¡Hola mis queridos lectores! Disculpen la tardanza con mis capis, hace rato que perdí el ritmo de actualización sin embargo no me olvido de ustedes y trato de no tardarme tanto (más de un mes) sin actualizar.

Este capi está subido de tono, hay Lemon… y yo diría que es un hermoso preludio para la tormenta XD

Abajo les dejé dos links, recuerden quitar los espacios.

Sin más, vamos a leer…

Capítulo 22

Kyoko salió primero pero no vio por ningún lado a Ren así que se sentó en unas banquitas a esperarlo. Minutos después él salió y traía una bolsa consigo, ella dedujo que ahí llevaba la ropa mojada.

-¿Vamos?

La sonrisa de oreja a oreja de Ren le pareció bastante sospechosa.

-¿a dónde?- ella enarcó las cejas ante la mirada extraña del chico.

-al puerto, hay alguien que nos está esperando.

-¿quién?-preguntó dudosa ante tanto entusiasmo.

-vamos, luego te explico.- la tomó de la mano y salieron de la tienda.-sé que esto te va a gustar.

Kyoko simplemente se dejó llevar, le encantaba ver a Ren tan contento. –cierra los ojos y espérame aquí.

Ella le hizo parcialmente caso pues cuando lo sintió alejarse abrió disimuladamente un ojo y pudo observar como Ren se acercaba a un hombre de mediana edad que vestía un traje de impecable blancura, con rayas azules en las hombreras y en el elegante gorro.

-¿Para qué le da tanto dinero a ese señor?- Vio como Ren sacó su billetera y puso un morro de billetes en la mano del marinero.

-listo- puso sus manos en los hombros de ella- sólo es cuestión de esperar, llega a las 7.

-¿qué?, dime de qué se trata, por favor- imploró con vos mimosa, se moría de la curiosidad.

-jeje es algo que te va a gustar y espero que a mí también-sonrió nerviosamente, ni siquiera recordaba la última vez que había montado en una embarcación, pero hoy decidió hacerlo pues hacía unas horas había tocado el mar y lo había logrado gracias a ella. Sabía que si estaba a su lado no iba a tener miedo y decidió aprovechar la oferta de su amigo Yashiro, quien apenas escuchó que Ren iba para Hokkaido le recomendó uno de los mejores paseos que se podían hacer alrededor de la Isla. Claro que él apenas escuchó la propuesta la rechazó e incluso botó la tarjeta de información, por eso en esa tarde había tenido que llamarlo y tuvo que cortar la conversación debido a los exigentes detalles que le pedía su amigo con fervor: ¿por qué decidiste ir? ¿Tienes una cita? ¿Con quién vas? ¿Es esa chica misteriosa, a la que le compraste los regalos? ¡Por favor, Ren! ¡dímelo!... *piiiiiii piiiiiiiiii piiiiiiiiiiii*

Volvió a sonreír y agachó la cabeza para darle un beso en la frente. –ya casi es hora.

-está bien- suspiró al sentir la calidez se sus labios- pero Ren, la fiesta de inauguración es hoy.-comentó dubitativa, se suponía que era el acto más importante del viaje, donde Tsuruga Ren debía hacer presencia.

-eso ya no me importa, no voy a hacer ningún negocio con ese hotel así que no tengo por qué asistir.

-umm ya veo, pero esto… ¿no será perjudicial para Tokyo's Air?

-sólo al principio, pues cuando inauguran algo la gente paga mucho por ir a conocer, sin embargo este hotel tiene fallos de personal así que habrán malas referencias que luego se reflejarían en nuestra compañía así que, tarde o temprano, saldríamos perjudicados.

-sí, tienes razón- comentó en tono dulce. El celular de Kyoko sonó, arruinándole la atmosfera. –aló.

(-hola gatita, ¿me has extrañado? Yo a ti sí, y mucho, estoy esperando ansioso que me visites o si no iré por ti)

Ren notó la cara de pánico que puso la chica cuando escuchó la voz tras el auricular.

-¿cómo diablos conseguiste mi número?- le gritó enojada al demonio que la estaba llamando.

(-puedo conseguir todo lo que quiera de ti)

-¿quién es?- preguntó Ren con curiosidad.

-óyeme bien ¡estúpido alienígena demoníaco! no soy ni tu chica, ni tu gatita, ni tu presa, ni tu NADA, déjame en paz, pronto me iré de aquí y no volverás a verme así que no pierdas tu tiempo tratando de persuadirme.

-¡¿No me digas que es el imbécil de los Vie Ghoul?- captó el mensaje de inmediato: alienígena demoníaco era un apodo que le caía como anillo al dedo a Reino.

(Estás con él, qué poco orgullo tienes… ¿Apoco ya sabe que eres una chica que juega a ser chico?)

Kyoko se congeló, no quería que su momento con Ren se arruinara. Ni siquiera se dio cuenta cuando él le arrebató el teléfono. –escúchame bastardo, si quieres seguir gozando de absurda libertad es mejor que te mantengas alejado de lo contrario haré que te refundas en la cárcel. – colgó tras escuchar la estrepitosa risa de Reino.

Él le devolvió el teléfono y la abrazó-no te preocupes, no permitiré que ese tipo se te acerque, mañana cogeremos el primer avión que salga hacia Tokyo… Kyoji, tú y yo.

Puso cara de espanto al escuchar el nombre de su mentira, tragó pesado y desvió el rostro-ese tipo está loco- murmuró asustada, aunque no tanto por Reino.

-sin duda, pero tranquila, después de que nos vayamos no volveremos a verlo.

-eso espero- suspiró y cruzó los brazos por la cintura de Ren para sentir más su calidez.

*Algunos minutos después*

-señor, ¿es usted, Tsuruga Ren?- habló un hombre de aproximadamente 45 años, vestido de uniforme blanco, muy elegante.

Ren asintió levemente.

-ya está listo el yate, puede decirle a los pasajeros que vayan abordando.

-bien, sólo somos mi novia y yo- la tomó de la mano y dio un paso hacia adelante.

¿Qué? ¡Me llamó su novia!, ¿novia? ¿NOVIA? ¿Escuché bien? O ¿es que la palabra yate me bloqueó el cerebro y malentendí lo que dijo? ¡Un momento! ¡¿Vamos a dar un paseo en yate?

-ohhh- alquiló todo el yate sólo para los dos, Dios mío, eso sí es tener dinero. –Bueno entonces vamos, síganme por favor- el capitán caminó por la plataforma de madera hasta que llegó a la lujosa embarcación.

Kyoko llegó al lugar por pura inercia, ¿viajarían en yate? ¿Y en uno tan lujoso? Le costaba creerlo, en lo más costoso en que había navegado había sido en una lancha. Ahora entendía la cantidad de dinero que Ren le había entregado en la tarde.

¿Ren montaría después de todo lo que le había dicho sobre su temor al mar? Lo miró de reojo y notó nerviosismo en su sonrisa, además sentía un fuerte apretón de su mano sudorosa.

-señor, primero nuestra asistente le dará un recorrido por las instalaciones y le explicará cómo utilizar el controlador portátil –le entregó un IPAD y siguió caminando hacia la cabina de controles.

La chica percató un acento extranjero en el hablado de ese hombre y se dirigió a mirarlo: la piel caucásica y unos brillantes ojos azules delataban que no era para nada japonés.

– el personal de hoy consiste en la señorita Takeda quien va a ser su guía; Filippo y Gianni que son nuestros chefs de temporada, especializados en cocina italiana y yo soy Cowper Phipps – hizo una leve reverencia-estaré a cargo de la navegación, les deseo una feliz noche.

¿Noche? ¿Vamos a pasar toda la noche aquí? –Ren, vam…- no pudo terminar la frase porque una dulce voz femenina llegó a saludarlos.

La mujer, muy educadamente se presentó y los invitó a hacer el recorrido, primero les mostró los dormitorios, eran 4 en total, uno de ellos tenía una cama matrimonial y los otros tres tenían de a dos camarotes, cada uno con su baño propio. Los tendidos eran blancos y las paredes también, la decoración en general del yate era blanquecina y de colores claros lo que le daba una sensación de frescura y tranquilidad.

Luego pasaron a la cocina, que era pequeña pero muy acogedora, ahí conocieron a los dos chefs y estos les ofrecieron amablemente sus servicios. Había tres mesitas redondas, cada una con cuatro sillas, eran de color plata lo que le daba un toque de elegancia al lugar, además al fondo había un exhibidor de bebidas donde se encontraba una colección de vinos tintos.

-llegamos al final del primer piso- comentó la señorita Takeda- este es el cuarto de baño, como pueden ver, tiene un jacuzzi de tamaño promedio y si prefieren el lavado tradicional tenemos una regadera con aromaterapia que incluye cuatro aromas: eucalipto, pino, cítrico y menta.

-Oh mi Dios, ¿eso existe? -Su subconsciente le ordenó que cerrara la boca pues desde que había entrado al yate tenía una expresión muy notoria de asombro.- Mientras me este bañando me sentiría como en la selva o en el bosque, wow ya quiero probarlo.

Sintió el jalón de Ren en su mano cuando la mujer fue en dirección a las escaleras.

-Aquí tenemos un pequeño gimnasio, una pista de baile y una sala de audiovisuales.

Kyoko abrió los ojos como platos al ver la pantalla gigante en la pared, era como un mini cine pues hasta las sillas tenían donde poner las bebidas y eso no era todo, había una mesa de vidrio debajo del televisor donde se encontraba una colección de DVDs, una PS3 y un reproductor de DVD blue-ray 3D.

-tenemos las últimas novedades en películas y videojuegos, si algo de lo que quieren ver no se encuentra ahí pueden conseguirlo online. Me permite un momento, Tsuruga sama- le pidió con la mirada que le entregara el IPAD. Cuando ella lo tuvo en sus manos empezó a explicar- este es un controlador portátil de nuestro yate (1), miren- se acomodó de tal manera que la pareja pudiera ver lo que marcaba en la pantalla táctil. –Solo tienen que presionar el ícono de escritorio que quieran usar –Takeda presionó donde estaba la imagen del televisor y automáticamente este se encendió.

-es sorprendente- exhaló Kyoko emocionada.

-de igual manera funciona el cuarto de baño, los televisores de las recámaras, la cocina: pues si están haciendo alguna actividad y quieren ordenar algo, pueden escribirlo y en cuestión de minutos le llevaremos su pedido.

-vaya, es interesante- comentó sofisticadamente Ren, él estaba acostumbrado a esos lujos.

-cualquier cosa que necesiten pueden comunicarse con nosotros, esperamos que su estadía sea satisfactoria, gracias por su atención- se inclinó educadamente y luego de entregarle el IPAD a Ren se alejó.

-ummm bueno, ¿qué quieres hacer primero?- preguntó contento al verla a ella tan asombrada.

-no sé, son tantas cosas que no sé por dónde empezar.- la cara de Kyoko era como la de un niño en Disneyland.

-te parece si comemos algo, me estoy muriendo del hambre.

-vale y podemos ver una película mientras.- le brillaban los ojos.

-me parece bien.- sonrió, sus expresiones le demostraban que le había gustado la sorpresa y a decir verdad a él también, incluso se había olvidado que no estaba sobre tierra.

Se sentaron juntos en el sofá principal y en la pantalla táctil del IPAD marcaron el ícono de la cocina, había muchos platillos recomendados, sobre todo los italianos, así que decidieron pedir espagueti en salsa carbonara.

Luego de programar la orden, Ren cogió el catálogo de películas y empezó a nombrarlas.- detrás de las paredes, no le temas a la oscuridad, apariciones del más allá, el rey león en 3D, contando a mis ex…- se quedó pensativo- ¿has escuchado de alguna?

-Ummm, el rey león ya me la vi, es un clásico de Disney…recuerdo que no paré de llorar cuando murió Mufasa –sí, creo que son todas estadounidenses, las tres primeras parecen de terror, la del rey león es infantil, y la otra suena a comedia romántica. ¿A ti cuál te gustaría ver?

-la que tú escojas- aunque sinceramente no me apetecería ver una de terror… -me habías dicho que te encantaban las comedias románticas.

-Creo que a él no le gustaría de terror ni tampoco la infantil-sí, veámonos contando a mis ex.

-suena divertida- comentó a medida que ponía el DVD.

Se sentaron a ver la película y a los pocos minutos llegó la comida, el chef Filippo acomodó dos mesitas de madera al frente de cada uno, les puso su respectivo individual y porta vasos y sirvió los dos platos de pasta humeante, el olor era delicioso.

-para beber les traje nuestra mejor cosecha de vino tinto- empezó a servir dos copas.

-disculpe, yo no bebo. Me podría traer un jugo natural- pidió amablemente la chica.

-por supuesto, señorita ¿algún sabor en especial?

-naranja, por favor.

-en un momento estaré aquí.- miró al joven pelinegro- caballero, ¿usted desea algo más?

-no, gracias. Así estoy bien.

El señor italiano se retiró haciendo una leve reverencia.

-¿lo de no beber alcohol es de familia?

El comentario la tomó por sorpresa- ¿ah?

-Kyoji me dijo que su asimilación al alcohol era nula.

-jeje-sonrió nerviosamente- ahhh sí, a mí me pasa lo mismo.

-vaya, por algo son gemelos.

-… si…- murmuró tristemente, no quería seguir mintiendo. Valor Kyoko, sólo un día más, ¡aguántalo!

Luego de que llegó la bebida de Kyoko empezaron a comer y vieron tranquilamente la película.

-¿QUEEEEEEEEEEEEE? Oh por Dios, ¡El promedio de relaciones que tiene una mujer americana es de 10 hombres! PERO ¡Esa tipa se acostó con 20 hombres antes de los 30 años! ¿Cómo es posible? Bueno, al menos no es tan exagerado como los 312 con los que se acostó la señora Smith, me parece increíble que exista una mujer así, ummm Al fin y al cabo "contando a mis ex" y "el señor y la señora Smith" son películas hollywoodenses, eso significa exageraciones. Ummm ahora que lo pienso… ¿Cuál será el promedio de las japonesas? (2)

-Umm Kyoko ha estado muy pensativa desde que se acabó la película, para mí fue una de esas comedias ligeras, la temática era un poco absurda: una mujer que por miedo a pasarse de 20 hombres decide buscar a sus ex novios para encontrar a su hombre ideal y al final este termina siendo su vecino, un obseso sexual. Al tipo de la película no le importa con cuántos ella se haya acostado pues él no es ningún santo, ya que no podía tener una cita sin llevarse a una mujer a la cama. Eso me lleva a pensar que… ¿Son importantes las relaciones del pasado? Para mí nunca lo han sido aunque me dolería saber que la chica que amo ha estado en brazos de muchos hombres, aunque sé que es muy machista de mi parte desear ser el único para ella mientras yo he estado con tantas.

Se miraron y como si estuvieran conectados vieron la cara de incertidumbre en el otro-¿en qué piensas?- preguntaron al mismo tiempo.

-en nada importante, ¿y tú?- contestó Ren sonriéndole.

-nada- sonrió y con la mirada le dio a entender que era mejor que cambiaran de tema.

-¿quieres ir al jacuzzi?-quiero verte con alguno de los vestidos de baño que te compré.

-sí… pero no tengo ropa de baño, es más, esto es lo único que tengo- señaló su vestido- no sé ni cómo voy a pasar la noche aquí.

-pues nos bañamos desnudos, dormimos desnudos y así no ensuciamos la ropa- bromeó pícaramente.

El comentario la sacó de onda y puso automáticamente los ojos como platos, sintió sus mejillas hirviendo y prácticamente echó humo por las orejas– ¡eres un pervertido!

-ja, ja, ja era sólo una broma- le divertían muchísimo sus reacciones exageradas - el traje es lo de menos, aquí tengo tres- se paró del asiento para ir por la bolsa. Sacó el paquete de los bikinis y se lo pasó a ella.

-¿qué? ¿Me compraste ropa?- pensaba que en esa bolsa estaba tu ropa mojada jamás imaginé que había algo para mí.

-sí, por favor acéptala.-le rogó con la mirada- No teníamos tiempo de ir al hotel por trajes de baño y tú dijiste que querías nadar, bueno, un jacuzzi no es igual al mar y prácticamente no se puede nadar pero aún así quería compartir esto contigo. Estoy tratando de superar mi miedo y gracias a ti lo estoy logrando, hoy por primera vez me metí al mar y estoy en algo que flota en las aguas, tu compañía hace que me olvide de todo, sólo quiero tenerte cerca porque así me siento seguro.

Lo miró tiernamente y luego abrió el paquete-Como si pudiera negarme después de tus palabras.- ¿qué? ¡Son tres trajes!- con uno hubiese bastado.-comentó seriamente.

-pero no sabía cuál te gustaría más, por eso te traje tres opciones, aunque si quieres mi sincera opinión te recomiendo el negro- le picó un ojo sensualmente y esto hizo que ella se sonrojara.

-veré cuál me queda mejor, espérame en la sala de baño.

-vamos y allá te cambias, si te los vas a medir todos quiero verte.

-¡no!

-¿por qué, no?

-es vergonzoso- nunca he usado bikini delante de un hombre, mis vestidos de baño siempre fueron enterizos y durante un largo tiempo sólo usaba los típicos azules de colegio.

-vamos Kyoko, hazlo por mí, te daré lo que quieras a cambio.

-¿en serio?

-sí, te doy mi palabra-puso carita de niño bueno y formó el símbolo de juramento con su mano derecha- ¡palabra de Boy Scout!

-¿fuiste Boy Scout?

-No, pero siempre había querido decir eso-alzó los hombros y soltó una risilla.

Rió por su expresión-júrame que cuando te diga lo que te iba a decir esta tarde vas a escuchar hasta la última palabra y tratarás de comprenderme.

Ren arqueó las cejas ante la larga petición pero no tuvo más remedio que aceptarla- te lo juro.

-bien- caminó en dirección hacia la sala de baño y se metió a uno de los pequeños cubículos para cambiarse.-espero que cumplas tu promesa, necesito que me escuches.

Ren se quitó la camisa y la pantaloneta quedando sólo en unos bóxers licrados de color blanco. Se envolvió una toalla en su cintura y esperó sentado a que Kyoko saliera a "modelar" los trajes.

Ummm veamos, el que más me gusta es el borgoña de flores blancas, me mediré ese primero.

A los pocos minutos ella salió del pequeño cuarto. Le fue imposible no sonrojarse, Ren estaba sentado en un pequeño banco con sólo una toalla y la observaba detalladamente, sintió que él le hizo un profundo escrutinio con la mirada.

Ren tragó pesado al verla, se veía tan provocativa, con los colores del vestido se podía hacer una perfecta analogía de "Kyoko cubierta de fresas con crema", absolutamente encantadora. -Dios, si estoy cerca de ella mientras usa eso no sería capaz de controlarme, tendría tantas ganas de tirármele encima, arrancárselo, bañarla en crema chantillí y comer fresas mientras la saboreo a ella. AHHH maldición ¿por qué mi mente es tan pervertida?"

-¿qué… tal?-preguntó incomodada por la mirada penetrante de esos ojos oscuros.

-te ves hermosa… pero quiero ver los demás.- hizo un esfuerzo muy grande para que la voz no le temblara.

-Vaya, ni siquiera se sonrojó al verme. Mi cuerpo es el de una chica normal, no tengo nada que resalte. Ahh mejor, así no correré peligro de que terminemos en algo diferente al baño -ummm- está bien… ahh yo no quería probarme más, este me queda a la medida y es muy bonito.

Se colocó el blanco con rayas azules

-¿y este?- se apoyó en la puerta del cambiador.

-Ese me da la impresión de estar viendo a una marinerita, Kyoko es tan frágil y dulce, sólo le falta el sombrerito y sería una sexy marinera. WAAAA ¿por qué no la puedo ver con otros ojos? unos más apacibles y menos degenerados –había una lucha mental en su cabeza- Ahh la tercera es la vencida, no importa lo que pase, reprimiré mis deseos de tocarla y no fantasearé relacionando los trajes con algo erótico. –muy linda, ahora sólo falta el negro.

Kyoko suspiró resignada, todo lo estaba haciendo por alzar sus posibilidades de que la perdonara, se sentía un poco más tranquila ahora que sabía que él la iba a escuchar y a tratar de comprender. Salió con el último traje, por alguna razón este lo sentía más apretado, seguramente era una talla reducida.

-¡STOP! NO PIENSES EN NADA Ren, sólo dile que ese es perfecto, te bañas un rato en el jacuzzi, te haces en el extremo opuesto, luego te vas a dormir, y mañana será un nuevo día. Ese es el plan ideal para que todo salga bien. –Sí, ese es perfecto- fijó sus ojos en el IPAD para que su mente se distrajera. –lo estoy programando. ¿Baño de burbujas o espuma?

-espuma- respondió sin dudar, así le daría menos vergüenza.

-vaya… también puedo manejar la opacidad de las luces, la música de ambientación e incluso el aroma.

-¿en serio?- se sorprendió mucho y avanzó para comprobarlo con sus propios ojos. –wow es genial- vio como Ren marcaba las opciones. En cuestión de segundos la habitación quedó en penumbra, una dulce música instrumental empezó a sonar y un suave olor a canela inundó la habitación.

Ren quitó la vista del IPAD e inconscientemente sus ojos llegaron directo a ella quien estaba inclinada observando la pantalla. Tenía los brazos apoyados en las piernas y su pecho a la altura del rostro de él.

-¡sí! -Se paró de inmediato dándole la espalda- maldición, ¿qué diablos me pasa? ¿Por qué me pone nervioso tenerla cerca?

Kyoko no alcanzó a notar el sonrojo de Ren y aunque sí le pareció raro que se hubiera parado de un salto no le prestó atención.

-entra tú primero- pidió Ren mientras descargaba el IPAD en una pequeña mesa.

-ummm Vale- ella subió los dos escalones y se sentó en el borde del jacuzzi introduciendo sólo las piernas- uffffffffff el agua está deliciosa.

Ren volteó a mirar hacia el jacuzzi con la esperanza de que ella ya estuviera sumergida y la espuma no le permitiera ver su cuerpo, pero lamentablemente no era así.

-Tienes que ser fuerte Ren, métete de un chapuzón y clava la mirada en el agua como si estuvieras observando la espuma.

Kyoko giró el rostro para que el agua salpicada por él no le cayera en la cara, le pareció tan raro que se tirara de un chapuzón a un jacuzzi, pero eso no era todo, se había alejado lo más que pudo de ella y había comenzado a jugar con la espuma. -¿estás bien?

-sí, ¿por qué no habría de estarlo?- ni siquiera levantó el rostro para responderle.

-mírame- ¿es que me veo tan mal que ni siquiera te apetece mirarme?

-métete al agua.

-¿por qué?

-sólo hazlo.

-no- ambos eran bastante tercos. Ella no entendía la actitud tan extraña de él.

-maldición Kyoko, sólo métete- la miró a los ojos para que lo entendiera.

Ella frunció el entrecejo y se deslizó lentamente hacia el agua. –ahhh- suspiró al sentir la deliciosa sensación del agua tibia cubriéndole el cuerpo. – ¿sabías que tienes tus momentos de locura?

-¿ehhh?- se quedó perplejo ante la pregunta.

-sí, eres raro- tomó espuma con en su mano y luego la sopló- eras el más entusiasmado para que nos metiéramos al jacuzzi y ahora pareces incómodo.

-es que no pensé que me fuera a afectar tanto- comentó distraídamente.

-¿afectar? ¿Tienes miedo de estar en el yate?- era lo único que se le ocurría.

-no, ni siquiera había pensado en eso, la verdad ahora no me siento perturbado por el mar.

-¿entonces?

-es mejor que lo dejemos así, vale- sonrió y le salpicó agua de improvisto.

El acto de él la tomó por sorpresa y fingió haber tragado agua-cof cof cof- tosió a propósito para atraer su atención.

-¡lo siento!- se disculpó de inmediato y de acto reflejo se acercó a ella para sobarle la espalda. –no fue mi intención.

-pero la mía sí.- lo miró fijamente y le sonrió. –caíste, la verdad no tragué agua.

-¿eh? Tramposa- le jaló los cachetes para darle una lección- te atreves a burlarte de mí- le habló en tono juguetón.

-¡auch!- él no le había soltado las mejillas- yaaaaa yaaa- murmuró a medida que apoyaba sus manos sobre las de él.

-jajajaja te ves tan linda molesta-dejó la presión aunque no quitó sus manos de su rostro.

-tú también te ves lindo molestándome- se sonrojó por su propio comentario.

-entonces hacemos buena pareja, cuando nos molestamos mutuamente nos vemos lindos.- rió y le dio un corto beso en la frente. Iba a retirar sus manos, pero ella lo llamó.

-Ren… hace un momento… cuando íbamos a subir al yate me mencionaste como tu novia. ¿Lo soy?- puede sonar estúpida la pregunta pero de verdad quiero saberlo, ¿a qué horas nos volvimos novios?

-¿quieres ser mi novia?- estás en lo cierto, yo ya asumía que tú eras mi novia y ni siquiera te lo había preguntado.

-sí, quiero serlo pero…- no voy a serlo hasta que te diga la verdad.

-basta de "peros", odio que digas esa palabra, de ahora hasta que acabe la noche tendrás que quitarla de tu vocabulario.

-¡pero!- reprochó de inmediato, iba a comenzar a alegar pero él presionó los labios contra los suyos y le sacó la lengua.

-Shhhhh- literalmente la silenció con el beso. Sus labios empezaron a luchar con esa peculiar tibieza y el aliento embriagador que cada uno emanaba.

Ella enredó sus manos en el liso cabello de él y trató de atraer más su boca, para degustar hasta el éxtasis de su exquisito beso.

Él apoyó las palmas de sus manos por encima de la cintura de la chica e inconscientemente se pegó más hacia el cuerpo de ella, sintiendo como su pecho se acoplaba perfectamente, como si estuviera diseñado exclusivamente para ella. Era como si la parte sensata del cerebro lo abandonara y diera paso a la primitiva, aquella que automáticamente le transmitía imágenes lujuriosas, donde ellos dos eran los protagonistas, donde la veía a ella con los labios hinchados, con los ojos oscurecidos por la pasión mientras lo miraba, con la respiración agitada y produciendo susurros ininteligibles.

El calor la inundó. Una necesidad profundamente arraigada se desgarró por su cuerpo, quería tenerlo aún más cerca, deseaba que la tocara como aquella noche donde casi hacen el amor.

Él no protestó cuando ella lo abrazó pero sí rompió lentamente el beso por la necesidad de aire. Acunó su cabeza contra el hombro de ella y aspiró profundamente, embriagándose con el aroma se cuerpo mezclado con el olor a canela y el vapor del agua.

-Kyoko… volvimos a caer en la tentación- rió entrecortadamente contra su oído. Unas horas antes habían hablado de conocerse mejor antes de dar el siguiente paso, pero en la noche el destino había jugado con sus débiles mentes humanas haciendo que cayeran una vez más ante el incontrolable deseo.

-si… creo que es inevitable… nos atraemos demasiado- ella tenía sus brazos alrededor de la ancha cintura de él y había puesto su cabeza contra su fuerte pecho. Su corazón latía pesadamente bajo su oído. Ella se sintió, de una extraña manera, a salvo ahí. Cálida. Sobre todo, ella se sintió deseable, sabía perfectamente que él la quería.

Tragó saliva y levantó el rostro para poder ver con claridad esas perlas citrinas iluminadas por el deseo. La tomó del mentón y se armó de coraje para hablar. Era increíble cómo había cambiado, él Ren de antes no se habría frenado, no le importaría lo que la mujer estaría pensando porque su objetivo era vacíamente poseerla, satisfacerse a sí mismo y despertar sin ninguna clase de compromiso-¿quieres continuar?- lanzó la pregunta que daba pie a un sinfín de emociones, a un nuevo mundo por conocer.

-¿tú, quieres continuar?- rebotó la pregunta tratándole de hacer entender que lo que él pensara también era importante, qué entregarse en cuerpo y alma era una decisión de ambos.

-te mentiría si te dijera que quiero ir a darme un duchazo de agua helada y acostarme a dormir solo, esperando a que el nuevo día llegue.- sonrió ante el lamentable paradigma.

-¿y bien?- levantó una ceja mientras las comisuras de sus labios se ensanchaban formando una tímida sonrisa. –entonces queda la otra opción…

-¿cómo la describirías?- enarcó las dos cejas intrigado por la respuesta que iba a darle.

-ummm- se sonrojó al fijar en sus pensamientos lo que quería decir. –dejar todo a un lado, olvidarnos del pasado, de personas anteriores, de prejuicios, de errores… ser sólo tú y yo esta noche y hacer lo que nos plazca… sin temor a equivocarnos…

-ummm- sonrió ladeadamente y se inclinó hacia un lado para besar su cuello- ¿lo que nos plazca?-subió hasta su oído e introdujo la lengua de forma juguetona- a mí me place recorrer todo tu cuerpo con mis labios, demostrarte todo lo que siento por ti…-le dio un corto beso en la sien y luego siguió por sus pestañas, por su nariz, hasta que llegó de nuevo a su boca.

Kyoko tembló cuando Ren abandonó sus labios y extendió sus besos hacia su garganta, mordisqueando gentilmente la piel de allí. Gracias al cielo Ren la estaba sujetando de la cintura y la tenía recostada hacia una de las paredes del jacuzzi, de lo contrario ya estaría estrellada contra el suelo pues el piso estaba un poco resbaloso a causa del jabón y las acciones de él mandaban electrochoques a sus piernas, debilitando la función de sostenimiento.-te quiero- susurró él con su voz ronca y sensual mientras escabullía sus manos por la espalda de ella para soltar la hebilla de la parte superior del bikini.

Sabía perfectamente que el futuro que le esperaba era incierto, las posibilidades de perder a su amado eran demasiado altas y aún así ella no deseaba apartarlo. Por una vez en su vida, ella quería algo fuera de lo común. Algo en lo profundo de su interior lo necesitaba, tanto su lado emocional como el físico lo deseaba con locura, quería tenerlo a él, tener al verdadero Ren, al Ren que tanto conocía, que había sido tan sincero con ella hoy, aquel que con un beso aturdía sus sentidos y que con sus caricias podría llevarla directamente al cielo.-yo también te quiero- respondió con la respiración agitada y voluntariamente separó su espalda de la pared para que él pudiera desnudarla.

El moreno de ojos oscuros la miró fijamente mientras sus manos se encargaban de desaparecer el vestido de baño. Corrió las tiras del traje negro hacia un lado, deslizándolas por los hombros de la chica y finalmente ella le ayudó a sacársela. Lamentablemente la espuma no le dejaba ver nada pues la cubría a ella hasta los hombros y a él hasta por encima del ombligo.

Sin previo aviso la cargó, poniendo ambas manos en sus glúteos y llevándola hacia el lado del jacuzzi donde se encontraban los escalones. La sentó en el segundo escalón, suficiente para que el agua la cubriera sólo hasta el estómago.

Rió divertido al ver el abultado pecho cubierto de espuma.

-no te rías-reprochó avergonzada… pensó que ni en un millón de años se acostumbraría a estar tan expuesta a la mirada de un hombre.

Deslizó su mano por su cuello y juntó sus labios contra los de ella-me encanta verte así… eres tan hermosa- su mano siguió bajando apartando la espuma que se encontraba en su camino.

Un leve temblor la recorrió cuando sus grandes manos pasaron rozando sus senos, luego su abdomen y después tomando la forma de cada redondez.

Apartó toda la espuma para poder observarla y deleitarse con ese torso femenino que lo volvía loco.

Ella prefirió cerrar los ojos ya que verlo a él, con esa mirada tan hambrienta observando cada milímetro de su piel, la estaba matando. Apoyó sus manos sobre los mechones oscuros cuando sintió los traviesos labios masculinos bajando hacia el centro de su pecho y luego repartiendo esporádicos besos sobre sus senos.

-ummm- murmuró jocosamente a medida que sacaba la lengua para dar lamidas sobre la zona.

-…qué- suspiró en medio de un leve gemido. Escuchar el murmullo complaciente de él la estaba impacientando, era exactamente como el de alguien que saborea un rico helado y no se cansa de hacer ummm…

-¿quién lo iba a adivinar?- comentó atrapando el pezón izquierdo de Kyoko en su boca mientras masajeaba el derecho con el pulgar y el índice.

-¡Oh por Dios, Ren! ¿A qué te refieres? – ¿Qué?- su cerebro no le estaba ayudando a producir las frases, aunque esta vez al menos ese "qué" salió con entonación.

-sabes a canela- respondió soltando un grave suspiro y prosiguió a lamer con más fervor su suave pecho.

-Válgame dios, ¡hasta el agua tiene saborizante!- Eso fue lo último que pudo pensar con claridad ya que el fuego se trasladó desde la sensualidad de sus caricias hasta la punta de sus pies antes de acumularse entre sus piernas.

Los grados de temperatura diferían en intensidad sobre las zonas de su cuerpo. Sentía una pizca de frío en sus brazos y en su cuello debido a que estaban fuera del agua y sin ninguna clase de atención especial. En su pecho había una dulce tibieza y ese honor se debía a la lengua de Ren que se movía sin cohibición alguna. De la cintura para abajo estaba cubierta de agua tibia, sin embargo, era como si todo el calor se hubiera concentrado en la zona de su entrepierna, como si estuviera en la cima del volcán e irónicamente quisiera caer y bañarse en lava.

Como si sus mentes estuvieran conectadas Ren entendió lo que ella quería y subió sus labios para besarla mientras su mano se dirigía a acariciar su centro sensorial. Fue fantástico para él recibir el suspiro sensual de ella directamente en su boca, él la había empezado a tocar, sobre la tela elástica, deleitándose con la suavidad y el calor peculiar que se desprendía de aquel sutil terreno.

Apenas recibió el beso de él comprobó que era verdad lo de la canela, su boca ahora estaba aún más exquisita y sus acciones también, la dulce tortura la estaba consumiendo, estaba tan absorta en la nueva sensación que poco le importó cuando sintió la tela de baño deslizándose por sus piernas. Y quiso por un instante que se la tragara la tierra cuando él se separó de ella tomando una fuerte inhalación de aire y le picó sensualmente un ojo.

Justo lo que temía (y anhelaba) pasó, Ren se sumergió en el agua para alcanzar su feminidad con sus labios. La sensación fue de tan sólo unos segundos pero fue supremamente placentera, él lamió la superficie moviendo deliberadamente su lengua, aprovechando cada preciada milésima de segundo.

Él salió a la superficie y respiró profundamente a medida que la miraba -¿te gustó?

-…fue asombroso- admitió tímidamente y lo abrazó, Sus senos estaban aplastados contra su pecho mientras sus muslos estaban apretados contra su cadera abultada… muy abultada. -Oh por dios, eso que está hirviendo es….

¡Cielos! , había pasado tanto tiempo desde la última vez que había tenido a una mujer sujeta contra él y nunca lo había sentido más dulce… ¡Nunca!... Porque nunca había querido a una y mucho menos amado, ninguna había despertado su corazón, con ninguna se había sentido querido y a su vez a ninguna había deseado tanto como la deseaba a ella ahora.

Sentía que el elástico de sus bóxers lo estaban aprisionando demasiado, si ella llegaba a tocarlo explotaría de inmediato, hacía mucho que no se había sentido tan excitado y quería liberarse lo más pronto posible de ese ardor.

Aunque ella no podía verle la entrepierna, sabía perfectamente, gracias al tacto, que la hombría de Ren estaba más dura que una piedra y su propio cuerpo estaba anhelando que esa piedra hiciera su trabajo.

Se armó de coraje para hablar pero no lo miró a la cara -Ren… hazlo- su voz salió a modo de petición.

Él tragó saliva tratando de aplacar su nerviosismo, ¡iba a ser suya a Kyoko! ¡Ella lo había aceptado! La abrazó con fuerza y la besó, tratando de asimilar el momento y para sorpresa suya notó un tembloteo en sus labios, como si tuviera mucho miedo de lo que iba a hacer.

-amor… ¿estás segura?- no iba a hacer la pregunta pero le pareció muy necesaria pues jamás haría algo que ella no quisiera.

-sí… hazlo- trató de sonar lo más segura posible, ella si quería hacer el amor con Ren, de eso no tenía ninguna duda, pero por otra parte estaba ese miedo primerizo pues mentalmente ella nunca había estado de esa forma con un hombre.

Ren la besó de nuevo y esta vez notó a una Kyoko más decidida, incluso fue ella quien enroscó sus piernas por la cadera de él y lo atrajo hacia su centro.

Él bajó su mano derecha y la introdujo entre la tela de la única prenda que lo cubría. Tomó su virilidad en su mano y la condujo, haciendo presión en la entrepierna de ella. Soltó un suspiro al sentir la primera chispa de placer, la punta de su miembro estaba rozando directamente a Kyoko.

Ella soltó un suave gemido y levantó las caderas para acoplarse a él. Ren detuvo el beso para mirarla fijamente, quería grabar cada expresión de la chica en su memoria, necesitaba verse reflejado en sus ojos cuando la hiciera suya.

Empujó levemente sus caderas sin dejar de guiar su miembro hacia el interior de ella pero la reacción instantánea de Kyoko fue una mueca de dolor y fastidio. Sólo alcanzó a introducir unos milímetros…era realmente estrecha.

-Kyoko…- susurró dubitativo, no sabía si continuar, la expresión dolorida de ella había actuado como un freno inmediato.

-Kyoko, tienes que ser fuerte, olvídate del dolor y relájate, tú quieres tenerlo y él te quiere a ti, no hay nada que temer. –relajó los músculos de su rostro y sonrió débilmente mientras lo abrazaba con más fuerza.

Ren se tranquilizó por un momento y dio una suave embestida suficiente para hundir su miembro un poco más. Soltó un grave gemido por la sensación, realmente él lo estaba disfrutando en cuestiones físicas: las paredes del interior de ella estaban demasiado juntas haciendo que su hombría invasora fuera fuertemente frotada, pero el goce sólo le duró unos segundos, sintió las uñas de Kyoko clavándose en su espalda y además escuchó un pequeño grito de dolor, muy ahogado. Echó la cabeza un poco hacia atrás para observarla y la imagen de ella mordiéndose el labio para reprimir el llanto lo paralizó.

-¿estás bien?- preguntó muy preocupado, nunca antes había estado en una situación así, no sabía qué hacer, realmente prefería dejar la penetración a un lado con tal de que ella no sufriera.

-sí…-suspiró tomando energía y coraje. -¡Maldición! ¿Por qué esto duele tanto? ¿No se suponía que era placentero? –continúa…

Ren tomó aire y pensó qué tal vez era mejor no vacilar, pues se estaba introduciendo lentamente y lo único que había logrado era que Kyoko gritara de dolor. Así que respiró profundo, la abrazó por las caderas y de un solo embate introdujo su miembro hasta donde los puntos físicos se lo permitían, acto por el que se arrepintió simultáneamente, él grito de ella fue tan fuerte que se clavó como un cuchillo en su oído y por si fuera poco también sintió las uñas de Kyoko penetrando en su piel, seguramente haciendo que sangrara, pero eso no le importaba en lo más mínimo, de seguro ese pequeño dolor no se podía comparar al que ella ahora estaba sintiendo.

Él retiró su miembro de una sola sacudida y se sintió como el hombre más idiota del planeta al escuchar su llanto, sintió un fuerte dolor en el pecho y una necesidad inmensa de acompañarla en su sollozo. –lo siento, amor, te hice daño, soy tan imbécil, un completo idiota- la abrazó con fuerza tratando de reconfórtala, pero sabía que nada enmendaría su error.

-tranquilo- respondió con voz suave intentando que se normalizara su respiración. Era verdad que había sentido dolor, no podía negarlo, pero fue un dolor momentáneo, punzante, en realidad ya se le estaba pasando- no fue nada, en cambio yo te aruñé - miró apenada los cuatro diminutos hilitos de sangre que deslizaban por su espalda.

-¡¿QUÉ NO ES NADA?- preguntó perplejo- ¡pero si gritaste y lloraste!- la imagen mental lo volvió a torturar, haciéndolo sentir como una basura.

-las chicas somos sensibles- se defendió, sintiéndose muy mal por su exagerada reacción, si ella no hubiese gritado él no se estaría lamentándose de lo que pasó. –De verdad estoy bien- le dio un tierno beso en los labios, quería apaciguar el dolor de Ren, la cara de pánico que vio apenas abrió sus ojos la había hecho sufrir más que el insignificante dolor que había sentido.

-oh por Dios, casi me muero al verte así- comentó avergonzado- te prometo que no volveré a lastimarte.- la besó con dulzura mientras la pegaba más a su cuerpo, quería transmitirle todo su arrepentimiento por haberse comportado como una bestia bruta.

Duraron casi un minuto besándose, a pesar del momento de dolor compartido aún se sentía la pasión en el aire.

-aún estás duro- pensó por error en voz alta. Se le incendiaron las mejillas cuando se dio cuenta de su comentario.

-creo que el susto no fue suficiente para apaciguarlo… tú, me vuelves loco- le susurró en el trascurso que tomaba su oreja con los dientes.

-igual que tu a mí- él era el único ser sobre la faz de la tierra que la hacía salir de sus cabales.

No se atrevió a intentar penetrarla pero acomodó su miembro verticalmente entre su abdomen y la feminidad de ella, permitiendo que se rozaran.

-¿qué vas a hacer?-preguntó luego de haber soltado un corto jadeo.

-te va a gustar-susurró supremamente excitado y levantó las caderas-haré que toques el cielo con tus manos.-su voz sonó aún más gruesa y bañada en sensualidad.

Kyoko se estremeció ante su comentario y en el descenso de su miembro sobre sus pliegues tembló de pies a cabeza, la sensación era un placentero choque eléctrico.

Ren empezó una serie de vaivenes con su cadera, ella estaba casi sentada en el segundo escalón del jacuzzi mientras él seguía de pie, sujetándola por debajo de la cintura y pegándola lo que más podía hacia su cuerpo.

Kyoko dejó caer sus brazos y apoyó su frente contra el pecho de Ren, no tenía fuerzas para sujetarlo, a duras penas sus piernas se mantenían perseverantes en la opresión de sus caderas. Se llevó una sorpresa cuando su mano accidentalmente rozó con aquella vara que se movía entre su entrepierna, rozándole el pubis y la ingle. Retiró la mano avergonzada al escuchar un sonido gutural proveniente de la garganta de Ren.

-ohh- exhaló roncamente y aceleró el movimiento de su cuerpo.

¿Ese sonido que había soltado Ren era un gemido masculino?... la pregunta llegó instantáneamente a su cabeza y dejó la respuesta en el aire pues fuera lo que hubiera sido le había gustado escucharlo, era como una pequeña prueba de vulnerabilidad, a decir verdad le encantaría ver a Ren estremeciéndose de placer así como él le provocaba a ella. Sin meditar mucho el asunto bajó de nuevo su mano y la chocó contra la superficie de punta suave… sonrió al escuchar un jadeo. Hizo un círculo con sus primeros dedos tratando de imitar un anillo y buscó la forma de encajarlo.

-Oh por dios… ya casi llego…- pensó en medio del éxtasis asombrado por la reacción de Kyoko, aunque no estaba seguro si ella estaba sintiendo lo mismo así que optó por bajar una de sus manos e inclinar levemente a Kyoko hacia un lado para permitirse acariciarla.

-Oh por dios, ¿qué me pasa? - sintió que algo en su cuerpo iba a explotar, el calor era increíblemente sofocante a pesar de que estaban dentro del agua.

Él alcanzó el estallido inefable antes que ella y utilizó toda su fuerza de voluntad para seguir con su movimiento para que Kyoko también lograra el clímax. Segundos después la escuchó gemir audiblemente y notó el estremecimiento del cuerpo femenino pegado al suyo.

La abrazó con delicadeza y dejó que apoyara su rostro sobre su pecho. Y él descansó sobre los suaves mechones anaranjados.

Kyoko sintió una onda de felicidad y satisfacción invadiéndole el pecho, sentir el corazón de Ren latiendo apresuradamente contra su oído le dio un extraño confort. Pasara lo que pasara amaba a ese hombre y no se arrepentía en lo más mínimo de haber hecho eso con él… incluso ansiaba repetirlo en un futuro.

Continuar

1-http:/ mexico. cnn. com/ fotogalerias/2011/01/07/ un-yate-lujoso-que-se-maneja-con-el-ipad este es el link para que vean el yate del que estoy hablando… en serio existe.

2-http:/ www. vsuisrr. org/es/ practicas-sexuales-en-todo-el-mundo/ a mi me surgió la duda del promedio de hombres que tienen las mujeres antes de casarse luego de ver esa película, y pues me puse a buscar y encontré este artículo. (Está muy interesante)


Hola de nuevo, ¿les cuento un secreto? En el próximo capítulo hay remate… la noche que les espera es larga.

Espero que les haya gustado y que sigan apoyándome con sus reviews, sin duda alguna eso es lo que incentiva a seguir escribiendo.

Vamos con las respuestas:

Julis: hola, que bueno que vas a abrir cuenta! Jeje, y pues sí, el momento de la verdad llegará muy muy muy prontito, jajajaj gracias por estar siempre aquí, juli chan!.

Neko: siempre me haces reír con tus reviews son tan expresivos con ese nyaaaaaaaaaaaaa jajajajja gracias neko chan!

Alex-Windfly:HIIIII ALEX me da mucho gusto verte por acá, y por cierto en el próximo capi sabrás si tus especulaciones son ciertas, jajaj vas por buen camino.. la verdad no les tengo preparados un fic de navidad, pero sí hice un regalo para las chicas de mi grupo… por cierto hay dos chicas nuevas y me preguntaba si una de ellas era vos pues aún no me han respondido si tienen nick en fanfiction… la verdad me gustaría q fueras tú pues como no tienes cuenta no tengo otra forma de comunicarme contigo. Gracias por tu review, besos.

By Sakuraliz 28/11/11