Capítulo 10
¡Ahhh! No entiendo para qué fui al médico si sabía lo que me iba a decir:
-señorita, lo que usted tiene no es nada más ni nada menos que estrés laboral. Las alteraciones en su ánimo, el nerviosismo y dolores de cabeza son síntomas característicos. Según lo que me dijo, usted vive muy ocupada con el estudio y el trabajo y no cuenta con el apoyo de sus padres ni ninguna otra persona que la ayude. Comprendo que es muy duro tener que afrontar el mundo sola… también el estrés se presenta cuando nos encontramos inmersos en una situación que creemos que es peligrosa y que no podremos resolver positivamente, aunque supongo que esa no es su situación. En todo caso, lo mejor que le puedo recomendar es que se tome las cosas con calma, organice su tiempo de tal forma que su rutina diaria sea más llevadera, haga a menudo ejercicios de respiración, duerma bien, aliméntese sanamente, salga a divertirse con sus amigos o practique alguna actividad que le produzca buenos sentimientos y la haga olvidar de los problemas. Si la situación se complica dígase a usted misma "Tiempo fuera" y tómese unos segundos para meditar.
-En el congreso de Neurociencias de 2008 se presentó una investigación que sugiere masticar chicle para combatir el estrés. Todavía no se sabe si el responsable de este efecto es el azúcar, el sabor o la mecánica de masticar, pero ya a muchos de mis pacientes les ha servido; le aconsejo que pruebe este método, aunque no lo crea, el estrés pude llegar a ser muy peligroso si no se trata.
Ahh como se supone que tome las cosas con calma y tranquilamente si en la mitad del día pretendo ser un chico, que supuestamente es mi gemelo… mi única amiga cree que soy hombre, le atraigo a una mujer y sueño cosas pervertidas con un personaje prohibido ¡ARGGGG!… estoy en peligro inminente todo el tiempo… además el sólo nombre de mi jefe me estresa; sus acciones, su voz, su mirada, ¡DIABLOS! Todo en ese hombre provoca un trastorno en mí.
ammmm
Bueno, al menos saqué algo productivo de mi visita; aprendí que masticar chicle no sólo puede producir caries y gastritis sino que ayuda a combatir el estrés… lo usaré de vez en cuando, así sea para distraerme de pensamientos que tengan que ver con Tsuruga Ren.
Pensándolo bien, gracias al tal estrés, mañana tengo el día libre... ¡wiiiiiiiiiii! Ya estoy mucho mejor, ummm creo que la cara de mi jefe es la que me enferma, gracias a Dios que en casa y en clase estoy a salvo de verlo.
Kyoko iba feliz hacia la universidad, parecía que en vez de caminar flotaba de la dicha.
-Te vas a caer si sigues caminando tan elevada, parece que tu cabeza estuviera en otro mundo- un hombre alto comentó mientras se acercaba a ella para seguirle el paso.
Ella trató de ignorarlo y aceleró su marcha. Empuñó sus manos para tenerlas listas ante cualquier percance.
-¡Hey! espérame, vamos al mismo lugar, podemos irnos juntos.- caminó rápidamente para alcanzarla.
-¿Qué diablos vas a hacer allá?- preguntó en un tono lleno de ira e hizo todo lo posible por dejarlo atrás.
-pues lo mismo que tú; estudiar.- se detuvo y sonrió ampliamente demostrando burla y egocentrismo.
-¡QUÉ!- frenó en seco y apretó más sus puños, un momento Kyoko, no le demuestres que estás furiosa, juega con la misma moneda. -No me digas que…- llevó una mano a su boca y extendió sus labios en una perfecta sonrisa- ¡te contrataron para estudiar las partículas de polvo!… jajaja ya sabía yo que las míseras suciedades no podían estar mucho tiempo separadas.
-¡ja! Que graciosa…-rió con ironía.- cuando dejarás de ser tan tonta, en verdad soy un nuevo alumno.
-si claro…. uuuuuuu cuando dejarás de ser tan patético, engreído, sarnoso, vanagloriado, pedante, repugnante, idiota…- iba a seguir con su lista de adjetivos despectivos (Un día pegó una imagen de Sho en su pared y empezó a lanzarle dardos a medida que encontraba más insultos en el diccionario) pero Shotaro le embutió una bola de chocolate para callarla.
Kyoko la iba a escupir pero él fue más rápido, la jaló del cuello de la blusa y pegó bruscamente sus labios contra los de ella.
A diferencia de lo que él pensaba, ella no se quedó pasmada, al contrario; lo empujó fuertemente y como él no quiso soltara ella empezó a emitir sonidos que indicaban ganas de vomitar.
Ante tal amenaza él la apartó, siempre había sido muy delicado y asquiento. –Eres asquerosa- le gritó limpiándose su boca con las mangas de la camisa.
-ghau…ghau …GHAU…- en realidad parecía que Kyoko iba a trasbocar. Ella de aposta se acercó a él y le escupió con chocolate y todo en sus zapatos.
Sho de auto reflejo la empujó pero no fue consciente de que lo hizo con mucha fuerza.
Kyoko tastabillo hasta que perdió el equilibrio y calló sentada en la carretera. –¡Auch!- gritó al sentir el asfalto chocarse contra su trasero.
A los pocos segundos escuchó un fuerte totazo contra la pared. Abrió los ojos y vio que era Sho el que yacía de espaldas mientras alguien lo sujetaba del cuello.
-bastardo, ni siquiera vale la pena que me ensucie las manos con tu sangre.- lo jaloneó y de un solo tirón hizo que cayera al piso.
Kyoko se asustó, estaba oscuro y entre las sombras había aparecido una bestia salvaje envuelta en un velo negro.
-Sh…- Su voz tembló cuando observó el cuerpo que había caído en el suelo y trataba torpemente de levantarse.
La figura del "héroe negro" de la escena se fue haciendo más clara a medida que se acercaba. –¿Estás bien?- flexionó un poco sus rodillas y extendió una mano para ayudarla.
Abrió temerosamente los ojos y parpadeó encandelillada por la blancura resplandeciente de esa sonrisa. ¡DONDE ESTÁN MIS CHICLES! Más rápido que un trueno esculcó en su bolso hasta sacar el paquete de pastillas de goma. Se embutió cuatro y masticó repetidamente.
-soy yo… no tienes por qué temer…-era increíble que una voz tan dulce saliera de un hombre cuyo semblante producía escalofríos. Vestía totalmente de negro; con una gabardina, botas y guantes de cuero.- tomó su mano para ayudarla a levantar.
-¿Tsu… Tsuu?...
-¿Qué? ¡¿No reconoces al animal de tu novio?- gritó el Sho cuando terminó de ponerse en pie.
Ren giró su cabeza milimétricamente y lo fulminó con su mirada.- ¿Animal? ….aquel que se atreve a empujar a una chica… ese sí es un animal.
Sho retrocedió disimulando sus nervios.
Kyoko se levantó y fue acogida por un abrazo de medio lado que irradiaba posesividad –aléjate de mi Shotaro, ¡lárgate de esta ciudad y si es posible del mundo entero!
-¡No puedo hacer eso!- respondió el rubio dando un paso hacia atrás, la mirada del hombre que tenía abrazada a Kyoko le ponía los pelos de punta.
-¿Por qué no?, con gusto te ayudo a desaparecer- Ren sonrió mostrándole su mano empuñada. Le encantaba jugar en su rol de chico malo… hace mucho que no había podido mostrarlo y jamás imaginó que en su noche de "espía" volviera a salir a flote.
-Porque estudio en el mismo lugar que tú, es inevitable que nos veamos las caras.- ocultó su miedo tras una sonrisa.
-eso falta por comprobar, es muy difícil que un imbécil como tú entre… y si por desgracia ocurriera ese milagro entonces ¡mantente fuera de mi vista!
-¡no lo haré!, así ese alienígena gótico se me venga encima, jamás dejaré de mirar lo que es mío…-habló supremamente confiado.- ¿Qué vas hacer?, ¿Huir?, como cuando te fuiste de Kyoto… eres una cobarde.
Kyoko tragó pesado, en realidad estaba asustada; Sho apostó su virginidad, se burló millones de veces de ella, la acababa de empujar… realmente no sabía qué hacer.
-entonces… yo estaré aquí para partirte la cara cada vez que te acerques a mi novia, hasta que seas tú el que tenga que huir como un vil cobarde.
-¡jaa! Eso lo veremos…- tomó mucho valor para caminar hacia el frente y empujar con su hombro el de Ren.
Tsuruga sólo hizo una mala cara y lo dejó pasar, le importaba más la chica que pelearse con un estúpido – ¿Mogami san?
Ella lo miró pero no dijo nada…
Él vio sus ojos bañados en miedo y la abrazó para reconfortarla.-no te preocupes, yo te protegeré.
Kyoko lo separó rápidamente a medida que masticaba la goma babosa. –si claro, como si eso fuera posible. Usted es un completo desconocido.
-eso no es cierto, soy tu novio de mentiras.- rió pícaramente
Un leve sonrojo acogió sus mejillas ante esa sonrisa traviesa *cof* -en todo caso es mentira… deje de cruzarse en mi camino.- tengo que apartarlo, de lo contrario descubrirá quien soy.
-¿entonces no quieres que sea mentira?- levantó una ceja haciendo una de sus tantas caritas seductoras mientras trataba de acorralarla con sus brazos.
Oh por Dios, en realidad no sé… ¡Como que no sabes!... Obviamente no quieres ser su novia… -nunca dije eso, yo tengo novio, de verdad.-desvió su mirada para que no pudiera leer en sus ojos que era mentira.
-¿Sí? ¿Y dónde está?... debería él defenderte de tu psicópata ex novio y no yo…-consiguió efectivamente lo que quería; que se topara con la pared para que no pudiera huir.
¡Changos! Esta vez debo inventarme algo creíble, no puedo decir que mi novio vive o estudia cerca porque con lo insistente que es, va a querer conocerlo y al final tendré que buscar novio falso… -está viajando, es un hombre muy ocupado.- terminó de decir con un tono despectivo.
-¿insinúas que yo no lo soy?... -¿crees que me disfrazo de criminal en las noches para seguir a una chica sospechosa porque no tengo nada que hacer?
-supongo que usted también lo es. No entiendo que hace aquí perdiendo el tiempo con una chica como yo.- su voz era cada vez más cortante, ni siquiera se había intimidado con la cercanía de Ren.
-vine para ver a tu hermano- fue lo primero que se le ocurrió para no quedar como un idiota que estaba ahí sólo por verla…
-¿Ahh si?…-se puso muy feliz al saber que su jefe estaba preocupado por él… bueno por ella.- Nii san sigue muy enfermo, no pudo venir a estudiar hoy…muchas gracias por darle el día libre.- hizo una pequeña venia.
Ren sonrió por el cambio de actitud que tomó Kyoko… se vuelve más amable si hago cosas que ayuden a su hermano; es muy comprensible, ahora ya sé por cual camino meterme. ummm se supone que debería estar enojado con Kyoji por lo que me dijo ayer, pero... en realidad él tiene un tanto de razón... –de nada, soy una persona que se preocupa por el bien de sus trabajadores. Es una pena que no esté aquí, necesitaba entregarle un informe para que lo revisara cuando estuviera mejor, iré personalmente a entregárselo.
-¡Qué!, ¿va a ir ya?- los nervios empezaron a salir a flote.
-sí, ¿cuál es el problema?...-la reacción de ella le pareció extraña
Kyoko introdujo otro par de chicles en su boca.
- ummm ¿comes tanto de eso porque todavía tienes el sabor del hocico de tu Ex?...-amaba el olor a menta, tenía muchas ganas de besarla, quitarle un poco de su chicle y de paso hacerla olvidar el contacto con el rubio.
-¡sí! Exacto… esa es la razón, es insoportable tener la asquerosa sensación de sus labios tocando los míos.- usted provoca un estrés demasiado alto que ni siquiera los chicles pueden controlar.
-¿quieres que te enseñe un método más efectivo?
-¡sí!- respondió sin pensar, por alguna razón ella creía que él se refería al estrés. Estaba perdida en sus propios pensamientos.
Ren se acercó y sin dudar un segundo la agarró suavemente de la cintura y unió sus labios con los de ella.
¡Wait! ¡wait! ¡wait! Devolvámonos a la parte de la historia donde usted pregunta si quiero un método más útil para eliminar… ¡MALDICIÓN! él quiso decir… -umm- emitió un sonido ininteligible mientras trataba de espabilar-nuouooooo-hizo el intento por negarse pero aquel beso se lo impedía, ese hombre era peor que una droga.
Él se detuvo y miró divertido su rostro sonrojado.
Ella se quedó con la boca entre abierta respirando agitadamente, tenía unas ganas enormes de pegarle una cachetada e iba a hacerlo pero la detuvo esa divina sonrisa que embellecía su rostro, parecía un niño… feliz.
-listo, ya no necesitas esto- tomó con sus dedos el chicle que tenía en su boca.
-ehhh- palpó con la lengua su paladar, dientes, encías y por ningún lado encontró su goma salvadora. –¡¿cómo rayos hizo eso?
-luego te lo enseñaré- comió de nuevo la masa blanca mentolada y sonrió mientras hacía el ademán de despedida. –hasta luego Mogami san, iré a ver a Kyoji.- empezó a caminar hacia su auto.
NOOOOOOOOOOOOOOOO, ¡ESPERE! ¡Piensa rápido! debes detenerlo… como sea, DEBES DETENERLO…
Kyoko salió corriendo hacia el teléfono público que estaba en la esquina de la universidad. No alcanzaba a ver el auto de Ren pero el camino que él tomó le indicó que iba directo al Darumaya. Cogió el auricular y se pegó tres veces en la cabeza de la desesperación… Dios, si esto no funciona estoy muerta… Marcó el número de Tsuruga y cubrió el trasmisor del teléfono con su bufanda para distorsionar su voz.
Ren escuchó su celular pero al ver en la pantallita número desconocido ignoró la llamada como era su costumbre.
¡DIABLOS! Olvidé que él no contesta si no reconoce el número… ¡pero no me rendiré!.. Marcó 10 veces al celular, ya le dolía la mano pero por fin escuchó una voz tras el auricular.
-¿Quien habla?- parecía irritado
Ella tragó pesado y fingió una voz ronca; con todas las características de ultratumba-soy… tu peor pesadilla…ggagagaga. ¡Cielos, esto que voy a decir es absurdo…!
-¿Qué? ¿Quién habla? Estoy harto de bromas- se enfadó.
-Nooooooo …. No se atreva a colgar, maldito humanoide. De lo contrario me encargaré de que pase a mejor vida. Ahora mismo detenga el auto. Ggogugoguou- cogió el empaque plástico de los chicles y lo apretujó contra el auricular. Es mi única salida, pero… esto es demasiado estúpido… ¿cerebro san, porqué no produces mejores ideas?
-qué… absurdo- ya iba a presionar el botoncito rojo para colgar pero esa espantosa voz atrajo su atención.
-WAWAWA cuando me vea sentada en el asiento trasero de su auto, con el rostro demacrado, mi pelo andrajoso, mis ropas harapientas, mi piel pálida, mis dientes ahuecados por los gusanos y mi alma sedienta de la suya… ahí si no le parecerá absurdo- rió de una manera escalofriante, hasta ella misma se erizó.
Ren frenó el auto y con un mucho temor giró su cabeza hacia atrás… respiró profundo cuando vio que no había nada –voy a colgar, me está colmando la paciencia.
-JAJHAHAJAHAJA entonces dejaré mi cadáver en frente de su auto y así pensaran que usted me asesinó WHAHAH…soy un ánima del purgatorio y necesito de su consuelo, pero si se va… lo seguiré y le jalaré sus piernas mientras duerme- santos cielos Kyoko, hasta tu misma sabes que esto es muy tonto, nadie se lo creería…
-ee…eee…- su mano comenzó a temblar, sus ojos no se habían despejado del retrovisor, estaba sudando…-¡No! basta, aléjese de mí- abrió la puerta y salió del auto asustado.
¡QUE! ¿Se lo creyó? ¿Tsuruga san le tiene miedo a los fantasmas? ¿En serio?... ¡BINGO! –sólo hay una forma en que puede liberarse de mí…baje del auto, mire a su alrededor mientras reza el padre nuestro al revés durante exactamente 10 minutos.- Kyoko no escuchó respuesta y luego de 1 minuto de silencio colgó y salió corriendo hacia su casa, observó desde varios metros al hombre que yacía dándole la espalda a un carro negro y parecía recitar un extraño conjuro, casi se le cae la quijada al piso al ver que su jefe estaba haciendo lo mismo que ella le había dicho.
Oh por DIOS no puedo creer que el plan A haya funcionado, quien iba a pensar que ver la película "las ánimas perdidas" algún día me serviría para algo….wowow pero menos mal no me tocó utilizar el plan B de hacerme pasar por terrorista, o el C de convertirme en secuestrador…
*BUFFFFFFFF* -por fin- respiró agitada mientras abría la puerta trasera del Darumaya. (No quiso entrar por la principal ya que había muchos clientes en el restaurante) le avisó a Okami san que ya estaba en casa y que si llegaba a venir su jefe dijera que se encontraba muy enfermo. Fue directo a su cuarto y se cambió su ropa por una de hombre, envolvió la bombilla de la lámpara de su mesa de noche con un paño y luego se lo puso en la frente para simular fiebre. Se acostó y se cubrió de pies a cabeza.
Más o menos 5 minutos después escuchó unos golpes en su puerta.
*cof* *cof* *cof* -adelante.
La señora abrió la puerta y le indicó a Ren que siguiera. El chico estaba demasiado pálido parecía que acababa de ver a un ser sobrenatural.
-¡Tsuruga san!- fingió sorpresa y tosió repetidamente.
-Kyoji san… ¿cómo te sientes?- caminó hacia la cama y se sentó en una pequeña banquita que yacía a su lado.
Okami san cerró la puerta y se fue a ayudar a su esposo con la comida.
-eeto… pues… un poco mejor- rozó la mano de Ren que estaba apoyada sobre el colchón y se asustó al sentirla tan fría.
-¿fuiste al doctor?
-sí… me dijo que no era nada grave y que con un poco de descanso se me pasaría.
-qué alivio…- suspiro y movió sus ojos hacia los lados como si alguien lo estuviera siguiendo.
-¿usted está bien?... se ve muy pálido- se sintió culpable al verlo así.
-…si- cerró los ojos y pasó la mano por su frente para apartar lo mechones que se le habían pegado por el sudor.
-¿seguro?... está casi azul, como si hubiese visto un fantasma.
Ren vibró al sentir escalofríos. –no digas esa palabra.-sus ojos reflejaban miedo.
-¿Cuál?... ¿Fantasma?- preguntó ingenuamente y se estremeció al verlo temblar. -… lo siento.
-tranquilo…- rió con amargura. - soy un estúpido al creer en esas cosas.
-yo creo en las hadas… y no me consideró estúpido- comentó con humildad y sonrió.
El pelinegro levantó las cejas sorprendido y se contagió de su sonrisa. –jeje ¿en serio crees en las hadas?
-¡sí!... puede sonar muy infantil pero es cierto.- subió un poco más la cobija y se cubrió hasta el cuello. conocí a una cuando era niña, así que no tengo dudas sobre su existencia.
-ohh vea pues…- su corazón empezó a latir a un ritmo normal y sus nervios desaparecieron lentamente.
-¿sabe?... jamás se me había cruzado por la cabeza que un hombre como usted creyera en los fantasmas... ¿alguna vez ha visto uno?
-sí…- tragó pesado.
-¿Dónde?- abrió los ojos como platos, ella nunca había tenido la mala suerte de encontrarse con uno.
-en el jardín de mi casa…- apoyó ambas manos en el colchón y bajó la cabeza. –fue un día después de que murió mi abuela. Vi una silueta traslúcida sentada en la silla mecedora, quise acercarme a ella pero el espectro se desvaneció.
-¿usted no se asustó?... jemm si eso me hubiera pasado a mi habría salido corriendo.
-no me asusté, más bien, me puse feliz por ver a mi abuela una última vez… sin embargo esa no es exactamente la razón de que le tema a los fantasmas.
-ahh… ¿no?
-No… como mis padres casi siempre estaban ocupados mi abuela me cuidaba, prefería mil veces estar con ella que con la servidumbre; era una señora hermosa, sabia y tenía creencias un poco extrañas.
-¿emm?
-sí, ella creía en las ánimas; les rezaba, les encomendaba su dinero y sus cosas, les tenía un altar y todo. Recuerdo que entrar a la pieza de mi abuela me daba miedo. –Rió con nostalgia- ella me contaba muchas historias donde supuestamente las ánimas la habían ayudado. Yo en realidad no creía en eso pero me encantaba oír la voz de mi abuela y podía pasarme horas escuchándola.
-¿los seres en los que creía su abuela tenían apariencia fea? ¿Por eso les cogió miedo?
-no en realidad, mi abuela decía que eran las almas de personas fallecidas que no habían podido acceder al cielo, entonces las mandaban a la tierra a hacer buenas obras hasta que pudieran ir al paraíso. Sin embargo también leí por curiosidad que las ánimas podían ser seres malos que torturaban a los humanos como forma de desquitarse con Dios, y que sus manifestaciones generalmente eran en la noche, donde te jalaban los píes o se te aparecían con el rostro demacrado.- se erizó al recordar la extraña llamada- De todas formas yo estaba más conforme con la versión de mi abuela.
-ammmmm.- vaya, así que por eso se creyó mi patética historia de ultratumba.
-yo no le temía a las ánimas ni a nada de espíritus o cosas por el estilo. Cuando tenía 10 años mi abuela falleció y yo caí en una profunda depresión. No hablaba con nadie en el colegio, me peleaba con todo el que se me atravesara diciéndome chico raro. Antes de eso los niños no me querían por ser el que sobresalía en todo y después, me odiaron porque ya no les dejaba pasar sus insultos, me volví muy problemático. El día que murió mi abuela mi papá llamó al colegio y le explicó la situación al director para que diera la orden de permitir mi salida más temprano, también dijo que él no podía recogerme porque estaba en el hospital y que en su lugar iría su mejor amigo.
-Bueno, eso fue lo que después mamá me contó, ella estaba fuera del país en esos momentos… yo me enteré por otra fuente…-apretó los dientes en señal de enfado- Recuerdo que esa tarde estábamos en clase de deportes y un compañero de mi curso intentó empujarme, yo lo esquivé y él fue quien cayó al piso. Las risas infantiles se hicieron notar y aquel niño se paró sacudiéndose la arena. Yo lo ignoré y fui a tomar un balón. Lo escuché gritarme: ¡hey! chico genio, ¿los fenómenos como tú no tienen lágrimas? Yo lo volteé a mirar demostrando no comprender sus palabras, otro niño se acercó diciendo: sabes que Ren es raro, debería irse de este mundo como su abuela. Yo fruncí el ceño y como sonó el timbre de fin de clase salí hacia los cambiadores. Escuché los pasos de esos niños tras de mí y luego vi que intentaban acorralarme. -siempre te crees el niño más genial, casi nunca sonríes, eres aburrido y pareces que conocieras todas las respuestas del mundo… jajajajaja pero en realidad nadie te quiere, incluso tu abuela se murió y no se molestó en despedirse de alguien como tú, eso comentó uno en voz alta, yo por supuesto no les creí pues ellos siempre buscaban cosas para molestarme, seguí caminando pero el otro chico habló: "yo estaba con mi mamá en la oficina del director cuando recibió una llamada, él nos dijo con voz triste que la abuela de Ren Tsuruga había fallecido y que era una pena que no hubieses alcanzado a despedirla". Yo les dije que eso no era cierto, realmente no podía creerlo pero ellos empezaron a gritarme: "tu abuela está ¡muerta! ¡Muerta! ¡Muerta! ¡Ahora es un fantasma! Se reían a medida que hablaban en coro". Yo salí a correr sin rumbo, estaba asustado, quería irme a casa y averiguar lo que estaba pasando. Esos niños me siguieron y yo frené para enfrentarlos. Les grité que se fueran y que me dejaran sólo pero ellos se rieron al verme llorar y ambos vinieron hacia mí y me empujaron, choqué contra la puerta de uno de los laboratorios y caí hacia atrás. Me levanté luego de unos segundos con las manos empuñadas pero no logré alcanzarlos, vi que las puertas se cerraron ante mis ojos y traté de abrirlas pero no pude. Escuchaba como se decían el uno al otro que atara la cuerda más fuerte para que no pudiera irme, les dije que me abrieran pero ellos sólo se mofaron: "aquí hay muchos fantasmas niño, de pronto encuentras el de tu abuela. !Váyanse juntos!, a nadie le harás falta". Eso fue los último que escuché.
Kyoko estaba anonadada por la triste historia, se sentó en la cama para escucharlo más de cerca e incluso se le aguaron los ojos.
-todo estaba muy oscuro, ese era el laboratorio de biología y los vidrios estaban polarizados. Caminé torpemente en busca del interruptor sintiendo un horrible hueco en mi pecho y esas inexplicables gotas saladas cayendo por mis mejillas. Por fin encendí la luz, pero fue mucho peor, el lugar estaba "decorado" con imágenes de seres disecados. En la vidriería aparte de los instrumentos había una colección de fetos y seres extraños. Casi se me sale el corazón a ver tras de mí un esqueleto sintético del cuerpo humano. No quise seguir mirando, caí de rodillas y apreté fuertemente los parpados, sólo escuchaba el ruido de mis gimoteos e inconscientemente vinieron a mi todas las historias de espíritus y fantasmas que había visto u oído, y todo ese temor se juntó con el dolor y la incertidumbre de saber si era cierto lo de mi abuela. Pegué un brinco al escuchar la puerta abrirse de un solo golpe, ni siquiera alcancé a voltear cuando sentí unos brazos masculinos que me abrazaban en medio del llanto y supe de inmediato que ese era Lory; el mejor amigo de mi padre.
-qué triste…- gimoteó Kyoko y reprimió el impulso de abrazarlo.
-si…-suspiró y levantó el rostro. –¿estás llor..?- casi se congela al ver el rostro afeminado tan cerca del suyo mirándolo conmovedoramente.- se alejó por inercia y se sonrojó sin querer.
-¡lo siento tanto!- de verdad no quise recordarle su triste pasado con mi estúpida llamada. Jamás pensé que hacerme pasar por un fantasma daría resultado, era muy ilógico que funcionara, yo juraba que usted me iba a insultar… llegaría al Darumaya antes que yo y se daría cuenta de todas mis mentiras.
-¿ehh? ¿Por qué te disculpas?...
-por… por… porque lo hice recordar a su abuelita.
-no te preocupes, recordarla me hace feliz.- sonrió con sinceridad. – jeje bueno, esa es la explicación de mi creencia en los fantasmas… Si pude ver el espíritu de mi abuela he de suponer que las ánimas y todo lo que ella algún día me mencionó también existe.-tornó su cara seria y lo miró fijamente. -Kyoji… ahora eres la única persona en el mundo que sabe mi debilidad. Prométeme que no se la dirás a nadie, mucho menos a Kyoko.
Ella sonrió sintiéndose feliz de que él le hubiese confiado uno de sus secretos, pero luego el remordimiento la asaltó al saber que inconscientemente lo había traicionado; pues ella era la misma persona que él menos quería que se enterara. Dio una gran exhalación antes de responder- ¡se lo prometo!.
¡Por dios! Él es idéntico a Kyoko… sus gestos… sus ojos, sus labios… -ummm, hueles a menta.- acercó su rostro al de ella para cerciorarse. Incluso su olor…
-es que…- se sonrojó al tener esos ojos azabaches fijos en los suyos.
Ren se apartó, realmente no entendía lo que le pasaba, se sentía nervioso al ver la mirada de Kyoji.
-Supongo que es para aliviar el ardor de la garganta- dio él mismo la respuesta.
-Exacto, Tsuruga san.- ufffffffffffff malditos chicles, por poco y me meten en problemas.
Continuará
Hola chicas, Dios, hoy por primera vez, al escribir esto no tengo la típica sonrisa, me acabo de enterar que una de mis compañeras de colegio falleció, me siento rara, muy triste, nunca había perdido a una persona que hubiera compartido tanto tiempo conmigo… santo cielos, sabía que estaba enferma (ya que por eso faltaba mucho al cole) pero nunca se me pasó por la cabeza que falleciera, (tenía la esperanza de que todo saliera bien en las operaciones) y hoy, justo después de terminar las respuestas a mis reviews, llegó a mi esa noticia… extrañaré mucho su voz, pocas veces me llamaba por mi nombre ya que prefería usar el "Rayito" como la mayoría de mis amigas del colegio… ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh mejor me voy, no quiero ponerlas tristes. No quise poner nada al principio del capi porque no quería dañarles el característico humor que comparto cuando escribo.
Pasen a leer sus respuestas (gracias a Dios ya las había hecho antes de esa horrible noticia, de lo contrario creo que no habría podido escribir más que un simple gracias)
Sakura-chan: Hi tocaya san! Wiiwiwiwi pronto salimos a vacas, ojalá que ahí pueda publicar al menos tres capis en el mes, síiiiiiiiiiiiiiiiiiii a mi tambíen me urge la acción, voy a tratar de meter algo en el capi 13, jijiji aunque se vaya a ver muy YAOI, jajajajajjajaj pero luego en el 15 si todo sale bien tal vez hayaango entre la verdadera Kyoko y Ren, esperemos a ver que tanto se le ocurre a mi cerebro, chao amiguis, me contagiaste las ganas de chocolate, jijij.
Rosa Darcy: jajaja siiiii esos sueños de kyoko son geniales, jijij gracias por todas tus jugosas ideas rosy, ya sé dónde meter la del billar, jajajaj y muy pronto! Vee la amiga que vos me decís ha leído alguno de mis fics? Es que hace unos días recibí un review de Starfive y si no estoy mal ese es el nombre de la autora del fic que publicaste en el grupo (que por cierto no he leído, pero pronto lo haré), la conoces personalmente? Chaus, gracias por contarme lo de lso vampiros, mi próximo fic va a tener relación con eso y por eso estaba tan cansona anoche preguntándote la versión de Meyer. Jijij chaus
Kariramos: hi, kari chan… jijijij sipi Kyoji está en peligro, pero eso no es nada comparado con lo que se bien! jajajaj Ren no se va a quedar con los brazos cruzados simplemente porque su asistente es muy sobreprotector con su hermanita! Jajajaj ya veremos, matta ne!
Julis: hi hi! Ajjaja amiguis! Jejje la idea del profesor la tengo pero para otro personaje, ya que si se la pongo a Ren la farsa de Kyoko sería de una al piso, se supone que Kyoji y Kyoko estudian en la misma universidad y mismo horario, sólo el grupo es diferente, por eso no quiero darle ese papel a Ren, gracias por tu aporte! Estaría encantada de recibir mas, jijiji chaous, besososos!
Neko: jajja siiiiiiiiiiiiiiiiiii almenos Kyoko ya sabe que Ren se siente atraído hacia ella, aunque esto la hará confundir más! Pobrecita está envuelta en un tremendo lío.
StarFive :Hi, star! (porqué tienes bloqueado la opción de enviarte un MP?, quise enviarte esta respuesta directamente pero me salió acceso denegado XD) Jijiji me alegra haber recibido tu jugoso comentario (amo lo reviews largos) muchas gracias, sipi Rosa Darcy es amiga mía y ella también me hablo de ti, (ustedes se conocen personalmente?) jejej viva el número 23! Es geanial, por cierto si te gusta skip beat y los fics, estás cordialmente invitada a nuestro grupo en face (rosy y otras chicas de aquí están unidas, jiji)
Hasta pronto! Espero volver a leerte!
Ohh y gracias por mi las felicitaciones de mi cumple, jejej no me las esperaba, jajajja
Besos
By Sakuraliz 20/05/10
