Hola queridas, disculpen la tardanza pero ya sabrán disculparme, jejejeje, bueno no voy a hablar mucho porque tengo una tarea pendiente de francés y de japonés así que sólo me resta por decirles GRACIAS por seguir aquí! No sé exactamente cuando pueda subir el capi 6 aunque les aseguro que no pasa de un mes.

Hoy me pusieron el internet así que aproveché para subir este capi, pai pai!

Capítulo 5

Hacía tres semanas que había aprendido a manejar, sin embargo aún no presentaba el examen para sacar el permiso de conducir y por eso el chofer de Tsuruga san la seguía recogiendo.

No podía creer el giro tan drástico que había dado su suerte; tenía un excelente empleo, vestía ropa de marca (era de hombre, pero fina de todas formas), ¡se había ganado un auto! (sin duda eso era lo más extraordinario) y por si fuera poco cuando retiró su mensualidad resultó ser más de lo estimado en el contrato, le preguntó a su jefe pensando que había sido un error pero él le dijo que era su sueldo mas las horas extras.

Había muchas cosas que no entendía de Tsuruga Ren y ni siquiera estaba segura de cómo podía ayudarlo a ser feliz; cosa que le había prometido al señor Hizuri, sin embargo quería lograrlo a toda costa. En el poco tiempo que llevaba trabajando con él había aprendido a respetarlo, y más o menos comprendía el porqué de su actitud; unas veces tan engreída y dominante, y otras tan amable y servicial.

Llegó a la empresa más temprano que de costumbre, era viernes y eso significaba el fin de la jornada de trabajo.

Se le hizo raro que las secretarias estuvieran tan inquietas, caminaban de un lado a otro y murmuraban cosas entre ellas.

Caminó a través de la sala central para llegar a la oficina y en el trayecto pudo observar que encima de los escritorios de las secretarias y asesoras habían cajas de regalo, por suerte su única amiga estaba saliendo de la oficina de recursos y pudo preguntarle qué era lo que pasaba.

-buenos días Kanae san, ¿sabes por qué las chicas están actuando más raro de lo normal?.

-¿eres su asistente y no lo sabes?... –hizo una cara extrañada. –todo mundo sabe qué día es hoy.

-¿eh?. Es viernes 9 de febrero. ¿Qué tiene de especial?.

-Mañana es el cumpleaños de Tsuruga Ren pero como los sábados no se labora en estas oficinas los empleados lo van a celebrar hoy. Incluso compraron un pastel de cumpleaños y adornaron su oficina a escondidas. Hoy todos llegaron temprano para prepararle la sorpresa.

-no tenía ni idea, la semana pasada estuvimos fuera todo el tiempo y Tsuruga san no mencionó nada de su cumpleaños, pero bueno, ojalá le guste lo que le prepararon.

-pues más le vale, esas mujeres han estado igual de histéricas toda la semana, no las soporto y menos cuando no está Yashiro san.

-¡silencio chicas! Tsuruga sama acaba de llegar…. Actúen como si no pasara nada- avisó una de las empleadas quien parecía ser la cabecilla de todo el alboroto. –hey ustedes- Kanae y Kyoko voltearon a mirarla.- no se queden ahí paradas y alisten sus regalos.

-ve esta igualada, ni que fuera obligación darle un regalo a Tsuruga Ren- se pudo notar una venita en la frente de la pelinegra.

-tranquila Kanae san, yo tampoco le compré nada- porqué no lo sabía, o si no habría preparado algo como muestra de agradecimiento. Un silencio voraz inundó la sala, Tsuruga Ren entró caminando con sus aires de semidios adornando su rostro con una angelical sonrisa capaz de cegar y marear a las mujeres, quienes empezaron a agachar la cabeza diciendo sutilmente –¡buenos días Tsuruga sama!.

-buenos días a todas y todos- si trabajaban varios hombres en la empresa pero estos no hacían tanto escándalo como las féminas.

*Kyaaaaaaaaaaaaaa* las chicas soltaron un suspiro ensordecedor y se sonrojaron como si acabaran de ver a un ídolo musical, actoral o algo por el mismo género.

-y así son todas las mañanas, créeme- comentó Kanae fastidiada.

-¿en serio?- la ojimiel tenía una cara de perfecta enajenación e incredulidad. ¿Cómo era posible que el 98% de las mujeres allí presentes cayera ante el efecto deslumbrador Tsuruga san? (Kanae y ella eran la excepción)

El ángel caído del cielo llegó hasta su oficina y abrió la puerta encontrándose con un gran pastel encima de su escritorio, algunos globos de colores decorando esporádicamente la habitación y una pila de cajas adornadas con moños puestas junto al ponqué.

-¡FELIZ CUMPLEAÑOS TSURUGA SAMA!- gritaron en coro y lo rodearon extendiendo sus presentes.

-¡oh!, ¡qué sorpresa!, muchas gracias a todos… me hacen muy feliz -Kyoko vio a través de sus palabras, notó perfectamente que estaba mintiendo además esa sonrisa era la más fingida que jamás le había visto. –No tenían por qué haberse molestado…- tomó los regalos que alcanzaba con sus manos y les indicó que entraran los demás.

-apague las velas y pida un deseo Tsuruga sama- habló emocionada una de las chicas, las otras gritaron -¡sí!, queremos verlo…

Ren entró a su colorida oficina y descargó los paquetes en una de las sillas, se paró detrás del escritorio y agachó su cuerpo para quedar cerca a las 25 velas, tomó una bocanada de aire, cerró los ojos momentáneamente y exhaló hasta extinguir por completo las pequeñas llamas.

-¡Bravo!- los presentes se hicieron notar con los aplausos.

-gracias… creo que es muy temprano para comer pastel pero que les parece si lo repartimos a la hora de la merienda.

-sí señor- la señora de la cafetería tomó el pastel para llevarlo al refrigerador. –yo me encargo de eso.

Después de la pequeña celebración y cantar el "Happy Birthday" cada quien se fue a sus puestos de trabajo.

Ren y Kyoji fueron los únicos que quedaron en la oficina.

-Feliz casi cumpleaños- dijo el joven de lentes con una sonrisa.

-ummm- fue lo único que se escuchó como respuesta por parte de su jefe antes de que ese sentara y prendiera la laptop.

-¿ummm?, se supone que debe decir gracias.

Los labios de Ren se curvaron en una sonrisa deslumbrante pero poco profunda –Gracias.

-¿por qué está enojado?- era como si tuviera un manual de sonrisas y hubiese descubierto que la anterior demostraba ironía y molestia.

-¿eh?, no lo estoy.

-no finja Tsuruga san, desde que llegó ha estado actuando agradecimiento y cortesía, como si esto lo hiciera feliz.

El poseedor de esos ojos oscuros levantó las cejas asombrado ¿Cómo lo supo? Sólo Yashiro logra ver a través de mí, ¿soy tan evidente?... -para serte sincero; odio los cumpleaños, me parece una pérdida de tiempo celebrar que uno se está volviendo más viejo.

-¿qué está diciendo?, los cumpleaños son para conmemorar que hemos vivido un año más y vamos a recibir uno nuevo, donde celebramos el aniversario de nuestro nacimiento y compartimos con los seres queridos un pastel, una comida, o cualquier pequeño detalle.

-qué bonito suena, pero la realidad es que los cumpleaños se volvieron algo comercial, la gente se pelea por dar el regalo más caro- señaló la cantidad de paquetes en su oficina. –por eso quiero que esta noche me acompañes a donar esto a caridad, yo no necesito nada de lo que hay allí.

-¡como puede ser tan insensible!, que tal si en esos regalos hay unas galletas, un suéter hecho a mano o algo creado especialmente para usted con todos los buenos deseos de una persona.

-jajaja qué dices, nunca he recibido algo así, siempre me regalan perfumes, ropa de marca o finos chocolates… estoy cansado de eso, antes deberías estar feliz porque se los voy a dar a personas que si los apreciaran.

¿Qué? ¿Podría ser cierto que nunca hubiera recibido un obsequio especial; ¿de esos que no se compran? Ahora entendía la despreocupación que mostró por el regalo de su madre.

-si no me crees, ábrelos y compruébalo… si quieres puedes llevártelos, pero espera hasta la tarde, cuando todos se vayan… no quiero ser descortés, por donde lo mires es mejor que piensen que me agradó la sorpresa y sus obsequios.

-no quiero nada, No se debe regalar lo que te han regalado…pero al fin y al cabo son sus obsequios y sin duda estarían mejor con una persona humilde antes que con usted.


A las once comieron del pastel junto a los empleados, Ren dejó el suyo por la mitad y sólo tomó un poco de la soda.

Tenía puesta la máscara del chico gentil y todos se alegraron porque al jefe Tsuruga le había gustado la sorpresa.

Alrededor de las 6 salieron con el auto de Ren repleto de regalos (ya que no eran solo de los trabajadores de Tokyo´s Air sino que también venían de parte de socios y demás conocidos) fueron hasta el centro de bienestar familiar.

-es usted tan generoso Tsuruga sama- le decía conmovida la directora del Hogar para niños huérfanos y personas desplazadas.-¡muchas gracias Por tenernos en cuenta cada año!.

-no tiene que agradecerme, lo hago con mucho gusto. El 14 me verá por aquí de nuevo- sonrió cálidamente

¿Cada año? ¿Es que siempre hace lo mismo? ¿El 14? Pensaba Kyoko sorprendida, reconocía que esa sonrisa si era sincera; eso mermó un poco su enojo pues era verdad que los regalos recibidos eran cosas materiales (no se quedó con las ganas y los destapó casi todos) sin embargo no estaba de acuerdo con que los volviera a regalar.

Montaron en el auto para regresar

-¿el 14?.

-sí. Es San Valentín… si supieras la cantidad de chocolates que recibo, jumm serían suficientes como para causarle un ataque de diabetes a todo un ejército.

-¿en serio?, Umm cualquier otra persona se sentiría afortunada.

-lo haces sonar como si fuera algo importante… ¿acaso no has recibido chocolates en san Valentín?

¡Justo en el clavo! Yo era la tonta que me desvivía por hacerle chocolates y nunca recibí nada, ni siquiera el día de blanco. –así es…

-me cuesta creerlo, a pesar de todo eres un buen tipo y aunque tu físico no sea el de un chico viril tienes facciones muy delicadas lo que te hace apuesto en cierto sentido- el semáforo en rojo le indicó que debía detenerse.

-wow Tsuruga san, nunca me habían dicho algo tan bonito- lo miró con sus ojitos destellantes.

-jaja no te emociones tanto, eres un poco raro.

Un velo negro opacó su repentina emoción. ¿Qué le costaba omitir ese comentario? Será mejor cambiar de tema, no es normal decirse cumplidos entre chicos. –Tsuruga san y ¿qué va a hacer mañana en su cumpleaños?

-¡ah! Nada, tengo que sacar la estadística de las ganancias e inversiones de enero y eso se traduce a estar sólo en mi apartamento frente al computador.- habló como si fuera lo más normal del mundo. Giró a la derecha y tomó un retorno hacia el Darumaya.

-¿acaso encabeza la fila para entrar a "ciudad aburrimiento"?-lo miró seriamente- ¡es su cumpleaños! Salga a divertirse con sus amigos y familiares, compartan una comida especial o no sé… algo que lo haga realmente feliz ese día.

Desvió ligeramente su vista de la carretera para obsérvalo a él –mi único amigo está fuera de la ciudad, mis familiares están en otro continente y lo que quiero comer no sé quien lo prepara… además en cierta forma, el trabajo es lo único que me hace feliz.

Se quedó unos segundos callada pensando en lo triste que debía ser una vida así, tan solitaria, donde el trabajo era lo más importante -¿y qué es lo que quiere comer?...- ¿qué extraño platillo será? De seguro extranjero y no encontró chef que lo preparara en Japón.

-salchichas en forma de pulpo y arroz sazonado con vinagre- fue su escueta respuesta.

¿QUEEEEEEEEE? ¿Algo tan simple? Cualquiera sabría prepararlo.

-lo comí de tu caja de almuerzo una vez y pensé que lo preparaban en el Darumaya sin embargo el día que me invitaste a almorzar le pregunté a Okami y me dijo que no… ¿Dónde lo compraste?.

-lo hice yo, es algo muy sencillo- la cara de Ren le decía que él era la excepción a ese "cualquiera"

-¿también sabes cocinar?- preguntó incrédulo, esa era la única cosa que le costaba hacer, mejor dicho que él nunca hacía.

-sí, me gusta mucho…- no sabía si era imprudente lo que iba a decir pero al verlo con la guardia baja se animó a hacerlo. –si quiere mañana puedo enseñarle a prepararlo… para que lo coma cuando guste.

-¡¿en serio harías eso? –Preguntó estupefacto -... No soy bueno en la cocina y siempre que estoy en ese lugar provoco un desastre.- le advirtió un poco avergonzado.

-tomaré ese riesgo, Tsuruga san- le habló decidida, estaba feliz de que aceptara su propuesta.

-está bien, te espero temprano en mi apartamento. En el primer piso hay un supermercado, ahí podremos comprar los ingredientes.- se estacionó en frente del restaurante, sacó su agenda y anotó algo, luego rasgó el papelito y se lo entrego a Kyoji. –esta es mi dirección.


Esa noche, al llegar de la universidad (estudiada de 7-10) se quedó pensado en el obsequio de cumpleaños que le iba a dar a su jefe, sería algo especial y nunca antes visto por él, quería sensibilizarlo y hacerlo saber que hay cosas que el dinero no puede comprar… estuvo trabajando en eso hasta la madrugada.

Se despertó temprano y guardó el regalo en una bosa de papel adornada con un lazo dorado.

Tras una ducha de agua fría se vistió con unos jeans anchos de color oscuro en cuyos bolsillos cabían perfectamente su celular y la billetera (eso era lo único que le gustaba de la ropa masculina pues no había necesidad de llevar un bolso), una camisa a cuadros en tonos azules y unas zapatillas.

Se puso un cinturón para evitar que se le cayeran los pantalones y se peinó con el partido a la mitad dejando caer los primeros mechones en su frente como usualmente lucía siendo Kyoko. Para ir al trabajo siempre se peinaba de lado porque según ella le daba un toque masculino y adulto.

Cogió sus gafas y el regalo… esperó en la sala hasta que el taxi pedido llegó, le indicó la dirección y en pocos minutos la dejó en su destino.


Nunca había estado antes en ese barrio (era territorio de gente rica) vio el gran supermercado que estaba dentro de la zona residencial, caminó hasta la portería y le habló al vigilante para que la dejara pasar hacia los edificios.

-el señor Tsuruga rara vez es visitado, espere un momento lo anuncio.-lo miró con desconfianza y marcó un número en lo que parecía ser un teléfono.

-Tsuruga sama, aquí hay un chico que dice ser su asistente… sí señor, ya lo hago pasar, disculpe las molestias.

-pase, señor Kawabata. Que tenga buen día- cambió la voz a un tono amable mientras se abrían las puertas de seguridad.

Kyoko buscó el primer edificio, caminó y entró al ascensor, presionó el número 8 (que era el último piso) y esperó.

Salió y a pocos pasos se encontraba la única puerta que había en el lugar (al parecer el apartamento de Tsuruga san era todo el octavo piso)

Escondió el paquete tras su espalda y timbró… esperó… volvió a timbrar…

Tsuruga abrió la puerta y lo invitó a pasar –llegaste temprano, apenas iba a meterme al baño cuando sonó el megáfono… espérame, iré a vestirme.

Ren estaba recién salido del baño, tenía una toalla blanca alrededor de la cintura que le llegaba hasta las rodillas… su pelo húmedo peinado hacia atrás dejaba los fuertes rasgos del rostro bien a la vista.

fue a su habitación con su característico andar elegante mientras pasaba otra toalla por su cuello y subía un poco para secar los mechones oscuros.

¡OMG! Las pupilas de Kyoko se dilataron al contemplar toda aquella piel morena y sensual; Su cuerpo, de músculos duros y perfectamente definidos, parecía obra de un escultor. el aroma fresco y limpio de su piel actuó como una bomba para su corazón haciéndolo latir a mil por hora… dudaba mucho que pudiese haber un hombre más apuesto.

Gracias al cielo que Ren le dio la espalda casi de inmediato porque de otra forma hubiese visto el fuerte sonrojo sobre sus mejillas.

Kyoko se dio a sí misma una palmada en el rostro. ¡Reacciona!, ¡despierta! Es tu jefe, ¿cómo qué sensual? Esa palabra no existía en tu vocabulario, jamás la habías utilizado para referirte a un hombre –su conciencia la estaba atormentando- es verdad, me olvidaré de lo que he visto, aquí no ha pasado nada, es mi jefe y sé que lo máximo que puedo sentir por él es respeto.

-¿por qué no te has sentado Kyoji san?- Ren salió de la habitación vestido con unos blue jeans ajustados y un jersey grisáceo. No tenía zapatos, caminaba en medias negras para estar más cómodo.

Kyoko no se había movido ni un milímetro de la entrada –¡ah!. Es que quiero crecer(1)

El moreno enarcó una ceja y caminó hacia él…-vamos al supermercado- se agachó para coger los zapatos cerca de la entrada, mientras tanto Kyoko aprovechó y dejó el regalo atrás del la mata que estaba a su derecha. (Fue el único lugar que se le ocurrió.)

Las puertas del ascensor se abrieron y lo primero que hizo Ren fue coger un carrito de compras.

-compremos absolutamente todo lo que sea necesario, en mi casa si acaso hay agua y vino.- era verdad nunca hacía mercado pues él vivía solo y no cocinaba.

Kyoko echó una mirada a los precios y casi queda con los ojos cuadrados al ver que eran el doble de caros.

-umm pues necesitamos harina, salchichas, arroz, vinagre de arroz, sal y azúcar si quiere también podemos hacer un obento(2) completo con tamagoyaki(3) y ensalada. Eso fue lo único qué comí del almuerzo ese día.

-¡sí, también!, nunca he comido un bento hecho en casa- se veía emocionado.

Sonrió al oír su respuesta sobre todo por la forma tan humilde en que la dijo -disculpe, ¿tiene en casa un sartén de teflón en forma rectangular?- era indispensable para la tortilla.

-¿umm?- su cara decía ¿qué acabas de decir?

-es el recipiente metálico donde se fritan los huevos y no se pegan.

-¡ah!, creo que sí, he visto muchas ollas y trastos en la alacena, debe haber uno.

-bien.

Fueron comprando los ingredientes y la chica tuvo que explicarle una vez más algo que era de sentido común "el hecho de que lo más caro no siempre era lo mejor"

-mira, cajitas para bento- Ren sostenía un par de cajas de madera en sus manos; una era negra de forma cuadrada y la otra circular de color rosa con flores. Las echó al carrito. –las dos me gustan, pero la tuya es la rosa, rió como si nada y condujo el repleto carro metálico hacia la caja registradora.

no se quejó, la cajita era muy bonita, encajaba perfectamente con la definición de Kawaii y eso era algo que le gustaba, se derretía por las cosas lindas, al estilo de los cuentos, desde niña había sido muy fantasiosa.


Llegaron al apartamento, Ren sostenía la mayor parte de las bolsas y caminó hasta dejarlas en la encimera de madera que estaba próxima a la cocina.

Kyoko sostenía un solo paquete y ahora sí pudo detallar el lujoso y elegante lugar donde vivía su jefe.

La sala era inmensa, en el costado derecho había un largo sillón de pared negro que formaba una ele junto a la esquina, tres sillones individuales estaban acomodados en forma de semicírculo alrededor de una mesa baja y juntos hacían un perfecto contraste con las paredes blancas y el piso reluciente.

En la pared de en frete había instalado un equipo completo de "Teatro en casa", con una enorme pantalla de televisión, un sistema de video y un reproductor de DVD.

Dos cuadros equidistantes ayudaban a relucir la decoración neutra y sobria del lugar.

-Kyoji san, no seas tímido, pasa- Ren asomó momentáneamente la cabeza por la columna blanca que servía de separador entre la cocina y la sala, luego siguió destapando las bolsas y acomodando los ingredientes sobre el mesón.

Esa voz grave bañada en amabilidad la sacó de su trance –con permiso- recorrió el camino que anteriormente hizo su jefe y llegó hasta la cocina integral; estaba equipada con los mejores electrodomésticos y tenía un extraño aroma a "nuevo" como si nunca se hubiera utilizado.

-su casa es muy bonita, aunque creo que es exageradamente grande para una sola persona, pero supongo que debe tener muchas visitas a menudo, ¿no?- se le salió el comentario.

-no, supones mal. Los únicos que han venido aquí son mi padre, Yashiro y tú. Cuida mucho la dirección que te di, no me gustaría que los medios supieran donde vivo.

-sí señor…- respondió fielmente aunque todavía había una duda que la perturbaba- me cuesta creerle que nunca haya traído una chica aquí.

-sé que debo parecerte un mujeriego y un mal hombre por lo que viste aquél día, pero tampoco soy un tipo que se acuesta con cualquier mujer que se le cruce, para mí el sexo era como una forma de relajación para liberar mi estrés después de un arduo día de trabajo y las chicas mantenían como chulos esperando a que las eligiera… por lo tanto pensaba que mi comportamiento era correcto. siempre había pensado que ninguna mujer podía amar a un hombre de mi posición y riqueza pues sólo me verían como un bolsillo bien repleto …- hizo una breve pausa y miró al chico bajito de lentes que lo miraba con una expresión compleja. –Sin embargo…-desvió el rostro como si se avergonzara de decir lo que pensaba- esa extraña discusión que tuvimos me dio una pizca de esperanza- fijó su vista en Kyoji y luego sonrió. –gracias.

Las palabras se le quedaron atoradas en la garganta, no podía creer lo que acaba de escuchar, eso demostraba que su jefe era después de todo un «Humano con corazón», la máscara de hombre insensible y frió se iba rompiendo en fragmentos cristalinos permitiéndole ver quién era realmente el ser llamado Tsuruga Ren.

él se remangó las mangas de su Jersey y lo primero que cogió fue el paquete de salchichas medianas. -¿empezamos?- su voz resaltaba ánimo.

-¡sí!- contestó entusiasmada. Se lavó las manos y procedió a darle las instrucciones a Tsuruga san. – es muy fácil y divertido, mire- cogió una salchicha y la partió a la mitad con un chuchillo, por el lado recién cortado trazó dos cortes en forma de cruz –no deben ser muy profundos pues estos son los tentáculos.

-¿eh?- cogió la salchicha recién hecha, según él le faltaba algo pues las que él comió tenían los tentáculos abiertos formando una peculiar figura y ésta era lisa.- pero ¿cómo se hace para que se separen y quede como un pulpo?, a mi me sigue pareciendo una simple salchicha partida a la mitad.

Kyoko sonrió para sí al ver la cara inquieta e ingenua del Hombre que tenía en frente. ¿Era el presidente de la agencia más importante de su país y estaba confundido por una simple salchicha?- eso ahorita lo verá, mientras tanto siga partiendo estas. –tocó el paquete recién abierto indicándole que tenía mucho para practicar.

Como un niño juicioso empezó a cortarlas, muy concentrado, tratando de descubrir el secreto.

Ella se encargó de cortar unos vegetales del tamaño de un bocado y preparar la harina para empanarlos. En otro bol mezcló los huevos para hacer el tamagoyaki y abrió el primer stand para buscar los sartenes y de más instrumentos que necesitaba. En ese había platos de variante tamaño, pasó al segundo pero sólo había vasos y tazas así que imaginó que las ollas estarían en los cajones de abajo, buscó y efectivamente los encontró. Preparó aceite en una pequeña olla y en un sartén rectangular, prendió dos de los cuatro puestos de la estufa e hizo los vegetales y el huevo simultáneamente… era muy habilidosa en las artes culinarias.

-terminé y ¿ahora?- dejó a un lado el cuchillo y le mostró las salchichas que había cortado.

-bien, tráelas por favor.

Ren tomó el plato y caminó unos cuantos pasos hasta la estufa.

Limpió con una servilleta el sartén donde había hecho el huevo y agregó una cucharada de aceite.

-ahora agregue las salchichas y con ayuda de los palillos les va dando la vuelta hasta que estén doraditas por ambos lados…sabrá que ya están cuando los "tentáculos" estén abiertos.

-ohh…- Ren siguió al pie de la letra las instrucciones.

Ella se fue al otro extremo de la cocina. En un bol comenzó a mezclar, harina, huevos, mantequilla y cacao en polvo para hacer un pastel improvisado. Cuando terminó, engrasó un molde circular y lo metió al horno que estaba integrado en la estufa.

-¿qué era eso?- comentó mientras seguía en su labor.

-es sorpresa.- sonrió y fijó su vista en los "pulpitos".

-qué bien, ya están listos.- apagó el fuego y tomó una salchicha con sus palillos acercándosela a su boca para soplarla. Estaba a punto de morderla cuando vio la carita de su jefe sonriendo, orgulloso de ver el resultado.

Se sonrojó –ehh… ummm le sedo el honor- estiró su mano para que la salchicha quedara casi en la boca de Ren.

Sin pensarlo dio un mordisco a la salchicha pero sólo comió la mitad. La otra parte intentó caerse de los palillos sin embargo Ren fue más rápido y la tomó en sus dedos. –Pruébala tu también- la embutió en la boca de su asistente.

El fugaz roce de sus dedos con los labios suaves produjo una extraña sensación en el cuerpo de Ren y en el de ella, aumentando su sonrojo.

-está rico, ¿cierto?.- ignoró el raro efecto y cogió con sus palillos otra salchicha. La comió de un solo bocado tratando de relajar la tensión de hace unos momentos.

-sí- atinó a decir mientras batía la cabeza a los lados tratando de espantar el calor de su cara.

-¿entonces por qué dices que no con la cabeza?- lo miró extrañado.

-¿eh? No es nada, mejor sigamos con el arroz.- Corrió a buscar la bolsa.

El pelinegro se acercó a los paquetes destapados, donde estaba la harina y la cocoa. Quería ayudar con el orden así que los subió a la alacena, junto a otras bolsas que ya no eran necesarias, según él.

Kyoko sacó el arroz y lo puso en el mesón que Tsuruga san limpiaba. –bien, ahora medimos una taza de arroz por dos de agua y lo ponemos en la arrocera.

-yo quiero hacerlo.- Ren cerró la alacena sin acabar de cerrar los empaques, cogió una taza y siguió el procedimiento antes dicho. –listo- echó todo a la olla que estaba a su lado izquierdo. -¿es necesario taparlo?.

-claro…- miró hacia los lados buscando algo- ¿pero dónde está la tapa?

-creo que acabo de verla en la alacena.

Kyoko se empinó para abrir el stand y lo único que alcanzó a ver fue una nube de humo blanco que le cayó encima. *cof* *cof*

-¡jajajajajajajaja!- Ren reía a carcajada limpia viendo a su asistente bañado en harina, tenía la cabeza totalmente blanca y la camisa azul ya no parecía de ese color.

-¡buff!- sopló esparciendo la harina de sus labios, se quitó los lentes para ver mejor y agachó la cabeza sacudiéndola de un lado a otro.

-jajaja- El pelinegro se acercó sin poder contener la risa; su asistente parecía un mimo. –viste, te dije que era un desastre en la cocina- acarició con su mano la cabeza rubia terminando de quitar el polvo. –Vamos a mi cuarto, buscaré una camisa para que te cambies.- pasó el brazo por el hombro de Kyoko y caminaron hacia la habitación.

La chica estaba muy avergonzada, no sabía que le daba más pena: si el hecho de estar blanca como un fantasma o tener a su jefe tan cerca dándole un abrazo de lado. Por fortuna, al llegar a la recámara Ren se alejó para ir al armario.

Su vista vagó alrededor de la suntuosa habitación. La enorme cama tallada parecía recién sacada de una antigua película, sin duda tres personas adultas podrían dormir cómodamente. Estaba perfectamente tendida con una sábana blanca, en la cabecera reposaba una almohada principal y una serie de cojines puestos a los costados.

Dormir ahí debe ser como estar entre las nubes.

Gracias a sus buenos reflejos pudo coger el buzo manga larga que venía directo a su cara.

-es lo más pequeño que encontré, pruébatela a ver cómo te queda.

-¿qué esperas?- Kyoji parecía nervioso.

-¿dónde está el baño?.- No pretenderá que me cambie en frente de usted.

-¿ambos somos hombres, cual es el problema?.

-¿ah? Ninguno, es sólo que quiero lavarme el cabello y la cara.- gracias a dios mi mente es rápida para inventar excusas.

-detrás tuyo.- Kyoko miró hacia atrás y caminó en dirección al baño. –ahí hay toallas y shampoo. Si necesitas algo más me llamas, mientras tanto iré a ver cómo va el arroz.

-gracias.

Kyoko no demoró en el baño, salió con el buzo café de su jefe, remangó las mangas y metió la tela por el pantalón para disimular lo grande que le quedaba.

Al llegar a la cocina terminó de hacer los preparativos para el almuerzo y le explicó a Ren como organizar los alimentos en el obento. Ella tomó como muestra la caja cuadrada y él imitó sus acciones en la caja de flores.

-listo, ahora vaya a sentarse Tsuruga san- Kyoko tomó un trapo rojo y puso las manos en la espalda de Ren empujándolo hacia el comedor.

-¿eh? Espera aún falta…- se sentó empujado sutilmente por Kyoji.

-no discuta- le cubrió los ojos con la venda. –Siéntese tranquilito y no vaya a espiar.- le advirtió en un tono juguetón mientras corría hacia la matera donde había escondido su regalo.

Ren sonrió y apoyó su cara en el soporte de sus manos.

A la velocidad de un rayo dejó el paquete al lado de Ren, fue y sacó la pequeña torta del horno, cogió las dos cajas de almuerzo y las acomodó en la mesa.

Sirvió un poco de té verde y puso una velita encendida en el pastel.

-ahora puede ver- la ojimiel se sentó en frente esperando ansiosa su reacción.

Ren se quitó la venda y no pudo reprimir un gesto de sorpresa. –¿a qué horas hiciste todo esto?.

-Feliz cumpleaños Tsuruga san, apague la velita mientras pide un deseo.

-Kyoji, sabes que eso no se cumple- lo miró enternecido con cierto toque oscuro en su voz.

-no diga eso, concentre todas sus fuerzas y piense en algo mientras apaga la velita.- sus ojos irradiaban emoción tratando de convencer a su jefe de que nada perdía con intentarlo; y funcionó, Ren cerró los ojos y luego de unos segundos sopló.

Ummmmm… pues, creo que… deseo encontrar a una persona que me ame por lo que soy y no por lo que tengo.

*clap, clap* aplaudió sonriente mientras miraba la cara incrédula de Ren. -¿qué pidió Tsuruga san?.

-no es de tu incumbencia.- sonrió de lado fingiendo un tono serio.

-¡ahhhhhhhhhhhh!- soltó un mohín desanimado.

Ren rió por los gestos tan graciosos que hacía el chico, se percató de la bolsa de regalo. -¿esto es para mí?- preguntó extrañado, no creía que le estuviera dando un obsequio después de todo lo que dijo ayer.

-sí señor, lo hice yo mismo así que no tiene excusas para que lo rechace.

Sus labios se curvaron en una cálida sonrisa y procedió a abrir su regalo.

Continuará

Qué creen que Kyoko dio a Ren como regalo? jumm adivinen pues, no está tan difícil, jejeje

Notas:

1) Es que quiero crecer: supongo que les habrá sonado rara esta frase, aquí en Colombia cuando la visita no se ha sentado o cuando alguien permanece mucho de pie habiendo sillas disponibles se le dice por molestar: ¿es que quiere crecer? o lo usan cómo respuesta, en un dorama escuché un equivalente y era: siéntese que el techo no se le va a caer. JAJAJA

2)Obento o Bento es la caja de almuerzo japonesa, al ponerle la o antes de bento queda más formal (así se refiere Kyoko), Ren lo usa de manera informal.

3)Tamagoyaki: también denominado dashimaki, es una especie de tortilla de huevo que se puede encontrar en la cocina japonesa. Se suele servir como parte del desayuno en Japón. Por su composición puede ser dulce o salado, depende del gusto del consumidor y de la zona.

OH Casi lo olvido, Feliz día de san Valentín!


Reviews!

Neko: Hola, Neko san, yo juraba que eras menor que yo, jejejeje pero veo que me llevas un par de años por delante, jijiji olep no he pensado cuando Ren la va a ver cómo chica pero va a estar muy bueno, voy a ver donde lo meto, okis? Te dicen que pareces de 15 por tu aspecto físico o porqué (yo también te ponía 15, jijijiji) por cierto de donde eres?. Mexico? Espero verte pronto por aquí, chau, besitos nekosos para ti, muak nya!

Sakura-chan: jajaj No exactamente voy a emparejar a Kyoko con Kanae pero si va a pasar "algo", jjajaj espera y veras.

Creo que ahora que lo dices llegué a ver un por encimita un episodio de niña de mi corazón cuando la pasaron por RCN, pues mi abuela se la veía, pero no me gustaron los protagonistas y sinceramente la trama no me llamó la atención, ajjaja pero por el contrario cofee prince me encantó (excepto el final) me la vi hace como un mes y Hanakimi me la vi el año pasado pero la versión japonesa, vi un episodio de la coreana pero yo quería ver la japonesa por Rui (el de HYD) ve lo de la piscina no fue por hana kimi (creo que no pasaron algo así en la japo) simplemente se me ocurrió. Jeje

Jajaj Sakura estará más aventada en la próxima de la próxima, cuando esté celosa, jajajjajajjaja de quíen? Aún no tengo ni idea.

Jajja claro que no me molesta que me escribas un review largo, al contrario me hace muy feliz, me encantan los reviews jugosos, jijijiji

Bueno amiga, nos vemos luego pues, chau! Chokokisu no ichigo! JAJAJAXD

acabo de leer tu otro review, precisamente estaba corrigiendo este capi cuando lo recibí, gracias.

Kourei no Tsuki: hola! Me alegra que estés aquí, pero tengo una pregunta de donde sacaste lo de la campaña del OoC? Jamás había leído algo así. Creo saber cual novela es "niña de mi corazón" y si es la que vi por unos contados minutos no me gustó para nada, al contrario de los Doramas como coffee prince y Hana Kimi que manejan una temática parecida. Es bueno ese intercambio cultural que hacemos por aquí, Jejeje he aprendido mucho gracias a ustedes, Chaolín, nos vemos luego! Abrazos Izayoi san!.

Rosa Darcy: jejje te entiendo perfectamente con eso del horario, ahora el tiempo no me alcanzaXD, jejej ya anhelo las vacaciones, jajajja sipi, Ren se está portando mejor y pronto se sentirá confundido por sus sentimientos hacia Kyoji, muejejjee Changos! Ya quiero ver el nuevo capi manga, hay dios, cuantos meses más nos tendrán así? Jummm bye bye! Rocy chan, jijijiji

By sakuraliz 14/02/11