28 de Septiembre:

El martes pasado nos trepamos a un avión en Sapporo para volar hasta Fukuoka a cerrar las celebraciones del Asian Month que tienen lugar aquí, justamente al otro extremo del país. Volvimos al sur y eso usualmente significa una cosa: no falta mucho para regresar a casa.

¡Oh, sí! Y claro que cabe mencionar que fue justamente gracias a eso que recordé las bondades de no estar cargando con el piano de cola a todas partes, o nuestro transporte se habría complicado de una manera que no quiero ni imaginar.

En Fukuoka he tenido oportunidad de hacer algo que de plano no pude hacer en Sapporo: salir a pasear un poco por las calles para despejarme y huir de todo el bullicio que ha significado el coro desde que declaré (o, mejor dicho, aclaré) que no soy gay, aunque no puedo declararla una misión exitosa, porque estos tipos te salen hasta por debajo de las piedras tan sólo para preguntarte sandeces como "¿por qué nos hiciste creer que eras homo si no era cierto?"

Ah, porque así es como los artistas se hacen famosos hoy en día, ¿no? Bola de idiotas, en primer lugar, ¿cómo que fui YO el que los hizo creer semejante cosa? Ahora resulta que es mi culpa…

En fin, menos mal que el castillo Fukuoka (1) no es la gran cosa, o habría lamentado tener que salir de allí en cuanto vislumbré a un grupo del coro tomando fotos, seguramente listos para asediarme con sus necedades (y no es que me esté volviendo paranoico… ¡es que ya lo estoy!).

Y para colmo, reivindicándome en el buen oficio de ser mi propio verdugo, ayer se me ocurrió la fabulosa e insuperable idea de hablar con Shinto-san sobre mi problema (dígase: sentimientos) con Tomoyo. Claro, ¿acaso no es lo que toda persona cuerda hace? Me refiero a hablar de esa clase de asuntos con alguien a quien realmente ni siquiera conoces ni te conoce, que tiene fama de todo, menos de ser discreto, además de ser el mejor amigo de aquél a quien supuestamente le rompiste el corazón.

Por supuesto, cuando recuperé la cabeza y aterricé en lo que estaba haciendo tuve que advertirle que Tomoyo nunca debía enterarse de eso y él me dio su palabra… aunque el muy listillo no desaprovechó la oportunidad de decírselo a todos los demás. Seguramente Tomoyo nunca sospecharía con medio mundo cuchicheando a sus espaldas y atosigándome cada vez que ella está cerca; porque, además, no se trata de que me gusta, sino de que estoy "loca y perdidamente enamorado" de ella… sí, claro.

De hecho, después de estarla evitando durante días, ni siquiera pasaron 24 horas desde mi fatídica plática con el susodicho cuando tuve la suerte de encontrarme con ella afuera del parque-edificio Acros (2). Evidentemente, el tema no tardó en salir a colación con la sentenciosa pregunta que mejor saben hacer las mujeres: "¿No hay algo en especial que quieras contarme?" y todo aquél que tenga una madre, hermana, novia, esposa o amiga sabe lo que eso quiere decir: "te atrapé", porque, si acaso no lo saben todo, vaya que lo sospechan.

Yo, por mi parte, me sentí como ratón con la cola entre las garras del gato y comencé a hacer algo que últimamente se me da muy bien: tartamudear y sudar de las manos cual adolescente. En realidad, de no ser porque en ese justo instante pasó Fujioka-san, una de las mezzo, lo más probable es que hubiera terminado diciendo alguna estupidez. De ahí en adelante, conociéndome y sabiendo lo peligroso que sería estar a solas con esa linda chiquilla, le propuse que nos uniéramos a Fujioka-san el resto de la tarde para pasear por el parque y ese tipo de cosas, cosa que también estuvo a punto de terminar mal, pues Fujioka-san, al igual que el 99% del coro, conoce mis… bueno, mi asunto con Tomoyo, y no dejaba de hacerme gestos y sonreírme con esa mirada de "¿Cuándo se lo dirás?"

¿Que si Tomoyo se dio cuenta? No, así como tampoco se dio cuenta de los intentos de Fujioka-san por dejarnos solos, ni de las cosas que me susurraba cada vez que Tomoyo se alejaba a más de un metro de nosotros (nota: sí, estoy siendo sarcástico).

¿Acaso la discreción dejó de ser necesaria para guardar un secreto? Pero ¿a quién engaño? Más que un día, parecieran semanas desde que esto dejó de ser un secreto.

No quiero ni pensar en lo que pasará la próxima vez que hable con ella. Tomoyo no es de las que quitan el dedo del renglón, así que no me dejará en paz con eso tan fácilmente, y entonces no sé lo que haré. Por lo pronto, ya comprobé que las cosas siempre pueden empeorar.

Así que de mal en peor… ¿En qué momento mi vida pasó de consistir en tranquilas lecturas y paseos solitarios a páginas y páginas sobre una mujer que supuestamente conozco bien?

Qué lejos parecen los tiempos en que guardar un secreto significaba no decirle a nadie que tu hermana puede volar por los cielos, o que tienes un león guardián en tu casa, o que tu mejor amigo es un juez alado, o que puedes ver fantasmas deambulando por las calles. ESO, señores, era discreción, no payasadas…


(1) Castillo Fukuoka. Construido a comienzos del siglo XVII, originalmente era el más grande de la región de Kyûshû, pero fue destruido en gran parte, de modo que actualmente queda muy poco.

(2) Parque-edificio Acros. Se le puede denominar así por ser un impresionante edificio de arquitectura "verde"; es decir, un costado de él se encuentra construido de forma "piramidal", o estratificada, en donde crece un inmenso follaje con más de 35 mil plantas de 76 especies diferentes. Forma parte del paisaje de un parque al centro de la ciudad.

Notas de la autora: para todas aquellas (incluyéndome) que pensaban que tardaría otros 3 siglos en actualizar, ¡sorpresa! Resulta que las vacaciones de pascua se atravesaron y por primera vez en un buen tiempo puedo disfrutarlas de verdad… echándome a dormir como loca y escribiendo e inspirándome un poco, así que espero que este capítulo les haya gustado, porque contiene nuevamente un poco de la histeria y sarcasmo innatos en Touya. Por cierto, seguramente la mayoría imaginará cómo irá la siguiente confusión en el próximo capítulo. Creo que esta vez descubriremos algunas ideas interesantes de Tomoyo. Ah, agrego que mi parte favorita fue precisamente la última frase "ESO, señores, era discreción, no payasadas"… simplemente me encanta este buen Touya tan fastidiado, nervioso, confundido, e incluso temeroso. Y lo que se viene…

Para aquellas que tengan vacaciones en este momento, ¡disfrútenlas! Y para las que no, no se preocupen, ya llegarán. Muchas gracias por leer estas líneas y dejar sus comentarios, y también a aquellas que no los dejan, pues he notado que tengo visitantes de muchos rincones de la Tierra, incluso cruzando el Atlántico, aunque me gustaría enviar un saludo especial a aquellas personas de Chile, que son mucho más de las que había imaginado. Después del terremoto y los temblores sucesivos me quedé pensando bastante en ustedes y espero que estén todos bien. A todos, en general, les deseo mucho bien y que se cuiden.

Hasta la próxima!

Moonangel: Bueno, haha, no quería imaginarme a Touya como "afeminado" ¡pero vaya que es una imagen divertida! En fin, a veces ni yo sé cómo va a acabar esto. Hay días en que sé "exactamente" cómo será, y hay otros en los que todo cambia completamente, así que supongo que para todos nosotros, incluyéndome, será una sorpresa el cómo, cuándo y dónde. Saludos!