Capítulo 3
Edward POV
Estaba intentando dormir a más de una hora, y nada. Habían pasado muchas cosas hoy. Un día que debería ser tranquilo, para pasarlo con mi...
¿Dónde se había metido Tanya?
Con todo ese alboroto no me había dado cuenta que no había venido...Miré mi celular en la mesita. La una y media pasada. Ningún mensaje ni llamada que me indicara algo de Tanya.
Suspiré. Mañana la llamaría.
Yo medio que amaba un poco a Tanya... Ok, no sé si llegara a amarla, pero le tenía mucho cariño.
Y le debería querer mismo, para soportar tener una relación sin sexo... Por tres meses...¡Sin sexo! ¡Por tres meses! Me decía que quería guardarse para el casamiento, y no sé qué mierda. Espero que no un casamiento conmigo, ya yo solo estaba esperando, si algún día cambiaba de opinión. Y sería mejor que fuera pronto...
Era un el puto héroe de la abstinencia. Eso no me consolaba mucho...
Quité la sábana que me cubría, y bajé a la cocina, a tomar agua. Al volver, no me aguanté y me fui a la habitación de Isabella.
Allí estaban ellas. Isabella estaba acostada mirando hacia arriba, durmiendo, y con la boca un poco entreabierta. La niña estaba con la cabeza apoyada en su pecho, prácticamente en encima de ella.
No entendía porque Isabella hacía eso, yo pensaba que ella era... bien, que era como yo. Que poco se importaría con la niña... Tampoco era como si yo poco me importara, pero admito que no me siento pronto para preocuparme por algún otro ser humano, que no sea yo.
Bien, eso sonó bastante egoísta.
Por más que tuviera una hermana, nunca tuve la necesidad de compartir nada con Alice. Siempre tuvimos lo que queríamos, a veces antes mismo de pedirlo. No me quejaba para nada, yo solo... quería poder no sentirme el ser más egoísta del Universo, al no ayudar a Bella y dejarla hacer todo sola. Pero yo lo era y no podía hacer nada.
Me encogí de hombros. Yo le había dado opción de devolverla, y ella no quiso. Ahora que aguantara.
. . .
Bella POV
Aquella mañana me desperté con un terremoto. Oh, no era un terremoto... era Avril que saltaba en la cama.
¡Era un domingo, a las siete de la mañana!
-¡Vamos, mamá!- tiraba de mí- Tienes que darme comida.
-Hay comida en la cocina, es solo cocinarte...- dije con voz ronca por el sueño.
Ella se rió.
-Yo no sé cocinar.
-Pídele a Edward...-Solo después de decirlo me di cuenta de mi error. Pero ella ya se había ido, y yo estaba con demasiado sueño. Que fuera lo que Dios quiera...
. . .
Edward POV
¿Por qué mi cama se estaba moviendo?
Con pereza abrí un solo ojo. ¡Vaya susto me llevé!
Avril me miraba fijamente, con los brazos cruzados al frente.
-¿Que quieres?-Me puse mirando el techo.
Ella se subió arriba mio, con una rapidez, que no pude impedir. Estaba con una pierna a cada lado de mi pecho, y puso una mano chiquita a cada lado de mi cara.
Entrecerró los ojos.
-Ayer le guitaste a mi madre, y a mí no me gutó eso...-Si intentaba amenazarme... lo estaba consiguiendo. No me juzguen, hacia poco había mirado el Exorcista, y todavía estaba un poco impactado con niñas endemoniadas...- Entonces no vas a hacel más eso... bien?
Yo fruncí el ceño, sin saber que hacer...
-Bien?- sonó más como una pregunta.
Ella me sonrió.
-Ahora me tenes que hacel el desayuno...
-No soy tu empleado, pídele a tu "madre"- hice comillas, con los dedos, en el aire.
-Ya se lo pedí, y me dijo que te pidiela a ti... papi.
Me senté en la cama, y la tomé por los hombros.
-Ok... tenemos que hablar sobre eso de llamarme papi. Escucha bien... yo no soy tu padre, bien?-Ella hizo un puchero. Yo bufé.
-Pero mi abuelito Charlie dijo que...
-Entiende algo. Tu abuelo está loco...
-¡No lo está!
-Lo está- la miré desafiante.
-¡No lo está!- me gritó- ¡Tú eres un loco y malvado!
-No, la única loca es Bella. Si no fuera por ella no estría discutiendo con una niñita estúpida.
-¡Ya basta Edward!- Bella entró por la puerta. Por fin terminaría esta pelea estúpida.
-¡MAMÁ!- corrió a los brazos de Bella- Papá está peliando conmigo...
-¡Mierda, que no soy padre de nadie...!- me llevé las manos a la cabeza.
-Se terminó Edward, no te da vergüenza ponerte a discutir con un niño?
-Pero ella...
-Ella tiene cuatro años Edward, tú tienes veinticuatro, ¡Por favor!
-Es solo que no se acerque a mí...
-Que te hizo, dime?
Nada, no me había hecho nada. Yo solo estaba enfadado por el cariño que se estaba criando entre ellas... Yo solo quería que Bella me apoyara en mi decisión.
Ok, era inmaturo... Pero desde niños yo era enamorado de aquella niña de ojos color chocolate. Bella. Solo que ella nunca me había ni siquiera mirado. Cuándo niños, la molestaba por llamar la atención, luego eso se transformó en costumbre y hoy... Hoy no sabía más como hacer que las cosas cambiaran. Me había conformado. Ella tiene novio, yo también. Quizá fuera eso... no era para ser.
Creo que estaba celoso. O sea... se había encariñado tan rápido con aquella niña. Mocosita.
Bufé.
-Ok, dile que no me llame más papá y que no me moleste, que yo tampoco haré nada.
Me dejé caer en la cama, y ellas se fueron.
¿Porque todo me pasaba a mí?
. . .
Estaba mirando un partido en la enorme Led del living. Emocionante. Estábamos ganando y...
Barney es un dinosaurio que vive en nuestra mente...
¿Que mierda era aquello...?
-¡Avril!- Mocosa, me había cambiado de canal. Ella me miró con ojitos de cordero por degollar, que no funcionaba conmigo.
Tenía el control en la mano... Sería fácil sacárselo. Me fui acercando despacio... cauteloso.
-Ok, podemos hacer esto por bien... o por mal. Dame el control- Ella negó, y abrazó el control. Todavía se sentó a mi lado. Estaba jugando con fuego.
Esperé unos segundos y disimulé mirando a otro lado, cuando menos lo esperaba me abalancé sobre ella para intentar quitárselo. Casi la tenía atrapada, pero se me escapó... de un salto subió al otro sofá, más chico. Yo me paré y fui hasta ella... se me escapó. Parecía divertirse. Niña estúpida...
Corrió por la casa, hasta que subió las escaleras. Arriba había un pasillo con tres puertas. Dos eran la habitación de Bella y mía. La otra era un baño... Pero eligió mi cuarto para correr. No fue una decisión inteligente porque ahora ya no tenía salida. Sonreí.
-Que vas a hacer ahora, eh? No tienes más donde correr...- me fui acercando y ella iba retrocediendo. De pronto corrió al baño- el que estaba adjunto a mi habitación- y abrió el grifo. En el comienzo no entendí. Pero fue acercando la mano con el control al agua.
Eso era demasiado, teníamos que recurrir a medidas drásticas... Ella pareció leer la intención en mis ojos, pues cuando abrí la boca para gritar ella también lo hizo:
-¡BEELLAA!
-¡MAAMAAÁ!
. . .
Bella POV
Por fin un poco de paz. Era raro que no se escucharan gritos de Edward o Avril. El acuerdo de: yo no molesto, tú no me molestas, entre los dos no dio muy cierto. Siempre uno soltaba un comentario maldoso- normalmente era Edward- y el otro contestaba, y así se enfrascaban en una lucha sin fin. Mi marido, en vez de ser adulto y ponerle un fin, le seguía la corriente. Se había comido todos los cereales, solo porque eran los favoritos de Avril.
Sonreí. Aquella niña ya había cambiado mucha cosa en mí. Ya no odiaba mi vida... Sí odiaba a Edward, pero no a mi vida. Eso me asustaba porque yo sabía que ella se tendría que ir algún día. Preferí no pensar en eso.
La rutina se repitió por aquella semana. Me levantaba, bañaba y peinaba a Avril, luego María preparaba el desayuno, Comíamos- entre miradas de odio, y bromas de mal gusto, de parte de Edward- y luego mi marido y yo nos íbamos a trabajar. Habíamos contratado a una chica para que se quedara con ella. Era una chica bajita, máximo un metro y medio, cabello rubio, corto, y ojos azules. Se llamaba Jane. A Avril no le caía muy bien, pero era la mejor que había, según la agencia. A mí tampoco me agradaba, la había visto ya algunas veces como rozaba los pechos en el brazo de Edward, o le guiñaba un ojo, o dejaba caer algo de gusto, solo para poder mostrar el trasero, cuando se agachaba a recoger.
No es que estaba celosa, pero ella creía que éramos casados, de verdad. ¿Me veía cara de mujercita idiota que acepta cualquier cosa del marido? Me merecía un poco más de respeto. Perra de mier...
Estaba pintándome las uñas de los pies, acostada en mi habitación. Avril debería estar por ahí, pues era domingo y Jane no trabajaba. Dejé de hacerlo cuando escuché que corrían por el pasillo.
Mierda, que habría pasado ahora?
-¡BEELLAA!
-¡MAAMAAÁ!
-QUE PASÓ AHORA?- grité de vuelta, exasperada, pero no esperé respuesta. Fui al cuarto de él, que era donde estaban.
Avril tenía en la mano el control, acercándolo al agua que salía del grifo del baño. Edward la miraba asustado. Me miró y la apuntó.
-Mira lo que quiere hacer... dile que me lo dé.
Yo le envié a Avril aquella mirada, de las que asustan mismo. Ella dudó, pero no sacó el brazo.
-Estamos desperdiciando agua, Avril... Te acuerdas de aquél documental de África, que vimos juntas en la tele?- ella asintió- Quieres que aquellos niños se mueran de sed?
-Yo lo cielo, si papá me lleva a ver a las abejitas en el cine...
Ah, entonces era eso. Avril se había metido en la cabeza que quería salir con su papá- por más que insistiéramos, no dejaba de llamarlo así- ya le había dicho que yo la llevaba, pero parecía de verdad mi hija, pues no había quién la hiciera cambiar de parecer.
-Ok... ok, yo te llevo. Si me juras, que no me vas a llamar más papá, y directamente no me vas a molestar más después de eso, bien?
-Bien- parecía feliz. Yo estaba boquiabierta, Edward había aceptado salir con Avril, a ver una peli infantil? Me quería reír, pero estaba demasiado sorprendida.
. . .
Edward POV
Había perdido el partido. Mierda. Ahora me encontraba jugando al X-Box.
Bella vino y se sentó en una silla. No me dijo nada, pero me quería decir. Puse pause, y la miré.
-Avril está muy feliz...
Me encogí de hombros. ¿Porqué me estaba hablando de eso?
-Y yo con eso...?
Ella me miró incrédula.
-Oh mierda no puedo creer que... ¡Le mentiste!
Sonreí torcidamente.
-No me dejó salida...
-¡Arg! Eres un mal nacido, sabes?
-Bella, en serio me creíste? En que universo yo andaría por ahí con una mocosa en el cine a ver una película infantil?
-Ah, claro. Creo que quedaremos aquí, ella y yo, Tanya y tú... ahí yo podría contarle a tu noviecita que con mi marido decidimos adoptar...
-¿Qué...? ¡Tú no harías eso!
-Ponme a prueba.
-No... Bella, yo voy, yo salgo con la moc...- me miró con advertencia- Avril.
Ella me sonrió y se fue. ¡Jodida mierda, me había sonreído!
Avril podría servirme para más cosa de lo que pensaba.
. . .
Tanya estaba en mi regazo, y nos besábamos. Ella había estado toda la tarde comprando. Con mi dinero, pero eso no era importante.
Tanya… no hacía nada. Su padre era dueño de un banco fallido. Tampoco tenía ganas ni capacidad para hacer universidad, sin querer ofender, pero de verdad que no las tenía.
-¡PAPÁ, VAMOS, LLEGAlEMOS TALDE! - interrumpimos el beso abruptamente, tan abruptamente que empujé a Tanya, y casi se cae. Mierda.
Me aclaré la garganta. Avril me miraba con la boca abierta así como los ojos. Tanya estaba igual.
-Tany, esta es Avril...- sabía que le gustaba que le llamara Tany, ella contestaba llamándome Eddie, cosa que odiaba, y se lo hacía saber- es una... sobrina de Isabella,- Ahora miré a la niña- Avril...- la miré a los ojos amenazante, para hacerle entender que estaría jodida si decía algo- Esta es Tanya, mi novia.
Ella abrió más la boca si posible, pero antes que hablara, Tanya lo hizo primero.
-¿Porqué te llamó papá?- frunció el ceño y puso las manos en la cintura en forma de jarra.
-Es... un...- ¿Porqué Tanya hacía preguntas difíciles justo ahora?
-Es un jueguito que jugamos...- ¡Oh, esa niña es un genio!
-Ah, ok- mi novia sonrió, y se volvió a sentar. Gracias a Dios no elegí una novia más inteligente, estaría jodido si no.- Hola pequeñita, yo soy la tía Tanya.
-Edward ya nos plecentó.
-Ah... si. ¿Qué vamos a hacer hoy?
- Mi papi y yo - la miré fulminante- Vamos a ir a mirar las abejitas en el cine.
-Ah, entonces yo me voy...
-No, amor. Ven con nosotros.
Avril me miró mal, y cuando Tanya no estaba viendo, le haché la lengua, ella lo hizo de vuelta.
-Ok. Estaba mismo queriendo ver a la película de las abejas...- Aplaudió sonriendo. Yo solo asentí.
Tomé mi saco, y fuimos. Compramos las entradas. Mientras, Tanya dijo que iba al baño.
-Papá yo quielo aquello y aquello, ah y aquello también...- Apuntaba todo tipo de golosinas. Bufé, sería una tarde muy larga.
XD... Barney es un dinosaurio que vive en nuestra mente...
