HOLA CHICAS, qué pena la demora, el fin de semana pasado me enfermé y no puede subir la actualización.

Bueno, aquí les dejo el penúltimo capítulo, awmmmmmmmm ya se va a acabar! Aún no estoy segura si haré un epílogo.

Capítulo 29

Sintió un gran alivio en su corazón al saber que quien la había deunciado no había sido Ren.

-¿enserio? ¡Muchas gracias Moko san!

-de nada, para eso estamos los amigos.- le sonrió e inmediatamente la contagió con su sonrisa.

-¡Taicho san!, ¡Okami san!- gritó de alegría apenas vio a los dos señores entrando al lugar.

-Kyoko chan, ¿cómo te han tratado?, ¿no te han hecho nada malo, cierto?- preguntó alarmada la okami.- Como sea te sacaremos de aquí.-sintió las manos de su esposo sobre sus hombros.

-Todo saldrá bien, Kawabata san es un buen hombre, ha sido uno de mis clientes en el restaurante durante muchos años, estoy seguro que cuando se entere de que tú eres como mi ahijada va a retirar la denuncia.

-¡WOW qué bien!- exclamó Kyoko con alegría.

El policía les informó que debían guardar silencio, tanta emoción los había hecho alterar un poco y parecían cuatro loros intentando hablar al mismo tiempo.

Kanae se alejó unos cuantos pasos para contestar su celular y luego de un par de minutos se acercó, con una sonrisa de oreja a oreja- Yashiro me acaba de llamar, el señor Kawabata y su hijo llegarán en un par de horas.

-qué bien, ¡entonces no tendré que pasar la noche aquí!- Gritó a todo pulmón

-¡SILENCIO!- les gritó inmediatamente el policía.


-Padre, no entiendo por qué haces tanto drama. Sólo fue una chica que se hizo pasar por mí- comentó con voz relajada.

-¿te parece que estoy exagerando? POR DIOS KYOJI, te robó tu identidad, estaba como empleado en una empresa, tenía tarjetas de crédito a tu nombre y ¡viajaba usando tu identificación!- el tono de su voz era bastante fuerte

-pero no es como si me hubiera robado dinero, mis cuentas están intactas.- a él no le parecía un gran lío.

-jam eso fue porque lo descubrimos a tiempo, menos mal somos viajeros frecuentes en Japan Airlines y cuando revisé mi registro de vuelos aparecía uno de la semana pasada con destino a Sapporo a tu nombre, aunque comprado con otra tarjeta de crédito- bufó alarmado -¡te dije mil veces que esto te podría pasar, andas dejando tu billetera en todas partes!

-pobre chica, no me gustaría estar en sus zapatos…-suspiró desoladamente- ummm pensándolo bien, si se hizo pasar por mí debe ser muy bonita, mi hermosa apariencia no es fácil de imitar.- su lado egocéntrico no dudó en salir a flote.

-cállate Kyoji, no es momento para tus bromas narcisistas, esto es muy grave.- el señor Kawabata estaba enojado.

-relájate padre, averigüemos qué pasó y porqué hizo lo que hizo.- encorvó los hombros.

Él señor de edad guardó silencio hasta que unos minutos después murmuró- hemos llegado.


La repentina aparición de un chico de contextura delgada, pelo corto anaranjado, tez blanca y ojos mieles, llamó la atención de todos. –¡ASÍ QUE TU ERES LA QUE SE HIZO PASAR POR MÍ! –habló en un tono muy alto apenas entró a la comisaría y vio a Kyoko tras las rejas, sin esperar a su padre caminó hacia ella para detallarla de cerca- ummm aunque no eres tan bonita como me imaginaba. –exhaló decepcionado.

La detenida arqueó las cejas al ver a quien se suponía era Kyoji, a decir verdad nunca había pensado en encontrárselo.

-disculpen la imprudencia de mi hijo.- se disculpó ante todos el elegante y sofisticado señor Kawabata. –¿Así que tú eres la impostora?- se dirigió hacia ella, aunque su tono era apático; no dejaba de ser educado.

-lo siento señor, de verdad lo siento. –se sentó inmediatamente en seiza (1) y se inclinó totalmente para pedir disculpas.

-Kawabata san- lo llamó el esposo de Okami

-Taisho san, ¿qué hace aquí?- preguntó Kawabata padre.

-esta niña se encontró la billetera de su hijo en mi negocio, ¿no la recuerda? Ella nos ayudaba en el restaurante.

-Un momento- la miró a los ojos detenidamente- ohh tu eres esa amable señorita pelinegra.-exhaló sorprendido- jum te hiciste un cambio extremo con tal de parecerte a mi hijo.

-sí señor, soy yo. De verdad que siento haber tomado la identidad de su hijo- inclinó nuevamente la cabeza.

-por favor perdónela Kawabata san, Kyoko es como una hija para mi esposa y para mí, nos ha ayudado mucho en el restaurante y desde que la conocimos hemos estado más felices.

-no es necesario- los interrumpió cuando los señores hicieron el ademán de arrodillarse para pedir disculpas.

-explícame hija, que fue lo que te llevó a hacer semejante locura.

-yo me acababa de mudar a esta ciudad y no tenía nada, así que Taisho san y Okami san me dejaron vivir en su restaurante a cambio de que yo los ayudara; no obstante, yo necesitaba dinero para pagar la matrícula de mi universidad y justo por esos días estaban ofreciendo un puesto para ser asistente del presidente en Tokyo's Air -tomó un respiro profundo, lo anterior lo había dicho tan rápido que se había quedado sin aire- yo me presenté pero a último momento dijeron que la entrevista sería sólo para hombres. En ese momento me sentí muy triste porque era el trabajo ideal, sin embargo, esa noche me encontré la billetera de su hijo y la loca idea de hacerme pasar por él llegó a mi mente, a decir verdad no esperaba que funcionara pero al final fui aceptada, ¡me dieron el puesto!.- ella misma sonaba incrédula.

Kyoji estaba con cara de OMG; en cambio su padre mantuvo una mirada serena.- ¿y hasta cuando pensabas mantener esa mentira?

-no por mucho tiempo, desde hace rato quería renunciar y decirle a mi jefe la verdad. Al principio tenía miedo y pensaba simplemente en desaparecer pero varias personas ya conocían a Kyoji y también creían que yo era su hermana gemela así que decidí que lo mejor sería aclarar todo de raíz; pero las cosas se complicaron y mi jefe me pidió que me quedara al menos hasta que la visita del dueño de Tokyo's Air pasara, es decir mañana, ese era el día que tenía planeado que esta mentira se acabara.

-wow, eso parece una historia de Dorama, lo único que le falta es el toque romántico, algo así como que el jefe se enamorara de su asistente-la mente de Kyoji empezó a divagar- ohh pero espera, que tal si se enamoraba de él y empieza a creer que se está volviendo gay- chocó sus palmas y sonrió ampliamente- está historia está genial, pensaré seriamente en adaptarla al cine. –los ojos le brillaron.

Todos los presentes miraron estupefactos al chico al que se le acababa de aflojar un tornillo.

-disculpen a mi hijo, a veces sale con unas estupi… -frenó lo que estaba a punto de decir y cambió la dirección del asunto- perdón, lo que pasa es que está estudiando producción cinematográfica y su mente vuela cuando escucha una historia fuera de lo común.

-ahhhhhhh- exclamaron los demás observándolo de reojo.

-estas personas están locas- murmuró por lo bajo Kim, quien observaba la escena melodramática desde su asiento en la celda.

-Señor Kawabata- se acercó uno de los policías. –Aquí está la orden de captura- le pasó una carpeta y un lapicero- como usted realizó la demanda por teléfono necesitamos su firma para continuar el trámite y trasladar a la señorita Kyoko Mogami a la prisión principal, ella se ha declarado culpable.

La aludida sintió un escalofrío de pies a cabeza y todos los presentes sintieron una oleada de preocupación.

-papá, por favor retir…- no fue necesario acabar la frase pues vio cómo su padre rasgó la carpeta por la mitad.

-retiro todo los cargos contra la señorita Mogami y solicito que sea liberada cuanto antes.- miró a la implicada, mostrándole una leve sonrisa.

-MUCHAS GRACIAS- gritaron todos al unísono a excepción de Kyoko quien todavía no se lo podía creer.

-¡Abra esa celda ya mismo!- exigió la Okami al ver la lentitud del policía.

-Tranquila querida- le habló dulcemente Taisho san y se dirigió de inmediato a su cliente para darle un apretón de manos. –Muchas gracias, de verdad todos se lo agradecemos muchísimo.

Kyoko vio cómo la celda fue abierta ante sus ojos pero antes de salir se giró –Buena suerte Kim- sonrió levemente pero mostrando pesar por la chica que se quedaba tras las rejas.

-Buena suerte para ti también- le sonrió sinceramente la tomboy.

-Señorita, usted también puede salir- le informó el policía. –su novia acaba de pagar la fianza.

-¡KIM!- escucharon una voz femenina y segundos después apareció una joven rubia por la puerta.

-¡Saint!-la chica gritó el nombre de su amada y salió inmediatamente a abrazarla.

Los adultos mayores miraron la escena con cara de desaprobación pero en cambio Kyoko, Kanae, Kyoji y Yashiro (el recién llegado), sintieron ternura al ver las dos chicas abrazadas.

-por fin llegaste- le comentó Kanae a su novio.

-lo siento, estaba tratando de contactar a Ren.

Kyoko apenas escuchó ese nombre sintió que el corazón le volvió al pecho.

-pero no tuve más remedio que dejarle un e-mail, su celular está fuera del área de cobertura.

-hermana…- Kyoji le puso una mano en el hombro a la chica- siempre quise tener una.

Kyoko sonrió incómodamente pero luego se acercó al señor Kawabata- de verdad se lo agradezco y le pido disculpas por este gran malentendido. –hizo una prolongada venia.

-levanta tu cabeza pequeña- le habló dulcemente- sólo espero que hayas aprendido tu lección y que te hayas dado cuenta que las mentiras no producen nada bueno.

-sí señor, créame que he aprendido mucho.- un par de lágrimas rodaron por sus mejillas.

-Bueno, vamos todos a celebrar, los invito a un delicioso ramen en mi restaurante- propuso el dueño del Darumaya.

-¡Genial!- exclamó Kyoji –¡el ramen de Taisho san es el mejor de la ciudad!.


Alrededor de tres horas habían pasado, la familia Kawabata ya se había retirado del lugar y los dueños del restaurante también habían ido a descansar.

Los tres restantes se encontraban en la sala tomando un poco de té mientras observaban las noticias.

-Kyoko chan, ¿por qué aún te ves tan deprimida?- preguntò Yashiro.

-amor, ¿no es obvio? Está así porque Ren no se ha comunicado con ella- respondió Kanae. –por cierto, ¿donde ha estado? No puedo creer que no se haya dignado a aparecer en la comisaría.

-me debe estar odiando- murmuró Kyoko a la vez que sus ojos amenazaban con volver a estallar en lágrimas.

-no es eso, ni siquiera está en el País.-defendió inmediatamente a su amigo.

-¿qué?- exclamaron las mujeres.

-un momento, miren eso- tomó el control remoto y subió el volumen al televisor.

-tristes noticias para los dueños de la gran empresa turística Tokyo's Air, hoy, en el California Hospital Medical Center, la esposa del señor Hizuri ha fallecido. Julie Hizuri luego de batallar por varios años contra la Leucemia dio su último suspiro luego de ver a su hijo, quien viajó exclusivamente para verla y estar con ella en sus últimos momentos.

-Por dios- comentó tristemente Kyoko al ver la impactante noticia, gracias a dios no enfocaron la cara de Ren porque de lo contrario se le hubiese partido el alma al verlo triste.

-lo siento, Takarada san me pidió que no le dijera a Ren sobre tu situación-se disculpó y no pudo disimular el quiebre de su voz, aunque sólo había visto a Julie un par de veces le dolía mucho porque sabía perfectamente lo que estaba sintiendo Ren.

-hiciste lo correcto Yashiro san-tragó pesado.

-nunca imaginé que Julie san falleciera tan pronto- llevó las manos a su rostro y suspiró tristemente.

-Ren debe estar destrozado- añadió Kanae.

-he pasado por muchas cosas hoy y estoy un poco cansada… me gustaría estar sola.-les pidió amablemente reteniendo las ganas de llorar.

-lo entendemos- Kanae la abrazó y Yashiro le acarició la cabeza antes de despedirse.


-¿PORQUÉ TODO SE TIENE QUE JUNTAR? – Se enceró en su cuarto y no pudo retener las lágrimas-¿No era suficiente con que se enterara de mí mentira? ¿También tenías que llevarte a su madre? –se acostó en su cama boca arriba, mirando fijamente el techo. –¿De verdad existes?- le demandó a Dios-¿si existes, porqué a veces eres tan cruel?-gritó enojada y se tapó la cara con la almohada.

Lloró desconsoladamente durante varios minutos, mordiendo la gran pieza de algodón sintético cubierto de tela para no hacer ruido mientras sollozaba.

Ojalá pudiera teletransportarme… deseo tanto estar con él en estos momentos. Pensó frustrada.

Bueno, ¿cuánto costará un pasaje a california?

Kyoko se paró al instante y prendió su laptop.

-Ummm veamos…desde Tokyo, Japan hasta Los Ángeles, USA

Hablaba mientras configuraba las opciones

-Sólo ida… para mañana

-oh por Dios, los vuelos están carísimos- se sorprendió al ver que 803 dólares era la tarifa más baja.

Mis ahorros sólo me alcanzan para pagar el tiquete de ida… y ¿luego con qué me devuelvo? Qué tal que Ren me diga: ¡lárgate de aquí! ¡No quiero volver a verte!

Me tendría que quedar a trabajar en USA hasta que recupere el dinero o tendría que pedírselo prestado a alguien y al volver vender mi carro para pagarlo.

No lo pensó por más de un minuto, ella se caracterizaba por tomar locas decisiones a la ligera.

-sí, ¡lo haré!, Ren es más importante que todo el dinero del mundo, así me eche a patadas apenas me vea debo pedirle disculpas y hacerle saber que siento mucho la muerte de su madre- dio inmediatamente click en comprar y se dispuso a hacer una pequeña maleta.

Trató de conciliar el sueño pero le fue muy difícil, mañana viajaría sola al extranjero por primera vez y no tenía ni la menor idea de cuándo regresaría o de qué le depararía el destino allá.


Prácticamente no pegó un ojo en toda la noche, su vuelo salía a las 7:45 Am así que se levantó tres horas antes para estar a tiempo en el aeropuerto.

Dejó una pequeña nota pegada al refrigerador del Darumaya: Me voy de viaje por unos días, no se preocupen, ¡los quiero mucho!

Tomó un taxi con destino al aeropuerto y el tiempo de espera se le hizo eterno. Un par de horas después de subirse al avión quedó profundamente dormida, eran trece horas y media de vuelo así que por fin su cerebro entendió que debía parar de formular hipótesis sobre la reacción de Ren cuando la viera para poder dejarla descansar en paz.


-Hola amor, ¿cómo estás?- saludó Kanae amorosamente a su novio cuando llegó a la oficina.

-No muy bien- le dio un suave beso en los labios- estoy muy preocupado por Ren.

-¿Aún no te has podido comunicar con él?

-No, su teléfono no sirve y ayer era muy tarde como para pedirle el número de Hizuri san a Takarada san, apenas llegue a la oficina voy a ir a preguntarle.

-ya veo… voy a llamar a Kyoko a ver si está un poco mejor.-escuchó al instante: el celular al que está marcando se encuentra fuera del área de cobertura, por favor intente más tarde.

-qué raro- exclamó…- ¿Dónde andará?- cuando salga del trabajo iré a su casa.


-En tan sólo unos minutos aterrizaremos en la ciudad de Los Ángeles, California. Por favor abróchense sus cinturones.

Hizo lo que la azafata le indicó y luego abrió la ventana para observar el paisaje, se asombró al ver que estaba de día pero no tenía idea de qué hora era, el cambio de horario la había dejado un poco perdida.

Bueno, ahora supongo que cogeré un taxi-revisó su bolso para sacar el papelito donde había anotado la dirección del hospital. –ojalá esté cerca.

Formó mentalmente la frase en inglés para estar lista cuando el conductor le preguntara para donde se dirigía pues hacía bastante rato que no practicaba oralmente su segunda lengua.

-señorita, está un poco lejos, aproximadamente una hora- le dijo el taxista apenas ella le indicó la dirección.

-está bien- respondió resignada, no tenía otra opción que ir en taxi. Por suerte iba muy ligera de equipaje, sólo había empacado unas cuantas mudas de ropa y sus documentos.


-¿A dónde se habrá ido esa loca?- se preguntó un tanto enojada por el hecho de que su mejor amiga no le hubiese avisado nada al respecto.

-Okami san no te dio detalles.- le preguntó el de lentes.

-no, ella está en las mismas que yo. Sólo me mostró la escueta nota que dejó Kyoko.

-qué raro.- murmuró mientras marcaba por sexta vez el número de Kuu Hizuri, desde que Takarada san se lo dio, había estado llamando pero la llamada se iba al buzón de mensajes, como si el celular estuviera apagado.

-¿Hello?- escuchó una voz tras el celular.- se emocionó al ver que le había entrado la llamada.

-Buenas Tardes Hizuri san, habla Yukihito Yashiro, el amigo de Ren.

-ohhh, hola Yukihito kun- respondió con una voz que trataba de sonar alegre.

-lamento mucho lo de su esposa- dijo sinceramente.

-todos lo lamentamos hijo- le habló con cariño- supongo que quieres hablar con Ren, ya te lo paso.

-aló- escuchó la áspera voz de su amigo tras el auricular.

-Ren, soy yo… ¿cómo estás?...

-ya te imaginarás cómo estoy…-respondió secamente

-lo sé, lo siento… de verdad lo siento mucho… desearía estar ahí contigo amigo pero…

-yo sé que no puedes venir… no te preocupes… morir es la ley de la vida, a todos nos llegará la hora- comentó tratando de hacerse el fuerte.

-si…- se sentía impotente, ni siquiera sabía qué preguntarle.

-Yashiro, ¿has sabido algo de Kyoko?.

-¿no has visto mi e-mail?.

-no, no he tenido ánimos ni para conectarme a internet.

-ya veo… kyoko fue detenida –no alcanzó a complementar la premisa pues Ren lo interrumpió exhasperado.

-¿QUÉ?, ¿CÓMO ASÍ?, ¿POR QUÉ?, ¿QUIÉN LA DEMANDÓ?- se alarmó inmediatamente

-tranquilo, ya todo está bien, salió de la comisaría el mismo día, pues el señor Kawabata, quien fue el que puso el denuncio, fue también quien lo retiró.

-¡qué alivio!… y ¿dónde está, la has visto?

-ayer Kanae y yo estuvimos con ella hasta el anochecer y hoy que Kanae fue a su casa la Okami le dijo que Kyoko se había ido.

-¿cómo así? ¿A dónde?- preguntó preocupado.

-no sabemos nada. Lo siento Ren, trataré de averiguarte y apenas sepa te llamo.

-ok, muchas gracias- respondió sinceramente.

-vale amigo, espero verte pronto.


-por fin- dijo en japonés apenas el taxi la dejó en frente del hospital.

-son 95 dólares- le respondió el taxista apenas ella le preguntó que cuánto le debía.

-¿WHAT?- a Kyoko casi se le cae la quijada al escuchar la exorbitante cifra. Realmente no tenía esa cantidad, por andar afanada no había cambiado yenes a dólares, a duras penas tenía veinte dólares que una vez un extranjero le había dado de propina cuando trabajaba en el Darumaya. –¡Lo siento mucho!, sólo tengo $20 aquí, discúlpeme señor- agachó su cabeza a punto de sollozar- lo que pasa es que salí de afán de Japón porque hace unos meses me hice pasar por chico y me enamoré de mi jefe pero ayer me metieron a la cárcel por suplantación de identidad y mi jefe se enteró que le mentí, así que me odia y no alcancé a pedirle disculpas porque él tuvo que viajar para acá porque la mamá se le murió, por eso tuve que…-tomó una gran bocanada de aire mientras extendía el billete verde.

El taxista la miró con cara de What The Fuck –¿ARE YOU CRAZY, GIRL? (2)

-no, no estoy loca, de verdad que no, por favor deme su teléfono y prometo que le pagaré.

-¡allá hay un ATM! (3)- le señaló hacia donde estaba el cajero automático.

-ohhhhhhhhhhh ok, espéreme aquí, ya le traigo su dinero.

Corrió apresuradamente y sacó unos cuantos dólares para sus necesidades básicas, aunque estaba muy sorprendida por la tarifa del taxi, si todo era así de caro lo que tenía no le iba a alcanzar ni para dos días.

-Muchas gracias- le dijo entregándole el dinero.

-de nada- el señor la miró extrañado.

-Bueno, al fin estoy aquí- los nervios empezaron a carcomerla pero luego de tomar un gran respiro se decidió a entrar e ir directo a la recepción.

-Bueno días, estoy buscando a los familiares de la difunta Julie Hizuri.

-¿tiene usted alguna relación con la fallecida?

-sí, soy amiga de su hijo.

La recepcionista miró el registro en el computador –a la señora se la llevaron hace unas cuantas horas.

-¿qué?- bufó decepcionada –y sabe donde podría localizarlos, tiene algún teléfono.

-lamentablemente no le puedo dar información privada de nuestros huéspedes.

-por favor, deme al menos una pista de donde puedan estar, acabo de llegar de Japón y vine exclusivamente para estar presente en el entierro. –su voz se empezó a quebrar, por un momento pensó que su viaje había sido en vano.

La señora sintió lástima al verla así- según tengo entendido, la velación tendrá lugar en….- buscó en los archivos y le imprimió un documento con la dirección.

-Muchísimas gracias- sonrió de oreja a oreja. –disculpe, ¿usted sabe si esto está muy lejos?

-es bastante retirado, debería coger un taxi.

-¿en serio?- preguntó angustiada, si pagaba otros cien dólares en un taxi su presupuesto se vería bastante reducido. –de casualidad, ¿hay trasporte público?

-sí, pero se demoraría dos veces más en llegar, además, la ceremonias de velación suelen ser en la mañana así que si no se apura puede que llegue tarde.

-vale. Muchas gracias.- mi suerte no puede ser más mala.

Salió apresurada a la avenida principal y al primer taxi que pasó le preguntó que más o menos cuánto costaría que la llevara ahí- mostrándole la dirección.

-sería alrededor de unos 60 dólares señorita- le respondió sinceramente el taxista.

Kyoko no dudó un instante y se montó en el asiento delantero. Un hoyo en el estómago se le empezó a formar, debido quizá al hecho de que no había comido nada desde hace varias horas o de que cada vez se acercaba más al encuentro con Ren.

Aproximadamente media hora después llegó a la sala de velación

-Buenos días, estoy buscando a los familiares de la señora Julie Hizurie.-preguntó en la recepción.

-¿quién eres tú?- escuchó una voz a sus espaldas.

Al girarse reconoció inmediatamente al señor Hizuri –Mi nombre es Kyoko Mogami, era la asistente de Ren

-¿ahh? ¿Pero cuando? Hace varios meses que él no tiene una asistente femenina.

-es una larga historia señor Hizuri, le prometo que se la contaré después pero ahora lo más importante es ver a Ren, verdaderamente lamento lo de su madre y muchas otras cosas, así que necesito hablar con él.

-umm está bien, él está en la sala de velación.- a duras penas le había entendido su discurso, Kyoko hablaba bastante rápido cuando estaba nerviosa.

El señor Hizuri la acompañó a la sala y ella, apenas vio a un hombre alto de espaldas, de cabello azabache, junto a un ataúd, sintió que el corazón le dio un vuelco de 360 grados.

Tragó pesado y casi como un susurro murmuró su nombre.

-Ren- el aludido no la escuchó, estaba hipnotizado viendo el rostro empalidecido de su madre.

-¡Ren!- lo llamó su padre, con un tono más fuerte.

Kyoko sintió que el corazón se le partió en dos apenas él se giró, tenía el rostro demacrado, como si no hubiera dormido o comido por días, además de que sus ojos estaban bastante rojos.

Kuu se sorprendió al ver la mirada escéptica de su hijo, sobretodo porque sus ojos oscuros se aguaron apenas vieron a la chica.

¿Quién es ella? Se preguntaba el señor Hizuri, nunca había visto a su hijo reaccionar así al ver una mujer.

Continuará

Mis queridísimas lectoras, haré todo lo posible por subir el final dentro de 15 días, un beso!

Notas:

1-Seiza (正坐? lit. "correcto sentar") es la traducción fonética en japonés de la palabra china zhèngzuò (en pinyin) y describe la forma tradicional de sentarse de rodillas.

2- What the fuck: expresión que se puede traducir como ¿qué diablos? / Are you crazy? : ¿estás loca?

3- ATM: Automatic Teller Machine: cajero automático

By sakuraliz 04/11/13


Reviews

Jane: Hola! No sé si sabes pero no es necesario que seas escritora de fics para tener cuenta, lo bueno de la cuenta es que te permite recibir alertas de las publicaciones de los fics que sigues y comunicarte con los autores. Te lo recomiendo si lees muchos fics! Gracias por comentar, un abrazo.

Giuliana : Hola, que pena la demora del capi, el próximo pienso subirlo dentro de 15. Muchas gracias por comentar! Un beso!