Hola de nuevo... Bueno, en primer lugar, perdon si no pude publicar antes, pero aca les dejo el capitulo de esta semana. En total son 12 capitulos, asique no es taaaan largo el fic. Por otra parte, gracias a Dios que pude terminar de traducir y perfeccionar el capitulo hoy (en mi pais son las 11:20 pm). Como ya les dije antes, los personajes le pertenecen a E. L. James y la trama fue creada por RMNicky.
Solo les voy a pedir una cosaa :D dejen REVIEWS asi se si les esta gustando la historia, algun error del que no me haya dado cuenta, etc. Creanme, estoy muy ansiosa por saber su opinion sobre este fic. Besos
Ana POV
Me desperté cerca de las 2 de la mañana. Parece que duermo más cuando me encuentro en los brazos de Christian. Pero, seguía sin ser la cantidad normal de sueño de un ser humano común y corriente. Trate de salir de los brazos de Christian, y encontré la forma de hacerlo sin despertarlo, y camine hacia el baño. Difícilmente me hacía bien el considerar que no estaba comiendo lo suficiente, pero recientemente me ha estado enfermando el incorporar tanta comida a mi organismo de forma tan repentina. Mi cuerpo no estaba acostumbrado.
Por supuesto, el tamaño de las comidas que Christian me daba no eran enormes… bueno, algo así… cualquier cantidad se sentía abrumadora para mí, pero comparado con lo que la gente normal come, había una pequeña diferencia. Y Christian no me iba a dejar saltearme las comidas… en realidad, cuando lo hice, fui azotada…
Llegué al baño, luego antes de irme, hice lo que no podía evitar hacer.
Mirarme al espejo.
Me miré desde cada ángulo que pude, lo cual eran los costados, el frente y la parte de atrás, diablos, si hubiese sido seguro lo hubiera hecho de cabeza. Pero ninguno de mis reflejos me complacía. Para nada. Estaba engordando. Estaba engordando tanto. Sentía que había ganado 45 kilos. En una sola noche. Bueno, en dos noches. Mis manos se convirtieron en puños.
Estoy engordando tanto.
Es como ahogarse; ser sofocada.
Cada medio quilo es un fallo. (como que falla por cada medio kilo ganado, entienden?)
¿Por qué arruinaste esto y les dejaste darse cuenta?
Dios, eres tan estúpida.
¿Por qué no solo morir?
Lágrimas llenaron mis ojos y cayeron por mis mejillas, mientras que me deslizaba al suelo. Llevé mis rodillas hacia mi peso, y enrollé mis brazos alrededor de ellas.
Por favor… por favor… solo haz que pare. Haz que termine. No quiero sufrir de nuevo.
Amaba a Christian y a mi mamá, ¡por supuesto que lo hacía! Pero, sabia cuanto los estaba lastimando, cuanto les dolía cada paso que daba. Ellos estaban estresados y tristes, ¡y todo era por mi maldita culpa!
Miré hacia arriba y agarre papel higiénico que había en un rollo que se encontraba cerca e intenté limpiar mi cara. Entonces, cada parte de mí se tensó cuando vislumbre algo debajo del mostrador del baño. Quede casi en trance y camine hacia el objeto. Era exactamente a lo que le tenía miedo, anhelo, anticipación y esperanza. Una balanza. Creí escuchar un 'crack' en la habitación de al lado y escuché por un momento, confirmando que Christian seguía dormido. Tomé un hondo respiro, y me mantuve en mi lugar. La siguiente cosa que hice, fue sacar la balanza de su lugar.
Tuve el presentimiento de que no debería hacer esto. Christian no estaría feliz.
Pero eso es solo si él se entera… Dijo la pequeña voz en mi cabeza que había sido mi amiga más cercana en mis años de adolescencia, la había nombrado Annie.
Asentí, ¿pero qué pasa si se da cuenta?
Se inteligente. Él está dormido.
Quería esto, no, yo necesitaba esto. Me debatí entre qué prenda debería quitarme, pero me di cuenta de que no iba a tomar mucho tiempo. No quería arriesgarme, aparte, solamente estaba usando mi remera y mis bragas. Me subí a la balanza y todo pareció estar en cámara lenta mientras que veía los números subir.
Mi respiración se tornó cada vez más rápida y no escuché la puerta abrirse, dejando entrar a alguien atrás mío.
Cubrí mi boca mientras una nausea y el auto-desprecio me retorcían el estómago cuando los números siguieron aumentando.
¡Smack!
"Ow" jadeé, cuando una mano muy familiar hizo contacto con mi trasero, distrayéndome por el hecho de estarme sacando de mi lugar, arriba de la balanza. Sentí su mano agarrándome del brazo y llevarme hacia la habitación.
"Christian" susurré.
Él estaba enojado, podía verlo. "Una parte de mi quiere azotarte hasta sacarte toda la mierda viviente de adentro" dijo fríamente.
Palidecí, pero tome un hondo y tembloroso respiro. "No lo merezco"
"¿No lo mereces?" Preguntó incrédulo. "¡Pude ver tu cara cuando estabas sobre esa balanza, Ana! ¡Puedo ver lo que te estás haciendo a ti misma! ¡Estas matándote lentamente, y eso termina ahora!" dijo, inquietantemente tranquilo, dando un paso hacia mí.
"¡Simplemente no puedo parar Christian! ¡Tú no lo entiendes!" Lloriqueé, finalmente llegando a mi punto de quiebre. "No puedo, no puedo. Lo necesito, tu no lo entiendes, ¡tú no lo entiendes!... Yo-yo no quiero ser azotada."
El me miro cautelosamente por unos pocos minutos, entonces, suspiró.
"Tú no mereces ser azotada." Declaró, exhausto. Me congelé, ¿qué?
"Tienes razón, Ana." Murmuró, y algo en su voz hizo que parara de respirar. ¿Él me estaba dejando?
"No sé qué hacer" susurró.
"Tal vez no deberías haber vuelto aquí" Yo susurré, finalmente terminando sus pensamientos. Su cabeza se dirigió hacia arriba a toda velocidad, y de repente él tenía una expresión determinada, y mi barbilla se encontraba entre sus dedos, los cuales mantenían mi cara mirando hacia la suya.
"No digas eso, Ana." Susurró. "No me arrepiento de haber venido hasta aquí para nada."
Dolía como el infierno pero puede ver una pequeña oportunidad. No quería lastimarlo, lo quería aquí conmigo, pero si no hacia esto ahora, iba a lastimarlo.
Era una ruptura limpia.
"Desearía que lo hicieras." Susurré, "quiero que te vayas, Christian" alejé mi cara de sus dedos.
"Tú no quieres decir eso" Él susurró, miserablemente.
"Lo hago," Respondí "no te quiero aquí."
Hubo silencio por unos pocos segundos, los cuales aproveché para alejarme de él. Cada paso se sentía como millas.
Me di la vuelta, quedando de espaldas a él.
"¿Por qué?" preguntó, y yo me congelé.
¿Por qué, por qué, por qué, por qué, por qué?
Estrujé mi cerebro en busca de una razón.
"¿Es porque te castigo? ¿Me tienes miedo?" El preguntó, esta vez no pude controlar la urgencia, me di vuelta.
"No… Christian. No es por eso." Lagrimas caían a través de mis mejillas, contra mi voluntad. "¡Estoy lastimándote! ¿No puedes verlo? ¡A ti y a mi madre! ¡Los dos estarían mucho mejor si estuviera muerta!"
Él cerró el espacio que nos separaba, y la próxima cosa que sé, estaba siendo empujada hacia la pared, mis manos a cada lado de mi cabeza.
Luego, sus labios estuvieron en mi oreja.
"Nunca. Jamás. Digas eso sobre ti misma de nuevo. ¿Me entiendes?" Él preguntó fieramente.
"Es la verdad Christian" Susurre con la mirada vacía. Él dejo ir una de mis manos y rápidamente sostuvo mis dos muñecas por sobre mi cabeza con solo una de sus manos. Con la que le quedaba libre, apretó mi trasero, lo cual hizo que me parase en las puntas de mis pies.
"Ow" protesté.
Él me dejo ir. "No la es." Lo dijo con tanta vehemencia, que me dejo sin palabras. Me desmoroné y él me agarró y me rodeó con sus brazos. Sollocé en su pecho. Parecieron horas antes de que mis sollozos se convirtieran en hipo. Y en todo ese tiempo, él solo me sostuvo y susurró cosas reconfortantes en mi oído.
Tome un hondo respiro, "¿la amas?" Susurré.
Sus cejas se fruncieron en confusión y me di cuenta cuan a azar era esa pregunta. De repente deseé no haberla hecho.
"¿A quién, Ana?" Preguntó, con un deje de confusión en su voz.
Sacudí mi cabeza, queriendo echarme atrás con todo el corazón.
"Anastasia." Me advirtió, en esa voz que manda un escalofrío directo a mi espina.
"Elena." Susurré. Él se congeló.
"No." Gruñó luego de unos pocos segundos.
"¿Tú quieres un estilo de vida como el que ella guía? ¿La cosa de Dom-Sub? (en inglés se dice Dom al amo o dominante y Submissive a la sumisa, traducido quedaría algo como 'Amo-Sum' o 'Dom-Sum')"
Christian suspiró, viéndose dolido y sentí como si él hubiera envejecido 20 años, "Siempre tuve un gusto especial por ello Ana, pero ya no lo necesito como solía hacerlo. Perderte… Me abrió puertas que no sabía que existían."
Me quede en silencio y él tomó mi barbilla entre sus dedos de nuevo, moviendo mi cara de forma que pudiese verlo a los ojos.
"¿En qué estás pensando?"
"¿Es-es así como estamos viviendo ahora?"
"No." El contesto. "El estilo de vida Dom-Sub es un poco más… severo."
"Pero… tiene los mismos principios"
"¿Por qué dices eso?" Susurró.
"Elena, Elena ella… Cuando actuabas o hacías algo mal cuando eras más joven; ¿ella que hacia?"
Él se encogió, "Ella me golpearía".
Di un paso hacia adelante y tome su mano en la mía, "¿y entonces qué?"
Él miro hacia abajo, encontrándose con mis ojos, su expresión era confusa y vulnerable.
"¿A dónde estás yendo con esto?" Él cuestionó.
"Por favor… solo respóndeme." Repliqué.
Él suspiro y cerro sus ojos, "Ella me follaría."
Unos segundos de silencio siguieron a su respuesta.
Entonces, abrió sus ojos de golpe, aparentemente entendiendo lo que estaba pensando.
"Eso no es lo que somos."
"¿Entonces que somos?" Susurré. "Cuando actúo mal, me azotas. Entonces, después de eso… me confortas"
Muerdo mi labio. Esto podría ser el verdadero fin de todo, dependiendo de lo siguiente que él dijese. Christian dio un paso hacia adelante y, con sus dedos, libero el labio que mis dientes estaban sujetando fuertemente.
"No hagas eso." Me regañó suavemente.
Cuando estuve a punto de decir algo, él puso su dedo índice en mis labios.
"Nuestra relación no es lo que tuve con Elena. Ana, por favor… Pensé que lo sabias… Cuando te azoto, si tu realmente crees que no lo mereces, dime y no lo hare. Nosotros somos iguales y nunca más te voy a tratar como si fueras un objeto. Segundo, nosotros no follamos, nosotros hacemos el amor. Te conforto porque te quiero y tú estas lastimada en estos momentos. Solo te azoto cuando te pones a ti misma en peligro. Elena me golpearía en cualquier momento en el que cometiera una mínima infracción o no la satisficiera de alguna manera…" Su voz fue bajando su volumen al final de la oración. Él me miró. Christian no me había mirado a los ojos durante su pequeño discurso, y cuando lo hizo vio las lágrimas corriendo por mis mejillas.
"Ana, oh por Dios, Ana, ¿dije o hice algo mal?" él preguntó.
"No." Susurré y le sonreí. "Cuando estabas hablando siempre dijiste que me azotabas. Elena te golpeaba. Tú dijiste que hicimos el amor. Elena te follaba."
Christian tragó y asintió con la cabeza. "Lo dije en serio."
"Tu dijiste todo bien," susurré "no quiero que cambiemos."
Y me di cuenta, estaba diciendo la verdad. Lo necesitaba. Lo necesitaba por quien él era. Él me abrazo por la cintura y me levantó del piso de al lado de la puerta, donde nos habíamos arrodillado.
"Que dices si, te pruebo cuan diferente es nuestra relación sexual a la que compartía con Elena…"
Me reí y puse mis brazos alrededor de su cuello mientras él me acunaba en sus brazos y me llevaba hacia la cama.
Él sonrió y me paró sobre mis pies, jalándome cerca.
Le dio una palmadita a mi dolorido trasero, haciéndome estremecer.
"Vamos a tener que tener cuidado con esto…"
Me sonroje furiosamente, y el rió.
"Eres un idiota" Murmuré, sonriendo.
"Oh, ¿lo quieres jugar de esa forma?" Él pregunto, juguetonamente, metiendo su mano en el cajón de la mesita de luz, sin dejarme ver lo que estaba agarrando.
Entonces, sujetó mis brazos por detrás de mi espalda, y de repente sentí el metal frio de las esposas siendo asegurado alrededor de mis muñecas.
Mi respiración se tornó más rápida.
Oh Dios.
