Es 'M' por lenguaje.
~Por los ojos de Avril~
Capítulo 4
Bella POV
¡Hoy era el día!
Estábamos solos, Edward, Avril y Tanya, se habían ido y poco después Jake estaba en su puerta. Vestía casual, y traía con él una bolsita de Victoria Secret. Esa fue la primera pista. Le dijo que lo había visto y se había acordado de ella. Era un conjunto de encaje negro.
-Para la noche- había dicho él levantando la bolsa. Me tuve que aguantar para no saltarle arriba.
Pero ahí me acordé de algo. Mil veces mierda.
Le invité a pasar, le ofrecí algo para tomar. Me pidió un café. Mientras preparaba el café, comencé a pensar ¿Cómo le diría a Jake que tenía, ahora a una hija? Que desmotivación. Suspiré, más un mes sin sexo. Entré al living con las tazas en una bandeja, la puse encima de la mesita de vidrio y me senté.
-Jake, eres virgen?- no sé de donde saqué eso, pero estaba nerviosa. Me arrepentí al instante en que mi novio escupió todo el café que había bebido en mi alfombra blanca. Comenzó a toser y me acerqué a él para intentar ayudarlo. Sería cómico si no fuera trágico. Mi alfombra blanquita- Oh, Jake, cariño, estás bien?
-Sí,- tosió un poquito más- estoy bien. Perdón por la alfombra. Yo... yo solo quedé un poquito impresionado por tú pregunta.
Yo le sonreí un poco avergonzada.
-No te preocupes por la alfombra- mentira, quiero una alfombra nueva- Y no es necesario que contestes, es que... tú, yo... siempre que las cosas se subían de tono me decías que no, y yo pensé que, sabes... Eras nuevo. él se rió de mi nerviosismo. Sonrisa de publicidad de pasta de diente. Le pequé en el brazo juguetonamente, pero fuerte, él se frotó el brazo- No te rías.
-No, Bella, no soy virgen. De donde sacaste eso?- yo puedo haberme sonrojado un poco, solo un poquito. Ahora él parecía estar nervioso- Sabes, eso del BDSM*?
-Ah, sí, más o menos. Porqué tú..?
-Sí, yo lo hallé interesante, entonces fui a un club BDSM. Todo bien en el comienzo, hasta que una dominante me puso el ojo. Su nombre era Leah y era hermosa. Tenía ojos negros, piel color caramelo y cabello negro como el carbón. Yo acepté ser su sumiso, y me hizo firmar un montón de cosas. Aquello fue el peor error de mi vida. Resulta que yo no nací para aquello, todo eso del sadomasoquismo, yo no encontraba placer en el dolor. T debes preguntar porque no paré, y es que estaba enamorado de ella. Quedamos en eso un año, cuando por fin ella terminó todo yo quedé con un trauma. Bella, yo de verdad te quiero mucho y espero que esto no afecte nuestra relación. Después, con el trauma yo nunca... nunca más pude tener una erección.
Realmente no entendí lo último pues hablaba con los dientes cerrados.
¿Que nunca más... eh?
¡Ah mi dios!
-No puedes tener erecciones?!-prácticamente grité .Él se sonrojó y asintió.
-Pero ahora contigo... yo creo que podemos juntos.
-No fuiste a un doctor?
-Fui y me dijeron que era psicológico. Me mandaron con un psicólogo.
-Y...?
-No me ayudó mucho.
Sin erecciones... sin sexo.
Yo suspiré. Realmente, realmente quería llorar.
Ops, creo que lo estaba haciendo.
Sollozaba e hipaba, y moqueaba un poco también.
Jake me abrazó, pasando los brazos por mi espalda y acariciándome suavemente.
-Calma, amor. Juntos lo conseguiremos.
Yo asentí, y comencé calmarme un poco.
-Yo-hipé- tengo algo para contarte también- me limpié la nariz con la manga de mi blusa- Yo tengo un hija- Me miró boquiabierto- No es una hija biológica. Avril es hija de mi primo que está preso, ella no tiene madre y yo me quedaré con ella mientras las cosas no se resuelven.
-Ah, ok. Dónde está?
-Salió con Edward y la novia al cine. Volverán a las siete. Por eso creo que no podrás dormir aquí, porqué ella duerme conmigo.
-Entiendo. No te preocupes por eso- me sonrió.
Yo le sonreí de vuelta y apoyé mi cabeza en su regazo.
No me importaba tanto el sexo- o la falta de él- si tenía a mi Jake conmigo.
. . .
Edward POV
Después de la aburridora película, en la cual me dormí tres veces y Avril me despertaba. Sin duda fue un error comprarle todos aquellos dulces, estaba eléctrica. Parecía posesa, saltaba y corría. Ni cuando nos sentamos, se quedó quieta, empezó a saltar en el lugar, aplaudir, y claro, llenarse la boca de chocolate. Estuve tentado a llamar a Bella, pero yo no quería mostrarme vulnerable.
Como decía, después de eso Tanya se le antojó pasear por la quinta avenida. Para que la niña conociera más, dijo. Ella ni sabía que Avril no había nacido aquí, solo quería comprar.
Claro, con mi dinero.
Y aquí estaba ahora, Tanya tenía me tomaba de la mano, tirando para que caminara a su paso. Entramos a una tienda. La sexta.
-Tan, creo que ya está. Volvamos a casa. A las siete tengo que llevar a la mocosa y ya está quedando de noche. Verdad que te quieres ir Avril... Avril?
Mi corazón paró del susto. Avril no estaba. No estaba, no estaba. No estaba. La había perdido... Bella me mataría.
-Tanya, ayudarme!
Ella asintió. Le preguntamos a prácticamente todos en aquella tienda, nadie la había visto. Yo fuí a un lado y Tanya al otro.
Mi pecho apretaba. Estaba preocupado, de verdad. Si le pasaba algo...
Era todo culpa mía.
Y Bella me mataría. Me arrancaría todos los miembros, y haría una sopa con ellos.
Pasó media hora, y nadie sabía nada de ella. Miré la foto en mi iPhone, que estaba ella durmiendo en el sofá. Aquél día no me había aguantado y le había sacado una foto.
Era tan tierna.
La ciudad era tan grande, tanta cosa le podía pasar. Prefería no pensar...
Bufé y me llevé las manos a la cabeza tirando de mi pelo. Parecía que no me importaba la niña, pero... Ella, me llamaba papá. Yo medio que me sentía su padre. Y... si nunca más la escuchaba llamarme papá?
No, eso no.
Tenía que hacerlo, no podía retrasarlo más.
Tomé el celular y buqué en la agenda.
Bella.
-Hola, Edward. Todavía no has enloquecido?- si supiera.
-Hola, Bella. Pasó algo. Avril, ella...
-Ella qué, Edward? no me asustes.
-Ella, yo... no la encuentro.
-Cómo... cómo que no la encuentras?-Quedó en silencio unos segundos- ¡Perdiste a Avril, inútil!- no fue una pregunta- ¡Oh, mi dios! Es mi culpa, no debería haberte mandado con ella. Dónde estás?
Le dije el nombre del café, que estaba enfrente.
-Ok, no te muevas de ahí. Ya estoy yendo.
Llamé a Tanya y tampoco tenía ninguna novedad.
Veinte minutos después, Bella apareció acompañada por Jacob, que la tenía tomada por la cintura para que no me pegara. Bella lloraba, quería consolarla, pero era mi culpa. Como siempre. Pero eso no importaba ahora, ahora importaba encontrar a Avril. Ni que tuviera que dar vuelta la ciudad patas arriba para eso.
Bella llamó a la policía, grito unos minutos con ellos, luego de unos cuantos improperio dichos por mi mujer, le colgaron.
-No pueden hacer nada hasta después de veinticuatro horas.
Tanya se juntó a nosotros.
-Bella, yo... lo siento mucho.
Bella la miró... Bueno, si las miradas matasen... ya saben como estaría mi novia.
Yo me levanté.
-Si alguien tiene la culpa soy yo, debería haberle prestado más atención.
-No es hora de culparnos, ahora tenemos que encontrarla.
-No sabemos que más hacer, ya buscamos por todo...
El sonido de mi celular llamando me interrumpió,
-Alice, en serio no tengo tiempo ahora- le contesté cuando vi Duende en el identificador de llamada.
-Ah, será porqué perdiste algo? En serio, cuándo pretendías contarme que tenías una hija?
-Eh..? Cómo lo supiste? Dónde está Avril?
-Está acá conmigo, mira...
-Hola, papá...-nunca me pareció más melodiosa su vocecita infantil. Alivio.
-Hola, mocosa- ella rió. El sonido más lindo. Alice tomó el teléfono nuevamente.
-Vengan a mi tienda, te cuento todo.
Alice, hace dos años había abierto una tienda de ropa infantil. Tenía mucho suceso, y se valía por sí misma, sin necesitar a papá, con el cual no hablaba a más o menos el mismo tiempo. Mi hermanita duende, era mi orgullo. Era mayor que yo por dos años, pero tenía una figura tan pequeña, que no parecía. Ella siempre fue la más corajosa de los dos, en relación a nuestro padre. Nunca se dejó manipular, ya yo no tenía tanta valentía para mandar todo a la mierda y hacer algo que yo quiera. No es que no me gustara mi trabajo. Lo amaba. Pero desde pequeño aquello fue impuesto a mí, como si no tuviera opción.
Yo y Tanya fuimos en mi auto, Bella y Jacob en el de él.
Llegando allá Bella corrió, así que la vio, a Avril. La abrazó por un largo tiempo. Cuando la soltó y la mocosa me miró, yo... no me aguanté e hice lo mismo. Tomé su pequeño cuerpo en mis brazos, y la estreché con fuerza.
-Nunca más me vuelvas a hacer algo así, niña estúpida.- Puse mis manos en sus mejillas- Casi me muero de preocupación...
Ella asintió. Parecía un poco sorpresa. Como si nunca la hubiese abrazado antes.
Ok, nunca la había abrazado antes. Fue la emoción del momento.
-Como viniste a parar aquí?- le preguntó Bella.
Yo miré alrededor. La tienda de Alice más parecida un parque. El paraíso de los pequeños. Era razonable que a la niña le llamara la atención.
-Es que estaba con papá y Tiara- Tanya iba a interrumpir, pero yo le negué con la cabeza. Ella se encogió de hombros- Y ahí me fui alejando polque quería ver a las otlas cosas, y caminé bastante. Cuando vi la tienda mi tía, entré.
-Yo le pregunté si estaba solita y ella me contó que estaba con su papá, y con su madrastra malvada. Perdón Tanya palabras de ella. Cuando vi que estaba solita, le pregunté como se llamaban sus padres y, que sorpresa me llevo, al saber que mi hermanito pequeño era papá y no me había contado.
Avril se rió cuando Alice nombró a Tanya como su madrastra malvada. Yo la miré mal, ella me echó la lengua. Yo lo hice de vuelta.
Y así comenzamos todo de nuevo.
Ya todo estaba en su debido lugar nuevamente.
. . .
Bella POV
Estábamos en la cocina, María había hecho torta de chocolate, la favorita de Avril. Comía rápido y con ganas, se estaba ensuciando hasta el pelo. Iba a regañarla pero... por hoy la dejé pasar.
Jake y Tanya se habían ido ya, y Alice se había auto invitado a cenar con nosotros. No sin antes tomar un montón de ropas, y algunos peluches de su tienda, de regalo para Avril. Ella había enloquecido con los peluches, la ropa no le importó mucho, con excepción de un disfraz de princesa.
Lo estaba usando ahora.
Comimos en un silencio cómodo. Me imagino que la torta estaría tan buena que daba lástima dejar de comer para hablar.
No podía describir lo que sentí cuando no encontrábamos a Avril. Miedo, es uno de los sentimientos que pude identificar. Sentía mucho miedo. Mi niña... Yo ya la sentía como mía. Mi subconsciente me decía que no me encariñara por que se iría un día. Un día que a cada segundo se aproximaba más.
Pero lo que más me sorprendió fue ver el mismo miedo en los ojos de Edward. Y cuando la abrazó, sentí una calidez en el pecho. Se veían tan tiernos juntos.
Miré a Edward, muy inmiscuido en su plato. Levantó la cabeza, y negó cuando vio a Avril con chocolate en la nariz. Tomó una servilleta y se la limpió, riendo. Ella también rió. Alice vio que yo observaba, y desvié la mirada. Ella sonrió y me hizo una guiñada.
Yo sonreí también.
Bueno, quizá Edward todavía tuviera oportunidad de cambiar.
OooOo
Hello! Otro capi por aquí!
Que susto les dio Avrilsita! :) jaja
Hasta prontito!
Bss ñ.ñ
