Hola, por fin vuelvo… después de algún tiempo
Disculpen mi demora, he pasado por algunos problemillas de tiempo, inspiración y cosas personales que me han hecho dejar mi fic de lado. Por suerte tengo mi hermoso grupo en Facebook (que por cierto acaba de cumplir un año ) y muchas amigas que me preguntan constantemente por mi fic y eso impide que lo abandone.
Realmente no sé cuando pueda volver a actualizar pero les prometo que no lo dejaré botado, como sea y cuando sea lo terminaré.
Este, creo que es el capítulo más esperado por todos (y es mi favorito)
A leer se dijo!
Capítulo 23
Hacer el amor en el jacuzzi había sido de lo más loco y extraño, pero a la vez muy satisfactorio para ambos.
-te propongo que nos demos una tranquila ducha aromática- comentó Ren mientras besaba los cabellos de Kyoko y dejaba lentamente de abrazarla. No fue consciente de cuantos minutos la tuvo pegada a su cuerpo, se sentía tan bien al lado suyo que perdía la noción temporal.
-me parece bien- contestó suavemente pues su cuerpo aún se estaba recuperando de aquella experiencia.
-gracias por compartir todo esto conmigo.-le tomó la cara entre las manos y le dio un tierno beso.-antes de conocerte yo… era tan infeliz- confesó y luego soltó un profundo suspiro.-nunca te vayas de mi lado.
-a menos de que me lo pidas nunca me alejaría de ti.- tragó pesado.
-jamás te pediría que te alejaras de mí- respondió con una seguridad inmutable.
Prefirió quedarse callada, no estaba totalmente segura de eso.
-salgamos- dijo a medida que ponía un pie en el primer escalón y bajaba sus manos para acomodarse los interiores.
-¿me pasas una toalla?-preguntó apenada notando que estaba totalmente desnuda.
Él ya había salido totalmente del jacuzzi-¿para qué?- arqueó una ceja y levantó parcialmente los hombros.
-pues para cubrirme- no tengo ni la menor idea de adónde mandaste a volar mi vestido de baño.
-jajajaja amor, no seas tímida, yo conozco tu cuerpo de pies a cabeza- rió pícaramente y le tendió una mano.
El color del rostro de Kyoko se puso de un rojo escarlata –no me hagas esto…te aprovechas porque tú si tienes ropa interior. –se fijó en los bóxer húmedos que le cubrían su intimidad.
-¡ah! Si ese es el problema me los quito.-puso sus manos en el elástico de los interiores y comenzó a bajarlo.
-¡no!- gritó al borde del abismo de la vergüenza. -Si lo haces no me atrevería a mirarte sin sonrojarme.
-a mí me encanta que te sonrojes- terminó de quitarse los bóxer y ella giró el rostro.
-la toalla- murmuró cubriéndose la cara.
-ahhh, está bien- le pasó una de las que estaba cerca y luego tomó el IPAD para evacuar el agua del jacuzzi.
Ella salió rápidamente y se cubrió. Se abrazó con sus propios brazos y agachó la cabeza, clavando los ojos en el suelo. –tú, primero.
Ren supuso que quería que él entrara primero a la ducha, así lo hizo y se extrañó hartísimo al ver que ella no se inmutaba. – ¿qué esperas?, ¿piensas bañarte con la toalla?
-no, espero a que tú salgas para poder bañarme.
-¿qué? ¿Por qué?... el plan era que nos bañáramos juntos- le tendió de nuevo su mano.
-nunca me he duchado con un hombre- confesó escuetamente.
En cierta forma su comentario lo hizo feliz -vamos, yo no soy cualquier hombre, soy tu novio y además acabamos de hacer el…
Kyoko tosió para interrumpirlo- sí, pero fue dentro del agua, no nos vimos completamente.
Ren rió por el ataque de inocencia que ella le presentaba –a decir verdad no te comprendo, la primera vez que casi estuvimos juntos te comportaste como una chica… emmm… cómo decirlo… ¿salvaje? Y hoy, fuiste una chica dulce y ahora te comportas de una manera súper tímida.
-es que… ese día me armé de coraje porque pensaba que iba a ser mi última noche contigo, y pues… yo… yo soy tímida…-entrelazó sus dedos nerviosamente- no estoy acostumbrada a estas cosas… a estar desnuda ante un chico y verlo a él en las mismas condiciones.-tragó pesado, se sentía como una niñita.
-tranquila… la vida está llena de experiencias, esta es una más y quiero que la compartamos juntos… salió para poder abrazarla de lado y caminar junto con ella hacia el gran cubículo donde estaba la regadera-…te prometo que sólo es un baño.
Ren abrió la llave y una esencia a cítricos inundó el lugar. –el agua está deliciosa ¿no te parece?- le habló dulcemente al oído, abrazándola para que el agua también la alcanzara a ella.
-sí, es relajante… y huele delicioso- cerró los ojos y disfrutó de tener los brazos masculinos rodeándola. –perdóname por mi absurdo ataque de timidez.
-no tengo nada que perdonarte, así eres tú, así es la persona que amo. –depositó un suave beso sobre la frente Kyoko y luego buscó el frasco de champú en la pequeña repisa-umm hay con olor a fresa, limón y uva, ¿cuál prefieres?
-entre esas, ¿cuál es tu fruta favorita?
-el limón.
-¿en serio? Pero si es ácido y a veces amargo.- se acercó para detallar las etiquetas.
-sí, pero es la fruta que me recuerda a ti.
-¿qué? ¿Me estás diciendo ácida y desabrida?- levantó el tono de voz incrédula.
-jajaja claro que no, para mí tú eres muy dulce.- sonrió ampliamente.
-¿entonces?
-es por el color de tus ojos.
-pero yo no los tengo verdes-refutó confundida
-no hablo del exterior… si partes un limón maduro a la mitad ¿qué color es?- tomó una pausa y prosiguió a explicar la respuesta. –es un tipo de amarillo oscuro brilloso, un color cercano al anaranjado, casi como la miel... me encanta esa combinación y tus ojos la resumen perfectamente.
-ohh vaya, nunca lo había visto así, siempre había pensado que mis ojos eran mieles.
-ya ves, me necesitabas para un análisis profundo- rió pícaramente y vació un poco de champú en su mano.
Ella escuchó las risillas de Ren mientras le aplicaba el champú y le hacía un ligero masaje, a decir verdad se sentía como un cachorro avergonzado.
-cuidado con los ojos- esperó a que ella los cerrara y abrió la regadera para enjuagarle el cabello.
-ahora sigue el jabón.- comentó entusiasmado tomando el recipiente de jabón líquido.
-creo que ese es mejor que me lo eche yo solita, de lo contrario terminaríamos en ya sabes que…- tomó el frasco y le dio la espalda.
-¿y qué tiene de malo? ¿Acaso no te gustó lo que hicimos?- preguntó sin poder ocultar su sorpresa, para él había sido estupendo.
-claro que me gustó, pero tú dijiste que iba a ser sólo un baño y a decir verdad quiero que sea rápido, me muero por meterme entre las cobijas.- esa cama principal se veía tan cómoda y esos tendidos tan suaves.
-ohh, ya veo.- no protestó y procedió a lavarse por sí mismo. Le dio la espalda para darle comodidad pues ella no se había quitado la toalla y pretendía echarse jabón.
Ella terminó de lavarse primero y prácticamente corrió para alcanzar dos toallas, una para el cuerpo y la otra para el cabello.
Ren salió después y abrió el closet que estaba junto al baño para buscar una levantadora. Había de varias tallas, todas de color blanco. Cogió una de su tamaño y sacó otra más pequeña para Kyoko.
-esto es más cómodo- murmuró mientras se la pasaba.
-gracias- se cubrió con la suave tela y después dejó caer su toalla.
-¿a dormir entonces?- comentó dubitativo levantando las cejas.
-se supone, ¿no?... ha sido un día muy largo- buscó entre sus ropas para hallar su celular ¿qué hora es?- abrió los ojos como platos – ¿las 2:18 Am?... Oh, por Dios, el tiempo pasó volando.
-sí, el tiempo pasa muy rápido precisamente cuando quieres que sea eterno- sonrió felizmente y se sentó sobre la cama. La levantadora le dejaba parte de su pecho al descubierto.
-sí… -suspiró y sus labios se curvaron en una sonrisa reluciente- vamos a dormir…- iba a hacer la pregunta de ¿vamos a dormir en la misma cama? Pero decidió callarse, la respuesta era obvia, igual que con el baño. Sinceramente estaba feliz de compartir la cama con él, las otras veces que habían dormido juntos no había estado como Kyoko y quería experimentarlo, poder amanecer junto a él sin temor a que descubriera su mentira sin embargo se lo iba a contar pronto, quizá apenas pisaran tierra en Tokyo. Levantó las sábanas de su lado y se metió entre ellas- ohhhhh, se siente tan bien, son muy suavecitas.- murmuró con su tono infantil, ese que solía utilizar cuando estaba sola.
Su voz infantil le pareció muy tierna, ver y escuchar a Kyoko a veces le recordaba a… dejó las memorias a un lado y también se escabulló entre las sábanas. – ¿prefieres que apague totalmente la luz?
-No… quisiera verte cuando duermes- giró para mirarlo e inmediatamente le contagió su sonrisa.
Moduló la luz de tal forma que se pudieran distinguir sus rostros en la penumbra-a mí también me encantaría.- se acercó para poder abrazarla. –Hoy ha sido el día más feliz de mi vida, te lo juro- depositó un suave beso sobre la frente de ella. –Vaya…- suspiró mostrando incredulidad.
-ibas a decir algo más, ¿cierto?- notó que él frenó en seco y parpadeó asombrado.
-sí… No puedo creer todo lo que he cambiado… me volví un hombre cursi…- su voz sonó empapada de asombro, aún le constaba aceptarlo.
-¿eso te molesta?- lo miró dubitativa, no sabía muy bien qué deducir.
-a decir verdad no, siempre me había burlado de aquellos que decían "eres el amor de mi vida" "la única que ven mis ojos" incluso "te amo", me parecía absurdo… pero ahora entiendo porqué lo decían, es que en serio, el amor es tan complicado y a la vez tan fantástico-rió por su propia descripción-… gracias por permitirme experimentarlo.-acercó su rostro al de ella.
-gracias a ti- lo besó con dulzura, suavemente, absorbiendo su respiración, acariciando sus labios con los suyos.
Intensificó el beso y la rodeó también con una pierna, atrayéndola hacia su cuerpo, quería tenerla lo más cerca posible, sentir que todo era real.
El calor empezó ascender, el algodón de la ropa se había convertido en algo fastidioso, en un obstáculo para el contacto de sus pieles.
Sintió las delicadas manos de ella sobre su pecho desnudo y no pudo evitar que las endemoniadas hormonas se alborotaran, implorando que la tomara por segunda vez y en esta ocasión sí entrando en ella, haciéndola suya por completo.
Una batalla campal se había formado en sus bocas, las lenguas danzaban en un frenético baile de erotismo, querían devorarse, ser un solo ser ahí mismo.
-Kyoko…- susurró su nombre con sensualidad y… necesidad- quiero hacer el amor contigo- pensó en voz alta, aquellas palabras fueron la traducción literal de lo que sentía su cuerpo. Cuando fue consciente de lo que acaba de decir detuvo el beso y la miró pasivamente, tratando de disimular sus ansias pues no quería que ella accediera a hacerlo sólo por complacerlo a él.
-Dios, como si fuera posible no querer hacerlo… mi cuerpo está que arde, mi corazón late con fuerza… te necesito -hazlo- respondió soltando un jadeo- yo también lo deseo- él era el único capaz de hacerla olvidar todo, no tenía cabeza para pensar en los problemas o en las consecuencias, sólo lo quería él, completamente a él.
Bajó una mano hacia la cintura de ella y desató el pequeño moño que amarraba la levantadora. En un santiamén sacó la prenda del camino, quería tenerla totalmente desnuda contra su cuerpo. Con su boca comenzó un recorrido de húmedas caricias, pasando por su cuello, su clavícula, quedándose un rato en sus senos, descendiendo hasta notar el cambio de textura en su pubis.
-¡Ren!- gritó al sentir sus labios entre sus muslos, tratando de separarlos –oh, por Dios… ¡Ren!- aruñó las sábanas ante la inesperada oleada de placer.
-Quiero probar todo tu cuerpo, quiero que cuando estés conmigo no sea doloroso, siento que te he lastimado en las veces anteriores y me odio por eso, perdóname, no quiero causarte más daño…
-¡Maldición! ¿Qué rayos me pasa? Me estoy consumiendo, la cabeza me da vueltas, OH POR DIOS … -gimió fuertemente.
… nunca me había atrevido a hacer esto, lo veía como un acto desagradable… pero no lo es, ella parece estarlo disfrutando mucho y… yo también lo estoy, su sabor es… es… es muy difícil de explicar con palabras, es simplemente delicioso, adictivo, como un manjar, un extraño elíxir que sólo ella produce y que yo tengo el privilegio de probar.
-Ren…-murmuró con un quejido, estaba a punto de estallar. La multitud de sensaciones se habían acumulado y querían liberarse.
Él se detuvo al escuchar su nombre, sabía perfectamente que ella estaba a punto de llegar al orgasmo, sintió palpitaciones directamente en su boca y en su lengua cuando la introdujo, para descubrir la sensación que producía.
No sabía si matarlo por haberse detenido cuando estaba a punto de alcanzar la cima o si agradecerle por haber interrumpido su dulce tortura, la primera opción era más viable.
Subió hasta que pudo mirarla a la cara. Observó como lentamente abría sus párpados mostrando sus perlas citrinas iluminadas por el deseo. –Te amo- susurró deslizando sus manos para jalar el nudito de la prenda que lo cubría a él y posteriormente la mandó a volar hacía algún lado de la habitación.
Algo en su interior le decía que ya era hora de dar el siguiente paso, él estaba más que listo, podía notar su dura virilidad rozando su pierna.
Él se acomodó entre sus piernas y deslizó una mano hacia su feminidad para comprobar la humedad.
Kyoko se estremeció al sentir el contacto de sus dedos y posteriormente el de sus masculinidad tanteando la entrada. Cerró los ojos y se preparó mentalmente, tratando de relajarse.
-te amo- se agachó para besarla y empujó sus caderas lentamente- eres lo mejor que me ha pasado- la besó y se introdujo un poco más.
Se sintió feliz al escuchar sus dulces palabras y eso la distrajo de pensar en otra cosa e incluso sentir temor por el hecho de que la estuviera penetrando. Soltó un profundo suspiro de satisfacción, inconscientemente abrió un poco más las piernas y así lo sintió muy dentro suyo.
Él no dejó de mirarla hasta que estuvo completamente dentro de ella, cerciorándose de que lo estuviera disfrutando. Verla con los ojos cerrados, respirando agitadamente, mordiendo sutilmente sus labios; le sirvió como prueba para sentirse por fin bien con el hecho de que la estaba haciendo suya, se permitió disfrutar también del momento y descendió para besarla a medida que movía lentamente su cadera.
Esa experiencia nueva le nubló la mente, no fue consciente de su alrededor, simplemente sentía como si estuviera flotando sobre una hoguera mientras abrazaba a Ren. Era un calor supremamente acogedor, que la recorría de pies a cabeza y que se intensificaba en la unión que en esos momentos compartían. Sintió la contracción de sus músculos, un placentero vértigo que inundaba sus nervios y una deslumbrante sensación de cariño, amor, y ternura acobijándole el pecho.
-Kyoko...-susurró en medio de roncos jadeos, sentía que su cuerpo estaba a punto de partirse en diminutos trozos incendiados, que estaba tocando el cielo con las manos, jamás había experimentado una sensación así, tan fuerte, capaz de hacerlo alejar de la realidad. Todo se lo debía a ella, con su alma dulce y gentil, con su delicado cuerpo, su apacible pero a la vez temeraria voz. La amaba profundamente, estaba seguro de eso…
No fue capaz de hablar al escuchar su nombre con tanta sensualidad, ni siquiera sabía si sus pensamientos le pertenecían a ella sola, se sentía tan unida a él, escuchaba un solo corazón, las mismas exhalaciones y aspiraciones agitadas, incluso cortos sonidos ininteligibles se producían de manera simultánea.
El momento de "petite mort" no tardó mucho en llegar tras el incremento de velocidad de los vaivenes. Ella alcanzó primero la placentera cúspide, emitió un sonoro gemido y por inercia los brazos, que rodeaban la espalda de su compañero, resbalaron hasta que descansaron sobre las sábanas. Segundos después sintió un líquido caliente deslizándose en su interior, provocándole una sutil oleada de placer. Sonrió al escucharlo gemir guturalmente y desenroscó sus piernas permitiéndole que saliera.
Ren apoyó sus manos en el colchón para evitar que su cuerpo se desplomara sobre ella, con sus últimas fuerzas depositó un suave beso en sus labios y se giró hacia un lado, quedando frente a ella, pasando su brazo sobre su cintura. –Te amo- murmuró por enésima vez, no se cansaba de repetirlo. Aún sentía su cuerpo tembloroso y estaba tratando de normalizar su respiración.
Kyoko se sentía muy cansada y adormecida, apoyó su cabeza en el pecho de él y en poco tiempo se durmió, con esa peculiar sonrisa de felicidad adornándole el rostro.
Abrió los ojos lentamente y sonrió al observar a la bella chica que estaba rodeando con sus brazos.
-¡No quiero levantarme! Me siento tan feliz a su lado... Deseo no pensar en eso que tiene que decirme, si va a afectar mi relación con ella prefiero no enterarme…
Alrededor de 20 minutos después ella se despertó.
-buenos días, mi pequeña dormilona- le dio un fugaz beso en la frente.
-buenos días- respondió, sonrojándose un poco… -¿qué hora es?
-ni idea- en lo último que había pensado era en el tiempo que había transcurrido. –giró hacia el otro lado para ver el reloj de encima de la mesa de noche. –las 10:53.
-¡Por dios! ya va a ser medio día-hizo el ademán de levantarse.
-un poquito más- la frenó con su abrazo. –unos minutos más…-suspiró cálidamente.
-Como si fuera fácil negarse-está bien- murmuró gustosa y disfrutó de su contacto. Recordando uno a uno los momentos maravillosos de el día anterior, hasta que llegó al más preciado y al caer en cuenta de algo se alarmó- ¡Ren!- levantó la voz preocupada. –por dios Ren, no nos cuidamos- las imágenes de un futuro incierto la aturdieron, lo último que quería era quedar embarazada por un descuido tan grande.
-¡cielos!- abrió los ojos como platos, ¡él había cometido semejante descuido! Nunca le había pasado, era un obseso de la protección debido a que por mucho tiempo fue un libertino y tenía la fiel concepción de no dejar hijos indeseados por el mundo y mucho menos arriesgarse a contraer una enfermedad por un simple momento de placer. Pero ayer… ¡Ayer! Lo había olvidado por completo… -oh, por Dios. Lo siento, Kyoko… debí haberme puesto…
Ella lo interrumpió, se asustó al verlo tan alarmado– tranquilo, fue culpa de los dos, nos dejamos llevar por el momento… gracias a dios ya existen métodos del día después, no te preocupes, tomaré una píldora anticonceptiva de emergencia, ¿vale?,- esperó que la cara de pánico de su novio se desvaneciera -vale.-respiró tranquila cuando él levemente asintió. -vaya, no imaginé que llegara a estar en esta situación… yo también me olvidé por completo…
-está bien, de verdad discúlpame, ayer ni siquiera sabía en donde tenía mi cabeza- rió ante el pensamiento que surgió.
Se quedaron un rato hablando en la cama, luego fueron a bañarse y cumplieron como dos niños juiciosos que sería solo un baño. Después desayunaron y salieron hacia el hotel para cambiarse y preparar las maletas para su regreso a Tokyo.
Llegaron a la habitación. Todo el camino Kyoko estuvo pensando en cómo le iba a decir la verdad a Ren, hoy era un nuevo día, estaban solos, apenas llegaron él preguntó por Kyoji, el cual obviamente no estaba en aquel lugar, así que ella comentó que quizás estaba con Hikaru. Él asintió y entró al baño para cambiarse de ropa.
Se sentó sobre la cama, entrelazando sus dedos nerviosamente… -Dios mío, ¿cómo se lo digo? Va a querer matarme… -sintió algo vibrando en el pequeño bolsillo de su vestido, era la alerta de un mensaje de Kanae.
"¿Cuando regresas? Tengo que contarte algo muy importante… Yashiro y yo … mejor te lo digo personalmente" sonrió al acabar de leerlo, tenía un buen presentimiento sobre la relación de su amiga.
"Creo que en la tarde ya estaré en Tokyo, yo también tengo algo que decirte… Ren y yo " –enviar.
Se dejó caer en la cama, dejando el celular a un lado. Soltó un hondo suspiro, apenas Ren saliera por esa puerta tendría que decirle la verdad pues de lo contrario tendría que inventar algo para justificar que Kyoji no viajaría de regreso con ellos.
Los golpes en la puerta principal la tomaron por sorpresa, se paró como un resorte de la cama.
-Kyoko, ¡por fin apareces!- Hikaru por poco la aturde con su grito.
-lo siento- salió del cuarto y cerró la puerta tras de sí, necesitaba tomar aire y comprar aquella pastilla, al menos eso le daría tiempo de pensar en cómo decírselo. –caminó apurada al lado de su amigo. –hablemos en otro lugar.
-¿pasa algo? Estás muy nerviosa…- bajaron hasta lobby.
-sí, necesito una farmacia, ¿sabes dónde hay una?
-¿te encuentras bien?- la palidez de la cara de Kyoko le afirmaba lo contrario. –aquí hay una enfermería, vamos.
Me daría mucha pena que Hikaru supiera que es lo que quiero comprar. –¿me indicas por dónde?
El chico dio una detallada descripción de la ubicación –yo te acompaño.
-¡No! Entendí perfectamente por donde era, muchas gracias Hikaru.
-pero, Kyoko…
-por favor, luego te cuento todo con detalle, vale, cuando estemos en el Darumaya.
-eso mismo te quería decir, mi vuelo sale a la una, ya casi tengo que irme al aeropuerto, le di mi palabra a Taisho san, ¿recuerdas?
-sí… ve, no te preocupes por mí, yo me iré con Ren, más tarde.
Hikaru tragó pesado y asintió. –está bien, nos vemos en Tokyo entonces. Adiós.- trató de no sonar grosero, pero su voz fue demasiado cortante. Se alejó sin decir nada más.
Kyoko se sintió muy mal y prometió arreglar las cosas cuando regresara. Ahora tenía que reparar su problema más urgente.
Ren salió del baño y buscó a Kyoko con su mirada, luego la llamó pero ella no estaba por ningún lado.
-Supongo que fue a ver dónde estaba Kyoji. –subió su maleta a la cama para terminar de empacar y la vibración de un pequeño aparato atrajo su atención. -¿Es el celular de Kyoko?
Lo tomó en sus manos y al ver que era Kanae lo invadió la curiosidad… -¿ellas se conocen?... -presionó leer mensaje.
"¿Ren y tú qué? ¡Porfa amiga, dímelo!... aunque creo saber qué es, le dijiste que tú eras Kyoji, ¿cierto? Y así, sin mentiras de por medio empezaron a salir… ¡regresa pronto!"
-¿que ella… es Kyoji?- se auto preguntó.- jajajaj que locura es esto, ella no puede ser Kyoji.- segundos después su risa se frenó en seco- un momento… cuando llegué a Hokkaido la primera persona que vi fue a Kyoko, luego ella salió de la habitación enojada y yo fui a buscarla, entonces ella estaba dormida y Kyoji vino a mi habitación, al otro día propuso la idea de hacerse pasar por enfermo para que yo pudiera estar con su hermana, después yo salí con Kyoko todo el día… ahora que lo pienso sí puede ser… nunca los vi juntos… eso significa que Kyoji nunca vino a Hokkaido y como pensaba que yo no iba a venir mandó a su hermana de remplazo. ¡Eso significa que Kyoko me mintió en todo el viaje! ¡Con ella fue que tuve esa vergonzosa charla masculina! ¡Eso es lo que tiene pendiente de decirme! – respiró profundo tratando de calmarse y asimilar los hechos. –vaya, qué ciego fui… ya entiendo por qué vi tan atractivo a Kyoji el viernes, cuando se quedó dormido en el sofá, luego de ver la película porn…- abrió los ojos como platos y estrelló sus palmas- SI SOY MUCHO IDIOTA, ¡POR ESO ES QUE SE VEÍA TAN PLANO!
Realmente no se sintió enojado aunque sí muy sorprendido. Después de todo Kyoko había tratado de contarle y pensándolo mejor, ¿quién no haría un favor así por su hermano gemelo?
-¿Me pregunto qué le habrá pasado a Kyoji?… -marcó el número de su asistente y se extrañó al ver que simultáneamente el celular que tenía en su otra mano vibraba.
-hasta le prestó el celular- comentó y empezó a revisar el historial de llamadas, para su sorpresa vio muchas de Hikaru. –Entonces cuando ayer ese mocoso dijo que le gustaba Kyoji, ¿era cierto?... o ¿se refería a Kyoko? – la duda fue tan fuerte que lo llevó a revisar los mensajes. –había tres de Kanae y uno de Hikaru. Abrió primero el que le interesaba.
" ¡Kyoko chan! Espero ansioso el viaje de mañana… etto… ayer me sentí muy mal cuando te vi llorando en ese parque, no tengo ni idea de lo que te pasó pero quiero que sepas que puedes contar conmigo, siempre estaré ahí para ti…"
-Sin duda a él le gusta Kyoko… -pensó en modo de afirmación… -¿por qué diablos le mandó este mensaje al celular de su hermano?
Procedió a leer uno de Kanae, que era del día anterior.
"hi Kyoko, hoy me quedé en shock con lo que me dijiste… vaya, sí que eres valiente y no te preocupes amiga, tu secreto está a salvo conmigo. Te deseo suerte en tu viaje"
*siguiente*
"Kyoko ¿cómo anda todo?, Yashiro me contó que Tsuruga san salió ayer para allá ¿ya te lo encontraste? Bueno, espero que hayas dejado tu disfraz de Kyoji y estés disfrutando de tus vacaciones. Besos… Moko san (ya me acostumbré a que me llames así XD)"
*siguiente*
"¿Cuando regresas? Tengo que contarte algo muy importante… Yashiro y yo … mejor te lo digo personalmente"
-¿qué diablos está pasando aquí?- es como si este siempre hubiese sido el celular de ella… parecen ser muy amigas… ella sabía que Kyoko vendría como Kyoji.
Caminó hasta encontrar la maleta de Kyoko, necesitaba tener más pistas de lo que estaba sucediendo.
Abrió la maleta de par en par en la cama, había tres trajes masculinos, de los que usaba Kyoji, ropa interior femenina, vendas, cosas de uso personal y el pijama que la había visto usar. En un bolsillo más pequeño estaban los papeles que él le había dado sobre el Hotel, también una cartera femenina; la abrió y encontró dos cédulas, una era la de Kawabata Kyoji y la otra de Mogami Kyoko (la chica de la foto era pelinegra, de cabello largo) se fijó en las fechas de nacimiento, eran: 20/Feb/ 1990 Kyoto, Japón y 25/Dic/1990 Kyoto, Japón, respectivamente. -¡NO SON GEMELOS!- se le empezó a subir la temperatura a causa de la confusión y la rabia que estaba surgiendo por sus venas. –CASI NI SE PARECEN Y SUS APELLIDOS SON DISTINTOS… -siguió buscando y encontró un estuche que se le hizo muy familiar, lo destapó y casi se le salen los ojos de las órbitas al ver lo que había adentro. –No puede ser… ¿cómo es que ella tiene esto?… yo lo boté por la ventana después de su cumpleaños…- apretó la cadena del dije amatista fuertemente, gracias a que era de un material muy fino, no sufrió daño alguno. –ESE DÍA NI SIQUIERA ERA SU CUMPLEAÑOS.-dijo enojado… -¡todo lo que había hecho por agradarle! ¡Le buscó un regalo personalmente para su cumpleaños! ¡Esperaba con ansias que el momento llegara! Y Ella, lo había rechazado y le había mentido, ni siquiera era su cumpleaños ese día.- se sintió traicionado, dolido, había puesto prácticamente toda su confianza en ella… -¡en alguien que le había mentido tan tontamente!
Dejó todo en su lugar, aún con sus manos temblando de la rabia, había muchas cosas que no encajaban y que necesitaban una explicación urgente. Salió cerrando la puerta de un portazo.
-Más vale que te encuentre Kyoko…- llegó a la habitación de Hikaru y por poco tumba la puerta con sus golpes.
-¡espere un momento!- gritó el chico saliendo del baño apurado.
-¿DONDE ESTÁ KYOKO?- lo agarró del cuello y lo levantó haciendo que Hikaru se empinara.
-Cálmese, Tsuruga san- dijo tratando de zafarse pero él lo agarró más fuerte e hizo presión, casi asfixiándolo- la última vez que la vi, ella iba camino hacia la enfermería.-contestó asustado, nunca había visto a Ren así… segundos después el hombre alto de cabello azabache desapareció.
Cálmate Ren, hay muchas cosas por explicar pero tienes que calmarte, así ella te haya mentido tú la quieres y le prometiste que la escucharías…
No tenía ni idea de donde era la tal enfermería, así que le preguntó al vigilante, quien se asustó al verlo tan alarmado, parecía que fuera a matar a cualquiera que se atravesara en su camino, así que, luego de preguntarle como cinco veces si estaba bien, le dijo dónde e incluso lo acompañó hasta el puesto de salud…
Pero ella… no estaba por ningún lado, en su afán por encontrarla chocó con un par de personas, el hotel estaba lleno debido a que estaban en día de inauguración para el público y la prensa se encontraba tratando de obtener la mejor noticia.
Iba a seguir de largo cuando el chico con el que acababa de tropezarse le gritó–hey, ¿es qué no tiene ojos? ¡Fíjese por dónde camina!
-¡Sho, no grites! Estamos en un sitio público- lo codeo un joven que parecía de la misma edad.
Ren se giró, esa voz le sonaba patosamente conocida. –¿Eres el peli teñido?- enarcó las cejas confuso, su memoria no funcionaba muy bien con los idiotas.
-¿Tsuruga Ran?- pronunció mal su nombre adrede, para desquitarse de su propio apodo. Ese hombre le caía mal en todos los sentidos. –Mi suerte no podría ser más pésima…- torció el rostro en señal de desagrado.
-oye, ¿has visto a Kyoko?- en esos momentos su cabeza sólo estaba para pensar en ella y tal vez el estúpido rubio tuviera información.
-¿qué? ¿Kyoko también está aquí?- el semblante le cambió a uno de sorpresa.
-olvídalo- algo le decía que así ese tipo supiera algo jamás se lo diría y no tenía tiempo qué perder. Siguió caminando entre la multitud.
-Kyoko está aquí…- murmuró pensativo.
-¿Kyoko? ¿Esa chica por la que trataste de entrar a la universidad de Tokyo?- le preguntó su amigo.
-sí, la misma… tengo que encontrarla.- buscó en los alrededores con la mirada e iba a empezar a caminar.
-espera, estamos en medio de un trabajo, necesitamos llevarle el reporte al profesor, hay muchas personas que debemos entrevistar.
-me importa un bledo ese estúpido trabajo, lo único que quería con esta salida era viajar gratis.- él era un joven de estrato medio, aunque sus padres eran dueños de un Ryokan en Kyoto últimamente el negocio familiar no iba muy bien y él tenía que estar mendigando dinero extra, pues era muy perezoso como para encontrar un trabajo de medio tiempo.
-Pero Sho, es el 30% de la nota- el joven peli rojo lo cogió del brazo. Se podía decir que Takeshi era el mejor amigo de Shotaro y se preocupaba mucho por él y más porque era consciente de que iba perdiendo la mayoría de las asignaturas.
-ahh, entonces dejemos que la tonta de Mimori lo haga- se acercó a una joven de cabellos negros alargados que estaba a pocos metros. –hey Pocchi, necesito que nos cubras la espalda a mi amigo y a mí, tenemos un asunto pendiente- le robó un efímero beso- luego te lo recompensaré muy bien.-le picó un ojo y la chica por poco se derrite. Sonrojadamente asintió.
-ayúdame a encontrarla, tengo que hablar con ella sea como sea hoy, no sé cuando pueda ahorrar dinero para ir a Tokyo a buscarla.
-¡MALDITA SEA! ¿DÓNDE RAYOS ESTÁ?
Llevaba alrededor de dos horas buscándola, fue a la farmacia fuera del hotel, a la playa donde ayer habían estado, a las tiendas de ropa cercanas, luego volvió al hotel, subió a su habitación a comprobar si había vuelto, pero todo estaba intacto. Bajó y preguntó en recepción si en ese tiempo alguien había entrado al 1310 pero la recepcionista le dijo que no podían asegurarle esa información.
-¡Qué ineptitud, Dios mío!
Kyoko…. No puede ser que hayas huido… aparte de mentirosa, cobarde… -pensó enojado y frustrado, no sabía cómo buscar en un Hotel de 14 pisos a una chica entre tanta muchedumbre.
La joven al ver la preocupación en la cara de Ren optó por darle una solución-señor, en estos momentos se va a servir el almuerzo especial a los invitados, la mayoría de los clientes de este Hotel se van a reunir en el restaurante principal, si está buscando a alguien es muy probable que esté ahí, o puede haber alguien que la haya visto.
-Gracias- contestó sinceramente, esa era su única opción.
No se demoró mucho en llegar, el lugar estaba repleto pero muy bien acomodado, las únicas personas de pie eran los meseros.
Caminó entre los espacios observando cada mesa pero no había nadie conocido a excepción del peli teñido que resaltaba a la vista, estaba sentado en una de las últimas mesas charlando con quién parecía ser su compañero.
Quizás mientras estuve fuera ella regresó y se encontró con ese tipo.
Se acercó sigilosamente, así odiara escuchar la voz de ese chiquillo, era la única persona que en esos momentos le podía dar una pista sobre el paradero de Kyoko.
-ya deja de buscarla, es muy probable que se haya ido con Tsuruga san.-comentó el peli rojo con voz apaciguadora.
-deja de llamarlo Tsuruga san, ese tipo no merece tanto respecto- comentó sin dejar de ocultar su envidia.
-¿cómo que no?, ese señor es un ícono del turismo japonés.
-¿señor? Si acaso será dos o tres años mayor que nosotros… es un chiquillo con aires de grandeza, y no es para menos, es un hijo de papi que heredó la empresa de su familia.-Odiaba a ese hombre, había nacido con un destino de riqueza asegurado y dinero significaba tener a cualquier mujer que deseara… entre ellas: Kyoko
El chico enarcó las cejas, asombrado por la actitud de su amigo-oye Sho, ya deja tanta envidia.
Ren sonrió al escuchar el comentario, ya se encontraba a sólo un metro e iba a hablar para preguntar por Kyoko pero las palabras de Sho, quien estaba de espaldas a él, hicieron que se detuviera y se dedicara a escuchar.
-¿envidia?... –se mordió el labio, no sabía cómo argumentar contra eso.
-jajaja claro, estás ardido porque es apuesto, millonario y te quitó a tu novia.
-pues yo soy apuesto y corrección: él no me la quitó… Kyoko sigue siendo mía.
-deja de ser iluso Sho, ella te dejó hace como 6 meses. Jum y después de lo que le hiciste no era para menos.
-yo no le hice nada, ella se armó la historia solita.
-¡por Dios, Sho!, le hiciste creer que se acostó contigo mientras estaba borracha- comentó indignado, esa era una bajeza que nunca le iba a perdonar a su amigo.
-necesitaba dinero extra y era una apuesta fácil de ganar- se defendió absurdamente.
Ren estaba de espaldas hacia ellos, escuchando absolutamente todo. Reprimió las enormes ganas de ir a partirle la cara a ese bastardo.
-Hasta donde me dijiste ella era virgen así que debió ser muy doloroso. Eres un imbécil.
-¿Era virgen? Estoy seguro que todavía lo es, siempre ha tenido sólo ojos para mí y es re cobarde en lo que al sexo se refiere, estoy seguro que no se lo ha dado a ningún tipo.- rió al recordar sus intentos fallidos por poseerla- además yo no la toqué esa noche, sólo le quité la ropa y ella se durmió.
-¡Pero nunca le dijiste la verdad! Acéptalo, te pasaste, Sho.- eres una porquería con las mujeres.
Tsuruga tragó pesado y sus ojos se nublaron por la ira, quería matar a ese maldito, necesitaba desahogar toda su rabia acumulada… de repente los pensamientos de aquella charla que tuvo con Kyoji llegaron a su mente:
Flash back
-entonces ¿lo hicieron?
-sí, pero no fue como lo había imaginado, ni me sentí bien al hacerlo.
-es normal que la primera vez no sientas tanto placer, hay muchos factores que influyen para que no sea lo que soñaste. Aunque somos afortunados, para las chicas suele ser doloroso.
-no es por el placer qué lo digo sino porque ni siquiera recuerdo claramente cómo fue… cuando desperté estaba completamente desnudo abrazándola, ella estaba en las mismas condiciones. Al moverme ella se despertó y se paró de la cama sin siquiera cubrirse, empezó a buscar su ropa que estaba esparcida en el suelo revuelta con la mía y sin dirigir palabra se empezó a vestir. Antes de salir del cuarto soltó una sonrisa burlona y me miró diciendo: «fue aburrido, cómo se nota que era tu primera vez».
End Flash back
Esa historia… ¿es la de Kyoko? independientemente de que lo sea, todo lo que ha dicho ese tipo indica que ella nunca había estado con un hombre… entonces yo… -inconscientemente las comisuras de sus labios se estiraron- fui el primero…
Concluyó sintiendo una extraña sensación en su pecho.
Tragó saliva, anonadado, incrédulo, conmocionado…
-¿y por qué crees que la he estado buscando como loco? Quiero arreglar las cosas con ella, después de que la perdí me di cuenta de que la amaba, necesito tenerla- tragó pesado, tristemente-no siento nada cuando estoy con las demás chicas, en ningún sentido, en cambio con Kyoko puedo ser yo mismo, ella es la única que me entiende…
-dudo que te perdone… y la verdad no te entiendo, ¿si la querías tanto por qué le hiciste tanto daño?
-porque soy un hombre impulsivo. A veces sentía que ella no era totalmente mía: cuando era niña, Kyoko conoció a una persona, supongo que era otro niño, le regaló una piedra morada para que siempre lo recordara. Ese era el tesoro más grande de ella incluso hablaba con esa piedra y a pesar de que habían pasado nueve años, ella seguía con la esperanza de volverlo a ver. Yo sentía que ella prefería a ese ser invisible antes que a mí, cuando hablaba del tal Corn se le iluminaban los ojos y ponía una sonrisa que nunca yo llegué a causarle, cuando lloraba se encerraba en su cuarto apretando esa piedra, cuando quería algo se lo pedía a esa estúpida roca. Enojado y cansado de que pensara tanto en ese fantasma, se la quité esperando a que ella lo olvidara… le hice creer que la había perdido en uno de sus descuidos.
-Santo cielos, Sho es más inmaduro de lo que pensé-¿y funcionó?-el chico levantó las cejas en señal de expectación.
-más o menos pues estuvo triste durante varios meses pero luego no volvió a sacar el tema de su adorado Corn-estrelló sus dientes con fuerza, siempre se había sentido en segundo plano por culpa de ese ser.
-¿y qué hiciste con la piedra?
-la guardé- tomó el maletín que había puesto sobre la mesa y abrió el pequeño bolsillo que yacía oculto tras los cuadernos. –a veces la cargo… el día que me vaya a disculpar con ella quiero entregársela. –sacó el trozo de roca de color morado y se lo mostró a su amigo, pero antes de que este la tomara sintió una torcedura en sus dedos, una fuerte mano estaba aprisionando la suya y no dejó de tocarlo hasta que le quitó el trozo de roca -¿qué rayos te pasa?- le gritó Shotaro a un muy cabreado Ren.
El amigo de Sho se asustó ante la mirada escalofriante del señor Tsuruga.
–Eso no te pertenece.-empuñó su mano rodeando la piedra.
-y a ti tampoco, ¡dámela!- se paró para enfrentarlo y no fue consciente de que subió mucho la voz y atrajo la atención de todos los que lo alcanzaron a escuchar.
-arreglemos esto afuera- comentó con su tono de hielo y se dirigió hacia la salida.
Shotaro no tuvo más remedio que seguirlo, su amigo también fue por curiosidad.
-¡Hey! ¡Ladrón!- le gritó cuando ya estaban afuera del Hotel pero Ren lo ignoró y siguió caminando para alejarse más. -¡Espera!- corrió para alcanzarlo. -¿qué te pasa, imbécil?
-ya que tu memoria de rata es tan mala permíteme recordarte quien es el ACTUAL novio de Kyoko.- estaba seguro que ella le había mentido en muchas cosas pero aún así no podía permitir que ese peli teñido se jactara de tener algo que no merecía.
-¿qué?- la cara se le puso cuadrada del asombro- ¿Siguen saliendo?- se había jurado así mismo que el magnate Tsuruga Ren sólo estaba con ella por lástima y que la dejaría en cualquier momento.
-¿QUÉ? ¿ESE SEÑOR ES EL NOVIO DE LA EX DE SHO? WOW - a Takeshi casi se le desencaja la mandíbula.
-más que eso…- torció su sonrisa hacia un lado dejando salir su ego a flote, quería restregarle en la cara que ahora Kyoko lo amaba a él, que habían hecho el amor… pero no consideró prudente hacer esa clase de comentarios, ese tipo no merecía saber los detalles de su relación.
-¿qué?- se le congelaron los nervios. –Eso no puede ser… ella me ama a mí…-todavía en su memoria recordaba las palabras de ella diciéndole que lo amaba.
Pujó de forma burlona- los críos de hoy en día son tan inmaduros…-respiro profundo y dio un paso hacia el frente para acercarse a Sho. Sin poder controlar el impulso le dio un fuerte puñetazo en la mandíbula.
Sho no tuvo tiempo de reaccionar, todo sucedió tan rápido, no supo cómo diablos terminó en el suelo con tan sólo un puño. Su amigo se acercó a ayudarlo pero este lo rechazó y se paró solo. Soltó un escupitajo ensangrentado y con toda su rabia trató de dar un contra taque.
-yo no haría eso si fuera tú- Ren le levantó una ceja y con sólo un movimiento de piernas se quitó del área de golpe, haciendo tastabillar a Shotaro por el impulso que había puesto en propinar ese impacto.
-¡detente, Sho!- interfirió su amigo… algo le decía que si se ponían a pelear el único perjudicado iba a ser el rubio.
-creo que deberías seguir su consejo porque yo no tengo ningún problema en partirte cada hueso por todo lo que le hiciste a Kyoko.
-¿crees que no puedo defenderme?- recuperó su postura y su orgullo de macho man le impidió retractarse. Con toda la fuerza puesta en su mano empuñada se dirigió a darle en la cara a Ren.
El pelinegro movió sus pies en diagonal y entró por el frente de Sho. Con la mano izquierda apartó el puño y con la derecha le pegó directamente en el estómago.
Fuwa tosió sangre y cayó arrodillado en el suelo.
-deténgase, por favor Tsuruga sama- el acompañante de Sho estaba literalmente cagado del miedo así que tuvo que interferir prácticamente rogándole que se detuviera.
Ren lo miró con una sonrisa torcida… y con más gusto que antes pensaba rematar con otro golpe en la cara pero su conciencia le hizo recapacitar, él ya no era ese chico brabucón de colegio, sus manos habían causado mucha sangre y se odiaba por eso, no iba a caer en lo mismo así el bastardo que tenía en frente se lo mereciera.
Luego de varios minutos Sho pudo ponerse de pie y lo miró burlonamente- ¿eso es lo único que tienes?
-no voy a perder tiempo contigo cuando hay algo mucho más importante que tengo que aclarar.- dirigió su mirada hacia el peli rojo- oye, ¿ustedes se encontraron con Kyoko?
El chico se puso rígido como una tabla-no señor, estuvimos buscándola por todo el hotel.
-diablos, ¿donde se metió?- murmuró para sí mismo.
-¿qué le hiciste a tu noviecita para que se te escapara?- lo miró con desdén caminando hacia su amigo para apoyarse.
-La pregunta sería ¿qué me hizo ella a mí?… sólo hay una cosa que aún tengo en duda -¿Kyoko tiene hermanos?- le preguntó directamente a Sho quien lo miró con una expresión de perplejidad, no tenía ni idea a qué venía ese tema.
Ambos jóvenes se miraron con incredulidad y no dijeron nada, les parecía absurdo lo que preguntaba, muy fuera de contexto.
-SOLO RESPONDE- demandó enojado, empuñando sus puños temblorosos- por… por favor responde.-su frustración había rebasado los límites, ya no quería pelear más, sólo quería aquella respuesta que lo sacaría de dudas.
Fuwa lo miró confundido y sintió pena ajena... sin estar muy seguro de por qué, le respondió-¿por qué crees que se aferraba tanto a esa piedra?… ella estaba sola, sus padres la abandonaron…yo fui lo más parecido a un hermano que ella tuvo.- contestó sin interrupciones- ¿por qué diablos estás preguntando eso?
-Entonces me mintió todo este tiempo… Kyoji no existe… se burló de mí… fui un idiota al enamorarme de ella, ni siquiera sé si lo que ella siente por mí es cierto…-sintió un ardor en su pecho, en la garganta, y en sus ojos que, poco a poco se humedecían. -¿cómo puede ser que haya cambiado tanto?… de niña era tan sincera, incluso me dijo que odiaba las mentiras pues su madre una vez le había dicho que regresaría por ella y nunca cumplió con su palabra, por eso… ella misma, había jurado no mentir.
Sho y Takeshi se miraron extrañados al ver el semblante de decepción y tristeza en la cara de Ren. Era como si hubiese una nube negra derramando sus aguas sobre la cabeza del pelinegro.
-OH, ¡aquí estás!...-una nueva voz llamó la atención de los tres hombres que se encontraban en la playa.- te dejé un regalito en el bosque.- Ren se giró al reconocer esa voz burlona. Como si la rabia que poseía no fuera suficiente se tenía que aparecer en su camino el segundo bastardo que más odiaba. Reino venía acompañado de sus camaradas, estaban vestidos como si acabaran de salir de una tumba, incluso tenían sangre en sus bocas, lentes de contacto rojos y cargaban, a excepción de Reino, unos bolsos bastante grandes de color negro.
-¿y esos payasos con delirios de vampiro quiénes son?- preguntó Sho jocosamente. Sintió cierto temor cuando el chico peli plateado lo miró con desdén.
-tu regalo empieza con "K" y termina en "yoko", trata de adivinar qué es…-soltó una exhalación de mofa- yo ya me largo de aquí.- levantó su mano en señal de despedida. Sus cuatro acompañantes se movieron simultáneamente como si fueran marionetas dirigidas por "papá Reino".
-¿QUÉ DIABLOS LE HICISTE?- le gritó Ren con todas sus fuerzas y corrió hasta alcanzarle la gabardina. –TE JURO QUE…
Reino lo interrumpió- jaja yo de ti, no estaría haciéndome el idiota tratando de sacar explicaciones. ¿Sabes qué haría?...-cruzó su sombría y sangrienta mirada con la de Ren- iría a decirle "adiós"…- torció el rostro en una mueca macabra de satisfacción.
-¿qué?…- murmuró con voz temblorosa, tenía un mal presentimiento.
-le das saludos de mi parte- le señaló hacia donde estaba la aglomeración de árboles… aunque creo que la veré en el otro mundo.
–TE JURO QUE- lo agarró del cuello, a punto de asfixiarlo- SI LE HAS HECHO DAÑO A KYOKO, TE MATARÉ CON MIS PROPIAS MANOS-lo levantó lo que más pudo y luego lo dejó caer.
Reino se sobó la garganta y tosió para aclarar su voz. –Vamos- los cinco hombres siguieron hacia la dirección opuesta, dos de ellos se sentían muy mal por lo que acababan de hacer.
Sin perder más tiempo emprendió camino hacia el bosque, sentía el corazón en la mano de la preocupación. De Reino y su pandilla se podría esperar cualquier cosa.
Sho y Takeshi no tenían la menor idea de lo que pasaba, sólo sabían, por lo que alcanzaron a escuchar, que Kyoko estaba involucrada así que tenían qué averiguar qué diablos le habían hecho esos chicos.
-Por favor, que no le haya pasado nada… por favor… Por favor… sintió un nudo en la garganta, corrió con toda sus fuerzas para adentrarse entre los arbustos – ¡KYOKO!- gritó a todo pulmón, sólo veía árboles y pasto en su camino. –¡RESPONDE, KYOKO!
Sho y su amigo también gritaron el nombre de ella, pero no había nadie en los alrededores. Sólo se escuchaba el eco de sus propias voces.
Ren vio un gran árbol con unas manchas rojas en el tronco, dirigió su mirada al suelo y había gotitas de un líquido muy parecido a… sangre.
Avanzó, siguiendo el verdoso sendero con puntos rojos. Se quedó como una estatua al ver la figura de una chica atada a una gran cruz de madera, completamente inmóvil, tenía la cara agachada y su vestido blanco estaba manchado de sangre, al igual que sus muñecas y sus tobillos.
Alrededor de ella estaba dibujado el pentagrama esotérico (1) con un polvo blanco.
-Ky… ky… kyo… kyo…- las palabras no le salían de la boca, sus pupilas se dilataron, el corazón por poco se le sale del pecho, su garganta se secó, sus lagrimales se activaron, sus pies se congelaron, su temperatura descendió súbitamente...
*BUM* *BUM* *BUM* los corazones presentes sufrieron un ataque de taticardia ante la horrible escena.
-¿qué diablos pasó aquí?- Takeshi estaba muerto del susto, sintió que las piernas le temblaban al igual que los brazos. -¿está muerta?- Codeó a Fuwa por la impresión y sintió que su codo se había chocado con un bloque de hielo. Le miró el rostro y se le aguaron los ojos al verlo tan asustado… llorando.
-¡NOOOO!... ¡NO!-gimoteó Ren consternado.- No…No…No- el ardor en su pecho era demasiado fuerte… sintió un líquido transparente resbalando por sus mejillas.-NO PUEDE SER- una oleada de temor le recorrió el cuerpo tan bruscamente que lo hizo temblar de pies a cabeza.
Continuará
¿Ustedes que creen que pasó? ¿Reino la mató? (la autora quería terminar su fic rápido así que mató a la protagonista XD)
LMAO XD
Notas:
1-El Pentagrama esotérico es un instrumento para practicar la Magia Ceremonial. Su uso es de cuidado máximo cuando no se conoce las fuerzas que genera.
Reviews!
Piks:Hola piks, gracias por el comentario, me animaron mucho tus palabras! Jeje y pues sí, Kyoko era virgen y Ren una bestia (por decirlo de algún modo) así que traté de remarcarlo. Nos leemos luego, disculpa mi tardanza!.
neko-kuroneko: jjejej me gustó tu review de doble identidad, espero que neko haya recuperado sus niveles de hemoglobina, Jajajaja gracias por tu review, -nya!
Julis: gracias por tus buenas energias y por el review, aunque esta vez me tardé bastante, siempre es mejor tarde que nunca, ne? Chausssssssssssss, kiss x100!
ha ash14: hola, gracias por tan entusiasmado review, me alegra mucho que te haya gustado! Siempre me pongo feliz cuando tengo nuevos lectores! Jijijiji disculpa que me he tardado en contestar, vale. Chau, espero leerte otra vez!
Kyoko-chan: jeje me encnata tu Nick, ejjeje muchas gracias por tu review!
Yukistar: hola, muchas gracias por tu review, aquí está la conti! Espero que te guste!
Melany: hola, supongo que ya estás en la u y no tienes tiempo para leer, pero espero que algún día lo continues, Jejeje gracias por tu review!
By Sakuraliz 28/03/12
