Hola chicas, qué milagro yo por acá un jueves, ¿no? Resulta pasa y acontece que ayer iba a publicar porque era el cumple de mi ANI, jeje pero por razones jueguelescas (esa palabra no existe pero quiero decir que estoy poseteada, ¡changos! También me marcaron esa palabra como error -_- jajaj quiero decir que me envicié a los THE SIMS 3, pokemon Black de NDS y ahora probablemente a DBZ budokai tenkaichi 3 PS2) no alcancé a subirlo. Ajjajajajja

Pero bueno, mejor hoy que el domingo, ¿no?... jejejej me muero por leer sus comentarios que cada vez ascienden en número (estoy con la boca abierta de ver que ese número ya va por 317 Rv) jeje estoy tan felíz!

Jejje y por último: Feliz cumple ANI, por enésima vez. Jejejej este capítulo va dedicado a vos, por todas las ganas que tenés de matarme por haberlo cortado donde lo corté y más cuando en el 18 hay lem… (cállate liz XD) jajaj y porque gracias a ti mi fic está mejor, por tu edición.

Les mando un beso y un abrazo a todas

Capítulo 17

Kyoko se sobresaltó cuando de repente su jefe la tomó por detrás con brusquedad y la obligó a ladear el rostro.

-¿CÓMO TE HICISTE ESTO?- le preguntó de forma exigente mientras le señalaba la evidente marca.

-No… no sé-contestó por inercia, en realidad ella no tenía ni la más mínima idea de cómo había aparecido eso ahí.

No seas idiota Ren, esta tarde él estuvo de revolcadas con Kanae, ella parece ser muy feroz, de seguro ella se la hizo, no tienes por qué alarmarte a través de su subconsciente trató de tranquilizarse, prefería creer ciegamente que Kotonami san le había hecho eso.

-¡yo realmente no sé!- subió la voz ante la mirada aterrada del hombre- noté esa marca el día que amanecí en su sofá. De verdad que no sé si me golpeé.-ella también quería una explicación-¡Tsuruga san! Usted estuvo ahí, ¡debería tener la respuesta! Yo no me acuerdo absolutamente de nada.- se asustó al ver que el rostro de Ren se descompuso exageradamente, si alguien lo viera diría que se le había muerto alguien preciado, se veía tremendamente afligido. Le parecía increíble que ese rostro que se reflejaba en el espejo estuviera tan pálido, aprovechó que él la soltó y se giró para verlo de frente.

-no te acuerdas de nada- los labios le temblaron al repetir su afirmación. –yo no estoy seguro si lo que recuerdo en verdad sucedió. –agachó la cabeza para no ver esos ojos mieles iluminados por la incertidumbre.

Las acciones de su jefe la confundían aún más -¿y qué es lo que recuerda?- preguntó al fin después de un largo silencio.

No puedo decirle que lo besé y lo toqué, si eso no es cierto quedaré como un enfermo mental que tiene alucinaciones con su asistente. – ¡Nada!-gritó enojado consigo mismo y estrelló su puño contra la pared, el impacto fue tan fuerte que un escaparate que colgaba allí se cayó –Arggg- exhaló adolorido desempuñando la mano. – que lo haya besado no es el gran problema sino lo que hubo de tras de eso, me sentí…bien… feliz… como si estuviera besando a la persona que tanto tiempo he esperado, la única que puede lograr que se me acelere el corazón y mi respiración se agite producto del deseo, el cariño, el amor… lo mismo que siento cuando la beso a ELLA… ¡MALDICIÓN!

-¡pero Tsuruga san! Si no fuera nada no estaría así- lo miró preocupada y extendió su mano para alcanzar la de él, quería saber si estaba sangrando, el sufrimiento que expresaba el rostro de Ren no era para menos. Acarició el dorso y la palma, los nudillos estaban de color rosáceo oscuro y en el extremo había gotitas de sangre producto del raspón.

Ren cerró su mano sobre la de Kyoji, pequeña y delicada. El miedo y la frustración hicieron que la garganta se le secara y que las piernas y manos le temblaran notoriamente.

-Tsu… Tsuruga san- lo llamó temerosa, su preocupación incluso rebasó los límites al observar directamente esos ojos oscuros y ver consternación. – ¿Qué le pasa?- preguntó en tono bajo sintiendo que el corazón se le detenía al ver así al hombre que tanto negaba querer.

Al respirar produjo un sonido como cuando se está resfriado, con la nariz congestionada. -¡¿CREES QUE SI LO SUPIERA ESTARÍA ASÍ?- su tono remarcaba confusión, se acercó a Kyoji y este retrocedió hasta chocarse con el lavamos. Ren apoyó sus manos en la fría cerámica blanca acercándose peligrosamente al cuerpo del que lo estaba volviendo loco. – ¿alguna vez te ha besado alguien de tu mismo sexo?

Por poco se le estallan los oídos al escuchar esa pregunta, se puso nerviosa al recordar los 2 acontecimientos más extraños que le habían pasado hace poco. -¿por qué quiere saber eso?- la voz se le quebró al ver el rostro de Ren tan cerca del suyo.

-¡CARAJO KYOJI, LIMÍTATE A RESPONDER!- le gritó de forma suplicante.

-SÍ-respondió asustada al percibir que él estaba muy enojado.

-¿y qué sentiste?- disminuyó el volumen de su voz, casi como un susurro acompañado de la timidez y la curiosidad.

-nada- realmente no sentí nada… o bueno sí, que lo que recorría mi sangre no era sangre sino hielo y este hizo que me congelara, de la misma manera que cuando algo impacta tanto en ti que no hay modo de reaccionar.

-… ¿nada?- enarcó las cejas demostrando que no estaba conforme con esa clase de respuesta. -¿cómo que nada? Tienes que haber sentido asco, repulsión, desagrado, deseo, ganas de vomitar, cosquillas en el estómago o algo.

-nada de eso, si una palabra puede describir lo que sentí sería precisamente NADA- hizo hincapié en cada letra, como si las estuviera deletreando.

-¿sí te besara, qué crees que sentirías?- la pregunta le sacó una exhalación de sorpresa a Kyoko.

-¿QUEEEEE? ¿Está loco?- fue lo único que se le ocurrió responder, tratando de mantenerse en su rol de "macho".

-¿Loco?- Eso es justamente lo que quiero saber- ¡me estoy volviendo loco! Y tú eres el único causante de mi locura.- Dios, sé que me voy a arrepentir toda la vida de esto, pero necesito saber si cuando lo beso de verdad me siento tan confortable tal y como recuerdo que me sentí esa noche. Yo confío en que el alcohol me hizo malinterpretar, estoy seguro que cuando lo besé yo juraba que era Kyoko y por eso sus labios me supieron a gloria, ahora que estoy perfectamente sobrio sé que me va a dar asco y me arrepentiré por siempre –quiero que dentro de 5 segundos olvides que alguna vez hice esto- sin decir ni una palabra más redujo toda la distancia de separación entre sus rostros y estrelló sus labios contra los de Kyoji, puso una mano en su cuello para que no se retirara y la otra la colocó sobre la espalda.

Sus ojos se abrieron como platos apenas sintió esos labios dulces apretando los suyos-¡MMM!- trató de protestar pero su intento fue en vano, empezando porque ella misma no quería despegarse, amaba los besos de ese hombre, eran ardientes, húmedos, apasionados, sin lugar a dudas la palabra que mejor los describía era… perfectos. -¿Por qué? Nunca imaginé recibir un beso suyo estando como Kyoji. De verdad que sí está loco Tsuruga san, pero… no puedo resistirme, su aliento ¡dios mío! ¿Acaso tiene droga bajo el paladar y se encarga de esparcirla por toda mi boca con su lengua? Siento que me he vuelto adicta a su sabor, no sabe cuánto lo extrañaba, ¡yo también me estoy volviendo loca!

Kyoko permitió que le devorara la boca con un salvaje beso, era como si a través de ese contacto descargaran todo lo que sus cuerpos y mentes sentían, sin lugar a dudas, sin prejuicios, sin importar las apariencias…

Debo apartarme… sí, lo tengo que hacer. ¡No!, no, no, un poco más, sólo un poco más, jamás volveré a hacer esto de nuevo, sé que es un error pero no me importa, deseo disfrutar sus labios un poco más.

La temperatura del pequeño baño ascendió por culpa de los cuerpos que intercambiaban besos con extraña pasión, ambos sabían que lo que estaban haciendo no era correcto.

Ella era una impostora que secretamente sentía algo por su jefe aunque lo negaba y él un hombre vanidoso que jamás había dudado de su hombría.

El aire se les iba agotando poco a poco, se sentían casi asfixiados pero ninguno quería parar y mucho menos dar el primer paso para romper ese increíble beso.

¡MALDITA SEA! Esto que siento es exactamente lo mismo que cuando la beso a ella, ¿me he enamorado de los dos? ¿Me he vuelto un loco chiflado? ¿Esto es un maldito sueño?... ¡NO PUEDO SEGUIR ASÍ!… Kyoji desde que llegaste a mi vida me has traído muchos problemas, por eso… lo mejor… lo mejor es que ya no estés aquí. ¡Ya no lo aguanto más!...Cuando regreses de Hokkaido te diré que has sido despedido, espero para ese entonces encontrar una razón de peso y si no la hay intentaré conseguirte otro trabajo que te mantenga lejos de aquí.

Ren rompió bruscamente el beso y dio dos pasos hacia atrás. Abrió lentamente los ojos y se entristeció al ver ese hermoso rostro con los labios hinchados, quería volver a atraparlos pero su autocontrol fue más poderoso. –Vete… olvida lo que ha pasado.- su voz salió más fría que de costumbre. Al ver que su asistente seguía parado como una estatua optó por utilizar un tono hosco- ¡Que te vayas! No quiero tenerte cerca. ¡Lárgate!

Kyoko sintió una fuerte punzada en su pecho, hacía mucho que no sentía tanto dolor acumulado. La última vez que oyó esas palabras había llorado por horas y esta vez parecía que no iba a ser la excepción. El daño producido ahora era más grave, tal vez absurdo pero de igual forma la estaba lastimando. La capa de agua que se había formado sobre sus ojos fue cayendo en línea mojándole las mejillas.

-¡qué esperas! ¡Lárgate! ¡Quítate de mi vista!- su voz cada vez sonaba más cruel, todas esas palabras que decía lo estaban desgarrando por dentro. Las lágrimas que bañaban ese tierno rostro lo estaban matando, una parte de sí deseaba abrazarlo y decirle que no le importaba lo que era pero su lado sensato lo dominó por completo y le hizo entender que era mejor que lo alejara.

-ERES UN- Kyoko bajó la cabeza y apretó los puños, si hubiese tenido las uñas largas se habría sacado sangre por tanta fuerza que utilizó. – ¡ERES UN IDIOTA REN!- mandó al carajo el formalismo, el término idiota era tan sólo un halago comparado con todo lo que quería decirle.

Luego de gritarle con todas las ganas de su ser salió corriendo, no quiso mirarlo a la cara porque sabía que la iba a hacer llorar más.


-ARGG AHHHHHHHHHHHH- gritó con todas sus fuerzas apenas escuchó el sonido de la puerta principal de la oficina cerrándose de un estruendoso portazo. -¡SOY UN IDIOTA! ¡UN ESTÚPIDO!- con su mano tumbó todo lo que había sobre la tapa superior del sanitario. –ME ODIO A MI MISMO- se paró frente al espejo y de un puño lo rompió- ¡AHHHHHHHH!- gritó de nuevo al sentir los vidrios clavándose en sus dedos, aunque ese dolor no era nada comparado con el producido por su confusión. –ARHHH- salió del pequeño cuarto y sin siquiera pensar tomó el borde de su escritorio y lo volteó. Miles de papeles volaron por el cuarto, el restante jugo de mora se regó y los muffins fueron a parar debajo del asiento. El computador y la placa de madera con el nombre de presidente Tsuruga Ren también acabaron en el suelo.

-ah- exhaló exhausto mientras caía arrodillado. Se arrastró hasta quedar recostado en la parte de debajo de la mesa, quedando en el medio de las patas. Apoyó la cabeza sobre la mano que no sangraba y se sorprendió de sí mismo cuando sus dedos tocaron un extraño líquido acuoso que yacía por debajo de sus ojos.

Salió de su ensimismamiento cuando escuchó que abrían su puerta. Sintió un profundo temor cuando pensó que podía ser Kyoji quien venía por una explicación… una explicación que él no podría darle, porque ni siquiera él la sabía con claridad.

-¡RENNNNN!- gritó Yashiro asustado apenas lo vio detrás del escritorio que yacía tirado. Se asustó al verle la mano derecha ensangrentada incluso su imaginación dramática voló tanto que pensó que su mejor amigo se había cortado las venas –NOOOOOOOOOO ¡intentas suicidarte!- ni siquiera se lo dijo en pregunta, sino en exclamación.

Ren no tuvo ánimo de reír con las exageradas conclusiones de su amigo. –Quisiera tirarme de un puente o de un acantilado- murmuró por lo bajo tristemente.

Yashiro se sentó a su lado muy asustado, le tomó la mano ensangrentada y respiró de alivio cuando vio que los cortes eran en la parte superior de sus dedos. Sacó un pañuelo de su pantalón y le limpió la herida.


-¡Maldito, Maldito! ¡Estúpido Tsuruga Ren! ¡¿Cómo se atreve a hacerme esto? Me besa como Kyoko y ahora ME BESA COMO KYOJI ¿QUÉ DIABLOS PASA POR SU CABEZA?- Kyoko iba alegando consigo misma de camino al Darumaya.

Pasó las manos por su rostro y se odió a si misma al sentir las lágrimas- ¡NO LLORES! NO LLORES POR UN ESTÚPIDO ENGREÍDO COMO ÉL QUE NI SIQUIERA SABE LO QUE HACE.

-AHHHHHHHHHHHHHHHH- gritó con todas sus fuerzas cuando pisó el pasto del pequeño parque infantil que estaba cerca de su casa. Debido a la hora sólo había una pareja con sus dos hijos cuidándolos mientras jugaban y dos adolescentes abrazados hablando en una de las bancas. Los presentes se asustaron al ver a un hombre joven que llegó gritando de la nada.

El parque estuvo despejado en cuestión de segundos, sólo yacía caminando con la cabeza gacha una mujer de 20 años vestida como chico que lloraba a medida que se regañaba a sí misma.

-ERES UNA ESTÚPIDA KYOKO, ¿porqué permites que te duelan tanto las acciones de ese hombre?, te pierdes en sus besos, ¡te vuelves loca con sus caricias!- NOOOOOOOOOOOOOOOO, no quiero que me pase esto.

De la rabia que tenía le dio una patada a un árbol imaginándose que era la canilla de su jefe, pero como era de esperarse la que se lastimó fue ella. –AHHHHHHHH- gritó al sentir que el dedo gordo de su pie palpitaba de dolor, cojeó hasta que llegó a sentarse en un columpio. – ¡MALDICIÓN!... ¡MIERDA! ¿Por qué sentí que se me partía el corazón cuando me dijo que me largara?- AHH no puede ser que lo que sienta por él vaya más allá, ¡MOGAMI KYOKO! PROMETISTE QUE NO TE IBAS A VOLVER A ENAMORAR.

Empezó a llorar con más fuerza cuando se dio cuenta que había quebrantado su propia promesa. –yo… yo no puedo estar con él, mucho menos después de todo lo que le he mentido. ¿PORQUÉ TIENE QUE SER ASÍ? ¿CÓMO RAYOS ME ENAMORÉ DE ÉL? -DIOS, necesito alejarme, no puedo sufrir como una tonta por su culpa, aunque me duela dejar mi trabajo tendré que hacerlo, buscaré en otra parte y empezaré de nuevo sin mentiras. Venderé mi auto y aseguraré financieramente toda mi carrera. Esa es la mejor solución…

Lo último que haré como Kyoji será el viaje a Hokkaido, tres días alejada de él me servirán para aclarar mi mente y pensar las cosas con más calma. No puedo ser por siempre una masoquista que sufre por culpa de su amado.

No se dio cuenta que había comenzado una suave llovizna. Pasó muchos minutos reflexionando sobre el futuro y la forma que hallaría para borrar todo lo que sentía por él.

-¿Kyoko?- la llamó una voz dulce, cómo la de los ángeles pero ni en comparación con la de Ren cuando estaba de buen humor y la trataba cálidamente.

Se maldijo a si misma por hacer la instantánea comparación, era como si el 60% de su cerebro sólo le permitiera pensar en él.

-Kyoko, ¿estás bien?- el hombre se arrodilló frente a ella para quedar a la altura del rostro cabizbajo. –Vamos a casa, va a empezar a llover más fuerte- le acarició la cabeza tratando de confortarla, aunque ella no lo había mirado sabía que estaba llorando por los gimoteos que producía al respirar. –Soy yo, Hikaru.- la abrazó suavemente tratando de sacarla de su ensimismamiento- shiiiiii shiiii- susurró en su oído como cuando se quiere calmar el llanto de un niño pequeño.

Los brazos inmóviles de Kyoko no aguantaron las ganas de rodear la espalda del chico dulce que la estaba consolando.

-tranquila, aquí estoy… no te voy a preguntar nada al respecto.-trató de trasmitirle con su abrazo que podía contar con él para lo que fuera. -Llora si quieres, te prestaré mi hombro todas las veces que lo necesites- sintió los dedos femeninos arrugando la parte trasera de su camisa.

Se quedaron varios minutos callados, abrazándose mutuamente hasta que Hikaru fue consciente del aguacero que los atraparía si no se iban de allí. Se empezó a parar sin romper el contacto.

-vamos- le dio un tierno beso en la frente. Pasó un brazo por su cintura y con el otro abrió el paraguas que traía consigo.


No le contó nada de lo sucedido con su jefe a Hikaru pues no quería que nadie se enterara sobre sus sentimientos. Él tampoco le insistió, la consoló hasta que ella dejó de llorar y luego trató de distraerla mencionándole lo del viaje, además se quedó hasta tarde en el Darumaya para ayudarle a empacar la maleta.

Fueron en el auto de él al aeropuerto y su vuelo con destino a Sapporo despegó a las 10:00 AM.

Kyoko estaba muy ansiosa, se hizo en el asiento del lado de la ventana para poder divisar el hermoso paisaje. No le importó cuando sintió la mano tímida de Hikaru rodear la suya, se sentía muy bien al lado de su amigo, ese simple contacto la reconfortaba al igual que los abrazos que le había dado la noche anterior.

-hemos llegado Kyoko chan- le habló cariñosamente sin soltarla de la mano, bajaron así del avión y caminaron hasta la cinta distribuidora de maletas para recoger sus cosas.

-no me llames así, estoy vestida como un chico, ¿recuerdas?- le comentó en voz baja y trató de soltar su mano.

-no me importa, sé lo que eres y quiero estar de esta forma contigo- sonrió y muy a su pesar tuvo que soltar la mano de ella para llevar las dos maletas.

Llegaron al gran hotel, a Kyoko casi se le cae la mandíbula al ver la fachada lujosa que tenía, si no fuera por Hikaru se habría quedado como una estatua observando la entrada, con el nombre de Renaissance Sapporo Hotel en letras doradas.

Las puertas de vidrio y el piso resplandeciente le daban un toque de elegancia y además la decoración renacentista le hacía homenaje a su nombre.

Fueron a la recepción y pasaron sus respectivos vales de cortesía, llenaron unos formularios de información y luego les entregaron un sobre de manila y las llaves de los cuartos: 1205 y 1310

El chico hizo mala cara al ver que su habitación estaba en un piso diferente a la de ella. Los botones recogieron sus maletas y los guiaron hasta el ascensor. Hikaru bajó antes porque su habitación era la 1205.

Kyoko llegó al treceavo piso y caminó hasta encontrar la 1310. No le fue difícil hallarla pues los números pares iban a la derecha y los impares a la izquierda, la suya era la última del pasillo.

Sintió un escalofrío detrás suyo cuando llegó a su habitación, miró de reojo y casi se congela del miedo al ver de espaldas a un ser de cabello plateado largo, gabardina morada oscura con una cruz bañada en sangre impresa en la tela de cuero.

Pasó rápidamente la llave de la habitación en forma de tarjeta de crédito por la pantalla y marcó el código asignado para que a la puerta se abriera. -¡A ese tipo se le perdió el Halloween!, sólo le faltan los cachos y la cola para parecerse al mismísimo demonio. ¡¿por qué de las 244 habitaciones y de los 14 pisos me toca precisamente al lado del que parece psicópata?

Entró rápido a la habitación e intentó cerrar la puerta pero hubo algo que se lo impidió.

- ¿y… Tsuruga Ren?

La bota del hombre sacado de película de terror se interpuso entre la puerta. A Kyoko se le erizó hasta el pelo de la nuca al escuchar esa fría voz. –está de viaje- respondió instantáneamente y empujó la puerta con más fuerza para cerrarla.

Unos dedos pálidos de uñas largas llenos de anillos con calaveras tomaron el borde de la puerta y la empujaron hacia adentro.

Las fuerzas de Kyoko no fueron suficientes para hacer contraste e inevitablemente la puerta cedió permitiéndole observar la parte delantera del extraño hombre.

El rostro pálido era increíblemente hermoso, tenía los ojos delineados de negro lo que hacía que las lentillas violetas resaltaran aún más, los labios eran de un rosa claro y parecían fríos, al igual que todo su cuerpo. Sus orejas eran decoradas con un par de sarcillos de perlas y de su cuello colgaba un crucifijo.

La imaginación de Kyoko la hizo pensar que era un mensajero del infierno que venía a castigarla por todas las mentiras que había dicho, ese tipo parecía un ángel caído, un demonio, un vampiro o algún ser sobre natural familiarizado con los anteriores. –Es una pena que Tsuruga Ren no esté aquí, aunque supongo que me puedo divertir contigo…- los labios del ser se curvaron en una mueca retorcida. -vecina- susurró sílaba por sílaba dejando salir su aliento mentolado y sin decir nada más entró al cuarto 1309.

Kyoko volvió a respirar cuando la puerta de la habitación de enfrente se cerró. -¿REALMENTE DIJO VECINA? CON A, ¿CON EL MORFEMA QUE INDICA FEMENINO? NO, no es posible, de seguro vecina significa otra cosa en alguna lengua extraña que maneja ese hombre, o tal vez se está burlando de mi apariencia enclenque y dijo vecina para fastidiarme. No hay forma de que haya descubierto con sólo verme que soy una chica, ¡estoy vestida como Kyoji!

Cerró la puerta y miró hacia su habitación –OMG- toda la confusión producida por ese hombre se esfumó al ver la maravillosa pieza, a la izquierda había una cama doble tendida con una sábana blanca. En la pared colgaba un televisor de 42'' con teatro en casa, al fondo se veía una pequeña sala de estar con muebles muy elegantes. Corrió y se tiró de un clavado en el mullido colchón y se revolcó como un gusano deleitándose con la suave tela. Es tan cálida y confortable, tal y como la de Tsuru…

Frenó el hilo de sus pensamientos, no quería acordase de ese hombre y menos por un motivo como "su cama". Corrió buscando el baño y luego de darse una ducha caliente leyó los papeles que había dentro del sobre que le habían dado en recepción.

Era una carta de bienvenida, un par de cupones para el festival que se realizaría esa noche en la ciudad, una hoja con el horario de actividades del fin de semana dentro del hotel y la invitación al baile de inauguración el sábado.

Se vistió con uno de los trajes que le había prestado Hikaru y lo llamó para que fueran a almorzar juntos.

Salió de su habitación mientras guardaba el celular en el bolsillo y se asustó cuando el hombre peli plateado se interpuso, evitando que avanzara. -préstame tu celular, no tengo minutos y necesito llamar a alguien-la voz no fue para nada amable.

-¿qué? ¿Por qué tengo que prestarle mis cosas a un desconocido?- tragó pesado e intentó seguir su camino.

-soy Reino- le agarró un brazo y metió la mano en el bolsillo de Kyoji para sacar el celular. –mucho gusto niña.

Apenas escuchó ese nombre recordó la foto del presidente de la extraña agencia -¿eres el Beagle?- le preguntó un poco sorprendida al verlo en persona.

Reino frunció el ceño al escuchar la mala pronunciación. –Vie Ghoul- corrigió a la vez que buscaba información en el celular.

-devuélvemelo, eres un grosero.- trató de quitárselo pero él le puso una mano en el cuello y la estrelló contra la pared- !si no quieres que diga que eres una chica deja de fastidiarme!.

No sólo sus frías palabras la asustaron sino también la acción tan brusca que realizó, si no hubiera traído su cabeza hacia adelante se habría dado un gran golpe cuando él la estrelló. -¿cómo… cómo lo supiste?- trató de quitarse la mano que con tan sólo un poco más de fuerza podría asfixiarla.

-sólo un idiota no se daría cuenta, tu aura es la de una mujer.- el hombre puso el celular en su oreja y sonrió cuando escuchó que le contestaron- ¿Tsuruga Ren? Es una pena que no hayas venido, ahora las cosas van a estar muy aburridas- miró a la chica que trataba de zafarse- aunque aquí estoy con tu asistente, es una gran sorpresa saber que es…

-por favor, por favor no se lo diga- le rogó mientras aruñaba la blanquecina mano.

-jajaja ¿estás molesto porque te llamo directamente de su celular? Me cayó de maravilla que mi cuarto fuera precisamente al lado del que estaba reservado para ti.

-suéltame- trató de gritar con todas sus fuerzas.

-¿lo oíste? Como puedes tener a alguien tan debilucho al lado tuyo, me divertiré bastante con "él"- hizo inflexión en la palabra mientras se mofaba- Adiós Ren.- colgó el celular y lo metió en el bolsillo de Kyoko.- esta noche iré de caza- acercó el rostro al de ella hasta que pudo susurrarle a pocos centímetros de su boca- y tú serás mi presa. –la soltó y entró de nuevo a su cuarto.

Kyoko salió corriendo hacia el ascensor, ese tipo de verdad la aterrorizaba, sobre todo por la parte en que le dijo lo de su aura ¿era humanamente posible leer las auras? Había escuchado que algunas personas podían pero que era muy raro encontrarlas, pero claro; Ella era Mogami Kyoko: un imán para todo los extraño y absurdo, más bien se podía decir que su nombre era sinónimo de problemas.


Cuando se vio con Hikaru no le quiso decir nada y trató de olvidarse de lo sucedido para no alarmarlo.

Se reunieron en el restaurante principal del hotel junto con el resto de empresarios y gente adinerada que había llegado para la inauguración, el director del hotel dijo unas palabras y los invitó, luego de la comida, a dar un tour por las instalaciones.

Luego del recorrido Ishibashi la invitó a recorrer la ciudad, le mostró los lugares más importantes y después fueron a la playa. –Esta noche quiero ir con Kyoko al festival- le habló con una sonrisa a la chica que estaba sentada con él sobre la arena.

-Kyoko no vino- le recordó señalándole su vestimenta.

-ese evento no tiene que ver con el hotel, no hay ningún problema en que estés con tu verdadera apariencia. Por favor Kyoko, quiero ir contigo, siiiiiiiiiiiiiiiiiiiii- le sonrió a la vez que ponía ojos tiernos para que no lo rechazara.

-pero Hikaru, lo único que traje de ropa de chica fue mi pijama.

-no hay ningún problema- se paró y sacudió la arena del pantalón- por aquí hay muchas tiendas ¿sabes? –le sonrió y le tendió la mano para que se levantara.

Estuvo de compras con Hikaru el resto de la tarde, él insistió en comprarle un vestido playero y ella por más que desistió no puedo negarse al final. También compraron suvenires para los jefes del Darumaya y ella obviamente para Kanae.

Quiso decirle al chico que la dejara cambiar en su habitación por miedo a regresar a la suya pero al final se arrepintió, sin embargo le pidió que la acompañara hasta su cuarto.

Para su suerte no había nadie en los alrededores así que luego de que se quedó sola, se encerró.

Se recostó unos minutos en la cama mientras planeaba como defenderse del acosador incluso había comprado un gas pimienta.

Escuchó el llamado de la puerta y se asomó con cautela por la pantalla de visitas. Se sorprendió al ver una mujer que decía buscar a Ren.

Le abrió por educación y le dijo que él no se encontraba.

La mujer entró como perro por su casa queriendo cerciorarse de que el chico no mentía. Prácticamente empujó a Kyoko para abrirse paso.

-disculpe, ya le he dicho que él no está aquí. Soy su asistente y le puedo asegurar que él no vino a Hokkaido –Kyoko cerró la puerta por miedo a su escalofriante vecino.

-qué lástima, quería comprobar algo.- la peli roja de curvas pronunciadas se acostó en la cama de la habitación.

Kyoji puso los ojos en blanco al ver ese atrevido comportamiento, iba a decirle que se retirara pero la mujer le habló primero.

-pequeño, acércate. No te voy a hacer nada que no quieras.- dijo en tono seductor mientras lo llamaba con la mano. –que pesar que no seas una chica de lo contrario me podrías confirmar si Ren ha mejorado.

-¿si ha mejorado en qué?- escondió el gas pimienta tras su espalda pero sin dejar de estar alerta a los movimientos de la tipa.

-ahhhh- bufó resignada al ver que el chico no quería acercársele. –estoy aburrida, ya no hay chicos lindos que sean tan duros como Ren. Cuando estuve con él era tan sólo una adolescente, pero me volvió loca en una sola noche.- la tipa relamió sus labios- Supe que él iba a estar aquí así que le pedí a mi marido que reservara para la inauguración, pero llego aquí y encuentro a un ¿niño?- miró a Kyoko con ojos devoradores.

-no sé de qué habla, por favor retírese- le habló seriamente mientras se alistaba para aplicar el gas.

-anda cariño, ¿no quieres divertirte? Suelo ser una gran experiencia para hombres vírgenes.

Kyoko se asustó cuando la escuchó decir eso y corrió a abrir la puerta –váyase señora.

-no huyas, si quieres sólo podemos hablar- se devolvió hasta sentarse en la cama. –quiero que me cuentes de Ren, desde que salí del colegio no lo volví a ver en persona. Eres su asistente, debes conocerlo bien.

-lo siento, pero no puedo hablar de la vida de mi jefe.- le señaló nuevamente la puerta.

-dime al menos una cosa, ¿es igual de guapo a como sale en las revistas?, por dios es el hombre de ensueño para toda chica. Fui tan tonta al haberlo rechazado, si hubiese sabido que se convertiría en ese bombón lo habría aprovechado más noches.

-¿lo rechazó?

-sí, es que en realidad sólo quería acostarme con él así que después de hacérselo lo boté, pero nunca imaginé que fuera tan difícil encontrarme con un hombre físicamente tan bien dotado.

-¿usted jugó con Tsuruga Ren?- se sorprendió al escuchar el relato de la vieja pervertida.

-jajaja créeme que me jacto cada vez que digo que sí. Por Dios, los hombres son tan Idiotas, les encanta abrir la boca para decir que se han acostado con un montón de chicas y nunca aceptan que uno también puede jugar con ellos. Para el sexo sólo se necesitan ganas, no un contrato de amor y la chica no tiene porqué ser la tonta que se enamore- siguió hablando con cierto tono vanaglorioso.

-¿está diciendo que Tsuruga se enamoró de usted?- le era imposible creer que su jefe era tan descerebrado como para fijarse en alguien como ella.

-claro que no chiquillo, dudo que ese hombre haya amado a alguien. Prácticamente lo que quiero decir es que deseo otro revolcón con Ren, por eso vine a buscarlo. Si de adolescente era un encanto ahora como hombre debe ser un deleite.

-¡váyase! Tsuruga san no está aquí… tengo que irme y realmente me incomoda su presencia.- no quería escuchar más su absurda habladuría.

-que arisco- se burló mientras se acercaba a la salida.- mi habitación es la 1203 y mi marido casi nunca está, sería un placer tener tu visita. – la tipa se fue con su asqueroso andar felino.

Kyoko respiró profundo cuando se halló de nuevo sola –¿ES QUE ESTE HOTEL ESTÁ LLENO DE ACOSADORES?, vaya… mis mini vacaciones de paz y tranquilidad se fueron al carajo.

Se cambió lo más rápido que pudo y salió a buscar a Hikaru, con él la pasaba muy bien, era el único que la hacía olvidar todos sus problemas.

El chico se sonrojó apenas la vio con su vestido blanco y le preguntó si la podía tomar de la mano. Ella no se negó, le gustaba estar así con su amigo, él era todo un caballero y la trataba como a una dama.

Fueron juntos a la feria, disfrutaron de los fuegos artificiales, los dulces, los juegos de azar y de todo lo que pudieron hacer para divertirse.


Eran las 10 de la noche cuando regresaron a hotel.

-Kyoko, sinceramente creo que deberías renunciar a Tokyo's Air antes de que las cosas se pongan más complicadas, yo puedo conseguirte un mejor trabajo en el hotel de mi padre.

-gracias Hikaru. Yo también había pensado en renunciar, me da miedo seguir con esto.

-sí, yo te ayudaré. Sin embargo es mejor que nadie más se entere de que te haces pasar por Kyoji, eso es un delito muy grave. Termina lo que empezaste correctamente, sólo dame un par de semanas, ya sabes que mi padre se enojó conmigo por irme de casa y decirle que no me haría cargo de nada que tuviera que ver con el hotel, arreglaré las cosas y si es necesario tomaré un puesto en la empresa para poder meterte.

-de verdad que gracias- le dio un cálido abrazo al chico y este le correspondió. Cuando intentó retirarse el chico le tomó la cara entre sus manos y cerró los ojos mientras se inclinaba. Ella anticipó lo que él iba a hacer –No, Hikaru- lo frenó y dio un paso hacia atrás.

-lo siento, fui un impulsivo- la miró apenado, por poco y le roba un beso.

-ya me voy, hasta mañana.- caminó con pasos rápidos hacia uno de los ascensores.

No puede ser, ¡Hikaru intentó besarme! Yo no quiero eso de él, sólo lo quiero como mi amigo y… tengo miedo de que malinterprete sus sentimientos.

Corrió velozmente hacia su cuarto (con el gas pimienta en su mano). Al ver que el vecino del infierno no se hallaba en los alrededores. Abrió la puerta y respiró profundo cuando la cerró.

Estoy viva, gracias Dios, salí libre del primer encuentro.

Se quitó las sandalias y el vestido. Luego buscó en su maleta la pijama para luego dirigirse al baño.

Se detuvo al ver la puerta del baño cerrada, ella juraba que la había dejado abierta. Su corazón literalmente se detuvo al escuchar el sonido del agua cayendo del lavamanos.

Se quedó clavada en el piso asustada, la pijama que sostenía en las manos se le cayó, tenía tanto miedo de que el que estuviera adentro fuera el tal Reino que se olvidó por completo que yacía sólo en ropa interior.

Me voy a morir, ese hombre es un acosador, quien sabe que horribles cosas querrá hacerme. Sus pensamientos sólo duraron la fracción de segundo que se demoró la puerta del baño en abrirse y enseñar a la figura que estaba adentro.

-Kyo…

Sintió que el alma le volvió al cuerpo cuando sus ojos vieron al hombre que tanto deseaba ver y tener a su lado. No supo que fuerza movió su cuerpo pero quería abrazar ese ente que la miraba estupefacto, necesitaba sentirse protegida entre sus brazos. –Ren…-suspiró cuando pronunció su nombre y aspiró el aroma a sándalo que impregnaba su camisa. -Esto es un sueño, él no está aquí. Yo me he vuelto loca, me deben estar asesinando y en mi lecho de muerte estoy viendo a la persona amo.

-Kyoko…- susurró el nombre de la chica que hacía que cada célula de su cuerpo se incendiara. La abrazó suavemente deleitándose con la suave piel desnuda de su cadera. -Esto es un sueño, como estaba tan aburrido de tener que esperar a Kyoji me quedé dormido y justo aquí aparece ella, este es el único lugar donde la puedo tener a mi lado.

Continuará

Como les dije amigas, ando embobada con los videojuegos XD y la próxima semana ya entro a la u así que no sé cuando suba el nuevo capi, espero que sea pronto.

Las ADORO! Gracias por leerme. Bye!

Joelise: jajja yo hago sufrir a todo mundo pero luego les doy su jugosa recompensa XD me partí de la risa con tu opciones de qué contestaría Kyoko, BUAJAJAJJAJAJJA sobre todo por la del vampiro y la del gato, AJJAJAJAJJAJAJJAJAJ gracias por estar aquí, besos XD

Kariramos: jaja kari chan, pues sakura se va a enterar luego, ella es un personaje de relleno despúes de todo así que no era muy importante que se enterara, jaja ve kari, cuando vas a crear cuenta en FF? Jeje nos vemos.

Julis: jeje amiga yo hago lo mismo que tú, sobre todo cuando un capítulo está demasiado bueno que no me aguanto las ganas de escribirle mis comentarios a la autora a medida que leo. Jaja te querías meter en la escena para aliviar el dolor de Yashiro, AJJAJAJAJAJ te veo pronto, ps. besosXD

Zony: hola amiguita, jajaj sí ren se pondrá celoso por Hikaru y por 2 tipos más, BUAAJJAJAJAJAJJAJ