Es 'M' por lenguaje.

~Por los ojos de Avril

Capítulo 5

Bella POV

Percibieron que cuando estamos en casa, sin hacer nada, en un día como cualquier otro... morimos de tedio. Pero cuando faltamos al trabajo, o en mi adolescencia al instituto, aparecen millones de cosas que hacer, y es todo más emocionante?

Pues sí, había faltado al trabajo hoy por primera vez desde que comencé. Hasta Edward lo hizo. Privilegios de ser los jefes.

Solo que en vez de estar mirando mi película favorita de Sandra Bullock, o hacerme las uñas, o visitando a mi novio, o simplemente saliendo a tomar aire, cosas que no había hecho esta semana por falta de tiempo, pues todo era un caos después que mi abuelo se fue. Pero las cosas se complicaban cuando se tiene una hija. En vez de estar haciendo todas las cosas que nombré, estaba en el hospital.

Sí, me había caído. Mierda. ¿Y qué tiene que ver Avril con eso? Les cuento.

Me había levantado a las diez y media de la mañana, Avril seguía durmiendo. La dejé, y le dije a Jane que se tomara el día libre. La niñera no pudo quedar más feliz.

Edward estaba en el living, con una taza de café, recostado en el sofá mirando Phineas y Ferb, en la televisión. Yo me reí.

-Decidiste que volverías en el tiempo a diez años atrás.

Él me miró, sin sonreír.

-Pensé que te habías ido ya.

-No voy hoy.

-Ah, ok. Y la mocosa? Raro que no ande molestando ya.

-AVRIL- le remarqué el nombre- está durmiendo todavía, ayer de noche quedó despierta hasta tarde. Le dolían las piernitas. Creo que le voy a dar leche.

-Eh? Le pasa algo?

-No, creo que es por el crecimiento.-Admito que me encantaba cuando Edward se mostraba preocupado por la niña. Después que la perdió, aunque no se notaba, yo lo veía mas preocupado con Avril. Eso era bueno. Yo sonreí.- Pero porque te importa?

-No me importa.

-Ajá, si. ¡María!- saludé cuando entré a la cocina.

-Buenos días, Bella. ¡También te tomas el día libre!

Yo asentí y me serví café.

-Lo puedes hacer si quieres, también.

A ella le brillaron los ojos.

-Mi hijo, Jasper, llega hoy de viaje con mi nieta. Hace ya un año que no la veo, y sería maravilloso que pudiera ir a buscarlos- abrió una sonrisa enorme.

-¡No sabía que tenías hija, menos nietos! Claro que puedes ir.

Estaba de buen humor.

Me senté al lado de Edward en el sofá.

-Cuando dormirás, por fin, con Tanya.

Él escupió todo el café.

¡Pero qué mierda! Iría a prohibir que tomaran café en mi casa.

-De dónde sacaste eso, Bella?

Yo me reí de su cara.

-Por favor! Solo lo deducí, ella nunca durmió acá, tú nunca dormiste en la casa de ella. Es lógico...

-Ah, ok, ok. Y tú y Jake-dog? Pasa lo mismo con ustedes.

-No es lo mismo, Jake tiene problemas.

-Me dices que el perro no le da la talla?- empezó a reírse a carcajadas.

-Arg, no se puede hablar contigo.

Él no dijo nada pues seguía riendo. Yo le lancé un cojín que rebotó en su espalda cuando intentó protegerse.

Avril bajó las escaleras frotándose los ojitos, con su pijama rosa de florsitas blancas, tenía el pelo revuelto. Vino y se sentó en mi regazo.

-Porqué estás en casa mami?

-Hoy ni yo ni Edward vamos a trabajar?

Ella bostezó y asintió.

Desayunamos y Avril se puso a mirar caricaturas con Edward. Parecían dos niños riéndose de Bob Esponja. Era raro ver un hombre ya grande mirando Bob Esponja, pero lo hacía ver... Tierno. Edward todavía llevaba el pijama también. Parecía tan despejado.

Yo los observaba de una silla, mientras navegaba en mi página de Facebook. Con mi MacBook en mi regazo.

-Mamá, que te palece si milamos una peli?

-Eh, Mocosa?- la llamó Edward- Que te parece empezar a hablar bien, eh?

Ella hizo un puchero.

Pelo no consigo, papá!

-Ah, pero llamarme papá sabes bien, verdad?- protestó.

Yo levanté la vista de mi portátil.

-Todavía es pequeña Edward.

-Con esa edad yo hacía cuatro horas de piano, todos lo martes y viernes, e iba al Kinder. En el verano me enviaban a campamentos con Alice, todo para que no quedáramos en casa jodiendo. Mientras ello mis padres se iban de vacaciones en cruceros por no sé donde...

Yo sabía que Edward tampoco había tenido una buena infancia, ni cariño de sus padres. Eso reflejaba en cómo trataba a Avril. Yo suspiré imaginándome a un Edward chiquito, asustado y solo. Wow, la maternidad me dejaba melancólica.

-Ah...ok Edward ya entendimos- Lo paré, si no quería asustar a la niña. Yo sonreí cuando una idea cruzó mi mente.- Cariño- llamé a Avril, ella despegó la vista de la pantalla para mirarme- Que te parece ir a una escuelita?

-Cómo Barbie escuela de Princesas?

No hacía ni idea que era eso pero asentí.

-Sí, corazón. Y van a haber otros niños, y vas a aprender cosas nuevas.

-Ah, bien- se encogió de hombros y siguió mirando.

Yo fui a la cocina por un vaso de agua, sentí como Edward me seguía. Se apoyó en el mesón de la cocina. Los muebles de la cocina eran negros y modernos. Las paredes estaban pintadas de gris, y era bien iluminada, pues no tenía ventanas.

-Qué quieres?- le pregunté cuando no hablaba.

-Te... te parece bien que Avril vaya al Kinder? Porque ella es chiquita todavía y... no sé allá hay niños...

-No, Edward hay Ponys- Edward resopló.

-Sabías que esos chiquillos pueden ser diabólicos...?

Yo me reí.

-Calma Edward no le va a pasar nada. Tú mismo dijiste que con esa edad ibas al Kinder.

-Sí, pero es diferente.

-Porqué? Puede ser que te preocupes por ella?- me apoyé en el mesón a su lado.

-No... sí... Quizá.

-Bueno, pero no necesitas preocuparte, si es que lo haces. Nada va a pasar.

Volvimos al living.

-Mamá, voy a buscar mis Legos pala jugar. Papá quiere jugal comigo?

Edward miró la televisión, a mí y Avril.

-Af, nada mejor que hacer. Vamos mocosa.

-Si desordenan tienen que juntar después.- les grité sin levantar la vista del portátil.

-Si, mamá- me contestó Avril.

-Sí, mamá... digo Bella.- Edward. Sonreí.

Aquél sonido gracioso de Facebook, anunció un mensaje de Alice.

Alice Cullen

Que haces en Facebook en un día de trabajo, si se puede saber?

Yo contesté:

Bella Swan:

"Para su información, señorita, hoy no fui al trabajo. Te puedo hacer la misma pregunta. ;)"

Mientras eso abrí una nueva pestaña, y busqué buenas escuelas para inscribir a Avril. Estábamos a mitad de año, pero creo que para el Kinder no importaba mucho. El sonido de vuelta, volví a mi página de Facebook.

Alice Cullen:

"No hay mucho movimiento. Entonces me quedé en casa y dejé la tienda en las manos de Jessica. Cómo está mi piojito? :D"

Parece que los Cullen tenían costumbre de poner apodos. Alice le llamaba piojito a Avril.

Bella Swan

"La "piojito" está arriba jugando con Edward."

Alice Cullen

"*.* Quieres que te haga una visita?"

Como conocía a Alice sabía que aquello quería decir un: Te voy a hacer una visita. No tienes opción.

Bella Swan

"Claro Alli, te espero."

Alice se ha desconectado.

Cerré la portátil, y me puse a mirar la película que al final no habíamos mirado con Avril y Edward.

Cuarenta y cinco minutos después, Alice tocó el timbre.

Me levanté con desgana para abrir. No quería levantarme. Podían inventar un control que abriera la puerta apretando un botón desde donde estés. O quizá ya existiera... Tenía que buscar sobre eso. Nota mental.

-Hola Alli.

-Hola, Bella. Mira lo que traje para mi piojito- Entró ya directamente a las escaleras para subir, mientras me mostraba una bolsa con el logo de su tienda, era un arco iris con unos ositos y cosas de niños.

Yo la seguí lentamente, con pereza solo de ver todos los escalones. Resoplé. Iba mirando mis pies descalzos, me encantaba andar así, sentir el suelo frío en las plantas de mis pies. Miré arriba cuando sentí la alfombra de mi cuarto, un paso más... ¡Jesus Cristo padre! ¡Como duele pisar un Lego! Salté en un pie casi llorando de dolor. Gran error, pues pisé de esta vez el autito de Avril y caí. Por dio creo que me quebré el tobillo.

-¡Bella!- escuché el chillido de Alice.

-¡Mami!- Avril se acercó a mí- Ta bien?

Lo próximo que escuché fue como Edward estallaba en carcajadas. Bastardo, era en estos momentos que lo odiaba.

-Bella, crees que necesitas ir al hospital? Quieres que te lleve.

Yo esperé unos segundos y... siguió doliendo como el puto infierno.

-No aguanto. Vamos- De pronto escuché un llanto. Avril había empezado a llorar. Yo no podía levantarme del piso, entonces le hice un gesto a Edward, que estaba paralizado mirándola, para que la cogiera en brazos. Él lo hizo, y Avril empezó a llorar en su hombro. Él me miró pidiendo ayuda y yo me encogí de hombros. Si hablaba soltaría un aullido de dolor.

Alice miró a Avril y luego a mí.

-Edward queda con ella.- le apuntó a Avril- Yo llevaré a Bella a emergencia. Ven Bellie, consigues pararte?

Yo asentí, y ella me extendió la mano para ayudarme. Yo la tomé y pasé mi mano por su hombro, para poder caminar con un pie solo.

Así bajamos las escaleras, yo me había cambiado, al contrario de Avril y Edward que seguían en pijama. Edward nos seguía desde atrás murmurando algo a Avril, intentando, sin suceso, que se calmara.

Era extraño pero en estas dos semanas que tenía a Avril aquí, nunca la había oído llorar. Quería arrullarla y decirle que estaba bien, si es que era por eso que lloraba.

-Bella, no me pueden dejar aquí con ella. Solo.

-Podemos sí, y te estamos dejando hermanito- Alice contestó por mí. Tomó su bolso que estaba en el sillón, y las llaves. Nos fuimos conmigo mancando. Ah mi dios como esto duele.

Y ahora estaba acá, en el hospital, mientras el Dr. Miraba mi rayo X.

Que estaría haciendo Edward?

.

.

.

Edward POV

Me quedé mirando fijamente la puerta por la que habían salido. Miré a la niña en mis brazos. Había parado de llorar pero estaba hipando, y tenía los ojitos hinchados. Con el puño de su pijama se limpió la nariz.

-Polqué dejaste que mamá se fuera?

Yo la quedé mirando sin saber que contestar. Comenzó a llorar de nuevo.

Santa mierda.

-Calma, mocosita... Bella está bien. Ni siquiera estaba sangrando... Una vez me caí en la bicicleta y me salió tanta sangre de la rodilla que pensé que tendría una hemorragia. Demonios...- estaba llorando más fuerte. Empezó a moverse en mis brazos para bajarse. La solté y salió corriendo. Se calló una vez, pero se levantó y siguió corriendo, y llorando, escaleras arriba.

-¡Dios, le tengo que haber puesto sal a la santa cena, para merecerme esto, solo puede ser!

Y con eso subí atrás de ella. Se había trancado en el cuarto de Bella. Yo toqué la puerta.

-Vamos mocosa, abre la puerta de una maldita vez.

Nada. Escuchaba sus sollozos del otro lado de la puerta.

Bajé. Tenía que llamar a alguien que me ayudara. ¡Jane!

Busqué en la agenda que había al lado del teléfono. Jane Vulturi.

Nada también. Mierda, lo más seguro no quería atenderme.

Ha, ya sé. María.

-Hola.

-Ah, hola María. ¡Gracias a dios!

-Porqué me llamas, muchacho?- pude escuchar que sonreía.

-María, me puedes hacer un favor? Bella se ha torcido el pie y Alice la llevó al hospital, Avril se puso a llorar y se trancó en el cuarto. No sé ni porqué diablos llora. Puedes venir?

-Ah... bella está bien?

-Sí... creo.

Ella rió.

-Claro que te ayudo muchacho. Cuantas veces te cuidé cuando pequeño y te ponías a llorar.

Me había olvidado nombrar que María era mi nana, cuando pequeño.

-Gracias nana. Te amo.

Ella rió.

-Yo también te amo.

Y colgué.

Fui de nuevo al cuarto de Bella. Avril no lloraba, pero tampoco abría la puerta.

Corrí a la puerta cuando María tocó.

Venía de la mano con una niña rubia, con grandes ojos azules y dos trenzas a cada lado de la cabeza. Traía un vestido blanco, y una cartera cruzada. Tendría unos cinco años.

-Espero que no te moleste que haya traído a mi nieta. Rose, saluda al Sr. Cullen.

-Hola- me miró- Me llamo Rosalie Hale.

-Hola. Puedes llamarme Edward.

-Estaba solita en casa, y pensé que la podía traer para jugar con la pequeña.

-Tienes una hija?- me preguntó la niña.

-Eh... sí. Mas o menos.

Ella frunció el entrecejo.

-Bien, dónde está?

-Está en el cuarto de Bella, vamos.

Subimos, y quedamos en la puerta de Bella.

María lo intentó.

-Pequeña, traje a alguien para que conozcas. Soy yo, María, cariño. Abre la puerta. -Para mi sorpresa abrió la puerta. -Hola cariño- María la saludó- Está es mi nieta, Rose. Es hija de mi hijo, Jasper.

-Hola- saludó mi mocosa.

-Hola...- ojeó dentro de la habitación, y abrió los ojos grandes- Cuánta ropa de muñecas tienes?

Avril se encogió de hombros.

-Todo me lo trajo mi tía Alice. Quieres jugar conmigo? Mi papá no quiere hacerlo porque le aburre...

Yo rodé los ojos.

-Mi papi tampoco juega conmigo porque está trabajando siempre.

Avril le tomó la mano y entraron juntas a la habitación. Yo miré a María.

-Eres mi heroína, nana.

Ella sonrió.

-Ven, hijo, haré aquella tarta que tanto te gusta.

Creo que mis ojos estaban brillando.

-La de durazno?

-Sí, esa.

Reprimí el impulso de dar saltitos mientras caminaba.

Tenía a la mocosa ocupada, y todavía tenía tarta de durazno.

La vida no podía ser mejor.

.

.

.

Hola!

Se imaginan que tierna Rose de pequeña? Q tierna!

*.* jaja

bss y hasta pronto!