N/A: Muy bien, aquí va el capítulo 2 xD
Ustedes saben de quiénes son los personajes...
Capítulo 2: Descontrol y reflexiones
—Eres… ¡eres un demonio! ¡Eres un maldito demonio! ¡No eres humano!—Dijo Albert muy asustado
—¡Kiaaa! —Rugí, significaba: Te mato
Albert salió corriendo en dirección opuesta de donde estaban mis amigos, yo salí del callejón, vi robarse un Toyota Eclipse y sentí como se alejaba, cargué en mi boca una Bijū-dama [Bomba bestia con cola], la tragué y la disparé como un mega blaster. Albert apenas tuvo tiempo de reaccionar, pero lo hizo a tiempo y viró a la derecha, mientras empecé a perseguirlo y lanzarle Bijū-damas, además de que no solo intentaba hacerlo explotar en pedazos, sino que también quería partirlo en cientos de pedazos por todo.
Lo peor de todo es que no me había dado cuenta que todos mis amigos estaban asustados por mi estado actual, que estaba convertido en una bestia salvaje y descontrolada, y por desgracia, Sam era la que más estaba asustada, porque había descubierto un lado completamente desconocido para ella y aunque no lo crean, también un lado diferente al mío, una parte oscura, hostil, sanguinaria y cruel, del cual ni yo sabía que existía, y en mi muy en mi interior me sentía horrendamente mal por todo esto.
Escuchaba mi corazón palpitar con mucha fuerza, y mis pulmones acelerados por toda esa ira acumulada por tantos años, la ira, las penas, las pérdidas que sufrí a lo largo de mi vida; es curioso, un amigo me había dicho que aquellas personas que no descargan sus frustraciones, las personas que no se desahogan de alguna manera, pueden llegar hasta el extremo y explotar... Y desgraciadamente eso me ocurrió, exploté toda mi ira de esa manera... y estoy intentando matar a alguien, y realmente ese alguien se lo merece desde hace mucho tiempo...
Todo mi sufrimiento, reprimido en algún lugar de mi interior, en el interior de un joven que soñaba crear grandes cosas, para ayudar a la gente que quiere, mejorar la vida de todos...
Pero con los sueños también destrozados, un renegado social por todas las personas, quien ha sufrido la pérdida de las tres únicas personas que amó con toda su vida y su felicidad... Un joven con un interior de una completa violencia, sufrimiento, tristezas y el rechazo de todos y alguien que fue tratado como una paria local, creyendo que esa persona era como de otro mundo causando un profundo dolor, junto con un desconocido odio hacia la gente... ese era el demonio que se ocultaba dentro de mí... una bestia enjaulada, encadenada, durmiendo dentro de la cueva más profunda de la sub-consciencia, liberada finalmente con ganas salvajes de matar a todos los que se crucen en el camino...
Entonces me hice una pregunta que nunca me lo había hecho...: ¿En qué momento lo fue que tal vez ya lo había perdido todo...? Incluida mi verdadera humanidad…
El Flint Lockwood que todos conocían, incluida Sam… ¿era real… o solo una ilusión…? Y saben qué, ahora, ni yo sabía esa respuesta…
Pero ni siquiera me importó aquello...
... y parece que nunca me importó...
... y seguía sin importarme...
... eliminarlo era mi único objetivo...
Delante de aquel mar de emociones negativas, odio y desesperación eran lo que más me agitaba por dentro, algo muy en mí me exigía eliminarlo para calmar ese sentimiento que tenía atorado desde hace mucho. Y dándome cuenta, hubiera sido más fácil si hubiera liberado toda mi ira y destruir la isla completa tan solo para acabar con una sola persona, acabando con otros cuantos que otros por puro enojo...
...pero me contuve
Sam... quien estaba en el suelo en un estado de shock emocional mientras que aún trataba de saber qué acaba de ocurrir... ¿qué pasó el chico tierno, ingenuo, bondadoso que ella había conocido en el domo de gelatina? ¿Qué pasó del "verdadero" Flint? Siendo sincero, ni yo sé dónde estaba en ese momento… y a mi "parte oscura" realmente no le importó, solo matar al que tanto daño me causó a mí, y al pueblo…
—Flint… ¿En qué te convertiste…? —Susurró ella mientras una lágrima rodaba de su mejilla izquierda —¡Flint! ¡¿Dónde estás?! —Gritó con todas sus fuerzas, su voz se quebró
Yo estaba persiguiendo a Shelbourne mientras tanto, además de que estaba muy lejos desde donde se encontraban mis amigos, hasta que escuché que alguien gritó quebradamente mi nombre: —¡Flint! ¡¿Dónde estás?!
