¡EL CUARTO CAPÍTULO YA ESTA AQUÍ! ^^
En el salón principal se podía observar un árbol bien decorado y luminoso, las tres fracciones admiraron su trabajo y dos de ellas tenían que admitir que no estaría terminado de no ser por la coordinación de Sung Sun:
- ¡Vaya que tenemos aquí! – escucharon una voz familiar detrás de ellas - ¿Solo se les encargó esto?
- Szayel… - murmuró la fracción más sumisa dándose en cuenta que detrás de él también estaban Yammi y Nnoitra.
- Szayel-sama – corrigió sonriéndole – recuerda que solo eres una fracción y me debes respeto, por cierto este árbol luce muy apagado…
- ¡CALLATE MARICON DE MIERDA! – Gritó muy enfadada Apacci por el comentario del pelirosa, no dejaría que nadie insultara su trabajo - ¡GUARDATE TUS OPINIONES!
- Tan agresiva como siempre Apacci… eres tan cruel – le dijo fingiendo ofensa alguna.
- ¡LO QUE USTEDES HICIERON NO SE COMPARA A LO QUE NOSOTROS HICIMOS! – Nnoitra como siempre no se quedaba atrás.
- ¡¿Y qué hicieron ustedes?! – preguntó la morena.
- Decoramos todo el palacio como indicó la humana – Yammi le respondió quitándose el gorro navideño – ¡Además de hacernos usar estas ridículas cosas!
- Concuerdo contigo – Szayel se quitó el gorro también – Esa mujer no tiene gusto para vestir.
- Sin embargo todo lo que se ponga le queda de maravilla – comentaba Nnoitra enseñando una sonrisa morbosa.
- Me pregunto cuanto más tardaran allá… ¡YO YA QUIERO MI REGALO!
- Apacci… - dijo Sung Sun – no seas tan impaciente, no deben tardar mucho, mantén la compostura…
- ¡Yo también quiero saber que me compró! – exclamó la morena.
- ¡SOLO HAY UNA COSA QUE QUIERO DE PET-SAMA! – decía Nnoitra comenzando a tener ideas pervertidas.
- ¡Espero que me compre un buen conjunto de ropa! – dijo la octava espada desesperadamente.
- ¡NO ME IMPORTA LO QUE ME COMPRE ESA HUMANA! ¡PERO MAS LE VALE NO OLVIDARSE DE KUKKAPURO! – Gritó Yammi dando pisadas muy fuertes y haciendo referencia a su perrito.
De repente el salón de lleno de gritos haciendo que la tranquilidad que anhelaba Sung Sun se esfumara rápidamente.
- ¡Ya quedó! – Dijo la peliverde con una sonrisa, frente a ella tenía un pastel, no de los mejores pero algo era algo - ¿No se ve delicioso Grimmy?
- Lo que digas… - parecía molesto – ¡¿tengo que hacerte recordar que aún nos faltan muchos más postres?! ¡Así que deja de contemplar eso y ayúdame!
El peliceleste trataba de abrir el horno con el pie ya que tenía las manos ocupadas con la mezcla:
- Perdón Grimmy – rió ella ayudándolo a abrir el horno.
- ¡Ya era hora! – Metió la sustancia en su contenedor y prendió la máquina – Bien, a lo siguiente…
Tomó el libro para comenzar la siguiente receta pero en eso sintió que alguien lo abrazaba por detrás, por supuesto que se trataba de la ojipardo:
- ¡¿Qué… QUÉ HACES?! ¡SUELTAME! – pidió zafándose del agarre de la chica, pero ni bien se soltó ahora ella lo abrazo por delante, solo que esta vez asegurándose de no separarse.
- ¡Grimmy estoy tan feliz!
- Tsk… supongo que quieres que te pregunto porque… - desvió la mirada, estaba un poco avergonzado.
- ¡Creo que empiezo a entender el significado de la navidad! – sonrió muy feliz.
- ¿De qué hablas?
- ¡El espíritu navideño del que hablaba Orihime-chan está aquí! – lo abrazó más fuerte mientras que inocentemente su delantera rozaba el pecho del espada.
- ¿Es… espíritu… - balbuceo por el incómodo contacto que le daba su compañera.
- ¡Sí! Hizo que dejáramos de pelear y nos pongamos a trabajar juntos ¿No es fantástico Grimmy?
Se separó de él con cuidado, a Grimmjow realmente no le importaba la navidad, sin embargo veía lo entusiasmada que estaba Nelliel, era igual a una niña pequeña, no dijo nada y frunció las cejas sonrojándose un poco:
- ¿Grimmy?
- ¡Ya deja eso! ¡Tenemos trabajo que hacer! ¿Recuerdas? – aclaró dándole la espalda.
Ella lo miró por unos segundos y no pudo evitar reír, conocía a Grimmjow lo suficiente para saber porque reaccionaba así:
- ¡Esta bien! ¿Ahora que nos toca hacer?
Faltando menos de una hora para la llegada de la navidad, ambos, arrancar y humana, salían del centro comercial, el pelinegro llevaba los regalos en unas bolsas, todo ya se encontraba envuelto y listo para entregar. Orihime volteaba a verlo sigilosamente , estaba deprimida por las cosas que ocurrieron dentro, no era precisamente como querían pasar esta fecha:
- Ul… Ulquiorra… - trató de entablar una conversación para olvidarse del tema anterior. Después de todo no hablaron desde aquel incidente.
- ¿Qué?
- ¿Seguro que no quieres nada de la tienda?
- Sí, estoy seguro.
- Aun podemos regresar… queda tiempo y…
- Te recuerdo que tú tampoco te compraste nada mujer – sentenció sin emoción alguna como siempre – incluyendo ese globo.
- Ahh… eso… - agachó la cabeza un tanto deprimida – el hombre del disfraz ya no estaba…
El pelinegro la observó por el rabillo del ojo, podía notar que se hallaba triste ¿Pero que podía hacer? ¿Ahora tenía que buscar un miserable globo para que Aizen-sama no la viera de esa forma y le echara la culpa a él? Esa mujer solo le traía problemas:
- No te muevas de aquí – ordenó caminando en dirección al centro comercial.
Orihime alzó la cabeza un poco confundida:
- ¿Quieres ir al centro comercial por tu regalo? – preguntó sin desobedecer esa orden.
- No – se detuvo para responderle – No voy por algo para mí.
Siguió su camino sin poder creer lo que estaba a punto de hacer, rebajarse a ese nivel era algo que simplemente nunca se lo perdonaría.
Orihime esperó por unos minutos más y en eso vio que Ulquiorra regresaba con algo en la mano, pero al ver tanta gente pasar le era difícil saber que era; al acercarse lo suficiente el ojiverde se lo entregó dejando a la chica muy sorprendida, le consiguió ese globo que tanto quería, era el mismo, tenía la forma de bastón de caramelo y brillaba:
- Ulquiorra… - no sabía que decir, estaba muy conmovida por el gesto del espada.
- Aun se encontraba adentro…
- ¿Lo… lo golpeaste?
- No, tardé porque al momento de pedirle un globo salió huyendo, a pesar de estar dentro de un disfraz tenía que admitir que era muy ágil – suspiró un poco – cuando lo alcance le pedí ese globo, quería otros por si esa forma no te gustaba pero se negó… era un hombre de nieve muy persistente así que solo pude traerte ese…
Se detuvo al notar como una sonrisa se dibujaba en el rostro de la joven, ella se sonrojó levemente y tenía los ojos cristalinos. Ulquiorra se dio cuenta que la humana se emocionaba fácilmente:
- ¡Gracias Ulquiorra! – Dijo admirando el globo muy feliz - ¡De verdad muchas gracias!
Él se mantuvo callado y continuó su camino:
- Andando, tenemos que encontrar una zona desolada para activar la garganta.
- ¡Sí! – obedeció sin dejar de sonreír.
Estaba agradecida con él, valoró mucho las molestias por las que tuvo que pasar para conseguir ese globo y eso era lo que importaba.
Sin saber cómo llegaron a un callejón, no había mucha luz, era el lugar perfecto para abrir una garganta y volver a Hueco Mundo:
- ¿Ulquiorra no quieres que te ayude con las bolsas?
- No, déjalo así, de todas formas…
No pudo terminar al sentir a alguien detrás de él, notó que se trataba de un humano, llevaba un arma de fuego en la mano apuntando hacia él:
- Vaya, vaya…
Se sorprendió al escuchar una segunda voz, volteó y vio a otro humano rodeando el cuello de Orihime y apuntandole un cuchillo en el mismo lugar:
- Traen un gran cargamento… - decía el de la navaja con una sonrisa, su cara reflejaba locura y sadismo al mismo tiempo, logrando asustar mucho a Orihime, la cual soltó el globo que traía en la mano.
- Nos llevaremos todo si no les importa…
- Ul… Ulquiorra… - murmuró la pelinaranja.
- Silencio si no quieres que te clave esto en el cuello – amenazó el hombre sonriendo.
- Suéltala – dijo el arrancar acercándose al ladrón del cuchillo sin soltar las bolsas. Logró asustarlo con tan solo clavar su fría mirada en él, su sonrisa desapareció rápidamente.
- ¡OYE! – Gritó el otro tipo - ¡Quédate donde estas o dispararé! ¡Suelta las bolsas!
Ulquiorra ladeó la cabeza para ver al sujeto y sostuvo más fuerte las bolsas:
- ¡¿Qué no oíste?! ¡SUELTA EL CARGAMENTO! – Gritó muy enfadado por el comportamiento del pelinegro. ¿Acaso no tenía miedo?
- Te conviene hacerlo – escucho la voz del otro ladrón – A no ser que quieras que le pase algo a tu amiguita – repentinamente empezó a besar el cuello de Orihime.
- Ulquiorra… - llamó al ojiverde mucho más asustada que antes. Eso ya era demasiado, se podía observar odio en la mirada del arrancar.
- ¡DANOS EL CARGAMENTO DE UNA MALDITA VEZ! – Ordenó soltando el gatillo.
El espada soltó las bolsas, el ladrón mostro una sonrisa de satisfacción y se acercó:
- ¡Hasta que al fin…
Abrió sus orbes sorpresivamente al ver como un aura oscura emanaba del pelinegro, poco a poco salió del gigai mostrando su forma sellada, el otro sujeto se sorprendió también:
- Pe… pero que eres…
Ulquiorra se dirigió al sujeto que tenía a Orihime y rápidamente le atravesó el estomagó con su katana, logrando que la ojigris escapase:
- Te dije antes que la soltaras escoria – retiró bruscamente la espada de él.
El tipo cayó al suelo escupiendo mucha sangre, Orihime se retrocedió aterrada, pensó en tratar de curarlo, no era necesario que el arrancar hiciera tal acción, o al menos ella no lo veía de esa forma:
- ¡MALDITO! ¡MUERETE!
El ladrón disparó contra el pelinegro a quemarropa, no le importaba como, tenía que matarlo si no quería ser el próximo:
- ¡ULQUIORRA! – grito la pelinaranja, el tipo actuó tan rápido que no pudo crear un escudo.
Sin embargo el esfuerzo del ladrón y la preocupación de Orihime fueron en vano, el espada se encontraba totalmente ileso, su cuerpo estaba hecho de hierro después de todo:
- No… - retrocedió aterrado dejando caer la pistola - No me hagas nada… por favor, quédate con tus cosas pero…
Antes de continuar salió huyendo del lugar como un cobarde, eso le molestó mucho a Ulquiorra, tenía que matarlo, verlo morir de la peor forma posible y eso solo se lograría a manos suyas:
- Solo eres basura… - murmuró dispuesto a seguirlo.
La joven se colocó frente a él, su rostro reflejaba temor, pero tenía que parar esto:
- Apártate mujer – apretó sus puños – no debo perder su rastro…
- No… No Ulquiorra – le dijo frunciendo las cejas – ya es suficiente… no quiero ver morir a alguien… y menos hoy… por favor, déjalo ir…
Al escuchar los ruegos de la chica, no tuvo más remedio que guardar su espada y ceder a sus peticiones. Orihime se tranquilizó y soltó un suspiro, se aproximó al otro ladrón que la mantuvo cautiva y al ver que solo se encontraba inconsciente por la herida comenzó a curarlo, no le tomó mucho tiempo.
Ulquiorra observó al ladrón todo recuperado, solo faltaba que despierte, como deseaba que no fuese así. No entendía y nunca entendería a esa mujer, era muy extraña:
- Ulquiorra ¿Tú te encuentras bien? – le preguntó muy preocupada. Este asintió como respuesta – Debí imaginar que si veníamos por estas calles nos pasarían este tipo de cosas, lo siento mucho – hizo una reverencia ante él inclinándose un poco.
- No entiendo… No entiendo porque lo curaste… - susurró acercándose a ella una vez terminado su acto de cortesía.
- Bueno, yo… - sintió los fríos dedos del pelinegro recorrer su cuello – Ul… Ulquiorra…
- Se aprovechó de ti y aun así le salvaste la vida – entrecerró sus orbes – nunca llegaré a comprenderte mujer, era mejor que ese sujeto este muerto.
- No, no Ulquiorra – sonrió acariciando la mejilla del espada, este la encaró abriendo ligeramente sus orbes – no está bien desearle la muerte a alguien por mas malo que fuese, y más en una época como hoy, si dejaba que lo matases nunca me lo hubiese perdonado… no sería una navidad que quisiese recordar…
- Mujer…
- Lo siento…
- Ya te disculpaste antes.
- Me disculpe por otra cosa, ahora pido perdón por que deje ir el globo que me diste – ella se deprimió profundamente – discúlpame por favor Ulquiorra.
El arrancar colocó su mano en la cabeza de Orihime, haciendo unos ligeros movimiento como si la estuviese acariciando, ella se sonrojó un poco y lo miró con curiosidad:
- Ya olvida eso, nos esperan, tenemos que irnos ya – activó una garganta al ver el lugar despejado.
Orihime sonrió y frotó sus ojos para no soltar unas cuantas lágrimas que pudiesen preocuparlo o fastidiarlo:
- Tienes razón ¡Vamos a Hueco Mundo!
Se repuso rapidamente y ambos se introdujeron al portal donde al fin comenzaría la verdadera fiesta que tanto esperaba ella.
Espero les haya gustado este capítulo :3
¡El proximo será el último (epílogo) del fan fic! :D
P.D: si me dejaran reviews me harian feliz •ω•
