Para GirlBender: Faltan unos tantos capítulos; de esta línea de Pema de ocho años queda sólo un capítulo (y será muy largo). De la otra línea todavía faltan dos capítulos muy largos… Y quizás una conclusión (se queda en "posiblemente"), porque la semana que viene tendré exámenes de docencia.
Para todos en general, muchas gracias por leer la historia.
En el capítulo anterior de "Fly" – de esta línea temporal –
[…] Además, mañana regresa el maestro Tenzin.
-¡¿Qué?!
La pequeña se quitó los cobertores de encima, mirando con sorpresa a Jinora, quien asintió satisfecha ante la reacción de su amiga.
-Sí; escuché al maestro Aang hablando con él esta mañana. Tal vez lleguen en la tarde…
-¡El maestro Tenzin regresa! Debo estar lista; debemos dibujar una manta y hacerle un pastel.
-Detén tu marcha, Pema ¡Espérame! Vendrá acompañado de la señorita Lin. ¡Te puede hacer picadillo!
o-o-o
-Veía estos lirios – señaló Tenzin, estirando ambos brazos mientras sostenía los pétalos secos de las flores.
-¿Son los mismos que te dio aquella pequeña del templo?
-Sí. Admito que esa niña tiene un gusto refinado.
-Y tú heredaste el gusto floral como el de mi tío Aang.
-Es la naturaleza de un maestro aire; amamos la naturaleza.
-Está bien, hombre naturaleza, debes regresar a dormir. Tenemos un viaje tedioso mañana muy temprano, así que debes descansar, Tenzin.
Si amas algo…
-Levántate. ¡Tenzin llegará en cualquier instante! ¡Después de tanto tiempo ya regresa!
-Sólo cinco minutos. La cama está calientita – exclamó Aang, engurruñándose entre las cobijas.
Katara le arrojó una pesada almohada a su esposo.
-¡Hey!
-¡Luego será agua fría, cariño! Tu hijo vuelve de un viaje luego de un par de meses, y tú sólo piensas en dormir.
-Ya no soy un jovencito, Katara. Nunca sabes cuándo es la última vez que dormirás en una cama calientita.
-No quiero que seas fatalista ahora, cariño. ¡Ni siquiera en broma! Hoy es un día especial. ¡Así que levanta esto! – pidió, regalándole una golpecillo en el trasero.
Aang volvió a plegarse sobre la cama, gruñendo ante la petición de su esposa. Al ver una nula respuesta de aquél, la maestra se arrojó sobre el avatar.
-¡Eso es trampa! – reaccionó Aang, en tanto Katara buscaba cualquier manera de hacerle cosquillas por aquí y por allá, justo debajo de las sábanas.
-No lo es… Así que o te levantas o…
De repente, se escuchó que alguien llamaba a la puerta, haciendo que Katara cayera de encima de su marido, quedando impactada contra el suelo.
-¿Maestra Katara? – alguien interrumpió los juegos matinales de la pareja.
-Cariño, ¿Estás bien? – musitó Aang con ojos incrédulos, en tanto Katara le pedía la mayor discreción posible con ademanes exagerados.
-¿Qué sucede?
-Recibió una carta de su hija Kya. ¿Gusta que la deje por debajo de su puerta? – afirmó una sutil voz femenina al otro lado.
Katara se levantó del piso, y abriendo la puerta hizo una reverencia a la acólita, quien dejó la correspondencia en manos de la maestra y, acto seguido, se retiró.
-Una carta… ¿Noticias?
-Espero que sean buenas – respondió, sentándose a un lado de Aang. Ambos leyeron el contenido de la carta:
Hola, mamá.
Es probable que debiera avisar mi arribo al templo para el festival del verano. Sin embargo, la correspondencia desde la Tribu agua puede complicar las cosas. Llegaré antes de que los festejos comiencen (espero); estoy ansiosa de llegar y ver cuánto han cambiado las cosas en mi ausencia…
En este viaje no pudo acompañarme mi familia, y aunque quise traerlos bajo todos los medios posibles, terminé viajando sola. Espero que esto no les moleste ni a papá ni a ti.
Atentamente: Kya.
Katara se emocionó luego de leer las palabras de su hija.
-¡Nuestra pequeña viene al templo! ¡Espíritus! – exclamó, sin poder esconder el torrente de sentimientos que le emanaba de la piel. Justo en ese instante abrazó a Aang, quien le correspondió con ternura.
-Y Tenzin regresa hoy. Sólo faltaría que Bumi pudiese regresar para el festejo del verano. ¿Lo imaginas?
-Estaríamos juntos; tú, yo, los muchachos.
Katara suspiró:
-Los extraño. Quiero volverlos a ver, Aang.
-Yo también los extraño. Pero no podemos vivir extrañándolos; ellos también tienen su vida… pareja, hijos…
-Sigo preocupada por Tenzin.
-¿Lo dices por Lin?
Asintió ella. Aang prosiguió:
-Estarán bien, cariño. Ni Tenzin ni nosotros podemos obligarla a que tenga hijos.
-Pero está sana, fuerte; nuestro hijo ya cumplió veinticinco años, y aún no se ha casado.
-Cada quien tiene su ritmo, cariño. Nuestros hijos no pueden tener el mismo ritmo que tuvimos…
-Lo sé. Sé todo eso… Apenas teníamos dieciocho cuando vigilábamos que Sokka no estuviera despierto.
-Y luego te colabas a mi habitación. Sí, ¡Qué tiempos! – exclamó Aang, dando una risotada y acercando la cabeza de Katara contra su pecho.
-¡Shhhhh! – pidió ella, bajando la voz y ruborizándose. Pronto se unió a la risa de su esposo.
-Me alegra saber que Kya y Tenzin estarán aquí de nueva cuenta, Katara.
-Será divertido.
-Ya lo creo. Aunque Kya se salga con la suya y se peleé con Tenzin en un duelo de agua-control...
-O le cante "Túnel secreto" hasta el hartazgo.
-Ya quiero que lleguen.
-¿Cariño?
-Dime.
En ello, la maestra rompió la conversación con un beso.
-Te amo. ¿Lo sabías?
-Te amo, cariño. Y ya lo sabía… Soy irresistible.
-¡Aang!
Éste volvió a reir, al igual que su esposa.
O-O-O-O-O-O-O-O-O
-Será divertido regresar a casa. Además, pronto serán los festejos del templo –sugirió Lin, divisando los paisajes del Reino Tierra que se dibujaban por debajo de las nubes. Viajar en Oogi era una de las mejores partes del viaje.
-Eso emociona a los acólitos. Admito que es la época del año que más me gusta… Incluso esa Anciana Woo que siempre me reprime porque no "acato las normas de los maestros aire" se comporta más amable durante esa semana – contestó Tenzin.
-Esa tal Anciana Woo siempre te ha dado varios problemas. ¿Por qué no la botas de la isla?
-No puedo. Al parece mi padre la considera un elemento clave entre los acólitos, siendo una de las más antiguas que existen. Escuché que planean armar pronto una brigada de algo que llamarán "Acólitos peregrinos".
Lin rió:
-¿Acólitos peregrinos? ¿Irán por el mundo haciendo collares de flores y arrojando pasteles frutales a la gente?
-¡Qué graciosa! – replicó Tenzin sarcásticamente – Pero los acólitos nacieron para conservar las tradiciones de los templos. ¿Quieres saber la historia de nueva cuenta?
-No.
-Menos mal. El plan no ha avanzado mucho, pero mi padre espera que haya acólitos "nómadas" por el mundo, así como los monjes que había en el templo cuando él era niño… ¿Sabes? No es una mala idea. Quizás así logre alejar a la Anciana Woo de la isla, y yo viviré tranquilo.
-El sistema funciona, Tenzin. Todos lo saben; derecho básico.
-Siempre involucrando el trabajo, Jefa de policía Lin.
-Al menos yo no tejo collares de flores.
-Mujer lista – exclamó, besándola posteriormente.
Oogi gruñó al poco rato, como sabiendo que esperaban una respuesta pronta de parte de ese peludo; habían pasado por encima del Consejo de la ciudad, y estaban por llegar al museo memorial del avatar Aang.
-Estamos en casa – advirtió Tenzin, tomando la mano de Lin con más fuerza.
-Pese a todo lo que pasó en estos meses, creo que ha sido el mejor tiempo que hemos tenido juntos. ¿Estaremos bien ahora que volvemos a la rutina?
-No tiene por qué ser una rutina. Y estaremos bien – sonrió.
O-O-O-O-O-O-O-O
-¡Pies ligeros! – exclamó Toph, regalándole un puñetazo al hombro del maestro aire.
-¡Auch! – chilló Aang.
-No aguantas nada, linda bailarina.
-Ya tengo cincuenta y más, Toph. Basta de apodos.
-Déjame pensarlo… ¡No! ¡Ja, ja!
-De acuerdo – el avatar tomaba su hombro –, pero mis huesos ya no son iguales a cuando teníamos doce. Sé un poco más amable.
-Lo tomaré en cuenta, pies ligeros.
-Me alegra que vengas a la isla, Toph. ¿Qué es lo que…
-Tú sabes que Lin no sólo es novia del pequeño Pies ligeros. Antes que otra cosa, es mi hija, y quiero recibirla como lo merece una verdadera Bei-Fong.
-¿Feliz porque Lin está de vuelta?
-Extraño que alguien mantenga el orden en la estación, y la eficiencia.
-¿Gusta entrar por un poco de té, poderosa jefa Bei-Fong?
-Pensé que no lo preguntarías.
Ambos sonrieron, y entraron al templo.
O-O-O-O-O-O-O-O-O-O
Poco después de que el reloj macara las dos de la tarde, Lin Bei-Fong y Tenzin aterrizaron en el patio central de la Isla del Templo aire, en donde varios de los acólitos salieron corriendo en cuanto vieron que el vistoso bisonte surcó los cielos de Ciudad República allá en la lejanía. Algunos de ellos hicieron correr la noticia en todo el lugar, y pronto los tres héroes legendarios que conversaban amenamente salieron para allá.
Oogi tocó tierra, dando un amable gruñido hacia todos los niños acólitos que se acercaban a acariciar su pelaje, mostrando señal de que él también los extrañaba.
Tenzin ayudó a Lin a bajar del bisonte, y pronto encontraron algarabía por todos lados.
-¡Tenzin! – exclamó Katara, abrazando a su pequeño y llenándolo de besos en ambas mejillas, estrujándolo y mostrándole todo su afecto en cuestión de segundos. Pronto seguiría su padre, quien lo abrazó de manera más directa.
-Bienvenido, hijo – dijo, acariciando su cabeza.
Lin, a la par, fue recibida por su madre; si bien no hubo tanto aquelarre, un buen abrazo y un golpecillo en el hombro eran más que suficientes para demostrarse que se extrañaban de manera mutua.
-Espero que no le hayas roto algún hueso al pequeño Pies ligeros – comentó Toph, abrazando a su hija.
-¡Mamá!
-Es broma. De hecho no.
-Es un honor tenerlos de vuelta en la isla, poderosa maestra Lin Bei-Fong – dijo una anciana de cabellos grisáceos, la cual hizo una reverencia ante Lin, y ésta respondió de igual modo.
-Me alegra volver a casa, y se lo agradezco…
-Woo, acólita Woo – completó.
-Ya veo. Un gusto conocerle, acólita Woo.
Aang, Katara y Tenzin se acercaron hacia ellas:
-¡Lin! ¡Qué bien que hayas regresado! – externó Katara, abrazándola con efusión.
-Gracias, tía Katara.
-¡Lin! Mira cuánto has crecido. ¿Quieres que me sienta viejo? – comentó Aang.
-Claro que no eres viejo, tío Aang. Me alegra verte de nuevo – la maestra tierra abrazó al avatar, quien la recibió pronto.
-Bien. Tantas muestras de cariño terminarán por hacerme vomitar… O vamos adentro, o me temo que los arrestaré – refunfuñó Toph, haciendo que todos allí riesen.
Mientras caminaban hacia el comedor, varios acólitos dieron la bienvenida tanto a Tenzin como a Lin, externando cuán importante era para la isla, y cómo varios asuntos habían decaído en su larga ausencia.
-Pronto pondré todo cuanto pueda en regla – decía, tratando de quitarse a varios de ellos de encima.
Allí estaban todos para la hora de la comida, presidida por el avatar Aang; todos tomaron su asiento, dispuestos a engullir sus alimentos, a la par de las anécdotas de Katara, el diario de viaje de Tenzin y Lin, que se alcanzaban a escuchar en todo el salón. Pronto terminó todo, y llegó la hora del postre y de un pequeño brindis:
-Quiero darle la bienvenida a estos dos pequeños que se encuentran a mi lado – exclamó Aang, levantando su cuenco de jugo de lichi –, que después de dos meses de viaje, están de nueva cuenta en Ciudad República.
-Ya no somos pequeños – musitó Lin, jalando la manga del avatar.
-Para mí siguen siéndolo – respondió –, pero quiero agradecerle a todos los espíritus por haberlos traído con bien a nuestra morada, y a todos ustedes por compartir este momento con nosotros.
Todos aplaudieron, y poco antes de que todos siguieran con sus conversaciones y que posaran su atención en el postre, Tenzin habló.
-¿Me permiten su atención por un momento?
Era algo inesperado, hasta para él mismo. Las miradas de toda la isla se posaron sobre él:
-Sé que todos están ansiosos de deglutir este excelente pastel – carraspeó un poco, titubeando –, pero creí que éste sería el momento necesario para decir algo importante. Después de este viaje, me di cuenta de varias cosas… El mundo es un lugar inmenso, y cada día es una nueva aventura que merece ser vivida con quienes más amamos. ¿Lin Bei-Fong?
La joven maestra volteó hacia él sorprendida.
-Dime, Tenzin.
-Tú, Lin Bei-Fong, en presencia de nuestros padres, yo… ¿Te casarías conmigo?
Aang no pudo hacer otra cosa salvo sonreír; Katara juntó las palmas en señal de sorpresa, en tanto que Toph permaneció seria, escuchando todo cuanto había, incluyendo los latidos de su hija. El resto de los presentes mostró asombro ante la propuesta del joven maestro aire.
Lin parecía haberse congelado, y luego de unos segundos, ésta salió corriendo del comedor, volviendo a causar controversia entre todos.
-¡Lin! – gritó Tenzin, levantándose ágilmente de su sitio y yendo detrás de ella. No salió tan lejos, pues apenas si llegó a las afueras del comedor. Su semblante parecía distraído y aún incrédulo ante la propuesta; era todo, menos alegría.
-¡Lin! ¿Qué sucede? Sólo te pregunté si tú…
-Lo escuché. Sí – susurró, sin quitar la mirada del suelo.
-¿Ocurre algo? ¿Dije algo malo?
-No es eso… sólo es…
-Dijiste que no querías volver a la rutina de Ciudad República, ¿No? Fui sincero; no volveremos a la rutina, y me di cuenta de que eres tú a quien quiero a mi lado; tú eres a quien amo. ¿O acaso tú no opinas lo mismo?
Tenzin tomó brevemente su mano, la cual ella le arrebató violentamente.
-¿Qué ocurre? ¡Dime algo!
-No Tenzin… No quiero casarme contigo – concluyó, causando una mueca entremezclada en el semblante del joven. ¿Era tristeza o enojo? Un poco de ambos.
-¡¿Qué?! ¿Por qué? ¡Lin, yo te amo! ¿Por qué no quier…
-¡Porque no estoy lista! – gritó Lin, volteando de golpe hacia él, quien observó que sus ojos ya se hallaban derramando algunas lágrimas de impotencia.
-¿De qué hablas?
-No estoy lista para esto, Tenzin. Eso es lo que menos quiero; ser parte de un camino similar todos los días de mi vida: una casa, una familia, un montón de niños gritoneándome sobre cómo arruiné sus vidas, restándome…
-¿Restándote qué? ¿A qué le temes, Lin?
-¡A eso justamente! ¡Tengo miedo a dejar de ser yo!
-¿Es eso? ¡¿Eso?! ¡Todos dejamos algo para estar con quienes amamos!
-¿Ah, sí? ¿Y tú qué has dejado por mí?
-¡¿Quieres que de verdad lo diga?!
-Adelante.
-Yo quería tener una vida contigo; yo quería algo más, Lin. Sabes cuánto he anhelado que ambos formemos una familia… Renuncié a ello para estar contigo, y estoy bien.
-No lo parece.
-Porque lo abandoné. Los monjes decían que en ocasiones nuestros objetivos personales a veces se ven frustrados por el bien común de un grupo; se trata de un grupo… Dos o más.
-No necesito lecciones de historia, señor espiritual.
-Guijarro.
-¡¿Qué?!
-Tú lo provocaste.
-Si tú no hubieses hecho esa pregunta idiota, no estaríamos aquí. ¿Sabes qué? Ahora lo veo… Esa pregunta sólo nos reveló tal cual somos.
-Y eres egoísta.
-No juegues a la víctima conmigo, Tenzin. ¿Algún día respetarás mi deseo de no regirme por ataduras?
El maestro aire suspiró con pesadez; Lin le dio la espalda.
-De acuerdo… Me voy.
Éste comenzó a alejarse.
-Me estoy yendo.
Siguió alejándose de a poco.
-Voy cada vez más lejos.
A Lin no parecía importarle.
-¡Bien! –gritó, causando un pequeño ventarrón.
O-O-O-O-O-O-O-O
Tenzin se azotó contra las raíces del árbol más grande del templo, justo allí donde nadie más conocía salvo él y sus padres; había una pequeña banca para reposar, así como algunas florecillas de hermosura salvaje que solían crecer allí; inhaló y exhaló bruscamente con el afán de tranquilizarse, pero no lo lograba.
-¡Ugh! – seguía mascullando cosas.
Tomó lugar en la pequeña banca, esperando tranquilizarse un poco. Sin embargo, cuando volteó hacia el cúmulo de flores pacíficas que se encontraban allí, notó que faltaban montones de ellas; el lugar se encontraba casi pelón. Por si no fuese poco, alguien había arrancado las flores que él mismo había cultivado junto con Kya hace muchos veranos; sus favoritas.
-¡¿Qué sucedió aquí?! – gritó, estallando.
¿Habría problemas?
-Continuará-
