HOLA queridos lectores! Pues aquí hay un nuevo capi, últimamente van a estar un poquito más largos porque quiero avanzar en el relleno para llegar al momento de la verdad! Y al lemon, por supuesto. JAJAJAJAJA

Capítulo 14

Ummm… ¿anoche Kyoko vino a buscarme?...

*Recuerdos difusos*

O era… ¿Kyoji?…

*imágenes borrosas pasaban por la cabeza de Tsuruga Ren como si se trata de una antigua película*

Debes recordar Ren, luego de que ella te rechazara llegaste a tu apartamento y antes de entrar pasaste por el supermercado, compraste ocho botellas de sake y más de 10 paquetes de frituras, estabas enojado, trajiste primero los obsequios y los tiraste en la esquina de tu sala, como si no valieran absolutamente nada. Tomaste una botella en tus manos y las otras las dejaste en la nevera, te sentaste a ver televisión mientras destapabas uno de los paquetes de comida chatarra, no te gustó el sabor así que lo dejaste en el suelo y seguiste con el otro, ninguno fue de tu agrado por lo que decidiste sólo tomar y ensayar el nuevo videojuego.

Desahogaste la mayoría de la ira en la pelea y con una de tus patadas mandaste el sofá al suelo. Seguiste bebiendo y aunque sólo te sentías un poco mareado tu vista se nublaba impidiéndote ver claramente, además te quitaste la camisa porque estaba haciendo mucho calor y fuiste a seguir jugando.

Al rato sonó el timbre y recibiste a alguien, por un instante tu corazón se iluminó al ver justo a la persona que necesitabas, pero de repente todo se apagó pues quien había llegado era un chico: tu asistente… luego lo invitaste a jugar y por accidente lo golpeaste, después todo se hizo aún más confuso, de seguro el alcohol te hizo malinterpretar tus sentimientos pues te sentiste atraído por Kyoji, te conmoviste al verlo llorar, temblaste cuando se trepó sobre ti, sentiste deseos de tocarlo como si fuese una chica e incluso lo besaste y acariciaste.

NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO NOOOOOOOOOOOOOOOOOOO NOOOOOOOOOOOOOOO eso no es cierto, yo sólo bebí mucho hasta que me quedé dormido, estoy seguro que solo tuve una mala pesadilla, sí sí sí, eso debe ser, ¿cierto? Ahora me levantaré, tomaré una ducha y me iré a trabajar, nada inusual ha pasado, sé que estoy en mi apartamento, durmiendo sobre mi cama.

Sin abrir los ojos Ren estiró su brazo derecho para tocar el supuesto colchón, lo movió repetidamente al no sentir la mullida superficie, ¡no había nada! recogió el brazo y se extrañó al chocar con una piel cálida, subió un poco por la zona hasta que llegó al cuello y enredó los dedos sobre el cabello. Escuchó un murmullo por parte de su acompañante y fue abriendo lentamente los ojos para identificarlo.

Se quedó unos segundos en silencio hasta que por fin reaccionó –¡AHHHHHHHHH!- gritó como si hubiese visto al mismísimo Lucifer, se quitó del sofá tan rápido como si le hubiese pasado corriente, al bajarse tropezó con una botella y calló sentado en el suelo. –AHHHHHHHH-

Kyoko se despertó con un fuerte dolor de cabeza y se asustó muchísimo al escuchar un grito. –AHHHHHHHH- dejó salir un chillido cuando vio a su jefe en el suelo con cara de espanto. –AHHHH ¿Qué rayos hago aquí?-levantó la voz desorientada.

-¿nnnno no te acuerdas?- tartamudeó tratando de aclarar sus pensamientos, desvió la mirada hacia otro lado y pegó de nuevo un grito cuando su vista pasó por su entrepierna y vio perfectamente la tela de sus bóxers. –¡AHHHHH!- ¿por qué diablos tengo desabrochado el pantalón?

-No, ¡no sé cómo llegué aquí!... ayyyyy me duele la cabeza. Trata de pensar claramente Kyoko, tú viniste porque Yashiro te lo pidió, luego jugaste y… ella se llevó la mano a la cara (más exactamente por encima de sus labios) al recordar el golpe en la nariz. ¿Cómo diantres terminé dormida en el sofá?

Ren se sobresaltó al creer que Kyoji estaba recordando el beso. –No pasó nada, ¡No pasó nada!...- dijo repetidamente, haciendo hincapié para que no hubiera lugar a dudas.

¿por qué grita Tsuruga san? -¿qué? ¿De qué habla?- se extrañó al verlo nervioso tratando de negar algo que no entendía.

-¡no pasó nada!- se paró y apresuradamente tomó a Kyoji del brazo para que se levantara. –por favor vete, te veo en la oficina. No importa si llegas tarde.

-está bien- respondió a medida que su jefe la jaloneaba apurándole el paso.

Literalmente lo sacó del apartamento y a toda marcha fue hasta el baño para cepillarse los dientes.

Fue una pesadilla, ni en esta vida ni en otra he besado a un chico –casi se saca sangre de las encías al cepillarse con vehemencia- ¡soy un hombre en todo el sentido de la palabra!, el alcohol hizo que tuviera esa horrible pesadilla e incluso provocó que mis sentimientos se confundieran. -Dejó el cepillo a un lado y observó su mano derecha… -yo… yo… ¿lo toqué? AHHHHHHHH NONONONO fue un error, ¡un error! una pesadilla. -Sacó el enjuague bucal y engulló una parte para hacer gárgaras, vació un tanto del líquido mentolado en su mano y procedió a lavársela.- ¡Esto es un castigo Ren! Lo que sea que rige este mundo te está gastando una broma, ayer te comportaste como un completo IDIOTA, !un estúpido idiota!, eso es lo que eres, ¡un idiota que no puede hacer nada bien! ¡Qué desahoga su rabia con los vicios! AHHHH -llevó las manos a su corto cabello y lo haló- Tengo que olvidarme de esos dos, veré a Kyoji sólo como mi asistente y a su hermana como mi futura empleada, me cansé de ser un cero a la izquierda para ella, no puedo encapricharme con una chica si hay muchas mujeres en el mundo que quieren estar conmigo, de seguro mis alucinamientos son causadas por la falta de chicas, esto es una señal para que vuelva a mi anterior vida, sí, sí, eso voy a hacer.

Caminó enojado pateando los estorbos de su sala hasta que llegó a la esquina donde estaban los obsequios, cogió los cuatro paquetes con ambas manos y fue hasta la ventana trasera que daba vista hacia las cajuelas de basura. Corrió con el brazo el vidrio de la ventana y se asomó para asegurarse de que esas cajas estúpidas cayeran en el gran recipiente de basura rectangular que yacía pegado al primer piso de su edificio. Soltó el agarre y apenas sintió sus manos libres cerró la ventana con fuerza, casi hasta el punto de romperla.

Fue hacia el baño para darse una ducha. Qué estúpido soy, no debí molestarme en comprarles esos obsequios, ¿para qué? nadie aprecia lo que hago… siempre he estado solo y así he vivido bien, dejaré de meterme en asuntos que no me corresponden, me importa un pito si Kyoko se parece a mi amiga de la infancia, la olvidaré. ¿Qué más da?, la personas cambian, ella de seguro no se acuerda de mí, ha pasado mucho tiempo, además siempre creyó que yo era un ser mágico y esa inocencia se pierde cuando uno deja de ser niño…

Kyoko estaba desorientada, a duras penas se acordaba del porqué había venido al apartamento de Tsuruga Ren. Tomó el ascensor apenas su jefe la echó y caminó hacia donde había parqueado su carro.

¿Qué le pasa a Tsuruga san? Apenas me vio pegó un grito… parecía asustado y muy nervioso.

La chica lamentó no tener un espejo en ese momento para cerciorarse de que su rostro no había sido remplazado por el de una extraña criatura. No encontraba una explicación razonable sobre el comportamiento de su jefe.

Lo último que recuerdo es que él sin querer me golpeó la nariz y luego salió corriendo hacia el baño. En ese momento estaba sedienta y había una botella de agua y una de sake cerca en la mesita de centro, tomé obviamente la de agua, sabía raro pero me la bogué, de ahí todo comenzó a dar vueltas y ya no supe que pasó.

Iba caminando tan sumida en sus pensamientos que tropezó con un escombro de basura, tastabilló torpemente pero no llegó a caerse.

¡Maldición! ¿El parqueadero si es por aquí?... anoche no me fijé por donde era pero si tuve que manejar bastante e incluso pasé por unos grandes botes de basura.

Observó a su alrededor y alcanzó a ver al fondo a la derecha un par de carros estacionados. ¡Sí es por aquí!

Dio un par de pasos pero luego se devolvió a recoger la basura con que había tropezado. ¡Pero como es la gente de cochina! Tenían que ser ricachones, están acostumbrados a que siempre hay alguien que les recoge el desorden ¡es que no ven que aquí está el bote de basura, ni que fuera pequeño para que pasara desapercibido!

Recogió enojada la pesada bolsa y la tiró en la gran caneca verde que había a su lado. Un color de papel brillante llamó su atención, sabía que lo había visto antes. Se empinó para detallar de qué se trataba y se llevó una gran sorpresa al ver dos de las cajas que se suponía, eran sus obsequios.

-¿Pero cómo llegaron aquí? ¿Se encuentran bien?- les habló a las cajas, ahora sucias, como si fueran objetos animados que pudieran responderle.- No se preocupen, ¡yo las sacaré de ahí!- Se estiró para alcanzar el paquete alargado y no le costó mucho sacarlo. Debajo de este halló un regalo cuadrado y lo sacó junto con otro que compartía casi las mismas dimensiones.

¡Listo! ¡Son tres!, ¡no puedo creer que Tsuruga san los haya tirado! No puedo dejarlos aquí, nooooooooooooo se suponía que eran para mí!, si no me los llevo terminarán triturados junto al resto de la basura. Se le lloraron los ojos al presenciar imaginariamente la destrucción de sus preciados obsequios.

¡Un momento! Los regalos que él me mostró en el restaurante eran tres pero uno de ellos era una pequeña caja, como de joyería. ¿Dónde está? Tengo que encontrarla. Se impulsó hacia el bote de basura con tanta fuerza que por poco quedó sumergida. No le importó untarse de escombros, estuvo por varios minutos buscando el último paquete.

-¡Mamá! Un vagabundo se metió a la residencia- escuchó una voz infantil tras sus espaldas. Se "bajó" del bote y observó al pequeño niño que la señalaba mientras le gritaba la misma frase a una señora que se asomaba por la ventana del edificio vecino.

-¡ven rápido para la casa!, los pordioseros que buscan entre las basuras son muy peligrosos, ¡aléjate!. Llamaré al vigilante para que lo saquen. –respondió la señora histérica casi al borde de un infarto.

¡Rayos! Me tengo que ir… recogió los tres paquetes como pudo y salió corriendo hacia su auto. Abrió la cajuela y echó los tres paquetes. Justo cuando la cerró apareció un hombre detrás de él.

-señor, esto es una unidad privada, es un delito entrar sin autorización.

-lo siento, perdí algo importante.- se disculpó agachando la cabeza.

-¡oh! Joven Kyoji, no sabía que era usted… por favor discúlpeme, donde Tsuruga san se entere de que lo traté como un delincuente me va a despedir.- el hombre uniformado se puso azul del miedo.- Dígame que se le perdió, yo con mucho gusto lo ayudaré a buscarlo.

¿Acaso Tsuruga san es el dueño de esto? ¿Él puede despedir aquí a quien se le dé la gana?

-deme alguna descripción, soy muy hábil encontrando objetos perdidos.- el vigilante se vanaglorió a la vez que encendía su linterna, a plena mañana.

-oh, sí. Es una caja aproximadamente de este tamaño- le hizo el gesto con las manos- y está forrada con un papel brillante, sé que está por aquí. –Kyoji caminó hacia el bote de basura y empezó a buscar en la superficie.

-¿mire, es ésta?- sostenía un paquete en sus manos, que cumplía ciegamente con las características dadas.

-OHHHHHHHHH ¡sí!, esa es.- casi salta de la emoción.- ¿dónde estaba?

-en el suelo, debajo del bote. Al parecer se cayó cuando la tiraron a la basura.

-muchas gracias- el chico se inclinó por enésima vez y fue hasta su auto para regresar a casa.


Kyoko dejó su auto en el parqueadero que estaba cerca del Darumaya y cuando abrió la cajuela donde tenía los obsequios tuvo que reprimir las ganas de destaparlos por temor a ensuciarlos, sus manos aún tenían olor a basura y su traje estaba sucio por los escombros.

Caminó hasta la casa y golpeó con la cabeza, pues sus manos estaban ocupadas. Le abrió un apuesto jovencito peli castaño.

-oh, lo siento mucho, creo que me equivoqué.- se giró asustada al reconocer al chico. Un momento, estoy segura que estoy afuera del Darumaya ¿Qué diablos hace él aquí?

-¿Kyoji san?- escuchó una voz anonadada tras sus espaldas.

-Hikaru san, ¿qué haces aquí?- tomó valor y lo miró a la cara.

-soy estudiante de Taisho san y desde hoy empiezo a trabajar aquí como su asistente.

!QUEEEEEEEE! ¡maldición!, ya ni podré ser yo misma en mi propia casa. Esto… ¿Estudiante? ¿No se supone que Hikaru es un nene rico? y Si no estoy mal Taisho san sólo hace unos cuantos seminarios de cocina al año. Por quéeeeeeeeeee ¿por queeeeeeeeeeeeee? Cálmate, él sospechara de ti si pones esa cara de martirio. –oh, no sabía que te gustaban las artes culinarias.

-las amo- respondió con ambición. -mi sueño es llegar a ser un gran chef.

Kyoko se sorprendió por el brillo de sus ojos, se notaba que hablaba muy enserio. –vaya, nunca imaginé que el hijo del presidente de Asuka's Hotel amara la cocina.

- ni mi papá lo cree…- de repente su emoción decayó, casi hasta un punto súbito.

-Okami san, ¿está en casa?- cambió de tema para romper la incomodidad.

-oh, sí, creo que está en el patio trasero. Por cierto, ¿tú vives aquí?- dedujo al verlo todo sucio, nadie llegaría con esa fachada a un lugar que no fuera su propia casa.

-sí, antes ayudaba con el restaurante pero ahora no me queda tiempo.

-Ahh…. Umm que raro, si mal no recuerdo, Taisho san me dijo que su anterior ayudante era una chica muy talentosa.

-jeeeeeeee- fingió una sonrisa. –Sí, luego de mí estuvo una chica.-le indicó con la mirada que lo dejara pasar, la estaba matando su propio olor a mugre y se moría por ir a abrir sus regalos.

-oh lo siento, te impedí el paso- amablemente se hizo a un lado y lo observó hasta que lo perdió de vista en el pasillo.

-Tengo que cambiarme, ¡qué asco! ¡Apesto a basura!- Se metió directo al baño y se dio un gran lavado para no dejar rastro del asqueroso aroma.

-Hikaru kun- lo llamó desde el patio la señora- ¿podrías traerme un par de baldes, una bolsa de jabón grande y un cepillo de fregar el piso? Están en el baño de la segunda habitación a mano derecha. -Gracias a dios hay un joven en casa, ya estoy muy vieja para hacer todas las labores sola. Ese chico nos cayó del cielo, es excelente en la cocina, amable y colaborador, será muy útil en el restaurante... Por cierto, ¿qué le habrá ocurrido a Kyoko chan? Ayer no vino a dormir….ahhm Ojalá no esté en problemas, me preocupan todas esas locuras que se le ocurren. Ahora que lo pienso, supongo que le va a tener que decir la verdad a Hikaru kun para que al menos esté tranquila en su propia casa.

El chico fue directo hacia donde lo había mandado Okami. Abrió la puerta de la habitación y escuchó el goteo de la ducha. Supuso que era Kyoji quien se bañaba pues era la única persona aparte de ellos dos que yacían en ese momento en el restaurante.

-con permiso- dijo en voz baja al entrar a la pequeña habitación de lavado. Buscó con la mirada los baldes pero no había nada, pegó un brinco al detallar la silueta que se veía tras la cortina. –Por Dios, es una chica- se sonrojó por la situación y sin querer se tropezó con el lavamanos.

Kyoko se sobresaltó con el ruido y el murmullo de la voz –¿Quien anda ahí?- exigió saber. Sacó la cabeza para visualizar al intruso. –QAHHHHAAQ- gritó más por su pudor femenino que por el hecho de que la hubiera descubierto.

-lo siento, ¡lo siento! Kkkyoji san- el chico dudó cuando dijo el nombre y se agachó avergonzado.-tu… tu tu tu eres una ¿una chica?- casi no pudo terminar la frase.

-te lo explicaré luego, ahora vete.- le pidió sin alarmarse mucho, se había resignado a que él la descubriera.

-sssiii- se paró de inmediato y salió de la habitación.

-Hikaru kun- lo llamó Okami apenas vio que salió del cuarto cerrando la puerta bruscamente tras de sí.- esa es la habitación de Kyoko chan. La que yo te dije es esa.- le señaló hacia el fondo, haciendo una L a mano derecha.

Kyoko… así que ese es su nombre -ok ok- respondió con el corazón en la mano, hacía mucho tiempo que no veía tan cerca a una chica desnuda. ¡Dios mío! ¡El asistente de Tsuruga Ren es una chica! No puedo creerlo… aunque si lo pienso bien, desde que conocí a Kyoji me pareció muy raro e incluso me puse nervioso cuando se acercó a mí y eso nunca me había pasado con un hombre… pero ¿por qué lo hace?


¡ahhh!- soltó un suspiro cuando terminó de vestirse. Bueno, en todo caso es mejor que se enterara ya, sería muy estresante tener que disfrazarme aquí también. ummm Ahora tengo que ir a la oficina y verle la cara a Tsuruga san.

Caminó hacia el espejo y detalló su apariencia masculina. ¿Por qué esta mañana estaba en el sofá de mi jefe y con la corbata fuera de su lugar? ¿Pasó algo entre nosotros? Alcanzó a distinguir en su cuello un mancha morada ¿cómo se formo esto aquí?, si mal no recuerdo yo no me he golpeado… se quedó pensativa haciendo presión sobre la pequeña marca. Debo cubrirla, si alguien la ve podría malpensar, una vez el estúpido de Sho me hizo algo parecido con los labios, ¡maldito bastardo! Y yo que estaba feliz porque tenía una marca suya, que idiota y patética era en ese tiempo ¡dios!, bueno… esto debe ser producto de un golpe, soy demasiado despistada y a veces no me doy cuenta de lo que pasa a mi alrededor.

Fue hasta su armario y sacó la bufanda que le había obsequiado Sakura, la envolvió en su cuello y tomó valor para revelar al recién llegado la verdad.

Se asomó por la puerta de su habitación y alcanzó a ver a Hikaru en la cocina. Le hizo señas para que entrara a su cuarto y el chico nerviosamente aceptó.

-pasa Hikaru san- se sentó en el suelo en un perfecto seiza demostrando que era muy importante lo que tenía que decirle.

El castaño se sentó con las piernas cruzadas al frente de ella y se quedó callado.

-sé que te debo parecer la chica más loca de este mundo pero el hecho de que me vista así- tocó la corbata de su traje- tiene una explicación.-respiró profundo antes de continuar- necesitaba un trabajo urgente para pagar mis estudios y me postulé para la vacante en Tokyo's Air pero ese mismo día el presidente Kuu nos anunció que el puesto era para alguien del género masculino. Yo estaba desesperada y pensé que mi físico servía para hacerme pasar por uno.

El chico no decía nada pero su cara era de un: ¡Oh my god!

-me aceptaron para el puesto y estoy muy contenta con mi trabajo a pesar de todos los problemas que me acarrea. Le pido por favor- puso sus manos una encima de la otra, las apoyó en el piso y llevó su frente hacia ellas, haciendo una Dogeza.-que guarde mi secreto.- segundos después sintió una mano cálida acariciándole la cabeza.

-levántate Kyoko chan, no tienes porque pedírmelo tan formalmente. No te preocupes, no le diré a nadie.- la chica levantó la cabeza y sus ojos irradiaban asombro. -wow eres sorprendente, tienes mucho coraje, te admiro.

-¿ehh? ¿Admiras a una loca como yo?- por dios, cosas tan raras sólo se me ocurren a mí.

-jejeje admiro tu valentía y tu coraje…-sonrió pero a los segundos se nubló su vista-yo, soy un cobarde.

-¿por qué dices eso Hikaru san?- lo miró preocupada por su expresión dolorosa.

-jeje olvídalo- se levantó sonriendo- no quiero aburrirte- le dio la espalda e iba a empezar a caminar cuando una delicada mano rozó la suya.

-sé que no me conoces pero puedes confiar en mí. Te ayudaré en lo que necesites.

-gracias- respondió tímidamente y salió de la habitación para que Kyoko no notara su sonrojo.

-ufffffffffffffff- exhaló profundamente cuando se halló de nuevo sola en la habitación. -No imaginé que me comprendería tan fácil, Hikaru san es un gran chico-. Se levantó y reprimió las ganas de ir a abrazar sus obsequios pues las cajas tenían un olor desagradable. Tomó primero la caja larga y la destapó. Kyaaaaaaaaaaaaaaa corrió hacia el espejo y puso el vestido por delante de su cuerpo. -WOOWO ¡está divino!- lo abrazó y empezó a girar en la habitación que, en su imaginación, se había tranformado en un campo de flores. -Pero…- sus ojos se oscurecieron. No podré usarlo, al menos por ahora-. Colgó el delicado vestido en su armario y fue a destapar el siguiente. ¡OMG! No resistió las ganas de quitarse el zapato que tenía puesto para remplazarlo por la hermosa sandalia de tacón, casi se cae cuando se puso de pie pues no estaba acostumbrada a usar zapatos altos. -Me siento como cenicienta-. Sonrió y acomodó su obsequio.

Le quedaban sólo dos cajas pero al final optó por dejar el regalo pequeño para el final.

Tomó el extraño peluche entre sus manos y recorrió la silueta regordeta, pasando por el sombrerito de chef, las alas y la varita mágica. Se supone que es un -¿Rey oso del reino mágico? Noooooo, debe ser un oso cocinero que puede volar y hace magia con sus platillos, o tal vez sea un chef oso equivalente a Cupido y cuando la gente prueba sus comidas las hipnotiza para que se enamoren de la primera persona que vean-. Su mente empezó a fantasear con todas las posibilidades que explicarían el origen del muñeco.

estoy segura que él me mostró tres obsequios en el restaurante: el vestido, las sandalias y la cajita eran para mí, pero… abrazó al muñequito. -Tú no- le habló cariñosamente al osito. ¡Kyoko, tomaste sin querer el regalo de alguien más!.. de todas formas ibas a terminar en la basura, por donde sea que lo mires es mejor que estés conmigo oso-hadita chan. Cargó el peluche y lo acostó delicadamente en el centro de su cama.

-Bueno, tú eres la última-. Tomó la caja pequeña y la destapó. Sus ojos casi se salen de las órbitas al ver la finísima joya, pero no se sorprendió por lo costosa que debía ser sino por el extraño impacto que sintió en su corazón cuando detalló el dije. La tomó en su mano derecha y la llevó hacia su pecho –Corn- murmuró al recordar el preciado amuleto que había perdido hacía un par de años, el color de la piedra de su colgante era idéntico al de Corn: amatista destellante.

El destino me está dando una segunda oportunidad, esta vez no dejaré que nadie te aparte de mi lado Corn, te lo prometo. Sé que este collar no me lo diste tú sin embargo lo mantendré conmigo porque cuando lo tomo en mis manos siento algo muy similar a cuando apretaba con fuerza la piedra que me diste, discúlpame por haberla perdido, soy una tonta despistada, no sabes cuánto lloré por no poder encontrarla. Así que haré de cuenta que volviste a mi lado aunque ahora en forma de lágrima sujeta a este collar de plata.

Dio un suave beso sobre la joya, la puso en el estuche, la acomodó en los brazos del oso y le pidió que la cuidara mientras estaba fuera de casa.


Eran las 10 de la mañana y Kyoji llegó a la oficina de su jefe. –buenos días- saludó como de costumbre pero no escuchó repuesta y ni siquiera una mirada por parte del hombre que yacía sentado detrás del escritorio. ¡No puede ser! ¡Está enojado de nuevo!... ¡DIOS! ¡Me gané la lotería con este señor!, aunque sinceramente debo hallar la manera de disculparme, esos obsequios que compró para mí son inigualables y los aprecio mucho … no obstante… él no debe saber que yo los tengo.

Brincó al escuchar un palmoteó sobre la dura superficie. Su jefe estiró una mano mostrándole un papel. –lleva estos documentos a esta dirección- adelantó un sobre de manila en el escritorio. Debo mantenerte alejado lo más que pueda de mí al menos hasta que mi cabeza piense serenamente –antes de irte tráeme un café bien cargado.

Kyoko miró el papel –señor esto está a hora y media de distancia.

-¿y?- preguntó de mala gana mientras emitía un bostezo.

-nada- lo vio llevarse la mano a la cabeza, como si le doliera. Me atrevo a decir que está así por todo lo que bebió anoche, cuando yo me levanté sentí un malestar pero se me pasó con el baño caliente y el gran desayuno que comí, estoy más que segura que él no desayunó así que supongo que se siente fatal.

Salió de la oficina aburrida, pues su jefe la estaba tratando sólo como el chico de los mandados. De repente toda su incomodidad acabó y una sonrisa se dibujó en su rostro al encontrarse con su queridísima amiga –¡Moko san! Buenos días.

-buenos días Kyoji.- respondió ocultando su sonrisa.

-Moko san, de casualidad ¿sabes que se puede tomar para aliviar una resaca?

La pelinegra no se molestó en preguntarle para que quería saber eso pues iba de afán hacia su oficina. –lo más importante es no ingerir alcohol durante un buen tiempo, tampoco tomar bebidas oscuras como café o té. Lo mejor es tomar mucho líquido que contenga vitamina C, comer bien y dormir. Ah y si persiste el dolor de cabeza puedes tomar un analgésico.

-OHHHH eres genial Moko san, ¡sabes de todo!-alardeó sorprendida.

-no es para tanto. Nos vemos luego- caminó con su andar de modelo hacia su lugar de trabajo.

Kyoko fue a la pequeña cocina de la empresa, saludó amablemente a la señora que estaba sirviendo un par de cafés y luego abrió la nevera para buscar algo de fruta.

-oh, no imaginé que aquí hubieran naranjas.- comentó mientras cogía tres con una mano.

-son del señor Yashiro, a él no le gusta el café y en su lugar siempre toma jugo de naranja.

-qué bien, a él no le molestará que tome algunas.- cerró la nevera y dejó los frutos en el mesón mientras buscaba un cuchillo.-son para Tsuruga san.

-no hay problema…-tomó la bandeja con los dos pocillos de café y la azucarera- aunque siempre había pensado que ese señor era adicto a la cafeína. – la señora salió de la habitación.

"ese señor"... parece que no le cae nada bien Tsuruga san. Me pregunto qué piensan los demás empleados sobre él, no es correcto que a los funcionarios no les agrade el jefe... en fin, ¡manos a la obra! tengo que apurarme o de lo contrario mi jefe me matará.

Hizo rápidamente el jugo, buscó unos panecillos y acomodó los alimentos en una bandeja. Antes de retirarse hacia la oficina buscó en sus bolsillo una pasta para el dolor de cabeza, ella la había traído por si aparecía de nuevo su malestar sin embargo estaba segura que le sería más útil a su jefe.

Casi suelta la bandeja de sus manos cuando vio la silueta del apuesto hombre pelinegro junto al umbral de la puerta. –¿qué diablos haces? Estoy esperando mi café desde hace horas.- comentó con cierto tono de enojo en sus palabras.

Que persona tan exagerada –señor, en el estado en que se encuentra lo último que puede tomar es un café. Tómese este jugo de naranja y coma algo para que se le pase el malestar. –le mostró con la mirada la comida

-dame un café- respondió testarudo sin prestarle atención a lo que decía.

-¿qué?- descargó la bandeja en el mesón con un tanto de fuerza para que sonara el choque del metal contra la baldosa- se le nota en el rostro que no está bien y soy consciente de lo que hizo ayer en la noche.- Ren se alarmó apenas lo escuchó decir eso, se puso nervioso y desvió el rostro para que Kyoji no notara su sonrojo.- Aunque yo le preparé esto no lo puedo obligar a que lo consuma, usted ya está bastante grandecito como para saber que le conviene … además esta empresa necesita al adulto responsable que hay en usted, así qué… ahí se lo dejo- salió con paso firme hacia la dirección lejana que su jefe le había dado.

Sin decir nada Ren alargó su brazo y tomó el vaso con el líquido anaranjado, bebió rápidamente y le pegó un gran mordisco al panecillo ¿Qué rayos tiene ese chico? ¿Por qué Diablos le hago caso? ¿Cómo es que tiene ese poder persuasivo en mí? Parezco un zombi y no sé con quién puedo desahogar esta confusión que tengo, necesito saber si lo que siento cuando estoy con él es a causa del gran parecido que tiene con su hermana o si en verdad a mi me… ¡NO LO PIENSES REN! Eso es imposible…

En realidad tenía mucha hambre, en cuestión de segundos desapareció la comida dejando solo las migajas. Vio el pequeño paquete del analgésico y sirvió un vaso de agua para poder tomárselo. Kyoji es tan… atento. Pensó a la vez que en sus labios se formaba una ligera sonrisa.

-¡Mierda! Estás sonriendo por su culpa- se dio una cachetada a sí mismo para despertarse. -Tengo que comprobar si lo que pasó ayer fue verdad o simplemente una fantasía producto del alcohol. Kyoji al parecer no recuerda nada así que lo más probable es que yo me haya imaginado todo. En mi "pesadilla" yo lo besé, lo toqué... AHHA ¡qué asco! Miró con desagrado su mano y de repente vino un pensamiento a su cabeza DIOSSSSSS ¡DIOS! ¡Era plano! ¡Era plano! Solo hay dos explicaciones para que la entrepierna de un hombre sea plana: o lo tiene muy pero muy pequeño o en definitiva no es hombre. Pero la segunda opción no puede ser, además si fue un sueño, al yo creer que estaba con Kyoko me metí tanto en el cuento que sentí en verdad a una mujer-.

¡Un momento! Hay algo que me puede sacar de la duda, ¡su cuello! En su cuello tiene que estar la prueba, si en verdad pasaron todos estos recuerdos borrosos, en el cuello de Kyoji debe haber un pequeño morado, yo le hice un chupón.

¡OH POR DIOS QUE GAY! Nunca en mi vida volveré a tomar, si llego a comprobar que le hice ESO a un chico me volveré loco. ¡Yo! ¡Tsuruga Ren! Teniendo esa clase de comportamiento con mi asistente! Qué asco me doy.

AHHH y de repeso esta tortura durará unas cuantas horas más, mandé a Kyoji al otro polo con esos papeles que perfectamente los había podido enviar por email, ahora tengo que esperar hasta la tarde. ¡Qué estúpido soy!


AHHH no entiendo por qué me preocupo tanto por él si no agradece lo que hago.

Kyoko ba caminando hacia la salida pero la figura de una sencilla jovencita sentada de espaldas hacia la puerta dentro de la oficina de Yashiro desvió el hilo de sus pensamientos.

-Bienvenida a Tokyo's Air- escuchó decir al de gafas y luego lo vio apretar formalmente la mano de la señorita, como si estuvieran cerrando un trato.

¿QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEE? Puso una mano en su boca para que el grito de asombro no fuera escuchado. Corrió desde la oficina de Yashiro hacia el parqueadero, por nada del mundo quería encontrarse de frente con su enamorada. No estaba segura de si lo que había escuchado era correcto, tal vez ella sólo estaba interesada en un viaje y había pedido asesoría con el jefe de Recursos. Dios no podía ser tan cruel con Mogami Kyoko como para poner a Sakura a trabajar en su misma empresa.

Continuará

Sí, la que tiene el papel de Dios en esta historia (o sea el autor, es decir yo) JAJAJA es muy cruel con sus personajes, aun me quedan un par de aprietos incómodos que el voy a hacer pasar a Kyoko y los de Ren apenas comenzaron en este capi, AJAJJAJAJ.

Bueno nos vemos al rato! Buen día!

Gracias por leer

Joelise: jajaja ummmmmmm Ren exactamente no se dio cuenta, está más bien muyyyyyyy confundido. Y pues sí Joelise san, hay que leer para saber que sigue. Gracias por el RV!

Zony: amiga, no sabes cuánto me sorprendí al ver tu review, como te dije la última vez que hablamos me entristeció saber que no te gustaba mi idea en este fic, pero no imaginé verte en un futuro por aquí. Estoy feliz de tenerte entre mis lectores zony chan! Espero seguir leyéndote, cuídate. besosXD

Julis: JAJAJ seriamente creo que vas a tener que consolar a Ren a distancia, lo voy a hacer sufrir bastante! Jajajaj (pero no prolongadamente) jaja bueno, gracias por tu review.

By Sakuraliz 16/07/11