parar su sarta de sandeces.

La oji miel no supo en qué segundo se hallaba en el suelo con el animal de su jefe encima, furioso, a sólo unos instantes de zamparle un golpe que de seguro le desfiguraría la cara. Pero el estruendo lo escuchó al lado de su oído cuando la mano empuñada de Tsuruga chocó contra el suelo mientras su cabeza caía apoyada en su cuello, con la respiración entrecortada.

-no sea cobarde…

-¡cállate! ¿Quieres que te desfigure esa carita de niñita que tienes?- al ver el rostro afeminado e indefenso se arrepintió de siquiera tocarlo, jamás pelearía con alguien tan inferior a él. –murmuró con desprecio entre su oído.

El aliento frió se estrelló contra su nuca, dándole la sensación de escalofríos y propinándole valor para seguir hablando -no le digo cobarde por eso, sino porque le echa la culpa a los demás de sus actos. – su tono ya no era de regaño, la agitación provocaba que su voz saliera en dosis más suaves. –usted es el único responsable de lo que hace, que hay muchas tontas que permiten que usted las maltrate es diferente.

-te equivocas, jamás le he pegado a una chica.- se defendió inmediatamente, esa acusación era tremendamente cruel, nunca lastimaría físicamente a una mujer.

Lo miró a los ojos y pudo notar que no había pizca dubitativa en sus palabras. -no me refiero a ese tipo de maltrato…las chicas son muy sensibles y cuando se acuestan con un hombre es porque creen que este las valora y las quiere aunque sea un poco, así que cuando se dan cuenta de que al tipo solo le importaba acostarse con ellas sienten un dolor mucho peor que los golpes, es más; ni si quiera pueden compararse.- involuntariamente hizo una mueca de dolencia.

-pero ellas querían acostarse conmigo, sabían de antemano que yo no sentía nada- trató justificarse, manejaba un tono calmado.

-tal vez eso era lo que buscaban, ocupar un espacio en su corazón, que usted las valorara.

-No seas tonto Kyoji san- rió tristemente- todas buscan lo mismo… mi dinero… mi posición… incluso mi cuerpo. Todas son iguales, unas interesadas.

-¿ve? A eso me refiero… ¿cómo diablos va a encontrar a una mujer que de verdad lo quiera y no piense en sus cosas materiales si no se muestra como es y le enseña que usted no es sólo sexo y dinero?. Me imagino que nunca le acostado nada conquistar a una mujer pues con dinero y apariencia las atrae y con sexo las culmina. Básicamente usted es el culpable de que no se interesen en usted como persona. No sea un hombre fácil; un recipiente vació que solo busca llenarse con placer sexual…. Sea paciente… espere que llegue la mujer indicada, conózcala y no se apresure en tener un contacto carnal … ya llegará el momento en que puedan comerse el pastel juntos…- la cara interrogativa del peligro y el velo en sus ojos le demostraban que aún no comprendía el mensaje.

-¿y cómo diantres sé cuál es esa mujer?- sonaba desesperado como si nunca hubiera estado cerca de conocerla.

-eso es lo paradójico de la vida, nunca sabes cuando el amor va a llegar, ni en qué forma ni tamaño… es como un regalo sorpresa. –rió al escuchar su propia analogía.

Ren se contagió un poco de esa sonrisa. –¿amor? Siempre he creído que eso no existe… pero- se empezó a levantar- sería interesante averiguar qué tan escondido está- le tendió la mano al pequeño "hombre" que yacía tirado en el suelo.- ¿no crees?.

Kyoko se levantó tomando la ayuda que le ofrecía Ren. –sí, sería muy interesante… -desde hace poco ella también pensaba que no existía tal cosa como el amor, pero sus propias palabras la hicieron dudar- estoy seguro que en algún lado se encuentra una persona muy especial esperando su llegada- sonrió sinceramente estrechando aún más la mano del pelinegro.

-je, y para ti también habrá una, ojalá la encuentres pronto… - sus labios se extendieron a los lados formando una sonrisa cálida –a pesar de todo… eres un buen chico.

Continuará

Waaaaaaaaaaaa tengo mucho sueño, bye! Aquí están sus merecidas respuestas, las demás las acabo de enviar por un Mp.

Besos y abrazos….. Muchas gracias por leer…

Pd: no olviden sus reviews, jajaja (la cuña nunca puede faltar, jajajaj)

Joelise: holaaa joelise san (que lindo Nick, no sé si sea tu nombre real, jijiji)

Jajajjaja claro que yes, lo de la ropa interior fue intencionalmente y tengo varias cosas en mente aunque todavía no las he escrito. Gracias por seguir aquí, espero que te haya gustado este capi. Bye! Kiss.

nickita021: HOLAAAAAAAAAA teimpo sin leernos (ahh me faltan tres capis de tu fic pa ponerme al día, jejjeje que pena dios, jiijiji ya me pondré al corriente, así sea cuando publiques el final.) jejejej creo que ha todos nos cae mal Ren aquí, jajaj pero ya nos gustará otra vez, don´t worry, uihihihihih

pues pienso actualizar cada semana, si la universidad me deja, claro… ultimamente no he podido escribir nada.-_-¡! Pero bueno, ya estoy allí y ser muy buena estudiante es mi prioridad. Matta ne, nicky chan!

Sakura-chan: OMG! Sakura san, hace rato que no nos leíamos, jijiji acabo de empezar la uni y ahora sé lo que significa que algo absorba tu tiempo, ahh va a ser difícil continuar con todos mis hobbies ahora que estoy ocupada con la u, pero ahí vamos pa´lante! (jejej se me salió el colombiano) buajajajajaj lo de Kanae con Yashiro, jejej puedo decirte que es lo mas probable, jijiji. Jaa ne. Ahhhhh casi lo olvido, nos llegó una tocaya en este capi! Ajjajaja me pregunto que hará sakura san para que Kyoji se fije en ella. Jejjejeje bye!11

Neko: mi querida gatita, jijiji como has estado? –nya- jijijijijijijijij jummmm a nuestra Kyoko le van a pasar muchas cosas graciosas y embarazosas, jajajja y en un futuro a ren también. Gracias por tu apoyo Neko chan! See you! –nya-

Rosa Darcy: Ejjejejej episodio me sonó a novela, jjajaja en cierta forma si lo es, pero no sé, a mi me gusta más llamarlo capítulo, jijijijijij aJAAAAAAAAAAAAA porquito a poco se van revelando mas cosillas, vamos a ver qué pasa, jajajja bya… besos