Capítulo 10: Batalla Final
—¡Flint!
*Punto de vista de Flint*
—Finalmente te encuentro... esto será el final —Pensé
Estaba decidido a terminar con esto de una vez por todas con esto... me preparé con un kunai para pelear, Sam estaba llorando de desesperación y felicidad al mismo tiempo, Brent y los otros estaban sobre las montañas, para ellos sería lo más loco que jamás hayan visto en su vida.
Sin más contratiempos ambos nos movimos para atacar. Cuando le iba a dar un golpe, sentí un fuerte dolor en mi ombligo, ella aprovechó, me pateó y salí volando, cayendo del puente, aterricé sobre el agua. Dios... no recordaba que era tan fuerte, ella bajó y comenzó a hacer signos con sus manos
—Pies, piernas, cuerpo, cabeza, brazos.
Estaba haciendo una técnica de invocación, se abrieron nueve puertas y de allí salieron las nueve bestias. Estaban dispuestas a atacarme, y yo apenas podía moverme por el dolor que sentía. Estoy muerto... pensé hasta que... algo me elevó del agua y me puso de vuelta en el puente. Me dí la vuelta y me encontré con Akatsuki
—Justo a tiempo chicos —dije
—No lo menciones —dijo Deidara —No te preocupes Furinto-sama, nosotros nos encargamos. Encárgate de la Asesina Blanca, nosotros salvamos a tu novia
—Gracias chicos, creo que se las debo.
Ellos asintieron y comenzaron a pelear mientras que yo subía al templo usando el Shadowblur. Sasori peleaba contra Genbu, Tobi y Deidara contra Suzaku, Konan contra Tennyo, Hidan contra el Shinigami, Kakuzu contra Hokuto Sennin... Itachi fue a salvar a Sam, la liberó lanzando dos kunai, estaba muy débil así que no pudo mantenerse de pie. Itachi la sujetó antes de desmayarse...
—Gracias —le dijo ella en un susurro —¿Cuál es tu nombre?
—Itachi Uchiha, no hables, necesitas descansar
Ella asintió con la cabeza, llamó a Deidara para que los recoja con su pájaro rinoceronte de arcilla, de un salto llegó arriba.
—Soy Deidara —dijo el rubio pelilargo
—Obito Uchiha, pero todos me dicen Tobi —dijo con una sonrisa
—Samantha, gracias
Ellos asintieron y continuaron con la pelea, al cabo de un rato la batalla de Akatsuki terminó, las bestias se volvieron pequeños dragones después de haber sido derrotados completamente
Yo ya estaba adentro, había un montón de engranajes y cosas para entrenar, era un campo de entrenamiento mecanizado. De la nada alguien llegó con una patada y me mandó a volar entre todos los engranajes, caí por varios segundos y en el fondo habían picos que sobresalían del piso. Reaccioné justo a tiempo, y caí de pie y al costado de una púa gigante. Después apareció ella.
—Terminemos con esto —le dije mientras creaba una Rasen Shuriken, ella hizo lo mismo
Ambos saltamos y nuestros poderes colisionaron
—Oigan ¿que creen que ande pasando? —preguntó Brent
—Por Jashin qué demonios sucede allí —maldijo Hidan
—Cállate maldito religioso —dijo Kakuzu
—Tú cállate, o Jashin te castigará, ostia puta ya.
En ese momento estalló el templo a causa de una potente bola de energía, haciendo callar al dúo, e inspirando a Deidara, eso pasó porque nuestros ataques chocaron. Allí dentro estábamos yo y ella. ¿Por qué su ataque se parece tanto al Rasen Shuriken? pensé, mientras la parte de arriba de mi capa desaparecía dejándome con el torso descubierto, ella de alguna manera leyó mis pensamientos...
—Estúpido, ¿aún no lo adivinas? Siempre has sido un maldito ingenuo, Flint…
Entonces su capa también se disolvía, era flaca pero estaba en forma... cuando su máscara se empezó a disolver vi una sonrisa malévola y retorcida, más que la de Shelbourne y unos dientes parecidos a colmillos.
—No... no puede ser...
—Jajaja...
N/A: Ok, en el próximo capítulo sabrán toda la verdad, la asesina de plata es una persona en especial ¿Adivinan quién es?... Examen!
