~Por los ojos de Avril~
Capítulo 9
Edward POV
Nunca me había cuestionado cómo hablaría de sexualidad con mis hijos- si es que algún día me había cuestionado tener hijos; si lo hice no me acuerdo de ello- Y ahora Avril me preguntaba que era una erección.
No era tan digna de desespero cómo la clásica y temida "¿De dónde vienen los bebés?" O "¿Porqué mamá estaba gimiendo y gritando, anoche?". Pero era bastante difícil de inventar algo que conteste a esa pregunta sin dejar a la niña con traumas o más confusa todavía. Creo que hasta era más fácil contestar las otras dos.
¿Qué es una erección? Esa es la cuestión. Y cómo contestarlo? Fácil:
-¡Bella lo sabe!- dije sonriéndole malignamente a "mi mujer".
-Es… Una erección es…- Avril y yo asentimos, incitándola a continuar- Es tener….erguir… algo. – Balbuceó- Es tener algo erguido.- reiteró, sonriendo, pensando, como yo, que acababa por ahí, pero no.
-Y qué es lo que el tío Jake no puede elguil?
-Jacob no puede erguir el…- yo estaba contestando con una sonrisa de burla, pero Isabella lo hizo antes.
-El brazo…. Es eso lo que no puede erguir- Isabella aguafiestas.
Avril no parecía estar satisfecha e hizo más preguntas.
-Porqué los bebés no caminan?
-Porque son demasiado pequeños para quedar erguidos- Bella dijo despreocupadamente, volviendo la vista al lo que estaba leyendo anteriormente.
Yo pude ver que la pequeña mocosa estaba conectando ideas, siempre hacía esa carita cuando estaba pensando y algo me decía que no saldría nada bueno de su boquita. Y no estaba equivocado:
-Entonces… No lo puede erguir polque es demasiado pequeño?- preguntó inocentemente.
Nada bueno, pero condenadamente cómico-
Empecé a reírme a carcajada limpia, por el obvio doble sentido captado por mi mente un poco sucia. Un poco.
Bella parecía intentar, en serio, contener las risas, pero no obtuvo mucho suceso y rápidamente se unió a mí en las risas. Avril nos miraba cómo si estuviéramos locos.
La tarde la pasamos conversando entre risas e historias para Avril. Luego, cuándo nos dio hambre, después que Bella me intentara asfixiar con una almohada y Avril tuviera sus minutos de diversión a costas mías, se nos ocurrió hacer espaguetis a la carbonara. Era bastante fácil… Parecía ser bastante fácil, pero lo único que consigo hacer es hielo. Si bien que el hielo me queda un poquito derretido…
Yo y Avril nos sentamos en las banquetas de la cocina mientras Bella se ponía un delantal. Yo busqué la receta en internet y ella iba juntando los ingredientes encima de la mesa. Cuando ya estaba todo pronto comenzamos con la preparación.
Bien, demoramos un poco pero terminamos de hacer los benditos espaguetis. Digo que demoramos pues mientras Bella cortaba el Bacon yo le iba quitando sin que se diera cuenta y me los comía, ganándome un manotazo de Bella cuándo me pillaba. También porqué yo me desesperé porque cuándo estaba cortando la cebolla empecé a llorar. ¡A llorar! Cómo es eso posible? Yo llorando?
Malditas cebollas asesinas de orgullo masculino.
Pero al final de todo, los espaguetis quedaron mejor de lo que esperaba.
Bella me miraba con el ceño fruncido. Yo le pregunté si tenía algo en la cara y ella se rió.
-Tienes…- se acercó peligrosamente a mí. Luego…. Pasó el dedo por la comisura de mi boca dónde debería estar manchado de salsa. Pasó su dedo índice por allí y… y se lo llevó a la boca. OhMiDiosSantísimo. Jodidamente sexy.
Me debo haber quedado mirándola fijamente como estúpido pues fue un pedazo de pan lanzado por Avril en mi cabeza que me devolvió a la realidad. Miré a la mocosa con el ceño fruncido, fingiendo entre enfado y tristeza. Medio que un puchero mezclado con entrecejo arrugado.
Ella se rió de mi cara y le dijo a Bella:
-Eso fue anlihigéntico, mamá.
-Se dice antihigiénico- Bella solo le dijo aquello, no habló más y enseguida bajó la vista a su plato cómo si nada hubiese pasado.
Oh frustración…
.
.
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Bella POV
Hacían ya dos meses de que Avril estaba con nosotros. No es que estuviera contando... Pero es que estaba contándolo sí. Estaba curiosa sobre unas cuantas cosas.
¿Por qué James estaba preso? ¿Qué tipo de persona era ese hombre?¿Saldría algún día de la cárcel?
Mi abuelo dijo que se resolvería todo dentro de un tiempo, ¿Cuánto tiempo, exactamente?
Solo sabía que sufriría demasiado si me quitaban a Avril, o cuando me la quitaran.
Edward se sentó a mi lado en el sillón.
-Que te parece si nosotros le hacemos una torta para el cumpleaños de la Mocosa?-Con Edward habíamos mejorado bastante como amigos. Él ya no hacía sus bromas de mal gusto- o por lo menos no con tanta frecuencia o con la intención de ofenderme o a Avril- y podíamos conversar amigablemente sin que nos gritemos- No siempre, pero la mayoría de las veces- Había aprendido a entender y divertirme con su censo del humor. Siempre que nuestro tiempo libre nos lo permitía, intentábamos cocinar algo nuevo y almorzar juntos. En esos momentos Edward se mostraba como nunca antes se había comportado conmigo, o con Avril.
-No creo... No queremos matar a unos cuantos niños por intoxicación alimentar- dije riendo un poco. No éramos así tan malos en la cocina... Hasta que formábamos un buen equipo. En la cocina.
-Te pasa algo? Es por el perro de nuevo?- Se notaba que estaba triste- Sí...- ¡OhMiDios, Edward sabía leer mentes!
-No, no es por Jacob, ni siquiera hemos hablado nuevamente desde aquél episodio. Es Avril- dije con un gemido lloroso- No quiero que un día alguien venga y me diga que no puedo más quedarme con ella, que se la llevarán... y no la podé ver más.- Cerré los ojos para contener las lágrimas que por el mismo gesto, cayeron mojando mis mejillas.
Antes de que pudiera levantar la mano para secarlas, Edward me había atrapado en un cálido abrazo. Me rodeó con un brazo detrás de mis hombros y la mano libre en mi mejilla para secar las lágrimas que había estado derramando. No recordaba muy bien que era lo que había hecho lamentarme pues su olor me abrumaba demasiado. Olía tan bien. Enterré mi cabeza en su cuello y él puso su mano, la que había estado en mi mejilla, en mi nuca descubierta pues mi pelo estaba recogido en un moño mal hecho. Su mano en la piel de mi cuello hizo que temblara. Su mano volvió a mi mejilla y, suavemente, me alejó, quedando así con la visión de su rostro. Hermoso... Pude ver como sus ojos quebraban el contacto con los míos, para desviarse a mi boca, pude ver también que se acercaba más a mí. Pude ver lo que pretendía hacer, pero no lo impedí, en vez de eso me acerqué más acortando el espacio entre nuestros rostros hasta que solo unos centímetros nos separaban. Podía sentir su aliento mezclarse con el mío, no aguanté más y junté por fin nuestros labios en un beso que, aunque quisiera poder negar, quería que pasara hace más tiempo del que conseguía admitir hasta a mí misma.
Su lengua pidió pasaje a mi boca, que le concedí gustosa. Todavía tenía el sabor del café que acababa de tomar, y también pude distinguir el sabor salado de mis propias lágrimas.
Creo que mi cerebro se había derretido...
No recordaba la última vez que me habían besado así- si es que lo hicieron alguna vez- Godzilla podría entrar por la puerta y yo no me importaría, ni siquiera me daría cuenta.
Llevé mis manos a su cabello para acercarlo más, si posible. Él puso una mano en mi cintura y fue subiendo por mi costado, subiendo junto con su mano mi blusa. Por el camino que dejaba su mano iba quedando un placentero cosquilleo. Pasó su mano por uno de mis senos por encima de la ropa. Dejó un suave apretón, y bajó de nuevo para volver a poner la mano por debajo de mi blusa, solo que ahora recorría mi vientre, subiendo y dejando la misma deliciosa sensación de sus manos en mi piel. Cuándo buscó el broche del sostén para abrirlo y lo hizo, puso una mano por debajo, sin sacarme ni la blusa ni el sostén. Dejó mis labios para bajar con húmedos besos por mi garganta, y a la vez su mano se acercaba peligrosamente a mi pezón, lo tomó en su dedo pulgar e índice y le dio un apretón que envió un corriente eléctrica directo a mi sexo, ahora, palpitante. Dejando mis pezones placenteramente doloridos...
Se acodó en medio de mis piernas, conmigo recostada en el sofá. Creí haber escuchado pasos y un sonido, como el timbre de la puerta...
¡Puta Mierda!
Cuándo alejé a Edward ya era demasiado tarde, Avril estaba en la puerta de entrada, tomando el pomo de la puerta para mantenerla abierta, y en el umbral de la puerta estaba un mujer de unos treinta y tantos años, con el cabello rubio platinado y un traje azul con un blaisser y una pollera en tubo hasta las rodillas.
Mi dios, había dejado a mí hija traumatizada.
Yo me ajusté la blusa y el sostén lo más disimuladamente que me fue posible, lo que no fue mucho. Edward tenía un cojín en el regazo, creo para intentar esconder su erección.
Uf, no quiero ni oír mas hablar en erecciones, me están atormentando.
La mujer nos miraba, sin vergüenza alguna- al contrario de mí, que debería estar más roja que un semáforo-, pero había en su mirada había reproche. Mataría a Avril por esto. Aunque no fuera culpa de ella... No, mejor mataría a Edward. Y luego me mataría a mí.
La mujer carraspeó. ¿Qué quería a final? Uf, indeseable.
-Buenas tardes, mi nombre es Melanie Cooper, soy asistente social- Yo y Edward nos levantamos de un salto, ahora que él ya no necesitaba cubrir nada. Frustración... ¡¿Había dicho ASISTENTE SOCIAL?! MierdaMierdaMierda...-Ustedes deben ser el Sr. y la Sra. Cullen.
-S...si yo soy el Sr.
-Y... y yo la Sra.
Arg, no podíamos ser más estúpidos.
-Sí, de eso me di cuenta.
-A no ser que fuéramos una pareja gay y ahí seríamos dos hombres, sería Sr. Y Sr. Cullen.
La mujer no mostró ni siquiera un atisbo de sonrisa en su rostro por el comentario de Edward. Solo miró a Edward sin expresión, sacó de su bolso una libreta y un lápiz.
-Tiene usted tendencias homosexuales, Sr. Cullen?-preguntó pronta para anotar cualquier cosa que Edward respondiera.
-Depende, si contesto que sí, sería un punto contra o a favor?
-Ok, por lo que vi al llegar voy a tomarlo como un no.
-Bien, Sra. Cooper, pase y siéntese- Le indiqué una silla en el living y ella caminó haciendo sonar los tacones que llevaba puestos-Desea alguna bebida?
-Un café con poco azúcar.
-Sí, ¡María!-María apareció de la cocina secándose las manos- Trae un café con poco azúcar para la Sr. Cooper, por favor.-
Avril serró la puerta y se vino a sentar en mi regazo.
-Avril, porqué no subes a jugar con tus Legos eh?- ella solo asintió, un poco extrañada.
-Bien, creo que saben por qué estoy aquí.
-La verdad... no, no sabemos.
-Cuándo el Sr. James fue preso, la niña se vino a vivir con ustedes, cierto?- nosotros asentimos- Pues de aquí a una semana será realizado el juzgamiento del Sr. James W. Si es declarado inocente... - Edward tomó mi mano encima de mi regazo- Seguramente querrá a la niña de vuelta. Si es declarado culpable estará sometido a una pena de hasta 12 años de penitenciaria. Y, en ese caso, si es lo deseado, ustedes pueden pedir la custodia permanente de la menor.
-Dice algo como... adoptar?
-Sí, pueden hacer eso. Si el juez cree que son aptos para hacerlo, claro. Por eso me enviaron, yo hablaré con ustedes y con la niña y, caso decidan adoptar, el juez decidirá.
-Pero... pero y sí James no es preso pero... así mismo queremos quedarnos con Avril?- Quién preguntó eso fue Edward, con voz tan aprensiva cómo lo estaba yo.
-Bien... Poder, pueden. Si alegan que el Sr. James no sería un buen padre...
-A final, fue preso, eso es un punto en contra de él, verdad?- preguntó Edward mirándome a mí y a la Sr. Cooper, con una sonrisa de quien descubrió algo genial.
Para mi sorpresa, la Sra. Cooper dio una pequeñísima sonrisa y asintió.
-Si Sr. Cullen. Yo les aconsejaría que se buscaran un buen abogado, si realmente desean quedarse con la niña.
Yo miré a Edward a los ojos y vi la respuesta allí. Él amaba a Avril tanto como yo lo hacía, y lucharíamos por quedarnos con ella, el resto, por ahora, no importaba. Deberíamos concentrarnos en Avril. Edward volvió a pasar su brazo por mis hombros y yo apoyé mi cabeza en su pecho.
-Sí Sra. Cooper. Lucharemos por quedar con Avril.
La mujer asintió y comenzó con las preguntas. Personales, otras no tanto. Entre las preguntas estaban "¿Es costumbre de ustedes las demostraciones de afecto explícitas, frente a la niña?" a la que contestamos con:
-¡No! Incluso es la primera vez que pasa...- la primera vez mismo.
Nos pidió que le mostráramos la casa y nos cuestionó si Avril tendría una habitación para sí sola y a su gusto, si nosotros nos quedábamos con ella. Obviamente le dijimos que sí pero me preocupaba tener que dormir con Edward. O sea... Y si me saltaba en sima por la noche y yo no podía resistirme, y teníamos sexo salvaje y desenfrenado?
Um... sexo salvaje y desenfrenado, no es tan mala idea...Me gusta.
Después que recorrimos el ático entero y volvimos al living, la Sra. Cooper pidió para hablar con Avril. Rezando para que no dijera nada fuera del lugar, llamé a Avril, que bajó corriendo las escaleras.
-Avril, que te parece de conversar un poquito con la Sra. Cooper?- ella se encogió de hombros y asintió- Porque no le cuentas a la Sra. Cooper de lo que hablamos el potro día por la mañana?- juro que mi intención era que hablara de su cumpleaños, pero yo creo que ella recordó otro tema. Erecciones... Antes que pudiera advertirla, Avril levantó el brazo lo más alto que pudo y dijo:
-¡Mire señora Cooper, tengo una erección!
Edward intentó esconder la risa con una tos nada creíble.
-No.. Eso no... Yo... mejor las dejamos a solas para que puedan conversar mejor, Ed, ven conmigo.
-Claro, cariño.
Fuimos a la cocina y así que llegamos colamos los oídos en la pared, pero no se podía oír mucho.
-Edward, estoy nerviosa.
-Yo también... Por lo menos sabemos que lo peor que podía decir ya lo ha dicho...
-Eso no ayuda mucho.
Diez minutos después Avril vino a avisarnos que podíamos volver.
-Entonces..? Que nos dice Sra. Cooper..?- pregunté retorciendo mis dedos por el nerviosismo.
-Bueno les diré la verdad, no acostumbro dar mi opinión personal cuando trabajo pero... realmente deseo que ustedes queden con la niña. Pero no puedo mentirle al juez de o que vi, así sean cosas buenas... o malas. Yo fui informada del motivo por el cual el señor James fue acusado es... él intentó matar a su esposa.
-Él... pero.. Charlie me dijo en la carta que la madre de la niña había muerto...
-Seguramente el señor Swan habrá dicho que la señora Victoria ya no se encuentra más con la niña, lo que es verdad pues ella se rehusó a la niña y cualquier tipo de derecho o responsabilidad por ella.
-Eso es legal?- aquella perra estúpida que ni siquiera conocía, había entrado para mi lista negra.
-Lo es. Es lo mismo que entregar un niño en adopción.
-Pero ella también puede cambiar de opinión y querer tener a Avril de vuelta?
-Sería difícil pues ella firmó un papel con valor legar en el cual se rehúsa a hacerse cargo de la menor- quedamos en silencio por un tiempo y la Sr. Continuó- Yo realmente quiero ayudarlos, por eso volveré a hacerles otra visita luego del juzgamiento del señor James. Tienen que hasta allá, que pensar en lo que están haciendo. Criar a una niña requiere responsabilidad, tiempo, dedicación y amor. Y es para siempre. Tienen que tener en cuenta que al educar a un niño, tienen en sus manos buena parte de lo que ellos serán en un futuro.
Nosotros solo asentimos.
La Sra. Cooper se despidió y se fue. Yo la acompañé hasta la puerta y volví para sentarme a un lado de Edward. Parecía pensativo, recordando algo.
-Que pasa, Ed?
-Nada es que cuando dijo que la mujer que se dice madre de Avril se llamaba Victoria, me recordó a una chica que conocí en mi primer año de Universidad que se llamaba así. Pero eso fue a más de cinco años...
-Más seguro solo es una casualidad- dije despreocupada, cuántas Victorias existían en el país?
-Y a ti? Pareces cabizbaja, que tanto te preocupa, además de lo obvio?
-Edward y... si no somos buenos para Avril? Y si somos demasiado inmaduros e irresponsables? Y si nos la quitan?- pregunté llorando nuevamente- Tengo miedo, Ed...
Edward me envolvió en un cálido abrazo y yo quedé con la cabeza en su regazo mientras él me acariciaba el cabello hasta que me que no el sueño me venció y me quedé dormida.
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Hol¡s! :D
quién se quedará con Avril? Quien era Victoria? Ah.. ñ.ñ en proximo capi... jaja
Bsitos! n.n y hasta pronto!
