Aquí el ultimo capitulo del fanfic, ojala les guste :D


Fueron al salón principal y se encontraron con un gran árbol navideño, decorado debidamente, también notó que algunos espada ya comenzaban a comer:

- ¡Mira Orihime-chan volvió! – gritó Nell que se hallaba colocando unos postres en la mesa.

De repente se escucharon varios murmullos, en eso todos corrieron hacia Orihime descontroladamente:

- ¡MI REGALO!

- ¡¿QUÉ ME COMPRASTE?!

- ¡DÁMELO DE UNA VEZ!

- ¡ESPERO QUE SEA GRANDE!

- ¡YA QUIERO ABRIRLO!

- ¡¿CUÁNTOS ME COMPRASTE?!

Gritaban al mismo tiempo entre la turba que apenas se les entendía a algunos:

- Disculpen… todos están muy amontonados – dijo la pelinaranja – si pudieran calmarse primero.

Ulquiorra empezaba a incomodarse por tanto desorden, justo en ese momento apareció Aizen en compañía de Gin y Tosen:

- Mis queridos espada, fracciones y arrancar eviten el descontrol y continúen comiendo – ordenó el ex capitán sonriendo – Inoue Orihime les alcanzará sus regalos a cada uno de forma correcta.

Soltaron un par de suspiros y se fueron al comedor acatando la orden de su superior, Aizen y su sequito se acercaron a Orihime y Ulquiorra:

- Gracias Aizen-sama, si no hubiera llegado…

- No me lo agradezcas – hizo un ademán con la mano sin dejar de sonreír – no fue nada, ¿Todo bien en el mundo de los vivos? Tardaron más de lo que me esperaba.

- Ocurrieron unos percances – respondió – pero cumplimos con los regalos.

- ¿Y a qué hora empieza? – cuestionó el peliplateado.

- A las 12 – Orihime observó su reloj - ¡Faltan solo unos minutos! – Tomó un regalo de la gran bolsa que llevaba el ojiverde – Tenga Aizen-sama, espero le guste, pero no lo abra hasta después de las 12.

- Lo tendré en cuenta, te agradezco – sonrió.

- ¡De nada! ¡También traje para Gin-sama y Tosen-sama!

Le entregó un regalo a cada uno, Ulquiorra como siempre solo sostenía la bolsa:

- Tengo que darle a cada arrancar su obsequio antes de las 12, con permiso y ¡Feliz Navidad!

Mostró una sonrisa despidiéndose, el pelinegro iba tras de ella con esa calma que lo caracterizaba, le parecía imposible que lo lograra antes de Navidad, hay demasiados arrancar en el palacio, pero decírselo no valdría la pena, no con lo persistente que era.


- ¡Tengan! ¡Debo decir que el árbol quedó muy hermoso! ¡Gracias! – exclamó Orihime repartiendo sus regalos a las fracciones de la tercera espada.

- ¡Al fin! – Comentó Apacci dispuesta a rasgar la envoltura - ¡Ya quiero abri…

- ¡Espera! – la pelinaranja la detuvo.

- ¡¿Qué?!

- Se abren después de navidad, solo faltan unos minutos, es la tradición – explicó sonriendo.

- Vaya, vaya… supongo que la espera valdrá la pena – le decía Mila Rose jugando con el listón del regalo algo aburrida.

- Seguro la pasaron bien en el mundo de los vivos princesa – añadió Sung Sun mirando a humana y espada.

- ¿De… de que hablas Cyan-san? – preguntó la ojigris sonrojándose un poco.

- ¿Por algo tardaron o no? – respondió con otra pregunta.

- A… era eso –rió algo nerviosa – es que unos ladrones aparecieron y nos interceptaron, aunque al final no nos quitaron nada gracias a Ulquiorra.

- ¡Yeeh! Así se hace Ulquiorra – dijo Apacci fingiendo un grito de aliento.

- Bueno es su deber protegerla después de todo – intervino Mila Rose – pero de tantas visitas y cuidados dudo que solo quede en una relación de carcelero y prisionera…

- Oigan… seguimos aquí – les dijo Orihime muy avergonzada por sus comentarios.

- Para mí que un día de estos la hará suya – murmuró Apacci riendo al mismo tiempo – es un hombre ¿no?

- ¡Emilou-san ya basta por favor! – pidió la pelinaranja con la cara muy roja.

- Controla lo que dices – ordenó Ulquiorra a la fracción mirándola de manera fría, Orihime sonrió aliviada tras la intervención del pelinegro – Esta mujer le pertenece a Aizen-sama, por lo que debe estar en perfectas condiciones.

- ¡Ulquiorra! –exclamó mucho más sonrojada, esa no era la explicación que esperaba.

- ¡Así que era Aizen-sama! – gritó Mila Rose.

- ¡No, no, no! – Negaba muy incómoda – ¡No pasa nada entre Aizen-sama y yo!

- Pero Ulquiorra dijo…

- ¡Ulquiorra lo explicó mal Cyan-san!

- Yo no expliqué mal, sabes que le perteneces, mujer.

- ¡Ulquiorra por favor ya no sigas!

- Que no se te suba la autoridad que se te dio a la cabeza, te obedecí mucho por hoy.

- ¡No se me sube nada a la cabeza! ¡Solo te pido que no hagas que los demás tengan ideas malinterpretadas! – dijo haciendo un puchero.

- Como lo tomen los demás no es mi problema, aclaró las cosas como son.

- ¡Pero no está bien!

De repente vieron como las tres fracciones se alejaban sigilosamente:

- ¡Oigan! ¿A dónde van? – preguntó Orihime con las mejillas sonrojadas.

Sung Sun volteó a encararla sin dejar de cubrir su boca:

- No nos gustan observar problemas de pareja.

- ¡Aquí no hay problemas de pareja!


Ya habían entregado la mayoría de regalos, faltaban unos cuantos y al parecer lo lograrían a tiempo. El siguiente era Nnoitra:

- ¡YA ERA HORA! – Exclamó la quinta espada extendiendo sus brazos y apretando algo imaginariamente con sus manos - ¡YA QUIERO MI REGALO PET-SAMA!

- Aquí tienes – sonrió entregándole un obsequio envuelto en papel navideño – espero sea de tu agrado.

- ¿ESTO QUE ES? – preguntó sacudiendo el regalo algo irritado.

- Lo sabrás después de las doce – respondió feliz – por cierto, ¡te agradezco que me acompañaras en la mañana por las decoraciones!

- Ahh… eso – sonrió maliciosamente – no te veo con el disfraz, ¿Por qué no lo llevas puesto? – se acercó a ella ignorando completamente la presencia del cuarto espada a su lado.

- ¿El disfraz? – Repitió sonrojándose – no tengo tiempo, tengo que entregarles a todos sus regalos – la ojigris se notaba un poco nerviosa por la cercanía de Nnoitra que tomaba entre sus manos unos mechones de su largo cabello.

- No puedo esperar hasta las doce por mas poco que falte – dibujaba una sonrisa pervertida - ¿Por qué no me das un regalo por adelantado pet-sama…

De repente sintió como Ulquiorra lo agarró del cuello:

- ¡O… OYE! ¡¿QUÉ TE PASA?!

- Lárgate Nnoitra – ordenó soltándolo con brusquedad.

- TSK… - Se frotó el cuello algo cabreado – Contigo cerca no puedo intentar nada, Ulquiorra… como sea – volvió a mostrar otra sonrisa antes de marcharse – pronto haré mía a pet-sama.

Ulquiorra ignoro el comentario y comenzó a caminar en sentido contrario:

- Gra… gracias… - le dijo la joven siguiéndolo mientras jugaba con su cabello – me empezaba a sentir incomoda…

- Tienes que aprender a defenderte sola mujer.

- Sí… pero si lo hiciera ya no sería necesario que fueses mi carcelero… - murmuró entrecerrando sus orbes.

- ¿Hmm? – profirió mirando a la chica.

- ¡Na… Nada! – Soltó una pequeña risa sonrojándose nuevamente - ¡Andando! ¡Los últimos son Grimmjow-kun y Nell-san!

Se adelantó dejando al ojiverde atrás, este la miró pero tomó otro camino sin que se diera cuenta, tenía algo que hacer antes de entregar los últimos regalos.


- ¡Nell-san! ¡Grimmjow-kun! – llamó Orihime mientras de aproximaba.

- ¡Orihime-chan! – Saludó Nelliel muy feliz – Que bueno que ya llegaran, ¿estás bien? Con lo del desorden de hace rato me asuste de pensar que te podría suceder algo, por suerte Aizen-sama intervino.

- Sí, estoy bien – sonrió.

- Princesita nunca dijiste que fueran a ser tantos platillos para la navidad.

- Así… lo siento Grimmjow-kun, pero aun así, ¡hicieron un estupendo trabajo!

- ¿Verdad que si? ¡Grimmy y yo hacemos un gran equipo! – Exclamó abrazando el brazo del peliceleste.

- Esta mañana dijiste que no querías hacer grupo conmigo… - dijo mirándola confundido.

- Eso fue antes que el espíritu navideño hiciera su presencia Grimmy – rió.

- ¡Ese estúpido espíritu no existe!

- ¡Si existe! ¿Qué te hacer pensar que no?

- ¡Olvídalo! ¡No pienso pelear contigo!

- ¡Ya ves! – En eso besó la mejilla del arrancar - ¡Estas cambiando Grimmy!

- Tsk… no es cierto – desvió la mirada un poco sonrojado y frunciendo las cejas.

- Sabía que se llevaban bien – aplaudió de felicidad – tengo que entregarles sus regalos… ¿Hm? ¿Y Ulquiorra?

- ¿No te diste cuenta que no venía contigo Orihime-chan?

- No… no hasta ahora – negó nerviosa - ¡Falta poco y tengo que entregarles sus regalos!

- Tranquila Orihime-chan no debe tardar donde sea que este – la peliverde trató de tranquilizarla.

- Ahí viene – señaló Grimmjow un poco molesto – para mí que lo hizo a propósito para que me enfade.

- Creo que de todas formas te ibas a enfadar Grimmy…

- ¡Ulquiorra! ¿A dónde fuiste? ¡Me preocupaste!

- No te alteres, mujer – le dio el par de regalos a Orihime.

Ella suspiró y les alcanzó sus regalos:

- Disculpen la tardanza, aquí están.

- ¡Gracias Orihime-chan! – la ojipardo abrazó a la humana muy agradecida - ¡También gracias por enseñarnos está muy divertida costumbre humana!

- Mi regalo esta algo pesado – dijo Grimmjow examinando la caja desde afuera.

- Pronto sabrás que es - rió.

Justo en ese momento se encendió la estrella del árbol navideño y se escucharon unas campanas:

- "Queridos espada, arrancar y fracciones" – se escuchaba una voz en todo el palacio de las noches, claramente era la voz de Aizen Sosuke – "Quería anunciarles que la navidad ya llegó a Hueco Mundo… y no solo porque ya son las doce, sino porque se aprecia tanto en el palacio como afuera"

Muchos empezaron a murmurar, se hallaban confundidos al no entender que quería decir, Orihime escuchaba con atención ya que tampoco parecía captar el mensaje:

- "Los espero afuera para que observen lo maravilloso que puede llegar a ser esta fiesta humana"

Todos corrieron a la salida embistiéndose unos a otros, Orihime se encontraba atrapada entre la turba ¿Cómo llegó ahí? Definitivamente esos seres no conocían el orden, en eso pudo sentir como alguien la tomaba de la muñeca y la comenzaba a llevar a otro lugar:

- ¿Ulquiorra? – notó que era su carcelero.

- No te alejes mujer ¿Quieres morir aplastada?

Se dejó llevar por el hollow, subieron las escaleras hasta llegar a la terraza. Orihime sintió un golpe en su pecho ni bien miró el cielo, se encontraba muy sorprendida, no podía creer lo que veía…

Nieve

Estaba nevando en Hueco Mundo, se dirigió al balcón y se percató que abajo estaba cubierto de más nieve:

- ¡Grimmy esquiva esto! – le lanzó una bola de nieve la cual el arrancar pudo evadir a tiempo.

- ¡A ver si puedes esquivar esto Nelliel!

Ambos jugaban una guerra de nieve donde poco a poco se unían mas hollows, Starrk se hallaba recostado en la nieve mientras que Lilynette cubría su cuerpo de nieve, cuando despierte cogería un resfriado pero su flojera le impedía salir. Mila Rose y Apacci hacían un hombre de nieve, se podía observar como discutían por el tamaño de la cabeza que tendría. Todo era tan similar a su mundo:

- Se parece al disfraz del hombre de los globos – murmuró Ulquiorra desde el balcón.

- Ul… Ulquiorra… ¿Cómo…? Este es un desierto, no puede nevar aquí – tal vez él podía responderle, tenía que haber una razón para semejante milagro que veían sus ojos.

- Es una ilusión de Aizen-sama.

- ¿Toda la nieve es una ilusión? Parece tan real…

- Es normal esperarse eso de Aizen-sama.

- ¿Tú sabias de esto? – preguntó encarándolo.

- Sí, le mostré mediante mi habilidad todo lo que hacen en el mundo de los vivos…

- Fui… Fuiste tú…

- Solo le dije que en tu mundo cae nieve, él hizo todo lo demás, para Aizen-sama no es difícil hacer esto…

De repente la joven lo abrazó tomándolo por sorpresa, de no ser porque se sujetaba muy bien del balcón hubieran caído:

- Avisa cuando hagas algo como eso… nos hubiéramos…

- Gracias… ¡Gracias Ulquiorra! – gritó soltando unas cuantas lágrimas.

- ¿Por qué lloras? – tenía que admitir que estaba interesado en tal reacción, pensaba que ver nieve la haría feliz, no que la haría deprimirse.

- ¡Estoy muy feliz Ulquiorra! – Se separó del pelinegro para enseñarle su sincera sonrisa - ¡Gracias por estar a mi lado, gracias por protegerme…

- Mujer…

- ¡Gracias por el globo y gracias por este lindo detalle!

Orihime se acercó a él y le dio un beso en la mejilla, tenerlo ahí para ella lo era todo:

- ¡Feliz Navidad Ulquiorra!

Podía verse sorpresa en el rostro del arrancar, no pensaba que pudiese reaccionar de esa forma, solo era nieve para él, sin embargo para los humanos y más para Orihime significaba algo grande, entrecerró sus orbes de forma pensativa, tal vez algún día llegaría a comprenderla, sería complicado… pero no algo imposible:

- ¡Vamos con los demás Ulquiorra! – entrelazó sus dedos con los del espada comenzando a caminar.

Aquella noche seria inolvidable para todos, una época que siempre recordarían, quien sabe, hasta quizá lo hagan más seguido, y si pasaba Orihime se aseguraría de ayudar a Ulquiorra a entender el significado de una día tan maravilloso como lo puede ser la navidad.


Gracias a todos lo que leyeron y siguieron esta historia, agradecer nuevamente a:

AntoniaCifer: Gracias por tus reviews ^^ espero leer pronto fanfics creados por ti :D!

KoyoteSatsujin: Gracias por tus consejos (de no ser asi hubiera hecho este fic mas corto xD)

asami konoe: Gracias por tus animos! el ulquihime es tambien mi pareja favorita :3

Getsuga06: Gracias por tu seguimiento :D y quien no querria matar a esos ladrones que se aprovecharon de Orihime? xD

xxXkmiXxx : Gracias por tu apoyo! ^^ y tambien por la sugerencia (la cual la tome en cuenta xD)

Espero pronto subir mas historias (a veces es la flojera y a veces el tiempo TT_TT) nos vemos! :3