Viernes 22 de Septiembre

Parece como si el tiempo se hubiera detenido desde hace días. Han sucedido tantas cosas en tan poco tiempo, que sinceramente hay momentos en los que me cuesta trabajo asimilar qué es verdad y qué no lo es, y lo peor es que todo gira alrededor de un mismo tema: Touya.

Después de lo que pasó el lunes, se volvió un poco incómodo convivir con él, a pesar de que pensé que todo se resolvería pronto, pues Kentarou-kun me comentó al día siguiente que Touya prácticamente había ido a su habitación a decirle que no estaba interesado en nadie más que en él. Entonces es cierto que todo cambió, pero no precisamente para bien: Kentarou-kun tarareaba canciones todo el día, feliz, y Touya se comportaba de una manera extraña con él. ¿Y yo? Estaba excesivamente irritable, y lo peor es que no sabía ni por qué ni podía culpar a mis hormonas. Supongo que me molestó que Touya no me dijera sobre sus sentimientos hacia Kentarou-kun y se empeñara tanto en negarlos cuando se supone que somos amigos y confiamos uno en el otro. Me sentía incómoda y preferí evitarlo, además de que aún estaba muy apenada por todo lo que ocurrió en mi recámara (uno no se recupera tan fácilmente después de ver a alguien como Touya desnudo en el baño, no importa si es homo o no). Creí que sólo necesitaría unos días, pero entonces llegó lo peor:

Ayer por la mañana encontré una carta en la entrada, como si alguien la hubiera deslizado por la puerta durante la noche. Era de Kentarou-kun. Resumiendo, el pobre estaba destrozado por culpa de Touya, pues lo "descubrió" (no exactamente, pero casi) teniendo relaciones (sí, ¡relaciones sexuales!) ni más ni menos que con Aoe-san. Kentarou-kun nunca mentiría sobre algo así, de modo que debe ser verdad. Lo terrible es que todos habíamos caído en el cuento de que Aoe-san estaba enamorado de Haruka-san, pero resulta que no era más que una pantalla para no salir del clóset, aunque Kentarou-kun insiste en defenderlo diciendo que probablemente ni siquiera él sabía que era homo (yo no me lo creo tan fácilmente).

Estoy furiosa, además de triste por Haruka-san, pero más que nada terriblemente desilusionada: al final, Touya no es, ni por asomo, el noble hermano de Sakura-chan que creí que era. Después de tantos años de conocerlo, nunca imaginé que sería capaz de una bajeza así. Ahora, Kentarou-kun y Haruka-san tienen el corazón destrozado, todo por su culpa.

"Es un idiota, no vale la pena llorar por él", escribió Kasumi-kun en dos hojas y las dejó sobre sus respectivas camas para que no lo olvidaran. Nadie esperaba algo así de él. Lo malo es que, aunque en un principio sólo íbamos a decirle a Haruka-san, al final prácticamente todo el coro terminó enterándose (creo que fue mala idea comentarlo en nuestra habitación, pues las paredes de este hotel son muy delgadas), y ahora la situación se ha vuelto insufrible: durante los ensayos todas las miradas se han estado centrando en Touya, al grado de que podría cortar el aire con mi navaja de bolsillo –si la llevara conmigo al teatro, claro. Es como si fuera la gota que derramó el vaso, pues desde ayer le han estado jugando una suerte de bromas pesadas a Touya, aunque no sabemos quiénes son los autores; es como si cada quien se estuviera vengando a su manera no sólo de parte de Kentarou-kun y Haruka-san, sino porque son varios (hombres y mujeres) los que se han enamorado de Touya y han salido con el corazón roto. A ratos, incluso a mí me da lástima. Quizás eso es lo peor, pues he tratado de odiarlo por lo sucio que nos jugó a todos, pero no es fácil después de tantos años. Sin embargo, no dejo de estar molesta; de hecho, estaba tan furiosa ayer que terminé por decirle todo en su cara: que era un cerdo, que estaba decepcionada de él, y que no volvería a hablar con él si no se disculpaba por lo que había hecho y trataba de encontrarle una solución a lo que había ocasionado.

¿Qué hizo Touya? Mirarme como si le estuviera hablando en sánscrito, voltear para todos lados como si me estuviera refiriendo a alguien más y responder con un simple y desvergonzado "¿Qué?" que para mí fue el colmo, de modo que lo dejé por la paz y me fui de ahí. Pero hoy él volvió a buscarme. Se veía furioso, y no me refiero a su clásico ceño para intimidar a los que no lo conocen, sino a algo diferente en su mirada, algo que no veía en él, creo, desde que era pequeña. En fin, después del ensayo (no lo vi en todo el día, aunque supe que me buscó en la mañana) se acercó para interrumpir una plática entre Haruka-san y yo. Haruka-san casi se le lanza al cuello para ahorcarlo ahí mismo, y creo que lo hubiera hecho si yo no se lo hubiera impedido, pero Touya ni siquiera parpadeó y me tomó de la mano para llevarme aparte, no sin antes mirarla a ella y decirle (aunque pareció más amenaza que otra cosa) "también voy a hablar contigo después".

Cuando por fin estuvimos solos lo primero que dijo fue "Ninguno de los dos se moverá de aquí hasta que me digas qué demonios está pasando", y también me exigió explicarle a qué me refería al llamarle cerdo y todo lo demás. Al principio no pude creer que tuviera el cinismo de exigir una explicación después de todo, pero luego pensé que, si quería que se lo dijera, entonces no me callaría una sola palabra, así que me solté y hablé, hablé y hablé hasta que no quedó nada por decir. Sentía la cara roja del coraje al terminar, pero Touya, en cambio, estaba pálido como una estatua de mármol. Esperé que me dijera algo, que lo aceptara o lo negara, pero lo único que dijo después de mis 10 minutos de monólogo fue el mismo y repetitivo "¿Qué?" del otro día. "Ahora sí…", pensé yo, y me largué. Esto sí que el colmo.

Es como si el mundo se hubiera vuelto loco. Si alguien como Touya es capaz de hacer este tipo de cosas sin pestañear y todavía fingir demencia o amnesia temporal, no me imagino lo que harán los demás. Si voy a terminar como Kentarou-kun o la pobre Haruka-san, gracias, pero prefiero no enamorarme. Hablando de esto, Kasumi-kun decidió salir el otro día con la "graciosísima idea" de que estoy enamorada de Touya y por eso me afecta tanto lo que él hace, como si yo no fuera a darme cuenta de mis propios sentimientos. Creo que se golpeó la cabeza, o simplemente es su famoso sentido del oportunismo para decir las cosas más inadecuadas.

Por ahora ya estoy harta de tanto problema sentimental. Ya no es como los viejos tiempos en los que el mayor problema de esa índole que teníamos era cuando la despistada Sakura-chan no se daba cuenta de lo loco que estaba Li-kun por ella. Al menos esa historia terminó bien. Espero que ésta también lo haga para alguno de mis amigos; no pido que a todos, pero al menos a uno; no es mucho pedir, ¿o sí?


Notas de la Autora: No ha pasado mucho tiempo, ¿cierto? Pues sigo cumpliendo con lo prometido. Como verán, ahora no ha pasado nada "nuevo", pero sí vemos la reacción de Tomoyo frente a todo lo que ha ocurrido, sobretodo ante el "cinismo" de nuestro iracundo Touya al ir a buscarla. Ya vimos la amenaza del trigueño en el capítulo pasado de hacerles ver a todos quién era Touya Kinomoto, pero creo que las cosas no lograron aclararse, ¿por qué? Bueno, pues por lo que sea que le haya dicho Tomoyo en esta nueva ocasión. ¿De qué se trata? No desesperen (pero pueden imaginarse todo lo que quieran), pues lo sabrán muy pronto. El asunto es que este apuesto hombre no pudo hacer otra cosa que quedarse sin palabras. Lástima, será para la otra.

Muchas gracias por sus reviews! Me encanta que se estén divirtiendo tanto con esta historia como yo.

Rengetsu Brief: Vaya, cualquiera diría que no puedo sorprenderla tan fácilmente, sobretodo por lo bien que vuela su imaginación ("que Touya deslice sus manitas por mi humanidad"… la adoraré eternamente por esa frase). En fin, podemos ver ahora la "cara de Tomoyo", como usted dice, aunque las cosas no están precisamente desenredándose, pero sí están próximas a hacerlo. Muchas gracias por su review cargado de humor. Le levanta la pila a cualquiera. Por cierto, Acuarela fue actualizado hace aproximadamente un mes, no sé si leyó el capítulo ya, pero espero que le haya agradado si lo hizo. Saludos y cuídese mucho (dispense que hable nuevamente de usted, pero ya me conoce).