HOLA CHICAS Y CHICOS (wiiiiiiii ya recibí un review de un chico, jejejejeje) Gracias por acompañarme en este loco fic!

Espero que les guste esté capi y que comenten, les iba a contar algo que se está organizando en el grupo pero aún no tengo la certeza de que sucederá ni la autorización para publicarlo, así que dependiendo de lo que pase les contaré en la próxima actualización, vale

¡A leer!

Capítulo 11

Habían pasado varios días desde su "enfermedad", el tal estrés. Decidió utilizar los chicles sólo en extremo caso de emergencia pues si lo hacía como la última vez: comiendo frenéticamente cada vez que Ren se le acercaba, sin duda él empezaría a sospechar de la extraña manía de los hermanos Kawabata-Mogami.

Ren varias veces trató de sacarle información sobre su gemela pero Kyoji siempre hallaba la manera de evadirlo, y perennemente le recalcaba lo maravilloso que era su novio y lo feliz que Kyoko estaba con él.

Ahora estaba en la oficina tratando de acomodarle la agenda a su jefe, por alguna extraña razón quería tener la tarde del próximo martes libre.

Cuando terminó salió a almorzar y en la cafetería como era costumbre se encontró con su queridísima amiga Kanae.

-¡quita esa cara Kyoji!- le murmuró por lo bajo a su extraño amigo mientras le indicaba que se sentara.- te he dicho mil veces que cuando me veas no pongas esos ojos acuosos ni hagas ese raro puchero de querer lanzarte encima de una fuente de chocolate.- las primeras semanas que empezaron a almorzar juntos notó que cuando Kyoji la veía, la expresión de su rostro se tornaba luminosa, parecía como si él viese a un Ángel con alas resplandecientes y contuviera las ganas de ir a abrazarlo. –Eres raro… pero me caes bien- rió y después tomó un sorbo de su jugo anaranjado para ocultar esa sonrisa que siempre su amigo lograba sacarle. A pesar de todos los misterios que abarcaban a Kyoji se sentía muy bien a su lado, era como si estuviera hablando como una chica, incluso una tarde él la acompañó a comprar un vestido. Además estaba segura de que él no tenía ningún interés por ella que fuera más allá de la amistad, sus acciones se lo demostraban y por esa parte estaba más que contenta, a decir verdad tenía ciertas sospechas de que su amigo era gay.

-lo siento, Moko san…-se disculpó con la voz mimosa que utilizaba luego de un regaño de su amiga.- se sentó y descargó su obento sobre la mesa.

-¡Moko!, aún sigues llamándome de esa forma…-gruñó un poco molesta-… creo que ya hasta me acostumbré…-dio un gran suspiro de resignación- ¡amm! ¿Cómo vas con tu queridísimo jefe?- Hizo un tanto de hincapié en la penúltima palabra.

-¿queridísimo?- arrugó las cejas al no comprender del todo.

-jaja parece que fueran uña y mugre, ni Yashiro san y yo somos así de unidos. Me enteré de que se preocupó mucho por ti cuando enfermaste, además sabe dónde vives y ni siquiera yo que soy tu amiga lo sé, incluso él ha ido a visitarte.

¡Mi amiga! Me siento tan feliz cada vez que dices eso, jeje pero ya me comporto más extraño de lo normal no puedo dejar que mi emoción salga a flote -Pues sí, pero eso no quiere decir que seamos tan cercanos, Tsuruga san ha ido a mi casa por cuestiones de trabajo y a pesar de todo él es buena persona y se preocupa por los demás.

-ummmm- murmuró sin estar muy convencida.- bueno dejemos a tu jefe a un lado… tengo algo importante que pedirte.

-sí, dime…- era la primera vez que su amiga le pediría un favor, sin duda la ayudaría.

-es que… hay un tipo que está re intenso conmigo, por todos los medios le he hecho saber que no me interesa y ya me está colmando la paciencia.

-¿es de la empresa?

-pues más o menos.

-¿Cómo así?

Se acercó al oído de su amigo para susurrarle, se moriría de la vergüenza si lo decía en voz alta. -ahh pues es el vigilante del parqueadero- su cara hizo un gesto de completo desagrado.

-¿QUÉ?, ¡ESE SEÑOR!- comentó en voz alta.

-¡cállate!- lo pellizcó y trató de disimular la escena haciendo que comía su almuerzo. –puedes creerlo, ni loca saldría con alguien de tan bajo nivel, y mucho menos con alguien que es mucho mayor que yo, parece ya entrado en los 35… ¡qué horror!

-¡ouch!- se sobó su brazo adolorida, Kanae era muy toche con los hombres.- ¿y qué papel juego yo ahí?

-sé qué es una locura pero… por favor ayúdame.

-¡sí, lo haré!- respondió instantáneamente sin saber que era.

-gracias Kyoji… eres un gran amigo.

Kyoko sonrió de oreja a oreja –sabes que cuentas conmigo para lo que necesites.

-vale, entonces esta noche al salir del trabajo te espero cerca del ascensor, ok. Tienes que estar solo, por nada del mundo quiero que otras personas de la oficina malinterpreten lo nuestro.

-¿lo nuestro?

-sí. Nuestra amistad.

-ahh ya. ¡Ok!


-Yashiro, ¿tú por qué crees que dos hermanos gemelos tendrían apellidos diferentes?

-ammm, supongo que porque uno heredó el apellido de la madre y el otro el del padre, ya sabes que aquí en Japón sólo utilizamos un apellido y generalmente es el del hombre, puede ser que la señora no estuvo de acuerdo y quiso ponerle a uno de sus hijos su apellido. ¿Por qué preguntas?

-ahh no, por nada. Simple curiosidad. Es muy probable que esa sea la razón, ummm entonces Mogami ¿de cuál de los dos es? Vaya, que familia tan extraña…

-¿vas a hacer algo mañana?, vi que pospusiste la reunión de directivas para el miércoles.

-sí, iré a comprar algo.

-¿enserio? ¿Qué es eso tan importante que tienes que comprar personalmente?…- debe ser algo muy especial si no quiere mandar a nadie a que lo consiga.

-algo para el cumpleaños de una chica.

-¿Qué? Las palabras: comprar un regalo personalmente para una chica jamás las habías usado en una oración afirmativa. – ¿Quién es la afortunada?- abrió los ojos, expectante, se moría por conocerla.

-no te voy a decir todavía, en pocos meses la tendremos trabajando en Tokyo's Air.

-ohhhh ya quiero conocerla, prométeme que me contarás todo acerca de ella.

-pues si logro conocer ese "todo" créeme que sería un milagro, es muy misteriosa… pero no te preocupes cuando esté seguro de las cosas serás el primero en conocerla.

-está bien- murmuró fingiendo aceptación, ni loco iba a esperar tanto tiempo por ver a la única mujer que había llamado la atención de Ren.

-¿qué me aconsejas?... no sé que comprarle.

-pues si la conociera sabría mejor que decirte… pero como alguien no me quiso dar detalles es un poco difícil hallar algo especial, así que toca generalizar los gustos de las chicas: chocolates, flores, joyas, vestidos… etcétera.

-umm bueno, gracias.


Ahh no puedo preguntarle a Kyoji sobre los gustos de su hermana, estoy seguro que en alguna parte de la conversación mencionará al perfecto de su novio, ya me tiene cardíaco con semejantes descripciones sobre ese hombre, es que lo creen ¿Baldr o qué? (1) Ummm y lo hace a propósito, no quiere que me acerque a ella pero me las arreglaré para comprarle algo sin tener que pedirle ayuda.

¿Cómo voy a hacer para encontrarme mañana con ella? … en la noche está en la universidad y en el día… ohh es verdad, no tengo ni la menor idea de lo que hace, o donde vive, o su teléfono, ¡mierda! En realidad no sé nada de esa chica. Pero las únicas dos personas que la conocen son Kyoji y ese… Sho algo. Ninguno de los dos me daría información sobre ella y no estoy tan loco o desesperado como para mandarla a investigar.

Creo que lo mejor será que le compre el regalo y luego pensaré en los detalles de la entrega.

¡Ohh verdad! Si son gemelos tienen que cumplir años el mismo día, eso significa que Kyoji también cumplirá mañana, jajaja que despistado soy, cuando vi la fecha de nacimiento en su cédula inmediatamente se me vino a la cabeza Kyoko.… ammm no había pensado en el obsequio de él pero sin duda le compraré algo, es lo mínimo que puedo hacer después de todo lo que hizo por mí… así quedaré en paz conmigo mismo.

Miró el muñequito colgante del retrovisor y sonrió al verse a sí mismo en versión *chibi*. Manejó hacia la salida del parqueadero y se llevó una gran sorpresa al ver que Kyoji y Kanae estaban pasando por la salida peatonal cogidos de la mano.

¿Y esos dos qué se traen? Pensó fugazmente y luego tomó camino hacia una famosa tienda.


-Moko san, esto es raro- murmuró Kyoko apenada. Su amiga la había jalado hacia el ascensor y al bajar de este la tomó de la mano sin decirle nada.

-sí, lo sé. Pero sólo sonríe y haz ojitos dulces cuando me mires. Estamos a pocos metros de encontrarnos con ese señor.

-¿ehh?- detuvo el paso y miró a la pelinegra. Muchos signos de preguntas rondaban en su cabeza.

-sí, se supone que eres mi novio.-la jaló.

-¿qué? ¡Un momento! ¿Desde cuándo?- intentó frenarse.

-desde hace dos segundos.-lo haló de nuevo y empezó a caminar. –vamos Kyoji, dijiste que me ayudarías.

-pero… pero…

-no te preocupes, solo tenemos que pasar tomados de la mano y decirnos palabras bobas como te quiero, ¡vamos a cenar, amor!, cariño, te tengo una sorpresa, o algo así mientras vamos pasando y será mejor que lo hagas bien porque o si no tendré que recurrir a un beso para que el idiota ese me deje en paz.

-qué ¡un beso! NOOOOOOOO- tal vez en la mejilla pero no creo que a eso te refieras.

-bueno, entonces… ¿estás listo?… sí… improvisemos una charla, vamos… comienza, de seguro ya nos está mirando… di algo que un novio le diría a su novia.

-corazón, ¿a dónde quieres ir a cenar hoy?- umm esto lo leí en un manga Josei, supongo que es una buena pregunta para iniciar una conversación.

-esta noche cocinaré algo para ti amor mío.- ¡Dios! esto está peor que Romeo y Julieta. ¿Amor mío? ¿Corazón? ¿De verdad las parejas se tratan con palabras tan tontas?

-ohhh dulzura, me encanta cuando me consientes.- me siento rara, no me gusta tener que decirle esto a una chica, bueno… a un chico tampoco se lo diría.

-yo adoro hacerlo, tanto como te adoro a ti.- ¡qué asco! Jamás había dicho algo tan cursi.

La boca del vigilante estaba que llegaba al suelo, se quedó lelo mirando como su querida Kanae se alejaba con el enclenque del asistente de Tsuruga Ren. Se sintió realmente mal, en algún recóndito lugar de su corazón aún yacía la esperanza de que esa mujer alta y elegante le diera una oportunidad para conquistarla.

-Te amo Mok… digo… Kanae- se supone que un novio llama por el nombre a la novia, ¿no?

-Yo también te amo.- ¡cielos!, necesito una bolsa, estoy que me vomito.

Salieron caminando hacia la calle y cruzaron en la primera esquina, cuando se cercioraron que habían perdido de vista al vigilante se soltaron las manos.

Kanae sobó frenéticamente su mano sudada contra la tela de su overol.

Kyoko simplemente observó y se quedó callada observando a su extraña amiga que por las expresiones de su rostro daba la impresión de tener náuseas.

-de casualidad, ¿eres androfóbica?

-¿eh?- lo miró desconcertada.

-es que te limpiabas tu mano con mucha intensidad, como si estuviera contaminada o algo por el estilo. Además hiciste una cara muy rara, como de querer vomitar… una vez vi un anime donde la protagonista era androfóbica y le salía urticaria cada vez que tocaba a un chico.- comentó con ingenuidad.

A la pelinegra le resbaló una gotita de sudor por la nuca al escuchar la conclusión tan tonta a la que había llegado Kyoji. –claro que no soy eso, simplemente no me gusta estar tan cerca de los hombres y en general de las personas, amo ser una chica solitaria… ahh y pues mi cara de cólico fue porqué recordé la mirada de ese hombre cuando me entregó unas flores y me dijo que yo le gustaba.

-ohhh así que en verdad le gustas.

-lamentablemente sí, gracias por ayudarme Kyoji. Te pagaré el favor algún día.

-no te preocupes, para eso estamos los amigos- le sonrió y la acompañó hasta su casa como todo un caballero.


-ohhh es ¡Tsuruga Ren!, yo voy a atenderlo.- comentó emocionada una de las vendedoras apenas el apuesto hombre pelinegro cruzó las puertas de cristal del almacén.

-No, ¡es mi turno!- gritó una de las chicas que estaba a varios metros.

-¡de ninguna manera! Él casi no compra aquí personalmente así que esta oportunidad de dirigirle unas palabras no me la pierdo ni loca.- dijo casi al instante otra de las empleadas de D&G.

-pues si tanto se mueren por atenderlo vayan las tres.- murmuró en voz un tanto audible aquella ojiverde que estaba organizando las estanterías.

-ohhhhh la mugrosa tiene razón- las tres chicas prácticamente corrieron hacia la puerta.

-¡bienvenido Tsuruga san!, en qué podemos ayudarlo.- hicieron una prolongada reverencia.

Ren sacó su sonrisa mareadora y dijo con su usual voz gruesa- estoy buscando un regalo para una chica.

*KYAAAAA* qué no daríamos nosotras por ser esa chica.

Las vendedoras le mostraron toda la colección que había llegado para el mes de febrero, incluso una se prestó de modelo para que Ren tuviera una mejor vista de los atuendos.

Ren imaginariamente remplazó a la vendedora y se imaginó a Kyoko con cada vestido, jean, pantalón, blusa y toda la vestimenta que la maniquí viviente se ponía.

Sin embargo no estaba satisfecho con nada, tal vez porque nunca le había comprado ropa a una mujer, o quizás porque en su interior quería que la que se midiera esos trajes fuera la verdadera Kyoko y que ella misma escogiera todo lo que le gustase, él estaría encantado de complacerla. –no, ya me cansé. Iré a otra parte.- se levantó de la silla que estaba afuera de los vestidores y caminó hacia la sesión masculina. Las vendedoras lo siguieron como garrapatas.

Ummm tampoco tengo ni idea de qué comprarle a Kyoji… ummm ¿unas corbatas, pañuelos, calcetines? ¡No! Eso es muy aburrido, ni siquiera se comparan con mi mini yo, quiero buscar algo más especial. Siguió caminando hasta que se topó con la vendedora más bonita y humilde del almacén. –qué suerte encontrarte Sakura san- comentó Ren con una sonrisa.

-ummm es una sorpresa que sepa mi nombre, Tsuruga san. –lo trató calmadamente pues su porte de vendedora le impedía utilizar un tono frío. Ren le caía mal, pues en las escasas ocasiones en que había visitado D&G no le dirigía la palabra a nadie, ni siquiera el saludo, se creía el Rey de la tienda, como si pudiera encontrar todo solo.

-sí, eres amiga de mi asistente Kyoji, ¿cierto?

La castaña se sonrojó y asintió con firmeza-Sí señor.

-es que mañana cumple años y quiero regalarle algo, pero no tengo ni una mínima idea de qué le gustaría.

¡Qué!, ¿mañana es su cumple? ohhh gracias por avisarme Tsuruga san, le haré un regalo. ¡Esta es mi oportunidad para acercarme! Últimamente el trabajo en la tienda se ha vuelto muy pesado y no he tenido tiempo de ir a visitarlo, además él no me llamó, supongo que se le perdió el número y… no quiero llamarlo yo, podría parecer muy intensa. –pues yo no es que lo conozca muy bien, pero a los chicos les agradan las cosas hechas a mano, como un sweater, una bufanda, un llavero…

-jumm pero eso yo jamás podría hacerlo. Me vería muy gay, además no soy para nada bueno en las artes plásticas o manuales. Quiero comprarle algo.

-me faltó agregar que eso es lo que les gusta a los chicos que le regalen las chicas.

-Sí…- respondió dubitativo, él creía que jamás había recibido algo hecho a mano por una chica.

-bueno, entonces si le va a comprar algo entonces que vaya acorde con sus gustos…

-pues a él le gusta cocinar, creo que también hacer muñecos a mano. Es muy fantasioso, incluso cree en las hadas así que… no sé cómo pueda mezclar eso para encontrar un buen regalo.

-umm aquí se vende principalmente ropa y accesorios, le sugiero que visite otra tienda si quiere darle algo relacionado con sus gustos.

-puede ser… disculpa que te pregunte, pero ¿de casualidad tú conoces a su hermana?

-eeto… a ¿Kyoko san?- Creo que ese es su nombre.

-Sí, ¿sabes donde vive?

-pues supongo que con Kyoji, el día que fuimos a entregarle el auto a su hermano ella estaba ahí, sólo la vi aquella vez así que se puede decir que no la conozco.

-Ohh ya veo… también quiero comprarle algo a ella, pero ya recorrí toda la tienda buscando y no he encontrado nada.

Ohhhhh ¡jamás me imaginé que Tsuruga Ren fuera tan detallista! –aquí hay muchas cosas lindas para dama, de seguro puede encontrar algo para ella…-

-ammm ya me aburrí de ver los vestidos y realmente eso es lo que quiero regalarle… no conozco sus gustos pero me muero por verla en un sutil traje que deje salir a flote su belleza.

-¿sabe más o menos qué color o qué estilo le gustaría?

-pues… el par de veces que la he visto usaba jeans, y… ¡maldición! He sido muy aventado y ni siquiera me he tomado el tiempo para charlar con ella y conocer sus gustos-No sé.

-ammmm así va a estar difícil encontrarle un buen obsequio- como por arte de magia le llegó un recuerdo a su mente- ¿usted sabe si Kyoji san tiene una chica que le guste?

Ohh Sakura san es más directa de lo que pensaba. –No creo.

¡Genial! –es que hace más o menos un mes Kyoji san visitó nuestra tienda y antes de salir del almacén se quedó observando lelo un vestido en la estantería, parecía que realmente quisiera comprarlo. Me dio a entender que no era para su novia así que cabe la posibilidad que estuviera viendo ese vestido para su hermana.

-¿en serio? ¿Aún lo tienes? - demostró mucho interés.

-pues es de la colección pasada y si no me equivoco el último ejemplar debe estar en la bodega.

-enséñamelo por favor.- pidió gentilmente.

La chica ojiverde condujo al hombre alto hasta la bodega y le enseñó el hermoso vestido violeta que iba hasta las rodillas, la tela era suave como la seda y parecía licrada, estaba seguro que se ajustaría perfectamente a su cuerpo.

-¿le gusta?

-sí, ¡Me lo llevo!

Que afortunada es esa chica, ya quisiera yo que un chico me regalara un vestido tan fino como ese.

Ren pagó con su tarjeta de crédito y se despidió dándole las gracias a Sakura.

-¡Cómo es posible que esa mosquita muerta se lleve a los mejores clientes!- desde una esquina las demás vendedoras observaron como Ren le hablaba cálidamente a su "peor enemiga".

-de seguro utiliza tácticas indecentes

-sí, eso debe ser.


Ren manejó por el centro de la ciudad en busca de una joyería, cuando estuvo ahí compró un sofisticado colgante de plata cuyo dije era una piedra en forma de lágrima de color amatista. Le pareció ideal para combinarlo con el vestido. No estaba muy seguro de comprar unos zapatos a juego pero cuando pasó por una boutique vio un par de sandalias de tacón, eran plateadas y muy bonitas así que decidió comprarlas.

Se le hizo casi de noche comprando los regalos y aún faltaba el de Kyoji, bajó del auto para caminar por las aceras y vio a un pequeño niño tomado de la mano de su madre.

-¡Ma! ¡Quiero ese robot!- el niño jaloneó a su madre y corrió hasta que se pegó del vidrio que cubría a su súper héroe favorito.

Ren sonrió y caminó en dirección de la familia, un hombre aproximadamente de la edad de la señora se acercó y puso una mano en la cintura de ella y la otra en el hombro del niño. –será hasta Navidad… vámonos, la abuela nos espera.

-está bien Pa- el niño murmuró aburrido y tomó la mano de sus padres.

Ren quedó parado frente a la vitrina de lo que parecía ser una tienda Otaku, había infinidad de objetos alusivos a animes, mangas y videojuegos. Entró por curiosidad, nunca había sido un fanático de nada pero le gustaba ver los juguetes con que nunca jugó.

Recorrió la tienda probando las consolas de última generación, probó unos cuantos juegos hasta que se aburrió y además había muchos jóvenes pidiendo su turno para jugar.

Luego llegó a la sección de peluches. Tomó uno de Doraemon, ese gato azul que aún después de viejo seguía siendo tan famoso. Miró unos cuantos más hasta que a lo lejos vio un muñeco regordete con cara agraciada que sostenía una barita; de esas con estrellita en la punta, igualita a la del hada madrina de la cenicienta y lo más raro de esa figura era que tenía alas de mariposa y un sombrero de Chef. Tomó al extraño oso blanco patas arriba y lo miró por todos los ángulos… -JAJAJAJA es igual de rarito que Kyoji, quien sabe a que anime extraño pertenezca. lo llevaré, son tal para cual.

Le pidió a la cajera que lo empacara en forma de regalo y también aprovechó y compró un X-box 360 con kinect (2) y unos cuantos juegos, pues le había llamado la atención esa nueva forma de jugar, donde el control era uno mismo.

Llegó a su apartamento y dejó los regalos en su sillón.

Se sentó con una copa de vino y marcó el número de aquella mujer que ahora mismo necesitaba.

-aló.

-¿Mizuko Sensei?

-sí, soy yo. ¿Quién habla?

-Tsuruga Ren...-

Se escuchó una leve pausa, como si la persona se hubiese mordido los labios para no emitir un grito. – ¡a que debo semejante honor!

Ren sonrió de lado-no es para tanto- fingió modestia.

-¿ese es su número?- la mujer preguntó supremamente interesada.

-No, mi celular se quedó sin batería y un conocido me prestó el suyo.- mintió a su favor, no le daba su número a cualquiera.

-ohhh- balbuceó desanimada, se moría por tener el celular de Ren.

-disculpe que la llame a estas horas, pero quería preguntarle si Mogami san puede faltar a su clase de mañana- la vez pasada que habló con la profesora ella le comentó que era la titular de la clase de los martes de 7-9.

-ummm ¿cuál es la razón?

-mañana habrá una reunión con el personal laboral de mi compañía donde se tratarán temas que se desarrollarán el próximo semestre. Me gustaría que ella estuviera presente para que observe cómo funcionan las cosas en la empresa a la que pronto pertenecerá.

-ohh ya veo. Actualmente me encuentro fuera de la ciudad y no podré viajar hasta el próximo viernes así que le dejé a mis alumnos un trabajo para que lo realizaran en esas horas, claro que si Mogami Kyoko va a su reunión la exoneraré de la actividad.

-bien, gracias. ¿Entonces puede darme su número para avisarle?

-lamentablemente no lo tengo, el listado con la información de los estudiantes queda guardado en la universidad.

-ohh umm, ¿sabe donde vive?

-no, mucho menos. A duras penas sé que viene de Kyoto. Como es una alumna que acaba de transferirse sé muy poco de ella.

-ahh ok, muchas gracias.

Ummm supongo que tendré que avisarle por medio de Kyoji, Ahh pero no quiero que me salga con una excusa de esas rebuscadas que suele utilizar, mejor hago otra cosa para que no pueda negarse a salir mañana en la tarde conmigo.


+Al otro día+

Kami sama, te pido encarecidamente que ese vigilante deje de molestar a Moko san, de lo contrario yo sufriré las consecuencias. No quiero que vayan a inventar rumores sobre nosotros o que luego me toque fingir ser su novio permanente.

Kyoji iba caminando tranquilamente por la entrada del parqueadero. El chofer la dejaba ahí cuando luego de recogerla tenía que hacer otros encargos de Ren.

Cuando pasó por la portería un señor alto de uniforme azul lo llamó. – ¿Kawabata san?

-¿sí?-detuvo el paso mientras rogaba al cielo que no le fuera a salir con el tema de Kanae.

-¿cómo logro semejante milagro? Por favor revéleme su secreto.- el hombre por poco se arrodilla.

-¿ehhh?- Y este… ¿de qué habla?

-se lo pido, dígame como hizo para conquistar a Kanae san, yo lo he intentado todo pero ella ni siquiera me saluda.

Hay Dios, sabía que hoy sería un mal día.-simplemente fui yo mismo- respondió con simpleza e hizo el ademán de querer marcharse.

-qué envidia…-suspiró desilusionado- por estar siendo precavido con Yashiro san me olvidé por completo de usted.

¿Qué tiene que ver Yashiro? –es mejor que la olvide, mi Kanae no es una mujer para usted… créame, se lo digo por su propio bien. Y por el mío. –con permiso, Tsuruga san me está esperando.


¿Será que le digo feliz cumpleaños apenas entre? O mejor espero hasta la tarde y le entrego el regalo… ¡no! Lo que estoy haciendo es un poco extraño ni siquiera a Yashiro que es mi mejor amigo le compro un obsequio para su cumpleaños. Si él ve que le doy algo a Kyoji me va a empezar a molestar, ya me lo conozco muy bien, de seguro se hará ideas raras. ¿Entonces? ¡Oh ya sé! mejor cuando vaya dejar a Kyoko a su casa luego de nuestra cena, pasaré a dejarle el obsequio en el Darumaya.

-sí… soy un genio- sonrió vanagloriosamente imaginándose la perfecta velada, estaba seguro que Kyoko caería a sus pies con semejantes regalos y atenciones, después de todo las había preparado exclusivamente para ella. Mandaría a volar a su disque "novio" y se divertiría con él, tal vez hasta podrían pasar la noche juntos.

-Buenos días Tsuruga san- se le puso la piel de gallina al ver el rostro de su jefe… conocía muy bien ese gesto que simbolizaba un mal presagio… qué pasó aquí?, ¡¿por qué está sonriendo?


Notas:

1-Baldr: en la mitología nórdica, dios de la belleza y la gentileza.

2-Kinect (originalmente conocido por el nombre en clave «Project Natal»),Kinect permite a los usuarios controlar e interactuar con la consola sin necesidad de tener contacto físico con un controlador de videojuegos tradicional, mediante una interfaz natural de usuario que reconoce gestos, comandos de voz y objetos e imágenes.

Reviews

Neko: jajajaj parece que cada vez Ren está más cerca de descubrir la verdad pero no es así!jajajajjaj ahh pobrecito lo voy a torturar hasta el punto de que se crea gay! Buajajajjajaj. Cierto que tu eres unimeko fuu hikaru? No sé porque me sigue quedando la duda, confírmamelo una vez mas, plis! Bye!

nickita021: muchas gracias por tus palabras y también por tu review! Hasta pronto amiguis.

Sakura-chan: amiguisssss vos vas a participar en el concurso?, ahhh yo me estoy desanimando porque mucha gente que quería que participara no va a escribir! Gracias por tu review! Nos vemos luego. Bye!

Kariramos: jjajajaja precisamente Ren se va a sentir muy extraño y va a llegar a pensar que es gay, pobrecito! Lo voy a torturar tanto! Jajajja. Te quiero mucho kari chan, abrazo guapachoso para ti y todas las chicas del grupo!jejeje bye

Rosa Darcy: jajajajjaja yo tambien ya quiero ver la escena del billar, el sauna, los grilletes, y un montón de cosas que les tengo preparadas, buajajjaja jajaj… ohh que chévere que tengas una amiga personalmente que también lee fics, las amigas mias que saben de la existencia de fic los conocieron porque yo se los conté pero sólo una quedó enganchada! Jejej y se está leyendo Rosa de sangre, ajja con eso ya la dejé engarzada al mundo de los fics hasta que la muerte los separe, jajajajajaj chao amiguis, nos vemos!

By sakuraliz 04/06/11