21 de Septiembre
Es definitivo: los dioses, la madre naturaleza, la ley de la causalidad, la ley de la acción y la reacción y (de ser posible) la ley de la gravedad deben odiarme. ¿Cómo explicar, si no, lo que está pasando?
Estoy en Sapporo, Hokkaido con el coro, lugar famoso por sus múltiples museos, como el Museo de la Cerveza, el museo de Sake Chitosetsuru, el museo del Salmón, la Fábrica de Chocolate de Ishiya; sus parques, como el Asahiyama Kinen Koen, el parque Odori y el Moerenuma; sus torres, como la torre de televisión o la torre del Reloj etc., de los cuales he tenido la oportunidad de conocer la maravillosa y redonda cantidad de: cero. No es precisamente por falta de ganas, sino porque el destino (el sino, el hado… o al que se pueda culpar) parece empeñado en causar problema tras problema. En primer lugar, los ensayos se han complicado por cuestiones técnicas y hay cierto estrés a causa de que algunos compañeros contrajeron una infección en el estómago. Ahora los más quisquillosos se volvieron abiertamente paranoicos: revisan histéricamente su comida y esperan que los más hambrientos la prueben antes de animarse a dar un bocado. Pero ojalá eso fuera lo peor…
Desde hace un par de días (desde que metí mi nariz por última vez en el asunto Tomoyo&Sohma-san) las cosas han dado un giro un tanto inesperado, pues resulta que ahora Tomoyo no parece querer verme y sólo me habla para cuestiones estrictamente necesarias. Sé que tiene que ver con lo que pasó esa noche (no sé si alguna cosa en especial o todo su conjunto), pero no tengo idea de cómo remediarlo y sigo sin encontrar ofertas de máquinas para regresar el tiempo en el periódico local que dejan en la puerta de la habitación cada mañana. De cualquier forma no la culpo, aunque la forma en la que me evita evidentemente me hace pensar que cada vez que me ve se acuerda de esa vergonzosa escena en el baño.
Por otra parte, Sohma-san también está actuando extraño, pues desde esa misma noche aprovecha los descansos y, bueno, en fin, todo momento para acercarse a mí y tratar de comenzar una conversación, cosa que me incomoda, no sólo porque nunca me ha caído realmente bien y ahora sea pareja de Tomoyo, sino porque hay algo en su mirada que simplemente no me gusta, aunque no logro descifrarlo… o quizás no me gusta precisamente porque no logro descifrarlo.
Pero eso no es malo, ni extraño… en comparación. Malo sería si de pronto la mitad del coro se me quedara viendo con deseos de asesinarme durante los ensayos, o que alguien sirviera vinagre en lugar de agua en mi vaso, o que alguien me hubiera cambiado la sal por el azúcar mientras tomaba mi café. Extraño sería si Aoe-san llegara a la recámara a mediodía con mirada de perro perdido diciendo que acababa de ser "despachado" por Haruka-san y que, encima de todo, yo tengo la culpa. Pésimo sería que Tomoyo me hubiera evitado durante todo el día y al final hubiera aceptado verme sólo para decirme que soy un cerdo del que está profundamente decepcionada y que no quiere volver a saber de mí si no me disculpo y enmiendo mis errores.
Pero antinatural sería que todo esto sucediera el mismo día y que yo siga sin tener idea de por qué. Si, al menos, hubiera hecho algo "malo" lo aceptaría, pero no creo que lo que pasó el otro día sea digno de todo este espectáculo. Además, ¿por qué hasta ahora? Y ni siquiera Aoe-san me puede explicar, porque él mismo no lo sabe, pero al parecer Haruka-san le dijo que algo tenía que ver conmigo y con "algo" que él y yo habíamos hecho ayer. El clásico "tú sabes a qué me refiero", como si realmente pudiéramos leer la mente femenina (si fuera así, no me estaría rompiendo la cabeza para saber de qué se trata este nuevo chiste).
Lo raro es que ayer prácticamente no vi a Aoe-san y, por ende, no tuvimos oportunidad de hacer absolutamente nada. Lo único que pasó fue que, en la noche, Aoe-san tuvo un accidente al salir de la ducha y se golpeó el pie bastante fuerte, pero como el muy cobarde le tiene miedo a las agujas y prefiere evitar todo aquello que tenga que ver con doctores y enfermeras y, como además sabe que siempre tengo un pequeño botiquín en mi maleta, me pidió que lo atendiera. Es lo único que pasó, sólo que el hombre es muy delicado y no dejaba de gritar ni patalear mientras le desinfectaba la herida que se hizo en el dedo pequeño y le masajeaba y vendaba el tobillo (que sí estaba bastante inflamado). Se revolcaba sobre la cama como un chiquillo, quejándose que muy apretado, que soy la crueldad en persona, que lo otro… Pero, fuera de eso, no recuerdo nada más, y dudo que Haruka-san haya terminado con su novio porque el muy torpe no se fija al caminar cuando hay piso mojado, o que Tomoyo me llame cerdo por curar a alguien que no se sabe estar quieto. Además, ¿qué le pasa al coro? De la noche a la mañana simplemente me odian, cosa que realmente no me interesa tanto, a menos que se metan con mis cosas y me jueguen bromas a la hora de la comida como si estuvieran en la primaria. Gente irracional.
Tengo que hablar muy seriamente con Tomoyo. Mañana, sin falta, lo haré. ¿No se supone que somos amigos? Todo esto me suena a algún chisme que un gracioso se inventó, pero me parece que esta vez han llegado demasiado lejos y, más que nada, Tomoyo (que "supuestamente" me conoce) no debió habérselo creído sin siquiera preguntarme. Si es así, esta vez sí sabrán quién es Touya Kinomoto.
Notas de la Autora: así es, una actualización rápida. Seguramente no me creyeron la vez pasada cuando dije que actualizaría pronto, pero aquí tienen mi pequeña sorpresa. Era evidente que Touya y Aoe-san no estaban haciendo "cositas malas" en su cuarto, pero simplemente me gusta mucho imaginar la terrible transformación que la realidad sufrió dentro de la cabeza de Kentarou-kun, aunque, como todo malentendido, éste también tiene sus consecuencias. Eso sí: ¡Qué exagerado es Aoe-san con un simple vendaje! Como vemos, Tomoyo está furiosa, Haruka-san también, y los pobres Kentarou-kun y Aoe-san totalmente destrozados. ¿Touya? Perdido en medio de la confusión. ¿Y Yukito? Muchas me han preguntado por él. Oh, aparecerá su respuesta, pero antes de eso aún quedan otros problemitas por causar. Sí, si algo tenemos que aprender es que siempre, por más retorcido que esté el asunto, todo puede empeorar, haha.
Gracias a todas por sus reviews y sus buenos deseos.
Rengetsu Brief: ¡Vaya! Fuiste un poquito más allá que las demás. Nunca imaginé a Touya "casi-descuartizando" a Aoe-san, como dices, pero creo que también sería una escena interesante. Respondiendo a tu duda: yo tendría cierta envidia por Aoe-san (en ese momento); es decir, ¿cuántas personas reciben un masaje de Touya Kinomoto en el tobillo? Yo soportaría el dolor con tal de recibirlo. Gracias por tu apoyo y paciencia, aunque esta vez no te di mucha oportunidad de desarrollar esa segunda característica. Tschüs!
