Una semana más, un capítulo más. Veamos lo que Touya-kun nos tiene deparado esta vez...


7 de Septiembre

Tokio. A muchos les encanta esta ciudad, pero no creo que sea distinta de cualquier otra, excepto por el bullicio insufrible que hay a todas horas. Si quieres llegar del hotel a cualquier punto cerca del centro, lo único que tienes que hacer es perderte un rato con los señalamientos de las estaciones del sistema de líneas; luchar contra una jauría de desquiciados en el subterráneo para lograr abordar el tren, donde te expandes a tus anchas para sudar como en un sauna, ser manoseado como en un antro, escuchar a un mocoso chillando en tu oreja y sentir la respiración de un ser andrógino en tu cuello, todo en un mismo vagón; y finalmente caminar un par de cuadras apretujado entre un maremágnum de gente

Sí, claro, Tokio es encantador.

Es por eso que no me gusta mucho salir cuando tenemos que hacer una presentación aquí. Me limito a visitar lugares no tan concurridos, al fin y al cabo pasamos todos los años por la capital. Sin embargo esta vez tengo que hacer una excepción, y todo por dos personitas: Tomoyo y Yukito.

Si bien Yukito no llega hasta mañana –vendrá a Tokio a un simposio de Psicología todo el fin de semana -, Tomoyo se ha encargado muy bien de mantenerme ocupado. El mismo martes que llegamos el día se volvió caótico: yo tenía pensado invitarla a comer cerca del hotel, pero antes de darme cuenta ya venían con nosotros Aoe-san, Haruka-san, Shinto-san, y el inútil de Sohma-san, a quien encontré ni más ni menos que en el cuarto de Tomoyo, sentado tranquilamente en su cama, y esta vez sí que pude ver sus intenciones; mientras que Tomoyo me recibió tranquilamente y me hizo pasar a su habitación, este tipo se puso nervioso, yo diría que contrariado¡sabía que lo había descubierto! Creí que Tomoyo era más inteligente que eso¿Cómo se le ocurre dejar pasar a su recámara a todo sujeto que llegue a su puerta? No es posible, ya debería saber que el coro está lleno de degenerados, y precisamente su adorado "Kentarou-kun" es uno de los peores…

En fin, no hablaré más de la apacible salida del martes, sólo me limitaré a decir que esas personas sí que saben cómo arruinar un día soleado. Mejor hablaré sobre hoy. He dicho ya lo que sucede cuando quieres moverte en esta ciudad, y es precisamente eso fue lo que tuvimos que pasar para llegar a la Torre esta mañana. Tomoyo quería visitarla y ahí la llevé. Creo que ha quedado muy sorprendida, pues mucho de lo que ella recordaba ha cambiado en los últimos años. Había venido antes con mi imouto, y creo que era precisamente la Torre de lo que más se acordaba. Me contó que una vez Sakura cazó una carta aquí y en otra ocasión fue allí donde conocieron a Yue, el alter ego de Yukito. Ella no sabía que yo también estaba ahí, pero cuando se lo dije no pareció tan sorprendida. Estuvimos acordándonos de esa vez mientras subíamos: el torneo de arquería, Kaho y Yukito como finalistas, mi hermana persiguiendo a una carta sísmica (creo que Tomoyo dijo que era The Earth, vaya nombre), Yue atormentando a Sakura, Kaho ayudándola con un misterioso cascabel de ese mago ocioso y descarado…

Lindos recuerdos, por supuesto.

Como decía, estuvimos un buen rato en la Torre. Allá arriba hace un calor del demonio, me imaginé como en lo alto de una aguja que quiere alcanzar el sol. Gracias al cielo existe el aire acondicionado.

Vimos varias parejas de turistas paseando aquí y allá y Tomoyo me contó algo sobre pedir un deseo para el amor en lo más alto de la Torre…

Obviamente, me obligó a ir hasta arriba.

No le pregunté cuál había sido su deseo, pero me dijo que esperaba volver ahí en otra ocasión para quedarse a ver el ocaso cayendo sobre Tokio junto al amor de su vida. Luego esos ojos enormes que tiene le brillaron y me sonrió. Había sido un día perfecto, ella y yo andando y platicando pacíficamente, intercambiando historias sobre mi hermana y sus días de gloria infantil, hasta que lo hizo…

"¿No crees que sería ideal volver aquí con Kentarou-kun?"

10 palabras exactas, y con eso transformó un paseo de 10 en una cosa fláccida, plana y gris. Creo que sólo ella puede lograr algo así.

¿Qué demonios me importa a mí ese "Kentarou-kun"? No lo entiendo. ¿Por qué siempre me tiene que estar hablando de él? Seguramente ése era su deseo: volver con el "amor de su vida", Sohma-san, a ese endemoniado lugar a disfrutar de la "maravillosa" vista del rojo atardecer dándole algo de color a una ciudad tan gris como Tokio. Si lo que quiere es romanticismo¿por qué no vio con él la puesta de sol en el mar? Ah, cierto, estaba muy ocupada haciéndolo conmigo. Pues me lo hubiera dicho y ya; no hay problema, vaya y pase, tranquila Tomoyo, ve y siéntate con tu amorcito sinvergüenza y mira a la esfera de fuego hundiéndose en el agua, yo aquí te espero, sentadito.

Bien, pues después de eso los ánimos se desinflaron. No quería meterme en otra interminable discusión sobre la enfermiza fijación que tiene esa jovencita con semejante mujeriego, así que sugerí bajar de una buena vez. Eran las 3 ya y ambos teníamos hambre, de modo que la invité a comer lasagna. No sabía que le gustaba tanto la comida italiana hasta que la vi devorar completo un enorme plato de pasta, un corte grueso de carne, y una crema de nosequé que pidió. También se comió su respectiva ensalada y terminó con una copa de vino.

Mido 1.90m, sé que para mí no habría problema si me comiera todo eso, pero… ¿Cómo puede ella meter todo eso en ese cuerpo tan pequeño?

"Comer bien es síntoma de buena salud" fue lo único que me respondió al respecto, guiñándome un ojo. De pronto me recordó a Yukito.

Al final volvimos al hotel y luego al foro. A pesar de ser jueves, el lugar estaba a reventar –de hecho ha sido así toda la semana -. A veces esto pone nerviosa a Tomoyo, pero creo que con tanta comida esta vez sí que tenía energía para cantar. De todas maneras, después de la presentación, le hablé por teléfono desde el cuarto para sugerirle (aunque ella insista en que mis "sugerencias" suenan a órdenes) que tomara algo para el estómago antes de dormir, o pasaría una noche infernal, pero, como siempre, Aoe-san tenía que interrumpirme a media llamada.

"Pregúntale si está Haruka-san ahí con ella"

Me despedí de Tomoyo y colgué antes de que el incorregible enamorado (el mismo incorregible que justo ahora ronca como fiera en su cama, a mi lado) lo tomara para hablar una hora con la amiga de Tomoyo. Ya suficientes problemas tengo que pasar por culpa de su tremenda obsesión por esa mujer. Está empecinado con ella y me ha hecho hacerle un par de preguntas estúpidas a Tomoyo en estos días. Después de estarme fastidiando desde Nagoya, accedí a ayudarlo a investigar un poco para saber si su "relación" (si así insiste en llamarle) con Haruka-san tiene futuro. De modo que ahí estaba yo como vil idiota, preguntándole a Tomoyo (no podía ser la misma Haruka-san, obviamente) si ella accedería a tener una relación con Aoe-san. Se supone (al menos en los retorcidos cálculos de este pobre imbécil) que, siendo su amiga, Tomoyo tendría que darme una opinión parecida a la que Haruka-san tendría. Pues bien, ella dice que sí, aunque primero se me quedó mirando como si le acabara de decir que soy la reencarnación de Einstein y que volví de la muerte para comprobarle al mundo que la Teoría de la Relatividad no es más que una invención que me saqué de la manga en un bar para conquistar a una morena latina…

Bueno, con la condición de que Aoe-san no volvería a fastidiarme con lo mismo, hoy igual tuve que interrogar a "Conejillo de Indias Daidouji" al terminar la presentación: Si ella estuviera con Aoe-san en una relación que apenas comienza¿cuánto tiempo esperaría antes de acceder a profundizarla y tener relaciones sexuales?

La pobre Tomoyo casi se ahoga con el agua que estaba tomando. Esta vez me miró como si, más que Einstein reencarnado, yo fuera un dragón mitológico azul de dos cabezas escupiendo fuego por uno de mis hocicos y comiendo algodón de azúcar con el otro. Se puso roja como una cereza y comenzó a balbucear cosas extrañas: "¡No, no lo hagas! Quiero decir… ¡no! Bueno, no, relaciones sexuales no, bueno, sí¡pero no con Aoe-san!..." y un montón de sinrazones más.

Evidentemente, tuve que desistir con la pregunta y pedirle que lo olvidara, so pena de causarle un ataque de histeria temporal. De verdad parecía nerviosa, casi alterada. Después regresamos al hotel y cuando le llamé por teléfono creo que ya estaba tranquila. ¿Por qué una simple pregunta como esa la puso así? Sólo ella lo sabe, y mejor no intento entenderlo. Así es Tomoyo: francamente incomprensible.

Ah, creo que Aoe-san ha dejado de roncar (finalmente). Es mi oportunidad para intentar dormir un poco. De todas maneras ya pensaba lanzarle un vaso con agua directo a la cara, estoy cansado y no tengo ganas de pasarme la noche en vela.

Por cierto, he dicho que mañana llega Yukito, y se me ha ocurrido la maravillosa idea de invitarlo a dar un paseo por el museo. Al menos espero hablar con él de algunas cosillas e invitarlo a ir a Tomoeda con nosotros el lunes. Otoo-san dice que nos esperará con un buen estofado. Seguro que Yuki se convence con sólo oír la palabra.

Ah, y Tomoyo me prometió que haría uno de sus famosos pasteles de fresa, y esta vez ese inútil peluche amarillo no estará allí para tragárselo todo.


Notas de la Autora: Jojo¿qué tal? Yo estoy que me parto de la risa (aunque esté mal decirlo). Creo que ha sido mi capítulo favorito. De verdad amo cuando es Touya quien escribe. A quien quería ver el porqué de la extraña pregunta que hizo a Tomoyo en el pasado¡pues ahí lo tienen! Les dije que era en verdad más simple y loco de lo que parecía, jajaja.

En fin, espero que les haya agradado el capítulo.

Por cierto, disculpen si no había actualizado antes. Sucede que actualicé mis otras dos historias, y ya había dicho cómo sería eso¡nada de actualizaciones dobles en un mismo fin de semana! (tengan compasión de mí, por favor)

Gracias a aquellas que han dejado sus reviews, y también a aquellas que no lo hacen. El simple hecho de que lo lean y se diviertan es más que suficiente para mí.

Por último. Hay una pequeña sorpresita para el próximo capítulo. Deseo de corazón que les agrade. Ya verán de lo que hablo…

Ja ne!