¡Salut mademoiselles! J'espère que vous êtes très bien

Voici, le chapitre 16 d'un amant dangereux

Kyaaaaaaaaaaaaaa no me había puesto a pensar en cómo sonaba el título de mi fic en francés, ¡es tan divino y tan sensual!

Jajaja bueno, pasando la hora de locura idiomática, como decía allí arriba, espero que estén muy bien!

Lo prometido es deuda, aquí está el nuevo capi más rápido de lo normal (gracias a las vacaciones, je les aime XD)

Je vous invite à lire

Capítulo 16

Kanae iba caminando hacia Tokyo´s Air cuando sonó su celular -ya estoy llegando Kyoji… ahh ok, así que estás al lado de la tercera columna a mano izquierda. Vale, nos vemos- Subió el volumen de su conversación para que la persona que venía atrás de ella, hacia la misma dirección alcanzara a escucharla. -Tranquilo Kyoji, ahora me encargaré de que a Sakurita no le quede ni una duda de lo nuestro.-

Minutos después un Lamborghini Gallardo atravesó las puertas de la empresa –oye Ren, esas que van allá son ¿Kanae san y Sakura san?- comentó el de gafas tratando de distinguir a la otra persona que se veía a algunos metros- ¿y el que está casi al fondo es Kyoji san?

-umm Sakura parece que estuviera siguiendo a Kotonami san, ¿qué se traen esos tres?- manejó hacia la misma dirección donde se encontraban sus empleados.

Ahí viene Moko san, pero ¡pero! Atrás viene Sakura ¿por qué ella está aquí? Así no podré decirle nada. –Hola- saludó nerviosa cuando su amiga quedó en frente de ella.

-Hola amor- sin pensarlo dos veces Kanae reposó sus manos sobre los hombros de Kyoji y se inclinó para darle un ligero beso en los labios.

-No puede ser- murmuró tristemente Yashiro cuando el auto de Ren pasó por el lado de la pareja que se saludó de forma tan cariñosa.

El frenazo tan fuerte del auto de Tsuruga llamó la atención de todos.

Kanae por poco empuja al pedazo de roca en que se había convertido Kyoko. Se separó de él y miró nerviosa hacia el asiento de copiloto. -Yashiro san- sintió un nudo en la garganta cuando su mirada se encontró con la de él. -Esto no es lo que parece Yashiro san, de verdad que no, sólo quería ayudar a mi amigo-. Trató de trasmitirle el mensaje pero Yukihito desvió la mirada y le hizo un gesto a Ren de que siguiera.

El auto negro se puso en marcha y giró hacia la derecha para parquear en el lugar más cercano al ascensor.

Sakura sin decir nada caminó a paso largo y con la cabeza gacha hacia las escaleras, desapareció de la vista a los pocos segundos.

-soy una estúpida- dijo Kanae con una voz temblorosa, se llevó las manos al rostro y suspiró profundamente- lo siento. –pasó una mano por su cabeza y sacudió su cabello en señal de frustración.

-ven conmigo- la voz de Kyoji era de extrema seriedad, tomó a Kanae del brazo y la jaló hacia el ascensor. Cuando llegaron presionó el botón de bajada muchas veces y cuando las puertas metálicas se abrieron hundió como una frenética compulsiva el número diez en la pantalla.

-¿qué pasa? ¿Para dónde vamos?- se soltó del agarre y lo miró confundida. -¿Está molesto? ¡Trato de ayudarlo y se enfada conmigo!-

-pronto lo sabrás- respiró profundo para no alterarse ni arrepentirse de lo que iba a hacer.

Cuando se abrió el ascensor salió caminando rápido hasta darle la vuelta a la azotea, revisando que no hubiera moros en la costa. Se alejó de la salida y con la mirada le indicó a Kanae que la siguiera. Haló el nudo de su corbata y desabotonó los cuatro primeros botones.

¿Qué le pasa? ¿Se va a desvestir? ¿Se puso tan loco con un simple beso? – ¿qué haces? – se quedó muda cuando alcanzó a distinguir un vendaje blanco sobre el pecho abultado. -¿Qué… rayos…?

-soy… soy… una chica- dijo al tiempo que agachaba la cabeza y se inclinaba en posición de disculpa- perdóname Moko san, no quería mentirte pero no tuve otra opción. No quiero que haya más mentiras entre nosotras ni malentendidos como el de hace unos minutos por eso te revelo mi secreto más grande y te pido que me perdones- a medida que hablaba su voz se volvía más quebradiza.-no quiero perder tu amistad por culpa de esta tontería-estaba a punto de llorar. Levantó el rostro al no escuchar ninguna respuesta por parte de Kanae.

La pelinegra tenía una mirada inexpresiva y los puños muy apretados, emanaba un aura de reticencia tan escalofriante que Kyoko retrocedió asustada.

-¡TE BESÉ PORQUE PENSABA QUE ERAS GAY! ASÍ QUE ESE BESO NO SIGNIFICARÍA NADA PARA NINGUNO DE LOS DOS- gritó descontrolada y mandó su mano para pegarle una cachetada al rostro aniñado que tenía al frente, pero en el último instante se arrepintió y sólo dejó que sus dedos tocaran la mejilla de la chica- ERES UNA TONTA, quien quiera que seas, eres una tonta.

-lo sé Moko san, sé perfectamente que soy una tonta- no pudo reprimir las lágrimas por más tiempo y un miedo espantoso se apoderó de su ser al pensar que su amiga nunca la perdonaría.

-aishhhh- chasqueó los dientes y zarandeó a la peli sapote- ¿en qué estabas pensando? ¿Cómo se te ocurre hacer algo así?

-necesitaba el trabajo y no pensé que fuera una idea tan descabellada.-gimoteó arrepentida- nos conocimos el día de la entrevista, me trataste como una basura y me señalaste con el dedo diciendo que serías la próxima asistente de Tsuruga Ren… Mi nombre es Kyoko Mogami.

Kanae la soltó y trató de recordar lo que decía. –Por dios, ¡eres esa chica rara!... ¡SÍ QUE ERES RARA!- exhaló enfadada- ¡¿DE QUÉ PLANETA VIENES? ¿ES QUE NO TIENES CEREBRO? ¿CÓMO SE TE OCURRE HACER ALGO ASÍ?- aún le parecía increíble que hubiese sido engañada tan fácilmente por una chica como ella.

-Moko san, ¡Moko san! A pesar de lo rara que soy, de las mentiras que te dije y de que me haga pasar por chico ¿aun puedes ser mi amiga?- su voz era de supremo ruego, nunca había tenido a una amiga como ella y no quería perderla.

-¿por qué querría ser algo de una mentirosa como tú?- Kanae tragó pesado e hizo un esfuerzo grandísimo para mantener su semblante frió e insensible, giró sobre sus talones y pretendía marcharse.

-MOKO SAN, ¡POR FAVOR!- la llamó a gritos en medio de lágrimas- por favor, no dejes de ser mi amiga, sé que debo tener un tornillo flojo o algún trastorno en el cerebro que me hace inventar cosas tan absurdas pero lo que te he dicho sobre mi amistad siempre ha sido cierto: eres mi única amiga, almuerzo contigo todos los días, salimos de compras juntas, somos compañeras de trabajo, hablamos de nuestros problemas y nos ayudamos. MI AMISTAD NO ES UNA MENTIRA Y ESO ES LO QUE IMPORTA.

La pelinegra se quedó callada reflexionando sobre lo que acaba de escuchar. A decir verdad ella tampoco había tenido una verdadera amiga y con Kyoko la pasaba muy bien, a pesar de que su fachada era una farsa lo que compartió con ella no fue una mentira.

-TONTA- la mujer alta le volvió a gritar y se acercó hasta ella para ponerle una mano en la cabeza. –Eres una tonta Kyoko Mogami- pasó sus finos dedos por el cabello de reflejos naranjas. –Eres mi tonta amiga- terminó de decir con una sonrisa.

Vaya, no pensé que fuera a perdonar tan fácil una mentira tan grande como esa, Ella es tonta pero aún así es una de las pocas personas con las que me siento a gusto.

-Mo mo mo MOKOOOOOOOOOO SANNNN-intentó correr hacia ella para abrazarla pero Kanae mantuvo fuertemente su mano en la cabeza evitando que Kyoko se le acercara.-déjate de lloriqueos, ¿no se supone que ahora eres un chico? ¿eh?, los hombres no lloran ¡me oíste! JAM, Kyoji Kawabata- la soltó y no pudo evitar emitir una carcajada.

Kyoko se contagió de la risa y pasó las manos por sus párpados para limpiar las lágrimas. Luego se acomodó la camisa y la corbata. – ¿ya estoy bien?

-se te notan los ojos rojos, eres una llorica- se mofó a propósito y se acercó a ella para organizarle el cuello.-Kanae arrugó el entrecejo al ver algo inusual en la piel blanquecina de su amiga-¿quién te hizo esto?-pinchó con su dedo el moretón.

-¡auch!-se quejó y por inercia apartó la manó de la chica -nadie me lo hizo… sólo apareció allí.

-¿como por arte de Magia?-preguntó con sarcasmo.

-¡Exacto Moko san!- Kyoko ignoró la socarronería de Kanae y se le iluminaron los ojos al pensar que su amiga la entendía perfectamente.

-ya, anda dime- le dio una palmadita en el hombro- ¿fue tu novio?

-¿Qué? ¡Claro que no! Ni siquiera tengo novio.-llevó una manó a su cuello y echó una maldición al percatarse de que no había nada que lo cubriera- ¡Rayos! Se me olvidó la bufanda.

-si te preocupa que lo vean yo puedo ayudarte a encubrirlo- la mujer alta buscó en su bolso su estuche de maquillaje- nuestro tono de piel es parecido- se acercó a Kyoko y la hizo inclinar la cabeza hacia el lado izquierdo. Puso primero una capa delgada de corrector en la zona que difería de color al resto de la piel, luego la cubrió con base líquida y para finalizar aplicó polvos en forma circular. – ¡Listo!- su voz resaltaba que había hecho un buen trabajo. Le pasó un espejo a Kyoko para que se observara.

La chica tuvo que mirar por el rabillo del ojo para que su vista alcanzara el objetivo-¡Woh! ¡No se nota!- casi gritó de la emoción-Eres genial Moko san, no sé qué haría sin ti, eres excelente en todo lo que haces, te admiro mucho-dijo feliz e intentó ir a abrazar a su amiga pero se arrepintió en el último instante porque sabía que la iba a rechazar.

Kanae sólo sonrió, lo que acababa de escuchar le había elevado un tanto el ego-No es para tanto- dijo al fin y notó el impulso frenado que hizo la extraña chica. –Kyoko- la llamó y rió para sus adentros al ver la reacción de Kyoji cuando dijo su verdadero nombre.- estúpida mocosa-no le permitió quejarse pues inmediatamente la ciñó en un corto abrazo.-no te metas en tantos líos… y en caso de que estés en problemas, no dudes en buscarme, amiga.

Kyoko se quedó pasmada de la dicha, imaginó que un coro de ángeles cantaba una bella canción de amistad alrededor de ellas y que del cielo salía una luz que las iluminaba. Estaba tan ensimismada en su fantasía que no se dio cuenta cuando Moko san se alejó y ya estaba girando el pomo de la puerta- se nos hace tarde para ir al trabajo, Kyoji.

Escucharla decir el nombre de su mentira le quitó el encanto a la situación, soltó una sonrisa afligida, empezó a caminar cuando vio que Kanae ya había tomado el ascensor y por lo tanto fue las escaleras. -Desearía que siempre me llamaras Kyoko. Ya no quiero seguir con esta mentira, nunca fui una mentirosa y ahora lo más probable es que me den el título de The Big Lier. Sé que tengo que esperar sólo unos meses para poder desaparecer a Kyoji pero cada vez es más difícil, ayer y hoy dos mujeres me han besado, la una al parecer se había enamorado de mí y la otra me creía gay. Con respecto a mi jefe las cosas van de mal en peor: como Kyoko le inventé un mar de mentiras sin necesidad e incluso lo lastimé al rechazarle cruelmente sus maravillosos obsequios, además estando como Kyoji le di "una reprimenda" sobre lo que es valorar a una mujer y le hice entender que todas no somos unas cualquieras interesadas y según lo que he visto él intentó cambiar, el interés que mostró por mí jamás lo había sentido por una chica, ¡es que hasta compró los regalos personalmente! ¡Me defendió de Shotaro! Me besó… bueno, eso no se lo reconozco porque lo hizo de una manera pretenciosa y aunque no soy experta en besos ni nada por el estilo sí puedo afirmar que lo que sentí en mi interior cuando sus labios tocaron los míos fue sinceridad, como si quisiera trasmitir un "algo" con el beso, pero aún no puedo comprender ese "algo", sí tan sólo me hubiese dicho un simple "me gustas" yo habría reconsiderado mi opinión con respecto a la cena y todo lo que había preparado para mi supuesto cumpleaños, pero el muy tonto viene y sale con un "quiero tu atención", por Dios, ¡algo tan vano como eso no iba a lograr nada!

Sus pensamientos la acompañaron a medida que bajaba las escaleras, ya iba por el 6 piso y ni siquiera se había dado cuenta.

Como Kyoji he sido amable y servicial con él, a veces puedo ser un poco molesta prácticamente exigiéndole que haga algo para que no descuide su salud. En verdad lo quiero como mi jefe y lo respeto mucho, incluso lo quiero como mi amigo, sin pensar se ha formado el vínculo macho-"macho", ese que sólo los hombres entienden, sin embargo desde ayer lo noto extraño, desde que desperté me miró horrorizado y hasta podría decir que había escepticismo en su mirada, como si hubiera algo que le fuera imposible de creer y lo peor es que se pone nervioso cuando me acerco, no entiendo el porqué, yo no he hecho nada diferente en estos días.

Al escuchar unas voces familiares salió de su plática mental consigo misma.

-¿estás así por lo de Kyoji y Kanae?-preguntó la voz ronca y varonil que ya estaba más que grabada en la mente de Kyoko.

-No- respondió cortante- déjame trabajar Ren.

-espera Yashiro, si de verdad la quieres no dejes que un enclenque como él te la quite.

-¿mal hablas de tu propio asistente?- rió de forma mordaz.- ¿y cómo es que no te sorprendiste con lo que vimos esta mañana, acaso ya lo sabías?-lo retó con la mirada

-no estoy mal hablando, Kyoji es enclenque y no sabía que estuvieran saliendo, una vez los vi cogidos de la mano pero pues ya sabes que Kyoji es rarito, así que no pensé que su relación iba más allá. -Bueno, en realidad sí me sorprendí cundo los vi besándose, no sé porque sentí enojo e incluso frené el auto de forma brusca. Yo mismo quería empacar a Kyoji en papel regalo y dárselo a Sakura así que no entiendo porque razón me molestó verlo con otra persona, quizá él me g… ¡OLVIDALO Ren! ¡ESO NO ES POSIBLE!

-ya, sal de mi oficina Ren, tengo mucho trabajo y no quiero pedirle ayuda a Kanae.- se sentó en su escritorio y empezó a leer unos papeles.

Kyoko siguió su camino luego de haber despegado su oreja de la pared y como era de esperarse se encontró con su jefe. No fue capaz de reaccionar cuando la extraña mirada azabache la penetró por completo, se quedó como una boba observándolo mientras él hábilmente la empujaba hacia el desembarco de la escalera y cerraba la puerta tras de sí.

-¡soy inocente! No sé qué está pasando pero le juro que soy inocente- la mirada amenazadora de Ren luego del encantamiento la asustó, parecía que le iba a hacer un cruel juicio con los ojos. Sintió los alargados y cálidos dedos sobre su mejilla derecha que lentamente le hacían presión para que inclinara su cabeza hacia el lado izquierdo. Por un momento imaginó que hacía parte de una película de terror y estaba a punto de ser mordida por un vampiro jodidamente atractivo.

¡NO HAY NADA!- jajaja…JaJaJa… JAJAJA- Su jefe la soltó y literalmente estalló de la risa. Jamás lo había visto reír así, involuntariamente se asustó, no entendía cual era el chiste.

Pensó que podía volver a respirar con tranquilidad sólo cuando él se alejó de ella y salió del lugar aún riéndose.

-¿QUÉ PASÓ AQUÍ? ¡¿Qué fue esa reacción? ¡Ese hombre está loco!- hizo un ejercicio de respiración para calmarse y un unos minutos después tomó valor para entrar al mismo lugar donde seguramente había ido su jefe.


Apenas cerró la puerta de su oficina saltó de la emoción, apretó los puños y estiró los brazos de una manera tan eufórica como si su equipo favorito de futbol hubiese metido el gol ganador de la copa mundial. – ¡YEAH!- JAJAJA no tiene ningún morado, ¡Sí! Sí, Fue una pesadilla, jamás lo besé y mucho menos lo toqué. ¡Lo ves Ren! Estabas armando una tormenta en un vaso de agua, no pasó nada esa noche. De pronto sí lo golpee en la nariz sin querer y luego de eso me quedé dormido, pero ¡tuve esa horrible pesadilla por culpa del trago! Jajajaja Oh por Dios, la duda me estaba matando, jajaja aunque realmente fui un tonto al pensar que tal vez había hecho semejante cosa en verdad. ¡Es ilógico, absurdo, ridículo! Yo jamás sentiría atracción por un chico, por muy afeminado que fuera. Jajaja

Escuchó el toque de su puerta así que fue a sentarse. –adelante.

Ren lo saludó con su usual tono monocorde y luego procedió a dar indicaciones sobre las personas que iban a estar en la fiesta de inauguración en Hokkaido. Necesitaba que su asistente estuviera atento al entorno, que hablara con gente de negocios y que no fuera a cometer ninguna locura. -Tsuruga san, ya leí sobre los beagles.

-jajaja los Vie ghouls- rió al corregir la pronunciación de su asistente.

Oh parece que está de buen humor- ¡esa agencia es bien rara! No puedo creer que promuevan un turismo terrorífico. Aunque he de admitir que fueron muy originales.

-¡ja!- espetó burlonamente- si la idea original hubiese sido de ese tipo créeme que les respetaría ese trabajo.

-¿Por qué dice eso?

-Reino, el presidente de esa payasada, robó la idea.

-¿cómo lo sabe?

-lo sé, porque la idea fue mía.

La cara de Kyoko era de completo escepticismo- pero si a usted no le gustan las cosas de fantasmas.

-es que yo dije lo de crear un turismo terrorífico en broma. A mí no me gustan las cosas de ultratumba y jamás haría algo para expandirlas. Hace cuatro años, el señor Bessette, el padre de Reino, quiso unirse a mi padre y a Lory, tenía una gran cantidad de dinero para invertir y pensó que hacerse socio de la empresa era sólo cuestión de pagar una gran cantidad euros pero obviamente mi padre primero investigó sobre el trabajo de ese hombre y descubrió que recientemente había heredado dos hoteles en Francia que con cada día iban en decadencia pues ese hombre no tenía ni idea de lo que era administrar un hotel.

-¿pero cómo ese señor llegó a invertir de la nada en una agencia japonesa?

-la esposa era de este país y en su juventud fue muy amiga de Lory Takarada. Ella le había comentado a Bessette sobre la agencia de su viejo amigo y que tal vez en un futuro podrían hacer negocios juntos, pero él no le hizo caso, jamás le había interesado el trabajo de su padre con los hoteles hasta que este falleció y le dejó los únicos dos que no había perdido. El señor se enojó muchísimo cuando no aceptaron su dinero para ser socio y dijo que él haría una agencia que aplastaría la nuestra pero eso obviamente nunca sucedió.

-¿y lo de la idea, cómo fue que la robó?

-un año después de rechazarlo hubo una reunión en Estados unidos sobre nuevos proyectos en la industria turística, ahí estuvimos los representantes de grandes agencias del país. Hubo un tipo que se hizo pasar como miembro de Newyork pass, y en la fiesta posterior a la reunión se sentó con nosotros, charlamos de negocios y tocamos el tema de las innovaciones, en una de las tantas ideas absurdas que mencionamos comenté acerca de lo que "nunca vendería en el turismo" y dije precisamente lo de un hotel deplorable, que pareciera hospital donde la gente fuera a sufrir en vez de a disfrutar, a mis ojos la idea era estúpida, ¿por qué alguien pagaría por ir a sufrir?

-pues a mí también me parece estúpido, sin embargo hay gente muy loca a la que le gustan esas cosas. ¿Usted se molestó cuando supo que le robaron la idea?

-cuando yo vi en las noticias sobre Vie-Ghoul y la clase de turismo que promovía me pareció extraño que justo un mes después de esa reunión saliera a flote una agencia de ese tipo, leí sobre el fundador y resultó ser un tal Reino Bessette, había oído ese apellido antes y reconocí de inmediato que era el supuesto miembro de New york pass. No me molesté por lo de la idea, total la estaban llevando a cabo en Francia, lo que me sacó de quicio fue que compraran las instalaciones que yo ya había negociado para construir mi propia sede, pues en ese entonces Lory todavía estaba al mando de esta.

-¿hicieron? ¿Reino y su padre?

-Reino y su banda, son cuatro tipos que lo siguen a todas partes. Los cinco tienen un aspecto de Visual kei, supongo que ya lo habrás visto en internet.

-me pareció ver a un hombre de pelo largo plateado, con piercings y usando algo parecido a un cuello clerical.

-ese es Reino, su aspecto es como de exorcistas o algo así, ese tipo tiene una mirada rara e incluso es incómodo tenerlo cerca.

-oh, sí en la imagen se ve extraño no me lo imagino en persona.-le había dado un escalofrió al ver la fotografía de ese hombre- ¿pero fue casualidad que escogieran la mismas instalaciones?

-claro que no, ese tipo se las arregló para averiguar las futuras inversiones que realizaríamos y gastó mucho dinero con tal de arruinarlas, aunque sólo lo logró con la que estaba a mi cargo. Luego intentó robar otro de mis proyectos e intenté demandarlo pero no tenía pruebas. Fui hasta la sede que tenían aquí en Japón y fingí estar interesado en sus planes "recreativos", así logré contactar con él, pero como era de esperar perdí mi tiempo. Ese tipejo es un inmaduro que sólo busca divertirse a costa de las demás personas, tiene unas creencias un tanto estrafalarias. Él dice que ve fantasmas y que escoge los destinos de su agencia donde siente que hay un lazo con el otro mundo. Con esa cháchara ha logrado expandir su agencia e incluso ha causado graves situaciones, uno de sus clientes murió de un infarto al quedarse en el hotel que tenían aquí en Japón, él logró lavarse las manos y salir ileso de la demanda, aunque tuvo que irse del país y dejar la sede que había comprado.

-Ahh, ¿entonces él ya dejó de fastidiarlos?

-no, al parecer planea meterse ahora con el hotel de Hokkaido, justo donde nosotros estamos interesados.

-¿qué es lo que él quiere exactamente?

-No lo sé con exactitud. Supongo que quiere inmiscuirse en el hotel y plantear una modificación de su estilo para así agregarlo a los destinos de su agencia. Él sabe perfectamente que si lo logra, inmediatamente nosotros rechazaremos la idea de formar convenio con ese Hotel pues no promovemos esa clase de turismo.

-hipotéticamente hablando, si los beagles logran modificar una parte del hotel y nosotros nos retiramos, ¿no es eso precisamente darles gusto y darles pie para que nos sigan fastidiando? Creo que independientemente de lo que ellos hagan debemos analizar las ventajas que trae un nuevo hotel, la mayoría de la gente adinerada busca hospedarse en los mejores hoteles, sobre todo los recién inaugurados y si tiramos la bandera sólo porque le agregan una sesión de ultratumba sería un fracaso para Tokyo's Air.

-tienes razón Kyoji, debemos analizar detalladamente las consecuencias y no podemos permitir que nos siga incomodando. Aún no estoy seguro si te lo encontrarás este fin de semana, sólo sé que él está invitado al igual que la mayoría de representantes de hoteles y agencias. Si te lo llegas a encontrar ten cuidado y debes estar atento a sus movimientos.

-por supuesto Tsuruga san.


Luego de la extensa charla con su jefe salió a almorzar y como era ya costumbre se encontró con su amiga Kanae.

-¿por qué estás triste?- le preguntó Kyoko al ver la cara de la pelinegra más apagada de lo normal.

-Yashiro san está molesto conmigo.

-¿hiciste algo mal con tu trabajo?

-claro que no, siempre hago mi trabajo perfectamente- respondió con seguridad. –te parece bien si comemos en la azotea, hay algo que quiero comentarte.

-vamos- ambas tomaron su caja de almuerzo y fueron hacia el ascensor.

Cuando las puertas metálicas se abrieron vieron que adentro estaba Ren y el botón de primer piso estaba presionado. Ambas entraron en silencio tomando una amplia distancia entre ellas tratando de no levantar más sospechas sobre su relación. Kyoko se apresuró a marcar el número 10 y esperó impaciente a que las puertas se cerraran para que el ascensor comenzara su marcha.

Ren enarcó las cejas al ver que se dirigían a la azotea, no se atrevió a preguntar nada pero el nerviosismo por parte de Kyoji y Kanae le demostraban que lo que esos dos se traían entre manos no era nada usual. Él fue el primero en bajar, salió sin decir siquiera un hasta luego y fue directo a la cafetería.

-para la próxima debemos traer un mantel- comentó Kotonami un poco disgustada por tenerse que sentar sobre un periódico.

-sí Moko san.- sonrió y empezó a comer de su obento.- etto… ¿pasa algo entre tú y Yashiro san?- notó que apenas mencionó el nombre la pelinegra se sonrojó.

-¿por qué lo dices?- le dio un mordisco a su sándwich vegetariano.

-hoy escuché a mi jefe preguntarle que si estaba "así" por lo nuestro y que si de verdad la quería, no dejara que un enclenque como yo se la quitara.

-¿y Yashiro san qué dijo?- preguntó muy interesada.

-un simple No y que lo dejara trabajar porque estaba muy ocupado y no quería pedirte ayuda.

-idiota- murmuró por lo bajo. –no entiendo por qué los hombres son tan idiotas y les cuesta tanto aceptar lo que sienten.

-¿le acabas de llamar idiota a tu jefe?- rió estrepitosamente.

-jaja sí, ¿a acaso nunca has mal hablado a las espaldas de Tsuruga?- la miró quisquillosamente.

-uuuuuu claro, ni te imaginas todo lo que le he dicho en mi mente. Jajaja, pero aún no me has respondido, ¿pasa algo entre Yashiro san y tú?

-pues- Kanae volvió a sonrojarse- han habido un par de besos y…-se quedó callada de improvisto.

-¿QUÉ? ¡Qué!- por poco se le tira encima tratando de sacarle las palabras.

-por poco lo hicimos.- la morena casi echaba humo por las orejas de lo sonrojada que estaba.

Kyoko no captó la idea – ¿hicieron qué?

A Kanae literalmente se le cayó la mandíbula al suelo al ver la cara de inocencia de su amiga –olvídalo.- siguió comiendo y luego bebió rápidamente de su té helado.

-¿o sea que son novios?- sus ojos irradiaban curiosidad.

-ojalá- tragó pesado y desvió la vista.-Yashiro es muy lindo y cariñoso conmigo, al principio sólo éramos amigos y luego del trabajo nos tomábamos una copa o salíamos a comer algo pero desde hace más o menos tres semanas, las cosas se empezaron a poner más intensas, ya ni siquiera podíamos estar solos porque nos sonrojábamos.

La boca de Kyoko era una completa "O", dejó salir un suspiro y dejó que continuara.

-nuestro primer beso fue la semana pasada y aunque había mucha química entre nosotros ninguno de los dos planteó la idea de ser novios o llevar una relación, simplemente nos estábamos conociendo, desde un plano más profundo. Pero tú me comentaste lo de Sakura y yo de verdad quería devolverte el favor, pensé que la solución más rápida era darte un beso y que ella lo viera, así no tendría dudas de nuestro noviazgo y se alejaría de ti. Jamás se me pasó por la cabeza que nuestros jefes nos verían.- bajó la cabeza avergonzada- Ahora Yashiro debe pensar que soy una cualquiera, que aún teniendo novio no le era indiferente a sus coqueteos.

-esto es por mi culpa, te prometo que lo arreglaré- Kyoko se puso de pie con una mano en su corazón.

Kanae rió al ver la postura de su amiga, parecía que iba a hacer un juramento a la bandera. – ¿y cómo harás eso?

-le diré la verdad. Que te hiciste pasar por mi novia para ayudarme con un problema. No te preocupes Moko san, confía en mí.- en sus labios se dibujó una sonrisa bañada en sinceridad.

Terminaron de comer y siguieron hablando sobre sus vidas. Kanae rió a carcajada limpia a medida que Kyoko le contaba sobre sus desventuras como Kyoji.

-oye, ¿no te has puesto a pensar en ponerte algo en la entrepierna? Se te ve demasiado plano. –sus ojos se centraron por debajo del cinturón de Kyoji. -jaja

-¡eres una pervertida Moko san!- se cubrió avergonzada sus partes íntimas.

-jaja hablo enserio, un chico por más pequeño que lo tenga siempre se le alcanza a notar el bulto, al menos cuando se sienta. Párate, quiero intentar algo. –se puso de pie y llegó a un extremo de la azotea, hacia el lado de la pared que estaba a la vuelta de la entrada. – ¿traes pantis o bóxer?

Kyoko la miró con precaución y se acercó dubitativa –pantis y encima unos cacheteros. ¿Por qué?- había dejado de usar sólo pantis porque con algunos pantalones se le notaba.

-es perfecto. ¡Acércate Kyoji san!


Ren "almorzó" en la cafetería algo ligero y en todo el tiempo que estuvo fuera no pudo dejar de pensar en Kyoji y Kanae. Se le hacía muy extraña esa pareja.

Llegó a la empresa, tomó el ascensor y cuando iba a marcar el número 2 se arrepintió y puso el 10.

¿Será que todavía están en la azotea? ¿Y para qué fueron allá? Ese sitio vive vacío. ¿Y a ti qué te importa Ren? Lo que haga y deje de hacer tu asistente te tiene sin cuidado le hizo caso a su subconsciente y marcó el número dos, pero el ascensor ya iba en el octavo piso.

Las puertas se abrieron en el diez y pensó en quedarse parado en el ascensor hasta que escuchó un dialogo que se prestaba agraciadamente a malinterpretaciones.

-¡No, Moko san! ¡¿Qué haces?

-¡quédate quieto!

- ¡No me toques ahí!, eres una pervertida.

-tranquilo, luego me lo agradecerás.

-¡pero qué rayos! Esto es muy vergonzoso.

-cállate, si te oyeran dirían que estoy a punto de violarte, eres un escandaloso.

-pero parece que eso fueras a hacer.- su voz sonaba muy apenada.

-sólo relájate.

Ren fue invadido por la curiosidad, a medida que se acercaba escuchaba las voces más fuertes y no veía nadie alrededor. Giró con cautela hacia la pared y sólo asomó ligeramente el rosto. Lo que vio casi hizo que le saltaran los ojos de las órbitas

Kyoji estaba de pie recostado en la pared con el rostro encendido en un rojo vivo, Kanae estaba arrodilla con la cara justo en frente de la entrepierna del chico y le estaba bajando la cremallera del pantalón.

Ren se devolvió con sigilo hacia el ascensor, le parecía asqueroso lo que estaban haciendo. Iba a hablar seriamente con Kyoji sobre esa clase de comportamiento en su empresa. Le parecía una falta de respeto.


-Listo, ahora camina- dijo Kanae muerta de la risa al ver la incomodidad de Kyoji.

-¡se me van a caer!- gritó Kyoko tratando de dar un paso.

-pero así te ves más varonil y menos impotente. JAJAJA.

-pues prefiero verme como un mariquita antes de andar con un par de pelotas en la entrepierna.

-JAJAJAJA JAJAJA vale, vale. Entonces te las quitaré. –hizo el ademán de agacharse.

-¡No! Yo puedo sola.- metió la mano dentro del pantalón, más exactamente entre las dos telas interiores y sacó el par de bolas del infierno. –me hubieras dicho que tu idea era meterme dos bolas de ping pong entre los calzones para que se me viera un bulto.
¡No tenías porqué retenerme contra la pared mientras me bajabas los pantalones!- regañó a su amiga, la había hecho pasar una pena enorme.

-es que era más gracioso que yo intentara ponértelas, me hubiese encantado grabar tu cara avergonzada, te veías tan graciosa. Y no entiendo por qué haces tanto show, ni que te hubiera tocado. Yo solo te solté el cinturón, te bajé la cremallera y deslicé un poco los pantalones para que pudieras colocártelas. JAJAJAJA. Guarda las pelotas, creo que serán un buen recuerdo.- la pelinegra se limpió las lágrimas producidas por la risa y fue a recoger el periódico más las envolturas del almuerzo. –vamos, ya casi es hora de empezar a trabajar.

Kyoko le hizo caso, no sin antes hacer una gran cantidad de pucheros mientras se quejaba del comportamiento de su amiga.


No imaginé que Moko san saliera con una cosa tan loca de la nada, ¡fue tan vergonzoso! ¿Y qué si soy plano? ¿Es verdad que a todos los hombres se les ve el bulto? Yo nunca me fijo en la entrepierna de un hombre ¿para qué?

Mientras iba caminando por el pasillo les echó una mirada de reojo a los hombres, que se encontraba, justo por debajo de la cintura.

¡Hideki san se ve plano! Ah pero está de pie, miremos a uno sentado. Ummm a Akira san se le nota un poquito abultado.

-¿necesita algo Kawabata san?- el hombre treintañero miró con desconfianza al joven que lo observaba en un ángulo de 45 grados y no precisamente a los ojos.

-ehhh no, nada- respondió nerviosa y siguió su rombo hacia la oficina.

Cuando entró, se sintió atravesada por la mirada frívola de Ren, sus ojos parecían más oscuros y tenían un brillo malicioso. –siéntate, tengo que hablar contigo.

Kyoko siguió las órdenes de su jefe un poco intimidada.

El apuesto hombre cruzó los brazos y adoptó una postura de extrema seriedad –las políticas de la empresa no prohíben la relación entre sus trabajadores, así que no tengo ningún problema en que salgas con Kanae pero lo que si no permito es que utilicen mis instalaciones para…-tragó saliva y trató de trasmitirle con la mirada lo que estaba a punto de decir.

-¿para?- frunció el entrecejo, no entendía a qué se refería.

-tener relaciones.- dijo escuetamente.

¡Pero acaba de decir que las relaciones no están prohibidas! –Ummmm ok, lo tendré en cuenta.- respondió dudosa.

-revisa esto antes de irte y déjame todo listo para el fin de semana.- le pasó un morro de documentos sobre una aerolínea. –Mañana no es necesario que vengas- fue lo último que dijo antes de clavar los ojos en el computador.

Este tipo parece menopáusico, sus cambios de humor son más drásticos que los de una mujer en ese estado.- Salió de la oficina para buscar un lugar más cómodo en el que trabajar.

Antes de irse a su casa le pidió a Yashiro que le diera un espacio para hablar con él, este seriamente accedió y Kyoji aprovechó para contarle lo de la mentira de su noviazgo. El de lentes no dijo gran cosa pero le fui imposible reprimir la sonrisa de alivio, realmente estaba feliz de que Kanae fuera soltera.

Listo, mi trabajo ha sido terminado. Umm se supone que debería dejar esto e irme para la casa pero… ¿Tsuruga san estará bien? Su cambio de ánimo debe tener alguna razón ¿será que se molestó porque piensa que salgo con Moko san? Por su amigo claro, él sabe que ella es la chica que a él le gusta.

¿Y si le digo a él que lo de Moko san y yo es una mentira?, no, no, no, no tengo porqué darle explicaciones, a él no le importa mi vida privada.

¡Ahhhhhhh! ¿Por qué me siento así? Esa pequeña mentira no es nada comparada con la de mi género.

Ammm no veré a Tsuruga san en tres días… me preguntó si se alimentará bien, si descansara lo suficiente. ¡AHHHGGGG! ¿Por qué diablos me preocupo tanto por él?

-hey Kyoji san, Tsuruga san me encargó que le comprara esto, puedes entregárselo- el mensajero le entregó un vaso grande de jugo de fruta y una caja pequeña de muffins.

Kyoko tomó la comida en una mano y en la otra llevaba los papeles. Iba por el lado de la oficina a pocos metros de llegar a la puerta.


¡AHHH! Vaya incompetencia ¡mandé a pedir mi comida hace casi media hora! ¿Cómo es posible que se demore tanto! –Ren salió enojado de su oficina y en una fracción de segundo sintió que su hombro tropezó fuertemente con algo frío a su derecha.

-¡mira por donde…! –dejó los regaños en el aire cuando vio que Kyoji estaba bañado en un líquido, el lado derecho de su camisa estaba empapado por el jugo de mora. –Entra y límpiate- comentó con su tono áspero mientras le quitaba los documentos a su asistente evitando que los manchara. Entró a la oficina y le ofreció un trapo.

Kyoko estaba enojada, pensó que por lo menos ese hombre se disculparía. Dejó los muffins en el escritorio y el vaso con el resto de jugo. Tomó el trapo y fue directo al pequeño baño. No se molestó en cerrar la puerta, sólo se estaba limpiando. Secó lo que más pudo la camisa y se lavó el lado derecho del hombro además de una parte del cuello para quitar la sensación viscosa y pegajosa.

Ren se acercó hasta el umbral del baño y detalló por el espejo la figura de Kyoji. Cuando este inclinó su cuello hacia el lado izquierdo para poder limpiarse notó que resaltaba en su piel una pequeña marca morada.

Los ojos de Ren se pusieron blancos de un solo golpe, sintió incluso que el corazón le dejó de latir por una fracción de segundo.

¡MIERRRRRRRRDA! Es… Es... ES…ES… ESSSSSSSSS ¡UN CHUPÓN!- Ren se agitó tan sólo de pensar que su pesadilla ahora era una realidad. Sin pedir ninguna clase de permiso entró al estrecho baño y se posó por detrás de su frágil asistente. Lo abrazó con un brazo para evitar que se girara y con su mano libre tomó el rostro de Kyoji entre sus dedos y lo inclinó hacia el lado izquierdo.

Kyoko se sobresaltó cuando de repente su jefe la tomó por detrás con brusquedad y la obligó a ladear el rostro.

-¿CÓMO TE HICISTE ESO?- le preguntó de forma exigente mientas le señalaba la evidente marca.

Continuará

BUAJJAJAJAJJAJAJAJAJAJAJAJJA lamento dejarlo ahí. XD

Como ya muchas se habrán dado cuenta, la escena de las pelotas es parecida a la del Dorama you're beautiful. Es que me morí de la risa con las caras del protagonista pensando que Go minan y la maquillista iban a tener sexo oral.

Jajaja aunque aquí Ren no se quedó a escuchar lo que seguía de la conversación. XD

Bueno, el viaje a Hokkaido traerá muchas sorpresas así que espero que pasen a leer y comentar.

Un beso a todas y un abrazo gigante

Kariramos: hi kari, jajaj amiga, la hora de la verdad no significa precisamente el fin del fic (todavía queda historia que contar) yo diría que es sinónimo de comienzo del lemon! Buajajajajjaja

WeLoveOuran'3: jajajaj pues aquí ya está, la propaganda sirvió, ne? Pues mira que Kyoko no hizo eso con venganza hacia Ren, ella realmente no quiere lastimarlo. Y sí, la verdad saldrá a la luz pronto XD

Joelise: acá también se le dice chupado o chupetón. Por dios me hiciste sonrojar con las palabras tan lindas que me dijiste lo del escritor, aún me cuenta creer que les guste tanto lo que una chica como yo escribe, jejejejejje con una febril imaginación, así como tú lo pintas, jajaj muchas gracias, te mando un abrazooooooote!

Piks: HOLA, me llevé una gran sorpresa al verte aquí, y a decir verdad te extrañaba mucho (como a todas mis fieles lectoras de supe…. Que ya no andan por aquí) cuando dices que introduzca emoción a la historia te referís al lemon?... por otro lado ya casi sale a flote la verdad, no te preocupes. Ahhh y pues con respecto a OS casi no me gusta y creo que no escribiré otro hasta que Skip beat me de motivos, y con lo lento que va, realmente lo dudo. Bueno piks, volvemos a la cuenta de los abrazos y besos? Ajjaja si es así te mando 1001, JAJAJAJA chao!

nickita021: amiga la verdad no sé si es salamanca España o Chile, pero por lo que decís de los brujos supongo que es Chile. Están diciendo que ellos creen en personas que se transforman en pájaros? A mí eso me parece imposible, pero ya sabes que creencias son creencias (no hay nadie que pueda decir ciegamente que algo es verdad o mentira) , como una amiga que vive en un pueblito y allá todos creen en los duendes. Gracias por tu rv y la pequeña historia de terror, jejejejej (bueno más bien leyenda) bye

Julis: jjaj juli chan, me mató de la risa como describes el porqué de la envidia hacia kyoko, jajaja y es muy cierto! Gracias por tus palabras, me animan mucho. See you later!

By sakuraliz 29/07/11