Disclaimer: Los personajes son de J L James y la trama, de RMNicky... Yo solo traduzco ;)
Ana POV
No podía sacar la pregunta de mi cabeza…
¿Por qué el Dr. Moreno preguntó todas esas humillantes preguntas?
Es decir… Si, Christian me azotaba, y podía fácilmente admitir eso a mí misma. Incluso algunas veces fui capaz de reconocer que yo… lo merecía.
"Ana." Salté ligeramente, y mire hacia arriba a uno de los enfermeros que me estaba mirando. "¿Estás bien?" Preguntó él.
"Sí." Dije con voz ahogada, me aclaré la garganta.
"¿Podrías tratar de comer algo, por favor?"
Suspiré, sintiendo mi estómago enfermarse, "¿Puedo comer solo uno de los Ensure (N/A: Ensure significa 'asegurar' o 'seguro', por lo que no encontré una traducción apropiada. La pregunta es 'Can I just have one of the Ensure?')?" El enfermero pareció shockeado, tal vez habiendo esperado una pelea, pero asintió.
Limpié mi plato, y volví a sentarme sintiéndome desanimada.
El enfermero dejo uno de los horribles bebibles proteínicos enfrente de mí, pero no peleé, y tomé unos pocos sorbos. Mis labios temblaron mientras pensaba en el pequeño beso que Christian me había dado más temprano… lagrimas llenaron mis ojos.
Lo extraño.
Escuché una tranquila conversación y mire hacia arriba, mi comportamiento debe de haber alarmado al enfermero, porque él estaba en el teléfono ahora, hablando seguramente con el Dr. Moreno.
"¿Ana, vendrías conmigo por un momento?" Preguntó el enfermero, colgando el teléfono. Lo miré confundida y el asintió con su cabeza en dirección a la puerta. Me paré y lo seguí.
"¿A dónde estamos yendo?" Susurré.
"El Dr. Moreno me pidió que te llevara a su oficina. Quiere verte."
Estaba un poco confundida, usualmente las chicas solo tienen una sesión por día porque él no quería que nos volviésemos dependientes de él. Pero, no peleé por ello y, en cambio, entré en la oficina cuando el enfermero me abrió la puerta.
La puerta se cerró detrás de mí con un resonante 'click' y un extraño e inexplicable sentimiento de terror se instaló en mí. El Dr. Moreno se paró y se inclinó sobre su escritorio.
"¿Qué está pasando Ana?" Preguntó, "¿El enfermero dijo que algo te estaba entristeciendo?"
Sacudí mi cabeza, "Estoy bien."
"Déjame ayudarte, Ana." Dijo, acercándose y tomando mi barbilla con su mano.
Traté de dar un paso hacia atrás, pero su mano me tomó más firmemente.
"So-solo extraño a Christian." Susurré, repentinamente nerviosa.
"Él no es bueno para ti."
Me quedé inmóvil, "¿De qué estás hablando?" Pregunté, a la defensiva.
"Ustedes dos no son compatibles. Él no es bueno para ti. Y personalmente, creo que él es lo que te llevó a tu D.A."
¿Qué demonios?
"No estás en lugar de decir eso." Dije fríamente.
"En realidad, lo estoy. Soy tu doctor."
"No me importa una mierda." Repliqué, sintiendo mi lado confianzudo salir a flote. Podía pasar por alto muchas cosas, pero cuando alguien comenzaba a dañar a mi familia y a las personas que amaba…
"Poné tus putas manos lejos de mí." Dije, tratando de alejarlo. Él tomó mis manos y las sostuvo a cada lado de mi cabeza. "Esto es acoso sexual."
Él movió mis manos y las juntó por sobre mi cabeza, bloqueándolas con solo una de las suyas, entonces, tocó mi cara con el pulgar de la mano que no estaba usando, hasta que llego a mis labios.
"¿Esto es lo que hacés?" Pregunté, casi sin aliento mientras trataba de alejarme.
"¿De qué estás hablando?"
"Trabajas acá. Porque, las chicas de acá están débiles, física y emocionalmente. De esa forma, podés tomar ventaja de ellas, y cuando hablan sobre ello, decís que están teniendo un episodio o algo. Sos un bastardo."
Sus ojos se oscurecieron, y yo supe que había adivinado correctamente.
"Dejame ir."
Él sonrió, una sonrisa que me puso la piel de gallina, "Tú piensas que es fácil, ¿no?" Gruñó, su agarré se hizo más fuerte, doloroso, y su mano se movió hacia abajo para tocar mi busto y apretar mi pezón a través de mi remera y mi corpiño.
Asique… hice lo que cualquier mujer respetable hubiera hecho… y escupí en su cara.
Él dejó salir un sonido de disgusto, shockeado, y su fuerza flaqueó mientras se limpiaba la cara. Tomé esa preciosa oportunidad y le di un rodillazo en la ingle. Soltó un grito, sobresaltado, y cayó al piso, y yo sentí una mano envolver mi tobillo, y grité mientras caía, golpeándome la cabeza con la esquina de su escritorio. Entonces, todo se volvió negro.
Cuando desperté, estaba en un pequeño cuarto, recostada sobre una camilla de examinación. Me senté, mi cabeza estaba palpitando dolorosamente, y repentinamente me congelé. Estaba en una de las solitarias celdas de confinamiento que eran usadas por las chicas que eran un peligro para sí mismas o para el resto. No había ningún mueble a los lados de la cama, ni ventanas, ni otras personas. Estaba sola.
No… de ninguna manera.
Lágrimas rodaron por mis mejillas, ¿qué ha pasado?
Miré mis muñecas, las cuales dolían y ví marcas de manos. Todo volvió a mí.
El Dr. Moreno me arrinconó y atacó en su oficina.
Me debatí entre no gritar o hacerlo hasta que ellos vinieran a mi y decirles lo que había pasado pero yo sabía… era su autoridad contra mi impotencia.
No tuve otro segundo más para terminar esos pensamientos cuando se abrió la puerta, haciendo que saltase.
Estaba shockeada por ver la cara triste de Christian.
"¿Christian?" Susurré. Sus ojos grises me miraron.
"Tienes 5 minutos." Dijo la enfermera, "nosotros podremos ver todo." Agregó, señalando una pequeña cámara.
Christian asintió solemnemente, y la enfermera nos dejó solos.
"¿Qué está pasando?" Susurré. Él se acercó a mí y tomó mi mano entre las suyas.
"Atacaste al doctor, Ana. Él dijo que había una buena posibilidad de que no recordases porque experimentaste un quiebre psicótico… luego caíste y te golpeaste la cabeza."
"¿Qué?" Jadeé. "No Christian… por favor… por favor decime que no crees eso."
Él me miró confundido, "Ana…"
"Christian, por favor vos sabés tan bien como yo que no atacaría a una persona. Tengo un D.A, ¡no soy homicida! ¿El doctor me atacó a mí!" Christian estaba inmóvil, con dolor en sus ojos.
"Ana… él ha sido doctor por 10 años, tal vez vos solo-"
"¿Me quebré? ¿Alcancé mi límite? ¡No lo hice Christian, por favor! ¡Tenés que creerme!"
Él suspiró, "Está bien. Decime lo que pasó."
Me paralicé, shockeada porque él de verdad iba a escucharme.
"¿De verdad vas a escuchar?" Él pareció en shock.
"Claro. Puedo confiar en ese doctor, pero te amo, y siempre vendrás primero."
Lágrimas llenaron mis ojos, caminé la distancia que nos separaba. Él abrió sus brazos y me estrechó en ellos.
"Hablá conmigo, Ana." Sonreí tristemente, y me alejé solo un paso, para mirarlo a los ojos.
"Estaba triste anoche y uno de los enfermeros llamo al Dr. Moreno y él hizo que me llevasen de vuelta a su oficina. Cuando estaba ahí… él me puso contra una pared, y me tocó…" Mi voz tembló y me refugié en sus brazos una vez más, y Christian no lo cuestionó.
"Ana, ¿estas segura?" Susurró, y escuché la apenas contenida furia escondida en su tono.
Asentí, "Por favor, Christian… ¿confiás en mí?"
Él deshizo nuestro abrazo, "Absolutamente." Dijo suavemente.
Sonreí, "Tengo una prueba." Susurré, sus ojos se ensancharon.
"¿Cuál?"
"No es mucho…"
"Decime." Ordenó tranquilamente.
Asentí, sonriendo levemente por el tono de su voz que se había vuelto tan familiar para mí a lo largo de las semanas. Siempre me las arreglé para apretar sus botones.
Empujé la manga de mi remera hacia arriba, de forma que se pudiera ver mi muñeca. Él la tomó gentilmente y recorrió el oscuro moretón con las yemas de sus dedos, "Hijo de puta." Gruñó, "Lo voy a matar. Dame tu otra muñeca."
"Christian estoy-"
"Dame tu otra muñeca." Repitió en tono disciplinante.
Suspiré, y extendí el brazo, él subió la manga para revelar marcas casi idénticas.
Un gruñido salió de lo más profundo de su garganta, y él empezó a caminar hacia la puerta.
"¡No!" Chillé, "No me dejes." Christian suspiró, pero no tomó ningún otro paso hacia la puerta, y en cambio, volvió hacia donde me encontraba.
Él me envolvió con sus brazos una vez más.
"¿Cómo hiciste para que te dejen entrar aquí?" Pregunté, escéptica.
Sentí su pecho vibrar, por una risa contenida, "El dinero puede hacer muchas cosas, Anastasia."
Me alejé un poco, "¿Los sobornaste?"
Él asintió seriamente, "Si, haría muchas cosas por vos." Me reí, y volví a acercarme. Después de 2 minutos, besó mi frente, "Dejame ir a hacerme cargo de esto, Ana."
Hice un mohín, y él acercó sus labios a mi oreja, "No pongas mala cara, solo los niños lo hacen, y los niños son castigados."
El aire dejó mi cuerpo mientras que él aprovechó mi momento de shock y presionó sus labios contra los míos. Lo besé de vuelta ansiosamente y él soltó una risa entre dientes, y besó la punta de mi nariz. Luego, sonrió sabiendo exactamente lo que provocaron sus palabras en mi cuerpo. Porque esa única oración era más un chiste que una amenaza.
Él salió de la celda de confinamiento, y yo fui dejada sola en el pequeño cuarto.
Cuando trajeron mi primera comida, la miré, pena corriendo por mis venas, pero alcancé la bandeja y tomé los trocitos de manzana, sabiendo que en este mismo momento… Christian estaba peleando contra el hospital por mi 'libertad', lo escuché de una enfermera que entraba y me cuidaba de a ratos.
Cuando ella había estado hablando, ella no sabía que el hombre allí afuera que estaba peleando por la liberación de su novia, era Christian y que su novia, era yo.
Sonreí ante tal pensamiento, y comencé a comer más, sabiendo que si Christian estaba dispuesto a esforzarse para protegerme así, entonces yo debía devolverle el favor por lo menos tratando de mejorar. Una parte de mi quería ponerse mejor, de todas formas, y aunque era difícil de aceptarlo, yo sabía que lo necesitaba. Usé toda la fuerza que poseía para concentrarme en esa pequeña parte de mí hasta que comenzó a florecer en mi pecho, y casi sin darme cuenta… ya había terminado la comida en frente mío.
Llevé mis piernas hacia mi pecho, y esperé hasta que la batalla interna que sentía que se estaba desatando entre 'Steve' y mi fuerza interior, terminase.
Después de unos minutos sentí como 'Steve' se debilitaba, y suspiré aliviada porque la batalla hubiese terminado.
Hablando de 'Steve'…
Todavía quiero saber por qué elegí ese nombre. Pensé inútilmente.
Suspiré, y recosté mi cabeza contra la pared, sintiéndome hinchada, al igual que cada vez que terminaba de comer. Pero estaba convirtiéndose poco a poco menos molesto.
Lentamente, mis pensamientos se volvieron confusos, y me sentí exhausta mientras mi cuerpo trabajaba para digerir comida por primera desde el incidente con Rebecca.
Oh Rebecca…
Pensé en ella y en cuan miserable sabía que ella debía ser. Ella perdió sus padres a los 9 años, su hermano mayor Thomas la dejo aquí una tarde y nunca volvió. Ella estaba sola. Yo no, y tomé ventaja de mi suerte. Y, decidí entonces –probablemente en contra de mi mejor juicio- que la iba a ayudar.
Tenía que hacerlo.
El es un verdadero hdp!, dios, casi lloro cuando traducia este capitulo, me enoja tanto!
Volviendo a la realidad... Perdon por haber tardado en actualizar, pero alguna vez sintieron que no quieren hacer nada? Bueno, a eso sumenle el calor de 35º que estuvo toda la semana y parece que no se va y como resultado me van a tener a mi sin hacer nada *cofcofVAGAcofcof*
Como siempre, les pido que dejen RVW y les recuerdo: QUEDA SOLO UN CAPITULO! Cuan bueno es eso?
Saludos, besos, felices vacaciones, etc... Hasta la proxima! :D
