24 de Septiembre
Esto no puede ser peor.
Ahora que, finalmente, Yuki decidió responderme, sinceramente no sé si estaba mejor antes o después de su correo. La buena noticia es que no estoy loco ni tendré que matar a Sohma-san. ¿La mala? Resulta que es mi culpa que la gente piense que soy homosexual.
Qué buen chiste.
¿Soy amanerado? No ¿He salido con mujeres? Sí ¿He tenido alguna relación más que amistosa con algún hombre? Definitivamente NO.
De cualquier forma –de alguna MUY retorcida forma-, el malentendido nació y se reprodujo, pero no murió, y Tomoyo también cayó en él, así que, tomando el consejo de mi psicólogo personal, hoy mismo metí un poco de coraje en mis bolsillos y salí a hablar con ella por enésima vez: tenía que ser claro para evitar más problemas y que no quedara duda alguna. Sin embargo, también aproveché el momento para hacer lo que mejor sé hacer: arruinarlo una vez más.
El plan era perfecto. Las ideas eran muy claras. Entonces, ¿qué salió mal? Todo estaba minuciosamente estructurado: 1) Dirigirme a su cuarto y lograr entrar a toda costa, 2) Aclarar que no soy gay y explicar por qué no lo fui, no lo soy y nunca lo seré, 3)Redimir a mi deprimido y casi suicida compañero de cuarto y confirmar, de una vez por todas, que el sujeto no ha engañado a su novia (mucho menos conmigo), 4) Aclarar que mi antipatía (por llamarla de alguna forma decente) hacia Sohma-san se debía a una mala interpretación de su relación con las mujeres, 5) hacer las pases y 6) largarme de ahí.
Todo iba muy bien hasta el punto 3, e incluso me sentía orgulloso de mí mismo por lo bien que lo estaba logrando. Sin embargo, por alguna razón, algo se dañó a la mitad del paso 4 y mi ridículo monólogo tomó una dirección inesperada…
Todo es culpa de Yukito. ¿A quién se le ocurre meterme en la cabeza la idea de que Tomoyo me gusta así, de buenas a primeras? Ni siquiera me puedo acostumbrar a que la chiquilla ésa se haya convertido en una mujer capaz de hacer babear a una piedra, ¡y este tipo llega a decirme que estoy "enamorado" de ella! Seguramente debe estar riéndose de lo lindo, pensando en el tremendo lío que me causó. Pero no se saldrá con la suya: tendrá que pasar sobre mi cadáver antes de enterarse del ridículo que me hizo pasar hoy. La gente jura que el sujeto es un ángel incapaz de hacer daño a una hormiga, pero ellos no lo conocen como yo. Podrá tener alas –literalmente-, pero de angelito no tiene nada más.
Gracias a su magnífico correo, hoy las palabras casi se salen de mi boca, ni más ni menos que frente a ella. ¿Qué demonios estaba pensando? Casi le digo que me gusta sólo porque un psicólogo gracioso me dijo que así era. Lo peor es que ni sabía lo que estaba haciendo, hasta que ella me miró como si me hubieran crecido ramas de las orejas y eso fue más que suficiente para salir disparado de ahí.
Está bien que Tomoyo sea hermosa, tenga una voz deliciosa, un cuerpo de miedo y sea agradable e inteligente, además de que no tengo que esconderle los secretos de la familia porque los conoce todos, pero… bueno, admito que quizás no sería tan malo… si al menos no fuera la mejor amiga del kaijuu ni, por si fuera poco, trabajáramos juntos. ¿Qué pasaría si no funcionara? Es decir, voy a seguir viéndola todos los días, además de que el kaijuu no se cansaría de hacerme la vida imposible por haber lastimado a su linda amiguita porque, claro, nosotros los hombres somos siempre los culpables, los que lastiman, los que no tienen corazón, blahblahblah…
Estoy desvariando. Ese Yuki… si al menos no fuera mi mejor amigo…
Si lo hace feliz, lo confieso de una vez: sí, me gusta Tomoyo, pero no pienso quebrarme la cabeza por una simple atracción ni, mucho menos, decírselo. Lo único que tengo que evitar son actuaciones como las de hoy. Sólo espero que a esa niña no se le ocurra volver a mencionar el asunto. Sé que no podría evadirla por mucho tiempo ni mentirle si el tema vuelve a salir a flote. Es fácil mentirle al Kaijuu despistado, pero Tomoyo es de armas tomar: no puedes mirarla a los ojos e inventarle cualquier estupidez; es como si leyera a través de ti.
Dadas las circunstancias, no tuve más opción que recluirme en la habitación antes de cometer más estupideces y pasar todo el día pensando en el plan de emergencia para la contingencia Daidouji:
1. Explicarle a Aoe-san (procurando no causarle un infarto) el por qué su chica lo dejó.
2. Hablar con Sohma-san y aclarar, de una vez por todas, que mi interés sexual principal son las mujeres, seguido de las mujeres y más mujeres; es decir, los hombres no tienen cabida en este aspecto de mi vida.
3. Enfrentar al coro. Ya me enfadé de tener que revisar mi banquillo cada vez para cerciorarme de que nadie lo pintó o le embarró algún chicle (como si tuviéramos 5 años ¡Por todos los cielos, algunos ya están casados!).
4. Evitar a Tomoyo o, en el caso de que sea inevitable, no volver a tocar la conversación de hoy.
5. Enviar una carta bomba a Yuki (en mi defensa puedo alegar que, por su culpa, la credibilidad de mi sexualidad, mi salud mental e integridad personal están en juego)
De acuerdo, quizás el paso 5 no pase de ser sólo un sueño, pero espero al menos llegar hasta el punto 4. Lo malo es que una sospecha desagradable y terriblemente realista (llámesele lógica, instinto natural o experiencia) me dice que será verdaderamente complicado. Odio especialmente esta parte del plan.
Además, el 4 es mi número de mala suerte.
Mañana, sin duda, será un largo día.
Notas de la autora: Lo sé, lamento terriblemente la demora en la actualización, pero apelo a su comprensión de que a veces la vida se torna un poco difícil y no nos es tan fácil cumplir nuestras metas. Además, decidí reescribir por completo el capítulo. A mi favor espero poder decir que me gusta más como está ahora. En resumen no es nada inesperado y más que nada se centra en cómo nuestro protagonista quedó vuelto casi loco con tanto lío… ¡oh, momento! ¿Acaso Touya no acaba de admitir que le gusta la chica? En realidad, leyendo entre líneas es más que claro que no solamente le gusta, pero… bueno, ya veremos.
Agradezco mucho su descomunal paciencia y lamento tener que pedir nuevamente algo de ésta, pues no podré actualizar antes de mes y medio (mínimo), pues durante 5 semanas estaré en la sierra, aislada de cualquier medio electrónico, por lo que evidentemente ff. Net y ustedes estarán muy lejos de mi alcance.
Esperando que el capítulo haya sido de su agrado (en lo personal, me gustó especialmente el nuevo rencor del trigueño hacia el número 4), me despido nuevamente, deseando poder actualizar y saber de ustedes lo más pronto posible.
Por cierto, apenas comencé a responder reviews, así que espero acepten mis disculpas quienes no han recibido respuesta. Sé que es mi error, pero no quiero irme sin antes subir el capítulo.
Lágrima-de-luna: Lamento muchísimo el haberte mortificado. Sinceramente no me ha ido de lo mejor, pero aún con tanto altibajo no tengo derecho a quejarme ni, mucho menos, de preocuparte (a ti o a alguien más). Muchas gracias por tus comentarios niña rara (¿?)
Victoria: Muchas gracias por la comprensión (de verdad se aprecia el detalle). ¿Sabes? No he pensado aún en plasmar a Sakura, pero me han planteado la idea un par de ideas y, ¿quién sabe? Podría aterrizarlo en algún momento. En fin, efectivamente nos acercamos (lenta, pero constantemente) al final. Ya veremos qué pasa ;-)
