Hola a todas. Lamento la demora y sé que debí haber actualizado la semana pasada, pero la verdad difícilmente tuve tiempo para revisar y me di cuenta de que algo extraño sucedía con ya que no me llegaban los avisos, pero no tuve oportunidad de checar lo que ocurría y decidí no arriesgarme. En fin, vuelvo con otra entrega y espero que ésta sea de su agrado.

Viernes, 1 de Septiembre

Llevamos 4 días en Nagoya, nuestro segundo destino en la gira. Llegamos desde el martes, pero me olvidé por completo de escribir algo hasta hoy. Hemos pasado una semana muy divertida, aunque bastante ocupada. Nunca antes había venido a la prefectura de Aichi, pero había escuchado algunas historias interesantes y hasta el momento me ha parecido una ciudad muy agradable, aunque en el coro los ensayos no nos han dejado mucho tiempo libre para salir y apenas ayer pude salir a dar un paseo nocturno con Kentarou-kun, Kasumi-kun y Haruka-san. Nos divertimos bastante y bailamos hasta la madrugada, pero al final tuve que pagarlo muy caro…

Hoy amanecí enferma y por tanto no pude cantar en la presentación de hoy. El director casi me ahorca y me desuella viva, pero los demás me cubrieron cuando comenzó a interrogarme como un policía. Entré en un ataque de pánico y comencé a tartamudear (ese hombre realmente da sabe acorralar a la gente), pero mis amigos tramaron todo un plan para que no descubriera que habíamos salido: Haruka-san alegó que el aire acondicionado de la habitación se volvió loco y comenzó a congelarnos vivas por la noche, y que si ella no se enfermó también fue por algún milagro. El director lo creyó todo –aunque yo aún no puedo creer cómo se les ocurrió todo eso tan de repente- y me recomendó descansar. Sin embargo no dejé de sentirme mal toda la tarde por no poder cantar y limitarme a escucharlos tras bambalinas en un teatro lleno (Lección del día de hoy: no salir de juerga en mitad de una gira).

Por la noche volvimos al hotel y Touya-san vino a visitarme a la habitación. Trajo chocolates envinados y me dijo que me ayudarían con la garganta (yo no estoy tan segura, pero aún así comí algunos con gusto¡estaban deliciosos!). Luego le pidió a Haruka-san que saliera y nos dejara a solas. Yo comencé a sudar como una loca; había algo en su mirada que no me gustaba mucho y supe enseguida de qué se trataba…

"¿A dónde demonios fuiste ayer por la noche?" escupió de pronto. Dijo también que no comprendía cómo el Maestro se había creído una historia tan ridícula, pero que a él no lo engañaría con eso del "Aire Acondicionado Terrorista" (textualmente) y, aunque no dijo palabra, empequeñeció sus ojos negros y oscuros como si quisiera decirme "más te vale que me digas la verdad".

Ahora sé cómo se sentía Sakura cada vez que Touya-san iba a Tomoeda y la interrogaba sobre todo lo que hacía, sobretodo cuando se trataba de Li-kun.

Yo intenté protestar, pero sólo comencé a balbucear. Apuesto a que estaba pálida como un armiño.

"Tomoyo…" me advirtió con ese tono que sólo los hermanos mayores parecen poseer. Nunca debí decirle a Sakura-chan que exageraba al comparar a su hermano con un general de la armada en tiempos de cólera.

En fin, no me dejó otra opción que contarle todo y al final casi destroza todo lo que había en la habitación. Bueno, en realidad ni siquiera intentó levantarse –estaba sentado en una silla junto a la ventana-, pero su mirada me hizo aplastar sin querer el chocolate que tenía en la mano izquierda.

"¿Cuántas veces te he dicho que no salgas con esos dos?" bufó como un toro. De pronto pensé que estaba sentada en la sala de mi casa en mis años de adolescencia, mirando a okaa-san mientras me reprendía por haber llegado tarde. "Hacer esa clase de cosas es muy estúpido" continuó él y me repitió que no puedo permitirme enfermarme, que una garganta irritada no sería problema en cualquier otro trabajo, pero que en éste es casi una catástrofe y por eso debo cuidarme mucho. "¿Sabes lo que habría hecho el Maestro si te hubiera descubierto?" preguntó luego y me dio toda una serie de ejemplos de situaciones que había visto en los últimos cinco años. No eran muy agradables. Nuestro director no es un ogro, pero tampoco es un pan con miel, y es bastante estricto.

Creo que terminé disculpándome, aunque no tengo idea de por qué tengo que disculparme con Touya. Me da la impresión que él también pensó lo mismo, porque simplemente se encogió de hombros como si no hubiera sucedido nada. Al final me advirtió que no me junte tanto con "ese malviviente". No lo aclaró, pero supe que se refería a Kentarou-kun. Me señaló con un dedo como si yo fuera un miserable perro que rompió el florero favorito de su dueño. Casi le muerdo el dedo, pero él simplemente sonrió como un niño malvado y apartó la mano justo a tiempo, como si me hubiera leído el pensamiento. Se ve tan bien cuando sonríe así que casi olvidé de qué estábamos hablando. Lástima que no lo haga en público.

"Kentarou-kun no es un malviviente" tuve que defenderlo, después de todo es mi amigo, pero Touya de pronto se puso serio otra vez y meneó la cabeza.

"No lo conoces, Tomoyo. Hay que tener cuidado con sujetos como él. Sohma-san es de esos que disfrutan de andar por ahí usando sus "encantos" y rompiendo corazones".

Y¡oh, sorpresa! Finalmente pude comprender por qué estaba tan irritable. No era sólo por el asunto de mi garganta. Ya lo sabía antes, pero ahora es más que innegable¡Touya-san no quiere admitir que le gusta Kentarou-kun porque cree que le va a romper el corazón! Por eso siempre se pone así cuando hablamos de él: porque no quiere salir lastimado. No hay duda que detrás de ese hombre tan fuerte e imponente hay un ser sentimental y tímido que sólo busca ser amado.

Sin embargo no es la primera vez que dice algo así sobre Kentarou-kun. ¿De dónde habrá sacado esa locura? Quizás escuchó algún rumor. Los rumores no faltan en el coro –por el contrario, son el pan de cada día -, pero yo estoy más que segura de que Kentarou-kun jamás haría algo así. Y pensar que Touya no sabe lo que se está perdiendo por adelantar conclusiones…

Me dio pena por él, de verdad, porque mientras me decía todo esto me sentí muy triste, como un vacío, y me dolió el pecho. No creí que me dolería tanto ver que ambos estén tan cerca de tener algo juntos y sólo un tonto malentendido los separe. Ahora más que nunca tendré que hacer algo por aclarar esta situación.

Al final Touya-san se quedó alrededor de una hora en el cuarto y se despidió, asegurándose primero de que me tomara el jarabe que me recetó el doctor para la garganta. Me trata igual que a Sakura. Creo que, después de todo, no deja de verme como la "pequeña amiga de su imouto". Incluso me despeinó con una mano como lo hacía con Sakura para molestarla cuando era niña y se rió de mí en mi cara.

"No hagas pucheros," me dijo, "y deja de comer tantos chocolates o tendremos que meterte en grúa al escenario la próxima vez." ¡Pero qué descaro¡Si fue él mismo quien me los dio! Y así se lo dije, pero él se encogió de hombros como un condenado diablo travieso y me dijo con tono "inocente" que él no me había apuntado con una pistola para que me los comiera, así que no podía culparlo, y salió de la habitación justo a tiempo, porque un segundo más y le hubiera aventado la caja de chocolates a la cara. ¿No sabe acaso que nunca se le debe decir eso a una mujer?

Haruka-san volvió media hora después y me preguntó por qué estaba tan roja. No le dije nada, pero le di el resto de los chocolates. Es la última vez que Touya-san se burla así de mí. Ya verá que nadie se mete con una Daidouji.


Y bien¿qué puedo decir? Ya parece ser que los malentendidos nunca se van a acabar. La relación de estos dos sigue sobre ruedas y todo parece tan perfecto¿o no? Y me he permitido ironizar sobre la situación con Tomoyo. Ella misma lo ha dicho: "No creí que me dolería tanto ver que ambos estén tan cerca de tener algo juntos y sólo un tonto malentendido los separe". ¿A alguien le sonó? Jajaja. Si ella supiera...

Me despido, pero no olviden el próximo capítulo con las nuevas ocurrencias sobre Touya. Tendremos un debate la próxima vez, y las situaciones que se pueden sacar de esto. No olviden tampoco que acepto toda crítica, sugerencia, discusión... Cuídense y hasta la próxima!