Qué tal, lo prometido. Una semana, aunque acabo de llegar de... Ah, no importa. En fin, cumplo y los dejo con la continuación...
24 de Julio.

Hoy es lunes… un aburrido lunes, como todos. Estamos en mitad del verano y hay una tormenta eléctrica allá afuera. Se ha ido la luz de mi apartamento y no tengo nada mejor qué hacer que prender mi laptop y sentarme a ver qué hago. No hay señal de red, de modo que he pasado la última media hora jugando solitario, pero estoy francamente harto. Quizás por eso estoy escribiendo sin saber realmente qué decir (oh, sorpresa… porque ya llevo 5 líneas).

Ahora que lo pienso, Yukito dice que algunos liberan sus sentimientos reprimidos con papel y lápiz…

Posiblemente, pero eso a mí no me importa, porque esto no es usar "papel y lápiz".

En fin, mi nombre es Touya Kinomto y tengo 31 años, mi signo zodiacal es Piscis y… Ah, perfecto, siento que estoy escribiendo una descripción para una de esas revistas baratas que unen parejas desesperadas…

Patético.

Bueno, llevo viviendo en Kyoto ya unos 11 años, desde que me vine de Tomoeda (mi ciudad natal), donde estudiaba Ingeniería en Sistemas, para estudiar música en el Conservatorio Nacional (sí, un cambio un tanto brusco, lo sé; lo mismo me dijeron todos). Sin embargo no he vivido solo todo este tiempo: al principio viví con mi mejor amigo desde la secundaria, Yukito Tsukishiro, que también vino a estudiar a Kyoto, aunque él lo hizo antes que yo y en el campo de la Psicología, en la Universidad; de modo que apenas llevo viviendo solo desde los 25 años, cuando Yukito decidió mudarse a un piso arriba de su consultorio, cerca del centro.

Aunque ahora Yukito no es la única cara familiar por aquí. Hace unas dos semanas llegó también Tomoyo Daidouji, amiga de mi hermana –Sakura- desde la infancia, e hija de Sonomi Daidouji, prima de mi madre (que murió cuando yo tenía 10 años); de modo que, en cierta forma, también resulta ser una pariente muy lejana. Creo que no veía a Tomoyo desde el día en que mi hermana se casó con ese mocoso que se la llevó a China y que cree que así podrá librarse de mí, pero más le vale no hacerle nada a mi imouto o…

Ah, acaba de volver la luz…

No, ya se volvió a ir.

Creo que he olvidado mencionar algo de lo que hago: soy pianista en el Coro de la Ciudad de Kyoto desde hace cinco años, y fue ahí precisamente donde hace unas semanas me encontré con Tomoyo, que ha entrado como soprano (1). Yo era apenas un adolescente la primera vez que la escuché, pero aún entonces supe que ella tenía una hermosa voz y que aspiraba a llegar alto. Apenas era una niña, pero era fácil ver que algún día cantaría profesionalmente, aunque sinceramente no la oía desde que ella y mi hermana se graduaron de la primaria, cuando el coro de la escuela interpretó algunas melodías durante la ceremonia. Poco tiempo después, me mudé y difícilmente la he visto desde entonces…

En estos días no he tenido mucha oportunidad de hablar con ella, los ensayos son un poco largos ahora que la temporada está cerca y todos terminan cansados. Apenas he podido saludarla un par de veces, pero con frecuencia sé que me está mirando. No la culpo, soy la única cara conocida para ella y debe sentirse sola en una ciudad tan grande. Supongo que uno de estos días la invitaré a comer o algo así, aunque tendrá que ser cuando no esté con la mezzo (2), esas tipas escandalosas que siempre están brincando y gritando como locas. Sakura me pidió que cuidara bien de Tomoyo en cuanto supo que vendría para acá, pero… creo que tendría que comenzar por separarla de esas maniacas antes de que le metan ideas raras en la cabeza, o quizás debería apartarla primero de Sohma-san y Shinto-san, dos de los miembros del coro; siempre andan rondando a las mujeres y no se han alejado de ella desde que la vieron pro primera vez. Esos sujetos son como la peste y nunca he oído una palabra inteligente de sus labios –por más que hablen sin parar.

Ah, por cierto, hoy recibí una carta –otra –de "amor". De pronto aparecen sobre mi banco, las teclas, o incluso entre las cuerdas de mi piano. Hace unas semanas que no me llegaban, más bien parecen llegar por temporadas, aunque nunca traen remitente –y, sinceramente, creo que así es mejor-, y no es difícil saber por qué después de lo ocurrido con Hibiya-san, que se encargó de que todos supieran que la había rechazado. No dejó de llorar por semanas y ahora todos juran que soy un ogro insensible que juega con los sentimientos de las personas.

Quizás así sea mejor. Al menos ya no se meten conmigo… mucho.

Ah, ya volvió la luz. Perfecto. Ahora espero que no se vuelva a ir, necesito darme un baño y detestaría tener que hacerlo a oscuras…

Aunque llevaré una vela conmigo por si las dudas…


(1) Soprano. Es la voz más aguda de la mujer. Su registro oscila entre Mi3 y La4. Es la que habitualmente soporta la melodía principal.

(2) Mezzo. Touya s refiere a las Mezzo-soprano. Es la voz más habitual de las mujeres, su registro se sitúa entre el de las sopranos y las contraltos.

Imouto: Hermana menor.

Notas de la autora: hmm, nuevo capítulo. Espero que haya sido de su agrado. Como verán, esta vez ha sido Touya quien escribe. Así será este formato, estaremos turnándonos entre ambos. ¿Por qué? Oh, conocerán la razón muy pronto.

Además, no más "continuará", jajaja, porque en un diario uno nunca pone "Continuará..." ¿o sí? Jeje. Como dije, esto será diferente a lo que he hecho y tiene que ser así en todos los sentidos.

Quiero agradecer a quienes han dejado reviews, me alegra que esta historia esté siendo de su agrado, por más sencilla que sea. ¡Gracias a todos!