BON SOIR TOUT LE MONDE!

Aquí estoy de nuevo yo! Jajajaja me gusta empezar riéndome a ver si les contagió mi alegría. Bueno, hoy día 23 (qué lindo es el número 23, no? O será que me parece lindo porque es mi cumple, jajajaj no sé…) les traigo el septimo capi, jajaj verán el primer acercamiento casi lemático (palabra que me acabo de inventar referente al lemon) entre los protagonistas.

Prosigamos, les cuento que este es mi capi favorito por el momento y espero que les guste mucho!

Jummm voy a hacer una encuesta.

Por favor marquen en su review alguna de las opciones que se presentan a continuación.

Aún no he definido cómo Ren se va a enterar que Kyoji es mujer así que voy a plantear unas alternativas para sondear qué quiere el público lector, jajaja (yo y mis ocurrencias)

a-Alguien le dice la verdad.

b-Kyoko le dice la verdad.

c-Se entera por accidente y se enfada.

d-Se entera por accidente y le da gusto.

e-Respuesta C + le dice a Kyoko que deje de fingir.

f-Respuesta D + no le dice a Kyoko y oculta que ya sabe la verdad.

g-Quiero que sea una mezcla de las opciones anteriores

h-No me gusta ninguna de las opciones.

i-Me gustaría que fuera así….. bla bla…..

j-Quiero que sea sorpresa Sakuraliz, lo dejo a tu gusto.

Bueno, espero que participen en la encuesta, sus comentarios son muy importantes para mí, chau! Nos vemos al final.

Capítulo 7

-jajaja eso fue muy divertido-. Decía Ren mientras bajaban del Arca de Noé.

-oh por Dios, estoy mareado.-llevaban horas montándose en los juegos mecánicos. Era lógico que tuviera ganas de vomitar, antes del Arca habían subido al Tornado, al Platillo volador y al Pulpo Loco, tres atracciones en donde girar a alta velocidad de arriba/abajo era el objetivo.-no aguanto más.-casi se cae hacia atrás pero su jefe la sostuvo.

-lo siento, fue mala idea comer hamburguesas antes de subir- lo ayudó a sentarse en una de las banquitas de cemento.

-sí, pero teníamos hambre, jeje.-rió mientras se sobaba la frente tratando de alivianar el mareo.

-iré a traerte una pastilla, cerca de los baños vi un puesto de salud improvisado… seguramente hay muchos que están en la misma condición.

-gracias-. Echó su cabeza para atrás y esperó a que su jefe llegara, mientras tanto veía una serie de pajaritos dándole vueltas a su cabeza.

Cuando Ren llegó se sentó a su lado, le pasó la pastilla y una botella de agua. –la señora dijo que después de tomártela debes estar en reposo por unos minutos.

-bien, muchas gracias Tsuruga san-. Bebió casi toda el agua y cerró los ojos, sin ser consciente su cabeza cayó despacio en el hombro de Ren.

Ren se quedó tieso e inmediatamente miró hacia los lados cerciorándose de que no hubiera nadie en los alrededores pues podría malinterpretar la escena. –¿te sientes un poco mejor?

-ummmmmm, me duele mucho la cabeza… emmm… ¿Tsuruga san?…- ¿será qué le pregunto? Pero de seguro me toma por chismoso, ¡AH! ¿Qué más da? Él también se inmiscuyó en mi vida privada.

-¿sí?-

-ummm… ¿cómo… cómo es su mujer ideal?...- probablemente sea la muñeca anime Hentai, he leído que la mayoría de los hombres japoneses quieren tener una mujer así y por eso lo reflejan en los mangas. La Shoracha (Shotaro + cucaracha) esa tenía un montón de revistas y mangas hentai en su cuarto… ummm se quedó callado… soy una imprudente, ¿por qué me ha de importar qué clase de mujer le gusta a él? Mejor le digo que olvide la pregunta…

Esa pregunta lo tomó por sorpresa y tardó un poco en contestar –pues… no lo he pensado detalladamente pero… supongo que… inteligente, sencilla, bonita y que sepa cocinar… no me gustan las mujeres tontas que ni siquiera comen por no perder la figura, tampoco quiero que sea una beldad despampanante como el prototipo de mujer alta, cabello largo, pechos y trasero grande… ahora que lo pienso…- tomó entre sus dedos su propia barbilla y miró detenidamente al chico de al lado- sería como Kyoji san en versión femenina, Jajajaja- rió por su exagerada ocurrencia.

Kyoko abrió los ojos incrédula y se enderezó al instante, ¡QUÉ! ¿DE VERDAD? ¿ESO QUIERE DECIR QUE YO COMO MOGAMI KYOKO LLEGARÍA A GUSTARLE A TSURUGA REN? …sintió que gotitas de agua le empezaban a caer en sus manos. -¿está lloviendo?

-ahhhhhh si. –Suspiró profundamente- al parecer viene un aguacero, el cielo está completamente nublado. Será mejor que nos vayamos-. Se paró de la silla y miró a Kyoji preocupado. -¿estás bien?.

-si, al menos me puedo poner en pie.- Se paró y juntos caminaron apuradamente hacia el parqueadero, era muy tarde y estaba todo oscuro, un fuerte trueno causó un apagón. -¡Tsuruga san!- lo llamó fuertemente cuando lo perdió de vista.

-tranquilo, aquí estoy.- puso una mano en el hombro de Kyoji mientras sacaba su celular para alumbrar. La lluvia se había intensificado.

Llegaron hasta el auto y no tardaron mucho en salir a la carretera. -¡Qué frío!-titiritó Kyoko abrazándose con sus propios brazos.

Ren estiró su mano hasta el asiento trasero y cogió una chaqueta que había dejado ahí hace unos días. –toma, estás empapado, si no te cubres te resfriarás.

-gracias, pero y ¿usted?, está igual de mojado que yo.- se abrigó rápidamente.

-no te preocupes, yo nunca me enfermo.- manejó con dificultad. La lluvia y la oscuridad se habían propuesto no dejarle ver el camino.

¡Jam!, ni que no fuera humano… -¡AHHHH!- pegó un gritó cuando Ren frenó bruscamente y maniobraba el auto para ponerlo en control. -¿qué pasa?-

Estaban conduciendo por una avenida en la que sólo se veían árboles a los alrededores -¡Diablos!, se pinchó una llanta. –se quitó el cinturón de seguridad y abrió la puerta.

-¿Para dónde va?, ¡está lloviendo a cántaros!...

-tengo una llanta de repuesto, no tardaré mucho en cambiarla. Quédate aquí.

Ren salió a la intemperie y caminó hasta la cajuela para sacar la llanta y las herramientas. Se agachó para revisar porqué se había pinchado y vio grandes pedazos de vidrio tirados en la calle, como cuando ocurre un accidente automovilístico. Sin embargo estos parecían puestos a propósito. Se fijó en los alrededores pero no notó nada extraño. Se apresuró en poner el repuesto pues el frío nocturno lo estaba congelando.

Kyoko miraba atentamente a través del espejo retrovisor. Estaba muy preocupada por Ren. Si ella estaba muerta de frío ahí en el auto ¡¿cómo estaría su jefe afuera?... Vio una extraña sombra que se acercaba lentamente hacia Ren, traía una botella rota en la mano y tenía intenciones de… -¡CUIDADO TSURUGA SAN!- gritó desesperadamente mientras salía del auto.

Ren reaccionó y hábilmente esquivó el golpe que iba directo a su cabeza. Sin embargo el suelo estaba muy húmedo y no puedo quitarse completamente del área de ataque y aquel tipo musculoso alcanzó a herirlo en el hombro.

-¡ABAJO LOS SAPOS!- Kyoko sintió ese grito detrás suyo y en menos de un segundo fue empujada bruscamente. Ella alcanzó a poner las manos y evitó estrellarse contra el suelo.

-¡KYOJI!-

*CRASH* el hombre que atacó a Ren pisó intencionalmente los lentes que cayeron a unos centímetros e iba a darle una patada al chico enclenque que acababa de ser empujado por su compañero.

Ren enfurecido se paró quedando a la altura de su atacante. Chocó sus manos contra los oídos del tipo, aturdiéndolo. Clavó sus dedos en la barbuda garganta paralizándole las cuerdas vocales y subió su rodilla para acertar un efectivo golpe en el gordo estómago.

-¡Hey amigo! Sólo pasábamos por aquí y nos gustó tu auto. ¡Relájate!- dijo el otro ladrón aparentando que no pasaba nada.

Kyoko desde el suelo le pegó una patada en la rodilla y con su otra pierna lo enganchó para tumbarlo. Se levantó rápidamente y se acercó a Ren quien estaba parado junto al otro fenómeno de circo.

-Si no quieren morir ¡LARGUÉNSE!- les gritó Ren a todo pulmón.

El hombre gordo escupió sangre e hizo el intento por levantarse pero cayó desplomado.

-¡Hey cobarde! Si no quieres que se los lleve la policía ¡levanta tu estúpido trasero y llévate al imbécil de tu amigo!- Le gritó Kyoko al tipo que la había empujado sacando a flor de piel su lado oscuro; la ferocidad de sus ojos habría espantado al mismísimo diablo. Hasta Ren se asustó. Siempre había visto a Kyoji como el tipo amable, tierno e infantil.

El hombre se paró temblando y sin mirar al chico bajito (le infundía un terrible miedo) corrió y ayudó a parar a su compadre. –Nos metimos con las personas equivocadas, ¡anda ya! Correeeeeee. Tenemos que largarnos.- el par de fulanos se perdieron en la oscuridad de la noche como almas llevadas por el Dios de la muerte, comúnmente llamado Shinigami.

Kyoko respiró agitada y su aura volvió a la normalidad.

-¿estás bien?- preguntó Ren preocupado.

-sí, sólo me raspé un poco las manos…- miró detenidamente a Tsuruga san.- ¡Dios! Está sangrando- una mancha rojiza cubría ligeramente el hombro de Ren y se esparcía cada vez más gracias a la lluvia.

-es sólo un rasguño, vámonos de aquí.- metió la llanta dañada en la cajuela junto a las herramientas y se montó en el auto. Ella lo siguió.

-¿está seguro que se encuentra bien?- Ren temblaba mientras conducía, parecía invadido por escalofríos.

-sí, ya sanará.-… diablos pero ¿qué me pasa? El hombro no me duele pero me siento débil y un poco mareado.-¡Aaachú! ¡Aaachú!- estornudó tan fuerte que hasta él mismo se sorprendió.

Kyoko buscó en la guantera del carro algo con qué secar la cara de Tsuruga san. Encontró sólo un trapo rojo pero no dudó en utilizarlo. Aprovechó el pare del semáforo y se levantó parcialmente de la silla. –dios mío, ¡está ardiendo! Debe tener fiebre.- apresuradamente secó la cara y el cuello de Ren. –Suénese.- puso el trapo en la nariz de Ren.

-No, siéntate. Estoy bien, ya casi llegamos. ¡achís!

-¡que se suene!- le ordenó sin titubear.

Ren no vio otra salida que hacerle caso. Ella regresó hasta su puesto y continuaron hasta el apartamento de Tsuruga.

Ren casi que no podía permanecer en pie. Al salir del ascensor le tocó apoyarse en Kyoji para no caerse. Metió la mano a su bolsillo para sacar las llaves y abrió la puerta torpemente, parecía que se le fueran a ir las luces.

Kyoko lo ayudó a sentarse en el sillón más cercano. -Iré por unas toallas.

-en mi armario hay ropa, busca algo para que te cambies.- parecía estar sólo preocupado por su asistente.

Ella se apuró en traer las toallas y empezó a secar el cabello de Ren, estaba muy preocupada por esa herida así que fue desabotonándole la camisa húmeda para curarlo. -¡ahhchú!-

Los nervios le impidieron distraerse con el pecho de Ren, si fuese otro momento estaría completamente sonrojada. –¡ahh!- pegó un suave grito cuando vio la herida. Él no daba señales de estar dolorido, sin embargo eran tres cortes verticales poco profundos, los causados por el vidrio de la botella.

Abrió el botiquín de primeros auxilios que había sacado del auto y cogió el agua destilada y la gasa para lavar la herida. Le indicó a Ren que se girara para que ella tuviera acceso a su hombro derecho. Hizo presión con una gasa sobre las cortadas para detener el sangrado. Ren apretó los dientes y no pudo evitar hacer una mueca de dolor. A Kyoko casi se le parte el corazón al verlo así, se sentía tan mal por él. Las lágrimas empezaron a salir de sus ojos sin pedir ninguna clase de permiso. –lo siento tanto Tsuruga san, todo esto es mi culpa- gimoteó mientras iba cubriendo las heridas con curitas adhesivas.

-¿por qué dices eso?- murmuró en un tono muy suave sin girar el rostro para verlo, se sentía muy extraño.

-si yo no lo hubiese invitado a ese parque nada de esto hubiera pasado, no debí venir hoy-. Terminó de secarlo con la toalla.

-no seas exagerado. Si no hubieras venido no habría podido pasar el mejor cumpleaños de mi vida- volteó su cuerpo para quedar de frente a Kyoji y se entristeció al ver ese rostro afeminado con los ojos acuosos –muchas gracias… Kyoji san- le costaba hablar, sentía como si le hubiesen aplicado anestesia pero con las últimas fuerzas que tenía pasó su dedo pulgar por la mejilla de Kyoji tratando de limpiar las lágrimas.-p..por favor, no… llores.

-¡Tsuruga san!, ¡Tsuruga san!- el pelinegro se desmayó en el regazo de Kyoko.- ¡despierte Tsuruga san! ¡por favor despierte Tsuruga san!... ¡por favor… Ren!.-se sintió rara al llamarlo por su nombre de pila; era como si ya hubiera más confianza entre ellos. Sin darse cuenta había dejado de fingir una voz gruesa y al llamarlo desesperadamente utilizó su hablar femenino.

¿Ahora qué hago, Dios mío? No puedo dejarlo así y ya es muy tarde para regresar al Darumaya, tendré que… quedarme esta noche aquí.

No se entusiasmó mucho con la idea pero no tenía otra salida. A la única persona que podía decirle del estado de su jefe era a Yashiro, pero él estaba fuera de la ciudad y no llegaba hasta el lunes. Llamó a Okami san para avisarle y que no se preocupara.

Sacó fuerzas de donde no tenía y llevó a Ren hasta su cuarto. –santo cielos, me voy a herniar.- llevaba un pesado bulto en sus espaldas.

–¡uffff!- descasó cuando aquel bulto llamado Tsuruga quedó recostado boca arriba sobre la cama- se apresuró en acomodar las almohadas para que la herida del hombro no rozara la cobija.

Fue hasta la cocina y preparó unos paños de agua fría para bajarle la fiebre. Se sentó a su lado y puso el primer paño. –Qué frío hace- por fin cayó en cuenta que ella aún estaba empapada. –¡changos! Si no me cambio pronto estaré en las mismas condiciones…- miró a Ren de pies a cabeza.- ¡un momento! Él aún tiene puesto su pantalón y está completamente mojado. ¡Demonios! Tengo que quitárselo.

Una batalla mental se empezó a formar en su mente, nunca había desvestido a un hombre, ¡ni siquiera en sueños!... tranquila Kyoko, se supone que eres un chico y no hay ningún problema en qué lo veas desnudo. Pero… pero… ¿qué hago si se despierta y me ve desvistiéndolo?, pensará que soy un pervertido, ¡un aprovechado!, no, no, no, pero tampoco puedo dejarlo con esa ropa húmeda, se pondrá peor.

Ármate de valor y hazlo, cierra los ojos y has de cuenta que estas quitándole la ropa a un maniquí. En cierto modo es verdad pues Tsuruga san está inmóvil…

Se paró de la cama para quitarle primero los zapatos y las medias, luego se sentó al lado de la cintura de Ren y empezó a desabrochar la correa.

Eso es, relájate, lo que estás haciendo es por una buena causa y no con fines pervertidos así que no debes sentirte avergonzada. Desabrochó el par de botones y bajó la cremallera. Alcanzó a ver la tela licrada de los bóxer blancos de Ren y se le subieron inmediatamente los colores.

Cierra los ojos y hazlo con calma. Cogió el borde de los Jeans de Tsuruga y apretó sus párpados con fuerza mientras bajaba los húmedos pantalones. Los tiró al piso junto a los zapatos y aún no se atrevía a abrir los ojos.

Caminó a oscuras hasta el armario y abrió los ojos para buscar algo de ropa. Sacó un pijama para Ren pero no encontró nada del tamaño de ella, todo le quedaría gigante. Se resignó y cogió un buzo y unos shorts.

No aguantó más el frío y optó por cambiarse rápido en el baño.

¡Noooooooooo! hasta las vendas están mojadas. Liberó sus senos y terminó de secarse la parte superior. Se quitó el resto de las prendas (incluyendo los interiores) y se vistió. Le daba mucha pena ponerse ropa interior de su jefe así que prefirió quedarse así. Buscó la lavadora y echó a lavar su ropa junto con la de Tsuruga. Era de esas lavadoras especiales así que la ropa saldría prácticamente seca y en menos de 20 minutos ya podría ponérsela.

-¡Cielos! Dejé a Tsuruga san desabrigado y con los interiores húmedos… ¡qué despistada soy!- Entró a la pieza y no pudo evitar fijarse en el cuerpo que yacía casi desnudo sobre la amplia cama. No tuvo la fuerza de voluntad suficiente para cerrar los ojos.

Jamás le había impresionado tanto la apariencia de un hombre. Siempre había preferido la mente al cuerpo, especialmente porque cualquier hombre con la mitad de atractivo del que poseía el que estaba tumbado en la cama; no solía tener un coeficiente intelectual mayor que el número de sus zapatos. Su ex novio era muy atractivo, sin embargo no le llegaba ni a los talones a su jefe. Y a nivel intelectual Sho tenía todas las de perder contra Tsuruga. Quizá la razón de que se hubiera fijado en el hijo de los dueños del Ryoukan, fue que él estuvo con ella en los momentos más difíciles de su vida. Era su único amigo, su confidente, la única persona del sexo opuesto de su edad con la que compartía.

Se extrañó por sus propios pensamientos ¿por qué diablos estaba comparando a su jefe con el estúpido de su ex novio? No tenían absolutamente nada que ver.

Se despertó en ella una imperante curiosidad por acercarse para detallar ese viril cuerpo. No tenía la más mínima duda de que su pecho sería duro como una roca y tendría la textura del satén.

Caminó unos cuantos pasos hacia Ren y detalló su rostro. Se veía tan tranquilo, las espesas pestañas acariciaban el borde de sus ojos, la respingada nariz estaba en perfecta simetría y su boca… ¡santo cielos! ¿Cómo sería recibir un beso de esos labios? Sin lugar a dudas jamás encontraría la respuesta a su pregunta.

Sus hombros eran increíblemente anchos y los músculos que sobresalían hablaban de su fuerza, rapidez y agilidad. Sus pectorales y sus brazos estaban igual de desarrollados y definidos.

Y su vientre… ¡Oh Señor! Esos abdominales le ganaban a la figura de una chocolatina a cuadros.

No siguió bajando la vista, su lado razonable mandó a volar a su lado instintivo haciendo que reaccionara. ¡Pareces boba mirándolo Kyoko! ponle la bendita pijama y sal de la habitación.

Procedió a hacer lo que le dictaba su subconsciente y se sentó en la cama. Cogió la parte superior del pijama y la dejó sobre la almohada mientras metía sus manos por debajo de la espalda de Ren tratando de levantar su tronco, tuvo que abrazarlo con fuerza y tirar hacia adelante durante un rato para lograr que ese maniquí se sentara. Iba a soltar el agarre para tomar el pijama cuando sintió que los brazos de Tsuruga se curvaron en su cintura; eso le puso los nervios de punta y según ella, la razón de que su cuerpo se fuera calentando era un contagio directo con la fiebre de su jefe.

Con mucho cuidado intentó liberarse, pero los brazos masculinos la retenían con más fuerza. Llamarlo no era una de sus opciones. No podía hablar pues si su jefe la llegaba a ver en ese estado estaría en graves problemas.

Lentamente su cuerpo fue cediendo hacia atrás presionado por el peso de Ren y aún así él no dejaba de abrazarla.

Gracias a la gravedad el paño húmedo de la frente de él calló en la cabeza de ella. Decir que en ese momento se escuchó un "suash" como cuando cae el agua sobre el aceite hirviendo; no sería exagerar.

Kyoko giró su cara hacia un lado para quitarse el paño y en el mismo instante sintió el mentón de Ren apoyándose al extremo de su clavícula y la nariz rozándole su oído izquierdo. Sus piernas estaban intercaladas y la cintura de él rozaba la cadera de ella.

Aquel hombre estaba caliente en todo el cuerpo excepto en su entrepierna y eso gracias a los bóxer húmedos.

Por favor Tsuruga san, ¡quítese de encima!

-ummm- Kyoko escuchó un murmullo en su oído y luego percibió un incesante olfateo sobre su cuello.

¿Qué le pasa? ¿Acaso es un perro? ¿Qué tanto es lo que me huele? Quería apartarlo lo más rápido posible, esos roces de su nariz contra su nuca la estaban abrumando.

-ummmmm…- la búsqueda canina cesó para dar paso a una más asertiva.

Kyoko se tensó cuando sintió los labios de Tsuruga rozándole por debajo de la mandíbula pero pronto hubo un alivio para esa presión, ya que la húmeda lengua de Tsuruga san empezó a dar pequeñas probadas.

Definitivamente en sueños se cree perro, ¿por qué diablos me lame? Pensó la chica involuntariamente dando un respingo. Sus hormonas dormidas iban despertando poco a poco alterando el funcionamiento de los dos órganos más importantes de su cuerpo; su corazón aceleró la marcha y su cerebro descontrolado no la dejaba pensar claramente e incluso mandaba acciones en su contra.

Una batalla bélica de mariposas dio inicio en el estómago de Kyoko pero fue detenida por un rayo de esperanza cuando Ren dejó de abrazarla para apoyarse en sus brazos en ademán de levantarse.

¡Aleluya! ¡Se va a quitar!, esta es tu oportunidad Kyoko, ¡tienes que huir!, sólo alcanzó a hacer un breve movimiento pues la frente y nariz de él quedaron junto a las suyas y ahora ya no estaba de lado sino completamente encima suyo.

Sentía su respiración chocando contra la suya, ese aliento cálido estaba a sólo milímetros. Si se movía un poco, sus labios se unirían en un beso. Aquel pensamiento la horrorizó e iba a empujarlo cuando vio que sus labios se estaban abriendo como si fuera a hablar.

-¿Quién…- la voz masculina sonaba agitada como si le costara mucho esfuerzo pronunciar palabra-… eres?

Los ojos de Kyoko se abrieron como platos cuando sintió los labios calientes de él cerrándose contra los suyos; inmóviles duraron unos segundos pero luego él empezó a moverlos lentamente queriendo abrirse paso.

Qué ¿qué es esto? Esto está mal, por favor deténgase, ummm pero su boca es tan…. Tan…. Tan … ¡olvídalo! Tienes que apartarlo… pero…. Es demasiado, ammmmmm errores como este no pasan una segunda vez, aunque sea sólo un segundo quiero disfrutar del mejor beso de mi vida…

El aliento de Ren era mareador. No pudo resistirse e instintivamente cerró los ojos y disfrutó de ese inesperado beso. Quería subir sus manos y abrazar esa espalda desnuda pero el lado aún consciente de su cerebro la retenía. Jamás en su vida había experimentado nada semejante al roce de su lengua entrando lentamente en su boca y cuando por fin cedió al deleite de ambrosía que le proporcionaba ese beso sintió que el cuerpo se le derretía.

Su parte instintiva mandó a volar a la pensante y no se contuvo; abrazó al hombre que tenía encima como si no quisiera dejarlo ir, gracias a eso él pudo profundizar más ese beso salvaje y ardiente teñido en ternura, parecía que lo estaba disfrutando al igual que ella.

Sintió la mano derecha de Ren buscando una entrada entre su camisa. Su cuerpo se estremeció cuando esa mano caliente hizo contacto directo con la piel de su cintura, subió lentamente por su estómago hasta que por fin encontró lo que buscaba; se cerró tiernamente en la pequeña redondez y la acarició suavemente.

Las primeras dosis de placer intenso aparecieron con el roce de esos dedos masculinos sobre sus botones rosáceos, un suave pellizco la hizo curvar la espalda y gemir exhalando el aire dentro de la boca de Ren que literalmente se comía la suya. Un cosquilleo y ardor se produjo en su parte baja, casi desesperante, nunca había experimentado algo como eso. Necesitaba algo para aliviar esa presión, pero no quería saber qué era y no fue capaz de averiguarlo porque la conciencia volvió a dominar su cuerpo cuando sintió el pequeño apretón en su seno.

Se sobresaltó al descubrir que la entrepierna de su jefe ya no estaba fría, el calor estaba tremendamente concentrado justo en la mitad abultada y dura que rozaba su pierna.

Su boca aún era presa de los labios de Ren y si no hacía algo pronto de seguro las cosas se irían a la basura y la llevarían a arrepentirse de sus actos por segunda vez. Cuando sintió que la mano de su jefe empezaba a bajar hasta su parte más sensible un profundo temor la invadió y sin pensarlo dos veces empujó al "maniquí" que tenía encima y se giró tan bruscamente que se cayó de la cama. Corrió como un gato asustado hacia el cuarto de lavado y se acurrucó en el suelo abrazando sus rodillas ocultando su rostro lagrimoso.

No, No, No, No, ¿que acaba de pasar? Eres muy débil Kyoko, te dejaste llevar y por poco caes en sus brazos, prometiste que no te ibas a entregar a otro hombre tan fácilmente, ¿es que no recuerdas lo que te hizo Sho? Después de que acostaste con él te mandó a volar de la forma más cruel, ¿acaso quieres que eso vuelva a pasar? Sabes perfectamente que Tsuruga san no ha querido a ninguna mujer y está muy lejos de hacerlo, ¿por qué se fijaría seriamente en ti? Eso es imposible, ni sabe que existes, que tu verdadero nombre es Kyoko y que…

Como si fuera poco su subconsciente salió a flote echándole sal a su herida.

-¡ya basta! – se tapó los oídos y luego limpió el par de lágrimas que escaparon de sus ojos. -Esto fue un error- Debo ser fuerte y no acercarme tanto a Tsuruga san, me está volviendo loca.

Sacó su ropa de la lavadora y corrió hasta el baño de la sala para darse una ducha de agua helada, vestirse e irse de ahí.

Sus planes se fueron por la borda porque cuando salió del baño su jefe estaba parado en frente de ella.

-¿Kyoji san?- preguntó adormilado a punto de volverse a desmayar, los brazos de su asistente evitaron que se cayera.


Chicas! Gracias por estar aquí, las quiero mucho! Besos y abrazos!

El próximo capi no sé cuando lo suba, espero que sea pronto! Jijijiji

Amiguis! Saben algo de Yoshiki Nakamura? He leído varias listas de mangakas que se han reportado a salvo luego de la catástrofe pero no aparece nada de Yoshiki… por favor, si alguna sabe de su situación actual comparta la información!

REVIEWS!

Kourei no Tsuki: HOLA! pues en verdad Kyoko no está enamorada de Ren todavía, pero siente cierta atracción por él, en un próximo capítulo lo va a explicar.

Siiiiiiiiiiii me partió el alma escribir que Kyoko se había entregado al idiota de Sho pero ya haré algo para compensárselo.

Gracias por tus felicitaciones adelantadas. Haaaaaaa no me gusta que mi fic sea tan parecido a esa novela, si me la hubiese visto no escribiría cosas que allí hubieran pasado pero como no tengo ni idea de las escenas supongo que en algún punto o varios habrá coincidencias.

Hasta lueguín! Tsuki san, byeeeeeeeeeeeeeeeeeeee.

Nickita021: HOLAAAAAAAAAAAAAAAAA amiguis! ya hace tiempo que no hablamos, olep ni por msn nos hemos visto, ummmmmmmmm.

Sipi a mi también me encantó el regalo de Ren, jajaja y ni sé cómo se me ocurrió... jajajja pero estuvo bueno.

Shh ahh todas detestamos al imbécil ese de Sho, ya quiro escribir la escena donde ella le da en la entrepierna, ajjaja me encantó esa imagen, ¿la viste en mi face?

Neko: hola neko chan! jejejejjeje te prometo que Kyoko superará ese trago amargo con un dulce y placentero sorbo de felicidad (ahh quería buscar otra palabra pero en el momentico no se me ocurrió) neko chan, tu tienes face? Es que la semana pasada publiqué unas imágenes de skip beat y pues etiqueté a las chicas que me leen(en una de ellas Kyoko está pateando a Sho) jajajaj. Si te gustaría verlas me agregas (mi correo está en mi profile o al final de mi primer fic) chauulin, jejej nos vemso luego. Besos

Sakura-chan: Hi! si se que shotaro se me rece más que una patada en la bolas,jajajja uyy se me rece que lo cuelgen en una pared y ren y Kyoko le tiren shurikens (jajaj como amé esa imagen) jajaja hay yo tambíen extraño a yashiro, veré la forma de meterlo!

amiguis si me dejaste review en el pasado, jeje 1000 chocobexotes pues! jajaj JA ne!

Rosa Darcy: uyy pobrecita rosy chan, tenés ojeras, jumm a mi me van a salir por hay dentro de dos semanas cuando inicien los parciales, hasta ahora me han hecho pero puros quiz.

Jajaj me dio risa la frase de tu hermana, lo odio con las fuerzas de mi odio, jajajaj aunque suene redundante simboliza un odio más fuerte ideál para representar loq eu sentimos hacia Sho, ajjajajaj

jajajaj las últimas opciónes que diste de cómo le voy a hacer para que pase el lime, fueron correctas, jajajja si había pensado en emborracharlo pero luego me arrepentí porque Ren quedaría mal, no me gustó. Ajjajaj me encantó tu risa maquiavélica. Ahhh amé HYD!: ahhh el manga está super bueno!

heyy sí, ya es hora de que Ren despierte! ya no son sólo dos hommbres además de él tras de ella sino el aparecido de Kijima y ese si no hace nada con rodeos, uyy fue super directo: quieres salir conmigo? De una, !así se hace carajo! Ren debería aprender de él. Además esa excusa tan pendeja conq ue le hace el reclamo, disque aceptar que otro hombre le comprara ropa era una verguenza para LME, qué diblos! ahh ya me calló porque seguiría insultando al amado de mi Ren.

By Sakuraliz 23/03/10