29 de septiembre

Parece que el destino se ha cansado de hacerme la vida de cuadritos y decidió concederme un poco de piedad.

Hoy vino Fujioka-san a buscarme a la habitación. En un principio no comprendí qué demonios haría ella aquí, pues formalmente no constituimos el vivo espíritu de la definición de "compañerismo" y rara vez nos hablamos, como ocurrió anteayer bajo mi premisa de querer evitar una conversación a solas con Tomoyo. De cualquier forma, en cuanto supe la razón por la que Fujioka-san estaba en nuestra recámara las cosas cambiaron un poco:

Resulta que tenía algunas noticias respecto a cierta chiquilla de ojos violetas. Al parecer, por la mañana Tomoyo y ella tuvieron una charla en la que el sujeto principal fui yo (acepto que eso fue como una palmadita en la espalda para mi ego) y, en resumen, Tomoyo le reveló que siente algo por mí y que quiere ser mi novia. Repito: mi novia.

El asunto es que hay dos maneras en las que se puede recibir este tipo de información: 1) pensar que es una broma y 2) volverse loco con la verdad. ¿Qué hice yo? Mientras decidía cuál camino tomaría, adopté la opción número 3: quedarse de piedra. Durante un tiempo que bien pudieron ser segundos, minutos o una eternidad, me quedé pensando en la credibilidad de Fujioka-san.

Analicemos: ¿por qué no me agrada el grupo de las mezzo en primer lugar? Por su fama de chismosas. Además, ¿qué interés tendría Fujioka-san en que Tomoyo y yo fuéramos pareja? No lo sé y no se me ocurre alguna posibilidad, excepto esa manía de las mujeres de creerse celestinas de la humanidad. Por otra parte pensemos en algo lógico: si Tomoyo tuviera alguna confesión que hacer ¿no acudiría a alguien en quien confiara, como Shinto-san, Sohma-san o Haruka-san? A decir verdad, jamás he visto que tenga demasiado acercamiento con otras personas.

Por lo tanto, dadas las circunstancias, la credibilidad de Fujioka-san estaba en seria duda. Incluso ella se dio cuenta de eso, pues me dijo "¿Piensas que te estoy engañando? Deberías saber que no gano nada si cometes un error y te humillas declarando tus sentimientos a Daidouji-san, sobre todo porque todo el coro está enterado, excepto ella".

¿Entonces por qué lo haría? ¿Por qué alguien como ella querría ayudar a que funcionara algo entre Tomoyo y yo? Sinceramente su respuesta me sorprendió: "Todos pensamos que ustedes harían una linda pareja. Quizá ella pueda quitarte un poco lo gruñón, Kinomoto-san".

Dejando del lado el hecho de que me acababa de llamar gruñón, todo lo que dijo me dejó pensando largo rato. No hablamos mucho tiempo luego de eso y finalmente se despidió, haciéndome algunas "sugerencias" para encontrar un lugar y un momento adecuado para "declararle mi amor" (estos tipos ven corazones hasta en las piedras, por lo que veo). Lo que sí me llamó la atención fue algo que me dijo antes de marcharse: "Si vas a hacer algo, hazlo ya. A ninguna mujer le gusta esperar demasiado".

Así que ésta es mi vida ahora: mis asuntos sentimentales forman parte del dominio público y eso ha abierto la puerta para que prácticamente cualquiera venga a darme consejos sobre lo que debo o no hacer. Además, entre dimes y diretes siento que ahora estoy más confundido que nunca: definitivamente me gusta Tomoyo… demasiado, lo acepto, y la quiero otro tanto, pero he pasado la mitad de mi vida viéndola como a una niña, como la mejor amiga de mi imouto, y cada vez que escucho a los demás hablar sobre "Kinomoto enamorado" siento que se me revuelve el estómago, y esto genera más preguntas que respuestas respecto a lo que realmente siento. Sin embargo, hoy sucedió algo extraño:

Después de quedarme solo y decidir creerle a Fujioka-san me quedé pensando en cada detalle de su conversación, y solamente con el hecho de recordar las palabras con las que Tomoyo supuestamente me había descrito (que incluían cosas como "magnífico", etc.), sentí ganas de brincar y gritar como un chimpancé y, peor aún, al pensar que Tomoyo "no me dejaría ir". En ese preciso instante fue como si el cielo nublado se abriera y fuera atravesado por un poderoso haz de luz y luego éste hiciera un hueco en el techo del hotel hasta llegar a mí, luego de lo cual unos angelillos renacentistas bajarían con sus nalgas al aire tocando arpitas diminutas con sus regordetas manos y revolotearían a mi alrededor con un par de minúsculas alas físicamente incapaces de sostener sus obesos cuerpos.

Estaba tan drogado por esa inusual alegría momentánea, que incluso juraría haber escuchado el vozarrón que decía "Este es mi hijo amado…" y al clásico coro de fondo cantando su halleluia.

En otras palabras, me sentí como un estúpido adolescente enamorado, y ésa es la parte terrorífica: enamorado. ¿Realmente es eso lo que me ha hecho actuar como un idiota en los últimos días o simplemente estoy confundiendo emociones? De hecho, antes de hoy ni siquiera había pensado en la posibilidad de hacerla mi novia. Sea cual sea la respuesta, no puedo seguir debatiéndome ni pienso volver a pasar por la humillación de consultar a mi psicólogo de cabecera y dejarlo burlarse de mí, así que, aprovechando que el mundo y yo parecemos estarnos reconciliando, he decidido no darle más vueltas al asunto y hablar lo antes posible con la culpable de mis problemas sentimentales.

Dicen que al mal paso darle prisa y que más vale arrepentirse que nunca haberlo intentado, así que mañana veremos si tengo razones para celebrar o para arrepentirme.


Comentarios de la autora: y así, damas y caballeros, completamos el círculo de la confusión. Tenemos a una celestina de sentimientos encontrados pretendiendo ayudar a su mejor amigo a salir con otra mujer que también quiere fungir como celestina para estos dos, y por otro lado tenemos a un hombre que le tiene miedo a la palabra "amor", pero que al mismo tiempo está decidido a dar el siguiente paso, lo lleve a donde lo lleve. ¿A qué nos suena esto? ¡A clímax! Un clímax con introducción de coro angelical, claro está.

Voy a confesar algo: este capítulo y el que sigue me agradan de una manera muy especial. Aparte del casi encuentro celestial de Touya, estamos oficialmente en el punto sin retorno para la recta final, así que abróchense sus cinturones, porque arderá Troya (sí, me encanta exagerar, ya ven…)

Gracias a todas por su incomparable apoyo y recuerden que se aceptan todo tipo de comentarios y opiniones. Les deseo lo mejor y espero que esta actualización haya sido de su agrado. Saludos a todas!

Lala-chan: ¿Qué sería de la humanidad si no existiera la confusión? En lo personal, creo que le quitaría mucho sabor a la vida. Sin embargo, lo mejor es suele ser el momento de aclararlo. Gracias por tu review y claro que nos seguimos leyendo!

Lágrima-de-luna: Bueno, ¿qué es mejor que Touya? ¡Un Touya paranoico! Así que me uno a tu celebración. Sin embargo la cosa ahora se pone mejor con el Touya decidido… algo va a pasar, jojo. Gracias por tus comentarios y la emoción que les imprimes (me encantó la ambulancia). ¡Nos leemos!