~Por los ojos de Avril~


-Y a ti? Pareces cabizbaja, que tanto te preocupa, además de lo obvio?

-Edward y... si no somos buenos para Avril? Y si somos demasiado inmaduros e irresponsables? Y si nos la quitan?- pregunté llorando nuevamente- Tengo miedo, Ed...

Edward me envolvió en un cálido abrazo y yo quedé con la cabeza en su regazo mientras él me acariciaba el cabello hasta que me que no el sueño me venció y me quedé dormida.


Capítulo 10

Edward POV

Bella dormía tranquilamente en mi regazo, su rostro era sereno, hasta parecía que no habían preocupaciones... Pero habían. Habían muchas cosas con que preocuparse, cosas de las que Bella tenía miedo, y yo también.

Era imposible no sentirme inseguro. Quería ayudar a Bella y decirle que sí, Avril se quedaría con nosotros. Que sí, éramos la mejor opción para la niña... Pero yo no sabía si eso era cierto.

Pero había algo... algo que demoré en ver, pero que ahora lo sabía, lo sentía. Aquella niña, aquella mocosa demasiado inteligente para ser una mocosa, que se atrevía a chantajearme, llamarme idiota, y hablar mal de mí con su amiguita la Rubia, me había conquistado.

En dos meses ella me había hecho ver que no era Bella que no quería ver que yo la amaba, era yo quien no sabía demostrarlo, pues era demasiado infantil. O quizá fuera porque me vio llorando por cortar cebollas...

Pero en fin, me había conformado en que Bella me odiara, solo por tener su atención. Yo pensaba que no había una forma de hacer con que Bella me quisiera, pero la había. Tenía nombre, apellido y mucho menos que un metro y medio de altura.

Después de lo que había pasado antes de que llegara la Sra. Cooper, no había quién me parara en mi plan para conquistar a Bella, y para completar la familia me quedaría con Avril. No sé si estaba pronto para cambiar tan radicalmente, y tener una familia. Pero de algo sabía, no cambiaría por nadie...Pero podía mejorar, por Avril... y por Bella.

Tomé a Bella en brazos y la llevé hasta su habitación donde solamente le saqué los zapatos y la puse bajo las sábanas. Ella se acurrucó mejor allí, y siguió durmiendo tranquilamente. No pude dejar de depositar un beso en su frente antes de irme. Luego salí de su habitación cerrando suavemente la puerta, para no molestarla.

Cuando ya estaba en el pasillo, pude oír un sonido muy parecido a sollozos, que venían de mi habitación. Y estaba en lo correcto, en mi habitación encontré a Avril abrazando con fuerza mi almohada y llorando.

El gran problema de que esa niña llorara era que, nunca sabía porque era. Pero creo que de esta vez, podía hacerme una idea.

-Hey…- Me acerqué suavemente a ella, y saqué las mechas de cabello que le cubrían el rostro para verla. Ella escondió la cabeza en la almohada, sin dejar de llorar- Dime, por qué llora mi Avril de nieve? Es por qué Bella se comió toda la torta de durazno que hice?- dije, bromeando- Yo le dije que no podía dejar su dieta, pero ella me gritó y me dijo que la empezaría el lunes…- Ella rió por fin, y yo me sentí alivio.

-Nadie quiere comer tu torta, papá…- Ahora se había dado vuelta, y estaba sentada en la cama, yo me senté a su lado.

Me llevé la mano al pecho, fingiendo estar ofendido.

-Oh, está bien, entonces no haré más torta…- alcé las cejas, con una sonrisa de villano- Te apetece una manzana, Avril de Nieve?

-Eh… mejor no.

Yo reí con ella. Quedamos unos minutos en silencio.

-¿Papá…?

-¿Mmh...?

-¿Hoy voy a dormir contigo?

-Sí. Pero antes de que durmamos, quiero que me cuentes porqué estabas llorando.

Me miró con sus grandes ojos brillantes.

-La última vez que una mujel, como la señola Cooper me visitó, yo… fui para un lugar lleno de niños que no hablaban conmigo, y… y luego otra señola vino y me empezó a hacer preguntas- me imaginé que hablaba de una psicóloga- Me pleguntó sobre mi… mi oto papi- Me sorprendió mucho que hablara de James, porque nunca antes la había oído hablar sobre.

-Avril, me… me puedes contar como vivías antes de venir con nosotros?

-Era… Yo vivía en una casa, no cómo esta, una casa mismo. Y tenía a papá y a mamá. Yo podía escuchar siemple como ellos guitaban. Ellos no son igualitos a tú y mamá… Ángela, mi nani, era quien me cuidaba. Ella me daba comida, me leía antes de dormir, Ah.. y yo tenía una gran habitación para mí solita. Pero… yo nunca dormía con mi mami, ni ella me dejaba que la abrazara, y también mi papi se molestaba porque yo lloraba y le gritaba a mí mami. Ahí un día mi papi llegó a casa y me dijo que mi mami había muelto…. Ahí nunca más lo vi, ni a mi mami. Yo estaba con mi nani cuándo llamaron a la puerta, para llevarme con ellos a aquél lugar. Yo no sabía que estaba pasando, entonces le plegunté a la señora que me acompañaba que era molil, y ella me dijo que eso quería decir que nunca más vería a mi mami. Ahí me fui con mi abuelito Charlie, que me dijo que ustedes serían mis papis y me amarían muchísimo…- bostezó- Yo tendré que volver con mi papi, papá?

-Quieres hacerlo…?

Acurrucándose contra mí ella negó soñolienta.

-Entonces, no.

Ella asintió, y poco tiempo después pude sentir su respiración acompasada, indicando que se había rendido al sueño. Acomodándome mejor en la cama, con cuidado de no despertarla, me recosté y quede observando su sueño, y pensando en todo lo que estaría dispuesto a hacer para que ella se quedara conmigo… con nosotros.

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El otro día amaneció lluvioso. Era un sábado, el día antes del día de no hacer nada- domingo- Pero hoy era una excepción, hoy yo haría muchas cosa, quién no haría nada sería Bella.

Hoy hacía ocho meses que nos habíamos casado. Nunca habíamos conmemorado nada antes relacionado con nuestro matrimonio, ni siquiera al propio matrimonio. Pero hoy lo haríamos.

Lo primero que hice en la mañana, después de asearme, fue llamara a Alice para pedirle su ayuda. El plan ya estaba todo trazado en mi mente.

Plan 'Conquistando a Bella', parte uno.

Con Alice decidimos que ella mantendría a Bella ocupada toda la tarde, con la excusa de comprar cosas para el cumpleaños de Avril. Como era de esperarse mi hermana quedó eufórica con mi decisión de 'Conquistar a mi mujer'.

Irónico, lo sé.

Cocinar se me hacía muy divertido, por eso me levanté temprano, para hacer panqueques. Sin querer parecer presumido, pero me quedaron especialmente exquisitos. Desde el día en que corté aquella cebolla yo lo supe…. Había nacido para cocinar, era un don, uno en un millón… Pero humildemente hablando.

Está bien, eran solo panqueques.

Tomé una olla, una cuchara de madera, y subí corriendo las escalera, lleno de energía. Ya cuando estaba en el pasillo comencé a golpear en la olla, haciendo tanto ruido, que quizá hubiese despertado a la Sra. Webber.

Ups, perdone señora Webber.

Como si la olla no bastara, entré a la habitación de Bella, que tenía una almohada en la cabeza para no escuchar.

-¡Argggg…. Para….!

-Vamos, Bells… hice panqueques…- canté.

Su cabeza saltó como si tuviera un resorte.

-¿Has dicho… Has dicho panqueques?

Yo asentí lentamente.

-Pero… pero, mi dieta…

Yo me encogí de hombros.

-Solo empieza mañana, verdad?

-Ajá…

-Yo voy a despertar a la mocosa mientras te cambias, y si bajas antes que nosotros, por favor... no los comas todos.

Salí corriendo antes que me tirara con algo. Riendo todavía, fui a mi habitación donde Avril todavía dormía. Comencé a golpear la olla nuevamente, y ella abrió los ojos.

-Quelo seguil durmendo.

-Bueno, pero hice panqueques y... ya sabes que pasa si Bella llega antes que nosotros...

Su boca formó una perfecta 'o'.

-Tenemos que correr.

Saltó de la cama, y corrió al baño. Antes de que llegara la tomé en brazos para hablar sobre mi plan. Ella no entendió muy bien porqué tenía que conquistar a Bella si ya éramos casados, pero le encantó ayudar.

-Ok, pequeña, tu tienes una parte muy importante de este plan...- ella asentía a todo lo que decía, terminé de hablar y la libré para que corriera al baño.

Yo sonreí victorioso. Primer misión por la mañana:

Levantarlas, hecho.

Próxima:

Alimentarlas. En proceso.

Yo ya estaba pronto, entonces solo me faltó ayudar a Avril a bañarse y cepillarse los dientes e ir a buscarle ropa a la habitación de Bella, y mismo haciendo eso en menos de cuarenta y cinco minutos, cuando entramos a la cocina Bella ya estaba allí, sentada mirando el tarro de miel, con ojos soñadores.

-Creo que tu madre se enamoró de la miel- le susurré al oído, a mi Mocosa.

En respuesta rió.

-Buenos días- saludamos Avril y yo.

-Días- Bella ni siquiera nos miró, siguió observando la comida que había dejado arriba del mesón de la cocina, y pasándose la lengua por los labios.

-Bella... puedes comenzar a comer si quieres...

Ella soltó un largo suspiro.

-Ay, gracias a Dios...

Atacó la comida con ganas, cómo siempre hacía cuando estaba preocupada, nerviosa o triste.

Yo me serví café, y una tostada con mermelada de frutilla. Había hecho los panqueques especialmente para Bella, no eran mis favoritos.

-Está rico?- les pregunté. Ellas me miraron con sus bocas sucias, y asintieron frenéticamente. Me estaba transformando en un profesional de gastronomía. Quizá no fuera para tanto... pero les gustaba a las mujeres de mi vida, con eso bastaba.

Avril se había ido a mirar caricaturas a la sala, y Bella y yo quedamos recogiendo los platos y vasos sucios. María solo venía dos veces a la semana, ahora, pues quien cocinaba eramos Bella o yo; quién todavía trabajaba con nosotros era Jane. Por poco tiempo...

-Bella,- la llamé, yo estaba guardando los platos que ya estaban limpios, de dentro del lavavajillas, Bella estaba mirando algo en su portátil, pero levantó la vista para mirarme.

-Estas hecho todo un Amo de casa- se burló de mi. Yo no pude evitar reír con ella- Que quieres?

-Viste que ayer Avril durmió en mi habitación.

-Si.

-Antes... de dormir ella me contó algunas cosas, sobre su vida antes de venirse con nosotros.

-Y que te contó?

-Me contó que sus padres discutían bastante, y que sus padres no le daban mucha atención, y que quién le cuidaba era su nana- Bella iba asintiendo mientras yo hablaba.

-Es típico de la familia de mi padre...- negó con la cabeza; después de unos segundos en siléncio, habló- Edward, yo quería que hablásemos de... aquello... aquello que pasó antes de que viniera la Sra. Cooper- tomó aire con fuerza.

Ah, aquello...

-Ah, Bella- No sabía que decir, porque no quería que se asustara, y así destruyera mis planes- No tenemos nada de que hablar- dije cortante. Como la conocía bien, sabía que ella diría que nos olvidemos de aquello, y siguiéramos como antes.

Oh, bebé, ya nada será como antes.

-Tenemos...- yo guardé el último plato. El móvil de Bella comenzó a sonar y supe que mi plan estaba comenzando

Media hora después ya me estaba despidiendo de ella. Prácticamente la empujaba por la puerta.

-Espera... Ed, no te olvides que Avril duerme una siesta después de almorzar...- decía mientras yo la empujaba.

-Sí, Bella...

-Pero tú siempre te olvidas...

-Chausito...- le cerré la puerta en la cara. Apoyé mi espalda en la puerta, suspirando, luego sonreí- Avril...- llamé.

-Gallina azul ya se fue señor- apareció ella, luego de mirar por la ventana.

-Gallina azul?

-Sí, es tipo un cóligo para llamar a mamá. Tú me dijiste que podía sel un Ave.

-Gallina?

-No sep el nombe de otra Ave.

-Ok. Estas pronta?

-Solo me falta llamar a Gallina amarilla para solcicitar ayuda.

-Se dice solicitar. Y ahora llama de una vez a Rose, rápido...- le entrgué mi móvil. Tenía el número de la casa de Jasper en mis atajos ahora, era el tres.

-Hola, Rosie, tenes algo que hacel hoy? Pelfecto, porque tengo algo muy divertido para hacer... Sí... Con papá te pasalemos a buscar... Tá- Me devolvió el móvil- Tengo buenas noticias, Emm, un amiguito de Rosie va a venir con nosotlos, lo que es bueno polque ahí tendlemos una opinión masculina...

-No tengo tres sillas para llevarlos a los tres en el coche.

-No te pleocupes pol eso. El papi de Rosie tene...- De encima del sillón tomó un bolso rosa de la Barbie- Estoy plonta, vamos?

-Vamos.

Miren, estaba yendo de compras con tres niños pequeños y ni siquiera era el peor día de mi vida. Estaba mejorando como padre, Verdad?

-No me gusta esta sillita, me lastima el trasero...

-Si no hubieses comido tres pedazos de torta de durazno antes de venir, conseguirías entrar en la silla...

El amiguito de Rose resultó ser un niño grande para su edad, muy risueño y alegre. El muchachito me había caído bien. Rose también tenía un bolso de la Barbie, pero era violeta.

-Alice me contó lo que pretendes hacer...- me habló Jasper.

-Te lo contó?- pregunté indignado.

-Eh... sí, en realidad creo que se lo contó a todo el mundo- rió.

-Y lo de ustedes, va en serio?

-Estamos conociéndonos mejor, salimos, conversamos... Esas cosas.

-Ajá... - entrecerré los ojos con un falso gesto amenazante.

Rose se despidió de su padre y, después de poner a todos en sus sillitas, nos fuimos.

Cuando nos bajamos, por seguridad, los hice andar todos de la mano, y estaba siempre asegurándome de estaban todos.

-Bueno chicos, hoy yo y Bella cumplimos ocho meses de casados- todos asintieron a la vez- Lo primero que quiero encontrar es un regalo para ella- Todos asintieron de nuevo- Ideas?

Los niños se miraron entre sí.

-Un collar...

-Un vestido...

-Un bolso...

-Zapatos...

-¡Genial!

-Eh?

-Avril, recuerdas como eran los zapatos de mamá que yo le di a Tanya?

-Sí.

-Necesitamos encontrar unos diez veces mejor. Entendieron soldados?- dije con voz autoritaria.

-¡Sí señor, señor!

Partimos en busca del zapato perfecto, no que yo entendiera de zapatos, pero para eso existían las dependientas. Me sorprendió la seriedad con que los niños examinaban cada zapato que les mostraban. El problema era que eran o demasiado altos, o demasiado bajos, muy simples, muy extravagantes.

Dudo que alguno de los tres supiera el significado de la palabra, pero ellos daban su opinión así mismo.

Terminamos por elegir unos zapatos bastante altos, negro con un detalle ne rojo.

Bella quedaría tan bonita en ellos. Les saqué una foto y se los envié a Alice. Ella los aprobó y me envió la foto del vestido que habían comprado con Bella para que usara esta noche. Era muy hermoso, color azul oscuro con decote 'V' y ajustado en la cintura.

-Eddie- la voz de Rose me llamó- tú le irás a cocinar a Bella, verdad?- asentí- Entonces lo próximo a hacer es comprar velas, flores, y un mantel bonitito para la mesa.

-Oh... Ok.

Y partimos para el próximo paso.

En la floristería, me acordé que no hacía idea que flores le gustaba a Bella.

-Los tulipanes son tan delicados...

-¡Tulipanes color rosa...! Papá, mira, son tan lindas- Avril me los apuntó. Eran.. flores. Pero eran bonitos, lo que vale es la intención.

Flores: hecho.

Las velas fueron fáciles de conseguir, y el mantel bonitito también.

-Tenemos hambre.

-Tu padre me dijo que no te dejara comer nada en la calle Rose. Volveremos a casa y yo haré sándwiches con zumo de naranja- Todos los tres hicieron pucheros- Y como me ayudaron con mi plan les pagaré con helado.

Los tres festejaron, y ni siquiera se quejaron cuando los tuve que poner en las sillitas.

Eran las tres y media de la tarde cuándo llegamos. Los niños quedaron en la sala a esperar que yo preparara algo de comer.

Hice cuatro sándwiches, y serví cuatro vasos de zumo.

Quedé pensando en lo que le diría a Bella en la noche.

-Primera parte, de la parte uno, del plan 'Conquistando a Bella' concluida, soldados- levanté mi vaso de zumo, y brindamos, entre risas.

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Hoolaa! :D como están?

Como le saldrá esta cena a Eddie O_o? Mmh? Jaja

bsitos ñ.ñ y hasta pronto!