Capítulo 4: Cuentas pendientes y fin del juego
—Eres… eres un demonio…
—Si… lo soy… soy un demonio que pelea por proteger a la gente que realmente ama y valora, un demonio que te hará trizas si tiene la oportunidad… te digo no te quiero hacer tanto daño Albert, primero por ser el padre de Marie… y segundo porque eres el esposo de Angélica… también porque no quiero parecer igual que mi hermana... No voy a matarte... solo vete y no molestes a nadie nunca más…
—No voy a dejarte con vida Lockwood, nunca.
Justo en eso estallé una bofetada en la cara de Shelbourne, quien se quedó perplejo y no supo reaccionar
—No seas idiota y vete… —Le volví a decir
Él se negó de nuevo y le dí otra cachetada… su rostro emitía odio puro hacia mi… y siguió negándose a irse, y por cada vez que decía NO, le daba una cachetada, todos me miraban con susto, bueno… solo los códigos, por ver cómo maltrataba a su jefe. Código 2 (Patrick Patrickson), 4 (Angélica Rita Oreant) y 5 (Dennis Loquesto) no podían creer lo que veían, pero paré cuando vi un helicóptero azul aterrizar, y en la puerta decía: "Noticias del Clima, las noticias pasan, o no". La puerta se abrió y de ahí apareció Brent gritando en tono de broma:
—¿Me perdí del partido?
Luego también salió Manny también para curiosear qué estaba pasando, Brent se asustó al ver que Shelbourne estaba siendo torturado por alguien de cuerpo iluminado, y ese era yo… pero también se puso feliz al ver que era yo el que torturaba a Shelbourne, ya que nos hizo sufrir a ambos demasiado.
Patrick se dispuso a dispararme, pero me di cuenta cuando preparaba en gatillo de la pistola, paré de abofetear a Albert y aparecí frente a él, lanzando una mirada amenazante, agarré la punta de la pistola y se la quité.
—Ni se te ocurra hacerlo Patrick
Luego mandé la pistola al cielo y lo agarré del cuello, levantándolo del piso con una sola mano, y lo arrojé a un costado, luego agarré la pistola de nuevo, lo apreté y ésta se destruyó en varios pedazos. Patrick se levantó de nuevo pero antes de que me ataque creé una rasenshuriken y lo usé contra Patrick haciéndolo volar y estrellarse con más fuerzas contra el edificio, y esta vez atravesó varias paredes de concreto y dejándolo inconsciente... bueno, creo que realmente se me pasó la mano y le hice algo más, pero no importó. Desaparecí de nuevo y aparecí dándole a Shelbourne un puñetazo en el estómago.
—¡Ésta te lo manda Franchesca Lockwood! —Le grité, lo solté y lo pateé en el cuello —¡Ésta te lo envía Marie! —Hice crecer mi mano derecha e izquierda y lo rasguñé —¡Ésta te lo envía Brent y su familia! —Se lo dije de nuevo, Brent lo escuchó y sonrió, luego levanté la mano derecha y creé una Chō Odama Rasenshuriken —¡Y esta te lo envía Lucio, mi hermana mayor y todas las personas que mataste e hiciste sufrir por tantos años! ¡Fūton: Chō Odama Rasenshuriken!
Apreté el Chō Odama Rasenshuriken contra Shelbourne y la bola rasengan creció a un tamaño increíblemente grande, mucho más que el Odama Rasengan, destruyéndolo todo, los códigos, y mis amigos se cubrieron.
Cuando todo el polvo se disipó quedó un cráter increíblemente grande, de unos 20 metros de diámetro y 8 metros de profundidad, al fondo yacía el cuerpo sin vida de quien alguna vez fue Albert Serio Shelbourne, ex alcalde de Swallow Falls. Yo solo sentí una enorme felicidad y orgullo por esto, además de que estaba tranquilo de saber que Albert Shelbourne ya no causaría más daño a nadie… nunca más...
Los fantasmas que estaban atormentados porque su verdugo seguía vivo, ahora podrán descansar en paz…
