Hola, por circunstancias de la vida me tocó subir hoy -_-, yo quería actualizar el fin de semana para seguir con el ritmo quincenal pero pues estaré sin internet a partir de hoy hasta el lunes, así que ni modo, Jajajaja

Chicas, este capi es bastante… cómo decirlo, es como una montaña rusa (como dice Joelise XD) va a haber lima-limón (así lo bautizó Ani san)

Espero sus hipótesis de por qué pasó lo que pasó, vale.

Las quiero XD

Capítulo 18

Los minutos pasaron y ninguno de los dos quería romper el abrazo.

-no quiero despertar.- murmuró entre los brazos masculinos.

-yo tampoco- le dio un beso en la frente y la miró con una sonrisa.

-esto es un sueño, ¿cierto?- hasta en sueños le era difícil creer que estaba de esa forma con Tsuruga.

-supongo que sólo hay una forma de comprobarlo- Ren rió pícaramente y dio un pequeño golpecito en el entrecejo a Kyoko.

-auch- rió sintiéndose como una niña regañada a la que la pringan con el dedo. -¡Me dolió! Fue muy leve pero lo sentí… eso significa qué…

-Auch- se sobó su brazo cuando sintió el pellizco de Kyoko.

-¡ESTO NO ES UN SUEÑO!- gritaron al unísono cuando reaccionaron ante la evidente realidad.

Kyoko bajó el rostro y detalló que se encontraba en interiores. Corrió avergonzada hacia la ventana y se tapó con la cortina. – ¿qué hace usted aquí?

-¿qué haces tú aquí?- le devolvió la pregunta.

Nadie dijo nada, sólo se miraban el uno al otro como si no se creyeran que estaban en la misma habitación.

-vine porque pensé que Kyoji estaba en peligro, Reino es un tipo muy raro y no sé qué sería capaz de hacer con tal de fastidiarme. –dio unos pasos hacia delante para quedar en frente de ella. -¿y tú?

Prometo que está es la penúltima mentira que diré -vine a acompañar a Hikaru, pero me dio pena quedarme en su habitación así que mi hermano y él están en la reservación Ishibashi.

Se le retorció el rostro apenas escuchó el nombre del otro chico -No hay más habitaciones disponibles en este hotel por eso me tocó quedarme en esta, pensaba compartirla con Kyoji.

-entonces iré a llamarlo- hizo el ademán de salir. Por poco y arranca la cortina.

-¡No! Prefiero dormir en el suelo antes de que te quedes con otro hombre.- no fue consciente de que dejó a flor de piel sus celos –A menos que él… sea tu…- no pudo pronunciar la palabra novio, todas las pistas apuntaban a que él era aquel "Dios" que tanto mencionaban como prometido de Kyoko.

-él es sólo mi amigo.-quería aclarar las cosas, se suponía que evitaría las mentiras absurdas.

-es bueno saber eso.- sonrió para sí mismo. En realidad sintió un alivio muy grande en su pecho.

-¿por qué?- preguntó con la esperanza de que su jefe le dijera eso que tanto quería escuchar.

No puedo negarlo más, ella me gusta, casi se me sale el corazón cuando la vi parada frente a mi semidesnuda, sentí que se me derretía el cuerpo cuando me abrazó y tengo unas ganas enormes de besarla. Esto es mucho más intenso de lo que sentí ayer con Kyoji, estaba confundido, mi deseo por estar con ella fue tan fuerte que se traspasó también a su gemelo y me hizo llegar a dudar de mi sexualidad, pero lo que siento en estos momentos me confirma que en realidad soy hombre y quiero a las chicas… bueno no a todas, en realidad sólo la quiero a ella. –Me gustas, Kyoko.

Dios le estaba dando una segunda oportunidad al ponérsela de nuevo en su camino… en su habitación… luego de sufrir el gran castigo, por fin tenía su recompensa.

Kyoko se sonrojó al escucharlo y no pudo articular palabra. Se sentía tan feliz y a la vez tan aterrada de lo que podía pasar cuando él se enterara de sus mentiras. Trató de ignorar la parte dolorosa y decidió disfrutar, al menos de los pocos días que podía tenerlo cerca antes de la despedida.

-¡Me gustas, Kyoko!- le volvió a decir un poco más fuerte para que reaccionara.- la verdad me gustas muchísimo, lamento no habértelo dicho antes, aunque me cueste aceptarlo soy un idiota con las mujeres, siempre pensé que podía tener a cualquier chica que quisiera con mi físico y mi dinero pero llegaste tú y me demostraste todo lo contrario. Rechazaste mis besos, mis regalos, mis cumplidos, me rechazaste en todos los sentidos.-recordó con amargura el día que botó los obsequios por la ventana- Nunca me había dolido tanto querer a alguien y que esa persona no quisiera estar conmigo de la misma forma. –tragó pesado cuando se acordó de la razón principal de su rechazo- Sé que tienes novio pero aún así quiero que sepas lo que siento por ti.

Luego de que se entere de que Kyoji no existe no podré volver a verlo a la cara por eso esta será mi única oportunidad para decirle lo que siento -no tengo novio.- respondió tímidamente.

-¿qué?, pero si a cada rato Kyoji y tú me lo repetían, describiéndolo como el ser perfecto-abrió los ojos como platos.

-yo tenía miedo de salir con usted, mi her…-hay Dios, ni así puedo dejar de mentir, se supone que es mi confesión de amor ¿por qué no la puedo decir sin disfrazarla? –mi hermano me cuenta casi todo y él me advirtió que no me dejara engañar por sus encantos pero me fue muy difícil resistirme y más cuando usted me besaba cada vez que me lo encontraba, por eso pensé que lo mejor era decir que tenía novio para que se alejara de mí…pero a pesar de que traté de olvidarme de usted, de apartarlo, de ignorar el latir de mi corazón que se aceleraba cada vez que lo tenía cerca todo fue en vano. No he podido sacarte de aquí- puso una mano en su pecho izquierdo sobre la tela de la cortina.

-por favor no me saques.- le suplicó con su voz mientras apoyaba las manos sobre la ventana, rodeándola con sus brazos. –Perdóname por ser un engreído, por ser un tarado, por besarte sin permiso, por entrometerme en tus cosas, por…- el dedo índice de ella sobre sus labios, selló sus palabras.

-esas cosas no son ni una décima parte de lo que tú tienes que perdonarme a mí.- quería decirle toda la verdad pero el miedo a perderlo fue mucho más fuerte. –y no necesitas permiso para besarme, siempre estoy anhelando que lo hagas- gimió cuando los labios de él se acoplaron perfectamente contra los suyos y le devoraron la boca con un beso: supremamente apasionado, lleno de deseo y cariño.

Kyoko soltó el agarre de la cortina para poder enroscar sus manos en el cuello de Ren y atraerlo aún más hacia su boca. Él quitó las manos de la ventana y las puso en la delgada cintura desnuda.

Oh por dios, su boca me vuelve loco, sus labios son tan suaves y dulces, ummm mis manos están en su cintura, deseo subir una y desatar su corpiño y bajar la otra para acariciarla, pero eso me haría quedar como un maldito pervertido. En verdad la deseo mucho pero quiero esperar, no puedo arruinar todo por culpa de la testosterona. Ella merece todo mi respeto y tengo que demostrarle que su cuerpo no es lo único que me importa.

Sintió que las manos de ella se inmiscuían tímidamente por debajo de su camisa, acariciándole directamente la espalda.

¿Por qué me lo haces tan difícil Kyoko? deja de tocarme… ahora mismo estoy que estallo.

Ren dejó sus labios y la miró directamente a los ojos, ella lentamente los fue abriendo mientras hacía un esfuerzo casi sobrehumano por llevar aire a sus pulmones.

Se le erizó todo el cuerpo cuando observó esas perlas oscuras iluminadas por el deseo, le encantaba esa mirada apasionada que bien podía hacer que una mujer se rindiera a sus pies o que saliera corriendo como un gatito asustado.

No dejes de besarme Tsuruga san, por favor no…

Sus pensamientos la abandonaron cuando él le dio un corto pico y pasó a juguetear en su oído derecho mientras hacía cosquillas en su abdomen. Sonrió al escuchar los sonidos ininteligibles que salían de la boca de ella y prosiguió a lamer su cuello, deleitándose con el sabor de su piel.

Entre un abrir y cerrar de ojos vio una pequeña mancha de color morado muy claro que resaltaba en la nívea piel de Kyoko, los recuerdos del trastorno causado por el estúpido chupón volvieron a su mente, se le congelaron los sentidos, pensó que estaba alucinando así que trató de borrar la imagen mental del chupón mientras con la lengua lamía el lugar donde supuestamente estaba, con la esperanza que cuando abriera los ojos esa mácula ya no estuviera ahí.

Kyoko notó duda en sus besos, incluso las caricias que él le estaba haciendo se detuvieron y sólo sintió su lengua haciendo presión en… en… precisamente el lugar donde se encontraba su… ¡Maldición!

Tranquilo Ren, hay muchas explicaciones del porqué ella pueda tener esa marca, no tienes porque armarte una película buscando la respuesta, ¡olvida todo eso! Olvida todo lo que pasó con Kyoji, eso sólo te atormenta. Ya no tienes por qué tener dudas sobre quien te gusta. Si fueras ga… ¡no lo soy! ¡no lo soy! Si lo fuera no me estaría muriendo en vida con sus besos y no tendría este deseo enorme de hacerla mía. Deja todo tu castigo en el pasado y vive el presente. Ahora estás con Kyoko, no lo arruines preguntándole cómo se hizo eso.

-Tsuruga san-lo llamó un poco nerviosa. Necesitaba que se olvidara del morado así que cuando apenas él la volteó a mirar le atrapó el rostro y le dio un gran beso.

-Ren… para ti soy Ren- murmuró dentro del beso mientras daba pasos hacia atrás buscando una posición más cómoda- sólo llámame Ren- le pidió en medio asfixiantes besos y caricias por su espalda. Llegó al borde de la cama y se acostó lentamente con ella encima.

Sin darse cuenta ya estaba tirada sobre él, aún besándolo. –dios mío, ¿qué me está pasando? Quiero comérmelo a besos, ver todo su cuerpo desnudo y estar con él como nunca antes he estado con otro hombre…Yo no soy virgen, él tampoco, nos atraemos mutuamente, estamos solos en una habitación, aunque él cree que no me conoce yo si he estado con él estos últimos meses, día a día, soportando su malgenio y su irresistible aliento cada vez que me habla cerca. ¡Maldita sea! Son muchas las ganas que tengo de… "para tener sexo sólo se necesitan ganas, no un contrato de amor" "la chica no siempre tiene que ser la tonta" ¿por qué estoy recordando las palabras de esa vieja?, Vamos Kyoko, piénsalo serenamente, ahora estás sobria, tienes al hombre que te gusta debajo de tu cuerpo, has soñado cosas pervertidas con él y es el único que ha despertado ese deseo de tenerlo dentro de tuyo. Sabes perfectamente que cuando descubra todo lo que le has mentido no te va a perdonar, piensas alejarte pronto de Tokyo's Air, lo más seguro es que Kyoji ponga su carta de renuncia el lunes sobre su escritorio y ya no volverás a verlo. Es sólo una noche la que tienes para estar con él, debes aprovecharla, mañana sabrá Dios qué pasará y además ya no eres una culi cagada de 16 años, ¡por Dios mujer! Tienes 20, ¡eres una adulta responsable! ¿Qué es una noche de locura por 364 días de abstinencia? Está va a ser mi decisión, tomada con mis cinco sentidos al 100%, por eso no me arrepentiré de lo que pase.

Se apoyó en sus rodillas y brazos para mirarlo, jamás imaginó estar en cuatro encima de su jefe.

-Kyoko… yo usualmente no diría esto pero… ¿no crees que vamos muy rápido?- ¿Quién eres y que hiciste con Tsuruga Ren? Su subconsciente no lo reconoció- Por Dios, ¿Realmente soy yo?, nunca pensé que diría esas palabras estando tan excitado.

-¿tú, quieres estar conmigo?- Ren, no me hagas las cosas más difíciles. Dices… ¿rápido? ¡Pues claro! Vamos a la velocidad de la luz, nunca pensé que quisiera acostarme con un hombre a sólo unos minutos de habernos confesado.

-por supuesto, que estés conmigo es lo que más deseo- no sólo físicamente, de verdad quiero tenerte en todos los sentidos.- pero no quiero que pienses que eso es lo único que quiero de ti, no voy a presionarte para que hagas algo que no…

-¿y qué si yo también quiero?- me siento como una aprovechada, como si lo que me importara de él fuese sólo el sexo. Yo no soy ese tipo de mujer, si quiero estar con él es porque sinceramente mis sentimientos van mucho más allá de una atracción: pienso en él cuando no lo tengo cerca, me preocupo por su salud, me duele cuando me trata fríamente, me derrito cuando me toca…

Ren puso los ojos en blanco cuando la escuchó decir eso –Kyoko- susurró su nombre y enroscó las piernas por encima de la cadera de ella para pegarla a su cuerpo, le atrapó la boca con un beso y sus manos empezaron un exquisito recorrido por la cremosa y delicada piel.

Esa simple pregunta le bastó para entender lo que ella quería… lo que ambos querían. Mandó al diablo las cohibiciones, deseaba tenerla y hacerla disfrutar.

Kyoko estaba tan pegada a él que podía sentir perfectamente el "entusiasmo masculino" que le rozaba el vientre. No quería ser la única con tan poca ropa así que tomó el borde de la camisa de él y empezó a subirlo.

Él leyó sus intensiones así que se sentó, agarró el cuello de la camisa y lo jaloneó hacia arriba para ayudarla a sacársela. Cuando abrió los ojos lo primero que encontró fue el busto de Kyoko, pequeñas redondeces cubiertas por un corpiño blanco. Se le hizo agua la boca, necesitaba probarla, así que accedió a su cuello para lamerlo con fervor mientras sus manos se encargaban de soltar el broche trasero del sostén. Logró su cometido con suprema facilidad, corrió las tiras con lentitud y dejó que la tela resbalara por el apetecido cuerpo femenino.

Los segundos que pasaron hasta ver sus redondeces descubiertas se le hicieron eternos y más cuando ella se aferró a él en un abrazo casi asfixiante tapándole la vista. Sintió que un calambre le recorrió todo el cuerpo cuando los botones endurecidos de ella chocaron contra sus pectorales.

-¡no veas!- le ordenó avergonzada pegándose más a su pecho. -Él de seguro está acostumbrado a ver pechos grandes… y yo… ¡por dios! Soy tan plana que hasta me hago pasar por chico y nadie se da cuenta.

-¿qué pasa?- murmuró con voz dulce mientras la abrazaba.

-no quiero que me veas- sintió que la temperatura de su cuerpo empezaba a descender lentamente. -Que patética eres Kyoko, en un principio tu mente era la de una fiera y ahora resulta que se convirtió en la de una ¿gatita tímida?

-¿pretendes que te haga el amor sin poder mirarte?- susurró con voz tan baja apenas para que ella lo escuchara.

¿Hacer el amor? ¿En serio utilizó ese término? ¿Él no era de los partidarios del dicho: el amor ya está hecho y lo único que se hace es tener sexo?

La distracción causada por esas tres palabras tan poderosas hizo que aflojara un poco el agarre y él aprovechó el pequeño espacio entre sus cuerpos para introducir una mano. Ascendió con dificultad por su vientre hasta que llegó a uno de sus senos y lo masajeó lentamente.

-Ren…-se mordió los labios luego de pronunciar su nombre. Su cuerpo empezó a hiperventilar con las caricias que cada vez se hacían más intensas. Le fue imposible resistirse por más tiempo a estar tan pegada a él, eso evitaba que él pudiera avanzar y por ende no podía acceder a esa zona con más confianza.

Se sorprendió cuando él sacó la mano y junto con la otra llegaron rápidamente a sus glúteos. La montó prácticamente encima de su cadera y echó su propia espalda hacia atrás para que sus ojos pudieran detallar el relativamente pequeño busto.

Cuando sintió que su cuerpo se iba hacia delante sacó las manos de la espalda de Ren y las apoyó en el colchón. No tuvo tiempo de pensar porque él inmediatamente pasó a acariciarla con la calidez de su boca. Oh por dios…

Sonrió para sí mismo cuando la escuchó gemir y siguió torturándola con sus caricias húmedas. Lamió el borde del botón rosáceo oscuro y notó al instante que se endurecía aún más. Lo succionó con su boca a medida que maniobraba círculos alrededor con su lengua.

Ella sintió que los brazos le temblaban y ya no querían apoyarla así que se movió hacia adelante para su propio beneficio, rozando directamente con la parte abultada de él que estaba más dura y caliente de lo normal. El aliento cálido que sintió en su pecho le hizo entender que él acababa de soltar un suspiro. Volvió a repetir su acción y ahora lo escuchó gemir roncamente.

-Kyou..ko.

Por poco se derrite cuando lo escuchó decir su nombre con ese tinte de sensualidad alucinante. Quería oírlo de nuevo, hacerlo suspirar su nombre. Flexionó los brazos para caer encima de él y empezó a besarle el cuello, subiendo hacia su oreja a la vez que le proporcionaba pequeños mordiscos. Escuchó el sonido producido por su respiración agitada y quiso volver a besarlo. Cuando lo miró a la cara pensó que su corazón se le iba a detener, jamás había visto a su jefe con una expresión en el rostro que mostraba vulnerabilidad, como si estuviera ahí para que ella hiciera y deshiciera con él. Un tinte carmín cubría sus mejillas y algunas gotas de sudor empezaban a cubrir su frente –Eres… eres tan… ¡Apuesto!- murmuró fascinada y se inclinó hacia adelante para atrapar su boca pero justo en ese instante él abrió los ojos y curvó sus labios en una perfecta sonrisa.

-no me comparo en nada a ti- la agarró por los brazos y la giró. Quedando él encima de ella apoyándose en las rodillas.

Sintió que la vergüenza se hizo dueña de su cuerpo cuando quedó expuesta a él, de la cintura para arriba estaba completamente desnuda y él la observó sin perderse ningún detalle. Intentó mover las manos para cubrirse pero él las tenía prisioneras a lado y lado de su cuerpo apoyadas en la sábana. Cerró los ojos para no ver los ojos de él fijos en sus senos.

-no entiendo porqué tratas de ocultarte si eres hermosa- le dijo sin una pizca de duda en sus palabras.

-¿en serio?- preguntó por lo bajo, aún no se creía que alguien como Tsuruga Ren le estuviera diciendo eso, él había tenido encuentros con modelos y demás mujeres que eran la envidia de las chicas y ella pensaba que no le llegaba a los talones a una modelo: era de estatura promedio, tenía el cabello corto y desarreglado, no se maquillaba, no usaba tacones, era rara, se hacía pasar por chico, en fin… además tenía clavada en la memoria las palabras plana y desabrida que su ex novio y los demás chicos que conocía le decían.

Ren enarcó las cejas, sorprendido de que ella lo dudara tanto, para él era la chica más linda que había conocido. –claro que hablo en serio- le soltó las muñecas y se inclinó hacia un lado para acariciarle la mejilla.-por Dios Kyoko, eres hermosa y no me cansaré de repetirlo. –la imagen de ella con los pómulos sonrojados resaltando en su piel blanca no tenía nada que envidiarle al rostro de un ángel.- tus labios- le dio un tierno beso- son suaves, cálidos… deliciosos. –Tus ojos- dio un ligero beso en cada párpado- son preciosos- en ese momento ella los abrió, se sentía tan apenada pero a la vez tan feliz.

-Ren… voy a morir de dicha si sigues con ese discurso- sentía que toda la sangre de su cuerpo se había acumulado en sus mejillas.

Él rió juguetonamente y rozó con la punta de su nariz la de ella –tu nariz…

-yaaaaaaaaaaaaaaaa- quería taparse la cara con una almohada- Ren ¡para!… de lo contrario tendrás que llevarme tú mismo al cementerio porque moriré ya mismo de vergüenza.

-jajaja- rió con ganas y le robó un beso apasionado. –ummm si es así entonces hay una forma más segura de matarte.- comentó en tono jocoso a medida que descendía con húmedas caricias hacia su busto.

Gimió cuando sintió la boca de él rodeando su seno izquierdo, dando aleteos fervientes sobre su pezón a medida que con su mano masajeaba al otro. Luego alternó papeles a una velocidad rauda, como si quisiera comérsela a grandes bocados.- ¡Ren!- dijo en medio de una exhalación y acunó sus dedos en los mechones oscuros, jalándolos ligeramente.

Luego de un rato de estar probándola bajó por su vientre haciendo un zigzag con su lengua y siguió su camino hasta que rozó con el borde de la única prenda que cubría el cuerpo de la chica.

-¿qué haces?- preguntó nerviosa cuando él apoyó la frente por debajo de su cadera. Sólo escuchó como respuesta las risitas maliciosas de él y que sus dedos se movían por encima de la delgada tela, yendo en dirección hacia el centro de su intimidad.

Quiso en ese instante que su cerebro diera la orden oficial para poder cerrar las piernas y así evitar estar a su disposición, pero su lado emocional bloqueó las conexiones sinápticas y dejó a su cuerpo inmóvil.

Pegó un grito ahogado cuando los dedos de él corrieron la tela y pasaron a dar caricias directas.

¡Diablos! Me estoy consumiendo, siento como si una caldera oculta en mi vientre hubiese estallado y las llamas se estuvieran dispersando por todo mi cuerpo, quemándome hasta el último rincón.

Aruñó las sábanas, arqueó la espalda y se mordió el labio cuando las caricias se hicieron más rápidas, aún sin penetrarla.

-si te sigues mordiendo el labio de esa forma te vas a sacar sangre.

Al escuchar las palabras de él en ese tono tan jovial quiso que se la tragara la tierra, por un momento se había olvidado de que él estaba viendo y tocando su parte más oculta, además de que el rango de visión de Ren era su cuerpo al 95 % desnudo lo que significaba que ningún detalle se le escapaba: las caras extrañas que hacía ante el tratamiento de placer, el movimiento ascendente y descendente de su pecho, ¡TODO!

Le dieron unas ganas increíbles de ahorcarlo, colgarlo en un exhibidor y hacer exactamente lo mismo con la "marioneta Ren". –No es justo.- murmuró sofocada e hizo el ademán de voltearse.

¡¿Cómo puede ser tan dulce? Se ve tan linda cuando se sonroja y pone esa carita tímida, parece una niña. –Así que no es justo que haga esto.- subió para quedar frente a ella, mirándola directamente a los ojos mientras introducía los mismos dedos en su propia boca para humedecerlos más y de paso probar el sabor de ella.

Kyoko puso los ojos en blanco cuando vio la imagen de Ren lamiendo sus propios dedos sensualmente y luego esos mismos dedos pasaron juguetonamente rosando sus labios. No entendía que iba hacer hasta que, sin dejar de mirarla, condujo su mano húmeda hasta su feminidad y apretó con delicadeza el punto resaltante.

Cerró los ojos ante la descarga de sensaciones, él estaba tocando su zona de una forma endemoniadamente erótica, se sentía ahogada, asfixiada… jamás imaginó que estar con él resultaría siendo tan placentero. En realidad nunca pensó que algo así fuera tan reconfortante. Sus conceptos sobre ese tipo de relación eran muy pobres, estaría bien decir que era bastante ignorante sobre el tema.

Intentó introducir sus dedos en la estrecha cavidad pero el cambio en la expresión de su rostro lo paralizó. -¿Qué pasa? Sólo son dos dedos y está muy húmeda, no debería ser ningún problema… -¿te duele?- preguntó preocupado cuando escuchó su quejido.

-un poco- susurró tratando de relajarse. -¿Qué te pasa Kyoko?, te pones así sólo con sus dedos ¿no sé supone que por ahí mismo tiene que entrar su… -los pensamientos quedaron en su subconsciente cuando volvió a sentir una chispa de dolor.

Desistió en utilizar los dos dedos e intentó con uno solo. Este entró, pero con dificultad.

-arde Ren, por favor sácalo.- se sentía realmente incómoda. Él retiró su dedo y la miró consternado.

Se asustó al escucharla, eso significaba que ella era…-¿eres virgen?- las palabras le salieron entrecortadas, como si le costara hacer esa pregunta.

Se extrañó hartísimo cuando notó cierto temor en su mirada -No- respondió al instante, se puso un poco triste por lo que acababa de decir. No era que deseara ser virgen, la verdad ya le daba igual, pero pensar en esa palabra siempre le traía malos recuerdos y la ponía de mal humor.

-pero… eres demasiado…- se calló en medio de la conversación, era como si no encontrara las palabras correctas. –¿hace cuanto que no tienes sexo?

De un momento a otro la atmosfera cristalina del romanticismo se hizo añicos- que te importa- contestó en tono apático, ¿qué diablos le importaba a él si había estado con uno o con cinco, ayer o hace años? Ella nunca se atrevería a preguntarle cuando había sido su última relación sexual. –¡¿y qué si soy virgen?- ella sabía perfectamente que no lo era pero quería saber porqué cuando él le hizo esa pregunta sonó tan aterrado.

-no puedo…- murmuró afligido, como si hubiese algo más allá que le impidiera continuar. –no puedo estar con una…

-¿Qué?- quedó pasmada cuando lo escuchó, se sintió enojada, podía ser que ella no fuera virgen en términos físicos pero mentalmente sí lo era, en su memoria nunca había estado con un hombre de esa forma y ahora venía él a ¡discriminar las vírgenes!- ¡pues perdóname por no ser una más de tus PUTAS!- resaltó la última palabra gritándole a la cara.

Sin decir nada más se bajó de la cama y buscó en el suelo su pijama, se vistió a la velocidad de un rayo y empezó a caminar hacia la salida dando grandes zancadas, estaba que estallaba de la ira.

-espera- la llamó sin moverse de su sitio.- ¡Kyoko!- le costó decir su nombre, se sentía el peor hombre de este mundo.

-No me digas nada, ¡ERES UN IDIOTA!- azotó la puerta cuando salió. Pensó que las lágrimas iban a caer por su rostro pero cuando vio al fenómeno exorcista recostado en la puerta de al frente sintió que las gotas de agua salada se metieron de nuevo a las glándulas lacrimales.

-¿con qué está enojada la gatita?- comentó el peli plateado en tono burlón mientras se acercaba.

Ella siguió caminando tratando de evitarlo

Ignóralo, ignóralo… ¿gatita? Oh por Dios, lo olvidé… mi pijama es de…

Se maldijo a si misma al recordar la vestimenta que traía puesta, era un pantalón largo de color blanco con rayas abanas y la blusa de tiras tenía las mismas tonalidades y en el centro estaba estampada la figura de una gatita animada junto con una nube de diálogo que decía "Nya"

-eres una grosera, ¿cómo te atreves a dejarme hablando solo?- se apresuró a alcanzarla y la tomó del brazo.

-¡suéltame fenómeno de circo!- giró la muñeca hacia adentro y de un jalón se soltó del agarre.

Estaba tan enojada que quería matar a alguien y ese tipo preciso llega y se le atraviesa.

-¿Dónde dejaste tu disfraz de chico?- corrió para quedar al frente de ella y sonreírle socarronamente cuando tocó su punto débil.

-¿QUÉ TE IMPORTA? ¡Quítate de mi vista!- le gritó tratando de avanzar.

-no sé cual me gusta más…si el chico… o la chica- bromeó sujetándole el cuello de blusa.

-¡que me sueltes!-le pegó una cachetada, no estaba para bromas ni para perder el tiempo en esos momentos.

Reino sonrió de una manera tan retorcida, como si fuera un masoquista amante a los golpes. –¿se te olvida que ya es de noche?... es hora de cazar-se lanzó hacia ella como si fuera a morderla. -ummm hueles a loción de hombre- murmuró cuando su nariz estaba rozando el cuello de ella.

-¡MALNACIDO!- Kyoko escuchó la voz de Ren por detrás de la espalda de Reino.

Tsuruga tomó el cuello de la gabardina, del animal que estaba prácticamente encima de su chica, y lo apartó clavando su puño en el suelo.

El hombre con pinta de Visual Key se giró para no caer de cara y en menos de un segundo se levantó y dio dos pasos hacia atrás. –Pero miren a quien tenemos aquí, al "Todo poderoso Tsuruga Ren"- hizo inflexión en cada palabra del largo título.

-No la molestes- le advirtió con una mirada oscura.

-si no molesto lo que es tuyo la vida no es divertida.- comentó devorando con los ojos a Kyoko.

-¡infeliz!- le gritó con desdén. –¡Con ella no te metas!- caminó hacia el frente de Reino y él instantáneamente retrocedió.

-vaya así que como chica es tu amante y como ch-

Kyoko sabía perfectamente como continuaba su ponzoñosa oración así que intervino -¡yo no soy de nadie!- exhaló furiosa y se acercó a Reino para gritarle unas palabras en la cara –óyeme bien maldito Beagle, me importa un carajo tus problemas con Ren. No tengo por qué ser tu punto en la mira porque quieres vengarte o no sé qué diablos quieres hacer por cosas que están en el pasado.-lo señaló con el dedo- Y eso que sabes estás en todo tu derecho de decirlo, a decir verdad ya estaba harta de todo así que será un alivio si lo mencionas.- giró sobre sus talones hasta que les dio la espalda- ¡me voy! Y no se atrevan a seguirme.- caminó con la frente en alto hacia las escaleras, estaba a un solo piso del cuarto de Hikaru y quería tener un espacio a solas para pensar.

Los dos hombres quedaron estupefactos ante la actitud de ella. Reino estaba encantado, cada vez esa loca chica le llamaba más la atención, era justo lo que necesitaba y Ren en cambio se sentía impotente, quería ir y explicarle porqué había arruinado el momento pero ella había dicho claramente un: no se atrevan.

-¿qué es eso que sabes de ella?- preguntó recordando las palabras de Kyoko.

-JAJAJAJAJAJAJAJA- el Vie ghoul rompió a reír- ¡Eres tan ciego! JAJAJAJA –siguió riendo a medida que se dirigía hacia el cuarto- Eres más idiota de lo que pensaba, Tsuruga Ren.

Fue lo último que le escuchó decir, no quiso perder más tiempo con él sabiendo que había algo mucho más importante de lo que debía ocuparse. Fue hasta su cuarto y se puso una camisa.

Bajó hasta la recepción del hotel y preguntó por la habitación Ishibashi. Le dijeron que eso era información confidencial y que no podían revelar información con respecto a sus clientes pero Ren obviamente no se contentó con eso y con un par de sonrisas y halagos a la recepcionista logró extraer lo que quería: la 1205

Fue por el ascensor para llegar más rápido, tocó la puerta de la habitación impacientemente, a decir verdad se demoraron bastante en abrirle y quien salió fue Hikaru.

-buenas noches Tsuruga san, ¿se le ofrece algo?- dijo con su usual amabilidad tratando de sonar tranquilo.

-sí, necesito ver a Kyoko.- dijo fingiendo paciencia, la verdad lo ponía muy celoso saber que ella estaba en la misma habitación que ese tipo.

-lo siento, está dormida.

-pues despiértala.- se le revolvió el estómago al pensar que había sólo una cama en el cuarto y ahora él se acostaría junto a ella.

-no me pida eso, Tsuruga san; soy un caballero y debo respetar el sueño de una dama.

Ren tenía unas ganas enormes de partirle la cara de amabilidad al pobre de Hikaru.

-entonces llámame a Kyoji, necesito que cuadremos el itinerario de mañana.

-está en el baño, espere un momento lo llamo- en el momento en que se giró para mirar hacia atrás Ren aprovechó y empujó la puerta permitiéndose el paso.

Continuará

Ohhhhhhhh jajajjajajjjaja cuéntenme ¿qué pasó por sus mentes cuando Ren arruinó el momento? Jajaj

Nos leemos luego chicas, gracias por sus reviews, besos XD

orquideazul8838: jaja pues aquí utilizamos mucho la palabra canilla, jajaj me alegra que estés en el grupo y que me hayas dejado un review, te mando un abrazo.

Julis: ajja me gusto eso de la diosa súper poderosa de la historia, jajajajapues Hikaru va a sufrir lo suyo pero luego tendrá un final feliz, supongo, jajja no hay mal que por bien no venga. Ajjaj el congreso tuvo éxito, esta es mi última semanita de vacas y me alcanzó para subir el 18, muejejjejejejej. Besos, bye

WeLoveOuran'3: jejjejej tu review es como un te mato, te abrazo y te vuelvo a matar, jajajajajaja me pareció divertido, me alegra que te haya gustado mi capi, te mando un bezote flore.

Mysolcita: hola, bienvenida! Jejej tu review me hace pensar que has leído mis otros fics, gracias de antemano y muchísimas gracias por comentar, me alegra que te hayan gustado, jeje te mando un abrazo desde colombia!

Joelise: ajja joe chan, siempre empezas tu review con algo gracioso, me parece que lo de la montaña rusa también va a aplicar en este capi, pero la caída va a ser súbita, ajjajajajajaj besos XD

By Sakuraliz 11/08/11