Me he retrasado un día, lo sé. Pero ayer ni siquiera estuve en casa. Salí a las 7.30 am a la escuela y, entre exámenes y ver a los amigos, volví hasta las 12.00 am... bueno, hasta la madrugada de hoy. Pero hoy lo he subido en cuanto pude. Espero que lo disfruten.
18 de Agosto.
Viernes
Aquí estoy nuevamente, sin comprender todavía de dónde he sacado la maravillosa idea de escribir. Insisto: jamás llevé un diario –aunque esto probablemente no podría ser llamado un "Diario, diario"…
Pero nuevamente eso no importa. El punto es que, una vez más, por alguna razón que aún no conozco, estoy aquí escribiendo frente a esta máquina. Quizás hay una entidad sobrenatural que posee mi cuerpo y lo arrastra hasta esta silla, lo fuerza a abrir la laptop y lo obliga a teclear sin cesar…
O quizás no. Quizás simple y sencillamente estoy descubriendo lentamente, aún sin darme cuenta del todo, que mi verdadera vocación no es el piano, sino la escritura, y que he perdido once años de mi… Por supuesto, tan seguro como de que en realidad soy la reencarnación de Mozart, que ha vuelto a este mundo para dejar a la raza humana bajo el más mágico encanto de música.
Así es, estaría más dispuesto a creer en esa maquiavélica entidad sobrenatural a pensar que algún día podría siquiera aspirar a ser escritor. Está bien leer un libro, y nada más.
Da igual.
Como dije, hoy es viernes. Acabo de llegar a casa del teatro. Toqué con el coro otra vez y me vine al terminar como siempre, aunque ahora Sohma-san me interceptó a la salida. Intentó sacarme conversación y comenzó a hacerme preguntas: "dónde vivo", "con quién salgo", "qué me gusta", "qué no me gusta"... Sinceramente ese sujeto me desagrada, y no mejora en nada la situación el que me interroguen así después del trabajo, de modo que mejor me despedí y lo dejé ahí, a solas con sud preguntas. Pero, apenas lo hube dejado, me encontré con Tomoyo. Le ofrecí llevarla a su casa y aceptó, cosa que me extrañó, pues ella suele quedarse un poco más a platicar con los demás, y sospeché que algo raro pasaba… Tenía razón¡oh, vaya si la tenía!...
"¿Por qué eres así con Kentarou-kun?" fue la primer pregunta que disparó en cuanto nos subimos al coche. Pude haberle dicho que no me agradaban los sujetos como él. Verán, Sohma-san es el clásico conquistador que se pasa la vida entre mujeres, jugando con ellas. Uno puede darse cuenta con sólo verlo siempre rodeado de hermosas mujeres, hablando con ellas sin quitarse esa maldita sonrisa de la cara. Tiene la apariencia de un ángel inocente, pero en realidad es un lobo con piel de cordero. Es el típico mujeriego que sólo está al acecho de su próxima víctima: una tierna e inocente borreguita, y tengo razones de peso para sospechar que esta vez ha puesto la mirada en Tomoyo…
"¿Así, cómo?" no quería contestarle, de modo que me hice el tonto y vi de reojo que Tomoyo fruncía el ceño. Raro, ella nunca frunce el ceño; su carácter es demasiado alegre para eso.
"Sabes de qué hablo. Dime¿por qué no te agrada Kentarou-kun?" Repitió. ¿A dónde quería llegar esta mujer? Aún no lo entiendo. No me gustó que me hablara de él de esa manera. Incluso ahora creo que me molesta que llame a un sujeto como ése por su nombre de pila.
"¿Por qué te agrada a ti?" Le revertí la pregunta. Comenzaba a incomodarme que ella me acorralara así y quisiera hablarme de ese tipo.
"Es un gran hombre, si al menos te dieras la oportunidad de conocerlo; es lindo y muy tierno, tiene un gran sentido del humor y una sonrisa encantadora; es muy apuesto y varonil, y sus ojos azules hacen un maravilloso contraste con su cabello negro¿no te parece?..." y la lista continuó y continuó. Miré por un momento a Tomoyo. Sus ojos violetas brillaban con emoción mientras hablaba sin cesar de este tipo. Entonces supe que él la había atrapado. ¡Tomoyo ha caído en su trampa!
Debí haberlo sabido antes. No, un momento, en realidad lo supe desde antes. Fue en el cumpleaños de este desgraciado. Tomoyo se pasó todo el día con él y sus desquiciados amigos. Ese mismo día la invité a una exposición al aire libre en el centro de la ciudad, pero ella ya tenía el compromiso. Ese imbécil la ha acaparado y ella ha caído inocentemente en sus garras, sin saber que lo único que él le hará será romperle el corazón al final.
Pero prometí a Sakura que cuidaría de su amiga y eso haré. La alejaré de ese tipo a como dé lugar. Hoy mismo lo decidí, mientras llegábamos al apartamento de Tomoyo, donde ella me recordó que el martes nos vamos. Comenzaremos la gira y estaremos viajando por algunas ciudades durante un par de meses para luego volver a Kyoto; así es siempre. Ella está muy emocionada con esto, será la primera salida que haga con el coro, y sonreía como una niña mientras bajaba del auto y caminaba a su edificio.
A decir verdad, Tomoyo se ve muy bien cuando sonríe así, me recuerda a mi imouto, y comienzo a pensar que tendré que cuidarla igual que al monstruo. He visto cómo la miran los hombres del coro, aunque ella no se de cuenta. ¡Y se supone que es una chica observadora!
Algo me dice que esta muchacha me va a sacar canas antes de tiempo...
En fin, me voy de aquí. Creo que al final terminé escribiendo mucho más de lo que esperaba. Lo que es no tener nada que hacer en un aburrido viernes por la noche.
Detesto los viernes.
Notas de la Autora: Así que ahora el hombre detesta los viernes. ¿Quién lo entiende? En fin, eso no importa. ¿Qué les pareció este capítulo? Un malentendido más¿no? Vaya que Touya tiene una buena imaginación… igual que Tomoyo, sin duda. ¡No olviden dejar sus comentarios!
Quiero agradecer a todas las que han dejado reviews y que me apoyan en cada capítulo, por más corto que sea. También aprovecho para decir que en algún futuro cercano –espero- publicaré algo más de Acuarela. Aunque, al ritmo que va, creo que llegará antes la publicación de Moonlight Sonata. Ya veremos…
Ja ne!
